Ladrondelasombras
Copia de fichas de Kronos
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Ceniza para Ceniza.
Me encontraba en la cofradía de alquimistas de Muranndin. Un lugar oscuro, lúgubre e impregnado del aroma metálico de polvos y esencias destiladas. Sentí la presencia de una energía sombría acercándose. No alce la vista hasta que la figura hablo detrás de mi: una figura delgada, con un brazo de hueso, envuelta en una túnica negra y velos grises y una máscara esquelética. Era Ceniza y venía para solicitar un encargo.
Dejé mi trabajo y me giré, percibiendo el halo espectral que envolvía a Ceniza, como si la muerte misma se enroscara en su figura. Tras intercambiar unas palabras, Ceniza sacó una pequeña bolsa de su túnica. Al abrirla y mostrar su contenido, percibí el olor ahumado de los restos cremados de un cuerpo. Un polvo gris y fino que parecía absorber la poca luz que albergaba el lugar.
Así pues, me puse en marcha a cumplir con lo que se me había encomendado. Ceniza de cuerpos cremados. Más para ello, necesitaría de alguien con ganas de llevar a cabo una tarea que yo mismo no tenía pensado hacer; por muy experimentador que fuera, no me apetecía ensuciarme las manos en este caso. Necesitaba un sádico...Así que, fui en busca de Vexen.
Después de dialogar un rato con el tiefling, conseguí que este colaborara y se prestara en hacer el trabajo sucio: incinerar los cuerpos de tres esclavos humanos que había comprado a un esclavista del Imperio.

Viajé con Vexen hacia las afueras de la ciudad y, en un lugar cercano a la costa, aprovechando una pira de un campamento cercano, Vexen se puso manos a la obra. Haciendo uso de su fuego infernal, calcinó los cuerpos mientras yo me limitaba a escrutar mis propios pensamientos, ajeno a lo que allí acontecía y al hedor a carne chamuscada que abría el apetito de las bestias cercanas al lugar.

Polvos de Ceniza Negativizada:
Finalmente de vuelta en la cofradía de alquimistas, comencé a trabajar en un nuevo experimento. Una parte de la ceniza la iba a dejar intacta, como el arcano me lo había pedido. La otra pretendía potenciarla usando para ello la energía negativa contenida en un vial. Vertí el contenido del frasco en un matraz y lo sometí a temperatura bajo cero usando simples rayos de escarcha con el fin de convertir el líquido en un sólido. Después lo cociné de nuevo de manera que conseguí cristalizarlo para posteriormente triturarlo y convertirlo en un polvo rojizo de energía negativa que mezcle con la ceniza.

Por el conocimiento y la experimentación alquímica.
Xarann, Alquimista drow.
Me encontraba en la cofradía de alquimistas de Muranndin. Un lugar oscuro, lúgubre e impregnado del aroma metálico de polvos y esencias destiladas. Sentí la presencia de una energía sombría acercándose. No alce la vista hasta que la figura hablo detrás de mi: una figura delgada, con un brazo de hueso, envuelta en una túnica negra y velos grises y una máscara esquelética. Era Ceniza y venía para solicitar un encargo.
Dejé mi trabajo y me giré, percibiendo el halo espectral que envolvía a Ceniza, como si la muerte misma se enroscara en su figura. Tras intercambiar unas palabras, Ceniza sacó una pequeña bolsa de su túnica. Al abrirla y mostrar su contenido, percibí el olor ahumado de los restos cremados de un cuerpo. Un polvo gris y fino que parecía absorber la poca luz que albergaba el lugar.
Así pues, me puse en marcha a cumplir con lo que se me había encomendado. Ceniza de cuerpos cremados. Más para ello, necesitaría de alguien con ganas de llevar a cabo una tarea que yo mismo no tenía pensado hacer; por muy experimentador que fuera, no me apetecía ensuciarme las manos en este caso. Necesitaba un sádico...Así que, fui en busca de Vexen.
Después de dialogar un rato con el tiefling, conseguí que este colaborara y se prestara en hacer el trabajo sucio: incinerar los cuerpos de tres esclavos humanos que había comprado a un esclavista del Imperio.

Viajé con Vexen hacia las afueras de la ciudad y, en un lugar cercano a la costa, aprovechando una pira de un campamento cercano, Vexen se puso manos a la obra. Haciendo uso de su fuego infernal, calcinó los cuerpos mientras yo me limitaba a escrutar mis propios pensamientos, ajeno a lo que allí acontecía y al hedor a carne chamuscada que abría el apetito de las bestias cercanas al lugar.

Polvos de Ceniza Negativizada:
Finalmente de vuelta en la cofradía de alquimistas, comencé a trabajar en un nuevo experimento. Una parte de la ceniza la iba a dejar intacta, como el arcano me lo había pedido. La otra pretendía potenciarla usando para ello la energía negativa contenida en un vial. Vertí el contenido del frasco en un matraz y lo sometí a temperatura bajo cero usando simples rayos de escarcha con el fin de convertir el líquido en un sólido. Después lo cociné de nuevo de manera que conseguí cristalizarlo para posteriormente triturarlo y convertirlo en un polvo rojizo de energía negativa que mezcle con la ceniza.

Por el conocimiento y la experimentación alquímica.
Xarann, Alquimista drow.
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