Khaof
Minsorrano sin caminos
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Caravassar 1465
La ciudad de Caravassar, alli naci y me crie, era una ciudad muy hermosa, enriquecida por una gran diferencia cultural en la que todas las razas se juntaban para el comercio, mi padre era un capitan de la guardia dorada de Wuakin un campeon Divino, un gran maestro de la espada bastarda imbuido en una armadura dorada con grabados de la diosa, era un hombre Rudo y estricto, era raro no escuchar alguna historia de mi padre cuando me veian con el, siempre me inculco una gran disciplina y educación, me decia muchas veces que los modales y la educacion eran el mejor traje que un hombre podia vestir. Mi madre sin embargo era todo lo contrario, una persona muy tranquila, amable y muy guapa, herede sus ojos verdes y su cabello rubio, aunque no su mirada ni su sonrisa... aunque la frialdad de mi mirada.. es otra historia aparte.
Fui al año siguiente 1466 fecha que jamas olvidare, un dia inolvidable para Amn.. incluso Murann y los elfos del Weldath... Era mi cumpleaños.. cumplia 10 años, pero por desgracia no fue por ese evento por el que se recuerda ese dia, fue un dia en parte hermoso, aunque despues del medio dia, la guardia llamo a mi padre para algo urgente, me asome y habia una gran cantidad de Aventureros.. incluso estaba la Legión... el Filo dorado.. Los ordenados de la orden del muy radiante.. era muy emocionante, pero mi padre parecia preocupado, ordeno que la guardia mandase a todos los ciudadanos y comerciantes a sus casas, esa noche, la cual cumpli 10 años.. lo cambio todo
Me dio miedo... mucho miedo.. algo malo pasaba, mi madre me abrazo y me llevo a mi cama, para que durmiese, su voz era muy dulce, entrecerraba los ojos sonriendo, mientras el sueño iba venciendome, el sonido de la puerta de la casa se abrió con un gran golpe, mi padre subia la escalera corriendo acompañado del sonido metalico de su armadura mientras gritaba el nombre de mi madre.. "Escondete tu y Derek!" gritaba, estaba aterrado y me abrace a mi madre con todas mis fuerzas, se escuchaban gritos aterradores en la calle, gente sin.. piel y podrida corria de un lado a otro, entrando en casas, entonces le toco a mi casa, un gran monstruo... su olor era Fetido, eera... indescriptible, embistio a mi padre tirandolo al suelo.. su espada callo lejos de el.. mi madre y yo estabamos paralizados por el miedo, mas de esos seres entraban en la casa, algunos pasaban de largo a otra, era una gran oleada de estos putrefactos monstruos, mi padre no pudo coger su arma, trato de defendernos.. fue heroico si.. pero no pudo hacerles frente... por que? estaba desarmado... la leyenda del campeon divino... ¿se reducia a su arma? he pensado miles de veces sobre esto.. solo un necio confia su vida en un arma... su armadura rapidamente fue destrozada por las garras de esos monstruos.. luego le toco a mi madre.. yo me acurruque.. tapandome los oidos para no escuchar sus gritos y el sonido de su carne siendo devorada y fue mi turno, seguramente seria un dulce manjar para aquellos monstruos, pero un hombre de tunica oscura irrumpio en la casa, me señalo con un brazo huesido "Ella los quiere vivos.." dijo su asquerosa voz ... Nunca se me olvidara la cara de ese tipo... Nunca... Thrasilvius Lathir.....
La ciudad fue destruida en nada, todo era escombros y cadavares.. aunque se contaban mas cadaveres que caminaban que los que eran "comida" para ellos, Incluso enmedio del paseo habia un gran dragon... para variar.. tambien era una especie de Cadaver.. en aquella carreta dirigida por un Ghul gordo con sombrero y sonrisa siniestra, habia mas niños.. todos llorabamos de miedo o estaban en Shock por lo que acababan de ver, no hizo falta atarnos el terror de una manera u otra nos tenia paralizados, el camino fue agonizantemente lento, cuando alzaba la vista solo veia horror.. al final, donde el gran mercader residia, nos esperaba una huesuda mujer, los muertos parecian adorarla.. y alli estaba aquel.. miserable medio Ghul.. dijo que aqui estaba lo que habia pedido.. con una pelotera reverencia.. cual merito.. cual logro militar.. bastardo
Ssavrasileia.. era el nombre de aquella mujer, si podia llamarse asi, una Liche que se alzó como reina de aquel lugar, pero pronto descubri algo muchisimo mas siniestro, aquella Liche tenia el dolor de una madre que habia perdido a su hijo, ordenaba a aquellos insepultos que siguiesen trayendole a los niños y matando al resto, estaba buscando a su hijo...
El hijo de aquel ser, era un soldado llamado Shirzt’alxvaern, que habia muerto en una guerra estupida y sin sentido, como lo son todas las guerras, en nombre del Gran mercader, el dolor puede hacer cosas terribles con alguien.. incluso esta masacre, no se cuantos dias nos pasamos encerrados en un cuarto con un cubo de agua para beber y algo a lo que podia llamarse comida, a veces sacaban a uno de nosotros.. y ese no volvia mas, era una espera agonizante, mis lagrimas ya se secaron, incluso acepte la muerte.
Dormia sentado.. sobre mis rodillas posaba mis brazos y en estos mi cabeza, cada vez eramos menos.. algunos el terror les hacia hablar solos, tambalearse con la mirada perdida, yo no hable, no hable nunca.. hasta que abri la boca.. y ojala se me hubiese PODRIDO la lengua al decir esas palabras... fue cuando el grito de una niña que estaba con nosotros.. un grito desgarrador.. nos desperto a todos.. y los gritos de la reina.. furiosa y loca.. ordenaba que sacasen a todos los mocosos embusteros de aquella habitacion. Nos miraba iracunda, el cuerpo calcinado de la niña por energia negativa yacia bajo los pies de la Reina, habia mas cuerpos de niños calcinazos, estaba buscando a su hijo.. y estaba harta de encontrarse con impostores... decia que no la mentiriamos mas... y empezo a matarlos uno a uno con su indice, del cual salia un rayo rojo que me deslumbraba.. me quede paralizado con los labios entreabiertos.. mientras aquel ser iracundo y enloquecido nos mataba.. fue horrible.. no se de donde saque las fuerzas ni el instinto para actuar.. tambien por suerte o desgracia fui el ultimo.. no lo se.. no se que me hizo actuar.. me abrace a ella.. y de mis labios secos.. casi sin voz.. salio la palabra... Madre..
Aquel ser.. acaricio mi cabeza... "mi pequeño Shirzt’alxvaern no sabes cuanto... te he echado de menos.. cuanto he sufrido.. pero ahora.. viviremos para siempre..." como dije.. ojala se me hubiese podrido la lengua.. cada vez que lo pienso.. en fin.. Quizas eso me mantuvo con vida.. para algun dia.. dedicar mi vida a destruir y purgar a estos seres del mundo.. al menos eso me ayuda a seguir hacia adelante.
El bastardo.. el traidor.. el zalamero Thrasilvius Lathir logicamente sabia la verdad pero no se si fue por temor a la ira de aquella reina o por que queria utilizarme... pero nunca llego a contarselo su mirada lo decia todo. Un dia.. Ssavrasileia tubo un detalle conmigo.. "mi pequeño Shirzt’alxvaern, te noto muy solito, espera.. vas a tener unos amiguitos para jugar.." y aquel desgraciado ser.. levanto.. los cadaveres calcinados de los que antes habia matado.. no se como hoy no estoy contando esto desde el sanatorio... fue horrible.. fue horrible ver a esos cadaveres.. bailar y hacer como que.. jugaban.. mas horrible fue.. cuando ella me miro seria.. y por temor a su represalia.. hacia que jugaba con ellos.. mientras me orinaba encima del miedo..
Perdi la nocion del tiempo en aquella tortura, habia mas gente viva, siendo reservada para ser alimento mas tarde, me preguntaba si algun dia la liche Ssavrasileia se daria cuenta de que no era su hijo y me devorarian tambien, eso era lo unico que me mantenia con vida, una mentira y una sumision a un blasfemo ser, tenia ganas de vivir, ganas de vengarme algun dia de todos estos asquerosos seres.. de destruirlos y purgarlos, de castigar a los que llevan estas artes oscuras.. quizas eso es lo que mantuvo cuerdo, habia incluso algunos.. despreciables comerciantes que hacian negocios con estos seres, como puede la codicia pudrid el alma de alguien de esta forma..
Por fin llego el dia, hubo una gran batalla en la que murierion muchos hombres y mujeres buenos, de los que todos hoy en dia seguramente aun recordaran, las palabras de asombro de un caballero de brillante armadura llenaron mi corazon de esperanzas, me abrace a el y jamas lo soltaria, podia ver la sonrisa de alivio de mas de un superviviente, me sacaron de aquel lugar por fin, fue un viaje tranquilo, me asaltaban recuerdos que aun me asaltan hoy en dia de aquella atrocidad, me llevaron a un lugar de huerfanos, el hospicio de San Annur, estaba muy frustrado, cabreado, no entendia como de un dia para otro lo perdi todo, por que tubieron que torturarme asi, odiaba a todo el mundo incluso a las buenas personas que me dieron un cobijo y me cuidaron durante estos años.
Un monje de Ilmater, que solia ayudar al padre Vicentus, me quiso ayudar aunque al principio no le ayude, queria estar solo y que nadie me molestase, me ayudo a calmarme, a meditar, el tambien odiaba las armas, me enseño durante los siguientes años a luchar con los puños y las piernas, a fortalecerlos y a meditar, estando en equilibrio con mi mente y mi cuerpo, tambien me mandaba tareas de estudio y siempre recorde los modales que me inculco mi padre, mientras los demas jugaban a mi me gustaba mas meditar o correr, en mis estudios encontre mi Deidad, el Juez, Kelemvor a el entregaria mi vida para luchar contra los insepultos, cuando cumpli la mayoria de edad, decidi dejar aquel lugar, salir y enfrentarme a peligros reales, poner a prueba mi entrenamiento y mejorar, siempre mejorar dia a dia.
La ciudad de Caravassar, alli naci y me crie, era una ciudad muy hermosa, enriquecida por una gran diferencia cultural en la que todas las razas se juntaban para el comercio, mi padre era un capitan de la guardia dorada de Wuakin un campeon Divino, un gran maestro de la espada bastarda imbuido en una armadura dorada con grabados de la diosa, era un hombre Rudo y estricto, era raro no escuchar alguna historia de mi padre cuando me veian con el, siempre me inculco una gran disciplina y educación, me decia muchas veces que los modales y la educacion eran el mejor traje que un hombre podia vestir. Mi madre sin embargo era todo lo contrario, una persona muy tranquila, amable y muy guapa, herede sus ojos verdes y su cabello rubio, aunque no su mirada ni su sonrisa... aunque la frialdad de mi mirada.. es otra historia aparte.
Fui al año siguiente 1466 fecha que jamas olvidare, un dia inolvidable para Amn.. incluso Murann y los elfos del Weldath... Era mi cumpleaños.. cumplia 10 años, pero por desgracia no fue por ese evento por el que se recuerda ese dia, fue un dia en parte hermoso, aunque despues del medio dia, la guardia llamo a mi padre para algo urgente, me asome y habia una gran cantidad de Aventureros.. incluso estaba la Legión... el Filo dorado.. Los ordenados de la orden del muy radiante.. era muy emocionante, pero mi padre parecia preocupado, ordeno que la guardia mandase a todos los ciudadanos y comerciantes a sus casas, esa noche, la cual cumpli 10 años.. lo cambio todo
Me dio miedo... mucho miedo.. algo malo pasaba, mi madre me abrazo y me llevo a mi cama, para que durmiese, su voz era muy dulce, entrecerraba los ojos sonriendo, mientras el sueño iba venciendome, el sonido de la puerta de la casa se abrió con un gran golpe, mi padre subia la escalera corriendo acompañado del sonido metalico de su armadura mientras gritaba el nombre de mi madre.. "Escondete tu y Derek!" gritaba, estaba aterrado y me abrace a mi madre con todas mis fuerzas, se escuchaban gritos aterradores en la calle, gente sin.. piel y podrida corria de un lado a otro, entrando en casas, entonces le toco a mi casa, un gran monstruo... su olor era Fetido, eera... indescriptible, embistio a mi padre tirandolo al suelo.. su espada callo lejos de el.. mi madre y yo estabamos paralizados por el miedo, mas de esos seres entraban en la casa, algunos pasaban de largo a otra, era una gran oleada de estos putrefactos monstruos, mi padre no pudo coger su arma, trato de defendernos.. fue heroico si.. pero no pudo hacerles frente... por que? estaba desarmado... la leyenda del campeon divino... ¿se reducia a su arma? he pensado miles de veces sobre esto.. solo un necio confia su vida en un arma... su armadura rapidamente fue destrozada por las garras de esos monstruos.. luego le toco a mi madre.. yo me acurruque.. tapandome los oidos para no escuchar sus gritos y el sonido de su carne siendo devorada y fue mi turno, seguramente seria un dulce manjar para aquellos monstruos, pero un hombre de tunica oscura irrumpio en la casa, me señalo con un brazo huesido "Ella los quiere vivos.." dijo su asquerosa voz ... Nunca se me olvidara la cara de ese tipo... Nunca... Thrasilvius Lathir.....
La ciudad fue destruida en nada, todo era escombros y cadavares.. aunque se contaban mas cadaveres que caminaban que los que eran "comida" para ellos, Incluso enmedio del paseo habia un gran dragon... para variar.. tambien era una especie de Cadaver.. en aquella carreta dirigida por un Ghul gordo con sombrero y sonrisa siniestra, habia mas niños.. todos llorabamos de miedo o estaban en Shock por lo que acababan de ver, no hizo falta atarnos el terror de una manera u otra nos tenia paralizados, el camino fue agonizantemente lento, cuando alzaba la vista solo veia horror.. al final, donde el gran mercader residia, nos esperaba una huesuda mujer, los muertos parecian adorarla.. y alli estaba aquel.. miserable medio Ghul.. dijo que aqui estaba lo que habia pedido.. con una pelotera reverencia.. cual merito.. cual logro militar.. bastardo
Ssavrasileia.. era el nombre de aquella mujer, si podia llamarse asi, una Liche que se alzó como reina de aquel lugar, pero pronto descubri algo muchisimo mas siniestro, aquella Liche tenia el dolor de una madre que habia perdido a su hijo, ordenaba a aquellos insepultos que siguiesen trayendole a los niños y matando al resto, estaba buscando a su hijo...
El hijo de aquel ser, era un soldado llamado Shirzt’alxvaern, que habia muerto en una guerra estupida y sin sentido, como lo son todas las guerras, en nombre del Gran mercader, el dolor puede hacer cosas terribles con alguien.. incluso esta masacre, no se cuantos dias nos pasamos encerrados en un cuarto con un cubo de agua para beber y algo a lo que podia llamarse comida, a veces sacaban a uno de nosotros.. y ese no volvia mas, era una espera agonizante, mis lagrimas ya se secaron, incluso acepte la muerte.
Dormia sentado.. sobre mis rodillas posaba mis brazos y en estos mi cabeza, cada vez eramos menos.. algunos el terror les hacia hablar solos, tambalearse con la mirada perdida, yo no hable, no hable nunca.. hasta que abri la boca.. y ojala se me hubiese PODRIDO la lengua al decir esas palabras... fue cuando el grito de una niña que estaba con nosotros.. un grito desgarrador.. nos desperto a todos.. y los gritos de la reina.. furiosa y loca.. ordenaba que sacasen a todos los mocosos embusteros de aquella habitacion. Nos miraba iracunda, el cuerpo calcinado de la niña por energia negativa yacia bajo los pies de la Reina, habia mas cuerpos de niños calcinazos, estaba buscando a su hijo.. y estaba harta de encontrarse con impostores... decia que no la mentiriamos mas... y empezo a matarlos uno a uno con su indice, del cual salia un rayo rojo que me deslumbraba.. me quede paralizado con los labios entreabiertos.. mientras aquel ser iracundo y enloquecido nos mataba.. fue horrible.. no se de donde saque las fuerzas ni el instinto para actuar.. tambien por suerte o desgracia fui el ultimo.. no lo se.. no se que me hizo actuar.. me abrace a ella.. y de mis labios secos.. casi sin voz.. salio la palabra... Madre..
Aquel ser.. acaricio mi cabeza... "mi pequeño Shirzt’alxvaern no sabes cuanto... te he echado de menos.. cuanto he sufrido.. pero ahora.. viviremos para siempre..." como dije.. ojala se me hubiese podrido la lengua.. cada vez que lo pienso.. en fin.. Quizas eso me mantuvo con vida.. para algun dia.. dedicar mi vida a destruir y purgar a estos seres del mundo.. al menos eso me ayuda a seguir hacia adelante.
El bastardo.. el traidor.. el zalamero Thrasilvius Lathir logicamente sabia la verdad pero no se si fue por temor a la ira de aquella reina o por que queria utilizarme... pero nunca llego a contarselo su mirada lo decia todo. Un dia.. Ssavrasileia tubo un detalle conmigo.. "mi pequeño Shirzt’alxvaern, te noto muy solito, espera.. vas a tener unos amiguitos para jugar.." y aquel desgraciado ser.. levanto.. los cadaveres calcinados de los que antes habia matado.. no se como hoy no estoy contando esto desde el sanatorio... fue horrible.. fue horrible ver a esos cadaveres.. bailar y hacer como que.. jugaban.. mas horrible fue.. cuando ella me miro seria.. y por temor a su represalia.. hacia que jugaba con ellos.. mientras me orinaba encima del miedo..
Perdi la nocion del tiempo en aquella tortura, habia mas gente viva, siendo reservada para ser alimento mas tarde, me preguntaba si algun dia la liche Ssavrasileia se daria cuenta de que no era su hijo y me devorarian tambien, eso era lo unico que me mantenia con vida, una mentira y una sumision a un blasfemo ser, tenia ganas de vivir, ganas de vengarme algun dia de todos estos asquerosos seres.. de destruirlos y purgarlos, de castigar a los que llevan estas artes oscuras.. quizas eso es lo que mantuvo cuerdo, habia incluso algunos.. despreciables comerciantes que hacian negocios con estos seres, como puede la codicia pudrid el alma de alguien de esta forma..
Por fin llego el dia, hubo una gran batalla en la que murierion muchos hombres y mujeres buenos, de los que todos hoy en dia seguramente aun recordaran, las palabras de asombro de un caballero de brillante armadura llenaron mi corazon de esperanzas, me abrace a el y jamas lo soltaria, podia ver la sonrisa de alivio de mas de un superviviente, me sacaron de aquel lugar por fin, fue un viaje tranquilo, me asaltaban recuerdos que aun me asaltan hoy en dia de aquella atrocidad, me llevaron a un lugar de huerfanos, el hospicio de San Annur, estaba muy frustrado, cabreado, no entendia como de un dia para otro lo perdi todo, por que tubieron que torturarme asi, odiaba a todo el mundo incluso a las buenas personas que me dieron un cobijo y me cuidaron durante estos años.
Un monje de Ilmater, que solia ayudar al padre Vicentus, me quiso ayudar aunque al principio no le ayude, queria estar solo y que nadie me molestase, me ayudo a calmarme, a meditar, el tambien odiaba las armas, me enseño durante los siguientes años a luchar con los puños y las piernas, a fortalecerlos y a meditar, estando en equilibrio con mi mente y mi cuerpo, tambien me mandaba tareas de estudio y siempre recorde los modales que me inculco mi padre, mientras los demas jugaban a mi me gustaba mas meditar o correr, en mis estudios encontre mi Deidad, el Juez, Kelemvor a el entregaria mi vida para luchar contra los insepultos, cuando cumpli la mayoria de edad, decidi dejar aquel lugar, salir y enfrentarme a peligros reales, poner a prueba mi entrenamiento y mejorar, siempre mejorar dia a dia.