Los Grandes Azules
Introducción
En esta ocasión, nos sumergiremos en los detalles de mi serpiente favorita, la azul. Exploraré su mundo, sus comunidades, sus comportamientos, así como su naturaleza, doctrinas y costumbres arraigadas.
Descripción básica
Podríamos describir a estas serpientes como vanidosas y territoriales. A diferencia de lo que muchos piensan, prefieren las zonas áridas y desérticas. Tienen varios enemigos, pero los principales son los dragones de oropel, a quienes suelen detestar por su frialdad y caos, además de su tendencia a huir de los combates, lo cual es repudiado por los Grandes Azules.
Por lo general, habitan en grandes cuevas subterráneas. Cuanto más grandes, mejor. Son feroces y hábiles excavadores, dedicando meses e incluso años de su vida a crear estas vastas cuevas donde descansarán y dormitarán durante largos periodos de tiempo.
Forma de identificar a un dragón azul
Aunque pueda parecer una broma, no todas las serpientes azules son dragones azules. Hay claros indicativos que diferencian a una serpiente real azul, los cuales mostraré ahora mismo.
Lo más característico son sus
enormes orejas azules, junto con un único cuerno que sobresale de su cabeza, el cual es un arma increíblemente eficaz en combate. Además, su mentón está recubierto de una ingente cantidad de enormes y duras púas, al igual que su frente.
Su color puede variar desde un azul iridiscente hasta un índigo oscuro. Suelen ser extremadamente brillantes debido al pulimento que reciben de las arenas del desierto. Sus escamas brillan cuando están a punto de atacar, emitiendo también un intenso olor a ozono y arena.
Algo muy característico son las motas azules en la parte inferior de sus alas, las cuales tienen el aspecto de las alas de un murciélago, lo cual es importante para distinguirlos de un dragón de oropel.
Hábitos
Son fácilmente visibles por sus colores en los vastos desiertos donde suelen residir. Cuando deciden pasar desapercibidos, tienen la habilidad de enterrarse rápidamente en la arena.
Disfrutan del vuelo más que cualquier otra gran serpiente y no en vano son los más hábiles en el aire. Enfrentarse a una de estas criaturas si ha alzado el vuelo es básicamente un suicidio. A diferencia de sus "hermanos" rojos, no pecan de orgullosos para intentar derrotar a sus adversarios cuerpo a cuerpo. En cambio, con los rayos que exhalan con su aliento, atacan desde el aire hasta que su victoria esté completamente asegurada.
Como cualquier otra serpiente, disfrutan coleccionar cosas valiosas, especialmente gemas y más exclusivamente zafiros azules. Para ellos, el azul es el color más bello, noble y maravilloso. Son carnívoros especializados, aunque en ocasiones pueden comer plantas del desierto para saciar su apetito.

Su hábito alimenticio convierte a los grandes azules en un auténtico peligro para las caravanas que cruzan el desierto, lo que los vuelve indirectamente un gran problema para la economía de las ciudades cercanas a estos ecosistemas.
Tienen un sentido del orden increíblemente desarrollado, formando clanes que pueden estar compuestos por bastantes miembros. El más anciano de todos actúa como soberano de todos los demás dragones de la zona y recibe homenajes de sus subditos. Resuelve cualquier disputa, especialmente aquellas entre parejas o territorios. Sin embargo, pueden ser desafiados por cualquier otro gran azul, cosa que casi nunca sucede.
Un dragón descontento con el soberano suele marcharse de la zona a otra con un líder más afín a sus ideales y formas de actuar.
Poseen unos elaborados rituales de cortejo y apareamiento, los cuales implican regalos de las hembras a los machos, ya sean de comida o tesoros. Deben pedir consentimiento al soberano y anunciar la unión entre el resto de dragones de la zona. Los dragones más viejos pueden llegar a tener varias parejas, pero es raro el caso de infidelidad entre las serpientes azules. Son padres atentos y eficaces y no suelen dejar sus huevos sin atención.
Estos seres solo abandonan el combate cuando están gravemente heridos y cerca de morir, ya que consideran que huir de un combate es la peor de las deshonras.
