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[Finalizado] Sombras bajo el Álandor

Vesper

Piedra calcinada de la Espiral
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Después de haber registrado la zona del ataque el comerciante se acerca al enclave esmeralda con algún hueso y ropas rasgadas encontradas en el lugar del suceso

Offtopic :
Si alguien de la facción quiere rolear que me avise. gracias :)
 

THX1133

Apilador de Muros de Fuego
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*Tras escuchar los rumores, la elfa oscura Brizaelinth se acercaría a las lindes del bosque Álandor, junto al río, dispuesta a investigar las habladurías*

Doncella, espero que no sea cierto. - Suspiraría - Los ilícidos son una amenaza a tener en cuenta, pero los drow no se quedan atrás.

Si hay alguno que tenga salvación de la Araña haré lo que esté en mis manos, si no... No habrá piedad.

*Y tras sus palabras se dispondría a viajar*
 

Zethan

</c> de Minikanyas
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Después de haber registrado la zona del ataque el comerciante se acerca al enclave esmeralda con algún hueso y ropas rasgadas encontradas en el lugar del suceso

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Si alguien de la facción quiere rolear que me avise. gracias :)

Nos vemos hoy o mañana para rolear esto.
 

Loreliel

Alfombra de Yaqen
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Después de haber registrado la zona del ataque el comerciante se acerca al enclave esmeralda con algún hueso y ropas rasgadas encontradas en el lugar del suceso

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Si alguien de la facción quiere rolear que me avise. gracias :)

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Algunos salvajes vestidos de verde, atenderán al hombre, tanto para sanarle cómo para escuchar lo que tenga por decir.

@El_Reverendo @Boti @Zethan @Viajero Cosmico @Ori Ripacurtia

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Holas pues ya lo mencionó Zenta arriba, pero sumo a otros Esmeralda a ver quienes o quien coinciden contigo. Si es que no pasó ya
 

DM Apofis

Admirador del brazo de Sune
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*El viento silbaba entre las agujas de piedra mientras los aventureros ascendían por los senderos olvidados de las Montañas. La niebla se aferraba a los riscos como si tuviera vida propia, ocultando la entrada al bosque del que hablaban algunos lugareños. El Bosque Oculto, un lugar donde la luz apenas se atrevía a cruzar las copas de los árboles.

Avanzaron en silencio, con las armas desenvainadas y los sentidos en alerta. No tardaron en descubrir que no estaban solos. Desde las sombras, drows , hijos de la Reina Araña lanzaron sus flechas envenenadas, susurrando oraciones a Lolth. El primer ataque fue rápido, brutal. , el Algún explorador, cayó de rodillas con una flecha clavada en el hombro, los clérigos, apenas tenían tiempo de invocar una barrera de luz que los salvó de la muerte.

La batalla se extendió entre raíces y rocas. El olor a sangre y veneno se mezcló con el musgo húmedo. Los aventureros contraatacaron con furia, los guerreros rugían mientras sus espadas hendían la oscuridad, partiendo en dos a un drow que intentaba escapar. Sin embargo, cada paso que daban dentro del bosque parecía guiarlos más profundo en un laberinto viviente. Los caminos cambiaban. Los susurros se repetían. Las sombras parecían observarlos.

Cuando por fin el último drow cayó, el grupo estaba exhausto y maltrecho. Algún mago, sangraba de una herida en el costado,los pícaros, apenas podía mantenerse en pie. Aun así, siguieron adelante, guiados por una sensación extraña, una llamada en la mente de Vraask, un eco antiguo que lo empujaba hacia adelante.

El bosque se abrió, de pronto, en un claro oscuro, donde la luna apenas rozaba el suelo con su luz pálida. Allí los esperaban tres figuras… o lo que quedaba de ellas.
Dos azotamentes estaban colgados de estacas , con sus tentáculos aún goteando un fluido púrpura. Un tercero se arrodillaba, los ojos en blanco, dominado por una figura alta y majestuosa, una Alta Sacerdotisa de Lolth, envuelta en túnicas negras adornadas con símbolos arácnidos. A su alrededor, un círculo de guardias drows vigilaban con lanzas en mano, los rostros cubiertos por máscaras en forma de araña*



—Así que llegáis al fin, juguetes de la superficie —murmuró la sacerdotisa—. Vraask… el fragmento perdido.


*El hombre sintió un dolor agudo en su mente, como si algo intentara desgarrarle el alma. Imágenes destellaron: cadenas, un ritual, una marca arácnida grabada sobre su mente por una mano drow. Los recuerdos robados mientras la sacerdotisa de un chasquido de dedos, lo atrajo hasta ella, dejándolo inerte en el suelo.

Entonces estalló la batalla final, cuando un muro de fuerza que los separaba por fin se rompió en pedazos.

Rayos de energía oscura y fuego arcano iluminaron el claro. El aire se llenó de gritos, acero y magia. La sacerdotisa invocando sus conjuros, mientras el ilícido dominado intentaba controlar la mente de Vraask. Con un rugido que resonó por todo el valle, se rompió el hechizo mental, al morir la sacerdotisa de la Reina Araña.
Cuando cayó, un silencio sepulcral llenó el bosque.

El azotamentes liberado exhaló su último aliento, y un torrente de recuerdos invadió la mente de Vraask, su pasado, la traición de los drows que lo capturaron, sus emociones, volvían al cuerpo donde pertenecían.

El bosque pareció suspirar, como si una maldición antigua se disolviera en la noche. Los aventureros se miraron entre sí, heridos pero vivos. Habían sobrevivido al Bosque Oculto y Vraask, por primera vez en tiempo, recordaba quién era*

escena drow2.png


Offtopic :
Gracias a todos los que vinisteis a participar, aunque un poco atropellado XD
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Vys

Adorador del Gordo
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La lluvia había pasado hacía poco. Caminaba sin prisa, las manos ocultas bajo la capa, esquivando charcos y mendigos dormidos bajo los toldos. Vendedores recogiendo, ratas peleando por restos de pescado, carcajadas de un borracho.

Todo igual que antes.

Pasó junto a un grupo de estibadores jugando a los dados. Uno lo saludó con la cabeza, los otros le ignoraron. Devolvió el gesto, examinando los rostros. No recordaba todos los nombres, es su método: reconocer lo que importa y olvidar lo que no.

Llegó al puente sobre el río Alandor, el mismo río junto al que había quedado vacío hacía semanas. Se detuvo un instante, apoyando los codos en la barandilla oxidada. El agua bajaba turbia hacia el mar.

—El fragmento perdido —murmuró sin querer. El sonido de su propia voz le resultó ajeno. La mente divagaba. A veces no sabes si te han roto o te han pulido. Miras y ves todo más nítido, pero también más lejano.

A lo lejos, el tintineo de una guitarra llegó desde alguna taberna. No quiso comprobar quién era. Se apoyó en la pared bajo la ventana hasta que la música llegaba a su fin. Después siguió andando. Las calles olían igual que antes. Eso le tranquilizaba más de lo que debería.
Todo estaba en su sitio. El mundo seguía.

Se ajustó la capa y desapareció tras las luces del puerto.
 

THX1133

Apilador de Muros de Fuego
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Había regresado junto al resto de aventureros tras poner fin a la amenaza drow e ilícidos, el regreso fue difícil, cansada por la fatiga y las heridas. No podía evitar sentir parte de pena, e incluso, culpa, al saber que habrán personas que no podrán recuperar sus recuerdos.

Suspiraría, no era el final deseado, pero tampoco era lo peor que podía haber ocurrido: Lograron salvar los recuerdos de uno de los aventureros, Vraask, y la amenaza había sido resuelta, pues habían fallecido todos los drow, salvo uno, uno que había decidido rendirse, alguien que sólo estaba allí por pura supervivencia, o eso decía.
Su mirada permanecía en casi todo momento en aquél drow que acompañaba al grupo tras haber sido convencido de ser ayudado, de ser guiado por el camino de la redención, pero Brizaelinth era consciente de ello, ese camino no es fácil ni corto, pues implica enseñar y vigilar por igual, pues la traición de un drow podría llegar en cualquier momento y lugar.

Cuando llegaron a Athkatla se despidió del grupo de aventureros, aliviada al saber que habían confiado en ella para hacer lo necesario por aquél drow que buscaba dejar atrás su vida anterior, y tomaría una carreta junto al varón para que los llevara a Púrskul.

Miraría al varón durante el viaje, con la comodidad del asiento de la carreta donde iban. Si bien no era el lugar más cómodo, tras el cansancio de la aventura le parecía hasta acogedor. Finalmente hablaría con el drow, una conversación tranquila, simple, para que ambos pudieran conocerse un poco mejor.

Cuando la carreta llegó a Púrskul ambos bajaron y se encaminaron a la posada del Grano Maduro, donde la elfa oscura alquiló una de las habitaciones más cómodas y la ofreció al drow para que descansara, con la promesa de volverse a ver tras haberse recuperado ambos.

Un camino incierto depara a este drow, una nueva historia que aún está por escribir.
 

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