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Un aprendiz y dos guerreros

Jam

Enano con acento ruso
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-Le debo mucho al “Elfo sanador de Amn”-Dijo, el hombre. Llevaba una mochila bastante grande a su espalda, cargada con viales que hacían el ruido característico del entrechocar del cristal.
Ada lo había conocido, previa cita, en la pensión Madreperla de Crimmor. Un hombre enorme, con todo el aspecto de un bárbaro del norte. Fuerte y seguro de movimiento, rápido de palabra y de actuación fogosa. Así era su compañero de viaje, así era Khonrak.
-El me salvo de la enfermedad que casi me mata- continuo hablando con su potente voz el hombretón, mientras Ada caminaba a su lado empuñando su arco y manteniendo una actitud de alerta.

Habían pasado hacia un día por delante de la ciudad de Purskull, habían llegado hasta la ciudad del cereal a través del túnel del clan rompecraneos, el viaje de momento había sido un paseo bastante seguro. La labor de ambos, como la de otros viajeros en otras partes de Amn, era el encargo del maestro apotecario Shamaelthalar. Repartir la cura de la plaga y la formula de esta por todo Amn. En este caso Ada, aprendiz del elfo apotecario, y Khonrak, el bárbaro, habían sido destinados a buscar al sacerdote de la ciudad de Amnagua y entregar allí su valiosa carga.

El bárbaro se detuvo en seco, y sin más dilación embrazo su escudo y empuño su espada, una formidable hoja de fuego mágico. Ada al ver el gesto de su compañero, cargo una flecha y apunto a la espesura del bosque que rodeaba todo el camino hacia Amnagua. Antes de que Ada pudiera darse cuenta, su compañero ya estaba luchando en un furioso combate cuerpo a cuerpo con unas enormes serpientes.

Músculo y acero, carne de reptil y colmillos huecos cargados de veneno. Todo se mezclaba furiosamente en un torbellino de movimientos. ¿Cuántas podían ser? ¿Tres? No, venían al menos dos mas por la izquierda a punto de flanquear al bravo guerrero que luchaba apartándolas con su escudo y golpeándolas con su filo de fuego. –Y me iba diciendo que la magia es peligrosa- pensó para si mismo Ada. Mientras apuntaba cuidadosamente a los nuevos reptiles que se unían a la liza, consciente de que si fallaba su disparo podría dar a su poderoso aliado.

Una flecha paso rozando la oreja de Khonrak yéndose a clavar en el costado de una de las enormes serpientes –Procura no darme a mi muchacho- grito en medio de la batalla el musculoso guerrero. –O tendrás que cargar tú con esta condenada mochila hasta Amnagua-
-Lo lamento mi señor – dijo Ada mientras desechaba la idea de volver a disparar su arco al combate y se preparaba para entrar en la lucha con su espada. –No volveré a disparar tan cerca de vos.
- Bien, Ada- El enorme bárbaro acababa de despachar con su filo ardiente a otro reptil de lengua bifida gigantesco- Ven aquí, lucha a mi lado, y deja de llamarme “mi señor” de una maldita vez-

El combate fue rápido, ambos habían salido bien parados. Se miraron con los ojos brillantes por la pequeña victoria, grande para ellos en ese momento. Que duro poco, pues venían aun más reptiles, muchos más. –Esto no me gusta- dijo el bárbaro, mientras preparaba de nuevo su postura de combate. Ada lo imito de una forma mucho mas calmada y tomando aire pausadamente.

Y de repente por encima de ellos, y soltando una bola de nieve justo en la nuca de Ada, el cual perdió la concentración totalmente por el frio, apareció Ocarina Silbante, y se lanzo al combate contra todas las serpientes.

-¿Qué diablos es eso? Y nunca mejor dicho- El bárbaro arrugo el gesto preparándose para algo todavía peor.
Ada emitió un suspiro, terminándose de quitar toda la nieve del cuello, con la molesta sensación de tener la espalda mojada para todo el día. Ada se preparo con paciencia para dar las explicaciones necesarias a su compañero.
Parecía que todas las serpientes se hubieran enfrascado en un combate incomodo con el guerrero helado. Ocarina silbante era un elemental, atrapado por un pacto hacia muchos milenios en un pequeño cuerpo de hielo, debía medir aproximadamente un metro y medio y sus alas estiradas debían llegar casi a los dos metros de ancho. Luchaba con sus puños, enormes para su tamaño, de hielo. Los usaba como si fueran mazas, a veces lanzaba alguna dentellada con unos colmillos de hielo afilados, si alguna de las serpientes osaba alejarse de los molestos golpes helados de la criatura, las atacaba con su propio aliento, un chorro de puro hielo. No parecía tener problemas en mantener a raya a todas las serpientes, pues estas odiaban el frio que emanaba el Mefit, sin embargo esto hacia que el combate fuera tedioso y lento.

-¿Un guerrero? ¿Eso? – Khonrak no podía más que mostrar asombro e incredulidad ante las explicaciones de Ada.
-Malhablado, sin cortesía, pero un buen compañero al fin y al cabo. Mi madre le ordeno que cuidara de mí bajo cualquier concepto- Siguió explicando Ada a su beligerante compañero.
-¿Cómo va a ser eso un guerrero? Si apenas puede con esas malditas culebras
-Yo al menos lucho sin una aberrante espada de fuego, usando mis puños como debe hacerse en la lucha primordial – Ocarina no sabia, o no podía, mantener la boca cerrada, y mientras despachaba la ultima serpiente comenzó a burlarse del bárbaro, que cada vez parecía mas nervioso ante la presencia de la criatura.
-¿Me ha hablado?- el hombretón parecía a punto de estallar -¿Cómo se atreve a burlarse de mi? – Dijo mientras alzaba su escudo aguardando a que Ocarina se acercara a ellos.
- He dicho que yo soy más guerrero que tú, pues tú en realidad lo único que haces es oler como cien guerreros- El mefit revoloteo alrededor del turbado bárbaro mientras lo olisqueaba, Ada no sabia muy bien que decir, pero el bárbaro lo aclaro todo lanzando un escudazo brutal sobre Ocarina silbante, al cual se le quebró una pierna.
-Eh!- Grito Ocarina amenazante alzando sus puños en dirección al guerrero bárbaro- No me obligues a tener que matarte, si no fuera por que estas con Ada acabaría con tu vida aquí mismo, que lo sepas, estupido humano
-Ocarina, guerrero, por la luz, se cortes con este hombre, es mi amigo y- Ada no pudo terminar la frase, el guerrero de la espada de fuego dio un paso amenazante hacia el Mefit, Ocarina se puso en guardia y revoloteo ganando altura y retrocediendo. La pierna quebrada de la criatura parecía estar ya completamente regenerada.
-Escúchame criatura del diablo – Amenazo Khonrak- no me gusta que te hayas metido en nuestro camino, esto es una misión de dos, no de tres, así que procura mantener la boca cerrada y no molestar o te fundiré la lengua con mi espada, ¿aclarado?- Ada no dejo de sorprenderé, aquel hombre acababa de intimidar al intrépido guerrero elemental.
-Bien- Dijo Ocarina Silbante, sin parecer rendirse del todo – Veamos si puedes seguir mi ritmo en este viaje, iré delante tuya y al final, decidiremos quien es mas fuerte, si tu con tu espadita de blasfemo fuego o yo con mis puños- Ocarina comenzó a volar a ras del suelo varias varas por delante de los dos hombres mientras se burlaba del bárbaro, y tan concentrado estaba en esta labor que un hachazo de un bandido, algo mucho mas peligroso que las serpientes le separo la cabeza del cuerpo, derribándolo al suelo de manera cómica. Acto seguido, otros bandidos salieron al camino y terminaron de pisotear el cuerpo inerte del guerrero de hielo.

Fue un combate bastante más duro que luchar contra unas serpientes, pero Ada y Khonrak habían logrado salir victoriosos una vez más. El bárbaro miraba el cuerpo destrozado del Mefit e incluso parecía algo triste en su mirada.
-Cierto que era un Diablillo, sin respeto y sin fuerza, pero no se merecía morir así – dijo mirando a Ada y dándole unas palmaditas de condolencia en la espalda a su compañero.
-Mi señor-comenzó Ada- si nos damos prisa quizás cuando se haya regenerado por completo hayamos logrado perderle y que no nos siga- Anuncio tranquilamente el joven humano.
-¿Cómo? – interrogo asombrado Khonrak, pero entendiendo al instante lo que su compañero le decía, y tan bien lo entendió que engancho su mochila asegurándola mas aun y comenzó a correr en dirección a Amnagua – Bien entonces no perdamos mas el tiempo y larguémonos de aquí rápido-

Con un gesto de negación, Ada lanzo una última mirada al destrozado cuerpo de Ocarina silbante, después con una sonrisa comenzó a correr tras el bárbaro que parecía que no pararía de correr jamás como si le persiguiera el mismísimo Uthgard para darle algún tipo de lección divina.
 

Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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Segunda parte! Segunda parte! Segunda parte!

^^


P.D La fórmula de la cura no la entregas, Ada...que quiero vivir aun un tiempo más xD
 

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