werty2010
Orco del Desolado
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...Mi nombre es Lazaray, aunque me conocen por Laz El Cuentacuentos.
Este relato debo dedicárselo a un joven que conocí desde su nacimiento. Doy gracias a Dios por haberme encontrado con este chico ya que su historia es digna de ser contada, incluso de ser escrita y publicada.
El nacimiento de chaval provocó la muerte de su madre en el parto. Su nacimiento produjo un trágico comienzo. Tras la muerte de la madre del niño, el padre entró en depresión; a los 3 dias de la muerte de su madre el hombre se suicidó. Dos muertes se cobraron por el nacimiento del niño.
La gente hablaba, y las habladurías pueden transformar a la persona más inocente como un niño recien nacido en la reencarnación del diablo.
El recien nacido fue trasladado a un orfanato, el peor lugar donde un niño se debe criar.
Los niños del orfanato eran tan crueles como las encargadas de cuidar a estos.
El joven protagonista recibía una paliza tras otra de los demás huérfanos, que, al parecer, desahogaban sus penas con cada uno de los moratones y arañazos que el niño portaba consigo.
Las encargadas del orfanato podían ser las "menos malas" en esta historia, ya que gracias a ellas, el joven se libraba de unas cuantas palizas cada día. Esas palizas que el chaval pudo evitar las tubo que pagar con la limpieza del hospicio diariamente. Las encargadas veían su intervención como un favor, por lo que hacían pagar a nuestro protagonista con trabajos forzados que un chaval normal y corriente no podría soportar.
5 años fueron los que el joven estuvo soportando palizas, abusos, maltratos... Los 5 años más duros que cualquier persona hubiera podido pasar en la vida.
El joven se refugiaba en la lectura; era un gran lector, sobre todo de libros de aventuras.
Se refugiaba en las aventuras del guerrero Yashain, un fuerte guerrero que castigaba a todo aquel que ofendiese su orgullo.
El día de su décimo cumpleaños, el resto de huérfanos le hicieron un corro. Uno de ellos sacó una daga que había conseguido hurtar a una encargada del hospicio. El huérfano cogio al protagonista del pelo, lo lanzó al suelo y, mientras el resto de huérfanos sujetaban al joven, éste huerfano le rajó desde la barbilla, desviándose, hasta la sien. La raja recorría toda su tez; labio dividido en dos mitades, parte de la nariz mutilada, ojo (milagrosamente) intacto, y el resto del recorrido de la herida con una profundidad de 1 cm.
La encargada del hospicio se encargó de que el agresor fuera encerrado en la habitación de las reservas durante 3 meses. Sin embargo, el castigo solo duró un par de días debido a la poca firmeza que portaba la jefa.
El joven protagonista, asustado, se hizo con un cuchillo jamonero que encontró en la cocina y lo ocultó con un paño de tela.
El agresor se dirigía tras su salida a castigar de nuevo al chaval. Se hizo de nuevo el corro, rodeándo al protagonista:
-Agresor -Si tenemos aquí al hombrecito... ¿Ahora no hablas? Bien que le hiciste saber a las encargadas de tu "pequeña" herida con tus llantos. ¿Ahora no vas a llorar?
*Mientras tanto, el joven permanecía callado*
-Agresor -Así que no hablas ¿No? *Mientras se hacerca un par de pasos*
-Protagonista - No te acerques ni un paso más.
-Agresor - *Ríe* Vaya, has pasado de callarte a plantarme cara. Sin embargo no te vendrá muy bien esa actitud, las 3 palizas diarias se convertirán en 6 a partir de ahora.. Así que vete preparando hijo de puta, que te voy a cortar lo que te cuelga entre las piernas. ¡Abrahem! ¡Temín! ¡Sujetadlo! ¡Tred! ¡Bájale los pantalones!
El joven mantenía una postura muy tensa, mientras sujetaba el paño de tela que portaba consigo.
Cuando los dos huerfanos se disponían a agarrarlo, éste, descubrió el paño, empuñando el cuchillo jamonero, y dispuso a rebanar sin ningún pudor el cuello de dos de los niños.
El resto de huérfanos retrocedieron ante la inesperada situación, sin embargo, Jayk (el agresor) se arrojaba hacia el joven con la daga empuñada. Éste logro esquivarlo y, acto seguido, pudo asestarle con firmeza una puñalada en el abdomen. El agresor murió.
Los huérfanos se miraban entre sí los unos a los otros, en silencio.
El protagonista se subió en una de las literas (ya que la acción se produjo en las habitaciones) y dijo:
-¿Pretendéis salir de aquí con vida? ¡Mirad mi rostro!
El resto cabizbajos.
-No sabéis lo que he tenido que soportar todos estos años. Sin embargo, he sobrevivido, y soy piadoso.
Ahora mismo podría acabar con vuestras miserables vidas con este filo, sin embargo os propondré algo... nos ayudaremos los unos a los otros para poder salir de este infierno y poder tener oportunidad ahí fuera. ¡¿Quién está conmigo?!
El resto de los huerfanos respondían al unísono con un -¡¡¡YO!!!
Al escuchar tanto alboroto, una de las encargadas se dispuso a adentrarse a la habitación, con un palo para castigar a quienes hacían tanto ruido. Sin embargo, al entrar se encontró con un filo metálico atravesando su muslo, por lo que los huérfanos pudieron salir corriendo de la habitación.
Mientras estaban corriendo, intentando encontrar una salida se encontraron con el resto de encargadas, todas ellas con palos excepto una, que portaba una cadena metálica.
El protagonista arrojó el cuchillo que portaba hacia una de las encargadas, hincándoselo en el pecho, todas ellas menos dos, intentaban socorrer a la que se encontraba tendida en el suelo con un cuchillo entre los pechos. Las dos restantes intentaban atrapar a los huérfanos, sin embargo, estos fueron más rápidos que las encargadas, por lo que lograron encontrar la salida y huir de ese infierno.
Al encontrarse en una zona segura, el resto de huérfanos hicieron un semicírculo al protagonista.
-Huérfano 1- Debes perdonarnos amigo, Jayk nos obligaba. Era muy grande y muy fuere, si si si...
-Huérfano 2- Además todos somos muy amigos y tu "tambén" puedes ser amigo, sí.
-Huérfano 3- ¿Y cómo te llamas?
-Protagonista- Me podéis llamar Yashain.
-Huérfano 3- Ahh, vale "Jasaih" (pronunciando de mala manera)
-Yashain- Ahora debemos sobrevivir, es nuestra principal prioridad. Debemos de hurtar en las tiendas y hacernos con provisiones, debemos de mantenernos con vida.
El grupo de huérfanos fue creciendo y sobreviviendo con el paso del tiempo gracias a la picaresca. Cientos de hurtos y atracos se produjeron para mantener al grupo con vida.
Eran muy buenos, y Yashain, pronto se hizo con el respeto de todos ellos, llegando a ser el líder del grupo.
Pasados unos 6 años...
-Yashain- Camaradas, hoy daremos el salto definitivo hacia la riqueza. ¡Viviremos como reyes!
-El resto- ¡Así se habla compañero! ¡Sí, sí. Así se habla!
-Yashain- Nuestro objetivo es el banco de la ciudad. Podemos encontrarnos con cualquier cosa ahí dentro, estoy seguro. Sin embargo también estoy seguro de que podremos hacer frente a todo lo que se interponga en nuestro camino. Hemos logrado sobrevivir juntos 6 años y podremos seguir haciéndolo hoy día. ¡Así que preparaos, porque a partir de hoy viviremos como reyes!
El grupo se introdujo en el banco, haciéndose pasar por clientes. Yashain dió el primer movimiento. Lanzando un par de shurikens hacia 2 de los 3 empleados; estos dos calleron muertos al suelo. El resto de compañeros sujetaron al que quedaba con vida, torturándole para que revelase la contraseña de la gran caja fuerte, éste la reveló, y todos se introdujeron en una gran cámara cuyo interior estaba formado por oscuridad y una pequeña y misteriosa caja que se encontraba en el centro.
6 de los 10 hombres que se encontraban junto a Yashain se lanzaron como locos hacia la caja para poder observar su interior. Sin embargo, al pisar el círculo que rodeaba la caja, todos quedaron petrificados. El resto intentó salir del lugar, sin embargo, ya había 4 golems cerrando el paso.
Era el fin.
Yashain consiguió deslizarse entre las piernas de los golems, por lo que pudo salir intacto del lugar. El resto no tuvo tanta suerte, ya que se podía escuchar los gritos y llantos del grupo restante debido a la masacre que estarían realizando los golems de piedra.
A Yashain no le afectó demasiado la muerte de sus compañeros al recordar cada una de las escenas que se producían en el orfanato, por lo que prosiguió su camino, dedicándose a lo que mejor sabía hacer, la picaresca.