LRCute
Cuenta secreta evidente
- Registrado
- 5/11/25
- Mensajes
- 8
Mis manos aún tiemblan. La noche ha caído, pero el frío que siento no viene del viento… sino del recuerdo. Me escondí entre las sombras, jadeando, con el corazón golpeando como si quisiera escapar de mi pecho. El cementerio… ese lugar que creí silencioso, se convirtió en un coro de horrores.
Me siento en una piedra, lejos del caos, y saco mi libro de rimas. La cubierta está gastada, pero cálida. Lo abro con cuidado, como si temiera que las palabras se escaparan antes de que las atrape. Mi pluma tiembla, pero no puedo callar lo que he vivido.
Por Lina Merris
Paseaba entre tumbas, buscando canción,
con mi ballesta en mano, sin vacilación.
Criaturas impuras caían sin voz,
el silencio reinaba… hasta que todo cambió.
Desde la tierra, los muertos se alzaron,
las murallas crujieron, sombras me rodearon.
El aire se tornó en un grito sin fin,
el cementerio rugía, ¡no había porvenir!
Corrí entre lápidas, buscando la luz,
pero el miedo me ataba como hierro y cruz.
Rodeada de horrores, sin rumbo ni paz,
invoqué a un lobo, salvaje y tenaz.
Con garras de luna y aullido ancestral,
me abrió el camino hacia un rincón mortal.
Me oculté en las sombras, temblando de horror,
la noche me abrazó con su frío terror.
¿Qué ocurre en la tierra que no quiere dormir?
¿Quién despierta a los muertos para hacerlos sufrir?
Criaturas horrendas, sin alma ni fe,
que deben caer, volver a su sepulcro, volver.
Esta canción no es canto, es clamor,
una advertencia tejida en temblor.
Miedo, peligro, terror sin final…
¡Que nadie camine por ese lugar infernal!