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Una historia CoCo-Compleja - La Redención de una Gallina

Sacredlilium

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EL DESPERTAR
I



Abrí los ojos por primera vez.

Lo primero que vi fue una enorme montaña de plumas doradas frente a mí. Era mamá. Estaba inclinada sobre mi pequeño cuerpo, mirándome con unos ojos redondos y tranquilos, como si estuviera feliz de verme despertar.



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Pero yo no estaba feliz.

No sabía exactamente por qué, pero dentro de mi pequeño pecho había algo extraño. Algo oscuro, caliente y pesado. Una sensación que no debería caber en un cuerpo tan diminuto.

Odiaba la luz que entraba por las rendijas del gallinero. Odiaba el heno que se pegaba a mis plumas. Odiaba los chillidos de los otros pollitos y, sobre todo, odiaba que mamá me mirara como si yo fuera su pequeño tesoro.

Ella acercó su pico y me acarició suavemente la cabeza, yo retrocedí confuso.






No quería sus caricias. No quería sus plumas calientes. No quería sentirme protegido. Quería estar solo, aunque ni siquiera sabía caminar derecho.

Mamá ladeó la cabeza, confundida. - ¿Pío?

Mi corazón era diminuto, pero estaba lleno de una rabia gigantesca.

Entonces mamá se tumbó sobre el heno y abrió sus alas. Debajo de ellas había un lugar cálido, oscuro y seguro. Mi lugar. El lugar donde debía esconderme cuando tuviera frío. La miré con desprecio y soberbia desde mis pequeños ojitos de botón.

Yo quería conquistar el corral, no abrazarme a mi mamá gallina.

Quería ser grande. Quería ser fuerte. Quería que algún día todos los animales del gallinero me miraran con miedo y supieran que conmigo no se jugaba.

Así que caminé hacia ella con mis pequeñas patitas temblando. Mamá sonrió y abrió todavía más el ala.

Entonces le di un picotazo.

¡Poc!
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Mamá se quedó completamente quieta, yo también lo hice unos instantes, viendo la expresión de confusión y dolor en su pico.

Pensé que se enfadaría, que me devolvería el picotazo. Pero cuando me miró con el cariño y el amor de una madre, me enfureció aún más.

- ¡Pío! - grité con todas mis fuerzas.

Le di otro picotazo. Mamá cerró los ojos durante un instante y después volvió a acercarse a mí. Me cubrió con su ala, envolviéndome completamente entre sus plumas suaves y calientes.

Yo quería escapar. Quería seguir odiándola. Quería demostrarle que no necesitaba su protección, que podía arreglármelas sola y que algún día sería lo bastante fuerte como para no necesitar a nadie.

Pero estaba demasiado caliente allí dentro. Demasiado cómodo. Demasiado seguro. Sentía el latido tranquilo de su corazón junto al mío, y por mucho que intentaba convencerme de que aquello me molestaba, mi pequeño cuerpo no quería alejarse.

Mi rabia seguía ardiendo en mi pequeño corazón, pero debajo de todo aquel odio había algo que me daba todavía más miedo.

Algo que no quería reconocer, algo que jamás admitiría en voz alta.

La quería.

Offtopic :
Red Gallina Redemption. #Humor
 
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