Andra
El cansino de los Siervos de Hueso
- Registrado
- 24/9/09
- Mensajes
- 2,259
- Edad
- 42
CAPÍTULO I:
¿Cuánto tiempo llevaba sin dormir en condiciones?
La investigación sobre la plaga consumía casi todas sus horas de sueño, pues en las de vigila debía preocuparse por seguir con las patrullas, con el tutelaje de Ada, con el tratamiento de los enfermos...hablar con todos los que podían aportar algo, hacer malabarismos para que la información de unos llegase a otros y que el secretismo o la duda no impidiese que información valiosa se perdiese por el camino...
Y Zahara.
Zahara...suspiró recostado como estaba en uno de los bancos de piedra de los Llanos viendo a la gente pasar. Hacía ya seis años que había llegado a Amn en su busca y lidiaba todas las pistas falsas, todas las decepciones, todas las ideas oscuras que al filo de la madrugada cuando la ensoñación no era suficiente para aislarle del mundo le rondaban por la mente...Y de pronto...como caído de la nada, aquella mujer encapuchada y su libro...el diario del esclavista que nombraba a su amada y por el cual había comenzado una búsqueda, por demás infructuosa en la que se había visto envuelto en cofradías de esclavistas, nigromantes, traficantes de dolor líquido y secuestradores de ninfas...
Y todo eso sin llegar a encontrar jamás nada a parte de un inquietante olor a melisa que le recordaba poderosamente a su amada.
Imnerso en esas cavilaciones no fue consciente de que se había ido relajando, sus ojos entrecerrándose lentamente y al final, cabeceando hasta quedar dormido. Se aproximó al mirador una mujer de grácil paso y con el cabello cubierto con un pañuelo, su rostro, semi oculto por acción de un abanico con el que jugaba y se refrescaba cada cierto tiempo.
-Uhm...-Sonrió y negó.- Buenas.... noches-Saludó en tono educado mientras te observaba al joven semidormido, antes de tomar asiento.
El elfo se había quedado casi traspuesto, más al escuchar la voz abrió los ojos ampliamente mientras daba un respingo. ¿Se había vuelto a quedar dormido en la Sala del Juez?
-¿Q..qué...?
-Oh, vaya... es usted. No le había reconocido, señor...-Cerró el abanico e hizo un gesto con éste en el aire, dándole a entender que no recuerda su nombre.
-Oh...-se llevó una mano a la frente, unos pocos segundos más y estaría del todo despejado. ¿Acaso conocía a esa mujer? Parpadeó un par de veces, meditabundo, recordaba vagamente haberla aconsejado no bajar a las minas. Asintió para sí sonriendo algo avergonzado por haberse encontrado en tal posición.- Ahm...Shama. Disculpadme, me he quedado dormido sin querer.
-¿Podéis conciliar el sueño entre tanto bullicio?
-Bueno...generalmente no, pero últimamente...-el rostro del solar estaba macilento y oscuras ojeras acunaban sus ojos.
-Comprendo. No tenéis que excusaros por ello; era un comentario inocente, a modo de broma. Aunque debo reconocer que no gozáis de un lustro envidiable. Quizás resulte un poco atrevido mi muestra de curiosidad.
Encogiéndose levemente de hombros sonrió afable. Siempre había sido sociable aunque las circunstancias le hubiesen obligado, durante años a mantenerse a una prudencial distancia de la gente. Apreciaba poder hablar de todo y de nada con una extraña, sólo por el placer de tomarse unos minutos para hacerlo. El aire cálido de la noche y la visión del cielo estrellado tras tantos días de lluvias era, por demás, un aliciente.
-Oh...no pasa nada, llevo tiempo sin dormir demasiado, el Hospicio está llenos de enfermos con la Plaga y...bueno...no damos a basto
-Oh, entiendo. En verdad es terrible lo que está sucediendo; pero sabed que esta misma mañana hice un generoso donativo. Espero que sirva de algo mi esfuerzo....
-Sois muy amable, toda ayuda es bienvenida.
En verdad lo era, en tiempos como aquellos la ayuda de todos era necesaria, al gente estaba asustada por la enfermedad que se cobraba vidas sin remedio alguno a la vista. Las sanguijuelas no eran suficiente por mucho que hubiesen resultado ser un buen paliativo. La elfa asintió levemente, mientras Shama fruncía levemente el ceño, intentando recordar un dato que se le escapaba.
- Voy a tener que disculparme de nuevo, señora porque...lamento decir que no recuerdo vuestro nombre, aunque sé que nos hemos visto antes
-Si os debo ser sincera no tuvimos nunca el placer de presentarnos. Aunque sí cruzamos palabra en más de una ocasión, aquí mismo.
-¡Oh! Menuda memoria la mía...-enrojeció levemente, no estaba en el mejor de sus momentos según parecía y sin embargo sonrió afable y ampliamente, su sonrisa imperecedera no se borraba de su rostro más que unos pocos segundos, generalmente para dejar paso a otra.- Os aseguro que generalmente no soy tan despistado.
- Estáis disculpado.-negó generosamente- Sin duda, debéis estar haciendo una labor muy loable, para lucir en este estado. Aunque intuyo que... el cansancio dejó caer su peso en mayor medida en vuestra mente, que en vuestro cuerpo.
-No...nada de eso, todos ayudamos como podemos.
-Si.... bueno. Son tiempos difíciles.
Quizá fuese la cálida voz, cultivada y suave, la presencia misma de la mujer, que tenía un halo de magnificencia, quizá fue el cansancio y la liberación de poder hablar con alguien que no conocía, alguien que no necesitaba hallar en él un apoyo o un paño de lágrimas...probablemente fue una mezcla de ambas, porque contuvo un suspiro y jugueteando, inconscientemente, con el anillo que portaba en el dedo meñique de la mano izquierda, comentó:
-Así es, la plaga es sólo una cosa más...
Levantándose con gracia, la elfa caminó hacia el solar hasta quedarse frente a él, éste en un gesto reflejo hizo el ademán de levantarse. Era una dama, al fin y al cabo, y él había sido educado como un caballero. Cerró el abanico con un gesto estudiado y Shama apenas fue consciente de que no podía dejar de mirar cada uno de sus gestos con una fascinación creciente, cuando la dama extendió su brazo izquierdo mostrándole el dorso de su mano en señal de respetuoso saludo, no pudo más que terminar de levantarse y tomar la pálida piel que se le ofrecía posando sobre esta un suave beso.
-Mi nombre es Ellesime.-susurró casi inaudiblemente, fijándose con discreción en la mano que la tomaba y tras ello en los verdes ojos del elfo- Un placer.
-Encantado-sostuvo la mirada unos segundos, parecía extrañamente prendado de ella, incluso sin ser consciente de ello.
Durante varios segundos jugaron ambos a ese juego, suavemente giró la mujer la mano del elfo, observándola un instante para volver a clavarla en sus ojos, él la observó, dejándola hacer, con cierta curiosidad contenida. Sintió el dedo índice de ella perfilar el hermoso anillo con el que minutos antes estuviese jugueteando.
-Qué bella visión... juraría haberlo visto, antes- soltó la mano entonces y negó sonriendo por la audacia.-Disculpadme.
Shama a su vez miraba de reojo el anillo y el gesto, no pudiendo dejar de observarla.
-Es...un regalo...-parpadeó al fin un par de veces saliendo de la ensoñación que le ataba a la mujer- oh...perdonad, creo que he sido algo atrevido, no debí quedarme mirándoos así
-Un regalo de una mujer-afirmó convencida- Estoy segura que ella debe portar uno idéntico a este.
-Un regalo compartido...decís. Que creéis haberlo visto antes- sus ojos se iluminaron con la chispa de la esperanza- ¿Recordáis dónde?
-El delicado trabajo y engarzado sin duda lo hacen peculiar. Y sí, juraría haberlo visto.... antes.
-Estoy buscando a la portadora del otro anillo, mi señora. Desde hace ya varios años, últimamente he tenido malas noticias que esperaba fuesen falsas, si decís que lo habéis visto quizá...
El joven elfo la miraba anhelante, quizá, sólo quizá, si ella había visto el otro anillo significase que Zahara, que era quién lo portaba estaba en algún lugar de la ciudad...que paseaba libremente y no era una esclava.
-Quizás debería meditar sobre ello, hace tanto...-Sueltó finalmente su mano- El mundo es realmente un lugar pequeño. Resulta curioso lo caprichoso que suele resultar en ocasiones.... ¿No os parece así?
-Si...un lugar pequeño y extraño a veces. Yo...os agradecería si pudieseis hacer memoria, cualquier pista sobre ella me sería de gran utilidad- volvió a mirarla a los ojos cerrando la mano en un puño, moviendo levemente los dedos echando de menos el tacto perdido.
Reprimió un suspiro mirando al cielo y se sorprendió cuando notó que la mujer le tomaba el brazo con gesto cordial.
-Quizás un agradable paseo en digno custodio por los llanos me ayude a recordar.
-Como deseéis- asintió cubriendo la mano que reposaba en su antebrazo con gesto caballeroso a lo que ella respondió con una bella sonrisa y un asentimiento, emprendiendo el paso.
Una sonrisa que Shama pensó podría acostumbrarse a ver a menudo y a la que respondió inmediatamente con otra, afable y tranquila, caminando a su lado tranquilamente. Algo había en ella, algo...hechizador. Durante largos minutos caminaron. Ellesime sólo le guiaba, agarrada de su brazo, sin decir nada, sin mirarle siquiera, sólo caminando con un destino trazado. Una gruta en la costa norte, donde el elfo solía ir a recolectar raíces para su pócimas. No era un lugar peligroso...si te mantenías cerca de la superficie-
-Entremos.... siempre quise ver lo que..... esconde esta gruta.
-Es peligrosa, mi señora...
-No lo será si somos discretos.
Con apenas unas palabras la elfa iba petrificando a los enormes cangrejos que le salían al paso. Shama observaba la escena, sin siquiera tener que acordonar su arco, tal era la destreza y el poder de Ellesime. Desde luego jamás había que fiarse de las apariencias, él lo sabía bien. Pocos podían sospechar e incluso creer tras revelarlo que el apacible elfo solar podía transformarse en un tremendo oso.
Conversaron por el camino sobre las apariencias y el poder que estas podían esconder. No buscaba en la magia el poder de una aventurera o la herramienta para someter a otros, le dijo, sólo proteger lo que realmente importaba y por el conocimiento que la longevidad propia de su raza le permitía refinar.
Hasta ese momento Shama se había visto envuelto en su magnetismo sin terminar de saber cómo le atraía de esa manera, alguien que acababa de conocer y a la que ni siquiera había podido ver más que los ojos envueltos tras las sombra de la capucha. Cuando la mujer se quitó ésta junto con su capa y dejó a la vista el bello rostro de elegantes rasgos, la piel tersa y blanquecina, como de porcelana, Shama perdió la respiración un segundo y sólo su cerebro forzándole a dejar de mirarla pudo hacerle despertar de la hipnótica ensoñación en la que se había perdido.
Aquello, definitivamente, no era normal y a pesar del aura que la mujer desprendía, el instinto del elfo comenzó a despertar de su generalmente autoimpuesto sopor. El vello de su nuca se erizó ligeramente, mientras la mujer acariciaba sus cabellos acomodándolos sobre los los hombros mientras se acerca al estanque.
-Esta visión compensa el peligro que ambos hemos corrido.
-Las grutas, aunque peligrosas tiene una peculiar belleza-asintió el solar.
-Una belleza siniestra..... ¿No opináis como yo? Es como si....una elegante y bella máscara ocultase algún oscuro secreto; inmerso en la oscuridad que la inunda en su interior.
-Hm..creo que hasta lo más oscuro guarda belleza en su interior. La vuestra es una perspectiva, yo prefiero pensar que incluso lo que puede parecernos oscuro y misterioso, en el fondo guarda algo bello y puro, por muy escondido que esté- tan sólo, pensó Shama hacía falta tomarse el tiempo y el esfuerzo suficiente para encontrarlo y sacarlo a la luz.
-Como la dama de ese anillo- girose la mujer y abandonó su observación de las límpidas aguas del túnel subterráneo y le miró a los ojos. Mirada que el elfo mantuvo prácticamente sin parpadear.
-Vos conocéis a Zahara. Habláis de ella como si lo hicierais
-Una vez más debo ofreceros mis disculpas, pues no podía decíroslo abiertamente a expensas de ser oída por la muchedumbre que abarca los llanos. Así es, la conozco muy bien.
Se acomodó en el suelo, posándose sobre su amplio faldón con delicadeza, mientras extendía una mano hacia la orilla del estanque subterráneo. Observaba al joven elfo de perfil, sonriendo tenuemente.
-¿La conocéis...muy bien?-preguntó con voz trémula- ¿De qué, mi señora? Por favor... hace seis años que la busco, sin resultado-acercándose a la arcana hincó una rodilla en tierra poniéndose a su altura.
-Estoy segura que ya conocéis la respuesta, caballero. De lo contrario, me demostraréis haberla olvidado -Negó- No, de seguro recordáis cómo era... cómo es-añadió con voz misteriosa y giró un momento su rostro hacia él.
-¿Sois una de sus compañeras? ¿Una 'aventurera'?-preguntó aun sin terminar de creérselo. Aquella mujer...'Ellesime' le hablaba de forma críptica y vaga, sin terminar de decirle nada claro, pero dejando todo lo suficientemente encaminado para que él entendiese lo que desease entender- Por los dioses... decidme si está bien
-¿Bien? ¿Desde según qué perspectiva debo responderos ante esa cuestión?- preguntó con cierta frivolidad mientras volvía su vista al estanque.- ¿Desde la vuestra? ¿O la suya?
Durante unos largos segundos el silencio invadió la gruta, sólo interrumpido por la respiración agitada del elfo y las gotas de agua cayendo trémulas desde las estalactitas hacia el lago. Sospesó la pregunta, quizá la mayoría no entendiese la diferenciación pero...aunque sutil la había. Al final contestó con sinceridad.
-Ambas son la misma. Aprendí amándola a respetarla.
-Bien, comprendo.... En ese caso...desde su propio punto de vista, ella ha alcanzado aquello que siempre deseó. Su elección, su deseo.
-Nunca le pregunté a donde iba cuando dejaba nuestro hogar, ni quise forzarla a que me dijese qué hacía o con quién porque ella lo deseaba así...Acepté sus deseos como los míos...-explicó suavemente, sentado ya sobre una de sus piernas observando la quietud del agua y la serena frialdad de la elfa lunar.
-Vos la amabais sin que vuestros sentimientos fuesen cadenas para sus ambiciones.
-Cuando el amor es una cadena no es amor, señora
-Qué ironía.... al final, acabó abandonándote igualmente.-Suspiró y sonrió antes de volver a mirarte- Desde vuestro punto de vista....ella ha cambiado mucho.
-Ella...¿ha dejado de amarme? ¿Por eso se fue? ¿Por eso no he podido encontrarla en estos seis años?
-Quizás aún os ame... pero no deja de ser una elección.
-Elegir amar o no hacerlo...-se perdió durante un tiempo en la observación de la cascada- yo nunca tuve esa elección-sonrió recordando- la vi y la amé.
-Sin embargo... no alcanzo a entender por qué razón, alguien como vos, aún no se resigna a su pérdida.
-Porque hasta que ella misma sea la que me diga que ya no me ama. Que no me desea a su lado, o aguardándola en nuestro hogar como antaño...no me resignaré a nada.
La suave risa de la elfa se vio aplacada al cubrirse los labios elegantemente, con su muñeca. Parecía hacerle gracia la inocencia del elfo, quizá su ingenuidad o puede que simplemente riese como aquel que sabe más que su interlocutor y escucha las tonterías que éste dice por ignorancia.
-Sois como la noche y el día...
-La noche y el día no son opuestos como la mayoría cree. Se complementan, uno, sin el otro...no tienen sentido
-Ella sin duda os diría que os ama... Oh sí, claro que lo haría..sonrió de nuevo- Aunque ella no ha sido la única en elegir su destino. Vos habéis hecho lo propio; habéis escogido sufrir. Y perderla... incluso puede que vuestra elección sea lo que la empujó a abandonaros.
Las palabras de Ellesime no le tranquilizaban lo más mínimo...ella aun le amaba, pero...¿le había él empujado a abandonarlo? Confuso la miró pidiendo una explicación más clara.
-Yo...no os entiendo...No quiero sufrir, su ausencia me causa dolor, pero...no me resigno a ello.
-Quizás sea dura con mi juicio, Señor Shamaelthalar. Pero pensad por un momento en mis palabras con detenimiento.
-¿Creéis que debería haberla...retenido?
La lunar se encogió graciosamente de hombros, sin más y continuó con voz clara y firme.
-Del mismo modo que ella buscó su lugar en este mundo, vos encontrasteis otro opuesto al suyo. Lo más sencillo, si en realidad deseabas estar por siempre junto ella, habría sido que compartieras su sueño. ¿Comprendéis ahora el por qué de su marcha?
-Siempre prefirió dejarme al margen de sus sueños...como si no se sintiese especialmente orgullosa de ellos o...no creyese que yo encajase con ellos.
-La estáis culpando de su actitud. Quizás no encontró en vos el entendimiento necesario, quizás no le abristeis vuestro corazón del todo..... quizás presintió en vos un rechazo inminente, en caso de haberse sincerado.
-No pretendo culparla. Sólo respeté sus deseos. No me engaño... yo era el reposo entre 'aventuras'. Lo sabia y lo aceptaba, porque aceptaba aquello que desease darme. Jamás la habría juzgado, ni rechazado.
-¿Por qué no dejáis de engañaros a vos mismo? El amor no es un sentimiento generoso-dijo con total convencimiento- Sabéis bien que no deseabais ser solo "eso" para ella. Y que hubo infinidad de palabras que quedaron ahogadas en vuestra garganta, sin ser jamás citadas en su momento ¿Que aceptabais esa forma de amor?-desechó esa idea con un grácil ademán de su mano.- Os engañáis.
-¡Claro que quería más! deseaba más. Pero nunca la forcé a darme más de lo que ella se sintiese preparada para dar...
A esas alturas Shama ya respiraba agitadamente, las idea en su cabeza luchado unas contra otras. ¿No había sabido demostrarle su amor en esos años que pasaron juntos? ¿Debería haberla dicho que dejase las 'aventuras'? ¿Que se quedase con él? ¿Había sido egoísta por...? ¿Qué diantres quería decir esa mujer que parecía leer sus miedos más íntimos y exponerlos a la luz del día?
-Puede que aún no sea tarde...no es alguien con quién cruce palabra a menudo, pero sí es cierto que he cruzado la vista con ella en multitud de ocasiones. Podría hablarle de vos....-se ofreció con abandonada indulgencia- pero ¿Qué cambiaría?
-La conocéis muy bien, y nos conocéis muy bien para pretender que crea eso, mi señora-arqueó una ceja, suspicaz. Aquella mujer conocía demasiado bien a Zahara como para pretender ser sólo una compañera casual- Seáis quién seáis, sois importante para Zahara o jamás os habría contado todo eso
-¿Alguien importante? No... no lo consideraría así. La palabra es otra, aunque respeto podría hallarse entre ambas. Sin embargo, cometéis un error al pensar que ella me ha contado algo. Todo lo que sé obedece a un sencillo principio que se ha perpetuado durante muchísimo tiempo.-volvió a centrar su mirada en él, hablándole con un tono de misterio, que aunque premeditado, no perdía por ello intensidad.- Cuando se alcanza lo que se desea, a menudo se echa la vista atrás. Algunos, caen en la añoranza; aunque por supuesto, jamás lo reconocerían abiertamente. Y esa hermosa sortija-observó como Shama volvía a juguetear con ella, casi por acto reflejo- es el modo por el que os he relacionado con ella. Lo demás, son meras suposiciones que he trazado por lo que sé y he compartido con ella.
-Vuelvo a formularos la misma pregunta....¿Cambiará algo al hablarle de vos? Sabed que ella no podrá hacerlo, al margen de su propia decisión. Por lo tanto, parece que todo ello depende de vuestro juicio.
-Sabrá que he venido a buscarla.-la determinación brillaba en sus verdes ojos- Que no la aguardo, a la espera, como otras veces. Que el amor que siento por ella me ha llevado aquí. Ella sabrá lo que es significa
No era esa la respuesta que la elfa se esperaba pues se incorporó algo ofuscada por ella. Él había dejado su tranquila vida, si apacible descanso lejos de todo lo que pudiera dañar, había vuelto a portar las armas y armaduras que durante décadas había despreciado y se había convertido, a un a su pesar, en el luchador que Arkerim había intentado que fuese. Se había enfrentado a sus miedos y a su maldición...por ella.
-¿Es eso lo que deseáis que le diga realmente? ¿Que volvéis a esperarla?
-No. Que ya no espero. Que ahora la busco y no descansaré hasta dar con ella
-¿Y qué haréis cuando la encuentreis; cuando la tengáis tan cerca como ahora estoy de vos?
-La diré que la sigo amando,-el rostro del elfo mostraba seguridad, resolución- que da igual qué haya hecho y que es hora de tener una vida juntos. Y no una sucesión de momentos robados entre espera y espera
-¿Y si esa "vida juntos" supone abandonar vuestro modo de entender la propia vida? Si el precio por alcanzar esa meta, os suponga renunciar a lo que ahora eres y has conseguido. ¿Lo harías por ella?
¿La amas como aseguras hacerlo?
Notaba el peso de sus preguntas, inquisitiva, pero Shama sólo sonrió, tranquilo, seguro.
-La amo, como para ya haber hecho todo eso que preguntáis.
-Resulta un verdadero fastidio.-vio parpadear un par de veces al elfo, desconcertado por su comentario.- No alcanzas a comprender el sacrificio que deberás hacer por ella; y a pesar de todo, te mantienes firme. Bien, vos ganáis.... os mostraré la realidad. Abriréis los ojos y comprenderéis. ¿Estáis preparado?
La observó unos instantes, quizá no supiese en qué se había metido o qué debería hacer para reunirse con Zahara pero asintió con una serenidad pasmosa.
-Sea pues
-Si estáis dispuesto a morir por ella; por verla una vez más....os mostraré el camino a seguir para su reencuentro.
Tranquilamente se levantó, ayudada por el solar, que con gesto educado le tendió la mano para servirle de apoyo. En cuanto estuvo de pie, conjuró en voz baja.
-Los peligros que pueda afrontar hasta reunirme con ella no me harán retroceder.
-Solo lamentaré... -Dijo tras el conjuro-... que si finalmente ella es sincera no pueda lucir este hermoso vestido como siempre. En todo caso, si eso sucede la perderás para siempre, y mucho más.
Es un trato justo. ¿Lo aceptarás?
Observó el vestido, la observó a ella y parecía totalmente confuso, su instinto imponiéndose a la sobrenatural atracción, por un momento parecía que iba a retroceder, pero a fina se obligó a contenerse.
-Empiezo a no entenderos en absoluto...
-La encrucijada finalmente está a un paso vuestro.... elegid arrojaros a sus brazos aún a riesgo de sacrificar algo. O descubrid su secreto, rechazadlo y perdedla para siempre.
Quedareis condenado a sufrir con el remordimiento y la culpa. No me corresponde a mi sacaros de vuestra confusión. ¿Qué escogerás? Elegid, es el momento.
-Yo....fue en ese momento, cuando el elfo parecía auténticamente agotado, toda las preocupaciones, todos los pesares caían sobre sus hombros. ¿Iba a retroceder estando tan cerca?- Deseo reunirme con ella...y si he de sacrificar algo...lo haré
-Sea como deseas.... en una noche sin luna serás avisado. Si ella comparte vuestro deseo de volver a veros, acudirá. En cuanto a mi, seré vuestra emisaria. Quizás esta sea la última vez que nos veamos...
Conjuró entonces creando una pequeña esfera de oscuridad, que parecía absorber la luz de su alrededor. Le miró a los ojos y luego la dirigió contra suelo. Una tenue despedida antes de que la oscuridad les rodease a ambos, en el momento de su partida un batir de alas de una multitud de criaturas llenó la gruta, asustadas, probablemente por la magia del aire.
Rodeado de oscuridad y calmadas ya las alimañas, lo único que se escuchaba era la respiración entrecortada del elfo, se revolvió incómodo en su armadura y se dispuso a marchar por dónde habían llegado. Tragó varias veces y clamó a cada ápice de contención que había en él.
Cualquier olfato desarrollado habría reconocido el olor del miedo a su alrededor, emanando de él y que se quedó en aire de esas antiguos subterráneos tiempo después de su marcha.
//Muchísimas gracias a Ireth que compartió conmigo una escena tremenda, preludio de otra por la que aun tengo secuelas emocionales graves xD
Y muchas gracias Nevan que tomó algunas ideas de mi difusa historia y me planteó una trama interesante y que ha resultado ser una montaña rusa para los sentimientos de mi personaje.
Gracias a ambos.
¿Cuánto tiempo llevaba sin dormir en condiciones?
La investigación sobre la plaga consumía casi todas sus horas de sueño, pues en las de vigila debía preocuparse por seguir con las patrullas, con el tutelaje de Ada, con el tratamiento de los enfermos...hablar con todos los que podían aportar algo, hacer malabarismos para que la información de unos llegase a otros y que el secretismo o la duda no impidiese que información valiosa se perdiese por el camino...
Y Zahara.
Zahara...suspiró recostado como estaba en uno de los bancos de piedra de los Llanos viendo a la gente pasar. Hacía ya seis años que había llegado a Amn en su busca y lidiaba todas las pistas falsas, todas las decepciones, todas las ideas oscuras que al filo de la madrugada cuando la ensoñación no era suficiente para aislarle del mundo le rondaban por la mente...Y de pronto...como caído de la nada, aquella mujer encapuchada y su libro...el diario del esclavista que nombraba a su amada y por el cual había comenzado una búsqueda, por demás infructuosa en la que se había visto envuelto en cofradías de esclavistas, nigromantes, traficantes de dolor líquido y secuestradores de ninfas...
Y todo eso sin llegar a encontrar jamás nada a parte de un inquietante olor a melisa que le recordaba poderosamente a su amada.
Imnerso en esas cavilaciones no fue consciente de que se había ido relajando, sus ojos entrecerrándose lentamente y al final, cabeceando hasta quedar dormido. Se aproximó al mirador una mujer de grácil paso y con el cabello cubierto con un pañuelo, su rostro, semi oculto por acción de un abanico con el que jugaba y se refrescaba cada cierto tiempo.
-Uhm...-Sonrió y negó.- Buenas.... noches-Saludó en tono educado mientras te observaba al joven semidormido, antes de tomar asiento.
El elfo se había quedado casi traspuesto, más al escuchar la voz abrió los ojos ampliamente mientras daba un respingo. ¿Se había vuelto a quedar dormido en la Sala del Juez?
-¿Q..qué...?
-Oh, vaya... es usted. No le había reconocido, señor...-Cerró el abanico e hizo un gesto con éste en el aire, dándole a entender que no recuerda su nombre.
-Oh...-se llevó una mano a la frente, unos pocos segundos más y estaría del todo despejado. ¿Acaso conocía a esa mujer? Parpadeó un par de veces, meditabundo, recordaba vagamente haberla aconsejado no bajar a las minas. Asintió para sí sonriendo algo avergonzado por haberse encontrado en tal posición.- Ahm...Shama. Disculpadme, me he quedado dormido sin querer.
-¿Podéis conciliar el sueño entre tanto bullicio?
-Bueno...generalmente no, pero últimamente...-el rostro del solar estaba macilento y oscuras ojeras acunaban sus ojos.
-Comprendo. No tenéis que excusaros por ello; era un comentario inocente, a modo de broma. Aunque debo reconocer que no gozáis de un lustro envidiable. Quizás resulte un poco atrevido mi muestra de curiosidad.
Encogiéndose levemente de hombros sonrió afable. Siempre había sido sociable aunque las circunstancias le hubiesen obligado, durante años a mantenerse a una prudencial distancia de la gente. Apreciaba poder hablar de todo y de nada con una extraña, sólo por el placer de tomarse unos minutos para hacerlo. El aire cálido de la noche y la visión del cielo estrellado tras tantos días de lluvias era, por demás, un aliciente.
-Oh...no pasa nada, llevo tiempo sin dormir demasiado, el Hospicio está llenos de enfermos con la Plaga y...bueno...no damos a basto
-Oh, entiendo. En verdad es terrible lo que está sucediendo; pero sabed que esta misma mañana hice un generoso donativo. Espero que sirva de algo mi esfuerzo....
-Sois muy amable, toda ayuda es bienvenida.
En verdad lo era, en tiempos como aquellos la ayuda de todos era necesaria, al gente estaba asustada por la enfermedad que se cobraba vidas sin remedio alguno a la vista. Las sanguijuelas no eran suficiente por mucho que hubiesen resultado ser un buen paliativo. La elfa asintió levemente, mientras Shama fruncía levemente el ceño, intentando recordar un dato que se le escapaba.
- Voy a tener que disculparme de nuevo, señora porque...lamento decir que no recuerdo vuestro nombre, aunque sé que nos hemos visto antes
-Si os debo ser sincera no tuvimos nunca el placer de presentarnos. Aunque sí cruzamos palabra en más de una ocasión, aquí mismo.
-¡Oh! Menuda memoria la mía...-enrojeció levemente, no estaba en el mejor de sus momentos según parecía y sin embargo sonrió afable y ampliamente, su sonrisa imperecedera no se borraba de su rostro más que unos pocos segundos, generalmente para dejar paso a otra.- Os aseguro que generalmente no soy tan despistado.
- Estáis disculpado.-negó generosamente- Sin duda, debéis estar haciendo una labor muy loable, para lucir en este estado. Aunque intuyo que... el cansancio dejó caer su peso en mayor medida en vuestra mente, que en vuestro cuerpo.
-No...nada de eso, todos ayudamos como podemos.
-Si.... bueno. Son tiempos difíciles.
Quizá fuese la cálida voz, cultivada y suave, la presencia misma de la mujer, que tenía un halo de magnificencia, quizá fue el cansancio y la liberación de poder hablar con alguien que no conocía, alguien que no necesitaba hallar en él un apoyo o un paño de lágrimas...probablemente fue una mezcla de ambas, porque contuvo un suspiro y jugueteando, inconscientemente, con el anillo que portaba en el dedo meñique de la mano izquierda, comentó:
-Así es, la plaga es sólo una cosa más...
Levantándose con gracia, la elfa caminó hacia el solar hasta quedarse frente a él, éste en un gesto reflejo hizo el ademán de levantarse. Era una dama, al fin y al cabo, y él había sido educado como un caballero. Cerró el abanico con un gesto estudiado y Shama apenas fue consciente de que no podía dejar de mirar cada uno de sus gestos con una fascinación creciente, cuando la dama extendió su brazo izquierdo mostrándole el dorso de su mano en señal de respetuoso saludo, no pudo más que terminar de levantarse y tomar la pálida piel que se le ofrecía posando sobre esta un suave beso.
-Mi nombre es Ellesime.-susurró casi inaudiblemente, fijándose con discreción en la mano que la tomaba y tras ello en los verdes ojos del elfo- Un placer.
-Encantado-sostuvo la mirada unos segundos, parecía extrañamente prendado de ella, incluso sin ser consciente de ello.
Durante varios segundos jugaron ambos a ese juego, suavemente giró la mujer la mano del elfo, observándola un instante para volver a clavarla en sus ojos, él la observó, dejándola hacer, con cierta curiosidad contenida. Sintió el dedo índice de ella perfilar el hermoso anillo con el que minutos antes estuviese jugueteando.
-Qué bella visión... juraría haberlo visto, antes- soltó la mano entonces y negó sonriendo por la audacia.-Disculpadme.
Shama a su vez miraba de reojo el anillo y el gesto, no pudiendo dejar de observarla.
-Es...un regalo...-parpadeó al fin un par de veces saliendo de la ensoñación que le ataba a la mujer- oh...perdonad, creo que he sido algo atrevido, no debí quedarme mirándoos así
-Un regalo de una mujer-afirmó convencida- Estoy segura que ella debe portar uno idéntico a este.
-Un regalo compartido...decís. Que creéis haberlo visto antes- sus ojos se iluminaron con la chispa de la esperanza- ¿Recordáis dónde?
-El delicado trabajo y engarzado sin duda lo hacen peculiar. Y sí, juraría haberlo visto.... antes.
-Estoy buscando a la portadora del otro anillo, mi señora. Desde hace ya varios años, últimamente he tenido malas noticias que esperaba fuesen falsas, si decís que lo habéis visto quizá...
El joven elfo la miraba anhelante, quizá, sólo quizá, si ella había visto el otro anillo significase que Zahara, que era quién lo portaba estaba en algún lugar de la ciudad...que paseaba libremente y no era una esclava.
-Quizás debería meditar sobre ello, hace tanto...-Sueltó finalmente su mano- El mundo es realmente un lugar pequeño. Resulta curioso lo caprichoso que suele resultar en ocasiones.... ¿No os parece así?
-Si...un lugar pequeño y extraño a veces. Yo...os agradecería si pudieseis hacer memoria, cualquier pista sobre ella me sería de gran utilidad- volvió a mirarla a los ojos cerrando la mano en un puño, moviendo levemente los dedos echando de menos el tacto perdido.
Reprimió un suspiro mirando al cielo y se sorprendió cuando notó que la mujer le tomaba el brazo con gesto cordial.
-Quizás un agradable paseo en digno custodio por los llanos me ayude a recordar.
-Como deseéis- asintió cubriendo la mano que reposaba en su antebrazo con gesto caballeroso a lo que ella respondió con una bella sonrisa y un asentimiento, emprendiendo el paso.
Una sonrisa que Shama pensó podría acostumbrarse a ver a menudo y a la que respondió inmediatamente con otra, afable y tranquila, caminando a su lado tranquilamente. Algo había en ella, algo...hechizador. Durante largos minutos caminaron. Ellesime sólo le guiaba, agarrada de su brazo, sin decir nada, sin mirarle siquiera, sólo caminando con un destino trazado. Una gruta en la costa norte, donde el elfo solía ir a recolectar raíces para su pócimas. No era un lugar peligroso...si te mantenías cerca de la superficie-
-Entremos.... siempre quise ver lo que..... esconde esta gruta.
-Es peligrosa, mi señora...
-No lo será si somos discretos.
Con apenas unas palabras la elfa iba petrificando a los enormes cangrejos que le salían al paso. Shama observaba la escena, sin siquiera tener que acordonar su arco, tal era la destreza y el poder de Ellesime. Desde luego jamás había que fiarse de las apariencias, él lo sabía bien. Pocos podían sospechar e incluso creer tras revelarlo que el apacible elfo solar podía transformarse en un tremendo oso.
Conversaron por el camino sobre las apariencias y el poder que estas podían esconder. No buscaba en la magia el poder de una aventurera o la herramienta para someter a otros, le dijo, sólo proteger lo que realmente importaba y por el conocimiento que la longevidad propia de su raza le permitía refinar.
Hasta ese momento Shama se había visto envuelto en su magnetismo sin terminar de saber cómo le atraía de esa manera, alguien que acababa de conocer y a la que ni siquiera había podido ver más que los ojos envueltos tras las sombra de la capucha. Cuando la mujer se quitó ésta junto con su capa y dejó a la vista el bello rostro de elegantes rasgos, la piel tersa y blanquecina, como de porcelana, Shama perdió la respiración un segundo y sólo su cerebro forzándole a dejar de mirarla pudo hacerle despertar de la hipnótica ensoñación en la que se había perdido.
Aquello, definitivamente, no era normal y a pesar del aura que la mujer desprendía, el instinto del elfo comenzó a despertar de su generalmente autoimpuesto sopor. El vello de su nuca se erizó ligeramente, mientras la mujer acariciaba sus cabellos acomodándolos sobre los los hombros mientras se acerca al estanque.
-Esta visión compensa el peligro que ambos hemos corrido.
-Las grutas, aunque peligrosas tiene una peculiar belleza-asintió el solar.
-Una belleza siniestra..... ¿No opináis como yo? Es como si....una elegante y bella máscara ocultase algún oscuro secreto; inmerso en la oscuridad que la inunda en su interior.
-Hm..creo que hasta lo más oscuro guarda belleza en su interior. La vuestra es una perspectiva, yo prefiero pensar que incluso lo que puede parecernos oscuro y misterioso, en el fondo guarda algo bello y puro, por muy escondido que esté- tan sólo, pensó Shama hacía falta tomarse el tiempo y el esfuerzo suficiente para encontrarlo y sacarlo a la luz.
-Como la dama de ese anillo- girose la mujer y abandonó su observación de las límpidas aguas del túnel subterráneo y le miró a los ojos. Mirada que el elfo mantuvo prácticamente sin parpadear.
-Vos conocéis a Zahara. Habláis de ella como si lo hicierais
-Una vez más debo ofreceros mis disculpas, pues no podía decíroslo abiertamente a expensas de ser oída por la muchedumbre que abarca los llanos. Así es, la conozco muy bien.
Se acomodó en el suelo, posándose sobre su amplio faldón con delicadeza, mientras extendía una mano hacia la orilla del estanque subterráneo. Observaba al joven elfo de perfil, sonriendo tenuemente.
-¿La conocéis...muy bien?-preguntó con voz trémula- ¿De qué, mi señora? Por favor... hace seis años que la busco, sin resultado-acercándose a la arcana hincó una rodilla en tierra poniéndose a su altura.
-Estoy segura que ya conocéis la respuesta, caballero. De lo contrario, me demostraréis haberla olvidado -Negó- No, de seguro recordáis cómo era... cómo es-añadió con voz misteriosa y giró un momento su rostro hacia él.
-¿Sois una de sus compañeras? ¿Una 'aventurera'?-preguntó aun sin terminar de creérselo. Aquella mujer...'Ellesime' le hablaba de forma críptica y vaga, sin terminar de decirle nada claro, pero dejando todo lo suficientemente encaminado para que él entendiese lo que desease entender- Por los dioses... decidme si está bien
-¿Bien? ¿Desde según qué perspectiva debo responderos ante esa cuestión?- preguntó con cierta frivolidad mientras volvía su vista al estanque.- ¿Desde la vuestra? ¿O la suya?
Durante unos largos segundos el silencio invadió la gruta, sólo interrumpido por la respiración agitada del elfo y las gotas de agua cayendo trémulas desde las estalactitas hacia el lago. Sospesó la pregunta, quizá la mayoría no entendiese la diferenciación pero...aunque sutil la había. Al final contestó con sinceridad.
-Ambas son la misma. Aprendí amándola a respetarla.
-Bien, comprendo.... En ese caso...desde su propio punto de vista, ella ha alcanzado aquello que siempre deseó. Su elección, su deseo.
-Nunca le pregunté a donde iba cuando dejaba nuestro hogar, ni quise forzarla a que me dijese qué hacía o con quién porque ella lo deseaba así...Acepté sus deseos como los míos...-explicó suavemente, sentado ya sobre una de sus piernas observando la quietud del agua y la serena frialdad de la elfa lunar.
-Vos la amabais sin que vuestros sentimientos fuesen cadenas para sus ambiciones.
-Cuando el amor es una cadena no es amor, señora
-Qué ironía.... al final, acabó abandonándote igualmente.-Suspiró y sonrió antes de volver a mirarte- Desde vuestro punto de vista....ella ha cambiado mucho.
-Ella...¿ha dejado de amarme? ¿Por eso se fue? ¿Por eso no he podido encontrarla en estos seis años?
-Quizás aún os ame... pero no deja de ser una elección.
-Elegir amar o no hacerlo...-se perdió durante un tiempo en la observación de la cascada- yo nunca tuve esa elección-sonrió recordando- la vi y la amé.
-Sin embargo... no alcanzo a entender por qué razón, alguien como vos, aún no se resigna a su pérdida.
-Porque hasta que ella misma sea la que me diga que ya no me ama. Que no me desea a su lado, o aguardándola en nuestro hogar como antaño...no me resignaré a nada.
La suave risa de la elfa se vio aplacada al cubrirse los labios elegantemente, con su muñeca. Parecía hacerle gracia la inocencia del elfo, quizá su ingenuidad o puede que simplemente riese como aquel que sabe más que su interlocutor y escucha las tonterías que éste dice por ignorancia.
-Sois como la noche y el día...
-La noche y el día no son opuestos como la mayoría cree. Se complementan, uno, sin el otro...no tienen sentido
-Ella sin duda os diría que os ama... Oh sí, claro que lo haría..sonrió de nuevo- Aunque ella no ha sido la única en elegir su destino. Vos habéis hecho lo propio; habéis escogido sufrir. Y perderla... incluso puede que vuestra elección sea lo que la empujó a abandonaros.
Las palabras de Ellesime no le tranquilizaban lo más mínimo...ella aun le amaba, pero...¿le había él empujado a abandonarlo? Confuso la miró pidiendo una explicación más clara.
-Yo...no os entiendo...No quiero sufrir, su ausencia me causa dolor, pero...no me resigno a ello.
-Quizás sea dura con mi juicio, Señor Shamaelthalar. Pero pensad por un momento en mis palabras con detenimiento.
-¿Creéis que debería haberla...retenido?
La lunar se encogió graciosamente de hombros, sin más y continuó con voz clara y firme.
-Del mismo modo que ella buscó su lugar en este mundo, vos encontrasteis otro opuesto al suyo. Lo más sencillo, si en realidad deseabas estar por siempre junto ella, habría sido que compartieras su sueño. ¿Comprendéis ahora el por qué de su marcha?
-Siempre prefirió dejarme al margen de sus sueños...como si no se sintiese especialmente orgullosa de ellos o...no creyese que yo encajase con ellos.
-La estáis culpando de su actitud. Quizás no encontró en vos el entendimiento necesario, quizás no le abristeis vuestro corazón del todo..... quizás presintió en vos un rechazo inminente, en caso de haberse sincerado.
-No pretendo culparla. Sólo respeté sus deseos. No me engaño... yo era el reposo entre 'aventuras'. Lo sabia y lo aceptaba, porque aceptaba aquello que desease darme. Jamás la habría juzgado, ni rechazado.
-¿Por qué no dejáis de engañaros a vos mismo? El amor no es un sentimiento generoso-dijo con total convencimiento- Sabéis bien que no deseabais ser solo "eso" para ella. Y que hubo infinidad de palabras que quedaron ahogadas en vuestra garganta, sin ser jamás citadas en su momento ¿Que aceptabais esa forma de amor?-desechó esa idea con un grácil ademán de su mano.- Os engañáis.
-¡Claro que quería más! deseaba más. Pero nunca la forcé a darme más de lo que ella se sintiese preparada para dar...
A esas alturas Shama ya respiraba agitadamente, las idea en su cabeza luchado unas contra otras. ¿No había sabido demostrarle su amor en esos años que pasaron juntos? ¿Debería haberla dicho que dejase las 'aventuras'? ¿Que se quedase con él? ¿Había sido egoísta por...? ¿Qué diantres quería decir esa mujer que parecía leer sus miedos más íntimos y exponerlos a la luz del día?
-Puede que aún no sea tarde...no es alguien con quién cruce palabra a menudo, pero sí es cierto que he cruzado la vista con ella en multitud de ocasiones. Podría hablarle de vos....-se ofreció con abandonada indulgencia- pero ¿Qué cambiaría?
-La conocéis muy bien, y nos conocéis muy bien para pretender que crea eso, mi señora-arqueó una ceja, suspicaz. Aquella mujer conocía demasiado bien a Zahara como para pretender ser sólo una compañera casual- Seáis quién seáis, sois importante para Zahara o jamás os habría contado todo eso
-¿Alguien importante? No... no lo consideraría así. La palabra es otra, aunque respeto podría hallarse entre ambas. Sin embargo, cometéis un error al pensar que ella me ha contado algo. Todo lo que sé obedece a un sencillo principio que se ha perpetuado durante muchísimo tiempo.-volvió a centrar su mirada en él, hablándole con un tono de misterio, que aunque premeditado, no perdía por ello intensidad.- Cuando se alcanza lo que se desea, a menudo se echa la vista atrás. Algunos, caen en la añoranza; aunque por supuesto, jamás lo reconocerían abiertamente. Y esa hermosa sortija-observó como Shama volvía a juguetear con ella, casi por acto reflejo- es el modo por el que os he relacionado con ella. Lo demás, son meras suposiciones que he trazado por lo que sé y he compartido con ella.
-Vuelvo a formularos la misma pregunta....¿Cambiará algo al hablarle de vos? Sabed que ella no podrá hacerlo, al margen de su propia decisión. Por lo tanto, parece que todo ello depende de vuestro juicio.
-Sabrá que he venido a buscarla.-la determinación brillaba en sus verdes ojos- Que no la aguardo, a la espera, como otras veces. Que el amor que siento por ella me ha llevado aquí. Ella sabrá lo que es significa
No era esa la respuesta que la elfa se esperaba pues se incorporó algo ofuscada por ella. Él había dejado su tranquila vida, si apacible descanso lejos de todo lo que pudiera dañar, había vuelto a portar las armas y armaduras que durante décadas había despreciado y se había convertido, a un a su pesar, en el luchador que Arkerim había intentado que fuese. Se había enfrentado a sus miedos y a su maldición...por ella.
-¿Es eso lo que deseáis que le diga realmente? ¿Que volvéis a esperarla?
-No. Que ya no espero. Que ahora la busco y no descansaré hasta dar con ella
-¿Y qué haréis cuando la encuentreis; cuando la tengáis tan cerca como ahora estoy de vos?
-La diré que la sigo amando,-el rostro del elfo mostraba seguridad, resolución- que da igual qué haya hecho y que es hora de tener una vida juntos. Y no una sucesión de momentos robados entre espera y espera
-¿Y si esa "vida juntos" supone abandonar vuestro modo de entender la propia vida? Si el precio por alcanzar esa meta, os suponga renunciar a lo que ahora eres y has conseguido. ¿Lo harías por ella?
¿La amas como aseguras hacerlo?
Notaba el peso de sus preguntas, inquisitiva, pero Shama sólo sonrió, tranquilo, seguro.
-La amo, como para ya haber hecho todo eso que preguntáis.
-Resulta un verdadero fastidio.-vio parpadear un par de veces al elfo, desconcertado por su comentario.- No alcanzas a comprender el sacrificio que deberás hacer por ella; y a pesar de todo, te mantienes firme. Bien, vos ganáis.... os mostraré la realidad. Abriréis los ojos y comprenderéis. ¿Estáis preparado?
La observó unos instantes, quizá no supiese en qué se había metido o qué debería hacer para reunirse con Zahara pero asintió con una serenidad pasmosa.
-Sea pues
-Si estáis dispuesto a morir por ella; por verla una vez más....os mostraré el camino a seguir para su reencuentro.
Tranquilamente se levantó, ayudada por el solar, que con gesto educado le tendió la mano para servirle de apoyo. En cuanto estuvo de pie, conjuró en voz baja.
-Los peligros que pueda afrontar hasta reunirme con ella no me harán retroceder.
-Solo lamentaré... -Dijo tras el conjuro-... que si finalmente ella es sincera no pueda lucir este hermoso vestido como siempre. En todo caso, si eso sucede la perderás para siempre, y mucho más.
Es un trato justo. ¿Lo aceptarás?
Observó el vestido, la observó a ella y parecía totalmente confuso, su instinto imponiéndose a la sobrenatural atracción, por un momento parecía que iba a retroceder, pero a fina se obligó a contenerse.
-Empiezo a no entenderos en absoluto...
-La encrucijada finalmente está a un paso vuestro.... elegid arrojaros a sus brazos aún a riesgo de sacrificar algo. O descubrid su secreto, rechazadlo y perdedla para siempre.
Quedareis condenado a sufrir con el remordimiento y la culpa. No me corresponde a mi sacaros de vuestra confusión. ¿Qué escogerás? Elegid, es el momento.
-Yo....fue en ese momento, cuando el elfo parecía auténticamente agotado, toda las preocupaciones, todos los pesares caían sobre sus hombros. ¿Iba a retroceder estando tan cerca?- Deseo reunirme con ella...y si he de sacrificar algo...lo haré
-Sea como deseas.... en una noche sin luna serás avisado. Si ella comparte vuestro deseo de volver a veros, acudirá. En cuanto a mi, seré vuestra emisaria. Quizás esta sea la última vez que nos veamos...
Conjuró entonces creando una pequeña esfera de oscuridad, que parecía absorber la luz de su alrededor. Le miró a los ojos y luego la dirigió contra suelo. Una tenue despedida antes de que la oscuridad les rodease a ambos, en el momento de su partida un batir de alas de una multitud de criaturas llenó la gruta, asustadas, probablemente por la magia del aire.
Rodeado de oscuridad y calmadas ya las alimañas, lo único que se escuchaba era la respiración entrecortada del elfo, se revolvió incómodo en su armadura y se dispuso a marchar por dónde habían llegado. Tragó varias veces y clamó a cada ápice de contención que había en él.
Cualquier olfato desarrollado habría reconocido el olor del miedo a su alrededor, emanando de él y que se quedó en aire de esas antiguos subterráneos tiempo después de su marcha.
//Muchísimas gracias a Ireth que compartió conmigo una escena tremenda, preludio de otra por la que aun tengo secuelas emocionales graves xD
Y muchas gracias Nevan que tomó algunas ideas de mi difusa historia y me planteó una trama interesante y que ha resultado ser una montaña rusa para los sentimientos de mi personaje.
Gracias a ambos.