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Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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CAPÍTULO I:



¿Cuánto tiempo llevaba sin dormir en condiciones?

La investigación sobre la plaga consumía casi todas sus horas de sueño, pues en las de vigila debía preocuparse por seguir con las patrullas, con el tutelaje de Ada, con el tratamiento de los enfermos...hablar con todos los que podían aportar algo, hacer malabarismos para que la información de unos llegase a otros y que el secretismo o la duda no impidiese que información valiosa se perdiese por el camino...

Y Zahara.

Zahara...suspiró recostado como estaba en uno de los bancos de piedra de los Llanos viendo a la gente pasar. Hacía ya seis años que había llegado a Amn en su busca y lidiaba todas las pistas falsas, todas las decepciones, todas las ideas oscuras que al filo de la madrugada cuando la ensoñación no era suficiente para aislarle del mundo le rondaban por la mente...Y de pronto...como caído de la nada, aquella mujer encapuchada y su libro...el diario del esclavista que nombraba a su amada y por el cual había comenzado una búsqueda, por demás infructuosa en la que se había visto envuelto en cofradías de esclavistas, nigromantes, traficantes de dolor líquido y secuestradores de ninfas...

Y todo eso sin llegar a encontrar jamás nada a parte de un inquietante olor a melisa que le recordaba poderosamente a su amada.

Imnerso en esas cavilaciones no fue consciente de que se había ido relajando, sus ojos entrecerrándose lentamente y al final, cabeceando hasta quedar dormido. Se aproximó al mirador una mujer de grácil paso y con el cabello cubierto con un pañuelo, su rostro, semi oculto por acción de un abanico con el que jugaba y se refrescaba cada cierto tiempo.

-Uhm...-Sonrió y negó.- Buenas.... noches-Saludó en tono educado mientras te observaba al joven semidormido, antes de tomar asiento.

El elfo se había quedado casi traspuesto, más al escuchar la voz abrió los ojos ampliamente mientras daba un respingo. ¿Se había vuelto a quedar dormido en la Sala del Juez?

-¿Q..qué...?

-Oh, vaya... es usted. No le había reconocido, señor...-Cerró el abanico e hizo un gesto con éste en el aire, dándole a entender que no recuerda su nombre.

-Oh...-se llevó una mano a la frente, unos pocos segundos más y estaría del todo despejado. ¿Acaso conocía a esa mujer? Parpadeó un par de veces, meditabundo, recordaba vagamente haberla aconsejado no bajar a las minas. Asintió para sí sonriendo algo avergonzado por haberse encontrado en tal posición.- Ahm...Shama. Disculpadme, me he quedado dormido sin querer.

-¿Podéis conciliar el sueño entre tanto bullicio?

-Bueno...generalmente no, pero últimamente...-el rostro del solar estaba macilento y oscuras ojeras acunaban sus ojos.

-Comprendo. No tenéis que excusaros por ello; era un comentario inocente, a modo de broma. Aunque debo reconocer que no gozáis de un lustro envidiable. Quizás resulte un poco atrevido mi muestra de curiosidad.

Encogiéndose levemente de hombros sonrió afable. Siempre había sido sociable aunque las circunstancias le hubiesen obligado, durante años a mantenerse a una prudencial distancia de la gente. Apreciaba poder hablar de todo y de nada con una extraña, sólo por el placer de tomarse unos minutos para hacerlo. El aire cálido de la noche y la visión del cielo estrellado tras tantos días de lluvias era, por demás, un aliciente.

-Oh...no pasa nada, llevo tiempo sin dormir demasiado, el Hospicio está llenos de enfermos con la Plaga y...bueno...no damos a basto

-Oh, entiendo. En verdad es terrible lo que está sucediendo; pero sabed que esta misma mañana hice un generoso donativo. Espero que sirva de algo mi esfuerzo....

-Sois muy amable, toda ayuda es bienvenida.

En verdad lo era, en tiempos como aquellos la ayuda de todos era necesaria, al gente estaba asustada por la enfermedad que se cobraba vidas sin remedio alguno a la vista. Las sanguijuelas no eran suficiente por mucho que hubiesen resultado ser un buen paliativo. La elfa asintió levemente, mientras Shama fruncía levemente el ceño, intentando recordar un dato que se le escapaba.

- Voy a tener que disculparme de nuevo, señora porque...lamento decir que no recuerdo vuestro nombre, aunque sé que nos hemos visto antes

-Si os debo ser sincera no tuvimos nunca el placer de presentarnos. Aunque sí cruzamos palabra en más de una ocasión, aquí mismo.

-¡Oh! Menuda memoria la mía...-enrojeció levemente, no estaba en el mejor de sus momentos según parecía y sin embargo sonrió afable y ampliamente, su sonrisa imperecedera no se borraba de su rostro más que unos pocos segundos, generalmente para dejar paso a otra.- Os aseguro que generalmente no soy tan despistado.

- Estáis disculpado.-negó generosamente- Sin duda, debéis estar haciendo una labor muy loable, para lucir en este estado. Aunque intuyo que... el cansancio dejó caer su peso en mayor medida en vuestra mente, que en vuestro cuerpo.

-No...nada de eso, todos ayudamos como podemos.

-Si.... bueno. Son tiempos difíciles.

Quizá fuese la cálida voz, cultivada y suave, la presencia misma de la mujer, que tenía un halo de magnificencia, quizá fue el cansancio y la liberación de poder hablar con alguien que no conocía, alguien que no necesitaba hallar en él un apoyo o un paño de lágrimas...probablemente fue una mezcla de ambas, porque contuvo un suspiro y jugueteando, inconscientemente, con el anillo que portaba en el dedo meñique de la mano izquierda, comentó:

-Así es, la plaga es sólo una cosa más...

Levantándose con gracia, la elfa caminó hacia el solar hasta quedarse frente a él, éste en un gesto reflejo hizo el ademán de levantarse. Era una dama, al fin y al cabo, y él había sido educado como un caballero. Cerró el abanico con un gesto estudiado y Shama apenas fue consciente de que no podía dejar de mirar cada uno de sus gestos con una fascinación creciente, cuando la dama extendió su brazo izquierdo mostrándole el dorso de su mano en señal de respetuoso saludo, no pudo más que terminar de levantarse y tomar la pálida piel que se le ofrecía posando sobre esta un suave beso.

-Mi nombre es Ellesime.-susurró casi inaudiblemente, fijándose con discreción en la mano que la tomaba y tras ello en los verdes ojos del elfo- Un placer.

-Encantado-sostuvo la mirada unos segundos, parecía extrañamente prendado de ella, incluso sin ser consciente de ello.

Durante varios segundos jugaron ambos a ese juego, suavemente giró la mujer la mano del elfo, observándola un instante para volver a clavarla en sus ojos, él la observó, dejándola hacer, con cierta curiosidad contenida. Sintió el dedo índice de ella perfilar el hermoso anillo con el que minutos antes estuviese jugueteando.

-Qué bella visión... juraría haberlo visto, antes- soltó la mano entonces y negó sonriendo por la audacia.-Disculpadme.

Shama a su vez miraba de reojo el anillo y el gesto, no pudiendo dejar de observarla.

-Es...un regalo...-parpadeó al fin un par de veces saliendo de la ensoñación que le ataba a la mujer- oh...perdonad, creo que he sido algo atrevido, no debí quedarme mirándoos así

-Un regalo de una mujer-afirmó convencida- Estoy segura que ella debe portar uno idéntico a este.

-Un regalo compartido...decís. Que creéis haberlo visto antes- sus ojos se iluminaron con la chispa de la esperanza- ¿Recordáis dónde?

-El delicado trabajo y engarzado sin duda lo hacen peculiar. Y sí, juraría haberlo visto.... antes.

-Estoy buscando a la portadora del otro anillo, mi señora. Desde hace ya varios años, últimamente he tenido malas noticias que esperaba fuesen falsas, si decís que lo habéis visto quizá...

El joven elfo la miraba anhelante, quizá, sólo quizá, si ella había visto el otro anillo significase que Zahara, que era quién lo portaba estaba en algún lugar de la ciudad...que paseaba libremente y no era una esclava.

-Quizás debería meditar sobre ello, hace tanto...-Sueltó finalmente su mano- El mundo es realmente un lugar pequeño. Resulta curioso lo caprichoso que suele resultar en ocasiones.... ¿No os parece así?

-Si...un lugar pequeño y extraño a veces. Yo...os agradecería si pudieseis hacer memoria, cualquier pista sobre ella me sería de gran utilidad- volvió a mirarla a los ojos cerrando la mano en un puño, moviendo levemente los dedos echando de menos el tacto perdido.

Reprimió un suspiro mirando al cielo y se sorprendió cuando notó que la mujer le tomaba el brazo con gesto cordial.

-Quizás un agradable paseo en digno custodio por los llanos me ayude a recordar.

-Como deseéis- asintió cubriendo la mano que reposaba en su antebrazo con gesto caballeroso a lo que ella respondió con una bella sonrisa y un asentimiento, emprendiendo el paso.

Una sonrisa que Shama pensó podría acostumbrarse a ver a menudo y a la que respondió inmediatamente con otra, afable y tranquila, caminando a su lado tranquilamente. Algo había en ella, algo...hechizador. Durante largos minutos caminaron. Ellesime sólo le guiaba, agarrada de su brazo, sin decir nada, sin mirarle siquiera, sólo caminando con un destino trazado. Una gruta en la costa norte, donde el elfo solía ir a recolectar raíces para su pócimas. No era un lugar peligroso...si te mantenías cerca de la superficie-

-Entremos.... siempre quise ver lo que..... esconde esta gruta.

-Es peligrosa, mi señora...

-No lo será si somos discretos.

Con apenas unas palabras la elfa iba petrificando a los enormes cangrejos que le salían al paso. Shama observaba la escena, sin siquiera tener que acordonar su arco, tal era la destreza y el poder de Ellesime. Desde luego jamás había que fiarse de las apariencias, él lo sabía bien. Pocos podían sospechar e incluso creer tras revelarlo que el apacible elfo solar podía transformarse en un tremendo oso.

Conversaron por el camino sobre las apariencias y el poder que estas podían esconder. No buscaba en la magia el poder de una aventurera o la herramienta para someter a otros, le dijo, sólo proteger lo que realmente importaba y por el conocimiento que la longevidad propia de su raza le permitía refinar.

Hasta ese momento Shama se había visto envuelto en su magnetismo sin terminar de saber cómo le atraía de esa manera, alguien que acababa de conocer y a la que ni siquiera había podido ver más que los ojos envueltos tras las sombra de la capucha. Cuando la mujer se quitó ésta junto con su capa y dejó a la vista el bello rostro de elegantes rasgos, la piel tersa y blanquecina, como de porcelana, Shama perdió la respiración un segundo y sólo su cerebro forzándole a dejar de mirarla pudo hacerle despertar de la hipnótica ensoñación en la que se había perdido.

Aquello, definitivamente, no era normal y a pesar del aura que la mujer desprendía, el instinto del elfo comenzó a despertar de su generalmente autoimpuesto sopor. El vello de su nuca se erizó ligeramente, mientras la mujer acariciaba sus cabellos acomodándolos sobre los los hombros mientras se acerca al estanque.

-Esta visión compensa el peligro que ambos hemos corrido.

-Las grutas, aunque peligrosas tiene una peculiar belleza-asintió el solar.

-Una belleza siniestra..... ¿No opináis como yo? Es como si....una elegante y bella máscara ocultase algún oscuro secreto; inmerso en la oscuridad que la inunda en su interior.

-Hm..creo que hasta lo más oscuro guarda belleza en su interior. La vuestra es una perspectiva, yo prefiero pensar que incluso lo que puede parecernos oscuro y misterioso, en el fondo guarda algo bello y puro, por muy escondido que esté- tan sólo, pensó Shama hacía falta tomarse el tiempo y el esfuerzo suficiente para encontrarlo y sacarlo a la luz.

-Como la dama de ese anillo- girose la mujer y abandonó su observación de las límpidas aguas del túnel subterráneo y le miró a los ojos. Mirada que el elfo mantuvo prácticamente sin parpadear.

-Vos conocéis a Zahara. Habláis de ella como si lo hicierais

-Una vez más debo ofreceros mis disculpas, pues no podía decíroslo abiertamente a expensas de ser oída por la muchedumbre que abarca los llanos. Así es, la conozco muy bien.

Se acomodó en el suelo, posándose sobre su amplio faldón con delicadeza, mientras extendía una mano hacia la orilla del estanque subterráneo. Observaba al joven elfo de perfil, sonriendo tenuemente.

-¿La conocéis...muy bien?-preguntó con voz trémula- ¿De qué, mi señora? Por favor... hace seis años que la busco, sin resultado-acercándose a la arcana hincó una rodilla en tierra poniéndose a su altura.

-Estoy segura que ya conocéis la respuesta, caballero. De lo contrario, me demostraréis haberla olvidado -Negó- No, de seguro recordáis cómo era... cómo es-añadió con voz misteriosa y giró un momento su rostro hacia él.

-¿Sois una de sus compañeras? ¿Una 'aventurera'?-preguntó aun sin terminar de creérselo. Aquella mujer...'Ellesime' le hablaba de forma críptica y vaga, sin terminar de decirle nada claro, pero dejando todo lo suficientemente encaminado para que él entendiese lo que desease entender- Por los dioses... decidme si está bien

-¿Bien? ¿Desde según qué perspectiva debo responderos ante esa cuestión?- preguntó con cierta frivolidad mientras volvía su vista al estanque.- ¿Desde la vuestra? ¿O la suya?

Durante unos largos segundos el silencio invadió la gruta, sólo interrumpido por la respiración agitada del elfo y las gotas de agua cayendo trémulas desde las estalactitas hacia el lago. Sospesó la pregunta, quizá la mayoría no entendiese la diferenciación pero...aunque sutil la había. Al final contestó con sinceridad.

-Ambas son la misma. Aprendí amándola a respetarla.

-Bien, comprendo.... En ese caso...desde su propio punto de vista, ella ha alcanzado aquello que siempre deseó. Su elección, su deseo.

-Nunca le pregunté a donde iba cuando dejaba nuestro hogar, ni quise forzarla a que me dijese qué hacía o con quién porque ella lo deseaba así...Acepté sus deseos como los míos...-explicó suavemente, sentado ya sobre una de sus piernas observando la quietud del agua y la serena frialdad de la elfa lunar.

-Vos la amabais sin que vuestros sentimientos fuesen cadenas para sus ambiciones.

-Cuando el amor es una cadena no es amor, señora

-Qué ironía.... al final, acabó abandonándote igualmente.-Suspiró y sonrió antes de volver a mirarte- Desde vuestro punto de vista....ella ha cambiado mucho.

-Ella...¿ha dejado de amarme? ¿Por eso se fue? ¿Por eso no he podido encontrarla en estos seis años?

-Quizás aún os ame... pero no deja de ser una elección.

-Elegir amar o no hacerlo...-se perdió durante un tiempo en la observación de la cascada- yo nunca tuve esa elección-sonrió recordando- la vi y la amé.

-Sin embargo... no alcanzo a entender por qué razón, alguien como vos, aún no se resigna a su pérdida.

-Porque hasta que ella misma sea la que me diga que ya no me ama. Que no me desea a su lado, o aguardándola en nuestro hogar como antaño...no me resignaré a nada.

La suave risa de la elfa se vio aplacada al cubrirse los labios elegantemente, con su muñeca. Parecía hacerle gracia la inocencia del elfo, quizá su ingenuidad o puede que simplemente riese como aquel que sabe más que su interlocutor y escucha las tonterías que éste dice por ignorancia.

-Sois como la noche y el día...

-La noche y el día no son opuestos como la mayoría cree. Se complementan, uno, sin el otro...no tienen sentido

-Ella sin duda os diría que os ama... Oh sí, claro que lo haría..sonrió de nuevo- Aunque ella no ha sido la única en elegir su destino. Vos habéis hecho lo propio; habéis escogido sufrir. Y perderla... incluso puede que vuestra elección sea lo que la empujó a abandonaros.

Las palabras de Ellesime no le tranquilizaban lo más mínimo...ella aun le amaba, pero...¿le había él empujado a abandonarlo? Confuso la miró pidiendo una explicación más clara.

-Yo...no os entiendo...No quiero sufrir, su ausencia me causa dolor, pero...no me resigno a ello.

-Quizás sea dura con mi juicio, Señor Shamaelthalar. Pero pensad por un momento en mis palabras con detenimiento.

-¿Creéis que debería haberla...retenido?

La lunar se encogió graciosamente de hombros, sin más y continuó con voz clara y firme.

-Del mismo modo que ella buscó su lugar en este mundo, vos encontrasteis otro opuesto al suyo. Lo más sencillo, si en realidad deseabas estar por siempre junto ella, habría sido que compartieras su sueño. ¿Comprendéis ahora el por qué de su marcha?

-Siempre prefirió dejarme al margen de sus sueños...como si no se sintiese especialmente orgullosa de ellos o...no creyese que yo encajase con ellos.

-La estáis culpando de su actitud. Quizás no encontró en vos el entendimiento necesario, quizás no le abristeis vuestro corazón del todo..... quizás presintió en vos un rechazo inminente, en caso de haberse sincerado.

-No pretendo culparla. Sólo respeté sus deseos. No me engaño... yo era el reposo entre 'aventuras'. Lo sabia y lo aceptaba, porque aceptaba aquello que desease darme. Jamás la habría juzgado, ni rechazado.

-¿Por qué no dejáis de engañaros a vos mismo? El amor no es un sentimiento generoso-dijo con total convencimiento- Sabéis bien que no deseabais ser solo "eso" para ella. Y que hubo infinidad de palabras que quedaron ahogadas en vuestra garganta, sin ser jamás citadas en su momento ¿Que aceptabais esa forma de amor?-desechó esa idea con un grácil ademán de su mano.- Os engañáis.

-¡Claro que quería más! deseaba más. Pero nunca la forcé a darme más de lo que ella se sintiese preparada para dar...

A esas alturas Shama ya respiraba agitadamente, las idea en su cabeza luchado unas contra otras. ¿No había sabido demostrarle su amor en esos años que pasaron juntos? ¿Debería haberla dicho que dejase las 'aventuras'? ¿Que se quedase con él? ¿Había sido egoísta por...? ¿Qué diantres quería decir esa mujer que parecía leer sus miedos más íntimos y exponerlos a la luz del día?

-Puede que aún no sea tarde...no es alguien con quién cruce palabra a menudo, pero sí es cierto que he cruzado la vista con ella en multitud de ocasiones. Podría hablarle de vos....-se ofreció con abandonada indulgencia- pero ¿Qué cambiaría?

-La conocéis muy bien, y nos conocéis muy bien para pretender que crea eso, mi señora-arqueó una ceja, suspicaz. Aquella mujer conocía demasiado bien a Zahara como para pretender ser sólo una compañera casual- Seáis quién seáis, sois importante para Zahara o jamás os habría contado todo eso

-¿Alguien importante? No... no lo consideraría así. La palabra es otra, aunque respeto podría hallarse entre ambas. Sin embargo, cometéis un error al pensar que ella me ha contado algo. Todo lo que sé obedece a un sencillo principio que se ha perpetuado durante muchísimo tiempo.-volvió a centrar su mirada en él, hablándole con un tono de misterio, que aunque premeditado, no perdía por ello intensidad.- Cuando se alcanza lo que se desea, a menudo se echa la vista atrás. Algunos, caen en la añoranza; aunque por supuesto, jamás lo reconocerían abiertamente. Y esa hermosa sortija-observó como Shama volvía a juguetear con ella, casi por acto reflejo- es el modo por el que os he relacionado con ella. Lo demás, son meras suposiciones que he trazado por lo que sé y he compartido con ella.

-Vuelvo a formularos la misma pregunta....¿Cambiará algo al hablarle de vos? Sabed que ella no podrá hacerlo, al margen de su propia decisión. Por lo tanto, parece que todo ello depende de vuestro juicio.

-Sabrá que he venido a buscarla.-la determinación brillaba en sus verdes ojos- Que no la aguardo, a la espera, como otras veces. Que el amor que siento por ella me ha llevado aquí. Ella sabrá lo que es significa

No era esa la respuesta que la elfa se esperaba pues se incorporó algo ofuscada por ella. Él había dejado su tranquila vida, si apacible descanso lejos de todo lo que pudiera dañar, había vuelto a portar las armas y armaduras que durante décadas había despreciado y se había convertido, a un a su pesar, en el luchador que Arkerim había intentado que fuese. Se había enfrentado a sus miedos y a su maldición...por ella.

-¿Es eso lo que deseáis que le diga realmente? ¿Que volvéis a esperarla?

-No. Que ya no espero. Que ahora la busco y no descansaré hasta dar con ella

-¿Y qué haréis cuando la encuentreis; cuando la tengáis tan cerca como ahora estoy de vos?

-La diré que la sigo amando,-el rostro del elfo mostraba seguridad, resolución- que da igual qué haya hecho y que es hora de tener una vida juntos. Y no una sucesión de momentos robados entre espera y espera

-¿Y si esa "vida juntos" supone abandonar vuestro modo de entender la propia vida? Si el precio por alcanzar esa meta, os suponga renunciar a lo que ahora eres y has conseguido. ¿Lo harías por ella?
¿La amas como aseguras hacerlo?

Notaba el peso de sus preguntas, inquisitiva, pero Shama sólo sonrió, tranquilo, seguro.

-La amo, como para ya haber hecho todo eso que preguntáis.

-Resulta un verdadero fastidio.-vio parpadear un par de veces al elfo, desconcertado por su comentario.- No alcanzas a comprender el sacrificio que deberás hacer por ella; y a pesar de todo, te mantienes firme. Bien, vos ganáis.... os mostraré la realidad. Abriréis los ojos y comprenderéis. ¿Estáis preparado?

La observó unos instantes, quizá no supiese en qué se había metido o qué debería hacer para reunirse con Zahara pero asintió con una serenidad pasmosa.

-Sea pues

-Si estáis dispuesto a morir por ella; por verla una vez más....os mostraré el camino a seguir para su reencuentro.

Tranquilamente se levantó, ayudada por el solar, que con gesto educado le tendió la mano para servirle de apoyo. En cuanto estuvo de pie, conjuró en voz baja.

-Los peligros que pueda afrontar hasta reunirme con ella no me harán retroceder.

-Solo lamentaré... -Dijo tras el conjuro-... que si finalmente ella es sincera no pueda lucir este hermoso vestido como siempre. En todo caso, si eso sucede la perderás para siempre, y mucho más.
Es un trato justo. ¿Lo aceptarás?

Observó el vestido, la observó a ella y parecía totalmente confuso, su instinto imponiéndose a la sobrenatural atracción, por un momento parecía que iba a retroceder, pero a fina se obligó a contenerse.

-Empiezo a no entenderos en absoluto...

-La encrucijada finalmente está a un paso vuestro.... elegid arrojaros a sus brazos aún a riesgo de sacrificar algo. O descubrid su secreto, rechazadlo y perdedla para siempre.
Quedareis condenado a sufrir con el remordimiento y la culpa. No me corresponde a mi sacaros de vuestra confusión. ¿Qué escogerás? Elegid, es el momento.

-Yo....fue en ese momento, cuando el elfo parecía auténticamente agotado, toda las preocupaciones, todos los pesares caían sobre sus hombros. ¿Iba a retroceder estando tan cerca?- Deseo reunirme con ella...y si he de sacrificar algo...lo haré

-Sea como deseas.... en una noche sin luna serás avisado. Si ella comparte vuestro deseo de volver a veros, acudirá. En cuanto a mi, seré vuestra emisaria. Quizás esta sea la última vez que nos veamos...

Conjuró entonces creando una pequeña esfera de oscuridad, que parecía absorber la luz de su alrededor. Le miró a los ojos y luego la dirigió contra suelo. Una tenue despedida antes de que la oscuridad les rodease a ambos, en el momento de su partida un batir de alas de una multitud de criaturas llenó la gruta, asustadas, probablemente por la magia del aire.

Rodeado de oscuridad y calmadas ya las alimañas, lo único que se escuchaba era la respiración entrecortada del elfo, se revolvió incómodo en su armadura y se dispuso a marchar por dónde habían llegado. Tragó varias veces y clamó a cada ápice de contención que había en él.

Cualquier olfato desarrollado habría reconocido el olor del miedo a su alrededor, emanando de él y que se quedó en aire de esas antiguos subterráneos tiempo después de su marcha.







//Muchísimas gracias a Ireth que compartió conmigo una escena tremenda, preludio de otra por la que aun tengo secuelas emocionales graves xD

Y muchas gracias Nevan que tomó algunas ideas de mi difusa historia y me planteó una trama interesante y que ha resultado ser una montaña rusa para los sentimientos de mi personaje.

Gracias a ambos.
 

asimil

Orco del Desolado
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ROAR!! Adictivamente interesante, sublime el vocabulario y la expresión por ambos interlocutores, que no cese el espectáculo!!
 

Uncia

Pastilla perdida de Lunanegra
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Me ha encantado, te lleva sin pensar y cuando te has dado cuenta... se ha terminado, dejándote con la necesidad de querer más. :wink:
 

mochilosc

Orco del Desolado
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*se limpia los moquetes* ains... Xama Xama Xama.... eres consciente que cuando terminemos todos tu y yo (Thodrel y Alda tambien si quieren) nos vamos de vacaciones a un balneario? a que nos traten bien durante unos meses? Asi que ves pidiendo vacaciones a Inus XD
 

Falquian

Pastilla perdida de Lunanegra
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Una fantástica escena entre dos roleras de las buenas, buenas.

En tu linea Bego :wink: Una redacción impecable.
 

Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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Ibi, Uncia, End e Inus, muchas gracias por comentar, me alegro que os haya gustado^^

Y sí End, tio...después de esto nos vamos a un balneario muy lejos de Amn a poder ser xD


Bueno, creo que esta parte...no me ha salido todo lo bien que hubiese querido, por más que intentaba darle forma se me escapaba, espero aun así que os resulte entretenida.

Gracias especialmente a Nevan que nos hizo pasar a todos los que jugamos aquel día una tarde divertidísima y bueno...a mi consiguió derretirme. Nevan eres un crack tio ¡tú molas! ;)


En fin, sin más preámbulos aqui os dejo el segundo capítulo, próximamente el tercero y último donde tendremos de vuelta a nuestra 'elfa' favorita Ireth ;) xD



CAPÍTULO II:




Había sido una tarde dura, muy dura. Lo que para Ada y él había comenzado como la búsqueda de los monstruos que habían torturado salvajemente a Ender se habían convertido en unas horas interminables en las que rastrearon las herramientas que habían destrozado a su amigo. Sus pesquisas les llevaron a un contrabandista que comerciaba con artículos de tortura tan 'refinados' tras contactar con Uelh un calishita y gracias a él hacerse pasar por torturadores expertos...

Vagamente llegó incluso a admitir que Ada se había comportado especialmente bien en la infiltración y que aunque ninguno de los dos daba a priori la imagen de 'matones' gracias a Uelh les habían convencido de ser el 'Doctor' y el 'Maestro'...dos sádicos. Ahora que todo le daba vueltas e intentaba poner su mente y sus sentimientos en orden ya no notaba las nauseas que había sentido durante toda aquella pantomima cada vez que tenían que ponerse en la piel del que utiliza sus conocimientos para la tortura y no para la sanación.

No, ahora simplemente rememoraba haber podido enlazar a los secuestradores de Ender con aquellos que llevaba persiguiendo tanto tiempo. Habían sido los mismos que traficaban con el dolor líquido, con los esclavos, aquellos que gracias a un plan de Lathari habían podido destapar.

Aun recordaba el loco plan de la Encapuchada. Transmutarse en mujeres y hacerse pasar por el nuevo lote de 'queridas' del que en aquel momento pensaban era el responsable de todo ello. Y claro...¿qué habían hecho Ender y él? Aceptar y meterse en el gran lío de cabeza.

“Me han llamado afeminado muchas veces, Lathari...de frente y a mis espaldas... pero de ahí a creer que puedo hacerme pasar por una mujer....” le dijo, bromeando por cubrir la ansiedad y la resignación de aquel que sabe que da igual lo que le propongan, todo lo haría por la persona que ama. “Con la suerte que tengo Lathari...y esta vez no bromeo...ese hombre terminará eligiéndome como su...'pareja'...”

Había acertado, nunca se había alegrado tanto de ver a sus amigos llegar como una manada de yaks furiosos como en aquel momento, casi habían muerto ahogados en mitad de la nada y el hecho de transportarse a la Espiral empapados y agotados y ver la cara de todos los segadores con Inus a la cabeza viéndoles dejar un charquito en la alfombra... casi había compensado las horas de angustia.

Ahora que el aire de la noche le refrescaba y Clara y Ada no dejaban de preguntarle si estaba bien...ahora...sólo podía centrarse en la loca cadena de hechos que se habían sucedido hacía no más de una hora. Intentaron convencer al contrabandista de que les diese los nombres de aquellos que le habían comprado las herramientas de tortura y aunque había sido infructuoso...un mero vistazo a aquel hombre le había dado la pista necesaria, llevaba uno de esos anillos malditos, luego, el olor, como a muerte...y acto seguido la inmolación de ese desgraciado y su conversión en insepulto...

Dicen que la carne humana al arder huele como a bacon...por más que lo intentaba él sólo conseguía asociar la espeluznante imagen del contrabandista en llamas con ese tenue olor a muerte y a melisa...

Ese tenue olor que le guió hasta otro. Hasta el olor de Zahara. De pronto, entre la podredumbre y las flores...el aroma que llevaba ocho años rezando por encontrar de nuevo.

Y se volvió loco, loco por verla, loco por encontrarla, loco...porque temía que sus sospechas fuesen ciertas y ese olor a melisa que era carta y sello de presentación de la mujer que estaba detrás de esas atrocidades...fuese la misma Zahara.

Aun así vagó por la ciudad, hasta las puertas de una mancebía dónde el olor desapareció y le dejó, como de costumbre rozando su objetivo con la yema de los dedos...y perdiéndolo. Y fue eso lo que le había llevado de vuelta a los Llanos, buscando infructuosamente una muestra, un rastro, un milagro.

Y como se suele decir...ten cuidado con lo que deseas.

Un mensaje de ella, al menos no estaba loco se dijo, la había olido, su olfato tantos años reprimido, oculto, era fiable a pesar de todo.

-Mira, tengo un mensaje para ti...-le dijo Uélh tranquilo y confiado tras haberla visto-"Dile a Shama que esto le viene grande". Después también dijo que esperaba a que terminara todo esto antes de volver a verte.

-Que...me viene grande...

Quizá era el cansancio, quizá la desilusión de haber tenido tan cerca a su amor, a la mujer por la que lo había dejado todo, por la que había cambiado, por la que se había hecho una persona mejor...

Y sintió en ese momento que la única persona con la que no tenía que intentar ser más de lo que era, la única persona que jamás le había exigido ser otra cosa que lo que sí mismo...le decía que no era suficiente para afrontar los peligros necesarios para estar con ella.

Fue el dolor, fue el cansancio, fue la desesperación. Todo ello le impidió ver tras las palabras de Zahara el verdadero mensaje, lo que estaba 'escrito ente líneas'

El elfo anduvo casi como si fuese sin rumbo, dándole vueltas en su mente a siete simples palabras, una y otra vez. Al final se paró allí dónde había perdido el rastro de Zahara, miró a la farola como si tuviera la culpa de todos sus males y terminó por sentarse,derrotado, con la espalda apoyada en ella, mirando hacia la calle y los que pasaban.

- Cualquiera diría que el tiempo te ha tratado bien y has perdido tu sonrisa-dijo una suave voz, algo orgullosa aunque en su tono se notaba cierta amabilidad y afecto.

Una voz que el solar conocía perfectamente, aunque hubiese estado cerca de una década sin escucharla. Giró la cabeza con un gesto violento al escucharla y como un resorte se levantó presto a buscarla.

-¿Zahara?

-¿Por qué me has seguido hasta aquí?... esto no.. esto no va contigo- el sonido se escuchaba desde la parte de arriba de los viejos edificios en eterna reforma que se encontraban frete al local de Alindra. Una figura grácil y firme se deslizó desde el tejado, su tonalidad de piel parecía algo abrasada y quemada, aunque no por ello dejaba de ser patente el atractivo de la mujer a la que los años y las experiencias habían mejorado como a un buen vino. Su vida no había sido fácil, de eso Shama no tenía dudas, pero contemplando a Zahara él veía la belleza salvaje de su mujer, una mujer con carácter, la hermosura tranquila que dotan los años a las féminas que los afrontan con entereza. Esa belleza madura que los elfos tardaban tanto en poder contemplar y que Zahara había adquirido en apenas un latido para el longevo Shamalethalar. Aun así, a pesar del tiempo...él no había visto nada tan bello como su amada.

-Zahara por los dioses...-tragó en seco al verla por primera vez en años, sonreía con los ojos brillante. Acercose con paso tentativo, casi con miedo de que al hacerlo demasiado rápido se esfumase- ¿Dónde has estado amor?

Ella sonreía, con esa media sonrisa que tan bien le conocía él, maliciosa y cómplice a partes iguales, alzó el índice hacia sus labios, demandando un momento de silencio, mientras le miraba intensamente, él sonrió al notar el dedo cálido en sus labios, calló perdiéndose en sus ojos violetas.

-Shamael... -le llamó así sabiendo que le desagrada que le llamasen sin abreviar, siendo una de las personas, de las pocas personas, que sabía el porqué de su desagrado hacia el nombre angélico. Una leve sonrisa podía verse bajo la capucha, más también un ligero rastro de sangre en sus manos- Esto... es demasiado peligroso para ti.. y es cosa mía.-acercandose un poco más le rodeó con sus brazos por el cuello, mirandole directamente a los ojos.

Frunció él un poco el ceño, claramente en broma, no pudiendo enfadarse jamás con la mujer que tenía en frente, avergonzado por el aspecto de macarra portuario que tenía en ese momento que por otras cosas quizá más importantes. Se acercó un paso más y tomó sus manos, agarrándola con delicadeza, pero con cierta pasión contenida, no queriendo que el abrazo se deshiciese, negó acercándose hacia el rostro de Zahara.

-No...nada demasiado peligroso...no si es por ti

-Quiero que... dejes de arrojarte al vacío... sin pensar en las consecuencias, esto, es cosa mía.-acercando sutilmente los labios a los suyos diciendo con dulzura, sin rastro alguno de la altivez del principio, rendidos, ambos ya al reencuentro- y de nadie más... -aun rodeándole con sus brazos fundió sus labios con los del elfo en un tierno beso apasionado.

-No me apartes, Zahara, no más...por favor -musitó Shama dentro del beso, dejándose llevar por la pasión contenida durante demasiado tiempo, antes de notar sus músculos laxos y sin fuerzas, la miró a los ojos un instante antes de caer inconsciente.


Despertó horas después, solo, en el Hospicio. La Hermana Elaine le dijo con cierta tristeza en la mirada que un grupo de aventureros le habían llevado hasta ahí, una mujer les había pagado unas monedas por llevarle sano y salvo con las hermanas.

Observó a la monja unos minutos, mirándola sin realmente ver, ella apoyó la arrugada mano en la suya, dándole un leve apretón y un buñuelo de esos que tanto le gustaban y ella le racionaba como una abuela severa. Un dulce no consolaría al muchacho, pues eso era para la anciana monja, daba igual cuántas cosas hubiese hecho o a cuantos hubiese salvado, seguía siendo su muchachito educado y sonriente que intentaba robarle buñuelos cuando no miraba...pero... un dulce y un beso en la frente era todo cuanto podía darle en aquel momento.

Mientras veía a la hermana alejarse y mordisqueaba desganado el buñuelo, Shama tomó una decisión:

No había nada demasiado peligroso por ella. Y jamás dejaría de buscarla, hiciese falta, lo que hiciese falta.
 

mochilosc

Orco del Desolado
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// Maldita asquerosa!!! TE DIJE QUE LA NOCHE DEL TRAVESTISMO NUUUNCA PASO!!!! NUNCA!!!!

Buen relato chiquilla!!!
 

Ragna

Donante voluntario de sangre
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Hay como me divertí contigo Shama.. :twisted: :twisted: :twisted:
 

Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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// Gracias por vuestros comentarios^^ os agradezco mucho que os toméis unos minutillos para dejar constancia de vuestra opinión ;)



CAPÍTULO III:





Llevaba varias horas dando vueltas en aquellas ruinas de la Costa Norte. Si le había extrañado el punto de encuentro, susurrado en mitad de la noche desde algún lugar de los Llanos, no había hecho gala de ello.

Era un lugar, aislado, solitario, sólo algunos grupos de aventureros se atrevían a recorrerlo de cuando en cuando, un lugar ideal para una trampa o un ataque. Lo sabía, no era tan ingenuo para pensar que esa mujer era de fiar, para empezar...darle el nombre de 'Ellesime' no había sido lo más adecuado para crear confianza entre ellos. Pero aun así, algo en ella le impulsaba a seguirla, a ir a la cita que le había marcado. No sólo era la esperanza de volver a ver a Zahara, tras su breve encuentro hacía unas lunas, no...era algo...poderoso, algo...que no podía comprender, un anhelo primigenio que invocaba a todo lo básico de su corazón. Aquella mujer apelaba a sus más bajos instintos de una forma que prefería no plantearse, era una atracción sobrenatural.

“Un portal...con mi suerte terminaré en algún plano demoníaco o algo así...no sería la primera vez...”

Perdido en esos pensamientos y en el deseo de captar, aunque fuese, el más mínimo rastro de su amada Zahara, no fue consciente de cuándo había llegado o de cuánto tiempo llevaba siguiéndole la pálida elfa.

-Ya es suficiente, sacerdote. Has atravesado más de lo necesario.

-Estáis aquí...

-La curiosidad es peligrosa cuando se practica en un lugar que no os resulta familiar.

-A veces la curiosidad es la única forma de llegar a dónde debemos ir.

-Debéis seguirme.... -su voz, como seda líquida le envolvió, a partes seductora y a partes señal de un inmenso peligro que clamaba directamente a su corazón- no es seguro permanecer al umbral de una trampa, por burda que ésta parezca.

Respiró hondo y aceptó, con un leve ademán, sabía que daba un paso determinante al aceptar seguirla, sabía que podía estar llevándole a una trampa aun peor que la que se mostraba en las catacumbas de ese lugar, pero aun así...aceptó. El amor, suele volver locos a los mortales.

-Os sigo, mi señora

No tardaron demasiado en dejar atrás la enorme piedra bajo la que se habían reunido, una tosca pero letal trampa colocada ahí para terminar con ingenuos aventureros. Mientras la elfa se teleportaba con apenas un pensamiento y dos o tres palabras de poder, el sacerdote se lamentaba de tener que anclar el gancho y la cuerda para atravesar los precipicios que se abrían ante él...si aun el lugar hubiese sido más amplio...al menos podría haber volado por obra y gracia de su fe.

-Disculpad mis modos-respiraba un poco más rápido por el esfuerzo de pasar el foso, muy poco le gustaban las alturas, enrolló la cuerda entorno a su brazo y la recogió mientras miraba sin mucho disimulo buscando a quién venía a ver- pero...¿d...dónde está ella?

La mujer le observaba inmóvil, atenta a cada gesto o palabra que mostraba en su presencia, éste se encontraba nervioso, conteniendo claramente la anticipación por el reencuentro ¿quizá? Era difícil de deducir.

-Ahora mismo hay otros anhelos más importantes que os consumen por dentro. Como "ella". Así es... Debo intuir, que habéis meditado bien mis palabras.... y obtenido las conclusiones adecuadas a lo que os aguarda el destino. ¿Y bien? Vuestro silencio es inquietante... ¿Significa acaso que no habéis podido pensar detenidamente sobre ello?

Muchas cosas pasaban en ese momento por la mente de Shama, la duda, el miedo, la ansiedad. ¿Estaba preparado para aceptar un sacrificio que desconocía por completo? Se mordió el labio inferior. Duda, miedo, ansiedad...pero también alegría, dicha, pasión...Por ella, aceptaría cualquier sacrificio. No era un gran hombre, pero era un hombre. Y nadie que se denominase como tal podía retroceder antes de alcanzar su objetivo.

-Vuestras palabras, mi señora...daban lugar a varias interpretaciones. No traslucían mucha información, pero... llevo ocho años buscándola. No voy a dejar de hacerlo, ni dar un paso atrás cuando las cosas se ponen...inquietantes.

-¿Tan seguro estáis de que la recuperaréis?

-Pasará lo que deba pasar. A esa pregunta sólo tiene respuesta el Dador- explicó con tranquila determinación- Pero mi corazón me dice que, al menos, me escuchará.

La serenidad había llegado a su mente, cualquier cosa por ella. Rodó en su meñique el anillo que había permitido que 'Ellesime' le relacionase con Zahara, el anillo cuyo gemelo se encontraba en la mano de su amada.

-Será una dura batalla interior.... aprenderemos de ella y obtendremos la respuesta adecuada. Me pregunto qué será más fuerte.... estoy deseando comprobarlo- Rió levemente, con voz armoniosa que resonó en el inmenso eco de la oscura gruta ruinosa.

-¿Y vos, mi dama?-contuvo un suspiro y al fin se atrevió a preguntar- ¿Qué sacáis exactamente de todo esto?

Sonrió para sí la inquietante elfa como respuesta, sumida en su propios pensamientos. Se revolvió el elfo levemente, nervioso, la presencia de aquella mujer le desestabilizaba.

“Muy pronto lo sabrás...”

-No demoremos más lo inevitable-se encogió levemente de hombros, con gesto desdeñoso.

-Vayamos pues.

Y que Hanali tenga a bien ayudarme, pensó mientras contenía el aliento, sin darse cuenta.

-Azahara -pronunció en tono imperativa, para que se la oyese más allá de lo cercano.- Ya habéis permanecido en la sombra por suficiente tiempo. Él os aguarda.

Con un gesto, quizá algo tonto, se colocó la capa, se ajustó la cota de malla, luego se limpió un corte en la mejilla que uno de los trasgos le había hecho de camino. No sabía qué le inquietaba más, la autoridad con la que aquella elfa se refería a su amada, todas las dudas y sospechas que se habían implantado en su corazón por los últimos sucesos... o el momento de abrazarla, de besarla, de volverla a ver y la total certeza de que hubiese hecho lo que hubiese hecho...su amor por ella no había menguado en lo más mínimo.

Terminó de adecentarse un poco, al menos, pensó, ahora no me verá con esas ridículas ropas de matón callejero. Echó un último vistazo fugaz a la elfa, que permanecía expectante, mirándole directamente a los ojos, mientras aguardaba a que la joven se aproximase. Unos ojos en los que muchos hombres se habría perdido, Shama estaba seguro de ello. Bellos, fríos, descorazonadoramente inquietantes.

Un fino oído, podría haber escuchado, entre el silencio de las ruinas, el retumbar del corazón del elfo oso.

-Colocaos junto a mi, querida. Permitid que el noble caballero os contemple más de cerca....

El eco del pasillo trajo hasta ellos unos pasos ligeros que se acercaban, a los pocos segundo, la figura de una mujer, envuelta en túnicas caminó lentamente hasta quedar junto a la lunar, observando a Shama atentamente, sin llegar a retirarse la capucha del todo mientras aguardaba en silencio.

¿Porqué ese respeto?¿Porqué esa sumisión ante aquella mujer? Ella, que era indomable, ella que jamás atendió a orden alguna... El sanador se preguntaba aquello mientras hacía auténticos esfuerzos por no abalanzarse corriendo y acortar en dos zancadas los pocos metros que le alejaban de él.

-...Sabed que habéis sido motivo de pesar y de angustia para él durante mucho tiempo.-el disfrute y la anticipación de la elfa podían palparse en el ambiente. Con una mirada le indicó que se retirase la capucha- Vuestro rostro le hará reconfortarse.

- Zahara...-la llamó con voz ahogada. Dos pasos tentativos la acercaron hacia ella, sin atreverse a acortar de manera definitiva la distancia que le separaba de ambas mujeres. Aun pesaba en su memoria el recuerdo del beso fugaz compartido hacía pocas lunas.

Viendo la escena, como el que disfruta de una buena obra de teatro, 'Ellesime' se hizo a un lado para permitir que las miradas se cruzasen con intensidad; sin distracciones a su alrededor.

Las delicadas manos de Zahara retiraron la tela que cubría su cabeza, su tez denota el paso del tiempo, acentuado el color ceniza debido a los últimos meses de fatiga. Ya no era una joven, más de catorce años habían pasado desde que se vieron por primera vez. Un suspiro para Shama...
Su cabello antaño suelto como una cortina de seda y negro como el azabache, ahora recogido y tintado de un color rojo carmesí. Diferente, pero tan bella como siempre.

-T..te has teñido el pelo-acertó a decir mientras se acercaba un poco más- Estás hermosa...

Observaba, mientras la escena, la causante de ella, con una retorcida sonrisa dibujada en sus carnosos labios; discreta y al margen. Ya le llegaría su turno de actuar en esa pieza...

Zahara se acercó con las manos tras la espalda y con media sonrisa en sus labios.

-Shama... ya te dije.. que esto te viene grande..-chasqueó la lengua algo molesta o quizá fingiendo estarlo.

-¿Y por eso iba a dejar de buscarte?-preguntó en un quedo susurro- Da igual que me venga...grande -había algo de acritud en la última palabra. Toda su vida intentando estar a la altura de las expectativas de otros...y ahora no conseguía estar a la altura de las de la única persona que realmente importaba- da igual. Ocho años, mi amor, ocho años sin verte, si saber de ti...iría al mismo Baator a buscarte de ser necesario

No eran palabras banas de aquel que se deja llevar por un amor fugaz, era el susurro claro y sincero del que ya ha pisado los Infiernos y sabe que volvería sin dudarlo por la mujer que tenía en frente.

-Shama -intentaba la humana amagar el afecto que sentía hacia el solar en palabras algo escuetas, hacía verdaderos esfuerzos por mantener la corta distancia que le separaba de él, aunque en su cuerpo podía leerse el deseo de tomarle de las manos-... yo tomo mis decisiones en mi vida... no puedes esperar a que vuelva contigo sin haber terminado lo que ya he empezado.

-Yo...no pretendo controlar...lo que haces, sólo...

-De eso pretendía hablaros, Zahara.-interrumpió finalmente la elfa, negando levemente- Mucho tiempo has invertido en alcanzar aquello que impulsa vuestro más oscuro deseo. Deseáis apagar la llama de vuestros propios temores... el temor al olvido; a que el destino sea implacable con vos como lo es para el resto. Sin embargo...

Cerró los ojos Zahara y asintió mientras en un obediente silencio se acercaba un poco hacia la lunar. La vio alejarse el sacerdote y lo que sólo era un paso caló en su cuerpo como una dura bofetada. La voz de la lunar calaba en su mente, algo apagada, anestesiada por el torbellino de emociones que le embargaban en ese momento, fija la mirada en la mujer que durante más de una década había amado.

-¿Creéis que él puede seguiros de la mano hacia el lugar a donde pretendéis llegar?-volvió a negar.

-¿Oscuro deseo?-interrumpió al fin Shamaelthalar, creyendo, iluso, que de él se trataba. Miró a la mujer y negó con determinación- La amo. No hay nada oscuro en ello.

-No me interrumpáis, joven caballero. Zahara ha de discernir..... se halla en una encrucijada y ha de tomar un camino sin retorno.

Probablemente otros no habrían callado, habrían hecho valer su presencia y su poderío, él simplemente obedeció, cortado, avergonzado pues algo en la mujer le obligaba a callar, un aura casi palpable. A cambio sólo miraba a Zahara a los ojos, esos ojos violetas, brillantes y profundos que le devolvían la mirada instantes antes de volver con la lunar.

-Yo misma puedo proporcionaros aquello que más anhela vuestro corazón, Zahara. Bien sabéis que soy capaz de otorgároslo ahora mismo.... Pese a todo, no lo haré si no renunciáis a las cadenas que aún os vinculan a vuestro pasado. Deberás elegir.... mi persistente discípula.

-¿D...de qué habla, Zahara?

Inspiró la aludida profundamente, tratando de no mirar a Shama, disimulando un gesto de amargura y deseo al mismo tiempo. A la vez la elfa lunar avanzaba lentamente, rodeando a Shama mientras continuaba su discurso:

-Podéis elegirle a él. Y sin duda, hallaréis una etapa de felicidad radiante. Reencontraréis aquello que os ha permitido recordarle con aprecio. Y más aún...

Sonreía la dama, como si aquello no fuese más que una magnífica interpretación, siendo los otros dos, público y parte de la representación. Con elegante andar terminó de rodear al solar, que las miraba confusas, negándose a entender y se colocó al otro lado de Shama.

-Sin embargo, bien conoces el precio por gozar de ese efímero sentimiento que se acrecenta en vuestro pecho, Zahara. Bien sabéis que terminaréis por miraros al espejo y comprobar como el tiempo es implacable con vos y con todo lo que os rodea.

El sanador miraba entre el embeleso y el desagrado a la lunar que tan claramente estaba 'comparándolos', vendiéndolos como si de valiosa mercancía se tratase y que debía exponer a los ojos curiosos de la compradora, cuyo papel caía en manos de Zahara.

Mercancía valiosa...observó a 'Ellesime', hermosa, grácil, elegante, él mismo notaba el aura de atracción que emanaba de ella y sólo el vello erizado de su nuca cuando la tenía cerca, hacía despertar a su instinto de autopreservación para no caer rendido a su encantos. Luego estaba él, pensó, mirándose desde las puntas de las botas manchadas de barro hasta la armadura otrora reluciente, ahora manchada de polvo y sangre. El Manto, digno símbolo de su posición y responsabilidad, negro mate y ajado ya por el camino y las penas que por la senda que había elegido se había encontrado, como fieles compañeras de viaje. Poco podía ofrecer...salvo a él mismo y lo sabía.

-En ese justo instante, al filo del abismo, recordaréis este momento. Y quizás lamentéis no haber elegido ser libre. Ahora conoces mis condiciones... Perderás todo aquello que amas algún día, si decides elegirle a él.

-¿De qué estáis hablando?-miró a la arcana confuso, a Zahara angustiado, la realidad que se formaba en su mente haciéndolo reaccionar. Su corazón impulsándole a desechar los pensamientos que le consumían, a un a razón de saberlos ciertos- Al menos...tengo derecho a saber en qué clase de 'competición' estoy ¿no?-sonaba suplicante, más no por él, si no por el miedo que le embargaba al hacerse sólida las sombras de sus anteriores sospechas.

-Es algo para lo que no necesito convenceros.....

Negó Zahara acercándose hacia Shama mientras eleva la vista hacia sus ojos , centrándose como si nada más hubiera en ese lugar, él alzó la mano hacia el rostro de ella, quedánsoe a pocos milímetros de tocarla, solo el calor de su cuerpo era contacto más que suficiente. A la vez, como si los tres hubiesen ensañado un cuidadoso baila, la arcana se alejó, poniendo punto y aparte a su escena, esperando, si llegase el momento de su nueva intervención, se apoyó en el oscuro cayado, que coronado por una esfera de brillante cristal, le servía de 'palco de lujo' para la escena que volvía a representarse

-Shama.. sabes , que he estado buscando ese fin.. ese.. durante todo este tiempo- sus suaves palabras parecían sinceras, una ligera sonrisa junto a su mirada afilada podía verse claramente en su expresión- Pero.. -alzó el índice cerrándole así los labios- el tiempo.. es efímero..

- No...El tiempo es todo, mi amor. Nos regala el don de la vida. No regala el don de comprender, cuánto vale lo que amamos

¿Qué si no iba a decir un fiel seguidor del Señor del Continuo? Las palabras, sabía la elfa que escuchaba desde su posición apartada, eran la condena de los mortales y sabiéndolo, cerró los ojos...y sonrió.

-Sabes que esto.. no funcionaria-la humedad cubrió claramente en sus irises violetas.- Shama...

Como si quisiera mandarle callar, acercó sus labios a los de él dándole un apasionado beso. Cálido, intenso, desprendido...Shama cerró los ojos sabiendo que aquel beso era un adiós. Un beso que tan solo duró unos instantes, los suficientes para que lagrimas silenciosas cayesen por las mejillas del solar.

Al final, Zahara, acabó por girarse hacia la elfa que la esperaba, abriendo los ojos para recibir a su discípula con su intensa mirada.

-Vuestra prueba va más allá de un simple adiós, Zahara. Dije..... que debíais ser libre de las ataduras del pasado. Para ser libre..... él debe.... -Tiró algo al suelo,metálico y menudo, frente a los pies de Zahara.

-Te...-tragó el nudo que se había formado en su garganta. Desde su lugar la voz ahogada de Shama sonó triste, pero clara- esperaré, siempre.

-Mientras exista posibilidad de encontrarle, vuestro sueño peligrará.-sonrió pérfida sabiendoe ganadora, escuchando las vacuas palabras de amor del sacerdote- Seréis débil para afrontar vuestro renacer y vuestro propio destino.

Zahara observó la daga , con semblante entristecido, si iba a hacerlo, no podría mirándole a los ojos, así que reprimiendo el temblor de sus mano ocultó su rostro subiéndose la capucha al tiempo que tomaba la daga.

Shama observó los gestos de ambas, triste pero sereno, tranquilo al afrontar su destino.

-Hazlo Zahara..... hazlo y contemplaréis al mundo sin temores.-dijo la lunar, fría, segura de si.

-Ya eres libre, mi amor. Y nuestros temores nos hacen lo que somos-musitó tenuemente el solar.

La mujer se giró lentamente mirando a Shama , unas débiles y apenas visibles lágrimas recorrían sus mejillas. Alzó la mano el solar limpiando con ternura las lágrimas del rostro de su amada, mientras por el suyo, varias, rodaban sin pudor alguno.

Mientras la callada espectadora miraba al elfo con una amplia sonrisa cargada de crueldad.

“Tanto si mueres tú, como ella, te tocará perder..... noble sacerdote”

-No llores... No puedo verte llorar, Zahara.

Era tan conmovedor...la elfa casi no podía reprimir una carcajada, cuando mordió divertida su labio inferior para refrenar el impulso.

-Has.. . venido... hasta aquí.. tras... todo este.. tiempo... y no tengo .. nada mejor que darte.. que el filo.. de .. este metal..-cabizbaja y con tono quebrado.

Acarició la mejilla con infinita ternura.

-Puedes tirar el arma y volver conmigo, mi amor-ofreció.

-Hazlo, y todo vuestro esfuerzo no habrá servido de nada.-la voz de la lunar invadió al estancia.

Ignorándola, Shama, alzó el rostro de la humana, para que le mirase a los ojos.

-Es decisión tuya.

Alzando la daga levemente, con una amarga sonrisa, Zahara le miraba con intensidad.

-Creo.. que ya es un poco tarde... para eso.. yo...-inspiró aferrándose a la daga.

-Ningún inmortal puede conocer la cordura si añora parte de su pasado. No seré yo la artífice de un ser eterno y demente.

Tomó el elfo la mano con la que ella sujeta la daga y la guió hacia su pecho.

-No voy a defenderme. Mi vida es tuya. Si quieres tomarla - las mismas palabras que le dijese hacía casi dos décadas fueron repetidas con la misma sinceridad de entonces, sin acritud alguna, entregándose por completo.

Palabras que debía haber puesto nerviosa a su espectadora, pues se vio en la necesidad de espolear el más oscuro deseo de la mujer.

-¡Hazlo, Zahara! Es tu derecho..... siega la vida de este mortal y acepta lo que te pertenece.- Su voz resonaba con vehemencia y se alejaba alentada por el eco distante.

Entre las dos voces que mandaban en su corazón a Zahara le temblaba el pulso, las piernas no tenían fuerzas para sostenerla y cayó prácticamente de rodillas.

-No.. puedo... no deseo.. que esto termine... así... así no.... -tomó la daga con ambas manos bajando la mirada.- Perdoname... -una con profunda tristeza teñía sus palabras- por hacerte esto.. amor mio...

Cayó también Shama arrodillado frente a ella, sujetando sus manos, dándole su apoyo incondicional.

-Pues haz que no termine....dame la daga Zahara y vivamos

-Debes saber que no se te presentará otra oportunidad como esta. Sabes lo difícil que es hallar un camino como el que os ofrezco.-inclemente la arcana les espoleaba con sus palabras, apuntando allá dónde sabía que más dolería, que el golpe sería más certero- Él no puede salvaros de vuestros demonios, querida. Nadie puede. Él algún día morirá... y os dejará sola. Cuando estéis sola y seáis una anciana...maldecirás a ese hombre por lo que te ha obligado a hacer. Por su egoísmo. Pues el sentimiento que él os procesa es egoísta.... intenta arrastraros a algo que no deseáis. Y se valdrá de vuestra debilidad para conseguirlo, si se lo permitís.

Alentada por las palabras de su maestra, Zahara alzó la daga sosteniéndola con ambas manos, mientras arrodillado Shamaelthalar cerró los ojos, esperando el cortante acero. No había nada más que pudiese decirle, se había entregado entero, tal cual era, ahora sólo le quedaba darle consuelo aunque fuera con su propia muerte. Afortunado es aquel que puede hacer feliz a su amor hasta con su último aliento. Jamás levantaría la mano contra ella, así pues, si la promesa de una amor finito no era suficiente regalo...que la muerte fuese el último presente que podía entregarle.

El acero cortó el aire al ser alzado con fuerza, el golpe se descargó con pasión y precisión y el pecho se abrió en dos por el sesgo de la daga, que incrustada en un corazón quebrado robaba la vida de un cuerpo que caía, inerte...

-Qué predecible....

La daga, había sido alzada, el golpe descargado...entonces ¿porqué no sentía el mordiente acero en su carne?

Abrió los ojos para ver la figura de Zahara desplomarse, el tiempo que siempre le había acompañado como un sabio maestro, se paraba ahora en el momento más terrible de su existencia, congelando el instante en el que la vida escapaba del cuerpo de su amada.

-...no...-abrió los ojos, horrorizado- nononononononono...

Se abalanzó hacia ella, mirando la daga, la herida viendo la sangre brotar a raudales, la herida supurante causada por el vil arma, parecía imposible de frenar. La daga clavada en su pecho comenzó a brillar con una tenue luz rojiza, mientras la arcana hacía algunos pases con su mano sobre la esfera que coronaba su báculo.

-No...no...-conjuraba desesperado mientras las lágrimas caían sin control por su rostro.

-Esto no ha acabado, sacerdote. No permitiré que la traigas de vuelta.... ¿Creéis que no he pensado en ello? Mirad el filo de esa daga.

Confuso, destrozado, perdido al ver que ningún conjuro curativo traería de vuelta a Zahara, alzó la mirada hacia la daga con los ojos anegados en lágrimas

-Ahora ella será inmortal- Alzó su báculo que comenzó a brillar.- pero no como ella pensaba.

-No...¡NO!

Aferró el cuerpo de Zahara atrayéndola hacia su pecho, mientras la elfa atraía el alma de la mujer hacia el interior de la esfera de su báculo. En alguna recóndita parte de su cerebro algo le decía que nada podía hacer contra el vínculo que la daga y el báculo habían forjado, por otra parte, el resto de si, sólo acertaba a abrazar con fuerza el cuerpo desmadejado de la mujer que amaba, y suplicar ante una estatua de indiferencia que se deleitaba con su pérdida.

-No....por favor...

Ella sonrió, acarició la esfera con gesto triunfal mientras observa como el alma de la joven se retorcía en su interior, observando el rostro de Shama, el mismo rostro de la devastación.

-Os prometí que la encontraríais.... y así he hecho. Podéis quedaros con la daga; será un magnífico recuerdo. Ya cumplió su propósito. Servir a mi venganza ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!

El rostro de Zahara, desecho, con el pelo húmedo en su frente, sin vida, sin sonrisa, inerte entre los brazos de su amado.

-¿Venganza?... ¿porqué?...-musitó lloroso-...eres...un monstruo...

Con un golpe seco de su báculo en el suelo, la figura de la vampiresa se desdibujó hasta convertirse en una densa niebla. Niebla que atravesó el cuerpo de Shama mientras transportaba la voz de la arcana, en un claro susurro hasta el oído del sacerdote, acariciándolo con crueldad.

-Toda acción acarrea una consecuencia... he aquí mi pago por tu esfuerzo y tu osadía. Shamaelthalar, libertador de los padecimientos de Athkatla.

La niebla se llevó el sonido de la risa, una risa que volvía a reverberar por los vacíos pasillos de las ruinas, mientras la voz de la vampiresa se desvanecía en la oscuridad.

-...porqué...por...qué...dioses...mi amor...mi Zahara...-sollozaba abrazado al cascaron vacío de su amada.

Se estremecía tocado por la niebla, o por los sollozos incontrolables. Durante minutos, horas...se agarró al cuerpo, manchado de sangre, de lágrimas..

La fría estancia, tan solo dejó la marchita y escabrosa imagen de un amor roto Un aroma a melisa, era más notable en el cascaron vació de la mujer.

Y una voz en un susurro, apenas percibible, intentaba infundir esperanza a pesar de lo cruel que parecía el destino.

" No llores, hijo mio.. "

Una voz que tardaría en calar en la adormecida mente de Shamaelthalar que ahogándose en sus propias lágrimas, recostado sobre el cuerpo de la mujer en su regazo, se mecía, la mecía...sin nada en el corazón más que dolor.

Tras varias horas, cuando ya no quedaban lágrimas ni fuerzas para seguir sollozando, cuando sólo quedaba un corazón roto, el elfo se levantó, cogiendo entre sus brazos el cuerpo sin vida de la mujer. Comenzó a andar y se paró al filo del precipicio observando el vacío, quizá durante demasiado tiempo, luego un destello llamó su atención y con morbosa fascinación recogió la daga que había sido abandonada como un cruel recuerdo en el suelo.

Con el cuerpo, desmadejado, como una marioneta sin hilos entre sus brazos, caminó, sin ánimo, sin vida, sin alma.

Salió de las ruinas y sus pasos, inconscientes le llevaron hasta las cercanías de la ciudad cuya 'salvación' le había hecho merecedor de tal castigo. En Atkathla todo se compra...la ciudad había comprado algunos meses más de paz...a cambio del alma de una mujer, del corazón de un hombre... un precio difícil de valorar.

Como un autómata caminaba hacia un destino que ni siquiera él sabía, anestesiado como estaba por al pena, sin reparar en lo que había frente a sus pies, tropezaba con cada cosa que había en su camino, sin llegar a perder el equilibrio jamás, regueros de lágrimas secas surcaban su rostro hasta morir en su barbilla.

Algunos le hablaron pero nada parecía llamar su atención, siguió su ruta hasta el único lugar dónde podría darle digna sepultura a un cuerpo sin alma.

-¿Shama, qué ha sucedido? ¿Shama, quién era?-preguntaron.

Musitó entonces, su voz irreconociblemente ronca y quebrada.

-...mi vida...






FIN DE LA PRIMERA PARTE






//En fin...me moría por publicar esta parte. Difícilmente podréis haceros a una idea de lo que fue jugar esto...sólo puedo decir gracias Nevan, gracias Ireth...fue tremendo.
 

eldroth12

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//*se seca la lagrimilla*

Cojonudo. impresionate. nada mas que añadir
 

Falquian

Pastilla perdida de Lunanegra
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Me quito el sombrero. Chapeau.

Una pequeña aportación....


DOS LOBOS

Un viejo amerindio estaba hablando con su nieto.

Le decía:

- "Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión".

El nieto preguntó:

-"Abuelo, dime, ¿Cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?"

El abuelo contestó:

- "Aquel que yo alimente" . . .
 

Liselle

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Hasta hoy no había tenido oportunidad de leerme la ultima parte. ¿Que puedo decir?

Tremendo relato y gran escena :wink:
 

Andra

El cansino de los Siervos de Hueso
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//Muchas gracias por comentar Thod^^ Me alegra que te haya gustado.

Ains Inus...cuánta sabiduría tienen estos amerindios ;)

Lis, gracias^^ otra gran escena fue la que compartirmos, Inus tú y yo cuando os lo conté^^

Espero que esta pequeña reflexión de Shama os guste también, no es mucho, pero creo que es bastante esclarecedora.




EPÍLOGO



“¿Qué es lo que tira de mi en mil direcciones diferentes? ¿Qué me insta a gritar, morder, desgarrar y matar a la vez que me insta a apaciguarme, a tender la mano y perdonar?

Porqué siento que soy menos de lo que debiera por no querer sangre o venganza, por no querer seguir respondiendo al ataque con más ataque... todos me animan a darle su merecido, a apartar de mi la necesidad de encontrar paz de otra manera que no sea en las armas... ¿soy menos por ello?¿la amo menos por ello?

Darle su merecido...

Me aterra vivir en un mundo en el que cada uno reciba lo que se merece...porque entonces significaría que Zahara mereció perder su alma...que yo merecí verlo y vivir para tener que recordarlo día a día...significaría que ella, mi mal, mereció aquello que la impulsó a no saber ser libre si no es haciendo sufrir a otros...

Me aterra pensar que vivimos en un mundo así...prefiero pensar...que luchamos por un mundo de segundas oportunidades.

Aun para aquellos que piensan que no las merecen.

Especialmente, para aquellos que creemos que no las merecen.”







Y ahora, si que es el fin, al menos de este primer 'libro' ;) gracias a los que os lo habéis leído y a los que me acompañaron por toda esta aventura^^
 

Skotos

Copia defectuosa de Kronobot
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Ahora que lo leí todo, añado un Thumbs Up.

Buen trabajo, Andra. :wink:
 

Sam

Liche táctico
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¡Buenoooo! Ta acabaste al fin ^^ (aunque yo llevaba cierta ventaja con spoilers xD).

¿Qué decir? Excelso, Bego. Una piedra angular para comprender la psique de Shama, para comprender lo que se esconde tras esa sonrisa demasiado perenne.

Y, como no, magníficamente narrado. Bravo, Bego. Bravísimo. :)

Sam,
 
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