Eliandor viajaba desde Suldanessalar de nuevo a la ciudad de Caravasar como cada dos meses para buscar nuevos tomos en el puesto de libros de la comerciante del mercado.
No obstante, esta vez, la mayoría de la conversación entre ambos no discurrió sobre calidad de papel y encuadernaciones. El gesto preocupado y el revuelo causado eclipsaron cualquier otro tema.
Calando su capucha hasta el fondo, Eliandor volvió la mirada hacia la parte alta de la ciudad, luego a los establos y, con gesto preocupado y premura, ajustó las correas de la silla de Ellenderwylen para volver a las profundidades del Weldazh, al cálido y seguro abrazo de las ramas de Suldanessalar.
Allí, como un añadido al cartel de Lire Lita sobre la tensión racial en Amn, añadió con cuidado en élfico y la letra más clara posible:
"Teodoro, el más activo predicador del odio a nuestro pueblo, ha muerto en Caravasar en extrañas circunstancias. Extremad el cuidado".