braian
El que aplaude en los discursos Zhent
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Bethra: -Khaldur, mírame, no te
vayas, no nos dejes, mamá y papá entenderán, déjame decirles, déjame hablarles, puedo convencerlos de aceptarte, no nos abandones...-
Khaldur: -Es tarde Beth, vete a casa, mamá y papá deben estar buscándote.- Avanzaría sin mostrar un gesto de arrepentimiento ante la insistencia de Bethra.
Bethra: -Ya basta, Khal, vamos a casa, no no tienes que irte, pueden aceptarte, puedo convencerlos, no es como dicen, tu no eres malo, ¡Vamos a casa!- Los ojos de Bethra se invadían de lagrimas mientras sujetaba las ropas gastadas del guerrero.
Khaldur: -No es tarea tuya hacerlos cambiar de opinión Beth, no tienes ni que intentarlo, ellos tomaron su decisión, yo tomaré la mía, no te sientas culpable, ve con tus hermanos, aun te quedan varios mas, no hagas esto mas difícil Beth.- El hombre, invadido por algunas sensaciones, el rostro de su hermana menor le generaba angustia, tragaría saliva desviando su mirada, intentando avanzar mas.
Bethra: -¡No te soltaré! ¡Ni ahora, ni nunca! ¡¿Me oíste?!- La joven se aferró a las piernas del guerrero, impidiéndole el paso, bloqueando el movimiento de su hermano mayor, aun que era inútil pues la diferencia de fuerza era notoria.
Khaldur: -Vale, bien, me quedaré contigo ¿Estas feliz? ¿Hm?.- El hombre desprendería el cuerpo de la joven de sus piernas, sacudiéndose un poco, sonriéndole, una muestra de calma para la niña.
Bethra: -¡Así me gusta! Me haces caso, ahora iremos a casa y convenceremos a mamá y papá de que debes quedarte, que debes ser parte de la familia y todo eso que ustedes hacen, yaaaa para casa siii.- La alegría de Bethra era notoria, sin embargo no duradera, al darse vuelta confiada, Khaldur dio un golpe en un punto clave de la joven durmiéndola casi sin dolor, callando su voz y su animo.
El hombre, cargo en sus brazos a la jovencita, hasta su vieja casa, las luces brillaban, las voces eran notorias, estaban de fiesta, sin el, sin su hermanita, pateó la puerta, la musica se freno de golpe, las voces se callaron, las miradas estaban en Khaldur y la joven que cargaba en sus manos.
Khaldur: -¿Festejando? Claro, malditos gordos hipócritas, llenos de dinero y tierras, llenos de tanto vacío, ¿Qué festejan? ¿La perdida de una hija? ¿La marcha de un hijo? o no déjenme adivinar, ¡Lograron un matrimonio conveniente para una de tus hijas Papá! ¡Ja! Déjenme entender, mientras un hijo de ustedes se marcha y su hija menor desaparece por días, ustedes solo omiten eso y se reúnen con estos otros asquerosos nobles para festejar una unión... Me dan asco, ustedes me dan asco...- Dejaría a la niña sobre una mesa desocupada, recostada, inocente alma dentro de tanta malandrería, inocente ternero dentro de una jauría de lobos.
Padre: -¡Pero que! ¡Tu no tienes voz ni voto aquí, largo escoria, eres un asqueroso fenómeno, mi primer esposa te tuvo, no tienes rasgos como los nuestros, no eres parte de la familia! ¡Lárgate, ahora o llamaremos a la guardia y te apalizarán como siempre lo hacen en el foso!- Su padre, culla boca estaba llena de comida, sucia y maloliente, sus ropas apestaban a transpiración mezclada con perfumes caros y colores llamativos, enojado, en su mundo tenía razón.
Madre: -¿Que le hiciste a mi niña? ¡Dámela, no tenias derecho a quitarle la vida, sucio bastardo! ¡Llamen a los guardias! ¡Este fenómeno ha matado a mi niña!- La dama, en un falso lloriqueo, igual que su esposo, emanaba desprecio por el Khaldur, no se atrevía siquiera a acercarse a ver a la niña, solo juzgaba a Khaldur sin intentar ver que pasaba con la niña.
Khaldur: -Haber... Vamos a aclarar unos puntos, primero, Beth esta viva, fue drama puro mi entrada, no se ofusquen... Segundo, ¿Fenómeno yo? Maldición viejo, mira tu panza, eres mas pesado que medio pueblo, eso es ser un fenómeno, ¿Alguien sabe como hace la ropa para no romperse cada vez que ese gordo come? Pffff, el foso, va... Llamen a los guardias, para cuando lleguen ya no estaré aquí, me da igual, solo venía a traerles a su niña, al menos ella merece lujos y una buena vida.- Khaldur, acostumbrado a que lo denigren, ataquen y menosprecien, omitiría los ataques constantes de ellos, intentando hacerlos enfadar mas y mas, quizá le agradaba ver como se ponían rojos por el enojo.
Padre: -¡Debes irte! ¡Vete sucio bastardo, vete como lo hizo la zorra de tu madre! ¡Es sabido que no eres hijo mío, seguro se acostaba con asquerosos esclavos! ¡De ahí la saque, de la inmundicia, de un lugar lleno de esclavos, por que solo ahí puede resaltar una asquerosa zorra como tu madre!- El padre de Khaldur no se medía, acostumbrado a tratar a todos como se le antoje insulto desmedidamente a Khaldur, atacando algo mas que al ego del guerrero esta vez.
Khaldur: -Repítelo... Atrévete a repetirlo, una vez más...- Khaldur, acostumbrado a moverse rápido, ágil, casi indetectable, avanzo sin duda alguna con su espada corta hasta el cuello de su padre, apretando sentidamente el arma sobre el. -Anda, repítelo, vuelve a decir que mi madre es una zorra, ahora que te tengo aquí, ¿Por que no dices nada? ¿Acaso te duele? Anda gordito, suéltalo, dímelo, ¡Dime que mi madre es una zorra esclava, dímelo!- Khaldur, apretó con furia la espada corta sobre su padre, el enojo era claro.
Padre: -Pepepero nnno, yo... Yo no quise no... Oye nonono, yo, sususueltame, ahora o me terminarás matando Khaldur...- Sintiendo la presión, el corazón del hombre, descuidado por la comida de tantos años, cedió, no lo toleró, dejo de moverse, Khaldur no dejo de presionar, hasta darse cuenta que el hombre ya no se movía.
Khaldur: -Ups... Bueno, no aguantó... Lo siento... Que la fiesta no termine, el gordo ya compro toda la comida...- Khaldur tras esa frase se puso serio, su voz cambio así como sus gestos. -A quien sea que grite ahora, o llame a la guardia, le abriré la garganta de par en par, ¿Me oyeron? A cualquiera que diga algo sobre lo que paso aquí, le llegará su final...- Las palabras de Khaldur llegaron a los oídos de los presentes, atemorizándolos con firmeza, ninguno chistó, ninguno habló, todos callaron. -Ah, casi lo olvido, como me entere que a Beth le falta algo, o la tratan mal, volveré y los cazaré uno a uno, pobre de ustedes si se atreven a fastidiar la vida de Beth como lo hicieron conmigo.-
Khaldur: Tiempo después, cuando Khaldur ya no era detectable, respiró profundo bajo un árbol, se acomodo, así como acomodo sus pertenencias. -Ufff dios mío eso se salió de control... Jamás pensé que eso saldría así... No creí que el gordo estuviera tan mal, una pena por Beth, bueno no hay que arrepentirse, las cosas pasan por algo, era su hora, no me culparé por esto, además, ahora Beth estará mejor, seguro alguno de mis hermanos tomará las riendas de la familia, me temen, eso seguro, no se atreverán a dañarla, ni que yo fuera realmente a matarlos... No hago esas cosas, al menos no así vaya... Que profundo...-
Tiempo después, marcho por el camino únicamente con su mochila, unas espadas, buena fe y ganas de irse, en el camino se cruzo con una caravana, unos aventureros que estaban reclutando gente para una aventura.
Aventureros: -Oye tu, ojos raros, ¿Te unes? Hay buen dinero.-
Khaldur: -Ehhhh, ¿Yo? Aportaré mi granito de arena.- Tras el comentario, Khaldur marcho con ellos, quienes luego le comunicaron, marcharían a la capital de Amm, un curioso destino pero una tierra de oportunidades para el joven Khaldur.
vayas, no nos dejes, mamá y papá entenderán, déjame decirles, déjame hablarles, puedo convencerlos de aceptarte, no nos abandones...-Khaldur: -Es tarde Beth, vete a casa, mamá y papá deben estar buscándote.- Avanzaría sin mostrar un gesto de arrepentimiento ante la insistencia de Bethra.
Bethra: -Ya basta, Khal, vamos a casa, no no tienes que irte, pueden aceptarte, puedo convencerlos, no es como dicen, tu no eres malo, ¡Vamos a casa!- Los ojos de Bethra se invadían de lagrimas mientras sujetaba las ropas gastadas del guerrero.
Khaldur: -No es tarea tuya hacerlos cambiar de opinión Beth, no tienes ni que intentarlo, ellos tomaron su decisión, yo tomaré la mía, no te sientas culpable, ve con tus hermanos, aun te quedan varios mas, no hagas esto mas difícil Beth.- El hombre, invadido por algunas sensaciones, el rostro de su hermana menor le generaba angustia, tragaría saliva desviando su mirada, intentando avanzar mas.
Bethra: -¡No te soltaré! ¡Ni ahora, ni nunca! ¡¿Me oíste?!- La joven se aferró a las piernas del guerrero, impidiéndole el paso, bloqueando el movimiento de su hermano mayor, aun que era inútil pues la diferencia de fuerza era notoria.
Khaldur: -Vale, bien, me quedaré contigo ¿Estas feliz? ¿Hm?.- El hombre desprendería el cuerpo de la joven de sus piernas, sacudiéndose un poco, sonriéndole, una muestra de calma para la niña.
Bethra: -¡Así me gusta! Me haces caso, ahora iremos a casa y convenceremos a mamá y papá de que debes quedarte, que debes ser parte de la familia y todo eso que ustedes hacen, yaaaa para casa siii.- La alegría de Bethra era notoria, sin embargo no duradera, al darse vuelta confiada, Khaldur dio un golpe en un punto clave de la joven durmiéndola casi sin dolor, callando su voz y su animo.
El hombre, cargo en sus brazos a la jovencita, hasta su vieja casa, las luces brillaban, las voces eran notorias, estaban de fiesta, sin el, sin su hermanita, pateó la puerta, la musica se freno de golpe, las voces se callaron, las miradas estaban en Khaldur y la joven que cargaba en sus manos.
Khaldur: -¿Festejando? Claro, malditos gordos hipócritas, llenos de dinero y tierras, llenos de tanto vacío, ¿Qué festejan? ¿La perdida de una hija? ¿La marcha de un hijo? o no déjenme adivinar, ¡Lograron un matrimonio conveniente para una de tus hijas Papá! ¡Ja! Déjenme entender, mientras un hijo de ustedes se marcha y su hija menor desaparece por días, ustedes solo omiten eso y se reúnen con estos otros asquerosos nobles para festejar una unión... Me dan asco, ustedes me dan asco...- Dejaría a la niña sobre una mesa desocupada, recostada, inocente alma dentro de tanta malandrería, inocente ternero dentro de una jauría de lobos.
Padre: -¡Pero que! ¡Tu no tienes voz ni voto aquí, largo escoria, eres un asqueroso fenómeno, mi primer esposa te tuvo, no tienes rasgos como los nuestros, no eres parte de la familia! ¡Lárgate, ahora o llamaremos a la guardia y te apalizarán como siempre lo hacen en el foso!- Su padre, culla boca estaba llena de comida, sucia y maloliente, sus ropas apestaban a transpiración mezclada con perfumes caros y colores llamativos, enojado, en su mundo tenía razón.
Madre: -¿Que le hiciste a mi niña? ¡Dámela, no tenias derecho a quitarle la vida, sucio bastardo! ¡Llamen a los guardias! ¡Este fenómeno ha matado a mi niña!- La dama, en un falso lloriqueo, igual que su esposo, emanaba desprecio por el Khaldur, no se atrevía siquiera a acercarse a ver a la niña, solo juzgaba a Khaldur sin intentar ver que pasaba con la niña.
Khaldur: -Haber... Vamos a aclarar unos puntos, primero, Beth esta viva, fue drama puro mi entrada, no se ofusquen... Segundo, ¿Fenómeno yo? Maldición viejo, mira tu panza, eres mas pesado que medio pueblo, eso es ser un fenómeno, ¿Alguien sabe como hace la ropa para no romperse cada vez que ese gordo come? Pffff, el foso, va... Llamen a los guardias, para cuando lleguen ya no estaré aquí, me da igual, solo venía a traerles a su niña, al menos ella merece lujos y una buena vida.- Khaldur, acostumbrado a que lo denigren, ataquen y menosprecien, omitiría los ataques constantes de ellos, intentando hacerlos enfadar mas y mas, quizá le agradaba ver como se ponían rojos por el enojo.
Padre: -¡Debes irte! ¡Vete sucio bastardo, vete como lo hizo la zorra de tu madre! ¡Es sabido que no eres hijo mío, seguro se acostaba con asquerosos esclavos! ¡De ahí la saque, de la inmundicia, de un lugar lleno de esclavos, por que solo ahí puede resaltar una asquerosa zorra como tu madre!- El padre de Khaldur no se medía, acostumbrado a tratar a todos como se le antoje insulto desmedidamente a Khaldur, atacando algo mas que al ego del guerrero esta vez.
Khaldur: -Repítelo... Atrévete a repetirlo, una vez más...- Khaldur, acostumbrado a moverse rápido, ágil, casi indetectable, avanzo sin duda alguna con su espada corta hasta el cuello de su padre, apretando sentidamente el arma sobre el. -Anda, repítelo, vuelve a decir que mi madre es una zorra, ahora que te tengo aquí, ¿Por que no dices nada? ¿Acaso te duele? Anda gordito, suéltalo, dímelo, ¡Dime que mi madre es una zorra esclava, dímelo!- Khaldur, apretó con furia la espada corta sobre su padre, el enojo era claro.
Padre: -Pepepero nnno, yo... Yo no quise no... Oye nonono, yo, sususueltame, ahora o me terminarás matando Khaldur...- Sintiendo la presión, el corazón del hombre, descuidado por la comida de tantos años, cedió, no lo toleró, dejo de moverse, Khaldur no dejo de presionar, hasta darse cuenta que el hombre ya no se movía.
Khaldur: -Ups... Bueno, no aguantó... Lo siento... Que la fiesta no termine, el gordo ya compro toda la comida...- Khaldur tras esa frase se puso serio, su voz cambio así como sus gestos. -A quien sea que grite ahora, o llame a la guardia, le abriré la garganta de par en par, ¿Me oyeron? A cualquiera que diga algo sobre lo que paso aquí, le llegará su final...- Las palabras de Khaldur llegaron a los oídos de los presentes, atemorizándolos con firmeza, ninguno chistó, ninguno habló, todos callaron. -Ah, casi lo olvido, como me entere que a Beth le falta algo, o la tratan mal, volveré y los cazaré uno a uno, pobre de ustedes si se atreven a fastidiar la vida de Beth como lo hicieron conmigo.-
Khaldur: Tiempo después, cuando Khaldur ya no era detectable, respiró profundo bajo un árbol, se acomodo, así como acomodo sus pertenencias. -Ufff dios mío eso se salió de control... Jamás pensé que eso saldría así... No creí que el gordo estuviera tan mal, una pena por Beth, bueno no hay que arrepentirse, las cosas pasan por algo, era su hora, no me culparé por esto, además, ahora Beth estará mejor, seguro alguno de mis hermanos tomará las riendas de la familia, me temen, eso seguro, no se atreverán a dañarla, ni que yo fuera realmente a matarlos... No hago esas cosas, al menos no así vaya... Que profundo...-
Tiempo después, marcho por el camino únicamente con su mochila, unas espadas, buena fe y ganas de irse, en el camino se cruzo con una caravana, unos aventureros que estaban reclutando gente para una aventura.Aventureros: -Oye tu, ojos raros, ¿Te unes? Hay buen dinero.-
Khaldur: -Ehhhh, ¿Yo? Aportaré mi granito de arena.- Tras el comentario, Khaldur marcho con ellos, quienes luego le comunicaron, marcharían a la capital de Amm, un curioso destino pero una tierra de oportunidades para el joven Khaldur.