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Una eternidad de Hambre

Vrounston

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Chadbourn Ojo de Halcón observa el filo de su mandoble mientras suspira recolocándose el parche del ojo medio ciego. Hay que joderse lo que cambian las cosas. Hace pocos años que el maduro desertor se había largado de la guardia de Luskan antes de que se celebrase el juicio por venta de sustancias prohibidas. Intentando poner tierra de por medio fue viajando hacia el sur, juntándose con viejas caras de fechorías pasadas, cada uno huyendo de sus propios problemas, maridos y mujeres celosos, cuentas pendientes o simplemente las ganas de vivir sin trabajar, no teniendo problemas a la hora de mancharse las manos de sangre.

La zumbada de Shangaleth, creando su “arte” con los restos de sus enemigos y la salvaje Atti cuya tribu se le quedaba pequeña y falsa. Tuvieron unos golpes buenos y en otros salieron por patas, ¿como terminaron en Amn? Pues ni puta idea, pero ya se referían a ellos como Los Bastardos del Norte. La gente necesita poner nombre a las cosas para sentirse mas cómodos. Y eso atrajo a otros desgraciados que poco bien podían hacer a la sociedad; el arcano Lambert, un hechicero ambicioso y sin escrúpulos, la Muda, una calishita que para sorpresa de todos no vendía alfombras y que de alguna extraña e inexplicable manera se ganó la simpatía de los norteños, William el encapuchado, bendecido por el señor de las sombras. Y como olvidarnos de Garra, o Bufón, cuya búsqueda de amor continuo era tomado como una broma por esta panda.

Fue precisamente un informante de Bufón el que les indicó el camino que seguiría una caravana poco protegida de un comerciante local. Los Bastardos descubrieron demasiado tarde que esa caravana estaba de todo menos protegida, custodiada por agentes de Las Máscaras Nocturnas cayeron uno a uno, para despertarse jornadas mas tarde y darse de bruces con la realidad: habían muerto y ahora tenían nuevos dueños para toda la eternidad.


Offtopic :
Un poquito de transfondo para algunos de los engendros vampíricos que nos hemos ido creando algunos jugadores. Ni el grupo es una facción activa ni una subfacción dentro de las Máscaras Nocturnas. Si alguno de los mencionados quiere postear su historia aquí, sentíos libres de hacerlo.
 

ArgonEro

Gerardo de Amn
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Su señor estado mental​


"- Unos toques por allí... Una cabeza allá... Huh! Aquí! Otra más!"

Clamó la pequeña humana de rasgos amigables, mientras jugaba con sangre y vísceras en la creación de una de sus efigies, toda contenta, tras asaltar un carromato de mercaderes desprotegido junto a los suyos. La verdad es que la vida habría dado mil vueltas para que la pequeña e irreverente Shangaleth hubiera acabado junto a unos bandidos de poca monta.

Desde muy niña ese gesto fue acentuado, siendo muy diferente a la media, o al menos a la media "Normal", ya que su día a día se basaba en escapar de sus padres, unos campesinos de poca monta que no les daba ni para comer en las tierras del Norte. Luskan. Para irse con sus amigos. "Trabajaba" para un señor variopinto, y más que trabajar, sobrevivía gracias a él. Ciertamente alguien interesante, que fue su verdadera familia durante su infancia, al menos desde los quince hasta los dieciocho, que fue donde se revolucionó. Nunca le ponía pegas. Ella cantaba para él. Preguntaba por ahí, se escabullía para robar alguna pieza de fruta o moneda. Y regresaba para que este le enseñase nuevos trucos y cosas. Algunas de estas cosas fueron el Khondozhano y el élfico, idiomas que la pequeña aprendió con cierta celeridad. Dado que su sangre tenía entremezclada ciertos toques innatos. Que hacían que su pasión por la música y algo de magia creciese de manera lenta pero segura. Creció sin mucho aprecio por la vida. Rápidamente entendió que la vida real para todo lo que no fuera un noble o alguien exageradamente rico era una lucha constante. Y ella. Desde luego, no se va a rendir.

No es difícil ver como en un momento dado, sin más, la echaran de casa, abandonándola a su suerte por pura vagancia de la niña, se vio a solas contra el mundo. Con esa única persona que la cuidaba. Y sin duda. Mientras ella mantuviera su normal actividad de robar lo justo y necesario para él.

"Huh-huh... Huh!"


Al pasár los años, y entrando ya en la veintena, la ya no tan pequeña se encontró con un mundo demasiado pequeño para ella... Ya lo habia sentido todo. Y desde luego, siendo barda. A todas y a todos. Desde luego. Algo que sin duda no le importaba. Ella quería salir a ver mundo. Fué donde su queridisimo y consentido y nuevo "Padrastro" o jefe apatreció. "Chadbourn Ojo de halcon"

"- C... como que ojo de halcón... Si estás ciego de un ojo... ¡JAJAJAJA!"
"- Claro, capulla, por eso de "Ojo"! Serás cabezota... Y consentida!"


No fué algo muy raro de ver. Una barda con malas intenciones y un barbaro de un solo ojo que la trataba como cierta figura paterna. Aunque indomable. Ciertamente se acostumbró a hacerle... "Caso" o al menos a tomar su consejo por encima del de nadie más.

Por el camino de sus andaduras se encontró con otros más, que se unieron poco a poco. Desde luego ella era la más loca de todos. Al menos eso pensaba ella.


"Ninguno de ellos comprende mi arte. El arte genera emociones. Y esa emocion, de ver un rostro con los ojos en la boca... Esa desilusion, ese asco. ¡Eso es arte, leches!"


Con personas como Atti, se portaba bién. Cómo si fuera su tia, pero sin serlo, y sin tratarla igual. Vamos. Que era un titulo que usaba para molestar un poco a los demás en su siempre intento de destacar. Como un criajo que se alimenta y mendiga de atencion. Bufón era su preferido, su saco de golpes. Porque todas las chanzas siempre se las dedicaba a él. Lo trataba como un bufón. Y eso era lo que más gracia le hacia.

"Joder, bufón, quita tus limpias manos de mi escultura, joder, que me la limpias... Y ya no queda igúal!... Y deja ya ese puto chiste del manco, que no haces grac-... Bueno un poco sí quizás!"

... Y así continuó sus andanzas por las tierras de las intrigas. Hasta que el día que tymora les abandonó. Y fué ella la rajada... Aunque ese no fué su finál... ¿Verdad?
 
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