Dishonest
Pitillo desechado de Talivia
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En una habitación oscura, roñosa donde el moho parecia ser el rey. Se ve como el reflejo hastiado de una drow de cabellos níveos...
Saldría de aquella figura que se movía con movimientos tensos sobre un taburete maderoso y chirriante. Tras aquellas palabras deja caer su cabeza agotada de tanto pensar en sus brazos mientras sus manos abrazaban el grueso libro.
Quejidos lastimeros se mezclaria con el sonido distinguible de maullidos de pequeñas figuras peludas, que se acercarían a la piel de ébano sentándose en la mesa, en sus piernas y a sus pies ronroneando. Esta recorrería con la siniestra el lomo de un blanco manchado llegando hasta la cola, dejando escapar una pequeña sonrisa dulzona y aniñada.
"Ay, Pulguita... no me entretengas, ya os di de comer... Quedan pocos días para la misión... Y si no lo logramos..."
Su voz se quiebra fundiendose con el ronroneo del gato, mientras uno de los tantos naranjosos escalaria clavando sus garras en la mesa hasta llegar a lo alto, donde un cúmulo desastrado de pergaminos y libros la acompañaban maullando también por atención.
"Ni se te ocurra, tirarme el tarro de tinta o te mando a que te asen, Zalamero"
Amenazaría al gato mientras lo toma abrazándolo y lo baja de la mesa chasqueando la lengua. Ahora su figura se encontraba rodeada de uno, dos.. cinco, diez gatos que la envolverían de maullidos sedientos de atención o quizá algo de comida.
"No me van a dejar estudiar aqui...pues, ¡ea!, a la cama. "
Se dirige a lo que parece una tabla de madera con paja envuelta en telas mal cosidas a mano sosteniendo en sus manos los libros para dejarlos al lado de una almohada e iría tomando los gatos y los echaría encima de la cama casi como juego, lanzándolos sin mucha fuerza, para que aterrizaran en la misma. Una vez termina y sin arriesgarse a que un gato acabase prendido en llamas por una vela, gastaría una varita formulando una pequeña y tenue bola de luz que iluminaría lo suficiente la instancia y soplaría la vela. Ahora con todo listo buscaría un hueco en aquella pequeña cama ocupada por los felinos y se acurrucaría volviendo a abrir el mismo libro con hastío.
"Por ello es que es mejor usar guantes de cuero para retirar trampas de elemento eléctrico..."
"¿Como inutilizar una trampa ígnea?"
Saldría de aquella figura que se movía con movimientos tensos sobre un taburete maderoso y chirriante. Tras aquellas palabras deja caer su cabeza agotada de tanto pensar en sus brazos mientras sus manos abrazaban el grueso libro.
"No iba a ser tan difícil, Shakti... ¡Todas las trampas parecen iguales! Zizerena... Ahí partas una pata de araña por cada maldito mecanismo raro de trampería "
Quejidos lastimeros se mezclaria con el sonido distinguible de maullidos de pequeñas figuras peludas, que se acercarían a la piel de ébano sentándose en la mesa, en sus piernas y a sus pies ronroneando. Esta recorrería con la siniestra el lomo de un blanco manchado llegando hasta la cola, dejando escapar una pequeña sonrisa dulzona y aniñada.
"Ay, Pulguita... no me entretengas, ya os di de comer... Quedan pocos días para la misión... Y si no lo logramos..."
Su voz se quiebra fundiendose con el ronroneo del gato, mientras uno de los tantos naranjosos escalaria clavando sus garras en la mesa hasta llegar a lo alto, donde un cúmulo desastrado de pergaminos y libros la acompañaban maullando también por atención.
"Ni se te ocurra, tirarme el tarro de tinta o te mando a que te asen, Zalamero"
Amenazaría al gato mientras lo toma abrazándolo y lo baja de la mesa chasqueando la lengua. Ahora su figura se encontraba rodeada de uno, dos.. cinco, diez gatos que la envolverían de maullidos sedientos de atención o quizá algo de comida.
"No me van a dejar estudiar aqui...pues, ¡ea!, a la cama. "
Se dirige a lo que parece una tabla de madera con paja envuelta en telas mal cosidas a mano sosteniendo en sus manos los libros para dejarlos al lado de una almohada e iría tomando los gatos y los echaría encima de la cama casi como juego, lanzándolos sin mucha fuerza, para que aterrizaran en la misma. Una vez termina y sin arriesgarse a que un gato acabase prendido en llamas por una vela, gastaría una varita formulando una pequeña y tenue bola de luz que iluminaría lo suficiente la instancia y soplaría la vela. Ahora con todo listo buscaría un hueco en aquella pequeña cama ocupada por los felinos y se acurrucaría volviendo a abrir el mismo libro con hastío.
"Por ello es que es mejor usar guantes de cuero para retirar trampas de elemento eléctrico..."
