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Valeria

Lilith

Pipa perdida de Duzdin
Registrado
30/7/06
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Edad
42
Nombre Valeria
Edad 20 años
Raza Aasimar
Descripción física breve Mujer de 1,75 cm de alto, cabellos largos blanquecinos con ligeros toques plateados, ojos tono plata, cuerpo ligeramente fibrado y decorado por dos grandes alas blancas que cuelgan en su espalda.
Deidad Torm


Los copos de nieve caían despacio contra el suelo.
El aire, frío en aquella época del año, soplaba con fuerza, haciendo que los cabellos plateados de aquella jóven chocaran contra su rostro y se arremolinaran entre ellos como si de una danza se tratase.
La luz era ténue, el sol aún permanecía en aquel lugar aunque poco a poco, el atardecer, comenzaba a dar paso a la fría y oscura noche.
La mujer de extraña belleza sobrenatural, yacía de rodillas ante aquella tumba decorada con Alhelíes blancos, ahora cubiertos de escarcha... una enorme cruz hecha de piedra y con una inscripción honorífica hacía eco de que quien allí yacía muerto, fué considerado en vida un héroe por su gran valía.

La mirada plateada de la mujer parecía desquebrajarse en lágrimas que hacían ver el dolor por la pérdida de aquel al que lloraba ahora. Su padre, un semicelestial que, junto a una mortal de raza humana, dieron vida a la joven que ahora veía marchar a quien le trajo a este mundo, a quien la hizo crecer con orgullo, a quien le había enseñado todo cuanto conocía...

Sus enormes alas blancas quedaban caídas sobre el frío suelo, haciendo un hermoso contraste con la nieve que cubría aquel lugar, una bella imagen de derrota y dolor, por no haber podido hacer nada por salvar la vida de su padre...



Valeria, así se llamaba la joven Aasimar, nació en la ciudad de Esmeltaran, en una casa noble pero de humildes corazones. Creció feliz, aún con las miradas extrañas de otros niños que no comprendían como aquella niña era tan diferente a ellos, pero, pese a muchas críticas y comentarios a escondidas, ella era feliz, mantenía una vida normal como la de cualquier otro niño del lugar, jugaba, estudiaba y ayudaba en las tareas del hogar cuando así se lo requerían.
Con el tiempo, llegó a ganarse el afecto de esos niños, consiguió que aquellos ojos la miraran con aceptación, dado que, aunque realmente fuese diferente, ella se esforzaba por ser una mas entre ellos, una simple niña que tan solo quería disfrutar de su infancia. Y así fué...

Aunque con los años, su vida comenzó a tomar un camino diferente...
Su sangre celestial, para bien o para mal, la atraía en busca de otros pasos a seguir, los pasos de su padre, que pisaban el suelo con orgullo de ser quien era y con la fuerza necesaria para llenar los lugares por donde pasara de paz y tranquilidad. Ese era su fín... Hacer el bien allí donde fuere... Y ese fué el fín a seguir de la jóven Valeria...
Su padre, aceptó su decisión, no le extrañó, puesto que sabía que llegaría el día en que su hija quisiera seguir aquel camino, su sangre latía con fuerza contra todo mal desde que tenía uso de conciencia, tal vez, ese era su destino, el fín por el que vino a este mundo...

A la temprana edad de 15 años, dejó a su madre y a sus otros dos hermanos en la ciudad, ellos tal vez no compartían su decisión, pero fué respetada y aceptada. Partió junto a su padre en busca de su destino, viajaron durante años y en aquellos viajes, fué donde la jóven aprendió todo lo que su férreo padre pudo enseñarle...

No hicieron grandes hazañas juntos, puesto que el, jamás pondría en peligro a su hija y creyó, que ya había hecho bastante por el mundo de los mortales, así que se dedicó en cuerpo y alma a enseñarla todo cuanto sabía, hasta que... la muerte quiso llevárselo de su lado...


Era una tarde tranquila, tal vez mas de lo normal para lo que estaban acostumbrados padre e hija... Tomaban un baño en un lago después de un largo viaje.
Los cantos de los pájaros resonaban en aquel valle y todo parecía estar completamente sereno...hasta que, los cantos dejaron de sonar y en su lugar, unos estruendosos pasos comenzaban a hacerse eco en el lugar, cada vez mas cercanos...

- Orcos...

Los ojos de la jóven se abrieron de par en par cuando, a lo lejos, pudo vislumbrar las figuras de una docena de esas criaturas, apróximandose estrepitósamente sobre ellos...

- Valeria, corre y no te detengas! corre hacia la ciudad mas cercana!

- No padre! Luchemos juntos!

- Corre !!!!

La voz desesperada de su padre por librarla de una muerte segura, resonaba con fuerza en todo el lugar, dejaba un eco prolongado y un rostro pálido que miraba a su padre atónita, jamás antes había recibido una orden de tal magnitud así que, su única reacción fué obedecer...
Corrió todo cuanto pudo, sin girar la vista atrás y se adentró en un bosque bastante frondoso, donde encontró un lugar donde esconderse.
Los orcos seguían sus pasos, aunque los pies de la joven fueron mas veloces...
Olfatearon el lugar durante horas, casi agónicos por no poder disfrutar de aquel manjar que se les escapaba de las manos... y tras un buen rato, abandonaron su búsqueda y volvieron al lugar del que vinieron.

Las alas de la joven quedaban algo rasgadas por las gruesas ramas de los árboles, así como éstos, dejaban marcas en su rostro y en sus brazos. El frío era intenso en aquel lugar donde rara vez llegaban los rayos del sol debido a la gran flora que allí habitaba...
Pasó escondida unas horas, unas eternas horas... hasta que creyó que los orcos se habían alejado lo suficiente... y entonces, volvió a buscar, con toda esperanza a su padre... Sabía lo ocurrido, pero su fé era tan fuerte que aún a sabiendas, seguía creyendo que el había ganado la batalla y seguiría esperandola en aquel hermoso lago para continuar con el plácido baño...


Lamentablemente... aquello no era mas que el único atisbo de esperanza que ella tenía y para nada fué así como ocurrió...

- No !!! Padre !!!

Su voz se desquebrajaba en dolor cuando vió el cuerpo de su padre medio hundido en el lago, la cabeza asomaba en la orilla pero no mostraba signos de vida... y a su alrededor, la sangre, daba un tono rojizo a aquel lago que ella recordaba en tonos azules...
Se abrazó a el con fuerza, sin poder perdonarse aquella orden que sin pensar obedeció y por su cabeza comenzaron a pasarse una y otra vez las mismas preguntas...

"¿Y si no hubiera obedecido...?" "¿Y si hubiera luchado a su lado...?"

Pasó la noche abrazada a el y lloró hasta que ya no le quedaron mas lágrimas...
Al amanecer, cargó con el pesado cuerpo de su padre y volvió a la ciudad de la que partió, Esmeltaran, allí, se reunió con su madre y hermanos y dió la cruel noticia a su familia y a toda la ciudad... Fué una gran pérdida... Pero también un gran honor para todos ellos haber tenido a alguien así entre sus vidas. Luchó por el lugar y dió paz durante un tiempo a sus habitantes.

Hicieron un funeral donde acudió muchas de las gentes que allí habitaban, a modo de agradecimiento y al terminar, todos volvieron a sus casas, para seguir con sus vidas de una manera mejor o peor... Y allí restó ella... Frente a aquella tumba, frente a aquella cruz y a aquella placa conmemorativa... con el único consuelo de que vivió los mejores años junto a el...

Tras unos meses, cuando pudo de nuevo coger las fuerzas necesarias y afrontar todo aquello, volvió a retomar su camino, el camino que ella había decidido y que su padre le enseñó... y encaminó sus pasos a Athkala, ciudad de la moneda y ciudad donde tenía sede la Orden del Muy Radiante Corazón.
 

Silverlad

Adorador del Gordo
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//muy chula y la foto muy buena. Si hay una hambruna en Anm tenemos varios pajaros para hacer un caldo muy bueno. Jijijijiji
 

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