Dishonest
Pitillo desechado de Talivia
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*En la tenue luz de las brasas de una fogata, escondida en lo más profundo del bosque de Alandor. Una familia peculiar se encontraba reunida bajo el calor de la misma. En ello. Un kenku de aspecto viejo, tuerto y con ropas ligeras cubre con una manta a su compañera de conversación y a los dos pequeños que la rodeaban, centrándose en gesto cariñoso que no pasaran frío en aquella helada noche. Entonces el pico de la hembra se abre, retomando lo que parecía una histórica antigua y llena de melancolía*
Y entonces... solía salir a talar todas las mañanas aquí al Alandor, cuando nos encontramos... Al principio vuestro padre era muy escurridizo. *Un carraspeo tímido al aire del varón envolvería la conversación con risas peculiares como graznidos.* Si, lo sigue siendo... Pero la cosa es que yo en aquel entonces pertenecía a una gran compañía comercial. "El Faisán Escarlata" un recuerdo muy querido para mí y claro a Azabache, no le gustaban ni... Le siguen gustando mucho los humanos en general. ¡Y bueno! Formalizamos un bonito nido... donde con el tiempo primero puse a "Klanc" *Reposa cariñosamente la garra sobre la cabeza de el polluelo que más grande se encontraba.* La verdad es que quería ponerte un nombre algo más bonito, pero Azabache detestaba la idea, puesto que quería vuestro nombre en kenku. Así que ese nombre se quedó. *Azabache tomó la palabra en un tono suave y reconfortante.*
En ese momento... Tuvimos una discusión, yo quería criaros en una bandada de verdad. Pero ir a la mía. Era problemático. Así que quedamos en ir a Calimport, un viaje que se hizo duro, además que... hijo mío eclosionaste, por la mitad del trayecto. *Entreabrió el pico para expulsar un suspiro pesado y con ello Fortuna retomó la palabra con emoción.* Ah... Que tiempos, no me pude ni despedir de nadie. Fue tan... repentino. Ni de Boris, ni de Bonk, ni Azalea... Pero bueno, durante el trayecto nos tocó avanzar, tú naciste llegando casi al desierto. Y con ello nos quedamos, empapuzarte creo que fue lo más complicado, alimentarte de polluelo era un desafío enorme, ya que me girabas la cara y encima eras tan vago que ni la cascarilla del nacimiento de plumas querías quitártela por ti solo. *En eso se cruza de brazos y suspira, llevando una burlesca mirada que recaía en el varón emplumado* Al menos no fuiste tan complicado como vuestro padre cuando fuimos a ponerle ciudadanía y se la denegaron por qué no sabían escribir su nombre. *Este reaccionaría y miraría a Fortuna chasqueando de forma agresiva el pico y reprocharia.* Si... y que decidierais por tu cuenta que mi nombre fuera Azabache, para que me la dieran. Encima para lo que ha servido la ciudadanía... Pagar tanto para luego siquiera poder usarla.*Está lo miraría confusa y emitiría un chasquido de vuelta mientras.* Pero si es un nombre de varón hermoso...Ahora no te hagas el ofendido. No pudiste mucha pega cuando te acabé llamando así. *El plumaje del varón se eriza y la fulmina con su mirada ambarina. A lo que la emplumada elevaría su garra y negaría.* Delante de los niños, no. Ya esto... lo hablamos en privado. *Le guiñaria el ojo agitando su larga cola emplumada y continuaría con el relato.* ¿Por donde íbamos mis chicos? *Una voz tímida y femenina respondería con cariño.* Mamá... yo también quiero saber sobre mi nacimiento. *La madre tomaría en brazos a su pequeña Klinc y la acurrucaria entre sus plumas* Ya pronto llega, si... ¡Ah! Llegando a Calimport, si... *Trata de hacer memoria y continúa con el relato en un tono suave y cariñoso, terminando por tomar la cabeza de su hijo Klanc y pegarlo hacia su costado a forma de abrazo grupal.* Al llegar... Las cosas se pusieron muy difíciles, la bandada, no quería reconocer a vuestro padre y constantemente lo estaban molestando, por el hecho de ser tuerto. Al final... pese a todo te criamos allí, ellos te enseñaron a robar a defenderte... Y por si fuera poco trataron de enseñarte a usar las dagas. Pero... No duramos allí mucho, cuando cumpliste ya los ocho años y tú hermana ya tenía unos años, quisieron echarte de la bandada, por qué ya eras adulto para ellos, igual que hicieron a mí. Solo que en tu caso... *Klanc respondería en un tono amargo con cierta ira y resoplaria.* Esos años... fueron horribles, mamá, no solo ver cómo papá era constantemente molestado, yo también lo era por ser el hijo del tuerto. Sigo sin saber por qué hiciste que me criase en un lugar tan horrible. Encima... quisieron echarme solo. *Con dolor en el alma lo abrazaría hacia su pecho usando su pico para acicalar el plumaje de su cabeza. En ese acto Azabache se acercaría y tomaría a Klinc entre sus garras, llevándola hacia su pecho para mantenerla cálida.* Siento...cada uno de los años que mis viejas y estúpidas plumas permitieron uniros a una bandada. Pero... aunque mi deseo era criaros completamente entre los humanos, vuestro padre... Quería que tuvierais conocimiento de lo que se vive en una. Y... *Su oscura mirada que emitirá un destello rojizo por el crepitar de las llamas se mantendría sobre el varón emplumado con pesadez.* Pensé... en su día que podría ser buena idea, que quizá podrían haber cambiado, así que aunque no puedo deshacer el pasado, mi niño... Asi que acepté daros un futuro y por ello es que volvimos al lugar donde fui feliz. Al menos aquí las cosas son diferentes. No tenéis que robar si no queréis, no tenéis que matar si no os sentís a gusto con ello. Solo aprovechad esas habilidades para forjar un camino que os haga sentir cómodos. *Azabache mientras acariciaba suavemente el plumaje de su pequeña observaría detenidamente a Klanc y tomaría una gran bocanada de aire transformándolo en un suspiro.* Yo...solo quería lo mejor para vosotros, por qué así es como lo viví yo. Siento mucho que al no conocer otra forma de vida, eso... Hiciera que ahora estuvierais así. Ya... A este paso, solo quiero que seais felices. Por eso es que volvimos, por eso es que vuestra madre está en diferentes trabajos. Está haciendo lo mejor para vosotros dentro de lo que puede con su escueto horario. *Fortuna silenciosamente movería su garra y lo pegaría sobre su pecho con algo de fuerza.* Os amamos mucho. Quizá... No pueda estar tanto con vosotros como me gustaría, ahora estoy en Nashkel... Quizá otro día estoy a la otra punta del Alandor. Pero vuestro padre siempre está al pendiente de todo. Se que... El os da el amor que a veces os falta de mi. *De pronto un ruido se escucha entre las garras de Azabache, Klinc que había encontrado el confort entre los brazos de su padre finalmente caería redonda al sueño. Este suavemente y sin despertarla la llevaría hacia el nido, acurrucándose con ella. Finalmente este, miraría a Fortuna y Klanc, llamándoles con un ligero silbido acompañado del movimiento de su pico para que se unieran.* Ya es hora de ir a dormir, mañana tienes que ir a trabajar y tú, Klanc, mañana hay que ir a por granos a Crimmor, así que prepárate. *Fortuna felizmente se acurrucaria a un lado de Azabache y este suavemente se giraría para rodearla con sus garras abrazándola hacia el. Mientras que Klanc tomaría la manta extendiéndola alrededor del nido y cubriría los cuerpos de sus padres y hermana, para finalmente unirse a ellos acurrucándose para darse calor mutuo.*
Dulces sueños...mañana será un gran día*Murmuraria el padre de familia, encontrando el sopor en el calor de su nido con sus seres queridos.*
Y entonces... solía salir a talar todas las mañanas aquí al Alandor, cuando nos encontramos... Al principio vuestro padre era muy escurridizo. *Un carraspeo tímido al aire del varón envolvería la conversación con risas peculiares como graznidos.* Si, lo sigue siendo... Pero la cosa es que yo en aquel entonces pertenecía a una gran compañía comercial. "El Faisán Escarlata" un recuerdo muy querido para mí y claro a Azabache, no le gustaban ni... Le siguen gustando mucho los humanos en general. ¡Y bueno! Formalizamos un bonito nido... donde con el tiempo primero puse a "Klanc" *Reposa cariñosamente la garra sobre la cabeza de el polluelo que más grande se encontraba.* La verdad es que quería ponerte un nombre algo más bonito, pero Azabache detestaba la idea, puesto que quería vuestro nombre en kenku. Así que ese nombre se quedó. *Azabache tomó la palabra en un tono suave y reconfortante.*
En ese momento... Tuvimos una discusión, yo quería criaros en una bandada de verdad. Pero ir a la mía. Era problemático. Así que quedamos en ir a Calimport, un viaje que se hizo duro, además que... hijo mío eclosionaste, por la mitad del trayecto. *Entreabrió el pico para expulsar un suspiro pesado y con ello Fortuna retomó la palabra con emoción.* Ah... Que tiempos, no me pude ni despedir de nadie. Fue tan... repentino. Ni de Boris, ni de Bonk, ni Azalea... Pero bueno, durante el trayecto nos tocó avanzar, tú naciste llegando casi al desierto. Y con ello nos quedamos, empapuzarte creo que fue lo más complicado, alimentarte de polluelo era un desafío enorme, ya que me girabas la cara y encima eras tan vago que ni la cascarilla del nacimiento de plumas querías quitártela por ti solo. *En eso se cruza de brazos y suspira, llevando una burlesca mirada que recaía en el varón emplumado* Al menos no fuiste tan complicado como vuestro padre cuando fuimos a ponerle ciudadanía y se la denegaron por qué no sabían escribir su nombre. *Este reaccionaría y miraría a Fortuna chasqueando de forma agresiva el pico y reprocharia.* Si... y que decidierais por tu cuenta que mi nombre fuera Azabache, para que me la dieran. Encima para lo que ha servido la ciudadanía... Pagar tanto para luego siquiera poder usarla.*Está lo miraría confusa y emitiría un chasquido de vuelta mientras.* Pero si es un nombre de varón hermoso...Ahora no te hagas el ofendido. No pudiste mucha pega cuando te acabé llamando así. *El plumaje del varón se eriza y la fulmina con su mirada ambarina. A lo que la emplumada elevaría su garra y negaría.* Delante de los niños, no. Ya esto... lo hablamos en privado. *Le guiñaria el ojo agitando su larga cola emplumada y continuaría con el relato.* ¿Por donde íbamos mis chicos? *Una voz tímida y femenina respondería con cariño.* Mamá... yo también quiero saber sobre mi nacimiento. *La madre tomaría en brazos a su pequeña Klinc y la acurrucaria entre sus plumas* Ya pronto llega, si... ¡Ah! Llegando a Calimport, si... *Trata de hacer memoria y continúa con el relato en un tono suave y cariñoso, terminando por tomar la cabeza de su hijo Klanc y pegarlo hacia su costado a forma de abrazo grupal.* Al llegar... Las cosas se pusieron muy difíciles, la bandada, no quería reconocer a vuestro padre y constantemente lo estaban molestando, por el hecho de ser tuerto. Al final... pese a todo te criamos allí, ellos te enseñaron a robar a defenderte... Y por si fuera poco trataron de enseñarte a usar las dagas. Pero... No duramos allí mucho, cuando cumpliste ya los ocho años y tú hermana ya tenía unos años, quisieron echarte de la bandada, por qué ya eras adulto para ellos, igual que hicieron a mí. Solo que en tu caso... *Klanc respondería en un tono amargo con cierta ira y resoplaria.* Esos años... fueron horribles, mamá, no solo ver cómo papá era constantemente molestado, yo también lo era por ser el hijo del tuerto. Sigo sin saber por qué hiciste que me criase en un lugar tan horrible. Encima... quisieron echarme solo. *Con dolor en el alma lo abrazaría hacia su pecho usando su pico para acicalar el plumaje de su cabeza. En ese acto Azabache se acercaría y tomaría a Klinc entre sus garras, llevándola hacia su pecho para mantenerla cálida.* Siento...cada uno de los años que mis viejas y estúpidas plumas permitieron uniros a una bandada. Pero... aunque mi deseo era criaros completamente entre los humanos, vuestro padre... Quería que tuvierais conocimiento de lo que se vive en una. Y... *Su oscura mirada que emitirá un destello rojizo por el crepitar de las llamas se mantendría sobre el varón emplumado con pesadez.* Pensé... en su día que podría ser buena idea, que quizá podrían haber cambiado, así que aunque no puedo deshacer el pasado, mi niño... Asi que acepté daros un futuro y por ello es que volvimos al lugar donde fui feliz. Al menos aquí las cosas son diferentes. No tenéis que robar si no queréis, no tenéis que matar si no os sentís a gusto con ello. Solo aprovechad esas habilidades para forjar un camino que os haga sentir cómodos. *Azabache mientras acariciaba suavemente el plumaje de su pequeña observaría detenidamente a Klanc y tomaría una gran bocanada de aire transformándolo en un suspiro.* Yo...solo quería lo mejor para vosotros, por qué así es como lo viví yo. Siento mucho que al no conocer otra forma de vida, eso... Hiciera que ahora estuvierais así. Ya... A este paso, solo quiero que seais felices. Por eso es que volvimos, por eso es que vuestra madre está en diferentes trabajos. Está haciendo lo mejor para vosotros dentro de lo que puede con su escueto horario. *Fortuna silenciosamente movería su garra y lo pegaría sobre su pecho con algo de fuerza.* Os amamos mucho. Quizá... No pueda estar tanto con vosotros como me gustaría, ahora estoy en Nashkel... Quizá otro día estoy a la otra punta del Alandor. Pero vuestro padre siempre está al pendiente de todo. Se que... El os da el amor que a veces os falta de mi. *De pronto un ruido se escucha entre las garras de Azabache, Klinc que había encontrado el confort entre los brazos de su padre finalmente caería redonda al sueño. Este suavemente y sin despertarla la llevaría hacia el nido, acurrucándose con ella. Finalmente este, miraría a Fortuna y Klanc, llamándoles con un ligero silbido acompañado del movimiento de su pico para que se unieran.* Ya es hora de ir a dormir, mañana tienes que ir a trabajar y tú, Klanc, mañana hay que ir a por granos a Crimmor, así que prepárate. *Fortuna felizmente se acurrucaria a un lado de Azabache y este suavemente se giraría para rodearla con sus garras abrazándola hacia el. Mientras que Klanc tomaría la manta extendiéndola alrededor del nido y cubriría los cuerpos de sus padres y hermana, para finalmente unirse a ellos acurrucándose para darse calor mutuo.*
Dulces sueños...mañana será un gran día*Murmuraria el padre de familia, encontrando el sopor en el calor de su nido con sus seres queridos.*