El frío no era normal. Se filtraba por los pasillos arcanos de la Schola, calando hasta los huesos sin importar lo gruesa que fuera la capa que me regaló Thaldrakor. Mi curiosidad hizo que intentase ignorar la sensación de que la propia luz se consumía a medida que avanzábamos hacia el aula.
Al fondo de la estancia, Victoria D'Alendril, la responsable del museo de la Arcanum Schola, daba vueltas alrededor de un cofre con gesto atribulado. "Normal no es", confesó ella mientras un halo de vaho se formaba ante su rostro. El misterio que nos presentaba era enorme, aunque la paga fuera inexistente.
Frente a nosotros descansaba una pieza singular. A simple vista parecía un cofre de grandes dimensiones, pero no tenía cerraduras, ni separación entre una tapa y una base. Era un bloque de cristal macizo y oscuro que no parecía reflejar la luz de forma convencional. Lo más inquietante era que parecía mostrar el reflejo de otro plano.
Me presenté formalmente como Iaquiannamiriël Adon Oromëhalandien, aunque todos me llaman por mi diminutivo, Anna, de profesión arqueóloga, me dispuse a analizar aquel objeto junto a los demás. Observé los intrincados relieves de metal que recubrían una especie de cristal. Entre todos los presentes, pudimos comprobar que se trataba de plata bruñida y un oro de pureza extraordinaria, aunque se desconocía de otras otras aleaciones.
La Maestra Jadzia decidió emplear la magia para desentrañar el aura del objeto. Entró en trance, sólo roto por una astuta (y maloliente) maniobra del enano presente, quien lanzó una bolsa apestosa al suelo.
Es una maravilla, no podía estar más de acuerdo. El objeto fuera quizás un crisol de magia. Al examinar los puntos que formaban patrones en el metal, descubrimos que se trataba de inscripciones en un antiguo idioma, en un esfuerzo común, lograron traducir su significado.
Tras la revelación, lo que parecía que las placas que eran de oro, realmente eran otra "cosa". El objeto era mucho más antiguo de lo que aparentaba. Quizás no estuviera cerrado para impedir acceder al tesoro, si no todo lo contrario.
Sólo había dos opciones, se entregaba a la Torre Capaconjuro para que hicieran con ello lo que estimasen más seguro (o inseguro) o custodiarlo en la propia sala, sellándola para que contuviese el poder .
¿Se había encontrado la clave de las desapariciones o una puerta hacia algo mucho peor?.
Agradecimientos a DM "La Bruma" por la escena y a Elenya, Jadzia y Kharmin por el rol.
El tiempo vuela, mientras mi corazón late con lentitud pero incesante. Como un murciélago que persigue un eco en la negrura, abandoné la Ciudadela de Tethir siguiendo un pálpito, necesitaba hallar respuestas a preguntas del pasado que, sin embargo, se sentían más presentes que nunca.
No era la primera vez que me adentraba en las tinieblas. Aquella inscripción que mis ojos descubrieron tiempo atrás, gracias a mis compañeras, la Dama Nyvara y la Dama Sylwen, no eran, más que pistas dejadas en tiempos pasados, y no me quedaba más remedio que volver a investigarlas con la calma que se merece.
Tras superar un par de obstáculos menores, si bien para mí eran menores, serían insignificantes para quienes poseen un corazón oscuro, encendí mi eterna compañera, la linterna y con esta pequeña chispa, mi alma aventurera hizo que el pulso se me desbocara.
Entre sombras y polvo acumulado, volví a experimentar el tacto gélido de lo inmortal, una sensación que no sentía hace eones. Custodiada por cuatro guardianes, allí permanecía la estatua, imperturbable ante el paso de los siglos, al igual que la lápida. Con una brocha de finas cerdas, comencé a retirar el polvo que en mi anterior visita despejé con prisas. Esta vez, le dedicaría toda mi atención.
Que la oscuridad que mora en estas cuevas quede encerrada para siempre.
Caídos.
Hijos de la "Renegada", maldita en su nombre y a todos a los que la adoran.
Que vuestra vileza muera en este lugar de bondad y paz.
Que la belleza de Suldanessellar y de Wéldazh quede vetada a vuestros impíos ojos.
Que el padre nos tenga en su gloria y a todos aquellos que defendieron este lugar,
a todos los que impidieron que el mal se extienda por el bosque.
Mi Reina, Ai Armiel Telere Maenen Hir.
Aentalhas Elmanesse.
No debía caber duda, sobre a quienes estaban dirigidas estas palabras, esta maldición. Un sello protector bajo la atenta vigilancia de sus guardianes, dirigida a nuestros parientes de corazón oscuro. Una más, de otras tantas que pesan en sus negras almas, la primera, de nuestro amado Padre. Una losa, que habrían de cargar todos por igual, por el peso de las almas de los valientes que defendieron el lugar.
Un monumento funerario, un recordatorio.
Mi Reina, tú posees mi corazón para siempre.
Un último aliento, un juramento eterno, una demostración de lealtad absoluta, un grito de devoción.
¿Quién cargaría la responsabilidad en el acto final?.
Aentalhas Elmanesse.
Un nombre, y un pueblo, el de los Elmanesse. Ya tengo el inicio de una pista, miro de frente, y lo que me espera es la oscuridad, pero mi luz prevalecerá, pues nunca estoy sola.
Revisado el bolso, ajustadas las vainas, abrochado el cinturón, bien caladas las botas, pelo recogido y mi determinación como inseparable acompañante, era todo lo que necesitaba para alcanzar mi destino, treinta millas (más o menos) hacia el este del Claro de las Fey.
Recorriendo sinuosos y frondosos senderos, la niebla empezaba a abrazarme como un examante que nunca te olvida. Acabase donde acabase era tarde para volver atrás, pues había perdido la noción de donde estaba y de cuanto tiempo había transcurrido.
Un ruido, unas voces, unas luces, quizás sea un ilusión, pero reconocería el acento de los míos en cualquier parte. Hacía allí me dirigí en silencio cual polilla a una llama, a pesar de que pudiera ser mi perdición.
Los Seldarine velaron por mi seguridad. Me encontré con los míos. Descubrí mi rostro y alcé las manos, no quería morir a manos de los míos. Una figura me reconoció, y otra, era la expedición hacia las ruinas del conocimiento, sus rostros serios, temían que fuera una de las seres de la noche, amparados en la bruma, recorrían el lugar en busca de incautas víctimas.
No podían llevarme a un lugar seguro, demasiado peligroso, sólo quedaba seguir avanzando, sabiendo que estábamos cerca de nuestro destino, me protegieron lo mejor que pudieron y avanzamos.
Mis compañeros emboscaron a vampiros, a pesar del elemento sorpresa, estos plantearon un fiero combate. La experiencia y la preparación de mis compañeros decantó la balanza hacia nuestro lado. Nuestros enemigos, derrotados, formaron parte de la bruma y se alejaron.
Nuestra recompensa, dos estatuas, Corellon Larethian y Rillifane Rallathil, tal y como describían las fuentes escritas. Sólo quedaba demostrar ser dignos. Una pequeña ofrenda bastó.
Un torrente de agua se abrió bajo nuestros pies, caímos, hasta una gruta, en la que velaban las mismas dos deidades. Una nueva prueba, sólo podíamos pasar entre ellas, los Tel'Quessir.
Avanzamos por estrechos paseillos, hasta una cámara, la de los Seldarine. Un pilar lateral contenía una inscripción, una nueva prueba, acertijos.
Cuando el vuelo en lo alto acaricie
Recita la lección que la historia aguarda, para que no se pierda y viva en la longevidad del tiempo.
Confiesa aquello que tu corazón guarda dormido o haz que refleje su brillo.
Ama y siente.
Riega la tierra y que se haga la vida.
Frente a la Madre Alada, un fuego. Nuestra compañera alada resolvió la primera parte.
El Señor del Continuo era el siguiente, a sus pies, el tiempo. Esta vez, entusiasmada, y siguiendo lo que creía, según vi anteriormente, y a pesar de darle la vuelta al tiempo, nada ocurrido. Una historia requería me dijeron, cerré los ojos, y recité una historia del pasado de Evereska, ya lejano, incluso para muchos de los nuestros. Si no llega a ser por mis compañeros, no sé que habría pasado, pues apenas terminé de recitar, cayó el último gramo de arena. No ocurrió nada.
La siguiente, La Señora de los Sueños, daba dos opciones. Pero aunque pensábamos la más íntima, nuestra Cinnaes optó por la más sencilla. El brillo reflejado en el agua, fue la solución.
Nuestro Corazón de Oro, esperaba el sentimiento del amor, pero un gesto, todo lo cambió. Nuestro trato para con nuestros compañero, fue un sentimiento de devoción, de amor. De manera que pasamos la prueba más peligrosa hasta ahora.
Ya sólo quedaba El Señor de la Hoja, a quién se entregó lo que arrastra la vida y de la que se nutre todo ser vivo.
La vida empezó a inundar el lugar, todo parecía girar alrededor nuestro, tanto, que se formó un vórtice que comenzó a tirar de todas nosotras, lo absorbía todo, incluso la luz.
Oscuridad. Alguien que estaba entre dos mundos, encendió una luz, de la luz, sombras cobraron vida. Mencionaron que estábamos en el Páramos Sombrío. ¿Por qué de un lugar de luz pasamos a un lugar de oscuridad?. Nos rodeaban, yo las intentaba alejar, pero me ignoraban, nos ignoraban. Empezamos a interactuar con ellas, error. Empezaron a rodearnos más y más, se hacían más grandes, empezaron a rasgarnos, a atacarnos, no paraban de venir y venir. Un ser alado, una especie de cuervo, surgió encima nuestro, era todo o nada, y a pesar de toda la oscuridad le seguimos.
Llegamos a los pies de un templo, las sombras dejaron de seguirnos, quizás temerosas de sus guardianes, cuervos, era un lugar consagrado a la Reina Cuervo. Me recordaron que seguíamos en el Páramo Sombrío. Vi una pequeña laguna, y como siempre, la curiosidad se posó en mi hombro, y me acerqué a llenar un vial de aquel líquido. Casi mi reflejo sombrío toma mi lugar.
Otra prueba más, esta vez, un sacrificio a la Reina Cuervo. Una figura imponente, surgió de la laguna, para recordarnos, que no podíamos demorarnos, o nos podría arrebatar nuestra esencia, tras la primera, surgiría una segunda, había que darse prisa. Una vez satisfecha, pudimos pasar al interior del Templo, dentro, nos esperaba una figura que nos esperaba. Habíamos conseguido llegar a pesar de todos los obstáculos, y ya habíamos pagado, al menos algunos de nosotros, un precio más o menos alto.
Una Shadar-Kai, alguien que había seguido los pasos de El Exiliado, por cuya ambición la corrupción envolvió y quedó condenada durante siglos a habitar lo que él llamaría su morada. Pero ahora, rinde fidelidad a la Reina Cuervo. Aunque haya algunos que sigan la estela de Irenicus. Por ello, nos ofreció tres recuerdos de su pasado, para poder detenerlo o al menos comprenderlo, para llegar a ver un final. O quizás a cambio de un nuevo sacrificio, poder ver todos los recuerdos. Demasiados sacrificios y más que debería pagar nuestro Pueblo.
¿Quién era la Shadar-Kai?
El recuerdo de su nombre hace mucho tiempo se perdió
Debo confesar, la enorme valentía y la capacidad de sacrificio de mis compañeras. De haberlo hecho yo, ya no sería la misma, no estaría escribiendo estas líneas y estaría buscando un lugar en este mundo, así como, el sentido de mi existencia.
Las visiones se intercambiaban unas con otras. Contenía el aliento en cada transición, luchando por no mezclar sus recuerdos como propios y temiendo que, al soltar el aire, mi identidad se desvaneciera y fuera yo, el propio exiliado.
Presenciaríamos una primera una visión compuesta por fragmentos de los recuerdos de Jon Irenicus, donde se le observa joven, esbelto, siendo evaluado en una clase, por dos profesores que admiran su capacidad excepcional para absorber conocimientos mágicos en cuestión de días. Los maestros comentan que su mente y corazón podrían convertirlo en un Olin Gisir digno de dominar la Arselu'Tel'Quess y cambiar el m undo, ante sus preguntas, un idealista Joneleth cyyo deseo es comprender los secretos del mundo para mejorarlo y asegurar que su legado perdure.
En una nueva visión, presenciamos un jardín onírico y lleno de armonía dentro de las fronteras de Suldanesellar, caracterizado por arroyos y paz. Una escena íntima y romántica entre el joven y una elfa llamada Ellesime. Ambos intercambian palabras de profundo afecto y promesas de amor eterno, reconociéndose mutuamente como su fuente de paz en el mundo.
La atmósfera se vuelve tensa cuando el recuerdo se desplaza hacia un momento de distanciamiento, donde Ellesime expresa su creciente soledad debido al aislamiento de Joneleth. Aunque él le reafirma su amor, justifica su ausencia alegando "asuntos pendientes" antes de poder estar plenamente con ella, lo que provoca una visible decepción y preocupación en su compañera.
La visión cambia a un juicio ante el Consejo Élfico y la Reina Ellesime, donde se revela el crimen de Joneleth, haber profanado el Árbol de la Vida. Mientras el Consejo lo acusa de traición, él desprecia las tradiciones que considera debilidades, haciendo que su hermana lamentase haber permitido que la ambición llegara tan lejos. ¿Sería la Shadar-Kai realmente su hermana?. Finalmente, el consejo sentencia a los acusados.
La visión se traslada a un calabozo oscuro y húmedo, donde Joneleth ya transformado, calvo y consumido por su propia oscuridad tortura a un cautivo mediante rayos de energía, con la intención de arrebatarle la esencia, poder y alma a un supuesto "hijo de Bhaal", mientras otro hombre intentaba proteger la sensibilidad de un pequeño roedor ante la brutalidad de la escena.
Una última visión, nos transporta a un infierno abrasador de cielos rojos, donde presenciamos el patético destino de Irenicus tras su caída. El que una vez aspiró a la divinidad y se creía superior a todo mortal, se encuentra ahora despojado de su poder e impotente ante las burlas y el acoso de pequeños diablillos, su arrogancia, se transforma en puro miedo y cuando sale huyendo cae en un río de lava donde arde en eterna agonía.
Apenas podía mantener la cordura, bien por las visiones o por el tiempo que llevábamos en el Páramo Sombrío. Cuando la Profeta anunció el fin de las visiones y de que es hora de regresar, nos advirtió de que, en los días venideros y durante nuestros trances o sueños, visualizaríamos los posibles finales y los planes de Irenicus para materializarse y preservar su poder. Sólo deseaba ser transportada de vuelta a nuestro mundo, consciente ahora de que nos enfrentábamos a un enemigo que ha traspasado todo límite en su locura.
Offtopic :
Agradecimientos a DM Kapillo por la muy currada escena y el esfuerzo que puso, también a mis compis por hacerme un hueco en el rol.