La primera vez que vine allá por 2015 apenas pude disfrutar de tus tramas. Pude participar en algunas escenas con Lovethe, en la megatrama de las Serpientes de Ónice. Me flipó tanto el curro que les pusiste que puedo decir que me fastidió mucho no poder haber visto cómo acabó. Se notaban las posibilidades, y todo lo que podía surgir de ahí. Ni idea de hasta dónde eso podía llegar, pero me encantó. Muchísimo. Tras varios años, y ahora que he podido disfrutar de varias tramas tuyas, solo puedo decir que gracias por dedicarte tanto a intentar no solo crear historias, sino ayudar a que nuestros personajes crezcan. Puede que siempre hayan habido limitaciones, y se queden ideas en el tintero por ser increíblemente difícil darle la misma justicia a todo, y que el tiempo es muchas veces mala amiga de la emoción que intentamos aquí conservar día a día por intentar mantener este mundo que compartimos, pero para mí has sido una DM de diez. Gracias a ti, y a Blood en este ejemplo, puedo decir que he vivido en parte la campaña de Ravenloft, que he tenido la ocasión de enfrentarme a toda una Orden en una batalla que era ganar o perder, o de comprobar muy de cerca las intrigas que nunca dejan de intentar dividir Emnekhul, o que hasta la escena más sencilla puede acabar con el descubrimiento de toda una conspiración. Son por esas cosas, al fin y al cabo, por las que jugamos, para sorprendernos ante un entorno que reacciona a lo que hacemos, y vivirlo. Creo que muy poca gente puede decir que ha dado tanto al servidor, sin desmerecer a nadie, y que eso es algo que los que hemos estado en tus escenas, y las hemos disfrutado, no lo olvidaremos. ¡Ay!