werty2010
Orco del Desolado
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- 30/5/13
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Un humano de complexión normal, de ropajes sucios y apariencia desaliñada. Su voz recuerda a algo escalofriante, es una voz tajante, cruda, llena de odio, es una voz sumamente fría y seca.
Su mirada desprende odio, sus gestos desprenden odio, su voz desprende mucho odio.
Su timidez es notoria, le cuesta comunicarse con los demás, y cuando lo hace siempre intenta hacerlo con el menor tono posible para que su voz sea clara, de lo contrario esta se vuelve tartamudeante y un poco molesta.
Su niñez fue un desastre. Desde muy pequeño fue abandonado por su padre, tras haber asesinado este a su mujer, huyendo de la justicia. Desde entonces Vini, siendo un niño, siempre ha deambulado y sobrevivido gracias a la caridad de los granjeros y comerciantes de las ciudades y aldeas que visitaba.
Vini era muy afectivo con los animales, siempre que entraba en una aldea se ofrecía como cuidador del ganado a cambio de unos pocos platos de comida. Los dueños se mostraban un tanto inquietos ya que observaban un trato un tanto extraño que este tenía con los animales que posteriormente asesinarían: hablaba con ellos, les alimentaba de más e incluso dormía con ellos. La empatía que Vini se extrapolaba a muchos de los animales salvajes con los que se topaba en el bosque, desde un jabalí hasta una serpiente. Vini desprendía un aura de empatía y comunión especiales con la naturaleza.
Esta comunión y empatía ayudaban a Vini a entender cómo la naturaleza podría ser una aliada, y que también podría aprovecharse de ella para obtener oro y poder vivir una mejor vida.
Esto llevo a nuestro personaje a empatizar con animales salvajes para luego venderlos en el mercado negro, caballos, jabalís, serpientes exóticas... Vini se buscaba la vida con sus dotes de empatía.
En uno de sus viajes conoció a un humano pelirrojo, Ray, quien le enseñó a manejar el arco para poder cazar su propia comida. Ray era también explorador, sin embargo este desconocía la afición de Vini, la de empatizar con animales para luego ser vendidos en el mercado negro.
Vini sabía de la buena fe de Ray, por lo que decidió desprenderse de él para no ganarse un enemigo cuando se enterase de su oficio.
Nuestro explorador siguió adentrándose en tribus, mercados negros, los barrios más bajos de la ciudad, ofreciendo especies extrañas con las que obtenía un dinero con el que podría sobrevivir.
Siguió así hasta alcanzar los 20 años.
Al alcanzar la veintena de edad Vini se encontró con una misteriosa persona, de ropajes oscuros, un gran carjat en la espalda y una espada en el costado, portando en su mano un arco de buena calidad y en su otra mano un saco con animales cazados de pequeña dimensión.
- Vini, ¿Me equivoco?
- No, no te equivocas, ¿Quién eres?
- Mi nombre es Dael, un cazador de la zona. Te buscan, de hecho quieren acabar contigo ciertas personas.
- ¿Y eso porqué? *Dice con una voz despreciable*
- Eres igual que tu padre... y eso se nota en la distancia. Me han pagado por matarte, pero te intruiré, a cambio de que tú me ayudes a mi.
- ¿Ayudarte con qué?
- Te enseñaré lo que un cazador puede llegar a ser, utilizas mal tus virtuosas dotes, y yo te enseñaré a encauzar tu camino. Un camino de gloria en el que tus virtudes sean reconocidas. Sígueme, aquí comenzará tu aventura.
Vini y Dael entrañaron una gran amistad. Dael actuaba como padre, como hermano mayor. Era un gran maestro y un gran mentor. Vini aprendía de él y se nutría de sus conocimientos. Comprendía cada vez mejor la estrecha relación entre él y la naturaleza. La existencia de una compensación recíproca que convenía a ambos.
Vini y Dael actuaban como mercenarios de pequeños comerciantes protegiendo los caminos de criaturas que pudieran acabar con la mercancía. Poco a poco Vini se fue convirtiendo en un personaje más reconocido y más poderoso con el arco.
A los 25 años Vini ya era un mercenario bastante reconocido, los comerciantes de la zona daban gracias por sus labores, y algunos negocios contactaban con él para el rastreo y el espionaje. Las dotes que poseía eran de gran interés, y él sabía explotarlas bien.
Dael dejó una nota a nuestro personaje:
''vini, tu camino en solitario comienza aquí, debo despedirme de ti y se que en un futuro nos encontraremos de nuevo. Cuida de ti como lo he hecho yo y mantén la mente despierta.
Hasta más ver''
Tras leer la nota Vini supo que había madurado, y que era hora de recorrer una aventura en solitario.
Su mirada desprende odio, sus gestos desprenden odio, su voz desprende mucho odio.
Su timidez es notoria, le cuesta comunicarse con los demás, y cuando lo hace siempre intenta hacerlo con el menor tono posible para que su voz sea clara, de lo contrario esta se vuelve tartamudeante y un poco molesta.
Su niñez fue un desastre. Desde muy pequeño fue abandonado por su padre, tras haber asesinado este a su mujer, huyendo de la justicia. Desde entonces Vini, siendo un niño, siempre ha deambulado y sobrevivido gracias a la caridad de los granjeros y comerciantes de las ciudades y aldeas que visitaba.
Vini era muy afectivo con los animales, siempre que entraba en una aldea se ofrecía como cuidador del ganado a cambio de unos pocos platos de comida. Los dueños se mostraban un tanto inquietos ya que observaban un trato un tanto extraño que este tenía con los animales que posteriormente asesinarían: hablaba con ellos, les alimentaba de más e incluso dormía con ellos. La empatía que Vini se extrapolaba a muchos de los animales salvajes con los que se topaba en el bosque, desde un jabalí hasta una serpiente. Vini desprendía un aura de empatía y comunión especiales con la naturaleza.
Esta comunión y empatía ayudaban a Vini a entender cómo la naturaleza podría ser una aliada, y que también podría aprovecharse de ella para obtener oro y poder vivir una mejor vida.
Esto llevo a nuestro personaje a empatizar con animales salvajes para luego venderlos en el mercado negro, caballos, jabalís, serpientes exóticas... Vini se buscaba la vida con sus dotes de empatía.
En uno de sus viajes conoció a un humano pelirrojo, Ray, quien le enseñó a manejar el arco para poder cazar su propia comida. Ray era también explorador, sin embargo este desconocía la afición de Vini, la de empatizar con animales para luego ser vendidos en el mercado negro.
Vini sabía de la buena fe de Ray, por lo que decidió desprenderse de él para no ganarse un enemigo cuando se enterase de su oficio.
Nuestro explorador siguió adentrándose en tribus, mercados negros, los barrios más bajos de la ciudad, ofreciendo especies extrañas con las que obtenía un dinero con el que podría sobrevivir.
Siguió así hasta alcanzar los 20 años.
Al alcanzar la veintena de edad Vini se encontró con una misteriosa persona, de ropajes oscuros, un gran carjat en la espalda y una espada en el costado, portando en su mano un arco de buena calidad y en su otra mano un saco con animales cazados de pequeña dimensión.
- Vini, ¿Me equivoco?
- No, no te equivocas, ¿Quién eres?
- Mi nombre es Dael, un cazador de la zona. Te buscan, de hecho quieren acabar contigo ciertas personas.
- ¿Y eso porqué? *Dice con una voz despreciable*
- Eres igual que tu padre... y eso se nota en la distancia. Me han pagado por matarte, pero te intruiré, a cambio de que tú me ayudes a mi.
- ¿Ayudarte con qué?
- Te enseñaré lo que un cazador puede llegar a ser, utilizas mal tus virtuosas dotes, y yo te enseñaré a encauzar tu camino. Un camino de gloria en el que tus virtudes sean reconocidas. Sígueme, aquí comenzará tu aventura.
Vini y Dael entrañaron una gran amistad. Dael actuaba como padre, como hermano mayor. Era un gran maestro y un gran mentor. Vini aprendía de él y se nutría de sus conocimientos. Comprendía cada vez mejor la estrecha relación entre él y la naturaleza. La existencia de una compensación recíproca que convenía a ambos.
Vini y Dael actuaban como mercenarios de pequeños comerciantes protegiendo los caminos de criaturas que pudieran acabar con la mercancía. Poco a poco Vini se fue convirtiendo en un personaje más reconocido y más poderoso con el arco.
A los 25 años Vini ya era un mercenario bastante reconocido, los comerciantes de la zona daban gracias por sus labores, y algunos negocios contactaban con él para el rastreo y el espionaje. Las dotes que poseía eran de gran interés, y él sabía explotarlas bien.
Dael dejó una nota a nuestro personaje:
''vini, tu camino en solitario comienza aquí, debo despedirme de ti y se que en un futuro nos encontraremos de nuevo. Cuida de ti como lo he hecho yo y mantén la mente despierta.
Hasta más ver''
Tras leer la nota Vini supo que había madurado, y que era hora de recorrer una aventura en solitario.