Falquian
Pastilla perdida de Lunanegra
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YEL DOIELN
PRELUDIO
Siete años después del inicio de sus funciones como Azote de los Muertos, y tras haberse librado al fin de la marca de Myrkul que casi acaba con su vida y su cordura, Inus Theldaran vive duros momentos. Después de haber cedido al fin a la necesidad de consuelo y cariño por parte de un ser querido, aceptando en su corazón a la dama Arteris Sigusen, decide abandonarla mas tarde por el bien de la delicada sunita, que tras su primer encuentro con vampiros parece sufrir una terrible congoja. Por desgracia, poco después de romper, ella desaparece en misteriosas circunstancias. Amargado y preso de la culpa, Inus la busca desesperadamente durante días, con poco o ningún éxito...
CAPITULO I - CULPA, PERDIDA Y CONSUELO
Crimnor, nueve de la mañana de un día luminoso y frío.
Un hombre corpulento vestido con baqueteadas ropas de viaje negras y un tabardo con el emblema del Juez parece mirar su imagen en el agua de la fuente en la que acaba de refrescar su rostro. Su semblante mortecino muestra el acoso de la falta de sueño, y el descuido de quien esta consumido por las preocupaciones. Una barba de varios días enmarca un rostro mortecino, que a pesar de su inexpresividad, no puede dejar de delatar la angustia que arde bajo esa mascara de carne.
Una mujer de paso elástico, vestida casi con la misma sobriedad se aproxima a la fuente, deteniéndose un instante cuando cree reconocer la figura. La juventud de su rostro contrasta con la seriedad de sus rasgos pálidos, enmarcados por una melena de color azabache. Se pone de nuevo en marcha con el ceño levemente fruncido y una expresión preocupada en su rostro, acercándose a la espalda del hombre hasta detenerse a un par de pasos.
Iria Lunanegra: Saludos Azote
Inus Theldaran: [Alza la cabeza y se gira despacio] Iria.
La kelemvortia observa durante unos instantes el rostro de Inus. Bajo la capucha del paladín apenas se distinguen sus rasgos, si bien sus labios siguen siendo visibles como una fina línea. En la oscuridad del paño, sus ojos no parecen brillar como antes.
Inus Theldaran: Saludos Segadora [con voz grave]
Iria Lunanegra: [ladea la cabeza, como si hubiera algo que no acabara de encajar] Os noto mas serio de lo habitual, y parecéis cansado. ¿Estáis bien?
Inus Theldaran: Bien... [Como si el significado de esa palabra le fuese extraño. Desvía la mirada] Si, estoy bien. Últimamente... no duermo como debiera. Eso es todo.
Ella le mira frunciendo levemente el ceño, con la misma expresión preocupada, no muy convencida de su respuesta.
Iria Lunanegra: ¿Algo os perturba el sueño?
Inus se limita a asentir, sin responder, con un movimiento lento de la cabeza.
Iria Lunanegra: ¿Por que no damos un paseo? Parece que hoy hace un día precioso y hemos terminado nuestra ronda.
Inus gira la mirada un instante para contemplar a la Segadora y luego dirige sus ojos al cielo, para luego aceptar la propuesta con otro lento cabeceo.
Iria Lunanegra: Bien, caminemos un poco entonces.
El Guía Fúnebre la sigue imperturbable, con su paso sosegado alterado por el dolor de su extremidad, que le hace cojear sin que escape de su boca ni un sonido. Ella anda en silencio, preocupada por el estado de Inus. Nunca lo había visto tan abatido. Sin intercambiar palabras, se dirigen al bosquecillo de cerezos que hay a las afueras de al ciudad. El sacerdote mira los cerezos con fijeza, y suspira levemente. Sin embargo, sus ojos parecen tan duros como el pedernal al bajarse la capucha.
Iria Lunanegra: ¿Que os parecería descansar un rato esa pierna dolorida?
Inus asiente despacio y se dirige a un árbol, apoyándose en el para recostarse. Gruñe al estirar la pierna mala y se acomoda. Mientras, Iria se deja caer lentamente sobre la hierba, y aspira el aroma que los rodea. Después de un instante, el Guía Fúnebre posa en ella una larga mirada de sus ojos, enmarcados por profundas ojeras.
Inus Theldaran: ¿Que puedo hacer por vos, Iria?
Inus habla con voz cansada, carente de emoción alguna aparte de la fatiga. Su interlocutora lo mira serenamente a los ojos.
Iria Lunanegra: No pretendo ser indiscreta, ni mucho menos... [comienza a decir, con mucho tiento] Ya sabéis como son los caminos de Amn. Los rumores viajan libremente por ellos. [Inus frunce el ceño, pero no emite sonido alguno, mientras Iria sigue adelante escojiendo con cuidado las palabras] Y veo en vuestros ojos... ¿tristeza tal vez?
El paladín permanece callado un largo instante, apartando la mirada por toda respuesta.
Iria Lunanegra: No puedo sino preocuparme por la persona que tanto me ha ayudado estos meses. Mucho más de lo que os imagináis.
Inus Theldaran: [Parpadea un instante, mirándola de nuevo] No os preocupéis, Iria. [con voz algo ronca] Pago mis culpas... eso es todo.
Iria Lunanegra: Solo pretendo ofreceros consuelo, si me lo permitís. Ya se que no es gran cosa lo que os ofrezco, que tal vez penséis que no hay consuelo posible. Pero a veces desahogar el alma ya es un paso.
Otro silencio. Cuando Inus habla al fin lo hace con una voz pausada, apagada y mortecina.
Inus Theldaran: Hice algo que no debía... ahora pago las consecuencias de enderezarlo. Al hacerlo creí hacer un bien. Y todo se ha trocado en... desdicha y desastre. Quise hacer lo correcto y solo he causado dolor... [su voz se apaga por completo y aparta nuevamente la mirada. Sin embargo sus ojos parecen muertos]
Iria Lunanegra: [con el mismo cuidado y tiento] Decidme una cosa ¿son ciertos los rumores que circulan sobre vos.... y Lady Arteris?
Inus Theldaran: [Alza la mirada y compone una fea y fría sonrisa] Como corren las noticias en este bello pais. [con amargo sarcasmo] Sobretodo las noticias como esa... [Pausa, la mira con intensidad mientras la sonrisa se esfuma] No he oido esos rumores [dice con cierta frialdad, girando de nuevo la cabeza] Asi que no puedo contestaros.
Iria le mira con tristeza, como si su respuesta fuese una confirmación a sus palabras. Mientras, el servidor del Juez alza una mano con al palma abierta, dejando que los pétalos se deslicen entre sus dedos acorazados de metal lacado en negro. Los mira pasar entre ellos sin atrapar ninguno, contemplándolos con rostro impasible.
Iria Lunanegra: Entonces es cierto [Concluye finalmente. Observa a Inus unos instantes, y baja la cabeza]
Inus Theldaran: [sin dejar de mirar la caída de los pétalos] ¿Que es cierto? [con voz apagada] Nada es cierto en este reino de mentiras... en este sumidero de falsedad... que llaman Amn.
Iria Lunanegra: [Mira sorprendida a Inus, sus palabras parecen contener una profunda amargura] ¿Por que decís eso?
Inus Theldaran: [Menea la cabeza y no responde a la pregunta] ¿Que queréis saber, Iria? Preguntad sin miedo. Ahora ya poco importa. [con el mismo tono lúgubre, la fría furia que desparto la palabra rumor parece haberse disipado lentamente]
Iria Lunanegra: No se trata de lo que quiero saber Inus. No quiero veros con ese semblante, no me gusta, me apena profundamente.
Inus Theldaran: [sonríe de nuevo sin pizca de alegría] Ese es mi nuevo talento recién descubierto... causar pesar a los que me rodean…
Iria Lunanegra: [le mira con una expresión entre la preocupación y el disgusto] ¿Sabéis que sois un privilegiado?
Inus Theldaran: [una amarga carcajada, solo una] ¿Como es eso?
Iria Lunanegra: [su tono de voz se torna serio] ¿Como es posible que no os deis cuenta?
Inus Theldaran: ¿¿Que como...?? [frunce el ceño, estallando por un breve instante… y luego se contiene, apartando la mirada]
Iria Lunanegra: Sois privilegiado [continua Iria imperturbable] porque habéis conocido el amor, Inus. Algo tan hermoso y que sin embargo muy pocos conocen... Y que nunca llegan a conocer en toda su vida [su voz tiembla ligeramente al decir estas palabras]
Inus Theldaran: [Alza la mirada despacio y en sus ojos parece brillar ahora una emoción contenida] No espero que lo entendáis, Iria [con voz ronca] pero ahora me siento lejos de sentirme afortunado.
Iria Lunanegra: [Asiente despacio, como si realmente comprendiera] Conocer el amor es algo que nos hace mas... humanos. Nos ayuda a recordar por qué luchamos. Por qué queremos luchar.
Inus Theldaran: Mírame a la cara, Iria [con voz lúgubre y amarga] Yo no soy humano. Soy un descendiente de una servidora del Juez, allá en el Plano de Fuga. Soy un instrumento de su voluntad. Su campeón.. Me debo a mi deber y solo a el.
Iria alza la mirada sorprendida, como si no captase el significado de esas palabras.
Inus Theldaran: El amor me esta vedado... pues con ello solo puedo traer desdicha a quienes compartan mi cariño... como ha quedado bien probado [ronco, frío, parece castigarse a si mismo con sus palabras]
Iria le mira aun consternada, pero el semblante lóbrego del paladín no parece arredrarla.
Iria Lunanegra: ¿No sois humano? ¿El amor os está vedado? [Niega despacio con la cabeza] El amor nunca le es vedado a nadie, Inus.
Inus Theldaran: El amor es responsabilidad. Y alguien sabio y responsable debería haberse dado cuenta que aquellos que le aman, compartirán su vida. Y que esa vida jamás podrá hacerles felices. El egoísta por contra [con voz llena de renovada amargura y auto recriminación] acepta ese amor, sin importar el dolor que cause...
Iria Lunanegra: A veces trae desdicha, cierto. [hablándole con un tono suave] Pero también es el sentimiento más profundo y verdadero que existe.
Inus Theldaran: No hay en verdad sentimiento mas bello... vivimos por la espada y para la espada para que ese sentimiento exista. Pero no podemos rozarlo son los dedos sin... [su voz se apaga, despacio]
Iria aguarda en mudo silencio mientras Inus calla largo rato, mirando sus manos posadas sobre su regazo.
Inus Theldaran: Fui débil, Iria. [dice al fin, con una voz que es casi un áspero susurro, cargado de tristeza, que desgrana las palabras poco a poco. Hay tanto dolor en ellas que Iria cierra los ojos mientras le escucha] Fui egoísta. Quise sentir ese amor. Y ahora alguien sufre por ello. Ahora [termina, con voz lóbrega] puede que alguien haya muerto por ello
Alza la mirada de nuevo y en sus ojos destella un océano de congoja y culpa. Al oír sus palabras Iria abre los ojos y mira a Inus con angustia.
Iria Lunanegra: ¿Que decís? [incredula] ¿Lady Arteris está.... bien? [en su rostro aflora ahora ansiedad y tensión a partes iguales]
Inus Theldaran: Arteris [dice despacio] Se separó de mi después de que la… apartase de mi lado. Tomo su caballo y partió en dirección este. Encontré su montura muerta... a manos de los trolls. De ella... [pausa] De ella no hay ni rastro [termina, lúgubre]
Iria Lunanegra: ¡Eso es terrible! [Intenta añadir algo más pero no las palabras no le surgen de sus labios. Siente un nudo en la garganta] Supongo que habéis hecho lo posible por encontrarla... Si os puedo ayudar... Podemos patrullar la zona... Yo podría rastrear la zona.... [Sus palabras comienzan a surgir atropelladas]
Inus Theldaran: No servirá de nada... dos semanas he pasado en ese pantano infecto... dos semanas buscándola... sin hallar mas que… trolls... [con un odio frío y evidente]
Iria Lunanegra: Deberíais haber solicitado ayuda de inmediato Inus. Yo os podría haber ayudado. Tengo experiencia en rastrear... He sido cazadora ¿recordáis?
Inus Theldaran: Se ha perdido en ese lodazal por mi culpa Iria. [Parece no escucharla, mientras la armadura emocional tras la que se cubre parece resquebrajarse] Por mi culpa... Todo es por mi culpa...
Iria Lunanegra: Podemos intentarlo de todas formas. [con una voz que intenta ser intrepida, decidida] Seguramente los rastros se hayan borrado pero si quedase aunque fuera alguna pista.... yo la encontraría
Inus Theldaran: Dos semana Iria. En un pantano [la mira con fijeza, su rostro marchito marcado por un hondo pesimismo] Esta muerta. La he matado... Como si lo hubiera hecho con estas manos [dice con voz ronca, tendiéndolas hacia delante ante los ojos de ambos]
Iria Lunanegra: [Niega con la cabeza despacio, mirándole con aprensión] No digáis eso. No al menos hasta que la encontremos. Decís que no hay rastro de ella ¿no es así?
Inus asiente dejando caer las manos sobre su regazo. Su mirada atormentada se posa en ellas de nuevo. El odio que siente por si mismo es tan evidente que caída la mascara impasible, se hace casi doloroso mirarle. Iria le apoya suavemente la mano en la mejilla, atrayendo su atención y sosteniendo su mirada. El Guía Fúnebre alza la cabeza despacio ante el contacto humano. Parece casi estremecerse. Pero se controla, y la mira intentando mantener su rostro impasible.
Iria Lunanegra: Inus... [con voz susurrante] ¿Que os dice vuestro corazón?
Inus Theldaran: Ya no tengo corazón. Lo tire en algún lugar de ese pantano. Ardió en una pira junto a todas esas bestias... Ya no tengo... corazón [repite en un tono mas quedo bajando de nuevo la mirada] Ya solo queda el deber... y nada mas es este mundo. [susurra, con la cabeza gacha].
Iria Lunanegra: ¿Que os dice vuestro corazón? [repite la pregunta con voz suave] ¿Que la habéis matado? [el paladín asiente, mudo de dolor, sin poder mirarla]. ¿No os queda esperanza alguna?
Largo silencio, Y ese mismo silencio parece una descorazonadora respuesta. La mirada de Iria se torna una mezcla de piedad y frustración, pero no se separa de el.
Iria Lunanegra: Inus... [susurra, pero su voz es firme] La encontraré. No carguéis con la culpa. Pues no es vuestra, no os corresponde.
Inus Theldaran: [angustiado] ¿Como no culparme, Iria? ¿Como no hacerlo? Si no hubiera cedido al anhelo...
Iria Lunanegra: A veces la vida juega cruelmente con nosotros, Inus. Eso es todo.
Inus Theldaran: [sonríe de nuevo con esa mueca fría y fea] Que gran verdad...
Iria Lunanegra: Yo.... lo sé muy bien.... [susurra con melancolía]
La kelemvortia baja la mirada, como si quisiese ocultar sus ojos a su escrutinio. De repente, es dolorosamente evidente que Iria siente algún tipo de vínculo emocional con el drama de Arteris e Inus. El paladín alza levemente la cabeza, atraída la atención por el cambio en su tono de voz.
Iria Lunanegra: [en el mismo tono melancólico, sin mirarle] Solo os aconsejo que no permitáis que os atormente la culpa, debéis luchar contra ella. Ceder a ese sentimiento es un error. No lo permitáis... [pausa, le mira de nuevo con ojos serios, brillantes por el dolor contenido] O os conducirá por senderos por los que luego no podréis retomar vuestro camino.
Inus Theldaran: La culpa y yo [manteniendo su mirada, susurra] somos viejos amigos. No me aparto de mi camino antes. Y no lo hará ahora...
Iria Lunanegra: [suspira] Inus, Inus.... cuando os daréis cuenta de que no podéis cargar con todos los males del mundo a vuestras espaldas....
Inus Theldaran: Ese día estaré en los brazos de mi madre, Iria. Y la responsabilidad será entonces de otro [con el mismo tono quedo]
La mirada de Iria se clava entonces con intensidad en el rostro pálido del Guía Fúnebre, frunciendo de nuevo el ceño con tristeza, como si de repente comprendiera un verdad amarga.
Iria Lunanegra: ¿Fue por eso, verdad? [en un tono leve que casi parece piadoso] Porque lleváis una carga que no aceptáis compartir...
Inus parece encogerse ante esas palabras, pronunciadas antes por los labios de la que ahora da por muerta, y sus ojos destellan con dolor por un momento. Aparta la mirada y su desdicha y culpabilidad se hacen de nuevo mas que evidentes.
Iria Lunanegra: Entonces tenéis razón. [en un tono que parece resonar extrañamente acusatorio, como si desease enfrentarle con la verdad para hacerle reaccionar] Nunca os sentiréis libre para amar hasta que no aceptéis que debéis compartir vuestra carga. Vuestras preocupaciones. Vuestros miedos. Todo.
Inus Theldaran: Lo hice porque era... [se defiende débilmente] lo correcto... porque no deseaba que sufiera mas... por mi. La aparte de mi porque... porque... [aprieta la mano, sin poder terminar y cierra los ojos con el rostro contraído] Que importa ya. [dice con voz ronca al fin] Lo hice y basta.
Un corto silencio, Iria no deja de mirarle con la misma expresión triste, y el sigue con la cabeza gacha.
Iria Lunanegra: Porque no podíais compartir con ella todo lo que sois. [termina la frase por él]
Inus Theldaran: [Los hombros del Azote se hunden y asiente una sola vez.] Mi vida no era vida para ella... [susurra]
Iria Lunanegra: [suspira profundamente] Vuestra vida... Nuestra vida.... realmente no es vida para nadie, Inus. ¿Le consultasteis a ella que clase de vida era la que elegía llevar? ¿O impusisteis vuestra voluntad en nombre del amor?
Inus Theldaran: Yo... [titubea] Lo intente. Pero cuando la vi presa del dolor en los muelles, cuando vi... [alza la cabeza, la mira con cierta desesperación, como si necesitase que ella entendiera] Estabas alli Iria. Tu lo viste igual que yo.
Iria Lunanegra: [tras asiente despacio] Pero tal vez se hubiera hecho fuerte a tu lado, Inus.
Inus Theldaran: Se... que me hubiera seguido a los nueve infiernos, lo se. Y nunca me habría reprochado nada. Pero yo la habría condenado a ser infeliz el resto de su vida. A vivir con el miedo y la angustia... La hubiera visto marchitarse poco a poco por mi culpa... O algo peor. [concluye con voz sombría] Y sin embargo, el noble Inus, en su acto de autosacrificio [con voz cáustica, hiriente] provoca justo aquello que mas temía.... Y ahora.... [pausa, dolorosa, el odio por si mismo parece resurgir en su mirada] Ahora esta en los brazos de Sune, donde espero que la colme la felicidad que yo no le supe dar.
Iria Lunanegra: [suspira nuevamente] Sois tozudo Inus. No escucháis. No es vuestra culpa. No carguéis con la culpa de otros. Además no sabemos que ha sucedido. ¿Como podeis pensar que es vuestra responsabilidad?
Inus Theldaran: [la mira, de nuevo con rostro pétreo, controlado] No hay otros, Iria. Tan solo Arteris y yo. Y nadie mas. Mía es la culpa y como mía la acepto. Expiaré mis faltas y honraré su recuerdo... tal y como manda el credo. [baja de nuevo su mirada, con el ceño fruncido en esa expresión atormentada y testaruda]
Iria le mira largamente, notando con frustración como el paladín se aferra a sus lobregos sentimientos. Se inclina sobre el y apoya nuevamente la mano en la mejilla pálida. El Guía Fúnebre mira al suelo con obstinación, sin que parezca sentir siquiera su mano esta vez. El muro parece haberse alzado de nuevo.
Iria Lunanegra: Os ayudaría, [susurra, casi con cariño] pero no me dejáis. No escucháis mis palabras. O no queréis oírlas. Tenéis una coraza que protege vuestra alma y no permitís que nadie la atraviese.
Inus Theldaran: Sois muy gentil Iria... [con su voz convertida en un áspero y ronco susurro] pero no podéis hacer nada. Otra dama me dijo antes esas palabras. Por ella me quite mi coraza una vez. Ahora… Ahora vivo con la consecuencias.
Iria Lunanegra: No, solo le dejasteis entrever una pequeña parte, Inus. [le mira con dulzura a los ojos] El día que alguien abra los cierres de esa coraza y caiga al suelo, podréis amar sin sufrir
Inus Theldaran: No se puede amar sin sufrir. [responde con amargura] Y cuando el sufrimiento es excesivo, ya no es amor... Nada espero ya de esta vida salvo el servicio a mi Dios. Nada mas... [susurra las ultimas palabras con voz queda]
Iria Lunanegra: ¿Por que habrías de esperar algo de la vida? Las cosas suceden, Inus, uno no las espera. Pero cuando suceden, hay que aferrarlas, no dejarlas escapar ni huir. Y hay que estar preparado para recibirlas.
Inus Theldaran: Ya es tarde para ese consejo, aunque quisiera creer en el, Iria [con el mismo tono quedo] ¿No lo ves? La tormenta pasara. Y la primavera seguirá al invierno. Aprenderé de esta dura lección y no cometeré de nuevo el mismo error. Acepatare por completo mi papel en el devenir de las cosas y olvidare mis propios anhelos. Y el deber me hara feliz de nuevo... como siempre ha sido. Como siempre... debió ser.
Iria Lunanegra: La tormenta siempre pasa.... Que gran verdad [corrobora con tristeza] Tal vez algún día decidas permitir que alguien quite los cierres de tu coraza, y entonces ese día.... podrás amar completamente.
Inus alza la mirada, por un instante parece brillar en ella una cierta esperanza, una chispa del anhelo del que antes ha hablado. Y luego esa chispa muere, asfixiada por la mascara impenetrable.
Inus Theldaran: Solo el Juez y su Senescal pueden ver el destino de los hombres con certeza. [con una voz lobrega] Pero ahora mismo Iria... ahora mismo no parece posible que tal cosa suceda. Que yo vuelva a desear que suceda... [haciendo un terrible esfuerzo, esboza una leve sonrisa, quebradiza y triste] Pero no sientas dolor por mi, Iria. No me compadezcas. Soy un mero mortal, aunque me flagele diciendo que no soy humano. Cierto es que creo que por mis dones mi obligación con el credo es aun mas grande... Pero no soy tan arrogante como para creer que no cometeré errores...
Iria Lunanegra: Las heridas tardan en cicatrizar, Inus. [pronuncia despacio, con una seguridad que evidencia de nuevo su vínculo emocional]
Inus Theldaran: Cicatrizaran... lo se... pero ahora mi dolor es demasiado intenso...
Iria Lunanegra: Cederá con el tiempo. Siempre sucede así.
Inus Theldaran: [La mira con atención, con una expresión seria y sincera, como si de repente se percatase de estado de animo d ela persona que intenta consolarle] Tu lo sabes mejor que yo Iria. Ahora es cuando me doy en verdad cuenta de aquello por lo que debiste pasar...
Iria Lunanegra: [sonríe, pero su sonrisa es algo triste] Sí, lo sé.
Inus Theldaran: Siempre he mirado a los Dolientes con piedad y ahora esa piedad me avergüenza. Quizás tengas razón... quizás sea necesario amar para entender. Quizás sea mejora haber amado y haber perdido que nunca haber amado.
Iria Lunanegra: Nyal... [pronuncia ese nombre con dolorosa reticencia, agachando la cabeza. entrecierra los ojos y habla despacio, con una voz controlada que elije las palabras con dificultad, mientras el paladín la escucha silencioso] Inus yo... [pausa corta] Yo nunca he conocido un amor como el vuestro... Uno de esos que cantan los bardos en las tabernas y hace que se te quiebre el corazón cuando los escuchas...
Inus Theldaran: [mira a un lado con semblante triste, con una sonrisa amarga en los labios] el corazón se quiebra igual cuando los vives... creedme, en las canciones siempre quedan mejor...
Iria Lunanegra: [ella prosigue, apenas asintiendo a lo que el dice] Nyal era mi compañero, mi amigo, y... nos proporcionábamos consuelo mutuo [al decir esto se sonroja levemente, alzando la mirada para observar al paladín, pero este se limita a enarcar una ceja con cierta inocencia. Es obvio que no capta la alusión] Pero no era un amor de ese tipo... [prosigue, con cierto embarazo] No he conocido ese tipo de amor [confiesa al fin, mirándole a los ojos con tristeza]
El Guía Fúnebre mira a la Segadora largamente, con una extraña profundidad en su mirada.
Inus Theldaran: Como he dicho antes, solo el Juez conoce el destino de los hombres, Iria. [con un tono de voz grave] Sois su servidora fiel. ¿Quien sabe que recompensa os aguarda al final del camino?
Inus sonríe débilmente, parece que atender los temores de otros le ayuda a olvidar sus propios pesares. Su interlocutora asiente, alzando una mano, y unos pétalos de la flor del cerezo se posan sobre su palma, mientras el pálido kelemvorita no deja de observarla con esa mirada cargada de amarga sabiduría.
Inus Theldaran: "Todas las flores son las mas bellas” [recita de repente, con voz pausada, remota, como si para ello tuviera que hacer memoria de un tiempo mas inocente y feliz] Es una poesía del lejano este. Significa... [pausa, mira a Iria con semblante grave. Ella mientras tanto contempla los pétalos para luego dejarlos ir, mirando como se alejan con tristeza] Significa que hay que atesorar cada momento en la vida
Iria Lunanegra: [alza la mirada y esboza una sonrisa] Que bellas palabras... y que ciertas ¿no crees? Atesora tus hermosos recuerdos, Azote. Como yo he hecho con los míos.
Inus Theldaran: [asiente despacio, su semblante parece ahora sereno, si bien el dolor sigue brillando en su mirada] Ahora cuesta... cuesta muchísimo pensar en ello. El dolor es demasiado intenso... Y la culpa también. Y el odio... el odio que siento por mi mismo. No lo puedo evitar. Es como un veneno que corroe por dentro Iria [la mira preocupado]
Iria Lunanegra: Continúa tu camino con la cabeza alta. Y el día que suceda.... no tengas miedo a compartir lo que eres. Ese ha sido tu error. [le sonrie con dulzura, sin darse cuenta de que ha apeado el tratamiento cortes] Tiempo al tiempo.
Inus Theldaran: [niega despacio] Ahora no puedo pensar en ello... Pero cuando todo pase... [pausa, compone una débil sonrisa, da la sensación de que para tranquilizar a su interlocutora, mas que porque realmente sienta alguna esperanza] Intentare recordar vuestras palabras, Iria.
Pausa larga, ambos parecen quedarse abstraídos unos instantes en sus propios pensamientos. Por fin, Iria alza la mirada al cielo con un suspiro.
Iria Lunanegra: Se hace tarde, debemos regresar.
Inus asiente despacio, aun algo ensimismado, mientras ella le contempla un momento con la cabeza ladeada.
Iria Lunanegra: ¿Sabéis una cosa? Quería ofreceros mi consuelo, y ha resultado ser mutuo.
Inus Theldaran: Vamos [se pone en pie, gruñendo al apoyar el peso en la pierna mala, y tiende su mano] ¿Que clase de servidor del Juez seria, si no pudiera darle mi consuelo a una camarada? [la mira, de igual a igual] Gracias por tus palabras, Segadora Iria.
Iria Lunanegra: [acepta la mano que le tiende y se alza, sin dejar de mirarle a los ojos. Su rostro es ahora sereno y dulce] Gracias por tus palabras, Azote.
Inus Theldaran: [sonríe débilmente. Hay melancolía en esa sonrisa, pero también un leve atisbo de recuperación] Cuan pretencioso me ha sonado siempre ese titulo... Pero a veces hay que claudicar. ¿Os he contado alguna vez como me lo concedieron? [mientras echa andar, con su leve cojera*]
Iria Lunanegra: Emprendamos el regreso.... Azote [dice con una leve sonrisa desenfadada] Podéis contármelo por el camino.
CONTINUARA