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Yako Miller

Khaof

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La ciudad de la moneda, a veces me hace gracia ese nombre porque hay muchos habitantes que no tienen ninguna en sus bolsillos, vamos… seguro que por el tono de mi frase ya sabes a que parte de la ciudad me refiero.

Los barrios bajos de Athkatla, un lugar temido para los que no conocen la miseria, la suerte es que el barrio está algo apartado, como si de un desagüe se tratase y no hace tanto contraste con las zonas más ricas de la ciudad por lo que esos guardias que se entrometen en todo, suelen dejarnos vivir tranquilos, sin embargo cuando no has conocido nada más que la absoluta miseria, lo ves como algo normal, incluso te da una alegría cuando cae un plato caliente de comida en tus manos aunque pasen dekhanas para el siguiente o que empiece a amanecer y las ratas empiecen a buscar algún escondite para escabullirse a sus alcantarillas y que en medio de la calle amanezca el cadáver de algún pobre diablo apuñalado, algo que seguramente paralizaría el tránsito de la calle, aquí es algo que estaba a la orden del día, el único revuelo que se monta es el de los huérfanos rebuscando con rapidez en los bolsillos de ese tipo hasta que alguien mayor los espanta, no por respeto al difunto claro está, sino porque su ropa seguramente le viene bien, hasta que venía los respetados hombres que mantenían cierto de orden en aquel barrio, vestidos de negro y con el rostro oculto, arrastraban el cadáver… a vete saber dónde y nadie volvía a hablar de esa persona, porque en los barrios bajos, si jodes a alguien con más influencia que tú, estas realmente jodido o al menos, eso decía mi padre en uno de sus escasos consejos.


En este escenario es donde nació Yako Miller, hijo de Mersho y Clara, heredo los ojos verdes de su madre, aunque por suerte no heredo su delicada salud, creo que nunca la conoció sin que estuviese enferma, su padre se unía de vez en cuando a los asaltantes de tumbas del cementerio, era una buena época pues había poca gente que vigilaba el cementerio, cuando conseguía un buen botín regresaba a casa, Yako se encargaba de ir al sabio Oshuun para que le dijera un valor cercano a esos objetos que su padre traía, pues le hacía un descuento porque le caía bien el muchacho, pero el muchacho no era bien visto por los demás niños del barrio por envidia, pues aunque iba igual de andrajoso que ellos y vivía en una casa que se caía a pedazos… eso era muchísimo más de lo que podía poseer un huérfano, es sabido en los barrios que los huérfanos suelen servir a algún tipo que les daba cobijo, o bien consiguiendo algo de información útil o robando, alguna que otra vez tuvo que enfrentarse a esos pobres huérfanos, Yako se defendía bien con los puños… no era un monje de Kara-Tur pero ellos tampoco, casi siempre conseguía traer de vuelta los objetos con el precio, a no ser que la noche se te echase encima y te encontrases con uno de estos tipos que vestían de negro, entonces lo único que podías hacer era entregarle los objetos y si tenías suerte te daba algo por ellos.


No, seguramente no era la vida perfecta… para ti, que con el dinero que cuestan los anillos de tu mano derecha comeríamos varias familias durante una Dekhana, pero era mi vida… y como siempre, aunque todo parezca una mierda, siempre puede ser peor, mi padre cuando escaseaba el pan duro y las cabezas de pescado, tenía que volver a salir a unirse a los saqueadores de tumbas, pero esta vez no volvió, pasaron unas… mmm... dos Dekhanas, hasta que un amigo y compañero suyo volvió a casa con algunas de sus cosas, nos explicó que uno de esos “héroes” que suelen visitar el cementerio… no sé si sería un paladín de armadura dorada o algún formidable guerrero que se aburría acompañado de algún mago les atacaron y acabaron con un gran número de ellos, luego fueron a por su “justa” recompensa tras cómo no… saquear las tumbas más peligrosas. El delicado estado de mi madre se vio empeorado por su pena, mi padre era un buen hombre… su único pecado era el afán de alimentar a su familia… aunque claro para ti, tu que tu preocupación es ver que ropa te pones para salir a la esquina y desprecias la mitad de los platos de comida porque ya estas atiborrado de comer o simplemente “no te gusta” lo veras como alguien malo que robaba tumbas, has conocido a alguien que se halla echo rico robando cuatro lapidas saqueadas? No te has preguntado nunca si es por necesidad..? Bah... da igual seguiré con mi historia antes de que dejes de escucharme y me dure este plato de sopa caliente claro está.

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Los siguientes meses los dedique en ir al templo de Ilmater a suplicar algunas medicinas, conseguí un trabajillo en la taberna, Bernard me daba algo de comida si limpiaba los vómitos del suelo y curioseaba un poco la arena, casi siempre habían algunos dientes que recoger aunque no había manera de quitar las manchas de sangre, apenas tenía 15 años, volvía a casa y aunque mi madre siempre se empeñaba en que comiese yo y me guardase las medicinas, conseguía finalmente que comiese algo de esas sobras recalentadas y se tomase la medicina hasta que como os podéis imaginar, un día cerro los ojos para dormir y no los volvió a abrir, dedique un poco de tiempo a llorar, ya me había hecho a la idea, lo único que cogí fue un pequeño altar al que mi padre rezaba, tenía un antifaz negro, Mascara… era la deidad que muchos rezaban en aquel barrio, sin conocerle mucho también le rezaba pues… si moría de un día para otro no quería acabar en un oscuro abismo o empotrado en un muro como contaban las historias de los viejos y hablando de historias de viejos… ahora era un maldito huérfano, no quería dedicarme a robar… mendigar para algún avaricioso aprovechado… pero tampoco podía abandonar los barrios, decían que los guardias pillaban a los huérfanos y los llevaban a un lugar horrible, donde habían unas mujeres que te hacían trabajar día y noche haciendo buñuelos y que te echaban cuando cumplías la mayoría de edad si tenías suerte… si se aburrían de ti antes te donaban a una familia adinerada para divertirse contigo como si de una mascota se tratase… asique mi único lugar era la corona, donde trabaje por comida… incluso me dejaban dormir en el pequeño cuarto de la fregona, allí entre borrachos y peleas pase mis últimos años de mi infancia.
 

Khaof

Minsorrano sin caminos
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*Los golpes, directos, precisos y rapidos, me golpeaban sin dejarme un solo segundo reaccionar, varios directos, algunos ganchos.. los paraba con mis antebrazos incluso trataba de esquivarle con alguna finta, pero el agudo dolor en mis brazos que empezaban a adormecerse a la vez que se amorataban me hizo recibir unos cuantos de esos puñetazos, uno de estos me impacto directamente en el costado, note como todos los huesos de mi cuerpo se agitaban con ese golpe, me dejo sin respiración y el insoportable dolor, creo que me desgarro un musculo o me partio una costilla… me hizo llevar ambas manos a mi costado, lo ultimo que vi fueron sus grandes puños acercarse a mi cara, la sangre salpico la pared y mi rostro golpeo el suelo*

Escuchaba como vitoreaban a Markuz, un tipo que media casi dos metros, de piel oscura y gran musculatura era el campeón local de los luchadores a puño del foso de la corona de cobre, aunque ese vitoreo fue alejandose al igual que mi visión iba apagandose, me arrastraban para sacarme de allí, tendría el rostro destrozado, alguna costilla rota incluso puede que el brazo izquierdo… pero no me preocupaba despertarme lisiado… o incluso despertarme sonado… lo que me preocupaba esque había fallado a alguien con mas influencia que yo… ahora debía mucho dinero a esa persona a la que hice perderlo con esta pelea… y no se si os he contado que en los barrios bajos, si jodes a alguien que no debes… la cagas.

NO DEBISTE DEJAR LA ESCOBA… ¿O SI?

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¿Qué como un barrendero como yo… se metió en este lio? Os reiréis, pero todo comenzó con una simple frase… “El que solo piensa en miseria, solo tendrá miseria… ¿Ah?”

Era una noche como otra cualquiera, los borrachos empezaban a perder el conocimiento, otros hacían la gracia expulsando los litros de bebida que habían consumido sobre el suelo que acababa de barrer, en el fondo tampoco era tan malo, al menos cambiaba la escoba por la fregona y el cubo, un cubo que si no te dabas prisa se vaciaba antes de llegar al lugar en cuestión, entonces entro aquella mujer de un sonoro portazo y un cabreo de mil demonios, me frote los ojos porque pensé que fue fruto de la iluminación del lugar… pero era real, iba medio desnuda o al menos era la ilusión que creaba la forma de su coraza, me prepare para escuchar una sartas de piropos y groserías de los pocos que quedaban conscientes, sin embargo parecía que nadie se atrevía a decir algo a aquella enfurecida mujer, la cual pidió Ron de mala manera a Bernard y se quejaba de que unos clérigos la habían echado agua bendita en los llanos, cosa que me hizo gracia… no se por que pero joder, me hizo gracia, tras reir y all abrir los ojos me encontré con su afilada mirada, parece que no estaba de humor, Bernard me sirvió las sobras del dia… o de la semana mas bien… y me dispuse a comer con tranquilidad.

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No suelo hablar con los clientes, pero esa mujer me llamaba la atención, pronto averigue que se trataba nada mas y nada menos que de Faith “Vibora” Bladewind, una reputada mercenaria, ahora comprendo porque nadie se atrevió a hacer la gracia, ni siquiera yo sabia si debía seguir hablando con aquella mujer, tenia un mosqueo de cojones… aun tenia su rubia melena llena de trasquilones mojada y seguramente le Alcohol de Bernard la haría enfurecerse un poco mas, sin embargo tuvimos una conversación bastante interesante, me preguntaba que si iba a seguir toda la vida barriendo por las sobras que se caen al suelo de la taberna, no tenia mas aspiración que esa… ¿por que no? Entonces me dijo esa frase antes de dejar la taberna, a lo largo de mi vida he escuchado todo tipo de frases filosóficas , pues todo tenemos un filosofo dentro cuando hay mas alcohol que sangre en las venas… o al menos tenemos un conocido pesado que despierta su alma filosófica cuando esta como una cuba, pero esta frase por alguna razón me hizo pensar mientras ayudaba a la camarera a recoger las jarras, ¿pero que podría hacer yo? Lo único que he hecho en mis 18 años de vida ha sido barrer y… pelear.. entonces me quede un buen rato observando el foso.

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Khaof

Minsorrano sin caminos
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Habian pasado unos días tras la conversación con Vibora y la idea de ser luchador del foso empezaba a desvanecerse, tras ver con mas detenimiento algunos combates y luego bajar a limpiar aquello de sangre y dientes… creo que seguiré con mi escoba o al menos eso tenia pensado.

Holmgeirr
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EL ENANO DE CALIMPORT

Una extraña risa rompió el silencio de aquella tranquila mañana y digo extraña por su acento sureño, mire de reojo hacia la barra y había un enano hablando con Bernard, a primera vista me resulto bastante extraño no ver ninguno de esos símbolos de clan que suelen mostrar los enanos en sus gruesas armaduras, además su barba estaba muy bien cuidada y era corta, siempre me daba algo de repelús ver como en esas barbas se quedaban trozos de comida o media jarra de cerveza en esas gruesas trenzas, además su piel estaba tostada al sol no tenia muchas pintas de que este enano fuese uno de esos mineros que gruñen por todo, aunque claro en estos barrios se ve de todo. Yo seguía barriendo con tranquilidad hasta que la atención del enano se fijo en mi, con lo buena que esta la camarera… siempre tiene alguien que fijarse en el joven barrendero, empezó con alguna que otra mofa sobre mi desaliñado aspecto, también tenia algunas magulladuras de un “problemilla” que tuve en las calles pero yo no le hice mucho caso ni conteste a sus provocaciones… sabia del genio que gastaban los enanos y más porque un brazo de aquel enano era igual de grueso que mis dos piernas juntas.


Entonces me invitó a una cerveza… quizás le caí bien, bueno, si quieres que todo el mundo ría en la corona de Cobre, no hace falta que te estudies un chiste ingenioso… simplemente di “Yo no he bebido nunca señor” no se porque tendrá tanta gracia esa frase, pero bueno… el enano derramó una poción de sanar en la cerveza para que me curase, total, mas vale beberse la cerveza de forma voluntaria antes de que se emperre y me la hiciese beber con un embudo, en cuanto aquel liquido toco mi paladar, mis heridas sanaron si… pero el sabor amargo de la cerveza me hizo toser varias veces, no sé porque aquella bebida era tan popula, lo que si causo fueron mas risas, el enano dijo que ya solo me quedaba conocer a una mujer y matar a un hombre para que yo me convirtiese en uno, empezó por preguntarme por el local de Alindra… sinceramente no sabia que se hacia en aquel local… había salido poco de los barrios, quizás ese dia fuese el sueño de cualquier cómico o bardo, tener toda la taberna pendiente a lo que dices y digas lo que digas cause una gran carcajada, era algo bochornoso a decir verdad, pero bueno seguía prefiriendo caerle bien al enano que provocar que se enfadase y acabase con los huesos rotos en el suelo. La siguiente pregunta fue mas interesante y sin duda la parte mas interesante de mi aburrido relato, me pregunto sobre mis motivaciones, estábamos en la ciudad de la moneda y cualquiera con un poco de talento podía conseguir una fortuna, simplemente me encogí de hombros y alcé un poco la escoba lo que le volvió a producir una sonora carcajada, mientras reia me fije en el foso de lucha pensativo, el enano se dio cuenta y me pregunto si un escuálido barrendero pretendía saltar al foso de lucha, negué rápidamente y no se si fue por aburrimiento o por la cerveza me invito a seguirle hacia el foso.

Aquel enano era nada mas y nada menos que Holmgeirr, el Enano de Calimport, hace poco gano un torneo en ese mismo foso, mis ojos se abrieron de incredulidad y di gracias a mi sentido común por no haber provocado la furia del enano, nos adentramos en el foso y empezó a explicarme algo básico, algo muy importante en la lucha cuerpo a cuerpo es la fortaleza de las piernas, si fastidias de alguna forma la pierna de tu rival, le haras perder la guardia y el equilibrio, no podrá defenderse bien y tampoco atacar con la misma fuerza por lo que quedara a tu merced.

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Tras explicarme varios golpes, en una zona concreta cerca de la rodilla, hizo ejemplo de sus palabras y me arreo un fuerte y rápido golpe que me hizo caer al suelo, al levantarme tenia la pierna dormida y efectivamente no podía mantener la guardia, luego me invito a golpearle, titubee un poco y le ataque con cierta “timidez” lo que provoco que el enano contratacase y volvió a tirarme al suelo, me levante cabreado y esta vez si acerté, mi golpe fue preciso y consegui derribarle, sentí varias emociones, primero sentí algo de satisfacción al verle en el suelo, luego algo de miedo al pensar que se levantaría enfurecido y arremetería contra mi, luego dolor al apoyar el pie en el suelo pues la pierna de aquel enano parecía dura como una roca, pero todo se calmó cuando se levantó del suelo y me felicito por eso, me dijo que practicase y que fortaleciese las piernas que fuesen capaces de golpear el Mithril sin que me doliese… también dijo que lo comprobaría en una Dekhana y si no había mejorado me rompería las dos piernas por golpearle, no se si estaba de broma o no, no me gustaría comprobarlo por lo que empezare a entrenar la fortaleza en mis piernas
 

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Minsorrano sin caminos
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¡Ánimo! Es una forma no-habitual de llevar un monje, y eso siempre está bien. No te desanimes, porque a bajo nivel el monje en este server es una completa patata. Después, con buen equipo, puede ser muy competitivo.

Habrá que ver cómo va ganando confianza Yako... y si no acaba rompiéndole la mandíbula a mi enano. ¡Jajajaja!
 
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