ArgonEro
Gerardo de Amn
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Y allí se despertó ella, con otro de sus amantes, resultado de sus numerosos escarceos que suelen mover el cuerpo de la hechicera. Zoe, se llamaba, y con sus caderas embelesaba, además de a mujeres y hombres encantaba.
Bueno, basta de rimas baratas y pongámonos con Zoe.
Nacida en Caravasar, criada en la misma ciudad, por dos personas, un hombre, mercader, de lengua viperina, buen corazón y aún mejor negociando. Seguidor de la Amiga del Mercader, siempre consintió los escarceos amorosos de Zoe.
Su madre, una barda escritora de libros y música con el laúd, amable, juguetona y distraída del mundo, seguidora de sharess, enseñó a Zoe la manera en la que una persona debe disfrutar del limitado tiempo que posee en este mundo.
[thumbnail=float-left]https://i.pinimg.com/originals/8d/31/ab/8d31ab39f27d08e2f993eff3c08c0a74.jpg[/thumbnail]
Zoe, como bien se ha dicho, se crió junto a sus padres, tomándolos como ejemplo, se encariño con el comercio, por parte de su padre, Darío, pensando en abrir alguna tienda algún día cuándo creciese. Por parte de su madre, Melidia, se encariño por el arte, Sharess y la magia, además de aprender de ella, y comprender cómo tocar el laúd.
Desde muy temprana edad Zoe mostró sus poderes, aunque débiles y casi inútiles a su madre le fascinaba, y la ayudaba a aprender, desde pequeños trucos y cabriolas, hasta algo para aprender a defenderse, como el proyectil mágico, y zoe, practicando y practicando, fué dominando esos pequeños conjuros.
Creciendo y creciendo, la hechicera, acostumbrada a vivir entre humanos, bestias, elfos, y algún ser más raro de Caravasar, nunca los tomó por bichos raros, ni los vió como un enemigo, de hecho, un amigo de la infancia de la hechicera fué Draki’ak un pequeño y juguetón kobold que la enseñó a mentir y engañar, con quién sigue reuniéndose a veces.
[thumbnail=float-right]https://i.pinimg.com/originals/22/19/0d/22190df3d8846ee837319a74807f2d77.png[/thumbnail]
Un día Melidia, entre tantos cuentos que le solía contar a Zoe, le mencionó un gran templo dedicado a Sharess, la madre de los gatos, en puerto Calim, haciendo que la mencionada innata quedase prendada por la idea de visitarlos, y, al cumplir los dieciséis, partiría hacia el lugar, pagada por su madre, con poco problema más que algún bandido, llegó.
En el templo conoció a varias personas importantes para ella, que le enseñaron más de una cosa y truco, entre ellas Katala, una sacerdotisa de Sharess. Pasando varios años se formço un tanto sobre saress en más cercania al culto, pero nunca llegó a adquirir apacidades clericales, si no que siguió aprendiendo de sus poderes y expandiendolos muy poco a poco.
[thumbnail=float-left]https://vignette.wikia.nocookie.net/iron-throne-roleplay5113/images/d/db/Temple2.jpg/revision/latest?cb=20170621163648[/thumbnail]
Así pués, Zoe, habiendo crecido, y ya con dieciocho años, alguna que otra aventura a la espalda, sigue viajando por Amn, con algun que otro escarceo, buscando experiencias nuevas, aventuras y aprendizaje.
Bueno, basta de rimas baratas y pongámonos con Zoe.
Nacida en Caravasar, criada en la misma ciudad, por dos personas, un hombre, mercader, de lengua viperina, buen corazón y aún mejor negociando. Seguidor de la Amiga del Mercader, siempre consintió los escarceos amorosos de Zoe.
Su madre, una barda escritora de libros y música con el laúd, amable, juguetona y distraída del mundo, seguidora de sharess, enseñó a Zoe la manera en la que una persona debe disfrutar del limitado tiempo que posee en este mundo.
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Zoe, como bien se ha dicho, se crió junto a sus padres, tomándolos como ejemplo, se encariño con el comercio, por parte de su padre, Darío, pensando en abrir alguna tienda algún día cuándo creciese. Por parte de su madre, Melidia, se encariño por el arte, Sharess y la magia, además de aprender de ella, y comprender cómo tocar el laúd.
Desde muy temprana edad Zoe mostró sus poderes, aunque débiles y casi inútiles a su madre le fascinaba, y la ayudaba a aprender, desde pequeños trucos y cabriolas, hasta algo para aprender a defenderse, como el proyectil mágico, y zoe, practicando y practicando, fué dominando esos pequeños conjuros.
Creciendo y creciendo, la hechicera, acostumbrada a vivir entre humanos, bestias, elfos, y algún ser más raro de Caravasar, nunca los tomó por bichos raros, ni los vió como un enemigo, de hecho, un amigo de la infancia de la hechicera fué Draki’ak un pequeño y juguetón kobold que la enseñó a mentir y engañar, con quién sigue reuniéndose a veces.
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Un día Melidia, entre tantos cuentos que le solía contar a Zoe, le mencionó un gran templo dedicado a Sharess, la madre de los gatos, en puerto Calim, haciendo que la mencionada innata quedase prendada por la idea de visitarlos, y, al cumplir los dieciséis, partiría hacia el lugar, pagada por su madre, con poco problema más que algún bandido, llegó.
En el templo conoció a varias personas importantes para ella, que le enseñaron más de una cosa y truco, entre ellas Katala, una sacerdotisa de Sharess. Pasando varios años se formço un tanto sobre saress en más cercania al culto, pero nunca llegó a adquirir apacidades clericales, si no que siguió aprendiendo de sus poderes y expandiendolos muy poco a poco.
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Así pués, Zoe, habiendo crecido, y ya con dieciocho años, alguna que otra aventura a la espalda, sigue viajando por Amn, con algun que otro escarceo, buscando experiencias nuevas, aventuras y aprendizaje.