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Un viaje necesario. La guadaña maldita.

Orejadeperla

Gerardo de Amn
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*Una carta escrita sobre un largo pergamino blanco. La tinta es negra y la letra fina, clara e infantil. El sobre es lacrado y enviado por un mensajero al continente vecino de las tierras de Amn, el cual resta a unas 3 o 4 semanas en barco.*

"Hola mamá,

Tu pollito necesita ayuda.

Ya ha pasado cerca de un año desde que me convenciste para coger ese barco hacia las tierras de Amn y ahora, cuando leas esto, será el momento que yo lo coja de nuevo, pero para hacer la ruta de vuelta.

Biondetta está confusa, mamá. Sabe que la enviaste aquí para que dejara de ser el pollito protegido por las alas de su madre. Biondetta ha visto muchas cosas, se ha hecho más fuerte, ha crecido y su fe en nuestra Tymora es ciega, pero... ¿Por qué? ¿Por qué la enviaste a estas tierras tan duras y hostiles?
Nadie entiende a Biondetta, creen que está loca y si la ven con la armadura, creen que es una seguidora de ese tal... "Cyric"? *El nombre aparece escrito y tachado varias veces, no sabe cómo se escribe* Ni siquiera sabe Biondetta quién es ese, mamá.

Yo... Biondetta hizo lo que le dijiste. No se desprende nunca de su casco, pero la gente de Amn lo odia. Las guadañas no les gustan, temen los colores. Juzgan por la apariencia, nadie sabe nada, nadie hace nada, Biondetta no sabe qué pensar. Aquí todos tienen prejuicios.
Cuando hicimos juntas mi armadura la tintamos de negro y morado para que los enemigos la temieran, para demostrar a Beshaba que soy la hija de Tymora y que nos reimos de ella.
Aquí, pero, la gente no ríe. Aquí están tristes, les mueve la ira, muchos odian a Biondetta. Y Biondetta no sabe qué hacer para devolverles sus sonrisas.

Sin embargo, mamá, hay alguna gente buena. No te lo creerás, pero Biondetta adora a los enanos de Amn, son buenos con ella, la ayudan, le enseñan, han ofrecido todo lo que los estirados elfos nunca se plantearán. ¿Estás segura de que papá no era un enano?

Y le dijiste una vez a Biondetta que todo el mundo tenía sentimientos y ella no lo creía... Ahora ha descubierto que no solo ella siente y que tal como le dijiste, ese mito llamado amor existe. No te lo creerás tampoco, pero Biondetta ha llorado por primera vez en su vida y se ha visto avasallada por la tristeza. Aquí en Amn, la gente es tan mala... Tanto tanto, mamá, que mi casco se vuelve malo de nuevo. ¿Recuerdas cuando me lo dieron? Pues vuelve a oler como antes, pero me dice que me protegerá. Eso dice, sí.

*Al ver que el pergamino se va acabando estrecha y apura la letra*

No puedo enrollarme más, mamá. Necesito tu ayuda. He encontrado un nuevo juguete, más poderoso y letal. La nueva guadaña es más grande de lo normal, pesa un poco más y está sedienta. Tymora me ha dicho que debo hacer algo con ella, que la impresione, que como herrera haga algo para honrarla. Tu sabes más que nadie de Nuestra Señora, sólo tu puedes ayudarme, tu, sólo tu, que eres la mejor herrera del mundo. El forjador de la sedienta guadaña me ha dicho que necesitaré a alguien poderoso para llevar a cabo la tarea y ese alguien es mamá. Enseñaste a Biondetta a usar la guadaña para canalizar su fuerza sin control, para abrirse paso entre los caminos que sigue en nombre de Tymora y ahora es momento de demostrarle a la diosa que no se ha equivocado conmigo.

Te prometí que nunca empuñaría mi arma contra personas por placer y cumplo mi palabra. Tymora está feliz y Biondetta debe proteger a los que ama.

Cuando veas a Biondetta, estarás orgullosa de tu hija y de la niña mimada de Nuestra Señora Tymora. Nos veremos ese día en el mismo puerto donde nos separamos, estaremos juntas unas semanas.

Te quiero, mamá.

Biondetta.

*Al lado de la firma escribe en mayúsculas el lema de su tribu*

"SIN PIEDAD, SIN MISERICORDIA, PASE LO QUE PASE"

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//Cuando aclare varias cosas escribiré el relato del viaje y la cuestión de la nueva guadaña.

Gracias DM_Nómada por ofrecerme esta oportunidad y tener tanta paciencia conmigo.

Un saludo a todos y gracias a aquellos que pierden su ratito de nwn para leer estas cosas! :3
 

Príncipe_Eluryan

Karonte está escribiendo...
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//leer vuestras historias es para muchos un placer, no es necesario dar las gracias por eso//.

Adios Adios!.

(Mira que pensar que los enanos tienen más sensibilidad que los elfos... Vaya tela con esta joven...).
 

cincoplatos

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//bion es un amor, orejadeperla, sigue asi :)
 

Orejadeperla

Gerardo de Amn
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Viaje al norte.

¿Por qué Biondetta es tan diferente de mamá?

Mi reencuentro con mamá fué intenso. Llevaba esperándome casi una semana en la gran ciudad portuaria y aunque mi viaje en barco hasta ahí fue más breve de lo previsto, ella aprovechó su propio viaje para los negocios.

Me esperaba en el puerto, entre las familias de los marines que viajaban conmigo, nadie dejaba de mirarla. Cuando la vi desde la cubierta del barco mientras nos acercábamos a los muelles, solo ella brillaba entre la mugrienta multitud. Alta, fuerte, con mi misma piel, pero con un pelo abundante, rubio blanquecino, hasta la cintura. Pese a sus casi 50 años, su leve armadura de cuero apenas le cubría el cuerpo, el cual lucía sin ningún tapujo, perfecto, redondeado, poderoso.
Sus ojos salvajemente verde claro me identificaron, hasta el más honrado de los hombres y hasta de las mujeres, no podían evitar perderse en ellos. Una sola mirada de mamá doblegaba al más poderoso, una sola mirada de mamá te hacía huir infinitamente lejos.

Bajé a trompicones por la pasarela hasta mamá, quien con un solo brazo me dió el abrazo más fuerte y sincero que existe. Me levantó varios centímetros del suelo y me quedé abrazada a su cuello. Me perdí en el olor de mamá. Un olor a nada, olor a frío y nieve, olor a una persona que no teme a nada, olor de quien tiene negocios tanto con el cielo como con el infierno. Olor de una lider.

Paseamos por la ciudad antes de quedarnos a solas. Nunca me fijé en que todo el mundo reconoce a mamá, ni que todos le saludan, ni que todos le adoran, ni mucho menos que la respetan y los nobles le saludan quitándose su sombrero al verla pasar.

Por qué, ¿por qué Biondetta es tan diferente de mamá?

Fuimos a la posada del distrito portuario donde mamá tenía una habitación. Ahí se dejó ver como es en realidad y empezó por... la bronca. Yo... Biondetta apenas recuerda ya todo lo que le dijo mamá esa noche, dió mucho miedo. Todo empezó enseñándole la guadaña maldita y sedienta de muerte, el motivo de mi viaje.

"¿No te dije siempre que no compraras por comprar?" "¿Es que no te enseñé bien?" "¿Qué rayos haces comprando mierda a los vendedores?" "¡¿Es que no ves que te han tomado el pelo?! ¡Esta guadaña está maldita!" "¡Eres más cazurra que todos los cazurros del mundo juntos!" "¡Si llego a saber que eras tan tonta no te hubiera dejado ir!"

Biondetta solo podía agachar la cabeza y... sonreir. Biondetta sabía que mamá estaba contenta de que se hubiera hecho con esa guadaña, porque ahora mamá tenía un nuevo reto en su largo camino como la mejor maestra herrera armera. Claro está que... me llovieron más palabrotas en 5 minutos que en todo el ultimo año y medio. También la charla sobre "ser responsable" se alargó casi toda la noche, además de las recriminaciones por ser "una Elfa tonta y absurda".

En realidad mamá estaba demasiado contenta de verme. Estaba orgullosa de que me hubiera hecho más fuerte y de que mi sangre bárbara no se hubiera extinguido alejándome de ellos.
A la mañana siguiente, antes de que asomara el sol, salimos de camino al norte, más allá del Retiro Helado. Sólo tardamos unos pocos días en llegar donde estaba situada, en ese momento, nuestra tribu. Pero el frío, pese ser casi en verano, llegaba a mi, puro y limpio. Entraba en mi cuerpo en forma de esperanzas renovadas, pero la gente de Amn no sabe qué es el frío de verdad. Se quejan de los Picos de las Nubes, pero eso no es más que brisa primaveral para nosotros. Aun noto como mi piel se tensó por las brutales temperaturas y mis ojos se nublaron levemente. He pasado demasiado tiempo en Amn, ¡Me he convertido en una sangre caliente!

El recibimiento de mi tribu fue maravilloso. Con muy poca gente comparto lazos de sangre, pero todos me quieren como si fuera su propia hija. Los mimos duraron casi dos días seguidos y las frases del estilo "cómo has crecido" aunque yo no hubiera cambiado en absoluto, se repitieron en boca de todos.
El regalo que me hicieron por mi visita fue un cambio de imagen a mi nueva armadura y a Casco, que todos conocían demasiado bien. Me regalaron una nueva capa y me dijeron que así llevaría conmigo siempre el frío de las tierras del Retiro Helado.

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//Levo demasiados días discutiendo con esta historia y he decidido meterla en dos partes en lugar de una. Cuando uno no se siente nada orgulloso de lo que escribe, no hay manera de seguir.

Mañana postearé la parte que falta -__-;
 

Príncipe_Eluryan

Karonte está escribiendo...
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//Venga venga, no seas tan exigente, que aqui somos todos aficionados, no hay escritores profesionales.

Además, en mi humilde opinión, la historia va a mejor con cada parte

A mi me gusta. De verdad :) //.
 

SrP

Zapatillas de osito de Shama
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//Esta bien la historia lastima que no coincida mucho con tu personaje, por tener al grano de culo beshabico en el mio xD y un cafre que se os lanza en la taberna :p//
 

cincoplatos

Vampiro que no usa azules
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//pues te ha quedado bien leñe. Estais raizz y tu obsesionados con que no os salen bien las historias T_T. Ya tenemos ganas de ver a la nueva biondetta correteando por amn. estamos!
 

Saltasombras

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//Está muy bien, ya te lo dije. Pero te exiges mucha prisa para la siguiente (de hecho creo que ya la tienes hecha xD). Tómate tu tiempo (pero no como yo, que me tomo demasiado y al final no escribo >_<).

Seguro que volvemos a coincidir todos, Abigor xD.

Un saludo, sigue así.
 

Orejadeperla

Gerardo de Amn
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Purificación

Una noche, mamá y algunos de la tribu me explicaron que habían encontrado un templo dedicado a Tymora no demasiado lejos de ahí.
Un nuevo templo levantado al lado de uno antiguo, pero no por ello abandonado, dedicado a Brandobaris. La gente de ese lugar les aclaró que levantaron uno de Tymora al lado para que los dos dioses también pudieran estar juntos en nuestro plano.

Mamá me ha dicho que ahí viven unos pocos altos sacerdotes y elegidos de Tymora, no menos poderosos que cualquier otro sacerdote de cualquier deidad y que ahí, solo ahí, recibiré la ayuda que necesito.

Así fue.

Partimos una noche cruzando de nuevo las montañas en dirección a los infinitos bosques élficos, pero nuestro destino no era exactamente hablar con los ellos.
Nos detuvimos tres días antes de llegar a la gran ciudad élfica para quedarnos cerca de una pequeña villa de medianos que vivían cerca de los dos grandes templos. Éstos nos recibieron con alegría y nos ofrecieron un lugar donde quedarnos mientras arreglábamos nuestros asuntos.

Al cabo de dos días llegó a la Villa un Hierofante de Brandobaris que nos acompañó él mismo al nuevo templo de Tymora. Hablaron animadamente, ambos se conocían y me pareció impresionante como mamá jugaba con las bromas del increíble clérigo de Brandobaris, quién era más que feliz que tenernos ahí.
No tuvimos que caminar más de 15 minutos. Ante nosotros se levantaban dos grandes templos, no ostentosos, pero sí perfectos y en comunión con la tierra que los rodeaba. El mediano nos llevó hasta el segundo templo, visiblemente más nuevo y reluciente y nos hizo entrar. No nos siguió, pero se despidió de nosotras satisfecho de si mismo y con una amabilísima y divertida sonrisa en su rostro.

Una vez dentro no fue necesario esperar. Una alta sacerdotisa, semielfa como yo, se nos acercó casi corriendo saludando a mamá primero, y luego a mi con un "vaya vaya, así que esta es nuestra pequeña sacerdotisa!". Nos cogió a ambas de la mano y nos llevó hacia la sala principal y al altar de Tymora, donde apareció un apuesto humano con leves rasgos, posiblemente élficos, que se llamaba él mismo Campeón de Tymora.
Parecía emanar fuerza de cada una de las partes de su cuerpo y una aura de bienestar absoluto te envolvía al acercarte a él. Me quedé hipnotizada tanto por el lugar como por ese hombre sin poder evitarlo. Mamá se puso a hablar con él, pero fui incapaz de seguir su conversación.
Jamás había entrado en un templo de mi Dama y ahí me sentí como si la misma diosa me acariciara con su sonrisa. ¡Era tan extraño estar en sus dominios!

Tuvieron que repetir mi nombre varias veces hasta que pestañeé y me giré hacia mamá y el hombre. Mamá tenía en su mano mi guadaña y el hombre me observaba con una sonrisa amable. "¿Así que esta es la guadaña de la discordia? Será menos difícil de lo que pensaba!"
Esa sonrisa perturbaba mi corazón como esas brisas frescas que nos acarician la cara en pleno verano. Lástima que luego no fuera todo tan fácil.

El hombre y mamá asintieron a la vez. Me sentí la niña que soy y no pude hacer más que sonrojarme levemente y seguirles mirando sus espaldas cuando salimos del templo.
El hombre nos condujo a una gran herrería de la villa donde ahí mismo había una forja, yunques y todo lo necesario para un herrero.

"Lo primero que haremos será fundirla completamente en la forja arcana" -recuerdo que dijo señalando una habitación a parte de la cual no me percaté al entrar. "Si la fundimos y le robamos su forma inicial nos será más fácil purificarla".

Dicho esto sacó de su túnica varios frascos de agua bendita, cogió la guadaña sin inmutarse y nos llevó hasta la habitación contigua.

Mamá y el señor se pusieron unos grandes delantales y empezaron a trabajar casi ignorándome. Pacientemente, se ocuparon de separar la guadaña en varias piezas. Mientras que mamá golpeaba con el martillo el largo mango del arma, el campeón sumergió el filo de ésta en la forja. Al mismo tiempo recitaba largos rezos a Tymora en un idioma antiguo que yo no conocía y la rociaba con el agua bendita.

El filo maldito rugió al entrar en contacto con el fuego y el agua bendita. No quería volverse incandescente y no paraba de salir humo de la forja. El Campeón subió de tono sus rezos y, con un gruñido, cogió con unas largas pinzas el filo colocándolo con un golpe sobre el yunque. Él y mamá se pusieron a martillearlo sin descanso. Vi como apretaban los dientes y le daban con fuerza. Yo no existía en ese momento, sólo ellos y el metal rúnico maldito que se negaba a cambiar de forma, se negaba a someterse al poder del Campeón y su Diosa.

Me perdí en el sonido de los golpes y los bufidos de los dos maestros herreros. No sé cuánto tiempo pasó hasta que pude apreciar cambios en la brutal hoja de la guadaña; parecía retorcerse como si estuviera viva y hasta me pareció notar una voz dentro de mi cabeza.
De nuevo, un molesto empujón de mamá me hizo volver a la realidad. Con un gesto de su cabeza me ordenó que acercara un gran barreño con agua.
Ambos herreros cogieron el nuevo filo y lo enfriaron en él. Bufidos estridentes colapsaron nuestros oídos cuando una nube de vapor salió furiosa invadiendo toda la herrería. No pareció importarles, juntos cogieron de nuevo el filo y empezaron a caminar de nuevo hacia el templo.

Cogí las piezas restantes de la guadaña y salí corriendo tras ellos. Hacía horas que había anochecido ¿No entramos aquí por la mañana? Negué y salí corriendo tras ellos, ya los había perdido de vista.
Entré jadeando y confundida en el templo. Vi el filo maldito que reposaba en el altar central de Tymora y salir de varias puertas a sus altos sacerdotes. Una mano cálida tocó mi hombro y me encontré con la mirada intensa de la semielfa, sonriendo con los ojos entrecerrados, invitándome a entrar.
Cerró la puerta detrás de mi y siguió mis pasos lentamente. Mamá me esperaba entre la pequeña multitud y me habló. Ahora sus palabras sólo resuenan en mi cabeza como un vago sueño lejano.

"¿Lo ves, verdad? Sois muchos y muy dispersos, pero aun y así, un fiel de Tymora siempre ayudará a otro. Siempre te quedas rezagada, actúa, Biondetta, actúa. ¡Haz que me sienta orgullosa de mi niña elfa!"

Su mirada me empujó hacia delante y reconozco que sentí un extraño temor. Todos los presentes iban vestidos con túnicas de color azul y plateado, el color de mi nueva armadura. Iban formando un círculo poco serio cogiéndose de los codos unos a otros. Cuando estuve a su lado me hicieron un hueco. Pese a mi confusión inicial, me uní al círculo y cerré los ojos como ellos. Poco a poco fui entendiendo los rezos a la Dama y me di cuenta de que estaba amaneciendo.
Sus voces pedían ayuda a nuestra Señora para que pudiera proseguir mi camino, que me hiciera capaz de limpiar los peores peligros para que los más débiles pudieran seguir también las sendas de la fortuna, que fuera capaz de hacer feliz a la gente con el camino que había escogido: La fuerza.

Tymora, guía el camino de nuestra hija.
Tymora, haz que brille la luz en nuestras sonrisas.
Tymora, ayúdanos a hacer felices a las personas.
Tymora, haz que el peligro haga temblar nuestros corazones.
Tymora, ayúdanos a buscar el camino que debemos seguir.
Llévanos lejos y otórganos toda la aventura y riesgo que nuestra alma necesita.


Cuando abrí los ojos vi, igual como si se tratara de un suspiro, cómo el filo maldito perdía su poder y empezaba a brillar con una luz parecida a los rayos de sol en un amanecer de invierno.
Jamás supe cuando sucedió, pero la guadaña ya estaba montada y un viejo Alto sacerdote la cogió y la levantó apenas con una mano. Me hizo unas señas para que me acercara y me la entregó. Nada más tocarla noté una positividad inexplicable que se extendía desde mis manos hacia al resto del cuerpo, envolviéndome así en esa sensación de que Ella vigila por ti y te protege.

Todo el día siguiente a la ceremonia lo pasamos con la gente del templo. Me explicaron cosas de Tymora que nunca supe por no haber tratado jamás con un erudito de la Dama. Me dieron consejos y me enseñaron algunos trucos para la vida cotidiana.
Cuando nos fuimos de la Villa, el camino se hizo muy corto y, antes de que pudiera reflexionar sobre todo lo ocurrido, ya habíamos llegado de nuevo al gran campamento de la tribu.
 

Orejadeperla

Gerardo de Amn
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Viaje de vuelta

Permanecí ahí cerca de una semana más antes de ser capaz de retomar el camino de vuelta a Amn. Dos noches antes de la partida, mi madre me pidió que me colocara mi armadura y cogiera la guadaña.

"¿Has leído la inscripción?"

Aunque fui a preguntar, me di cuenta antes de que formulara la pregunta. Miré por primera vez con detenimiento la brutal guadaña, más grande que yo y levemente más pesada que una normal. Aprecié enseguida las letras rúnicas que seguían el borde de la parte no afilada:
"Sin Piedad, Sin Misericordia, Pase lo que Pase"
Sonreí, pero mi madre enseguida me pidió que me pusiera en guardia. Dudé, pero obedecí. Sus ojos destellaron riéndose de mi.

"¡Ataca!"

Cogí la guadaña con ambas manos, entrecerré los ojos y noté como la brutalidad de las montañas nevadas invadía mi mente y me encendía la sangre. Rugí, me abalancé contra ella y a un sólo paso de distancia afirmé los pies en el suelo, tensando todos los músculos para mover la gran arma en un movimiento de barrido fluido a la altura del vientre. En el mismo instante, mamá se acercó un poco a mi, estiró una mano y con un movimiento que mis ojos no pudieron seguir, cogió el mango de la guadaña y me la arrancó de las manos. Lo siguiente que noté fue un golpe brutal en el pecho.

Desperté a la mañana siguiente tendida en la nieve, Mina II estaba clavada en el suelo a mi lado y al principio no supe identificar dónde estaba hasta que una niña pequeña de la tribu, a la que reconocí, se agachó a mi lado y me ofreció agua.

"¡Biondetta no puede ganar a su mamá, nunca será tan fuerte! ¡Ella es nuestra líder! Jijijiji"

Meneó la cabeza haciendo bailar su pelo rubio sobre sus hombros ante mi cara de estupefacción. Luego se fue corriendo hacia el campamento dejándome donde estaba. Cerré los ojos otra vez y noté como la armadura estaba casi congelada y mi cuerpo a punto de pasar la misma suerte. Me levanté lentamente, arranqué la guadaña del suelo y me arrastré detrás de los pasos marcados de la niña en la nieve.

Y a la mañana siguiente regresamos. Toda la tribu se despidió de mi con abrazos y cariños. Me animaron a que me fuera pronto y creciera, me exigieron que me hiciera mayor, que no me quedara atrás. Tiraron de mis orejas y nos fuimos mamá y yo por el camino que hicimos hacía unas pocas semanas atrás.

Cuando llegamos a la ciudad portuaria aun nos quedaban unas pocas horas para coger el barco. Permanecimos en silencio, sentadas en el puerto mirando al mar. Hasta que los marines terminaron de cargar el barco y empezaron a prepararlo para la partida, no hablé.

- Mamá, papi es un abraza-árboles?
- ¿Un druida, dices? -me miró sorprendida- ¡¡No!! -rió- Es uno de los gobernantes de la ciudad élfica. Ese elfo creo que jamás ha tocado nunca un árbol, es un noble apestoso! -concretó mientras reía.
- Entonces, ¿por qué se acostó contigo?

Mamá me miró unos momentos sin dejar de reir, no me contestó. Mamá jamás se arrepiente de nada, ¿Por qué Biondetta es tan diferente?

Subí al barco y me quedé apoyada en la barandilla, mirándola.

- Sabes, mamá?
- Tú dirás.
- Biondetta está enamorada.
- Lo sé, lo dicen tus ojos -soltó mirándome fijamente.- ¿Es de Amn?
- Pero originario de este continente.

Me giré porque los marines empezaron a gritar para hacer zarpar el barco, luego volví a mirar a mi madre, quien de pronto había cambiado su cara y parecía algo preocupada. Al par que la miraba, negó y me sonrió, como siempre.
Me saludó con la mano y no entendí lo que me dijo por el ruido que se había formado a mi alrededor. Vi como señalaba mi equipaje haciendo señas para que lo revisara.
Dudé, me agaché para mirarlo y empecé a buscar entre mis cosas. Encontré enseguida un pequeño paquete, que al abrirlo, asomó una armadura de cuero muy parecida a la de mamá.
Me incorporé rápidamente y la busqué con la mirada, pero el barco ya se había alejado bastante del muelle y mi mamá ya no estaba ahí.

El viaje de vuelta ha durado de nuevo poco más de dos semanas y he llegado al puerto de Athkatla esta mañana, cuando acabo de escribir esto. Sólo deseo que todo esto me lleve a ser alguien mejor.

*Biondetta cierra su nueva libreta y la guarda bien. Horas después se acerca al banco de Athkatla y la deja ahí, como quien desea que un recuerdo no se pueda robar.*

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//Ya está, después de casi una semana me he obligado a postear esto. No me gusta nada escribir parrafadas como el anterior post, pero era necesario para poder explicar las cosas.

Gracias por vuestros comentarios, lo sé, soy muy tiquismiquis -_-;

Y muchas gracias Haladring por el detalle que tuviste conmigo, espero no decepcionarte.

Un saludito a todos >_<
 

cincoplatos

Vampiro que no usa azules
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//al fin sabemos lo que pasó en tu ausencia :). solo una cosa, como te vuelvas a poner el traje de cuero durana no responde de sus actos XD
 

DraydenCrow

Piedra calcinada de la Espiral
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A mi sigues dandome miedo :S con armadura de cuero o completa, da igual XD
 
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