Primero vino el olor.
Una mezcla imposible: canela, clavo, algo dulce… y debajo, un fondo agrio de podredumbre.
El aire del desfiladero se volvió pesado, espeso, como si el mundo contuviera el aliento. Los guardias se miraron entre sí, nerviosos, las manos temblando en las lanzas.
Entonces se...