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Túneles, Caos, Escorpiones y Magia

Teiglin

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Túneles, Caos, Escorpiones y Magia​


La nieve antinatural y los nubarrones cubrían la urbe de Murann, en estos nuevos tiempos, Murann se parecía mucho más a otras ciudades más cosmopolitas pero peligrosas como Alcázar Zhentil, regia pero a la vez, decadente. El Mago Rojo se encontraba allí pues el contrato sellado con el Sargento le obligaba a intervenir, sino, el recién nombrado maestro de la Arcanum Schola no habría llegado tan lejos.

Los heridos y refugiados llegan a la puerta norte de Murann en un goteo continuo, los enormes artrópodos estaban haciendo estragos y habían ocupado los túneles que habitualmente las hormigas gigantes ocupaban cerca de las granjas, cuya simbiosis con la tierra de Murann enriquecía a ambas partes desde hacia décadas. Así pues, el contingente convocado por el Sargento Aryan y por otros caciques del Imperio Bestial era de los más númerosos que había visto Obara, incluso en el asedio a la fortaleza impía durante la Cruzada, aunque no se podría comparar con la escisión de Emnekhul y las guerras inmortales de hacía varios siglos.

Así, el grupo reunido pronto puso rumbo al norte a enfrentarse con el enorme problema que estaba causando serios trastornos en los clanes del norte y el propio comercio, sin olvidar la agricultura.

Respecto a lo sucedido en el interior de ese hormiguero, poco más se puede decir, la batalla fue cruda, y dejó varias lecciones en el archimago. La muerte acechaba por todas partes, y su confianza personal pronto dejó paso al temor reverente que otorga el cruzar poderes con un enemigo que fácilmente podría exterminarte y enviarte con el Uno más pronto que tarde. La avanzadilla de élite capitaneada por Aryan y por otros se estrelló una y otra vez con montañas de enormes escorpiones que eran espoleados por una voz poderosa, sin duda, cargada de las intrigas de la urdimbre, una voz que espoleaba a esas criaturas que atacaban sin cesar incluso acababan destruyéndose unas a otras.

Así y todo, el grupo logró avanzar a través de cientos de metros por las cuevas que resisten encima de la Bajoscuridad y el reino de las hormigas colapsó para ir abriéndose camino al reino de los escorpiones.
Al final del camino, se encontraba un poderoso brujo, o un conjurador sin duda. Pero la paciencia y la negociación nunca fueron los fuertes de la Horda, y pronto se desató el mayor caos posible en cuevas que apenas dejaban el paso a un solo hombre.


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Fue allí cuando todo se hizo sombra, ni siquiera notó como le atravesaban todas sus defensas y le hacían jirones la toga carmesí, el mundo comenzó a girar sobre si mismo y todo, acabó.

Abrió los ojos en la plaza de Murann con Miruh a su lado, y Jaevis el aprendiz. Dolorido, viviría para luchar al menos un día más, por fortuna, los viejos encantamientos seguían adheridos a varios de sus anillos, que ahora, estaban apagados, sin su magia, había salvado la vida. Pero el riesgo, fue demasiado alto.


Offtopic :
Gracias a Ahriman y Xiayu por la quest, el riesgo y la ambientación.
 
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