Ser Pato
Perro de Dan
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Oigo el oleaje, siento cómo las olas rompen contra la arena. Puedo moverme. A mi alrededor, un improvisado campamento. Tras de mí, los restos del “Estrella de Leriyn”, el balandro que habíamos utilizado para salir en busca de mis camaradas; yace ahora destrozado e inutilizado al borde de la playa.
Miro alrededor, vacío.
Grito sus nombres, nadie responde.
-¡¡¡ Eh aquí esta!!! – Es la voz de Morrigan. Está vivo, pero ¿Dónde? .Por más que lo llamo, no alcanzo a verlo.
- Maldita sea, no tiene pulso. Llévate al niño de aquí, Morrigan. – Ese timbre de voz no puede ser otro que Jake. Loado sea Valkur, está vivo;… y si hablan de un niño… significa que Jeremy también sobrevivió.
- ¿Que ha sido ese ruido? – Suenan las voces de Morrigan y Jake – Sonrisas ve a mirar.
No puedo verlos. Los escucho, los llamo, grito sus nombres en vano. ¿Es esto la muerte?. Yo vi como Sonrisas se hundía mal herido bajo las aguas, escuché los gritos de Jeremy y los demás bajo la cubierta. Es más, vi el agua tragándose sus lastimados cuerpos
Poco importa, si he muerto y ellos siguen vivos, merecen vivir más que yo.
- ¡Esperad!¡Ha movido un parpado!! - Es de nuevo la voz de Jake – ¡Vamos jodido bastardo!¡ No te nos mueras!
Oscuridad. Todo se torna sombrío y, de repente, siento el sabor a salitre en la boca, el golpe en mi pecho… Y vuelvo a respirar. Lentamente, abro los ojos. Luchando contra la cegadora luz del día, parpadeo y veo las caras de Jeremy, Morrigan y Jake.
- Arriba haragán – Dice Morrigan tirándome un poco de arena con la bota y tendiéndome el brazo- Deja de jugar a hacerte el muerto.
¿No me lo puedo creer, estamos vivos?
Todos parecen maltrechos, pero están vivos. De entre la maleza veo aparecer a Sonrisas. Definitivamente, estoy muerto. Está completamente recuperado, algo magullado, pero entero y de una pieza. Por todos los Dioses, juro que lo vi agonizando bajo esa cubierta. No me importa, están vivos. Eso es lo que cuenta, y he de hacer lo posible para sacarlos de aquí.
- ¡Os dije que él, no es un flojucho como tu Jake! – dice el enorme bucanero gnoll entre risas – Está hecho de otra pasta.
Me asaltan miles de preguntas. ¿Cómo es posible que estemos vivos? ¿Cómo llegaron aquí, cómo sobrevivieron? Dolorido, me pongo en pie y poco a poco responden a todas mis incógnitas.
- Fue Sonrisas quien, malherido, nos sacó de la bodega. Casi no lo contamos, pero conseguimos llegar a este pequeño islote. – Comenta Jake mientras me dan algo de comer para recuperar fuerzas.
Todo es confuso. Escuché sus gritos, el crujir de huesos y madera, vi a Sonrisas sangrando mientras el agua inundaba la bodega de carga.
- Hace dos días que estamos varados aquí, y organizamos un campamento con los restos del balandro. Hemos podido recuperar parte de las provisiones y equipo para sobrevivir en el islote, hasta que venga alguien a por nosotros. Fue con estas provisiones que logramos sanar a Sonrisas – Dice Morrigan mientras me pasa una de mis bolsas, llena de viales curativos y vendas.
Los miro, veo a mis hermanos de armas, a mis camaradas, a mi familia negarse a desfallecer ante la adversidad. Aunque maltrechos siguen ahí, al pie del cañón.
- Nos alegramos que estés de vuelta con nosotros – Jeremy me mira esperanzado mientras le revuelvo el pelo- ¿Saldremos de esta verdad? .
El atardecer languidece en el horizonte y un vacío me inunda. Ni siquiera sé dónde estamos, y no tenemos manera de salir del condenado islote. Asiento en silencio a Jeremy tratando de resultar convincente, es tan solo un niño no hay necesidad de decirle la verdad.
Mirándole saco fuerzas para tratar de organizarnos , necesitamos construir una balsa para salir de allí.
-¡ Jefe!, tenemos compañía, esos putos podridos están llegando con la marea a la costa- Es la gutural voz de Sonrisas mientras coge sus armas de abordaje.
Tres veces sea maldita mi suerte, esos condenados seres nos habían seguido, cojo mis armas y reviso el campamento en busca de algo de utilidad.
. Tras tantas horas en la playa, por fin me da igual si esto es un sueño o la muerte. No iba a dejarles morir en ese lugar si estaba en mi mano sacarlos de allí, fueran espíritus o producto de mi imaginación. Mi verdadero ser resurge: soy un miembro del Tercio y ellos son mis camaradas.
-¡ Largaos!- les grito- Escondeos en el interior del islote y largaos de aquí yo los entretendré!
- ¡¡Y una mierda de Troll!! – Dice Morrigan cogiendo sus espadas cortas- No pienso lárgame a ningún lado sabiendo que uno de nosotros se ha quedado aquí.
- Yo no me muevo cacho carne- dice Sonrisas emitiendo un gruñido y acercándose a mí con las armas prestas para la batalla.- Si muero será llevándome a cuantos podridos pueda por delante.
Estoy desesperado, que clase de broma macabra del destino era esta. Trato de mantener la calma y sacar mi lado más autoritario.
- ¡Es una orden muchachos! –les digo tratando que no se note la emoción y miedo a perderlos en mi voz- Ya os he visto morir una vez en Mintar y solo los dioses saben cómo logramos que vivierais otra vez,! Marchaos¡ y averiguad que paso con la Dama Errante y los demás.
- ¡O todos o ninguno ¡– es la voz de Jake quien coge uno de los sables que recuperamos –¡ O nos marchamos todos o nos quedamos todos!.
No salgo de mi asombro al ver a Jake decir esas palabras. Los cuatro miramos al pequeño Jeremy, sostiene una daga.
-¡ Escóndete en la tienda zagal!- Le dice Morrigan mientras Sonrisas y Jake le asienten.
Me acerco a él y clavo mi rodilla en el suelo mirándole fijamente a los ojos- Ocurra lo que ocurra aquí fuera- le sujeto con fuerza, con el temor de un padre a punto de perder a su hijo- no salgas ni hagas ruido ¿Me has entendido Jeremy?
El joven grumete asiente tembloroso y raudo se esconde en la improvisada tienda del campamento. Los dioses decidirían si nos disponíamos a vivir o morir, el caso es que lo haría entre mis hermanos.
Una malsana bruma empieza a formarse en mitad de la noche, y de las aguas emergen marineros muertos y esqueletos dispuestos a poner fin a nuestra existencia. Juntos y sin dudarlo, cargamos contra ellos.
El combate es crudo y sucio. A mi lado veo a Sonrisas rugir y destrozar la carne podrida y los huesos de aquellos que nos rodean a golpe de hacha. Un poco más alejado, Morrigan se desliza entre los no muertos, rasgando y cortando a diestro y siniestro. Mientras tanto, Jake lanza furibundas estocadas a un grupo de marinos alzados. Todos luchamos como si fuera nuestra última batalla, las horas pasan y el enemigo no ceja en su empeño, acosándonos más y más.
La noche no parece tener fin, y los alzados apenas si nos dan unos instantes de tregua para intentar tratar nuestros magullados cuerpos. En pocas horas damos cuenta de cuanto había en el campamento. Tras este último ataque, Morrigan cae malherido y Jake gasta las pocas cargas de pólvora que nos quedan mientras trata de atenderlo en la hoguera.
Todos estamos rotos, deshechos y exhaustos, el amanecer se acerca y ahí vuelven nuestros enemigos. Nuestros cuerpos y almas no pueden más.
Miro a Sonrisas que gruñe agotado mirando a esa nueva oleada de enemigos. Veo a Jake acercarse a nosotros mientras Morrigan se apoya en él y trata de aferrar como puede su espada. Vuelvo mi vista atrás y dedico una ojeada a la tienda donde está Jeremy, noto el peso de la mirada del crio y sonrío con pesar. -¡¡Corre zagal!! ¡¡Sálvate!!- le grito al niño mientras alzo la espada y les dirijo una abatida sonrisa a mis amigos.
- ¡¡¡ Tercio o Muerte compañeros!!! – gritamos al unísono mientras, juntos y en un último acto de camaradería cargábamos contra nuestra muerte.
Oigo el oleaje, siento cómo las olas rompen contra la arena. Puedo moverme. A mi alrededor, un improvisado campamento. Tras de mí, los restos del “Estrella de Leriyn”, el balandro que habíamos utilizado para salir en busca de mis camaradas; yace ahora destrozado e inutilizado al borde de la playa.
Miro alrededor, vacío.
Grito sus nombres, nadie responde.
-¡¡¡ Eh aquí esta!!! – Es la voz de Morrigan. Está vivo, pero ¿Dónde? .Por más que lo llamo, no alcanzo a verlo.
- Maldita sea, no tiene pulso. Llévate al niño de aquí, Morrigan. – Ese timbre de voz no puede ser otro que Jake. Loado sea Valkur, está vivo;… y si hablan de un niño… significa que Jeremy también sobrevivió.
- ¿Que ha sido ese ruido? – Suenan las voces de Morrigan y Jake – Sonrisas ve a mirar.
No puedo verlos. Los escucho, los llamo, grito sus nombres en vano. ¿Es esto la muerte?. Yo vi como Sonrisas se hundía mal herido bajo las aguas, escuché los gritos de Jeremy y los demás bajo la cubierta. Es más, vi el agua tragándose sus lastimados cuerpos
Poco importa, si he muerto y ellos siguen vivos, merecen vivir más que yo.
- ¡Esperad!¡Ha movido un parpado!! - Es de nuevo la voz de Jake – ¡Vamos jodido bastardo!¡ No te nos mueras!
Oscuridad. Todo se torna sombrío y, de repente, siento el sabor a salitre en la boca, el golpe en mi pecho… Y vuelvo a respirar. Lentamente, abro los ojos. Luchando contra la cegadora luz del día, parpadeo y veo las caras de Jeremy, Morrigan y Jake.
- Arriba haragán – Dice Morrigan tirándome un poco de arena con la bota y tendiéndome el brazo- Deja de jugar a hacerte el muerto.
¿No me lo puedo creer, estamos vivos?
Todos parecen maltrechos, pero están vivos. De entre la maleza veo aparecer a Sonrisas. Definitivamente, estoy muerto. Está completamente recuperado, algo magullado, pero entero y de una pieza. Por todos los Dioses, juro que lo vi agonizando bajo esa cubierta. No me importa, están vivos. Eso es lo que cuenta, y he de hacer lo posible para sacarlos de aquí.
- ¡Os dije que él, no es un flojucho como tu Jake! – dice el enorme bucanero gnoll entre risas – Está hecho de otra pasta.
Me asaltan miles de preguntas. ¿Cómo es posible que estemos vivos? ¿Cómo llegaron aquí, cómo sobrevivieron? Dolorido, me pongo en pie y poco a poco responden a todas mis incógnitas.
- Fue Sonrisas quien, malherido, nos sacó de la bodega. Casi no lo contamos, pero conseguimos llegar a este pequeño islote. – Comenta Jake mientras me dan algo de comer para recuperar fuerzas.
Todo es confuso. Escuché sus gritos, el crujir de huesos y madera, vi a Sonrisas sangrando mientras el agua inundaba la bodega de carga.
- Hace dos días que estamos varados aquí, y organizamos un campamento con los restos del balandro. Hemos podido recuperar parte de las provisiones y equipo para sobrevivir en el islote, hasta que venga alguien a por nosotros. Fue con estas provisiones que logramos sanar a Sonrisas – Dice Morrigan mientras me pasa una de mis bolsas, llena de viales curativos y vendas.
Los miro, veo a mis hermanos de armas, a mis camaradas, a mi familia negarse a desfallecer ante la adversidad. Aunque maltrechos siguen ahí, al pie del cañón.
- Nos alegramos que estés de vuelta con nosotros – Jeremy me mira esperanzado mientras le revuelvo el pelo- ¿Saldremos de esta verdad? .
El atardecer languidece en el horizonte y un vacío me inunda. Ni siquiera sé dónde estamos, y no tenemos manera de salir del condenado islote. Asiento en silencio a Jeremy tratando de resultar convincente, es tan solo un niño no hay necesidad de decirle la verdad.
Mirándole saco fuerzas para tratar de organizarnos , necesitamos construir una balsa para salir de allí.
-¡ Jefe!, tenemos compañía, esos putos podridos están llegando con la marea a la costa- Es la gutural voz de Sonrisas mientras coge sus armas de abordaje.
Tres veces sea maldita mi suerte, esos condenados seres nos habían seguido, cojo mis armas y reviso el campamento en busca de algo de utilidad.
. Tras tantas horas en la playa, por fin me da igual si esto es un sueño o la muerte. No iba a dejarles morir en ese lugar si estaba en mi mano sacarlos de allí, fueran espíritus o producto de mi imaginación. Mi verdadero ser resurge: soy un miembro del Tercio y ellos son mis camaradas.
-¡ Largaos!- les grito- Escondeos en el interior del islote y largaos de aquí yo los entretendré!
- ¡¡Y una mierda de Troll!! – Dice Morrigan cogiendo sus espadas cortas- No pienso lárgame a ningún lado sabiendo que uno de nosotros se ha quedado aquí.
- Yo no me muevo cacho carne- dice Sonrisas emitiendo un gruñido y acercándose a mí con las armas prestas para la batalla.- Si muero será llevándome a cuantos podridos pueda por delante.
Estoy desesperado, que clase de broma macabra del destino era esta. Trato de mantener la calma y sacar mi lado más autoritario.
- ¡Es una orden muchachos! –les digo tratando que no se note la emoción y miedo a perderlos en mi voz- Ya os he visto morir una vez en Mintar y solo los dioses saben cómo logramos que vivierais otra vez,! Marchaos¡ y averiguad que paso con la Dama Errante y los demás.
- ¡O todos o ninguno ¡– es la voz de Jake quien coge uno de los sables que recuperamos –¡ O nos marchamos todos o nos quedamos todos!.
No salgo de mi asombro al ver a Jake decir esas palabras. Los cuatro miramos al pequeño Jeremy, sostiene una daga.
-¡ Escóndete en la tienda zagal!- Le dice Morrigan mientras Sonrisas y Jake le asienten.
Me acerco a él y clavo mi rodilla en el suelo mirándole fijamente a los ojos- Ocurra lo que ocurra aquí fuera- le sujeto con fuerza, con el temor de un padre a punto de perder a su hijo- no salgas ni hagas ruido ¿Me has entendido Jeremy?
El joven grumete asiente tembloroso y raudo se esconde en la improvisada tienda del campamento. Los dioses decidirían si nos disponíamos a vivir o morir, el caso es que lo haría entre mis hermanos.
Una malsana bruma empieza a formarse en mitad de la noche, y de las aguas emergen marineros muertos y esqueletos dispuestos a poner fin a nuestra existencia. Juntos y sin dudarlo, cargamos contra ellos.
El combate es crudo y sucio. A mi lado veo a Sonrisas rugir y destrozar la carne podrida y los huesos de aquellos que nos rodean a golpe de hacha. Un poco más alejado, Morrigan se desliza entre los no muertos, rasgando y cortando a diestro y siniestro. Mientras tanto, Jake lanza furibundas estocadas a un grupo de marinos alzados. Todos luchamos como si fuera nuestra última batalla, las horas pasan y el enemigo no ceja en su empeño, acosándonos más y más.
La noche no parece tener fin, y los alzados apenas si nos dan unos instantes de tregua para intentar tratar nuestros magullados cuerpos. En pocas horas damos cuenta de cuanto había en el campamento. Tras este último ataque, Morrigan cae malherido y Jake gasta las pocas cargas de pólvora que nos quedan mientras trata de atenderlo en la hoguera.
Todos estamos rotos, deshechos y exhaustos, el amanecer se acerca y ahí vuelven nuestros enemigos. Nuestros cuerpos y almas no pueden más.
Miro a Sonrisas que gruñe agotado mirando a esa nueva oleada de enemigos. Veo a Jake acercarse a nosotros mientras Morrigan se apoya en él y trata de aferrar como puede su espada. Vuelvo mi vista atrás y dedico una ojeada a la tienda donde está Jeremy, noto el peso de la mirada del crio y sonrío con pesar. -¡¡Corre zagal!! ¡¡Sálvate!!- le grito al niño mientras alzo la espada y les dirijo una abatida sonrisa a mis amigos.
- ¡¡¡ Tercio o Muerte compañeros!!! – gritamos al unísono mientras, juntos y en un último acto de camaradería cargábamos contra nuestra muerte.
Offtopic :
Agradecimiento especial a Dm Caza por esta escena final
8) Y a los miembros del Orbe Eterno y la Orden del Fénix que no dudaron en apuntarse a una misión casi suicida con un final tan inesperado. Gracias a todos