Novedades

Thail

Nobody

Aventurero novato y vago
Registrado
13/10/11
Mensajes
59
Apenas había luz en la plaza del mercado y tan solo unos pocos mercaderes venidos de otros lugares comenzaban a montar las tiendas para vender sus mercancías. El sereno debía haber pasado no hace mucho pues las farolas estaban apagadas.
Acurrucado entre varios sacos, un joven de unos 12 años, trataba de dormir tras el ajetreo del viaje.

-Despierta, vago- dijo de repente un hombre de aspecto robusto mientras empujaba con suavidad al joven.
-Aún no ha amanecido- balbuceó el joven.
-Por eso mismo, Thail, hay que darse prisa.

El joven se desperezó y saltó del interior de la caravana. El frío era notable, una suave brisa cruzaba las calles vacías.

-Jo… no es justo- dijo casi para sí el joven acercándose a la parte trasera de la caravana.
-Tenemos que tener todo listo para cuando la gente venga a comprar.

El joven Thail se sentó junto a una rueda cogiendo varias piedras de suelo.

-¿Cómo ha ido el viaje?- dijo la voz de alguien mayor al otro lado de la caravana.
-Tranquilo- respondió el hombre amablemente.

Mientras ambos conversaban, Thail jugaba con las piedras arrojándolas contra otra más grande.

-Bueno días- saludó de repente una niña de unos 10 años asomando la cabeza con una sonrisa cálida.

Thail alzó la cabeza mirándola.

-Buenos días- respondió sonriente.
-¿Qué haces?- preguntó Hanny extrañada.
-Aburrirme…- dijo el joven lanzando una pequeña piedra contra otra más grande.
-¿Quieres jugar?

El joven se levantó casi de un salto.

-No os vayáis muy lejos- advirtió el hombre interviniendo.

Los niños miraron a ambos adultos unos segundos y decididos comenzaron a caminar.

-Yo soy Hanny- se presentó la niña mientras recogía un palo del suelo.
-Yo Thail- dijo el niño.

Los niños se adentraron en el bosque cercano mientras charlaban. El bosque apenas era muy grande, y los árboles siquiera eran capaces de hacerse sombra los unos a los otros de lo distantes que estaban. Así, entre juegos y charlas fue pasando el tiempo.

-Aquí hay un riachuelo- comentó Hanny.
-¿Hay peces?- preguntó Thail.

Hanny se quedó pensativa.

-No- respondió de forma lacónica- un día un hombre pescó una bota.
-¿Una bota?
-Si, pero creo que era la suya.

Hanny se acercó al riachuelo algo sedienta.

-Yo de mayor quiero ser rey- comentó Thail sentado en una gran piedra que bien pudiera parecer un trono.

Hanny se levantó y lo miró.

-Yo de mayor…- dijo Hanny pensativa- Yo de mayor seré soldado.

Hanny zarandeó el palo varias veces en el aire como si atacara bruscamente a algo asiéndolo con ambas manos.

-¿Soldado?- preguntó extrañado Thail.
-Si, y protegeré al pueblo.
-Ahm… pero eres una chica.
-Entonces seré soldada.

Thail se levantó de su trono y agarró otro palo del suelo boscoso.

-¿Y si vienen orcos?- dijo el joven blandiendo el palo como si fuera una espada.
-Se las verán conmigo- respondió Hanny atacando a Thail.

Al alba ya había despuntado y el sol bañaba el claro donde los niños jugaban combatiendo entre sí cuando la figura sombría del hombre de la caravana se acercó a ellos a paso lento.

-Tai… - llamó su padre.

Los niños detuvieron el juego mirando al hombre. No habría pasado nada de no ser por la expresión del hombre, fría y angustiada.

-¿Qué pasa?- se apresuró a preguntar Thail alzando una ceja.
-Acercaros, por favor.

Los niños se acercaron.

-Hanny, ¿verdad?
-Si, señor- respondió Hanny asintiendo.

El hombre se arrodilló frente a la niña y posó sus manos agrietadas y ásperas de trabajar en los hombros de ella.

-Hanny, lo siento mucho… ha ocurrido algo.

Hanny miró al hombre y abrió los ojos como si algo en su interior se lo hubiera temido.

-Lo siento- repitió el hombre.

Hanny se despegó del hombre y corrió en dirección a la aldea desapareciendo entre los árboles. Thail hizo el ademán de salir tras ella pero su padre lo detuvo.

-No Tai, déjala.
-¿Qué ha pasado, padre?- preguntó extrañado.
-Su abuelo era muy mayor, ha fallecido.




//To be continued…
 

Darigazs

Adorador del Gordo
Registrado
7/4/11
Mensajes
157
Edad
37
buen relato!!!! yo tengo algunos pendientes también a ver si saco tiempo
 

Nobody

Aventurero novato y vago
Registrado
13/10/11
Mensajes
59
El traqueteo de la carava resultaba tedioso, cualquiera diría que era su primer viaje en caravana, pero se habría equivocado enormemente. Estaba más que acostumbrado a los viajes, pero le resultaban horribles y aburridos, cada tanto tiempo debían parar para que los animales descansaran por lo que el viaje resultaba aún más duradero a pesar de que ambas ciudades no distaban mucho entre sí.

-¡Soooo!- Detuvo el jinete que iba en cabeza a su caballo tirando de las
riendas- ¡Acamparemos aquí!

El claro que había escogido eran bastante grande, y cobijado entre los árboles que formaban el linde del bosque resultaba bastante agradable, así que en apenas unos minutos, los comerciantes bajaron de sus caravanas y montaron las tiendas para pasar la noche alrededor de varias fogatas. El joven Thail, con apenas 19 años, aún seguía a su padre de una ciudad a otra vendiendo las mercancías que cultivaban en su granja, y entre los dos acabaron la tediosa tarea de montar la tienda, dejando la caravana junto a las demás y atando a los bueyes junto al lecho del pequeño arroyo que zigzagueaba entre los árboles. La noche auguraba lluvia, así que se fueron pronto a descansar.
Thail se despertó de golpe y se levantó lo más rápido que pudo golpeándose la cabeza con el travesaño que mantenía la tienda en pie, fuera, al sonoro golpe que lo había despertado le siguió un gemido estremecedor, con los ojos abiertamente sorprendidos observó, incapaz de poder moverse, como de la hoja de la espada que había atravesado la gruesa tela de la tienda se deslizaba de forma lenta un líquido espeso y oscuro.

-¡Apártate!- le gritó su padre mientras tiraba de su hombro hacia atrás.

Hubiera jurado que segundos antes el exterior estaba en perfecto silencio, pero ahora, apenas unos segundos de la visión tenebrosa que acababa de observar se percató de un sinfín de gritos pidiendo clemencia o auxilio. Su padre sacó rápidamente una espada de gruesa hoja de su petate y entreabrió la lona de la tienda.

-¡No salgas!- le advirtió.

Thail, blanco, no sabía qué contestar, viendo de reojo como se formaba un charco en el suelo cerca de sus pies.

-¡Pase lo que pase, no salgas!- le repitió su padre.

Thail lo miró perplejo, pero sus ojos parecían vacios, como si su mente estuviera demasiado atareada tratando de reorganizar sus ideas. Su padre salió de golpe y a continuación Thail pudo oír el sonido del acero en batalla, cada estocada le helaba la sangre, aquello debía ser una pesadilla, en breve su padre le despertaría pues se habría vuelto a dormir con las riendas en la mano. De pronto, escuchó un grito de dolor, sabía a quién pertenecía aquella voz, y como impulsado por una fuerza muy superior a él, saltó al exterior, la visión le dejó sin hablar, quería gritar y no podía, sus pulmones parecían haberse puesto de acuerdo para no dejarle soltar el aire, ¿o si gritó?… en cualquiera de los casos, no se escuchó… su padre, su mentor, su única familia yacía de rodillas frente a un trasgo enorme, aún sostenía la espada… a varios metros de él…
El trasgo alzó su abominable hacha sobre su cabeza, fue en ese momento cuando la mirada de Thail se cruzó con la de su padre.

¡Corre!- gritó su padre entre dientes.

El tiempo se detuvo, por un instante pudo verlo todo como si la imagen se ralentizara, el suelo estaba plagado de cuerpos, varios comerciantes luchaban en vano contra aquellas bestias y algunas tiendas ardían en mitad del oscuro claro dando una calidez extrañamente acogedora… miró hacia su padre… el hacha descendiendo… habría jurado poder ver minúsculas gotas rojas contoneándose gráciles en el aire formando una estela tras la temible arma del trasgo… el corazón le dio un vuelco.
Thail corrió ¿A dónde? No sabía, solo corrió, con la jauría de bestias tras sus tambaleantes pasos, parecían lobos hambrientos, notaba el silbido del aire en sus oídos, la quietud del bosque como testigo, su respiración entrecortada, corrió… los tenía cerca, miró hacia atrás, allí estaban, sombras siniestras moviéndose en la oscuridad… volvió su mirada al frente y pronto se dio cuenta de su error…
Cayó por la pendiente, no la había visto, las ramas y puntiagudas piedras parecían querer cogerle, pero en lugar de ello, le arañaban la piel con un dolor lacerante mientras rodaba, y sin más, un fuerte dolor en la cabeza, pero se había detenido… abrió los ojos y trató de levantarse, y fuera de sí notó como un líquido cálido descendía desde su sien, lo veía doble, árboles, matorrales, todo se desdoblaba continuamente, incluso aquellas bestias que le perseguían, pero ahora le había dejado de importar, sintió sueño, sus párpados le pesaban mientras los trasgos se acercaban emitiendo guturales gruñidos… finalmente, se rindió al sueño…

… Por fin luz, una cara amiga…

-¿Hanny?- musitó Thail con un hilo de voz.

Hanny asintió, seria… Thail trató de ver más allá, había más gente ¿Estaba a salvo? No, la decepción lo inundó… el techo de la caverna se extendía sobre él como una gran boca de un feroz animal a punto de cerrarse, cuyo hocico culminaba en duros barrotes ennegrecidos por el óxido y antes de que sus ojos pudieran escrutar más allá de la negrura, el sueño volvió a llevárselo.
 
Arriba