_Asyel
Corona de la reina de Aitana
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Cantos; cantos lúgubres, cantos de aflicción recorre la foresta de Wéldazh. Un alarido de dolor impregna al bosque y a sus criaturas cuando el rumor se convierte en veracidad. La Reina Elessime, la dama del bosque, la señora de los elfos y silvanos ha sucumbido. La última gran barrera que defendía y protegía al bosque ha caído y con ella la esperanza para los hijos del Seldarine.
Lágrimas; lágrimas de pesar inundan la foresta de Wéldazh, derramadas por sus súbditos y por los propios cielos que parecen ser participes de este gran desconsuelo, porque desde la desaparición de la reina un manto gris y oscuro cubre el bosque dejando caer sobre él su gélido lamento.
Pero es en Suldanessellar donde el clamor es más audible, es donde la congoja y la angustia ha pasado a ser tormento. Y de entre todos los lamentos destaca uno, el de aquel, cuya alma se ha roto en miles de pedazos, porque a diferencia de sus hermanos él no sólo ha perdido a su reina, a su señora, sino a su propio amor.
Mientras tanto el Consejo de la Reina, los siete dirigentes de las casas regentes, llevan encerrados deliberando desde la ausencia de Elessime. Recientemente, las puertas del consejo se han abierto y un portavoz del mismo ha proclamado a viva voz el siguiente decreto:
“Hermanas y Hermanos hoy es un aciago día para los hijos del Seldarine, ya que con la ausencia de nuestra amada y querida Reina, junto a la enfermedad que envuelve al árbol de la vida, nos enfrentamos a la mayor calamidad de nuestro tiempo.
No os vamos a ocultar que la situación a nuestro pesar es extremadamente grave; por lo que desde este momento el tránsito por el bosque de cualquier no habitante de Wéldazh queda tajantemente prohibido.
Por lo cual este consejo ordena e insta a cada uno de los ducados que refuerce la guardia, vigilancia y defensa del bosque por el bien propio y el de sus hermanos. Y que ponga todos los medios en sus manos para frenar en la medida de lo posible el mal que nos amenaza.
Nuestra esperanza se halla ahora en aquello en lo que nuestra Reina depositó sus esperanzas, y por lo que arriesgó su propia seguridad por proteger a su pueblo”.
*Tras la pérdida de su Majestad Ellesime y a la espera de vislumbrar un final favorable para tan terrible situación, la ciudad de Suldanesselar queda a cargo del Portavoz de los Árboles; Sumo Sacerdote en el Templo del Seldarine. El consejo de la ciudad respaldará su regencia*.
*Durante aquella noche, en la ciudadela élfica se oficiaron varias ceremonias que honraban a la reina; asistidas por el propio Portavoz y Sumo Sacerdote en compañía del Consejo y todo el pueblo de Suldanesselar*.
*Este decreto es llevado por mensajeros a todos los confines del bosque a la par que otros rumores unos más esperanzadores que otros. Mientras que otros rumores dicen que varios mensajeros provenientes de varios puntos del bosque y sus territorios han sido afectados por la corrupción informan, que ésta ha empezado avanzar de manera lenta pero constante. Desde la desaparición de Ellesime, Weldath parece menguar en su verdor y vigor primaveral; tornándose en un paisaje cada vez más ocre, propio de la estación en la que las hojas abandonan sus ramas y caen sobre el lecho del bosque*.
//Estos acontecimientos no son atemporales con respecto a vuestra aventura inminente en Durmista. Podéis rolear que se suceden en este trance de tiempo hasta que volvamos a quedar para continuar la trama (dadme fechas acordadas por todos). Si vemos que la fecha para la siguiente escena se demora demasiado, tened todos presente que a efectos de rol no será tanto tiempo (ya que no sería lógico esperar tanto).
Lágrimas; lágrimas de pesar inundan la foresta de Wéldazh, derramadas por sus súbditos y por los propios cielos que parecen ser participes de este gran desconsuelo, porque desde la desaparición de la reina un manto gris y oscuro cubre el bosque dejando caer sobre él su gélido lamento.
Pero es en Suldanessellar donde el clamor es más audible, es donde la congoja y la angustia ha pasado a ser tormento. Y de entre todos los lamentos destaca uno, el de aquel, cuya alma se ha roto en miles de pedazos, porque a diferencia de sus hermanos él no sólo ha perdido a su reina, a su señora, sino a su propio amor.
Mientras tanto el Consejo de la Reina, los siete dirigentes de las casas regentes, llevan encerrados deliberando desde la ausencia de Elessime. Recientemente, las puertas del consejo se han abierto y un portavoz del mismo ha proclamado a viva voz el siguiente decreto:
“Hermanas y Hermanos hoy es un aciago día para los hijos del Seldarine, ya que con la ausencia de nuestra amada y querida Reina, junto a la enfermedad que envuelve al árbol de la vida, nos enfrentamos a la mayor calamidad de nuestro tiempo.
No os vamos a ocultar que la situación a nuestro pesar es extremadamente grave; por lo que desde este momento el tránsito por el bosque de cualquier no habitante de Wéldazh queda tajantemente prohibido.
Por lo cual este consejo ordena e insta a cada uno de los ducados que refuerce la guardia, vigilancia y defensa del bosque por el bien propio y el de sus hermanos. Y que ponga todos los medios en sus manos para frenar en la medida de lo posible el mal que nos amenaza.
Nuestra esperanza se halla ahora en aquello en lo que nuestra Reina depositó sus esperanzas, y por lo que arriesgó su propia seguridad por proteger a su pueblo”.
*Tras la pérdida de su Majestad Ellesime y a la espera de vislumbrar un final favorable para tan terrible situación, la ciudad de Suldanesselar queda a cargo del Portavoz de los Árboles; Sumo Sacerdote en el Templo del Seldarine. El consejo de la ciudad respaldará su regencia*.
*Durante aquella noche, en la ciudadela élfica se oficiaron varias ceremonias que honraban a la reina; asistidas por el propio Portavoz y Sumo Sacerdote en compañía del Consejo y todo el pueblo de Suldanesselar*.
*Este decreto es llevado por mensajeros a todos los confines del bosque a la par que otros rumores unos más esperanzadores que otros. Mientras que otros rumores dicen que varios mensajeros provenientes de varios puntos del bosque y sus territorios han sido afectados por la corrupción informan, que ésta ha empezado avanzar de manera lenta pero constante. Desde la desaparición de Ellesime, Weldath parece menguar en su verdor y vigor primaveral; tornándose en un paisaje cada vez más ocre, propio de la estación en la que las hojas abandonan sus ramas y caen sobre el lecho del bosque*.
//Estos acontecimientos no son atemporales con respecto a vuestra aventura inminente en Durmista. Podéis rolear que se suceden en este trance de tiempo hasta que volvamos a quedar para continuar la trama (dadme fechas acordadas por todos). Si vemos que la fecha para la siguiente escena se demora demasiado, tened todos presente que a efectos de rol no será tanto tiempo (ya que no sería lógico esperar tanto).