Nethiem
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Una libreta azul y blanca, adornada con detalles de plata brillante. Lo suficientemente grande para albergar recetas, notas, y demás que la cleriga selûnita guarda en privacidad; pero también para caber en el bolso que cuelga de su cinto lunar.
Quienes la conocen en privacidad saben que la lleva siempre, a veces sumiéndose por completo en ella escribiendo anotaciones, unas más largas y otras más cortas. Pero extrañamente nunca la cedió ante nadie ni viajó más allá de su bolso y sus manos.
Terminó por acercarse al altar donde se encontraban sacerdotisas y caballeros de las estrellas dando paso al silencio por unos segundos. La mujer poseía claras cualidades amnianas, pero su aspecto total la lograba hacer diferente a estas. Porte angelical y rasgos bien definidos, un cabello azul lacio que caía sobre sus hombros dándole paso a una larga capa de blancas plumas naciendo de sus hombros. —Selise, nuestra Heraldo de las estrellas —la saludo la mujer de avanzada edad dibujando una sonrisa en su rostro para luego formular una pregunta hacia ella. —¿Cómo te fue? —.
Selise dirigió su dorada mirada hacia la mujer que preguntó curiosa mientras dejaba una bella y cuidada caja en el altar junto a un saco de monedas —Ha sido un hermoso evento, con grandes actuaciones de Ian Songbrid, Paz Adalonsong, Odelina y Onofer de Argluna compartiendo su arte —Respondió mientras abría la caja sacando una daga de oro con filos especialmente agresivos, la hoja decorada con un fino grabado representando exuberantes rosales en ambos lados. —No hay jardín sin rosal ni rosal sin espina —Expresó Selise al leer el grabado de la misma para luego volverla a su caja abierta posandola en el altar.
—He ganado el premio del evento querida Betha, poniendo las frases de las flores que siempre nos dices en las palabras que dedique —Volvió a comentar con su suave voz hacia la mujer de avanzada edad mientras todos la veían expectantes en silencio, para luego dirigirse al grupo que se encontraba allí también, —Y aquí dejaré el máximo reconocimiento con la daga “Espina dorada” que se me fue dada, junto a estas monedas como donación —.
La heraldo de las estrellas dedicó una sonrisa al grupo como es típico en ella, en silencio al igual que como llegó, se alejó acompañada de un caballero hacia los patios internos. Dejando la daga en su decorada caja descansando en el altar siendo exhibida para todo aquel que se acerque a este como representación y recuerdo de los viajes y el evento llevado a cabo ese día en Crimmor, por la Eterna Melodía.
Quienes la conocen en privacidad saben que la lleva siempre, a veces sumiéndose por completo en ella escribiendo anotaciones, unas más largas y otras más cortas. Pero extrañamente nunca la cedió ante nadie ni viajó más allá de su bolso y sus manos.
Una daga en el altar.
El eco de secos golpes retumbaba por las enormes paredes de la abadía acompañada por la voz de una mujer de avanzada edad —La vida es la flor para la cual el amor es la miel.. —Dando paso a otra suave voz llena de magnetismo y personalidad, —Por ello, una flor florece para su propia alegría y de quienes saben apreciarla —La última provenía de la mujer responsable del eco. Llevando un vestido completamente azul, bajaba las escaleras mientras la joyería de plata brillante que portaba chocaban entre sí acompañando sus pasos. Terminó por acercarse al altar donde se encontraban sacerdotisas y caballeros de las estrellas dando paso al silencio por unos segundos. La mujer poseía claras cualidades amnianas, pero su aspecto total la lograba hacer diferente a estas. Porte angelical y rasgos bien definidos, un cabello azul lacio que caía sobre sus hombros dándole paso a una larga capa de blancas plumas naciendo de sus hombros. —Selise, nuestra Heraldo de las estrellas —la saludo la mujer de avanzada edad dibujando una sonrisa en su rostro para luego formular una pregunta hacia ella. —¿Cómo te fue? —.
Selise dirigió su dorada mirada hacia la mujer que preguntó curiosa mientras dejaba una bella y cuidada caja en el altar junto a un saco de monedas —Ha sido un hermoso evento, con grandes actuaciones de Ian Songbrid, Paz Adalonsong, Odelina y Onofer de Argluna compartiendo su arte —Respondió mientras abría la caja sacando una daga de oro con filos especialmente agresivos, la hoja decorada con un fino grabado representando exuberantes rosales en ambos lados. —No hay jardín sin rosal ni rosal sin espina —Expresó Selise al leer el grabado de la misma para luego volverla a su caja abierta posandola en el altar.
—He ganado el premio del evento querida Betha, poniendo las frases de las flores que siempre nos dices en las palabras que dedique —Volvió a comentar con su suave voz hacia la mujer de avanzada edad mientras todos la veían expectantes en silencio, para luego dirigirse al grupo que se encontraba allí también, —Y aquí dejaré el máximo reconocimiento con la daga “Espina dorada” que se me fue dada, junto a estas monedas como donación —.
La heraldo de las estrellas dedicó una sonrisa al grupo como es típico en ella, en silencio al igual que como llegó, se alejó acompañada de un caballero hacia los patios internos. Dejando la daga en su decorada caja descansando en el altar siendo exhibida para todo aquel que se acerque a este como representación y recuerdo de los viajes y el evento llevado a cabo ese día en Crimmor, por la Eterna Melodía.
Offtopic :
Hilo de relatos de Selise, sin orden cronológico ni constancia en el uso de la misma persona gramatical.