west1178
Apilador de Muros de Fuego
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Panteón Benigno
por Elizenda
-“Bien, inicialmente deseo presentarme. Soy Hans Ritcher y seré vuestro profesor. ¿Imagino que los que estáis aquí ya habéis leído el temario de las asignaturas que daré?” Pregunto el alto clérigo de Oghma
Tanto Elizenda como Anigmar asintieron, este ultimo mesándose los bigotes, Hans al comprobarlo siguió hablando.
-“Iremos avanzando poco a poco entre los diversos temas. La clase de hoy será la primera de teología, pero a su vez estará ligada con la primera de Personalidades de Amn. Con esto quiero decir que intentaré hacer el temario lo más ameno y participativo posible. Aquí se impartirá la teoría justa para que ustedes mismos puedan llegar al desarrollo de una conclusión. Dicho esto, empecemos la clase.” Dijo Hans acabando su introducción a la vez que sus dos alumnos asistían de nuevo en silencio. Anigmar D’Rivas aprovecho para sacar un viejo libro descosido de piel, ordenando unas hojas arrugadas de su interior al abrirlo.
-“Hoy hablaremos del panteón benigno y nos centraremos en tres dioses. ¿Alguno sabría decirme cuales son los tres dioses que son citados comúnmente a la vez?” Pregunto Hans, interrumpiendo el breve descanso que se había concedido tras introducir lo que tenia pensado para sus clases.
-“¿Los de la casa de la triada? Tyr, Torm e Ilmater.” Respondió de forma apresurada Elizenda, sin dar tiempo de contestar a Anigmar.
-“Sí, exacto. Tyr, Torm e Ilmater. Y alguien sabría decirme, si los tres son dioses del bien, ¿En qué se diferencian? Al fin y al cabo se supone que los tres luchan por un ideal ¿Cuál es la razón de que haya tres entonces?” Contesto asintiendo a Elizenda para a continuación volver a hacerle otra pregunta a sus dos alumnos.
-“Tyr se centra mas en la justicia, Ilmater en el sufrimiento...” Empezó a contestar de nuevo de forma apresurada Elizenda.
-“Sí, correcto. Pero dejemos que Anigmar haga algún comentario.” Comento el clérigo interrumpiendo a la joven de color de pelo anaranjado para centrar su mirada en Anigmar mientras le preguntaba. “¿Usted que cree?”
Este último se rasco la nuca algo avergonzado a la vez que miraba tanto Hans como Elizenda tras un momento empezó a hablar.
-“No sé mucho de los dioses benignos, la teología no es mi fuerte...”
Elizenda que estaba sentada en la primera fila se giro hacia atrás, observando unos instantes a Anigmar que estaba sentado detrás de ella. Muchas veces la joven no se daba cuenta de la suerte que había tenido al criarse en Candelero y recibir una educación impartida por los clérigos del templo de Oghma. Se llevo la mano a su medallón que le había sido regalado por el hermano Randal, el clérigo fallecido que le habían enseñando casi todo lo que ella sabia, tomando nota mentalmente para que tras la clase hablara con Anigmar para animarle y no se sintiera acomplejado por los conocimientos que ella poseía después de todo ambos también eran estudiantes de las clases de Darwi y en tema de herboristería Anigmar había demostrado poseer mayores conocimientos que Elizenda.
-“Bueno, no se preocupes.” Contesto Hans sonriendo a Anigmar. “La diferencia entre estos tres dioses es su método de actuación para lograr el objetivo común, el bien.”
-“¿Y Torm?” Pregunto Anigmar mientras iba tomando nota en las hojas de su viejo libro.
Elizenda antes de contestar miro a Hans para ver si este le permitiera responder a la pregunta de su compañero sin embargo el profesor lo hizo el mismo.
-“Como bien ha dicho Elizenda, Tyr es el principal y más importante de ellos, es conocido como el dios Justo. Por ello podemos decir que el método que utiliza Tyr para llegar al bien es mediante la ley. No en vano aclaman que la justicia es ciega. Torm por otro lado, es un dios leal, fraternal. Esto no implica que acepte incumplir una ley, pero si será moralmente más aceptable si con ello se protege al indefenso. Por otro lado, Ilmater es el punto totalmente opuesto, los clérigos que procesan esta fe, no presentan una lucha intrínseca contra la tiranía. A diferencia de Tyr o Torm, los seguidores de Ilmater están dispuestos a aceptar y padecer el sufrimiento de los desvalidos para así aliviar su carga. Dicho esto ¿Cómo reaccionarían ustedes ante un acto de maldad? Partiendo de la base que tengan que reaccionar guiándose por el ideal del bien. Pongamos que ven a un niño robando una barra de pan, y la guardia lo captura. ¿Dirían que han sido ustedes?”
Anigmar negó rotundamente con la cabeza mientras que su compañera ofrecía una alternativa.
-“¿No se podría arreglar pagando la barra de pan por el niño? Así el tendero recibiría su oro y el niño la barra de pan ¿todos estarían contentos de esta forma?”
-“Técnicamente no, pero eso lo trataremos en la clase de derecho. Sí, pero el delito ya ha sido cometido. Aunque posteriormente sea arreglado, es decisión de la guardia si pasarlo por alto o no.” Le contesto Hans.
-“Exacto es un delito. Si le pagas la barra y se va sin un castigo podría repetirlo.” Ratifico Anigmar mientras Elizenda acariciaba su barbilla pensado en lo dicho por su compañero y su profesor.
-“Aunque lo que has planteado, Elizenda, es interesante.” Apostillo Hans tomándose unos segundos para observar a sus alumnos antes de continuar con la clase.
-“Os explicaré, según los Dogmas, las diferentes maneras de actuación. Un Clérigo de Tyr al presenciar esta escena, intervendría y haría que el guardia no castigue al muchacho, por otro lado, obligaría al niño a devolver la barra de pan y que le diesen una buena reprimenda. Un Clérigo de Torm, haría algo muy similar, solo que además compraría una barra de pan para el niño. Este pequeño matiz, en un acto tan trivial puede que parezca no tener importancia, pero si son conscientes de la connotación que lleva el dar o no dar, la barra de pan, a gran escala el nivel de actuación es totalmente diferente. Por otro lado, el Clérigo de Ilmater, diría que ha sido él, el ladrón y recibiría el castigo. ¿Tenéis alguna duda?”
Anigmar negó con un simple movimiento de cabeza mientras que Elizenda se mantenía callada. Viendo que sus alumnos no tenían ninguna duda, Hans prosiguió.
-“Bien, ahora os explicaré brevemente la historia de estos tres dioses, porque como es obvio, de algún lado han tenido que salir. Tyr es uno de los dioses más antiguos de Toril, aunque su fe no esté muy extendida en Faerun y no tenga capillas consagradas esto no quiere decir que sea el menos importante, sino al contrario, de la Triada es el dios más poderoso. Tyr llegó a este plano con el ritual conocido como la Procesión de la Justicia, esto data de los primeros días de existencia del mundo, y libró una gran batalla liderando un ejército de Arcontes. Tyr derrotó a Valing, y con su muerte terminó con el caos. Por ello su atributo principal es la justicia. Ahora hablemos de Torm. ¿Alguien sabe algo de el?” Pregunto Hans a sus alumnos, tomándose un descanso en su explicación.
-“Se le conoce también como la furia leal.” Se apresuro a contesta Elizenda para a continuación morderse los labios mirando a Anigmar, de nuevo se había apresurado sin dejarle la oportunidad a su compañero de contestar.
-“¡Uhm! He visto varios paladines que siguen su dogma.” Comento Anigmar
Elizenda asintió recordando a varios miembros de la orden del radiante corazón que había conocido, así como al sacerdote Trein, siguió hablando, después de todo Torm era una divinidad sobre la cual había leído mucho aunque fuera a través de una paladina campeona suya heroína de varias leyendas, las cuales Elizenda había leído todas en la biblioteca de Candelero.
-“Torm fue un humano que se gano su divinidad, lucho contra perdición.”
-“Sí, así es. Los libros narran que Torm fue un guerrero consagrado a la causa de un gran rey. Y sí, fue Torm el que luchó contra Perdición.” Contesto Hans dando la razón a Elizenda, la cual asentía satisfecha mientras Anigmar seguía tomando notas en su libro.
-“De hecho, durante la guerra de los trastornos el combate entre Torm y Perdición fue tan intenso que ambos se destruyeron. De Torm hay muchos cantos y poemas, es probablemente la figura más inspiradora de todas. Simboliza el luchador incansable, el que no duerme, el que siempre acecha al mal y lo vigila.” Añadió Hans, concluyendo el tema dedicado a la furia leal. "¿De Ilmater sabrían decir algo?" Pregunto el profesor, pasando al tercer miembro de la casa de la triada.
-“Que es tan antiguo como el mismo Tyr.” Dijo Elizenda, contestando de nuevo antes que su compañero.
-“No conocí nunca nadie que lo adorase.” Contesto Anigmar al profesor Hans. Este último pareció sorprenderse ante la respuesta de su alumno.
-“Pues eso si que es raro, su religión es una de las más extendidas en todo Faerun. Veréis, a diferencia de Tyr o Torm que luchan contra la tiranía y la maldad, a Ilmater hay infinidad de templos consagrados, que por un módico precio, acogen a muchos vagabundos, huérfanos y gentes caídas en desgracia. De hecho, si entrásemos en estadísticas, el templo de Ilmater de los barrios bajos es el templo más visitado de Athkatla, el año pasado se hizo un registro y su número de visitas quintuplico las realizadas al templo de Lazhander. Para toda aquella gente que no es aventurera, es decir, campesinos y trabajadores Ilmater es un pilar fundamental en sus vidas, cuando caen enfermos es en el único templo donde les acogen sin importar su condición social. ¿Alguno ha visitado el Hospicio de San Aunnur?”
-“Hasta hace poco era el mejor lugar para poder dormir sin sufrir pesadillas.” Comento Elizenda refiriéndose a la ola de pesadillas que asolo la ciudad hasta que se realizo el ritual de sacralización.
-“Y de forma gratuita. ¿Pudo hacer lo mismo dentro del templo de Lazhander, o el de Talos?” Le pregunto Hans.
-“El padre montinus solo acepta donaciones, sin importarle las cantidades.” Contesto la joven tras negar con la cabeza respondiendo de esa forma a la pregunta formulada por Hans.
-“Llegados a este punto, me interesa saber que creéis. ¿Cuál es el mejor medio para enfrentarse al mal? ¿El camino de Tyr? ¿Torm? ¿O Ilmater?” Pregunto el clérigo tras chocar sus manos para llamar la atención de sus alumnos.
-“Torm” Contesto convencido Anigmar adelantándose a su compañera.
-“Los tres tienen la misma finalidad pero recorre un camino distinto para llegar a ella.” Añadió por su parte la joven barda.
-“Sí, pero si tuvieras que escoger uno y justificar porqué es mejor que los otros dos. ¿Cuál escogerías y como lo justificarías? Ve pensando lo mismo, Anigmar.” Dijo mientras miraba al otro trovador.
-“Ninguno es mejor ni peor.” Volvió a decir Elizenda alzando los hombros algo confundida. Anigmar aprovecho para dar su opinión animado por Hans.
-“Es fácil por el camino de Ilmater no me sacrificaría por lo que hizo otra persona quien comete una falta debe afrontarla y aprender con ella. Siguiendo a Tyr si ocurre un engaño la ley hará pagar a alguien por algo sin otra solución. Sin embargo Torm sabe lo que tiene que hacer y no le importa dentro de lo que se pueda esperar los medios, lo que importa es el fin ¿no?”
Elizenda lo miro algo asombrada por su respuesta. Mientras el profesor le contestaba.
-“Bueno. No y si. El fin es importante, pero si para llegar a este fin hemos de caer en actos malvados, ética y moralmente la finalidad quedaría ensuciada y ya no seria un acto de bondad. Sino de egoísmo, egocentrismo. Según los Dogmas de estos tres dioses, claro. De todos modos yo no soy quien para deciros cual es el mejor camino, yo solo intentaré daros las herramientas para que escojáis el que creáis más acertado.”
Anigmar asintió siguiendo tras ello con su argumentación
-“Claro por eso hice hincapié en dentro de los limites de sus medios disponibles, si un seguidor de Torm debe hacer algo para luchar contra el mal y para ello debe desobedecer una orden sin importancia ¿lo hará cierto?”
-“Si, con toda probabilidad lo haría. Aunque a Torm se le considere El Leal, no es una lealtad extremista hacia un sistema o un superior, sino hacia un ideal.” Concluyo Hans mientras se giraba hacia Elizenda para que ella también diese su opinión.
-“Como he dicho antes, los tres tienen la misma finalidad pero recorre un camino distinto para llegar a ella. Por ejemplo si un representante de las tres deidades debe proteger a un inocente contra una amenaza. El seguidor de Torm desenvainaría su espada para enfrentarse a ella y la derrotaría matándola. El seguidor de Tyr la capturaría para llevarla ante la justicia y el seguidor de Ilmater protegería con su cuerpo quizás muriendo en el intento al inocente permitiéndole huir y avisar a la guardia sí acaso. En los tres ejemplos la víctima quedaría a salvo ¿cierto?”
-“Me parece muy valido lo que has dicho. De todos modos, y cambiando de tema, tened muy presente una cosa. Fallar a un dios, en según que cosas, no implica la desaprobación total de este. Muchos Tyranos han errado en sus veredictos ejerciendo como jueces, y no por ello Tyr les ha castigado. Con esto quiero deciros que estos tres dioses, de algún modo u otro, contemplan el posible fracaso de sus seguidores, y lo perdonan. Os pondré un ejemplo. Hace tres semanas recuperamos el Libro de Juicios de Bilem el Valiente, un juez Tyrano de Cormyr. De hace cuatrocientos años. Cuando examinamos su Libro de Juicios. Nos dimos cuenta que de los 831 veredictos emitidos por él más de la mitad eran erróneos. El mismo, tiempo después, anotó sus fallos. Por ello Tyr no le defenestro de su cargo. Entonces. ¿Si los dioses permiten equivocarse a sus seguidores en asuntos tan importantes como la vida o la muerte, realmente atienden a un acto benigno? Pongamos que de esos 415 veredictos erróneos han desembocado en la muerte de personas. Y pese a todo, ese Juez ha seguido gozando del toque de su dios. ¿Lo veis justo?”
Anigmar frunció las cejas para a continuación comentar lo que el pensaba:
-“Si siguiera a Tyr no lo vería justo, ese hombre debería salvar 415 vidas si tanto cree en la justicia ¿seria lo moralmente correcto para el no?”
-“Sí, eso es correcto. Lo que realmente importa, en el ámbito ético y moral es que sus errores no fueron originados por su desinterés o despreocupación.” Contesto Hans.
-“Es propio del ser humano equivocarse para después redimirse.” Añadió Elizenda por su parte, recordando lo dicho por Hans al principio de la clase sobre el hecho de que la justicia era ciega.
-“Es propio en nuestra naturaleza equivocarnos y, aunque yo no pueda daros la respuesta a esta pregunta, los dioses contemplan estos errores y los aceptan. Hasta cierto punto, claro.” Respondió esta vez Hans a Elizenda. “Quería enlazaros esta clase, con la de personalidades de Amn, pero veo que no me dará tiempo, así que solo quiero añadir un dato más. En muchas ocasiones el fanatismo nos lleva a cometer locuras, al menos, visto desde el exterior. Los dioses, aunque los citemos dentro del panteón del Bien no responden a un ideal supremo de "Bien". Sino que ellos mismos aspiran a alcanzar esa máxima. Un ejemplo de esto, son los fanáticos seguidores de Tyr que en sus rituales se extirpan los ojos o se mutilan una mano. ¿Creéis que hacer esto es algo cuerdo?”
Elizenda dejo escapar un suspiro de asombro y sorpresa para decir de forma tajante que en absoluto era algo cuerdo. Anigmar tampoco le veía así pero lo argumento.
-“No es cuerdo pero si va en sus principios es difícil hacerles cambiar de opinión.”
-“Si, pero, si en teoría su patrón representa al bien. ¿Que sentido tiene permitir el sufrimiento de tus seguidores? Y más cuando es para algo tan estúpido e inútil como el de parecerse a su dios.” Pregunto de nuevo el profesor a sus dos alumnos.
-“Como bien dijisteis, es "fanatismo" nunca es bueno.” Contesto Anigmar encogiéndose de hombros.
-“Los extremos nunca son buenos.” Apostillaba tristemente Elizenda.
-“Tu mismo lo has dicho, pero es algo moralmente aceptado en las filas de los seguidores de la triada. ¿Tenéis alguna duda de lo que hemos hablado hoy?” Quiso saber Hans como dando a entender que con eso se iba a finalizar la clase.
Anigmar negó con la cabeza mientras miraba sus hojas como satisfecho de haber tomado nota de todo.
-“Por ahora no.” Contesto sonriendo Elizenda aunque se preguntaba mentalmente si pudiese ser que al día siguiente le surgiera alguna.
-“Bien, pues entonces doy por concluida la clase. En la próxima intentar tener muy presente lo que hemos hablado hoy, pues empezaremos hablando de Aldaris, un paladín de Tyr y de Preston de Argluna. Espero que os haya gustado.”
-“Ha sido una buena lección.” Dijo Anigmar mientras se levantaba.
Elizenda opino igual solo lamentaba que tan pocas personas hallan acudido a la oportunidad que les otorgaba el templo del señor del saber en ampliar sus conocimientos y esperaba que para la siguiente sesión sus filas fueran mayores.
por Elizenda
-“Bien, inicialmente deseo presentarme. Soy Hans Ritcher y seré vuestro profesor. ¿Imagino que los que estáis aquí ya habéis leído el temario de las asignaturas que daré?” Pregunto el alto clérigo de Oghma
Tanto Elizenda como Anigmar asintieron, este ultimo mesándose los bigotes, Hans al comprobarlo siguió hablando.
-“Iremos avanzando poco a poco entre los diversos temas. La clase de hoy será la primera de teología, pero a su vez estará ligada con la primera de Personalidades de Amn. Con esto quiero decir que intentaré hacer el temario lo más ameno y participativo posible. Aquí se impartirá la teoría justa para que ustedes mismos puedan llegar al desarrollo de una conclusión. Dicho esto, empecemos la clase.” Dijo Hans acabando su introducción a la vez que sus dos alumnos asistían de nuevo en silencio. Anigmar D’Rivas aprovecho para sacar un viejo libro descosido de piel, ordenando unas hojas arrugadas de su interior al abrirlo.
-“Hoy hablaremos del panteón benigno y nos centraremos en tres dioses. ¿Alguno sabría decirme cuales son los tres dioses que son citados comúnmente a la vez?” Pregunto Hans, interrumpiendo el breve descanso que se había concedido tras introducir lo que tenia pensado para sus clases.
-“¿Los de la casa de la triada? Tyr, Torm e Ilmater.” Respondió de forma apresurada Elizenda, sin dar tiempo de contestar a Anigmar.
-“Sí, exacto. Tyr, Torm e Ilmater. Y alguien sabría decirme, si los tres son dioses del bien, ¿En qué se diferencian? Al fin y al cabo se supone que los tres luchan por un ideal ¿Cuál es la razón de que haya tres entonces?” Contesto asintiendo a Elizenda para a continuación volver a hacerle otra pregunta a sus dos alumnos.
-“Tyr se centra mas en la justicia, Ilmater en el sufrimiento...” Empezó a contestar de nuevo de forma apresurada Elizenda.
-“Sí, correcto. Pero dejemos que Anigmar haga algún comentario.” Comento el clérigo interrumpiendo a la joven de color de pelo anaranjado para centrar su mirada en Anigmar mientras le preguntaba. “¿Usted que cree?”
Este último se rasco la nuca algo avergonzado a la vez que miraba tanto Hans como Elizenda tras un momento empezó a hablar.
-“No sé mucho de los dioses benignos, la teología no es mi fuerte...”
Elizenda que estaba sentada en la primera fila se giro hacia atrás, observando unos instantes a Anigmar que estaba sentado detrás de ella. Muchas veces la joven no se daba cuenta de la suerte que había tenido al criarse en Candelero y recibir una educación impartida por los clérigos del templo de Oghma. Se llevo la mano a su medallón que le había sido regalado por el hermano Randal, el clérigo fallecido que le habían enseñando casi todo lo que ella sabia, tomando nota mentalmente para que tras la clase hablara con Anigmar para animarle y no se sintiera acomplejado por los conocimientos que ella poseía después de todo ambos también eran estudiantes de las clases de Darwi y en tema de herboristería Anigmar había demostrado poseer mayores conocimientos que Elizenda.
-“Bueno, no se preocupes.” Contesto Hans sonriendo a Anigmar. “La diferencia entre estos tres dioses es su método de actuación para lograr el objetivo común, el bien.”
-“¿Y Torm?” Pregunto Anigmar mientras iba tomando nota en las hojas de su viejo libro.
Elizenda antes de contestar miro a Hans para ver si este le permitiera responder a la pregunta de su compañero sin embargo el profesor lo hizo el mismo.
-“Como bien ha dicho Elizenda, Tyr es el principal y más importante de ellos, es conocido como el dios Justo. Por ello podemos decir que el método que utiliza Tyr para llegar al bien es mediante la ley. No en vano aclaman que la justicia es ciega. Torm por otro lado, es un dios leal, fraternal. Esto no implica que acepte incumplir una ley, pero si será moralmente más aceptable si con ello se protege al indefenso. Por otro lado, Ilmater es el punto totalmente opuesto, los clérigos que procesan esta fe, no presentan una lucha intrínseca contra la tiranía. A diferencia de Tyr o Torm, los seguidores de Ilmater están dispuestos a aceptar y padecer el sufrimiento de los desvalidos para así aliviar su carga. Dicho esto ¿Cómo reaccionarían ustedes ante un acto de maldad? Partiendo de la base que tengan que reaccionar guiándose por el ideal del bien. Pongamos que ven a un niño robando una barra de pan, y la guardia lo captura. ¿Dirían que han sido ustedes?”
Anigmar negó rotundamente con la cabeza mientras que su compañera ofrecía una alternativa.
-“¿No se podría arreglar pagando la barra de pan por el niño? Así el tendero recibiría su oro y el niño la barra de pan ¿todos estarían contentos de esta forma?”
-“Técnicamente no, pero eso lo trataremos en la clase de derecho. Sí, pero el delito ya ha sido cometido. Aunque posteriormente sea arreglado, es decisión de la guardia si pasarlo por alto o no.” Le contesto Hans.
-“Exacto es un delito. Si le pagas la barra y se va sin un castigo podría repetirlo.” Ratifico Anigmar mientras Elizenda acariciaba su barbilla pensado en lo dicho por su compañero y su profesor.
-“Aunque lo que has planteado, Elizenda, es interesante.” Apostillo Hans tomándose unos segundos para observar a sus alumnos antes de continuar con la clase.
-“Os explicaré, según los Dogmas, las diferentes maneras de actuación. Un Clérigo de Tyr al presenciar esta escena, intervendría y haría que el guardia no castigue al muchacho, por otro lado, obligaría al niño a devolver la barra de pan y que le diesen una buena reprimenda. Un Clérigo de Torm, haría algo muy similar, solo que además compraría una barra de pan para el niño. Este pequeño matiz, en un acto tan trivial puede que parezca no tener importancia, pero si son conscientes de la connotación que lleva el dar o no dar, la barra de pan, a gran escala el nivel de actuación es totalmente diferente. Por otro lado, el Clérigo de Ilmater, diría que ha sido él, el ladrón y recibiría el castigo. ¿Tenéis alguna duda?”
Anigmar negó con un simple movimiento de cabeza mientras que Elizenda se mantenía callada. Viendo que sus alumnos no tenían ninguna duda, Hans prosiguió.
-“Bien, ahora os explicaré brevemente la historia de estos tres dioses, porque como es obvio, de algún lado han tenido que salir. Tyr es uno de los dioses más antiguos de Toril, aunque su fe no esté muy extendida en Faerun y no tenga capillas consagradas esto no quiere decir que sea el menos importante, sino al contrario, de la Triada es el dios más poderoso. Tyr llegó a este plano con el ritual conocido como la Procesión de la Justicia, esto data de los primeros días de existencia del mundo, y libró una gran batalla liderando un ejército de Arcontes. Tyr derrotó a Valing, y con su muerte terminó con el caos. Por ello su atributo principal es la justicia. Ahora hablemos de Torm. ¿Alguien sabe algo de el?” Pregunto Hans a sus alumnos, tomándose un descanso en su explicación.
-“Se le conoce también como la furia leal.” Se apresuro a contesta Elizenda para a continuación morderse los labios mirando a Anigmar, de nuevo se había apresurado sin dejarle la oportunidad a su compañero de contestar.
-“¡Uhm! He visto varios paladines que siguen su dogma.” Comento Anigmar
Elizenda asintió recordando a varios miembros de la orden del radiante corazón que había conocido, así como al sacerdote Trein, siguió hablando, después de todo Torm era una divinidad sobre la cual había leído mucho aunque fuera a través de una paladina campeona suya heroína de varias leyendas, las cuales Elizenda había leído todas en la biblioteca de Candelero.
-“Torm fue un humano que se gano su divinidad, lucho contra perdición.”
-“Sí, así es. Los libros narran que Torm fue un guerrero consagrado a la causa de un gran rey. Y sí, fue Torm el que luchó contra Perdición.” Contesto Hans dando la razón a Elizenda, la cual asentía satisfecha mientras Anigmar seguía tomando notas en su libro.
-“De hecho, durante la guerra de los trastornos el combate entre Torm y Perdición fue tan intenso que ambos se destruyeron. De Torm hay muchos cantos y poemas, es probablemente la figura más inspiradora de todas. Simboliza el luchador incansable, el que no duerme, el que siempre acecha al mal y lo vigila.” Añadió Hans, concluyendo el tema dedicado a la furia leal. "¿De Ilmater sabrían decir algo?" Pregunto el profesor, pasando al tercer miembro de la casa de la triada.
-“Que es tan antiguo como el mismo Tyr.” Dijo Elizenda, contestando de nuevo antes que su compañero.
-“No conocí nunca nadie que lo adorase.” Contesto Anigmar al profesor Hans. Este último pareció sorprenderse ante la respuesta de su alumno.
-“Pues eso si que es raro, su religión es una de las más extendidas en todo Faerun. Veréis, a diferencia de Tyr o Torm que luchan contra la tiranía y la maldad, a Ilmater hay infinidad de templos consagrados, que por un módico precio, acogen a muchos vagabundos, huérfanos y gentes caídas en desgracia. De hecho, si entrásemos en estadísticas, el templo de Ilmater de los barrios bajos es el templo más visitado de Athkatla, el año pasado se hizo un registro y su número de visitas quintuplico las realizadas al templo de Lazhander. Para toda aquella gente que no es aventurera, es decir, campesinos y trabajadores Ilmater es un pilar fundamental en sus vidas, cuando caen enfermos es en el único templo donde les acogen sin importar su condición social. ¿Alguno ha visitado el Hospicio de San Aunnur?”
-“Hasta hace poco era el mejor lugar para poder dormir sin sufrir pesadillas.” Comento Elizenda refiriéndose a la ola de pesadillas que asolo la ciudad hasta que se realizo el ritual de sacralización.
-“Y de forma gratuita. ¿Pudo hacer lo mismo dentro del templo de Lazhander, o el de Talos?” Le pregunto Hans.
-“El padre montinus solo acepta donaciones, sin importarle las cantidades.” Contesto la joven tras negar con la cabeza respondiendo de esa forma a la pregunta formulada por Hans.
-“Llegados a este punto, me interesa saber que creéis. ¿Cuál es el mejor medio para enfrentarse al mal? ¿El camino de Tyr? ¿Torm? ¿O Ilmater?” Pregunto el clérigo tras chocar sus manos para llamar la atención de sus alumnos.
-“Torm” Contesto convencido Anigmar adelantándose a su compañera.
-“Los tres tienen la misma finalidad pero recorre un camino distinto para llegar a ella.” Añadió por su parte la joven barda.
-“Sí, pero si tuvieras que escoger uno y justificar porqué es mejor que los otros dos. ¿Cuál escogerías y como lo justificarías? Ve pensando lo mismo, Anigmar.” Dijo mientras miraba al otro trovador.
-“Ninguno es mejor ni peor.” Volvió a decir Elizenda alzando los hombros algo confundida. Anigmar aprovecho para dar su opinión animado por Hans.
-“Es fácil por el camino de Ilmater no me sacrificaría por lo que hizo otra persona quien comete una falta debe afrontarla y aprender con ella. Siguiendo a Tyr si ocurre un engaño la ley hará pagar a alguien por algo sin otra solución. Sin embargo Torm sabe lo que tiene que hacer y no le importa dentro de lo que se pueda esperar los medios, lo que importa es el fin ¿no?”
Elizenda lo miro algo asombrada por su respuesta. Mientras el profesor le contestaba.
-“Bueno. No y si. El fin es importante, pero si para llegar a este fin hemos de caer en actos malvados, ética y moralmente la finalidad quedaría ensuciada y ya no seria un acto de bondad. Sino de egoísmo, egocentrismo. Según los Dogmas de estos tres dioses, claro. De todos modos yo no soy quien para deciros cual es el mejor camino, yo solo intentaré daros las herramientas para que escojáis el que creáis más acertado.”
Anigmar asintió siguiendo tras ello con su argumentación
-“Claro por eso hice hincapié en dentro de los limites de sus medios disponibles, si un seguidor de Torm debe hacer algo para luchar contra el mal y para ello debe desobedecer una orden sin importancia ¿lo hará cierto?”
-“Si, con toda probabilidad lo haría. Aunque a Torm se le considere El Leal, no es una lealtad extremista hacia un sistema o un superior, sino hacia un ideal.” Concluyo Hans mientras se giraba hacia Elizenda para que ella también diese su opinión.
-“Como he dicho antes, los tres tienen la misma finalidad pero recorre un camino distinto para llegar a ella. Por ejemplo si un representante de las tres deidades debe proteger a un inocente contra una amenaza. El seguidor de Torm desenvainaría su espada para enfrentarse a ella y la derrotaría matándola. El seguidor de Tyr la capturaría para llevarla ante la justicia y el seguidor de Ilmater protegería con su cuerpo quizás muriendo en el intento al inocente permitiéndole huir y avisar a la guardia sí acaso. En los tres ejemplos la víctima quedaría a salvo ¿cierto?”
-“Me parece muy valido lo que has dicho. De todos modos, y cambiando de tema, tened muy presente una cosa. Fallar a un dios, en según que cosas, no implica la desaprobación total de este. Muchos Tyranos han errado en sus veredictos ejerciendo como jueces, y no por ello Tyr les ha castigado. Con esto quiero deciros que estos tres dioses, de algún modo u otro, contemplan el posible fracaso de sus seguidores, y lo perdonan. Os pondré un ejemplo. Hace tres semanas recuperamos el Libro de Juicios de Bilem el Valiente, un juez Tyrano de Cormyr. De hace cuatrocientos años. Cuando examinamos su Libro de Juicios. Nos dimos cuenta que de los 831 veredictos emitidos por él más de la mitad eran erróneos. El mismo, tiempo después, anotó sus fallos. Por ello Tyr no le defenestro de su cargo. Entonces. ¿Si los dioses permiten equivocarse a sus seguidores en asuntos tan importantes como la vida o la muerte, realmente atienden a un acto benigno? Pongamos que de esos 415 veredictos erróneos han desembocado en la muerte de personas. Y pese a todo, ese Juez ha seguido gozando del toque de su dios. ¿Lo veis justo?”
Anigmar frunció las cejas para a continuación comentar lo que el pensaba:
-“Si siguiera a Tyr no lo vería justo, ese hombre debería salvar 415 vidas si tanto cree en la justicia ¿seria lo moralmente correcto para el no?”
-“Sí, eso es correcto. Lo que realmente importa, en el ámbito ético y moral es que sus errores no fueron originados por su desinterés o despreocupación.” Contesto Hans.
-“Es propio del ser humano equivocarse para después redimirse.” Añadió Elizenda por su parte, recordando lo dicho por Hans al principio de la clase sobre el hecho de que la justicia era ciega.
-“Es propio en nuestra naturaleza equivocarnos y, aunque yo no pueda daros la respuesta a esta pregunta, los dioses contemplan estos errores y los aceptan. Hasta cierto punto, claro.” Respondió esta vez Hans a Elizenda. “Quería enlazaros esta clase, con la de personalidades de Amn, pero veo que no me dará tiempo, así que solo quiero añadir un dato más. En muchas ocasiones el fanatismo nos lleva a cometer locuras, al menos, visto desde el exterior. Los dioses, aunque los citemos dentro del panteón del Bien no responden a un ideal supremo de "Bien". Sino que ellos mismos aspiran a alcanzar esa máxima. Un ejemplo de esto, son los fanáticos seguidores de Tyr que en sus rituales se extirpan los ojos o se mutilan una mano. ¿Creéis que hacer esto es algo cuerdo?”
Elizenda dejo escapar un suspiro de asombro y sorpresa para decir de forma tajante que en absoluto era algo cuerdo. Anigmar tampoco le veía así pero lo argumento.
-“No es cuerdo pero si va en sus principios es difícil hacerles cambiar de opinión.”
-“Si, pero, si en teoría su patrón representa al bien. ¿Que sentido tiene permitir el sufrimiento de tus seguidores? Y más cuando es para algo tan estúpido e inútil como el de parecerse a su dios.” Pregunto de nuevo el profesor a sus dos alumnos.
-“Como bien dijisteis, es "fanatismo" nunca es bueno.” Contesto Anigmar encogiéndose de hombros.
-“Los extremos nunca son buenos.” Apostillaba tristemente Elizenda.
-“Tu mismo lo has dicho, pero es algo moralmente aceptado en las filas de los seguidores de la triada. ¿Tenéis alguna duda de lo que hemos hablado hoy?” Quiso saber Hans como dando a entender que con eso se iba a finalizar la clase.
Anigmar negó con la cabeza mientras miraba sus hojas como satisfecho de haber tomado nota de todo.
-“Por ahora no.” Contesto sonriendo Elizenda aunque se preguntaba mentalmente si pudiese ser que al día siguiente le surgiera alguna.
-“Bien, pues entonces doy por concluida la clase. En la próxima intentar tener muy presente lo que hemos hablado hoy, pues empezaremos hablando de Aldaris, un paladín de Tyr y de Preston de Argluna. Espero que os haya gustado.”
-“Ha sido una buena lección.” Dijo Anigmar mientras se levantaba.
Elizenda opino igual solo lamentaba que tan pocas personas hallan acudido a la oportunidad que les otorgaba el templo del señor del saber en ampliar sus conocimientos y esperaba que para la siguiente sesión sus filas fueran mayores.