*Obra perteneciente a la Biblioteca del Orbe Eterno*
[anchor=tesla3 goto=]Tesis arcana sobre el conjuro: Hablar con los Aliados[/anchor]
Siendo la transmutación una de las escuelas más útiles de las ocho que existen, es natural que existan conjuros que se puedan calificar de imprescindibles para la vida aventurera. Resulta extraño, no obstante, que muchos de estos conjuros sean poco comunes de ver, así que mi deber como mystrense es favorecer la difusión de la existencia de estos y animar a los jóvenes aprendices a que los busquen y los aprendan para crear un repertorio de conjuros para cada situación y peligro.
Una de las mayores preocupaciones de un grupo de aventureros a la hora de aventurarse en el interior de unas ruinas es la de generar ruido innecesario y alterar al enemigo. Los aventureros sigilosos tienen diversas maneras de comunicarse sin llamar la atención, pero ninguna será tan eficaz como la capacidad de mantener una conversación sin generar pistas visuales ni auditivas.
Hablar con los Aliados es el hermano mayor del truco Cuchichear Mensaje. Está cuadrado por su nivel de poder en la Segunda Esfera y aparece tanto en libros de conjuros como de forma innata en Bardos y Hechiceros. Es dependiente del lenguaje, lo que quiere decir que sólo funcionará si todos los implicados son capaces de hablar el mismo idioma y sus componentes son verbal, somático y focal. Tiene un alcance medio (sobre 100 pies dependiendo del poder del usuario mágico) y afecta a cualquier número de criaturas mientras se mantengan a una distancia de menos de 30 pies del lanzador. La duración depende también de la capacidad del conjurador pero como mínimo durará diez minutos.
El componente focal, al igual que en Cuchichear Mensaje, es un hilo de cobre que deberán poseer cada receptor del conjuro. Para ello he diseñado un objeto especial que deseo que mi equipo siempre lleve encima y me facilita mucho el trabajo. En el campo de batalla, usaría como componente focal mi propia pieza y el conjuro se transmitiría a través del cobre a todos los miembros de mi grupo que lleven la pieza en su oreja. En caso de necesidad, el hilo de cobre simple transmite igual de bien el conjuro, es una cuestión de estética.
Pasemos a los efectos del conjuro. Mientras los usuarios estén en rango del conjuro, podrán ser capaces de hablar sin necesidad de pronunciar ninguna palabra. El mensaje se transmite a través del cobre, que vibra ligeramente y en la mente del receptor se oye con claridad el mensaje. Para activar el efecto del conjuro, debes señalar con el dedo al receptor del mensaje y todos aquellos que posean la pieza de cobre en la dirección en la que señalas serán capaces de oír en mensaje y responder sin necesidad de señalarte.
Ejemplo: Cuatro personas y yo activamos el conjuro mientras nos desplazamos por una mazmorra. Si yo deseo hablar con los cuatro, lo que haría señalar hacia ellos y mientras estén en rango serán capaces de oírme y responderme sin señalarme. Si uno de ellos desea hablar conmigo, debe colocarse de modo que cuando señale con el dedo sólo esté yo para recibirlo. Cuesta un poco cogerle el truco a mandar mensajes privados y grupales de esta manera pero una vez lo has practicado lo suficiente surge de forma natural.
Ya que no necesitamos abrir la boca para hablar, nadie será capaz de leer nuestros labios y si somos discretos con los dedos tampoco tendrán ni idea de que nos estamos comunicando. Aunque los mensajes no viajan en línea recta y pueden sortear obstáculos, hay diversos materiales y efectos que lo bloquean: Silencio mágico, 1 pie cuadrado de roca, 1 pulgada de metal (o una plancha de plomo) o 3 pies cuadrados de tierra o madera. Dependiendo de donde nos encontremos puede suponer un problema o no. Si queremos comunicarnos manteniendo la mayor distancia posible, podríamos hacerlo en campo abierto o en un bosque, pero no comunicarnos a través de habitaciones de las casas o en celdas, o mazmorras preparadas contra el escudriñamiento. Del mismo modo, lo más seguro es que cuando cruces esquinas en un pasillo pierdas la capacidad de recibir mensajes.
El conjuro además puede ser usado para comandar tropas en el combate, ya que da igual la cantidad de ruido que haya en el ambiente, los mensajes se transmitirán a tu mente y los oirás con claridad. Un general puede conjurar este conjuro e incluir en él a los oficiales. Podría moverse en un caballo por el campo de batalla, entrando y saliendo del rango del conjuro y mandando mensajes a los que tiene a la distancia adecuada que oirían por encima del choque de espadas y los enemigos no sabrían de las órdenes que el general emite.
Un bardo que participe en obras de teatro también puede sacar mucho partido de este conjuro. En la mayoría de los grupos teatrales existe la figura del Apuntador. Se trata de una persona que permanece oculta al público y que asiste a los actores cuando se olvidan de su texto o no se mueven correctamente por el escenario. La mayoría de los teatros de construcción clásica poseen una concha que resguarda a dicha persona para que el público ni la vea ni la oiga, pero la compañía teatral puede no estar actuando en un teatro, sino en la calle o en edificios que no están adecuadamente preparados para que el Apuntador pueda ejercer correctamente su función. Ahí es cuando entra en escena (je) Hablar con los Aliados. Los actores pueden llevar discretamente la pieza de cobre en su oído y desde cualquier posición recibir las ayudas del apuntador sin posibilidad alguna de que el público capte nada.
En la política también tiene cabida este conjuro. Día a día nos encontramos con políticos que se olvidan sus discursos o dan mal los datos que quieren transmitir al pueblo. Con Hablar con los Aliados podrían disponer de todo un gabinete de consejeros que, entre bastidores, se preparasen para cualquier eventualidad y ayudar a su señor a salir airoso de las dificultades de la vida pública sin que el pueblo le vea titubear ni una sola vez.
Ya que el componente focal requiere solamente que sea un hilo de cobre y no específica la forma o los adornos que pueda tener, se pueden fabricar todo tipo de piezas para discretamente ocultar la existencia de esta misma. De este modo, espías y personal infiltrado podría pasear por la calle y transmitir información a sus superiores sin levantar sospechas. Un guardia infiltrado en una cofradía de ladrones podría salir al balcón de su misma cofradía y recibir un mensaje mediante el conjuro desde la ventana de una casa de al lado y responder al mismo sin señalar al lanzador del conjuro, transmitiendo la información de forma segura y sin levantar sospechas.
En resumidas cuentas, es un conjuro que por sus características podría usarse en casi cualquier parte donde la comunicación deba de ser clara, discreta e indetectable. Aunque tiene sus limitaciones, son mínimas comparadas a sus ventajas y su nivel de poder es asequible hasta para el aprendiz más torpe. Un aventurero no debería adentrarse con su grupo en ningún sitio peligroso sin un mago que sea capaz de enmascarar así sus conversaciones, tácticas, planes y discusiones.
Un apunte final, para aquellos que jueguen a las cartas, atentos a las piezas de cobre que vuestros oponentes puedan tener cerca de sus orejas, ya que podrían estar haciéndote trampas hablando con alguien que esté detrás de ti y vea tu mano. Avisados quedáis.
Sir Frederic Tesla, Caballero del Fuego Místico del templo de Mystra en Edive. Caballero Arcano Transmutador.