*Durante el viaje Lux y Yara encuentran numerosas plantas y arbustos frutales y no os falta el agua fresca en ningún momento y Yara es capaz de detectar cualquier criatura que trata de acercarse o emboscaros sin ningún problema. Viajáis por los caminos del bosque muchas veces usados por los habitantes del Cabo de Velen para acortar tiempo en sus viajes.
Cuando llegáis a las ruinas de la zona os ayudáis de la magia para tratar de ver si hay algo en ellas que no termine de ser normal, más no parece ser que haya nada extraño en ellas, ni puertas ocultas por magia, ni seres u objetos trasformados. Finalmente Simbelmyne hace uso de un sortilegio de conocimiento de leyendas centrandose en Aryvandaar y a su cabeza llega la siguiente leyenda:
"Hace muchos siglos, cuando los elfos de Aryvandaar aún caminaban por sus bosques sagrados y ciudades esplendorosas, el reino se encontraba en su apogeo. Las artes mágicas florecían, y la música de los bardos resonaba en cada rincón, recordando a todos la grandeza de su civilización.
En aquellos tiempos, Aryvandaar era conocida como la joya de Faerûn. Los elfos solares, expertos en el manejo de la magia y el arte de la guerra, eran admirados y respetados en todo el continente. Pero, como en toda historia de leyenda, la envidia y el deseo de poder se infiltraron en el corazón de algunos elfos.
Uno de los reyes de Aryvandaar, un sabio y noble gobernante, tenía dos hijos: Alastrina y Ruardh. Alastrina, dotada de una belleza sin igual, albergaba en su corazón la ambición y el deseo de gobernar sobre todo Faerûn. Ruardh, en cambio, era un elfo de espíritu noble y generoso, más interesado en preservar el equilibrio y la armonía.
El rey, preocupado por el rumbo que tomaba su hija, decidió enviarla en una misión para aprender humildad y sabiduría. Alastrina partió en busca de un objeto mágico antiguo, conocido como la Gema de la Sabiduría, cuyo poder prometía concederle el dominio sobre todas las tierras.
Dicen que durante su búsqueda, Alastrina se sumergió en la oscuridad y la corrupción de su corazón. Utilizó su encanto y su magia para someter a dragones y criaturas místicas, convirtiéndolos en sus sirvientes. Con su ejército de esclavos alados, regresó a Aryvandaar, sedienta de poder y deseosa de tomar el trono.
Ruardh, consciente del peligro que acechaba a su reino, se enfrentó a su hermana en un duelo épico. La batalla fue titánica, con rayos y fuegos arcanos iluminando el cielo. Finalmente, Ruardh logró derrotar a su hermana, pero a un alto precio: la Gema de la Sabiduría fue destruida durante la lucha.
La destrucción de la gema provocó una explosión mágica tan poderosa que arrasó Aryvandaar por completo. El reino quedó sumido en la ruina y el olvido, desapareciendo de los mapas y de la memoria de los demás reinos.
Desde entonces, Aryvandaar se convirtió en una tierra perdida, oculta entre las sombras del tiempo. Solo algunos cuentos y leyendas perduraron, hablando de una tierra destruida por la codicia y la ambición desmedida. Se dice que las ruinas de Aryvandaar aún se encuentran esparcidas por los bosques más antiguos, esperando a ser descubiertas por aquellos lo suficientemente valientes como para aventurarse en sus peligrosos dominios."
*Desconoces si la leyenda o los hechos narrados en ella son ciertos o han ido cambiando con el pasar de los años al ser trasmitida de boca en boca*