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Aires del Cambio y la oscuridad mas profunda

Krul

Cojín de la silla mullida de Dukaan
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Pese a los movimientos que se sucedían en la ciudad de las Caravanas, la Sargento Alice Valdor sin vestir el uniforme de las Fuerzas Armadas de Amn, se acercaría hacia uno de los grupos de sectarios de la Iglesia de la Salvación que habría vigilando. A estos hombres les haría entrega de un sobre cerrado con el sello de las propias Fuerzas Armadas, explicándoles de que se trataba el asunto por si no estuvieran enterados y comentando que la próxima noche aparecerían cumpliendo los requisitos que ellos mismos pusieron al grupo.​

A la atención del miembro de la Iglesia de la Salvación,

Como indicaron y solicitaron a la Caballero Fery y sus compañeros, aquí les enviamos la lista de quienes descenderán a las alcantarillas de la ciudad.

En servicio del orden y la estabilidad de Crimmor.

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  • Alice.​
  • Jadzia.​
  • Helios.​
  • Fery.​
  • Cythera.​
  • Baldrak.​
  • Ewan.​
  • Kyathel.​
  • Curian.​
  • Katherine.​
  • Vys.​
  • Tada.​
  • Nadja.​
  • Farli.​
  • Calistia.​
  • Tanya.​

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Offtopic :

Pues hago entrega a los cultistas de los miembros del grupo como solicitaron. La otra acción sucede al mismo tiempo pero el evento tendrá lugar otro día con los magos y bardos y sus escoltas en la Ciudad (Aguanta PC de Arianne), por lo que aquellos que tenían dudas de si podían acudir mañana o del riesgo en las alcantarillas, pueden ir a ayudarles.​
 

DM Rallito

Lanzador de Deseos que no funcionan así
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"El telón cayó, pero no fue sobre un escenario... fue sobre una ciudad entera."​


En Crimmor, los días dorados llegaron a su fin bajo un cielo inmóvil. Aquella noche en el Teatro de la Alegría, no fue un simple espectáculo… fue un acto de rebelión, un grito de esperanza y arte en medio de una ciudad que ya había olvidado cómo latía el corazón. El teatro, colmado por los últimos fieles a la belleza y la libertad, se transformó en una chispa... una chispa que incendiaría las fibras ocultas del culto.

Las calles fueron selladas. Las rutas bloqueadas por los más fanáticos. El murmullo del público era casi reverente, contenido, expectante… el aire estaba tan tenso que parecía sangrar. El culto observaba, con túnicas cenicientas, rostros ocultos y ojos que ardían con fe y temor. La Guardia de Amn no alzó aún sus espadas… pero la batalla ya había comenzado. Era una guerra de voluntades.

Cuando las luces del espectáculo estallaron, los cielos se encendieron con magia, ilusiones y belleza. Fue entonces que
el corazón de Crimmor comenzó a recordar quién era.

Sorvan el Redentor, en su túnica impecable y su mirada firme, se alzó para romper el hechizo... pero sus palabras cayeron como piedras al mar. Por primera vez, el silencio fue su único testigo. Muchos lo miraron… y luego se quitaron las capuchas grises, dejando al suelo sus símbolos y cruzando las calles hacia la libertad.

El Redentor no gritó, no se alteró. Se marchó, con mirada de sombra, llevando con él a los que aún no habían despertado.

Y entonces... la tierra rugió.

Un temblor surgido del vientre del mundo desgarró el suelo de Crimmor. Las casas crujieron, los templos se estremecieron, y las almas gritaron en la oscuridad. Algunos dijeron que la voz del mismísimo dios que yace bajo la ciudad —aquel que llama en las sombras por unos pocos— habló sin boca, y todos oyeron.

El caos se desató.

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"No hay amanecer sin cenizas… pero en Crimmor, puede que el sol jamás vuelva a alzarse."​

En el puerto, el fuego iluminó el cielo como una segunda aurora. La Guardia de la Salvación tomó los muelles, abriéndose paso entre estandartes rotos y astillas de madera ardiendo. Desde los barcos hasta los callejones, la batalla era total. Mercenarios traidores y fanáticos se enfrentaban con acero y sortilegios, mientras los defensores de la ciudad —la Guardia de Amn, paladines de Kelemvor, miembros del gremio del puerto— resistían por cada pulgada de suelo.
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En la Espiral de las Almas, la gran fortaleza de la fe, las puertas se astillaron con cada embate de la muchedumbre. Mantos negros, estandartes de ocho puntas, espadas alzadas por hombres con ojos vacíos y bocas llenas de odio. La resistencia era feroz, y cada piedra era defendida con la fuerza de los que no quieren morir sin luchar.

El Mercado de Crimmor, corazón palpitante del comercio y la cultura de la ciudad, se ha convertido en un cementerio de humo y brasas. Los cultistas de la Salvación, enloquecidos por la traición de sus antiguos hermanos, prendieron fuego sin distinción a puestos, hogares y almacenes. Las llamas no solo devoraron bienes... también devoraron nombres, historias, familias.

A pesar del horror, algunos mercaderes menores no se rindieron. Se alzaron entre los escombros, escudo en mano, espalda contra la muralla improvisada de sus propias tiendas. Resistieron la marea como islas en medio de un mar oscuro, sus guardias mal armados enfrentándose a la turba como podían, más con determinación que con fuerza.

Pero la tormenta no dio tregua.

El cuartel de la Guardia de Amn, en Crimmor cayó en manos del culto con una rapidez brutal. Los gritos de los soldados aún resonaban cuando los estandartes fueron reemplazados por la estrella de ocho puntas. No se ofreció rendición. Se masacró sin preguntas. Sin embargo, una última guarnición sobreviviente logró replegarse hacia la Puerta Drover, donde erigieron defensas desesperadas y encendieron las antorchas de la resistencia. Sus gritos retumbaban por encima del caos:


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"¡Resistid! ¡Resistid! ¡Por Amn!

Fue ese eco el que guió la llegada de la Alianza de Hierro.

Desde las colinas y caminos, como una ola de acero y conjuro, avanzaron las fuerzas conjuntas de las casas Crytrapper, Krimmevol y Ophal, lideradas por sus mejores mercenarios y magos contratados. Y junto a ellos, avanzaba la imponente figura del Comandante Héctor, con el estandarte dorado de Amn desplegado a los cuatro vientos. La liberación de Crimmor había comenzado… pero el precio sería incalculable lo que justamente se intento evitar.

En el norte de la ciudad, el Teatro de la Alegría, bastión de los templos de Milil, Sune y Lliira, fue sellado por dentro. Clérigos, bardos y paladines lo convirtieron en un último bastión de belleza y fe. Pero su esperanza se ve rodeada: magos renegados lanzan bolas de fuego contra sus murallas, y los cultistas que ayer eran vecinos, panaderos o poetas, se arrastran ahora como hienas sedientas por sus calles, jadeando plegarias a la salvacion.

Y aún no es lo peor.

Un extraño horror se cierne sobre Crimmor.

Rumores susurran que la ciudad ya no está completamente bajo el sol. Una neblina rojiza, antinatural, brota de las grietas entre los adoquines, de las puertas de las casas, de los ojos de los más fanáticos. Algunos juran que las farolas dejaron de alumbrar… que la luz se apaga incluso donde el fuego aún arde.

Peor aún, monstruos que no tienen nombre han comenzado a aparecer. No caminan… se arrastran, se disuelven, se reforman. Nadie los ha visto realmente, pero todos saben que están. Luchan junto a los cultistas, como si respondieran a una voluntad mayor.

"Cuando el rostro de la salvación emerge entre la bruma… no siempre es para consolar."

Rumores estremecedores aseguran que Alexander Vael, el Heraldo de la Salvación, ha sido visto en los barrios bajos, completamente ileso, su túnica ahora teñida en tonos oscuros, casi negros como la sombra de un eclipse. Dicen que avanza sin prisa entre las ruinas, y que con una sola palabra hace estallar a los enemigos del culto en fuego blanco o los arrastra hacia un abismo que no se ve, pero se siente.

Más increíble aún: lo han visto enfrentarse a los encapuchados.
Sí, a los mismísimos Magos Encapuchados de Amn, quienes desde hace semanas peinaban las calles con su austera autoridad y su magia restrictiva. Alexander, lejos de evitar la confrontación, los atacó con una precisión aterradora, dejando claro que ya no es simplemente un líder espiritual… sino algo más. Algo que no sangra ni teme.


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Mientras tanto, el Distrito Más Pobre de Crimmor se ha convertido en un nido de desesperación. Las bandas criminales, incluyendo a los infames Ladrones de las Sombras y otras facciones clandestinas que antes controlaban los rincones más oscuros de la ciudad, han intentado recuperar el control, deseosos de mantener sus viejos dominios y riquezas. Pero lo que encontraron no fue desorden, ni siquiera fanatismo… fue una máquina de guerra.

Los cultistas del barrio más bajo han sido adoctrinados hasta el tuétano. Ya no son fieles. Son fervientes. Y cuando los LDS intentaron expulsarlos con cuchillos y veneno… fueron combatidos sin piedad.

Las calles están empedradas con los cuerpos de aquellos que pensaron que la vieja Crimmor podía volver a ser.

Las túnicas grises marchan en formación.
Los ojos de ocho puntas observan desde estandartes, puertas, y piel.

Y bajo la ciudad, algo responde al canto de la sangre.
Todas las calles son trincheras.
Todos los templos son fortalezas.
Toda esperanza está empapada en ceniza.
El templo de la Alegría resiste.
La Espiral de las Almas combate.
El ejército de Amn avanza…


…pero Crimmor sigue ardiendo.
Y la Salvación —dicen— ya no es una elección.


-29 de Alturiak del año 1494
​



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Offtopic :

La primera escena de la proxima semana seria el dia Martes 29 a las 22 hrs España.
La segunda escena de la proxima semana sera el dia Jueves 1 de mayo a las 22hr España
La Tercera y Ultima escena de la proxima semana sera el dia Viernes 2 de mayo a las 22 hrs españa.

Cualquier problema de horario por mio parte avisare para re agendar.


Hemos llegado hasta este punto finalmente, la proxima semana estara llena ya de eventos finales de participacion libre, quiero agradecer a todos los que han participacipado activamente y ofrecido su ayuda a quienes han participado, hubieron muchas pistas y cosas involucradas que algunos no se fijaron 👀 y otros investigaron a fondo pero xd en el Spoiler se encontrara el sistema de batallas de Crimmor, donde todas las cosas ocurriran en un transcunrso de 21 dias equivalente a 7 dias off.


Sistema de Resolución de la Revuelta de Crimmor (1d100 + Puntos de Objetivos)


Se realizarán misiones y acciones estratégicas en el momento o movimientos en diferentes distritos de Crimmor. Cada misión completada otorga Puntos de Objetivos que se suman al resultado de una tirada de 1d100.

Una vez lanzado el 1d100, se suman los Puntos de Objetivos obtenidos hasta el momento y el resultado se compara con la siguiente tabla para determinar el estado del distrito correspondiente.

Distritos de Crimmor y su Importancia​

  1. Distrito del Puerto.

  2. Distrito Noble.

  3. Distrito Pobre.

  4. Distrito Normal.

  5. Distrito del Mercado.

Modificadores Adicionales​

  1. Superioridad Numérica del Culto y activa ayuda de los Valtrisse y Reddoran : En distritos con fuerte presencia del Culto, las tiradas tienen un penalizador de -10 a la tirada.
  2. Presión de la Guardia y Mercenarios: Si los aliados logran reagruparse, los jugadores pueden recibir un bono de +10
  3. Estados de Emergencia y Rumores: Algunas acciones pueden influir en la moral del Culto, cambiando los resultados en distintos distritos. +10
  4. Cada mision ejecutada con exito puede dar entre 10 a 15 puntos a la tirada final de 1d100.
  5. En caso de que se saque 101+ el proximo distrito afectado tendra un bono de +15 a la tirada.




Resultado (1d100 + Puntos de Objetivos)Estado del Distrito
01-20Fracaso Total - El distrito cae completamente en manos del enemigo. El Culto toma control absoluto y refuerza otras áreas.
21-40Derrota Parcial - El enemigo gana ventaja. Se dificultan futuras operaciones en el distrito.
41-60Conflicto Estancado - Ningún bando obtiene el control total. El distrito se mantiene en disputa.
61-80Éxito Parcial - Se logra una posición favorable, pero el enemigo aún puede recuperarse.
81-100Victoria Decisiva - Se obtiene el control del distrito. El enemigo pierde influencia y presencia.
101+Dominio Absoluto - No solo se gana el distrito, sino que se generan ventajas estratégicas en otros distritos cercanos.

Ejemplo de Funcionamiento​

  1. Un jugador completa una misión en el Distrito del Puerto, obteniendo +20 Puntos de Objetivo.

  2. Lanza 1d100 y obtiene un resultado de 50.

  3. Se suma el bono obtenido: 50 + 10[modificadores pasivos] +15 [ganancia de la misión] = 60.

  4. Según la tabla, el distrito queda en "Exito parcial
 
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Arrakis

Alas del Pegaso de Valrieth
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La mujer emergió de las alcantarillas en una exhalación, sus pasos aún pesados, aún envueltos en la rojiza neblina que los había cubierto casi por completo allí abajo. Soltó el aire, inhalando después profundamente, tratando de que el olor de aquellas profundidades desapareciera de su nariz. Su mano se mantenía tensa, sus dedos aun entreabiertos, como si la gema que hasta hace poco habían sujetado sus dedos se mantuviera aún entre ellos. Un artefacto Netherino, arrebatado de las manos de los Encapuchados meses atrás por la iglesia de la Salvación. Una pieza del legado de su gente. Había tenido que entregarla al Archimago, aunque por unos instantes había pensando en renunciar a toda su vida, a todos sus logros, por aquel pedazo de historia. Sentía la perdida de aquel artefacto como un nuevo golpe a la civilización que la había acogido, una traición a la memoria del Principe Brennus quien tanto esfuerzo había depositado en conseguir recuperar todo aquello que pudiera de cuanto se había perdido con la gran caída.

Ahora ese artefacto se encontraba de vuelta entre los muros de capaconjuro. Oculto. Olvidado.

Apenas tuvo tiempo para regodearse en la pérdida. Una pedrada voló cerca suyo, impactando en su hombro. Después otra, salida de la contienda que cerca entablaban algunos hombres dispersos contra los aún fieles a la secta, en una huida entre gritos de alarma y de terror. Su cuerpo se desintegró, convirtiendose en un estallido de sombras palpitantes que se fundió en el suelo, emergiendo entre las proyectadas por una chimenea, en la seguridad de uno de los tejados aledaños.

Observó el caos. La destrucción.

La obra del culto de la salvación se hallaba a sus pies, una delicada obra de ingenieria que la arcanista admiraba en profundidad. Habían realizado sus pasos de forma medida hasta encontrarse en el momento en el que estaban. Parecía que nada de lo que hicieran sirvió para detenerlos, si para mermar sus esfuerzos. Que gran adquisición seria Alexander para la iglesia dela Pérdida...

Una explosión cercana de bolas de fuego la sacó de su estupor, mientras se giraba para observar en dirección al resto de la ciudad. No había tiempo para admirar obras ajenas. El poder de los suyos en la ciudad se tambaleaba. Los Ladrones de la Sombras estaban amenazados con perder el bastión que mantenían alli...Era algo que no podían permitir, por valioso que fuera el heraldo.

Iban a tener que quitarlo de en medio, a él y al maldito ser al que adoraba.​
 

BobM

Pomo de Puerta de Baldur
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El Umbra se perdió en el caos de la contienda, una vez el grupo emergió de las alcantarillas, marchando con una de las sotanas de los miembros de la salvación. Lo cierto es que este gesto era solamente para desviar la atención de lo que realmente estaba por acontecer.

Los Ladrones de las Sombras siempre han velado por Crimmor desde las sombras, cumpliendo un pacto que es mucho más antiguo que la propia llegada del netherino a las filas del antifaz y el estilete. Ya había notificado a los suyos con antelación, los Ladrones de las Sombras estaban luchando sin cuartel, la célula de Crimmor requería de refuerzo y era el momento de dejarse ver, una de las muchas sombras de la capital aparecería para mostrar la fuerza de los suyos y el porque están donde estan
.
 

Krul

Cojín de la silla mullida de Dukaan
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Llegando al campamento que habían improvisado los soldados de las Fuerzas Armadas gracias a la magia de desplazamiento de los magos encapuchados, aparecería la Sargento Alice Valdor con la mitad de su uniforme cubierto por la suciedad y el lodo de las alcantarillas y la otra mitad por la sangre ahora seca de las criaturas que tuvieron que enfrentar, observaría la situación manteniendo el temple ante lo que escuchaba de unos y otros y lo que podía ver que se sucedía tras las murallas.

Lejos de marchar a lo que podría ser un merecido descanso tras haber cumplido con la misión que se habían encomendado aquella noche. La Aasimar se acercó hacia las líneas del frente, espada en mano, sus ojos carmesís brillaban con la voluntad de la Caballero Rojo sin temblar por el caos que se desataba, no había miedo en ellos, solo una determinación para continuar ayudando a sus compañeros a enfrentarse a la adversidad que tenían delante para recuperar la ciudad que estaba por caer en las manos de la Iglesia de la Salvación. A su paso alzó su armoniosa voz celestial para llegar a aquellos que luchaban en el bando amniano.


Hoy, el enemigo no viene de tierras lejanas, no cruza montañas ni surca mares. ¡No! el enemigo se ha alzado en nuestras propias calles, aprovechando la oscuridad y el miedo. ¡La Iglesia de la Salvación...ese falso credo...ha mostrado finalmente su verdadero rostro! ¡No son fieles, no son salvadores, son siervos del caos! ¡Monstruos disfrazadas de profetas!

Y sin embargo, aquí estamos, aquí seguimos ¡Ellos traen desesperación y no la salvación, pero nosotros les llevamos justicia!

¡Esta noche la ciudad no caerá! ¡No mientras esta espada se alce! ¡No mientras nuestros corazones ardan de vida y valor! ¡La Diosa de la estrategia está con nosotros hoy!
​
¡Gloria a Amn! ¡Por Crimmor y por la Caballero Rojo!
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Nazgul

Vestido de Valak
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Una vez alcanzaron las noticias Kalanthyr, el viejo mago se teletransportó raudo a Athkatla para alcanzar el Palacio del Consejo de los Seis.

"La gente necesita saber que cuenta con el Consejo de Seis para mantener la moral alta. Este edicto es una necesidad real".

Pocas horas más tarde llegó a Crimmor montado en una exquisita yegua blanca y portando el Senescal su armadura de guerra roja y dorada con el grifo estampado en el pecho y el Estandarte de Amn a sus espaldas erigido nada menos que por un enorme gólem de hierro; dicen que su imponente custodio y creación. Alrededor algunos soldados lo escoltaban, también algún compañero del Decanato de Batalla de la Arcanum Schola.

Las trompetas de los pregoneros oficiales anunciaron el edicto del Consejo de Seis.


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¡Pueblo de Amn!

Hoy nos convoca la oscuridad, pero no el temor. Nos llama el acero, pero no la rendición. ¡Hoy alzamos el estandarte de la ley y el orden contra aquellos que buscan sumirnos en el caos absoluto! Nuestros gobernantes no van a permitir semejante rebelión como la que acontece en la Ciudad de las Caravanas, centro comercial de muchos negocios.

Desde las sombras más profundas del fanatismo y la mentira, el llamado Culto de la Salvación ha revelado su verdadera faz: demonólogos y asesinos al servicio de una causa impía, que busca quebrar el alma misma de nuestra nación.

Este es el momento en que los justos se levantan, en que los verdaderos hijos e hijas de Amn muestran de qué están hechos.
Llamamos a los aventureros valientes, a los mercenarios honorables, a los ciudadanos con sangre en las venas y fuego en el pecho, a que se unan a las Fuerzas Armadas y alcen sus armas por recuperar la Paz de Amn.

¡Tomad las armas!
¡Proteged nuestros muros, nuestras familias, nuestros sueños y riquezas!
No es sólo Crimmor lo que está en juego. ¡Es el alma de toda Amn!

Y para aquellos que buscan gloria y justicia…
Declaro con toda la autoridad del Consejo de los Seis y del Reino de Amn:

La generosa recompensa de
1.000.000 de monedas de cobre para quien traiga, viva o muerta, la cabeza del cabecilla del Culto de la Salvación: Alexander Vael.

La historia se escribe en días como este.
Y los héroes se forjan en el fuego de la adversidad.

¡Gloria y Fortuna! ¡Por Amn! ¡Por el Consejo! ¡Por la victoria!


Offtopic :
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Poisoned

El que aplaude en los discursos Zhent
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Crimmor ardía en el horizonte.
No con fuego natural, sino con esa clase de resplandor que deja la desgracia cuando se posa demasiado tiempo en un solo sitio. Una neblina rojiza, como sangre evaporada, se alzaba desde las grietas de la ciudad y trepaba por el cielo. A la distancia, Kaelith entornó los ojos y observó, fascinada a la vez que distante. En perpetua calma característica en ella, pero con un hormigueo en su interior por querer saber mas.

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Se detuvo en la ladera de una colina baja, lo bastante cerca para ver las siluetas de las murallas, lo bastante lejos para no sentirse demasiado involucrada. Era el lugar perfecto.

Alzó ambas manos, dibujando en el aire un trazado arcano con la punta de los dedos. Evoco las palabras arcanas memorizadas para el conjuro y la realidad onduló, se retorció, y una estructura surgió lentamente. Muros robustos, techo inclinado, puertas sólidas… un refugio seguro para la arcana. Un lugar para la espera.

"Cobijo seguro de Leomund"

Una ironía, en cierto modo.
Kaelith no buscaba seguridad. Ni calor. Ni hogar.

Buscaba tiempo. Y perspectiva.

Entró sin prisa, cerrando la puerta tras de sí. Dentro, la casa cumplía su función, no había lujos, solo practicidad. Se despojó del manto con el emblema thayino, lo dejó colgado con cuidado. Luego, en silencio, se acercó a la ventana y observó de nuevo la ciudad.

—Dos acciones por cada una… —murmuró, casi para sí.

La ley de la causa y efecto universal. Tan banal y tan inexorable como la muerte. Crimmor sufría ahora el coletazo de indulgencia, fanatismo y corrupción. Y sin embargo, ¿no era eso precisamente lo que la hacía fascinante?

Kaelith se sentó, cruzó las piernas y extendió su grimorio frente a ella. Apuntó una línea más en una de sus notas: Fenómenos arcanos emergentes durante crisis de fe colectiva. Posible origen extraplanar. Confirmar si es efecto colateral o entidad con voluntad propia. Subrayó dos veces.

Pensó en Alice.
En su mirada encendida en rojo carmesí. En sus fuertes y decididas palabras de bien y justicia. Deber y honor.

Pensó en la expresión de decepción suscitada en sus palabras.
Pensó en cómo se dieron las cosas y en cómo ofreció "ayuda" a una "amiga". Casi sintiéndose manipulada por emociones que apenas comprendía o por astucias que se le escapaban.

Ridículo. E innecesario.

Y, sin embargo, Kaelith estaba aquí. Sonriendo de lado mientras pensaba en todo eso.
Había elegido estar aquí. ¿Por ella? ¿Por la ciudad? ¿Por la curiosidad?
La respuesta se escapaba. Como siempre. Pero estaba dispuesta a atraparla, tambien como siempre.

Acomodó el grimorio. Se preparó. No porque creyera en la causa, no porque sintiera esperanza, ni mucho menos redención. Incluso le daba igual el destino de Crimmor. Lo hizo porque algo iba a romperse… y ella quería estar allí para verlo. Para estudiarlo. Para decidir si merecía intervenir… o simplemente, anotar los resultados.

En la distancia, Crimmor gritaba.

Kaelith esperó.



 

Juan

Donante voluntario de sangre
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crimmor.png*Tras hacer acto de presencia en la ciudad mediante la magia de los Magos Encapuchados, sus élficos y precisos ojos pudieron contemplar con todo lujo de detalle como finalmente el conflicto había explotado, pero lo que más le llamo la atención fueron las llamas que brotaban del puerto. Moviéndose con la gracia de quién ha vivido mil batallas entre el tumulto, llegó hasta el puerto, donde había dado su palabra aquel día que ordenó la retirada de luchar hasta la muerte, e iba con la intención de cumplirla, espoleado además por el edicto desde el Consejo de los Seis*

"¡Yugo Reft!"

*Gritaba a vivo pulmón mientras se acercaba a lugar donde la contienda estaba servida, buscando al grupo defensivo del distrito en el que los miembros del puerto resistían fieramente.*
​
¡Os di mi palabra, y aquí me hallo, dispuesto a sangrar, dispuesto a morir por la defensa de Crimmor! ¡Ha llegado el momento, las Fuerzas Armadas de Amn no dejarán que las gentes de bien sufran! ¡Habéis demostrado valía, habéis demostrado una entereza digna de los héroes que sois! ¡Luchemos juntos para librar a Crimmor de la lacra de este impío culto, pues será este el día que se recordará como la reconquista del puerto!
¡Por vosotros!
¡Por Crimmor!
¡Por Amn!

¡A LUCHAR!
​
 

Tuliosoyyo

Barril de Khaof
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*Astrid tras buscar la forma de mandar una carta rápida, tomó uno de los mapas de Crimmor que guardaba en la bolsa desde que cerraron la Sede de la Eterna Melodía . Entre el caos del desastre escuchó las arengas del Capitán Ewan Y corriendo hasta él le dio las nuevas del Teatro de la Alegría, este se había fortificado clausurándose desde dentro, resistirían pues pocos conocen la fiereza de un Bardo cuando tratan de destrozar su bien más amado. Pocos conocen su capacidad de venganza llegado el momento.*

-¡Capitan Ewan! , debemos encontrar una salida para los niños y niñas que hayan sobrevivido y evacuarlos a lugar seguro ¿ Como podemos hacerlo rápido y con seguridad? Después de asegurar el futuro de Crimmor, nos esperará la batalla por nuestro hogar!
 
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El Espino Blanco

Repetidor de la Myrdon
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Frases de esperanza, estrofas de animo y corazones en vilo. Así despunto el dia en Crimmor con varias personalidades y cleros ante el Teatro de la Alegría. Se vertió el ultimo resquicio de fe que quedaba, la ultima oportunidad de redención para muchos antes de que el final desbordara por los quicios de las puertas de la ciudad hasta los hogares de cada familia.

Muchas almas se salvaron con aquel gesto, cuando el caos y el humo exigieron su reinado en las calles, el dorado era una minúscula gota en un mar de gris, pero ahí estaba.


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Zio

Pornorroleador oldschool
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Cuando salió de las alcantarillas junto al resto, Crimmor ya habia explotado en llamas.

El varón alado junto a otros, había sido testigo del declive todo ese asunto. El plan del grupo de la superficie era 'Simple y sencillo' a simple vista: Aquellas artistas que eran propias de Crimmor, que habían luchado tanto tiempo por sus gentes y se habían ganado el corazón de sus conciudadanos en mas de una crisis, debían volver a hacerlo para devolver la voluntad a aquellos que habían sido manipulados. El resto, debían de apoyarlas. Tenía la confianza de que la empresa llegaria a buen puerto pero... algo había salido terriblemente mal.

O simplemente ya estaban en un punto de no retorno.


Como fuere, dejó que otros se centrasen en la tarea de reducir a aquellos que habían alzado las armas en nombre de "La Salvación". Actuó como pudo para asegurar la salida de refugiados y aquellos que no quisieran verse envueltos en la sangrienta contienda, no sin un nudo en el estomago.

Aunque capturasen al responsable, ante esta situación... ya había ganado.

Ahora aquellos que clamaban por la Salvación corrían por sus calles, a sus oidos llegó que las bestias que no podía nombrar, que obedecían a esa entidad a la que no había podido dar nombre atacaban como una sola fuerza.

Primero, los refugiados.

Con su conocimiento del belicismo y el baluarte que podía ser con su armadura, intentaría ayudar en las labores como le fuera posible. Después, dirigiría su frio acero contra las criaturas que ya no eran de este mundo.
 
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_Miau_The_Return_

El que aplaude en los discursos Zhent
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Entre el variopinto grupo, emergerían dos mujeres pelirrojas, ayudándose la una a la otra. Una semiorca y una humana. avanzando a trompicones; dos mujeres físicamente muy diferentes, pero de espíritus y creencias iguales.
Tras ellas venían algunos de los integrantes del grupo; un Maestre, dos elfos alados... La semiorca parecía ayudar a la humana, pues esta tenia un enorme rictus de dolor en el rostro, mas no parecía sufrir heridas físicas notables.
El ambiente en el lugar era ruidoso y agitado. Por doquier se escuchaban gritos de multitudes, estruendos.
Oyeron a su vez, como un atronador estruendo provenía del puerto de Crimmor.
Mas su primera prioridad, era ir al Teatro de la Alegría, ver que había acontecido, y tomar una rauda decisión, pues la vida, la alegría, la felicidad y el Amor de los lugareños...
Todo; pendía de un hilo.
 

archedchristian

Bug oculto de Darth
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Varios paladines del Alba se hallaban en el templo de Sune cuando la calamidad rasgó los cielos. Sorprendidos, sí, pero jamás vencidos, se reagruparon con férrea voluntad. Con estandartes alzados y corazones en llamas, marcharon hacia el puerto y mercado, heraldos de luz en medio del abismo para ayudar a los necesitados.

Hoy seremos el amanecer que romperá esta noche sin estrellas.​
 

DM Rallito

Lanzador de Deseos que no funcionan así
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Offtopic :
Como recordatorio especial, hoy es una de las 3 escenas de finalizacion a las 22 hrs.
Se usara el sistema de la agenda especificada en general para MP o consecuencias. AGENDA DM RALLITO También se aceptan peticiones de ultimas horas.
 

Arrakis

Alas del Pegaso de Valrieth
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2,355
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La mujer se adelantó con paso firme entre los soldados, sus vestimentas aún con restos de sangre de los engendros, su rostro cubierto de una pátina de seriedad. Observó un instante a su diestra, con Valdor cerca , ambas orgullosas de sus logros en la ciudad y motivadas para poner fin a aquella carniceria. Se adelantó entonces, alzando la voz hacia los hombres y mujeres de Crimmor que habían sido liberados del influjo. También hacia aquellos magos que allí estuvieran, colaboradores o miembros de la Arcanum, y a todos aquellos que habían acudido al desesperado plan que habían trazad0.



¡Escuchadme, hijos de Crimmor!

¡Os han mentido! Os han manipulado. ¡Han envenenado nuestras calles con su falsa salvación! Pero no más. Hoy los arrancamos de raíz, nos desharemos del influjo que estos han perpetrado en las gentes de Crimmor!

Los he visto de cerca. He caminado entre sus ídolos podridos. He sentido su corrupción filtrarse en la piedra misma de esta ciudad. ¡ También he visto el fin que proponen! Han pensado que este pueblo era débil, que de doblegaría a sus designios sin mas. ¡Pero hoy conocerán el fin de sus planes! No darán un paso más ni tomarán un hijo de estas calles más!

Luchamos por recuperar lo que es nuestro: nuestra casa, nuestra voluntad ! A los que aún dudan: ¡mirad a vuestro lado! El ejército os cobija, guardarán vuestras espaldas. La Arcanum conjurará a vuestro lado. ¡Ya no sois esclavos! ¡Sois hombres y mujeres libres! Veo el fuego en vuestros ojos! Ningún falso profeta pondrá sus manos sobre nuestra ciudad mientras uno de nosotros siga en pie.​

¡Crimmor no caerá!

¡Que tiemblen los impostores y tiemble su falso profeta! Hoy, Crimmor se alzará sobre ellos!

¡Por la ciudad! ¡Por Crimmor!



La mujer lanzó un último grito antes de prepararse, ajustando su grimorio y afilando la daga un par de veces antes de volver a guardarla en su cinto. Muchos morirían alli, estúpidos lanzados por palabras de hálito de los allí presentes. Las suyas, preparadas de antemano por alguien mas versado que ella en ese ámbito..pero poco importaba de quien fueran los ánimos. Todos los impulsaban a batallar, la mayoría comerciantes o tenderos que no habían tomado nunca las armas, y eso indudablemente aumentaría el listado de víctimas. Una limpieza se alzaría en Crimmor, incluso entre los Ladrones de las Sombras que en sus callejones se ocultaban. Tampoco importaba. Esas bajas también eran aceptables, y había que sacar de allí a aquellos indeseables..costara lo que costara. Solo lamentaba no haber aprendido más de ellos, de sus técnicas de captación....o que no hubieran sido realmente siervos de la Dama. ​
 

DM Rallito

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Dicen que los cielos se tiñeron de gris profundo, como si el sol se negara a mirar lo que estaba por suceder. Tras el sangriento avance del Culto de la Salvación, la ciudad de Crimmor se desangraba distrito a distrito. El rugido de los estandartes de la estrella de ocho puntas se imponía en cada calle, mientras las casas ardían, los civiles corrían sin rumbo y los fieles al Culto golpeaban puertas a nombre de su “salvación”.

La puerta Este fue la primera en caer. Fuertemente apuntalada por las milicias del culto, se convirtió en un bastión infranqueable. Desde allí, los fanáticos comenzaron a distribuir armamento y coordinar los ataques, como una plaga bien organizada que no dejaba rincón sin devorar. Las fuerzas amnianas y los mercenarios de la Alianza de Hierro, aunque bien entrenados, eran simplemente superados en número por la marea gris que avanzaba sin temor a la muerte.

En respuesta, el comandante Héctor lanzó su jugada más desesperada: una fuerza de choque, Aventureros , bardos de renombre, alcaldes, magistrados, y miembros de la Guardia que aún conservaban la llama de la lealtad en el pecho.

Su objetivo era claro: retomar la plaza de Crimmor, y así desviar la atención de los cultistas que asediaban el Teatro de la Alegría, última bastión espiritual de la ciudad.

Y lo lograron… en parte.

El choque fue brutal. La plaza se convirtió en un campo de batalla donde los adoquines se tiñeron de sangre y las estatuas de viejos héroes fueron partidas por el estruendo del combate. Los miembros del Culto, desprovistos de todo instinto de conservación, se lanzaban como una ola tras otra, gritando versos de locura y fe, intentando romper las líneas de esta fuerza especial.

Los aventureros resistieron, sus capas empapadas en sudor y sangre. Se les vio, por fin, alcanzar las escaleras del Teatro de la Alegría, donde sacerdotes de Sune, Milil y Chauntea oraban por la ciudad sitiada. Allí, con sus espadas alzadas y sus voces resonando en cantos de guerra, la fuerza de choque detuvo el avance de la horda.
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Durante horas pelearon, dicen que sin tregua. El cielo llovía ceniza. El fuego de las casas iluminaba las siluetas de los combatientes. Cada oleada del Culto caía más rabiosa y desquiciada que la anterior, como si la muerte de sus hermanos les infundiera más locura.

Pero el teatro no cayó.

El templo, reforzado por magia y fe, resistió. Aun así, en el corazón de los ciudadanos que observaron desde las sombras, creció una certeza
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"-.El culto no teme morir… porque ya ha muerto todo lo que los hacía humanos."​

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Apenas el polvo se asentaba sobre las escalinatas del Teatro de la Alegría, donde la fuerza de choque había logrado resistir lo imposible, comenzaron a correr voces por toda Crimmor.

Los estandartes de Amn y la Alianza de Hierro ondeaban una vez más sobre los balcones, y los rezos se escuchaban sin ser ahogados por gritos de guerra.

Gracias a ese sacrificio, las fuerzas de la Alianza y la Guardia de Amn comenzaron a recuperar terreno. Calle por calle, piedra por piedra, los escuadrones empujaban a los fanáticos hacia las sombras. Pequeños asaltos aún se daban en esquinas y callejones, pero ya no con la misma furia desbordada. Algo había cambiado: la ciudad, por un instante, recordaba cómo era resistir.

Pero no había tiempo para celebrar.

Los informes indicaban que la Puerta Este, seguía en manos de los fanáticos. Aquel paso era vital: si no se recuperaba pronto, las fuerzas del comandante Héctor quedarían fuera, sin posibilidad de entrar con su caballería ni los arietes pesados.

La fuerza de choque, herida pero no quebrada, fue entonces enviada hacia el Este. Allí, el panorama era desolador: las familias Valtrisse y Reddoran, antaño nobles casas de Crimmor, se habían volcado por completo al culto. Sus arcanos, canalizaban magia para sostener las barricadas. Sus soldados junto a los del culto, con armaduras manchadas por símbolos de ocho puntas, dirigían la defensa como generales de una guerra santa.

Pero no estaban solos.

Dos arcanos de la fuerza de choque, trajeron sus más grandes creaciones: gólems de hierro y escudo, relucientes, pesados, imparables. A cada paso, las empalizadas crujían. A cada golpe, las barricadas temblaban. Mientras los cultistas
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lanzaban conjuros y llamas, los gólems marchaban con paso inquebrantable, empujando como heraldos de la tormenta.

La fuerza de choque aprovechó la distracción. Se adentraron por los flancos, combatiendo casa por casa, adoquín por adoquín Aquellos que se les interponían eran abatidos, otros simplemente huyeron al ver sus capas cubiertas de sangre de la plaza ya conquistada.

El combate fue encarnizado. Algunos afirman que vieron relámpagos de energía verde estallar entre las ruinas, y que una sombra con voz de niño susurraba a los traidores desde lo alto de las almenas.

Pero finalmente, una grieta fue abierta.

Con un rugido metálico, uno de los gólems destrozó la última defensa. Las maderas astilladas volaron por el aire. Un resplandor dorado emergió tras la brecha: era la caballería de Amn, al mando del propio Comandante Héctor, que irrumpía con lanzas alzadas. Tras él, los estandartes de la Alianza de Hierro ondeaban con furia, seguidos por cientos de soldados listos para dar su vida.
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"-.Crimmor tenía una herida abierta… pero ahora también, una entrada."​


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Cuando las murallas del Este cedieron, y las lanzas de Amn perforaron el corazón del fanatismo, la esperanza —esa esquiva flor de guerra— pareció florecer al fin sobre las ruinas de Crimmor. La plaza resistía, el Teatro de la Alegría seguía en pie, y los estandartes de la Alianza de Hierro ondeaban desde las almenas rescatadas. Por primera vez, la victoria parecía al alcance de la mano.

Pero la esperanza, como la llama, puede ser extinguida con un solo soplo de oscuridad.

El comandante Héctor, con la determinación tallada en piedra de los viejos generales, reunió a sus capitanes. Era hora de golpear el distrito del mercado, el corazón económico de la ciudad, ahora convertido en un nido de fanáticos. El culto lo había fortificado con velocidad inhumana, como si la misma ciudad conspirara en su favor. Trincheras improvisadas, barricadas de piedra y fuego, y corredores laberínticos aguardaban a quienes osaran entrar.

Se trazó un plan: el Comandante asaltaría desde el sur como distracción, mientras la fuerza de choque se infiltraría por los callejones del este. Su misión era doble: escoltar fuera del distrito a mercaderes leales a Amn atrapados en el infierno, y lo más importante, eliminar a Veylin el Vigilante, un tenebroso líder del culto cuya influencia crecía con cada plegaria sangrienta.
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Los rumores dicen que, gracias a la maniobra, cientos de civiles fueron rescatados, conducidos por la fuerza de choque entre las ruinas, protegidos por conjuros, acero y valentía.

Pero la victoria fue un espejismo.

Las tropas de Amn, confiadas en su número y disciplina, comenzaron a avanzar por las calles enardecidas… solo para descubrir que el culto esperaba. Cada palmo ganado fue pagado con cuerpos. Diez hombres por cada callejón. Veinte por cada barricada. Cien por cada cuadra.

Y entonces, él apareció.

Veylin, el Vigilante, envuelto en una túnica de sombras y con un halo de ojos vacíos, descendió al campo de batalla desde lo alto de un edificio en ruinas. Su sola presencia hizo temblar las lanzas, su voz acalló los cuernos de guerra. Con poder abyecto, derribó escuadrones enteros, y el avance se volvió retroceso. El sur del distrito colapsó en minutos.

En ese momento, el comandante Héctor hizo lo que sólo los verdaderos líderes hacen cuando todo se derrumba: cargó.

Montado, herido, con sangre en la armadura y el estandarte aún en alto, lideró a sus hombres en una última embestida directa contra Veylin. Dicen que el enfrentamiento fue titánico, que la tierra misma se abrió bajo sus pies. Veylin cayó, herido, pero no muerto. Se retiró entre la bruma roja, arrastrando con él a los restos del culto hacia otros distritos… y dejándole a Crimmor un precio que difícilmente podría pagar.

El distrito del mercado no cayó. Aunque las tropas de la Alianza lograron establecer algunas posiciones, el control sigue dividido, las escaramuzas son diarias. Las cenizas del comercio arden. Los puestos, antes rebosantes de especias y seda, ahora son trincheras de sangre.

Y mientras las campanas del mercado callan, el culto se reorganiza. Porque en esta guerra, cada victoria parece una herida más.
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​
"Crimmor arde. Las plegarias se mezclan con los gritos. Se ofrece salvación entre ruinas… pero, cuando todo se ha perdido, ¿qué queda para ser salvado?"

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Offtopic :
Muchas gracias a todos los participantes de esta primera escena de una seguidilla, recuerdo por este mismo post que la proxima escena sera el dia
La segunda escena de la proxima semana sera el dia Jueves 1 de mayo a las 22hr España
Junto a esto aclaro que Onrol los personajes que participaron pueden rolear normalmente, la batalla llevara dias en terminar y el distrito principal la puerta del Este y el mercado estan en "Manos de Amn"
 
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DM Rallito

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Por motivos del servidor caído, pasamos la escena para el Martes a las 22 horas las muertes se guardan OJO AITANA :love: Solo pueden venir quienes estaban de antes ya, Si alguno de los que vino NO puede venir, puede ceder su slot avisándome con antelación
 

DM Rallito

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Días de humo y sangre, de gritos apagados por el estruendo de acero y hechicería. El distrito del mercado, antes corazón palpitante del comercio crimmoriano, era ahora un campo de ruinas y ceniza. Allí, la Alianza de Hierro, férrea y disciplinada, comenzó a limpiar con metódica precisión los restos del culto. Uno a uno, los últimos rezagados fueron cazados como ratas, aunque los rumores más oscuros dicen que algunos de ellos, hábiles en la mentira y el miedo, abandonaron sus túnicas y se ocultan ya entre la gente común, aguardando el momento para renacer en las sombras.

Con los distritos centrales estabilizados, el Comandante Héctor Hawkyns puso la mirada en el siguiente objetivo: el puerto.

La orden fue clara. La fuerza de choque, curtida por semanas de combate, debía abrir paso hasta la Espiral de Almas, donde aún resistían los miembros del gremio del puerto y los clérigos de Kelemvor, protegiendo a más de trescientas almas acorraladas en templos, bodegas y almacenes convertidos en refugios.

El capitán Thadeus, aguardaba su señal para desembarcar, traer consigo refuerzos de Amn y sellar el control de la costa.

Entonces vino la niebla.
No una bruma cualquiera, sino una que parecía tener voluntad propia. Fría, espesa, cargada de un murmullo antiguo. De entre ella surgieron horrores, criaturas imposibles, deformes y reptantes que avanzaban al lado de fanáticos armados con dagas negras y estandartes rotos. Pero la fuerza de choque no retrocedió. Como una cuchilla afilada, cortaron a través del enemigo, disipando la bruma con acero y magia. Cada paso ganado se pagó con sudor y sangre, pero el avance fue imparable.

En otra zona, el propio Comandante Héctor lideraba el frente. Bajo su mirada firme, los arietes demolieron empalizadas improvisadas, las barricadas cedieron, y el avance por el río Alandor, apoyado por los magos encapuchados, se tornó una maniobra decisiva. Héctor no dejó detalle sin atender: cada cruce de calle, cada disparo, cada oración murmurada antes del combate era observado y dirigido por él.

Finalmente, las fuerzas convergieron. En el corazón del muelle en ruinas, entre sangre, tablones astillados y cuerpos irreconocibles, Thadeus se acercó al comandante. Con expresión grave y una tela manchada, descubrió el cadáver de un hombre huesudo, demacrado, cuya piel marcada mostraba dos símbolos: un puñal invertido y un antifaz dibujado con tinta negra.

Veylin el Vigilante había caído.
El ejecutor del culto, el cazador de espías, el terror en las sombras… derrotado finalmente por la fuerza de choque.

El puerto fue recuperado.
Pero no fue una victoria sin costo.
Las aguas siguen susurrando.
Y la niebla… aún ronda los callejones al anochecer.
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Pasadas apenas unas horas de respiro tras la sangrienta conquista del puerto, el estandarte de Amn volvió a alzarse. El ejército avanzó con decisión sobre el distrito noble de Crimmor, aquella porción intacta de la ciudad donde otrora vivían los linajes más antiguos, donde las torres blancas se alzaban sobre jardines suspendidos y fuentes de mármol. Pero no hallaron resistencia.
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Ninguna barricada. Ningún centinela. Ni una sola espada levantada.
Solo… la niebla.
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Una bruma roja, espesa y cálida como la sangre olvidada, colgaba en el aire. Silente. Sofocante. Irritaba los ojos y pesaba en el pecho, como si cada aliento inhalado fuera un tributo a algo que acechaba más allá de la vista. El Comandante Héctor, desconfiado, ordenó a sus tropas registrar las mansiones de los nobles en busca de supervivientes o cultistas ocultos.


Encontraron puertas abiertas, copas aún humeantes, cartas sin terminar.
Y cuerpos.
Cuerpos deformados, retorcidos, abrazados al vacío con expresiones de horror absoluto.


Entonces, los gritos comenzaron. No desde el frente, sino desde todos los puntos a la vez. Las tropas de la Alianza de Hierro, dispersas entre callejones y patios nobles, fueron rodeadas por horrores indescriptibles, surgidos de la niebla misma: cosas sin forma, con bocas donde no debía haber, y extremidades que parecían mutar al contacto con la luz.




El Comandante Héctor, junto al Capitán Alaister de los Ophal, levantaron una línea de defensa improvisada en la plaza central, protegiendo la retaguardia mientras la fuerza de choque se adentraba en la residencia del alcalde, en busca de respuestas, o quizás del origen de la niebla.

Y entonces, todo cesó.

Tan repentino como comenzó, el aire se volvió ligero, la niebla se disipó como humo ante el alba. Las criaturas simplemente se desvanecieron, sus cuerpos no quedaron, como si nunca hubieran existido. Solo el silencio… y los muertos.


Nadie supo con certeza qué ocurrió dentro de la mansión del alcalde. Algunos juraron haber oído el nombre de "Ilmeth la Misericordiosa" repetido en un cántico, otros aseguran que la fuerza de choque realizó un ritual prohibido para sellar la neblina misma. Pero de entre las conjeturas, solo unos pocos conocen la verdad. Y guardan silencio.


Lo que para el pueblo fue un infierno, para el alto mando fue un trámite. Las crónicas militares declararon la toma del distrito noble como una victoria limpia.


Pero entre tantos muertos, uno acaparó todas las miradas:


El cuerpo del alcalde Corlyn Braen fue hallado en su despacho, atravesado por cuchillas finas como hilos, su rostro cubierto por una máscara negra pintada a mano, signo inequívoco del culto. Había sido ejecutado no como autoridad, sino como símbolo.

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Con su muerte, Crimmor perdió su centro.
Los caminos estaban rotos. Los mercados, en llamas. El pueblo, disperso. El liderazgo… muerto.


En las filas de la Alianza de Hierro, comenzaron a oírse quejas. Murmullos de frustración contra los generales de Amn. Se habló de ineficiencia. De falta de visión. De arrogancia. Pero las quejas no escalaron. Las decisiones ya estaban tomadas. La guerra tenía dueño. Y la suerte… ya estaba echada.
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Habían pasado ya varios días. Días sin sol, donde las calles olían a polvo seco y ceniza vieja, y los nombres de los muertos eran tantos que ya no se pronunciaban. El culto estaba acorralado. Sus líderes habían caído, sus recursos drenados hasta el último suspiro. Solo quedaban los más fanáticos, los que no temían morir, los que creían que su sacrificio sería la llama final que encendería el juicio del mundo.

En la famosa posada de Crimmor, donde Terrina la Terrible aceptó a todos bajo su techo y convirtió su hogar en cuartel, el plan final fue revelado. Un mapa manchado por sangre seca, velas encendidas sobre platos vacíos, y ojos cansados que aún brillaban con convicción. El objetivo era simple: aniquilar al culto de raíz. Pero para eso, Alexander debía morir.

Era demasiado poderoso. Su mera presencia en el campo de batalla bastaba para inclinar el equilibrio. El Comandante Héctor, el Capitán Alaister de los Ophal y los Magos Encapuchados encomendaron la tarea a quienes ya habían enfrentado el infierno una vez: la fuerza de choque.

Su misión era clara. Interrumpir el ritual en la plaza central del “distrito de salvación”, donde los últimos seguidores se aferraban a la promesa de redención por medio del fuego y la sangre. Una vez sellado el ritual, los Ladrones de las Sombras guiarían a la fuerza de choque hasta el Hospicio de la Salvación, donde Alexander se ocultaba, rodeado de devotos y protegidos por la magia y la desesperación.

Y así, comenzó el asalto final.

Las fuerzas amnianas, junto a la Alianza de Hierro, avanzaron por todas las arterias de la ciudad. Las antiguas calles se volvieron trincheras. Cada casa, un bastión. Cada esquina, una tumba. El culto resistía con furia, con fanatismo puro. No luchaban por su vida, sino por su fe torcida.

Entonces, la explosión sacudió el corazón del distrito.
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Una columna de humo y fuego verde se alzó desde la plaza, como una herida abierta al plano material. Edificios colapsaron, las llamas lamieron los cielos, y por un momento, el fragor de la batalla se congeló. Algunos soldados cayeron de rodillas. Otros retrocedieron. Muchos pensaron que todo se había perdido.


Pero el Comandante Héctor no se detuvo.
​

—¡Es parte del plan! —gritó, su voz rasgada—. ¡Adelante!
​

Y avanzaron.

A través de ruinas, polvo y caos, las tropas siguieron su camino, cerrando el cerco. Alexander no aparecía. Su figura no estaba en ninguna línea, ningún templo, ningún balcón.

Entonces, vino el temblor.
El suelo crujió. La oscuridad se cerró.
Un susurro de mil voces calladas llenó el aire…

…y luego, todo cesó.

La niebla se disipó. Las calles quedaron en silencio.

En las puertas destrozadas del Hospicio de la Salvación, la fuerza de choque aguardaba. Sus rostros eran máscaras de ceniza, sangre y determinación. Llevaban consigo una sola noticia:

Alexander Vael, el Heraldo, había muerto.

No hubo vítores. No hubo himnos.

El ejército amniano avanzó hasta reunirse con ellos en el patio devastado, rodeado por estatuas rotas y cadáveres sin nombre. Se miraron unos a otros, sin palabras. Había terminado.

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Por la noche, las hogueras fueron encendidas en las plazas recuperadas. Algunos soldados cantaron canciones de su tierra, otros lloraron por quienes no volverían a verla. La ciudad de Crimmor, la ciudad de las
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caravanas, yacía rota. Sus caminos eran surcos de escombros.

Sus mercados, ceniza.
Su alcalde, asesinado.
Su pueblo, disperso.
Su fe, fracturada.


La victoria fue celebrada. Pero nadie se atrevía a llamarla triunfo.

La Iglesia de la Salvación había sido destruida.
Pero también la ciudad que intentaban salvar.


Y mientras las columnas de humo aún se alzaban sobre los tejados ennegrecidos, algunos sabían que no fue una guerra ganada, sino un desastre evitado.

Uno de los oficiales de la Alianza murmuró ante el altar caído de un templo calcinado:
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—Ganamos… pero ¿qué queda ahora para proteger?​

Y el eco, esa noche,
no tuvo respuesta.

- 8 de Tarsakh del año 1494 DR​

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Crimmor ha sobrevivido.
Pero a qué costo.

Lo que alguna vez fue la joya del comercio amniano, la "Ciudad de las Caravanas", yace ahora rota y desgastada, sus muros agrietados y sus mercados reducidos a escombros humeantes. Los caminos que antes vibraban con el sonido de ruedas y pasos apresurados están ahora cubiertos de polvo y ceniza, marcados por el paso de soldados y las sombras de los muertos.

Una presencia militar abrumadora domina las calles. Las fuerzas de Amn, endurecidas por semanas de batalla, patrullan las esquinas, sus armaduras sucias, sus estandartes desgarrados. La Alianza de Hierro, aún firme pero con rostros marcados por la fatiga, ha establecido puestos de control y barricadas improvisadas, mientras sus comandantes debaten entre ellos en voz baja, disputándose cada pedazo de influencia sobre esta ciudad que ya no es la misma.

Sin embargo, la economía no puede detenerse.
Crimmor debe respirar, aunque sea con pulmones heridos. Las caravanas comienzan a moverse nuevamente, sus ruedas tambaleantes sobre adoquines rotos, mientras comerciantes susurran sobre nuevos acuerdos, rutas seguras y precios inflados para recuperar lo perdido.

En las grandes casas de piedra de la familia Crytrapper, los Krimmevol y los Ophal, se discute el futuro político de la ciudad. El trono del alcalde está vacío, y la sangre seca de Corlyn Braen aún mancha las losas de su antigua mansión. Sin embargo, aunque todos saben que el vacío debe ser llenado, la decisión aún se encuentra en el aire. Las puñaladas políticas se sienten más afiladas que nunca.

Los ciudadanos reconstruyen.
Manos callosas y almas cansadas levantan tablones, rellenan grietas y enderezan postes caídos. Pero no todos tienen paciencia para esperar a que la luz regrese. Algunos han caído en nuevas redes de crimen y corrupción, buscando en el caos una forma de recuperar su poder perdido o simplemente sobrevivir.

Sin embargo, entre las ruinas también ha surgido nueva fe.
Los cleros de Kelemvor y Sune han fortalecido sus posiciones. Kelemvor, venerado por quienes han perdido a tantos seres queridos, ahora guía a los vivos y honra a los muertos, mientras los templos de Sune se llenan de flores marchitas y oraciones susurradas por quienes aún buscan belleza en la tragedia.

El culto de la Salvación es ahora un recuerdo oscuro, un tema prohibido en las tabernas y mercados. Los cazadores de herejes patrullan las calles, buscando signos de los fanáticos sobrevivientes. Los símbolos del culto han sido arrancados, quemados y enterrados, sus miembros perseguidos con ferocidad, sus cuerpos colgados como advertencias en los arcos de las puertas.

Los supervivientes de Crimmor, aquellos que han mirado a la muerte a los ojos y han regresado, aún susurran en las noches sobre la "Gran Visión". Lo que para algunos fue liberación, para otros se convirtió en una marca eterna de horror.

Pero mientras las estrellas aún brillen sobre el río Alandor y las caravanas continúen su marcha, Crimmor, rota pero no olvidada,
sigue en pie.​


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Herida, pero no vencida.
Y se dice en los rincones oscuros, en los callejones y en las sombras de los templos, que una nueva amenaza comienza a palpitar a lo lejos, como un rugido lejano en el horizonte.


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Offtopic :
Con esto doy por finalizada finalmente la trama agradezco de corzon a todos quienes participaron como dije anterioremente tanto estos 2 meses como a ultimas instancias de estos eventos, hay muchos eventos que no pudieron encontrar o no quisieron jaja pero es lo bueno del rol, que las cosas vayan pasando.
Me alegra mucho las personas que les a encantado la trama y me lo a echo saber por otros medios aparte del foro y espero puedan disfrutar lo que se avecina en un futuro.
Con respecto a los premios y otras cosas se ira avisando por este mismo post a las condecoraciones publicas [otras serán privado] y otras seran entregadas como detalle por participar el las finales.
 
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