Silver
Discípulo comegemas
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A la familia Roselion
Mama, papa ¿Qué tal os va por casa? Espero que esteis todos bien. En esta carta van unas páginas con un cuento con una de mis aventuras, tal y como les prometí a los chicos que haría. Espero que les guste, ¡además salgo yo!
Aquí la gente es un poco extraña. Una elfa lunar que reza a Beshaba me ha intentado matar, pero gracias a Tymora no he muerto todavía. Vaya ahora que lo pienso, no son las palabras que te gustaría leer aunque te prometí la verdad en mis cartas. He conocido a varios elfos y humanos, también a dos devotos de Tymora. Como bien y me aseo a menudo.
Cuando tengáis noticias del tío Terry, mandadme una carta. Estoy deseando oir sus aventuras en Bajomontaña.
Cubiertos bajo el techadumbre del pórtico del cuartel de la guardia, pasaban los minutos mientras los jóvenes esperaban que el tiempo mejorara. La lluvia no les había molestado en el trayecto, pero su insistencia en pasar de llovizna a aguacero, hizo de aquel pórtico un buen lugar de reunión.
-¡La Suerte os sea favorable, Anith!
-Dulce agua, viajeros- la elfa lunar se acerco hasta ellos, aún etérea y bella bajo el aguacero, parecía esquivar el temporal con su porte y maneras.
-¡¡Como que dulce agua!! ¡No digas eso Anith que da mal fario!- alzó la voz el varón, el capitán Sten, muchacho de ímpetu generoso e ingenuidad extraordinaria para ser un hombre de mar.
-¡Sten!- la tercera en discordia, mestiza de pelo azulado, golpeo al hombre- ni tu mentes a la mala fortuna ¡que rezas a Tymora, por la diosa!
Entre discusiones mil y una veces vistas ocasionadas por un extraño y confuso uso del lenguaje, apareció la joven elfa Eliavel, también empapada y ofuscada pues Sten aún montando un alboroto no dejaba sitio bajo el soportal para ponerse a cubierto, cosa que paso a segundo lugar cuando por fin escampo.
La lluvia había convertido en grupo de viaje a aquellos cuatro desconocidos, como tantas aventuras habían surgido y surgirían de la más absoluta casualidad. La suerte obro su fortuna, cuando cruzaron con Boignar, enano de terquedad admirable y gusto por derramar sangre orca, por lo que el cuarteto ahora quinteto se mantuvo en marcha por el camino.
Llegada a Crimmor, cruzaron pasos con Gabriela, humana de ted blanquecina y pecosa, pelo rojizo y un gusto extravagante por fumar en pipa. Y con ella se cerro el circulo, de seis valientes que emprenderían una aventura de improvisto con villano inesperado en el celebre camino orco que separa Crimmor de Purskul.
Así pues marcharon Gabriela Aventurera Afortunada, el Capitán Sten Señor de los Mares, Eliavel Filo Mágico, Boignar Aplasta Orcos, Lilianne Fortuna de Tymora y Anith Nube Luminosa, hacia lo conocido que torno en desconocido, cuando tras las puertas de hierro que contienen a las bestias que viven en el camino orco, una risa y voz malicienta se impuso al normal tocar de tambores.
Marcharon Gabriela y Sten primero, y a tres pasos de estos sus compañeros animados por su valor. Ante ellos habrían camino y los orcos perecían a su paso, bañando la tierra con su sangre . Tras un mal lance, Anith pudo sacarles de un apuro, pues la fortuna había querido que entre tanto aguerrido aventurero, bastante insensatos e imprudentes, tuvieran a bien cruzarse con Anith Nube Luminosa, sacerdotisa de gran poder y ego escaso, que rendía culto a Sehanine Lunarco la Señora de los Sueños entre los gentiles.
Tras el primer susto, siguieron su avance y al final de una colina, ¡algo inaudito! No solo orcos habitaban estos lugares. Tras unos arboles, divisaron una carreta rodeada de cadáveres de hombres. Cuerpos yacían sin vida rodeados de su sangre y sus vísceras, a su lado dos mercenarios charlaban con lo que ante los ojos del aventurero inexperto solo se nombraría como pesadilla.
-¡Es un ojo gigante que flota!
-¿Pero qué, como o por qué existe una cosa así?
-Es una criatura de la Infraoscuridad, de gran poder ¿por qué estará aquí?
-¡Pero flota! Madre de la diosa, que esta flotando.
-¡Callad insensatos y bajad el tono!, ocultémonos tras los arboles y veamos que estrategia seguir.
-Seguir una estrategia siempre es un buen plan.
Tymoranos o no, impetuosos e imprudentes, no eran del todo estúpidos, por lo que los seis valientes trazaron un astuto plan. La magia divina les permitiría dar lo mejor de si mismos en la batalla, además de ver en la oscuridad por un hechizo. ¿Y la oscuridad? Lo arcano tan útilmente concentrado en una varita se pondría a disposición del grupo. Cuando la noche mágica cayera sobre el ojo se abalanzarían sobre él.
El grupo se dividió en dos, rodearon al monstruo y los carromatos con cuidado de no ser vistos ni oídos y tan pronto estuvieron cerca ¡magia mediante se echaron encima! ¡Que batalla! El ojo que todo lo ve, no obstante se defendió a base del uso de su desbordante magia. Su aura y la urdimbre que rodean todas las cosas, era una y poderosa, por lo que más rápido que muchos archimagos, conjuro contra ellos dejando en estado crítico a dos de los seis aventureros. Sin embargo, el plan bien diseñado, el número del grupo y la buena fortuna jugaron contra el Ojo, que cayo muerto tras un último golpe del Capitan Sten.
Muerto la bestia, muertos sus esbirros, Anith curo a los osados que habían actuado por encima de sus posibilidades, mientras el resto buscaba por supervivientes. Lamentablemente entre los caidos no había corrido la misma dicha, por lo que sin supervivientes y muerto el monstruo, tomaron algunas pertenencias de los bandidos para vender quizá (me pregunto ¿qué es una aventura sin un justo botín o tesoro al final? ¿o no creéis lo mismo hermanos míos?) y como buenos aventureros avisaron a las autoridades locales de lo acontecido.
Así fue como los Seis de la Lluvia derrotaron al Ojo que Todo lo Ve en aventura singular.
Mama, papa ¿Qué tal os va por casa? Espero que esteis todos bien. En esta carta van unas páginas con un cuento con una de mis aventuras, tal y como les prometí a los chicos que haría. Espero que les guste, ¡además salgo yo!
Aquí la gente es un poco extraña. Una elfa lunar que reza a Beshaba me ha intentado matar, pero gracias a Tymora no he muerto todavía. Vaya ahora que lo pienso, no son las palabras que te gustaría leer aunque te prometí la verdad en mis cartas. He conocido a varios elfos y humanos, también a dos devotos de Tymora. Como bien y me aseo a menudo.
Cuando tengáis noticias del tío Terry, mandadme una carta. Estoy deseando oir sus aventuras en Bajomontaña.
Lili.
El ojo que todo lo ve.
Cubiertos bajo el techadumbre del pórtico del cuartel de la guardia, pasaban los minutos mientras los jóvenes esperaban que el tiempo mejorara. La lluvia no les había molestado en el trayecto, pero su insistencia en pasar de llovizna a aguacero, hizo de aquel pórtico un buen lugar de reunión.
-¡La Suerte os sea favorable, Anith!
-Dulce agua, viajeros- la elfa lunar se acerco hasta ellos, aún etérea y bella bajo el aguacero, parecía esquivar el temporal con su porte y maneras.
-¡¡Como que dulce agua!! ¡No digas eso Anith que da mal fario!- alzó la voz el varón, el capitán Sten, muchacho de ímpetu generoso e ingenuidad extraordinaria para ser un hombre de mar.
-¡Sten!- la tercera en discordia, mestiza de pelo azulado, golpeo al hombre- ni tu mentes a la mala fortuna ¡que rezas a Tymora, por la diosa!
Entre discusiones mil y una veces vistas ocasionadas por un extraño y confuso uso del lenguaje, apareció la joven elfa Eliavel, también empapada y ofuscada pues Sten aún montando un alboroto no dejaba sitio bajo el soportal para ponerse a cubierto, cosa que paso a segundo lugar cuando por fin escampo.
La lluvia había convertido en grupo de viaje a aquellos cuatro desconocidos, como tantas aventuras habían surgido y surgirían de la más absoluta casualidad. La suerte obro su fortuna, cuando cruzaron con Boignar, enano de terquedad admirable y gusto por derramar sangre orca, por lo que el cuarteto ahora quinteto se mantuvo en marcha por el camino.
Llegada a Crimmor, cruzaron pasos con Gabriela, humana de ted blanquecina y pecosa, pelo rojizo y un gusto extravagante por fumar en pipa. Y con ella se cerro el circulo, de seis valientes que emprenderían una aventura de improvisto con villano inesperado en el celebre camino orco que separa Crimmor de Purskul.
Así pues marcharon Gabriela Aventurera Afortunada, el Capitán Sten Señor de los Mares, Eliavel Filo Mágico, Boignar Aplasta Orcos, Lilianne Fortuna de Tymora y Anith Nube Luminosa, hacia lo conocido que torno en desconocido, cuando tras las puertas de hierro que contienen a las bestias que viven en el camino orco, una risa y voz malicienta se impuso al normal tocar de tambores.
Marcharon Gabriela y Sten primero, y a tres pasos de estos sus compañeros animados por su valor. Ante ellos habrían camino y los orcos perecían a su paso, bañando la tierra con su sangre . Tras un mal lance, Anith pudo sacarles de un apuro, pues la fortuna había querido que entre tanto aguerrido aventurero, bastante insensatos e imprudentes, tuvieran a bien cruzarse con Anith Nube Luminosa, sacerdotisa de gran poder y ego escaso, que rendía culto a Sehanine Lunarco la Señora de los Sueños entre los gentiles.
Tras el primer susto, siguieron su avance y al final de una colina, ¡algo inaudito! No solo orcos habitaban estos lugares. Tras unos arboles, divisaron una carreta rodeada de cadáveres de hombres. Cuerpos yacían sin vida rodeados de su sangre y sus vísceras, a su lado dos mercenarios charlaban con lo que ante los ojos del aventurero inexperto solo se nombraría como pesadilla.
-¡Es un ojo gigante que flota!
-¿Pero qué, como o por qué existe una cosa así?
-Es una criatura de la Infraoscuridad, de gran poder ¿por qué estará aquí?
-¡Pero flota! Madre de la diosa, que esta flotando.
-¡Callad insensatos y bajad el tono!, ocultémonos tras los arboles y veamos que estrategia seguir.
-Seguir una estrategia siempre es un buen plan.
Tymoranos o no, impetuosos e imprudentes, no eran del todo estúpidos, por lo que los seis valientes trazaron un astuto plan. La magia divina les permitiría dar lo mejor de si mismos en la batalla, además de ver en la oscuridad por un hechizo. ¿Y la oscuridad? Lo arcano tan útilmente concentrado en una varita se pondría a disposición del grupo. Cuando la noche mágica cayera sobre el ojo se abalanzarían sobre él.
El grupo se dividió en dos, rodearon al monstruo y los carromatos con cuidado de no ser vistos ni oídos y tan pronto estuvieron cerca ¡magia mediante se echaron encima! ¡Que batalla! El ojo que todo lo ve, no obstante se defendió a base del uso de su desbordante magia. Su aura y la urdimbre que rodean todas las cosas, era una y poderosa, por lo que más rápido que muchos archimagos, conjuro contra ellos dejando en estado crítico a dos de los seis aventureros. Sin embargo, el plan bien diseñado, el número del grupo y la buena fortuna jugaron contra el Ojo, que cayo muerto tras un último golpe del Capitan Sten.
Muerto la bestia, muertos sus esbirros, Anith curo a los osados que habían actuado por encima de sus posibilidades, mientras el resto buscaba por supervivientes. Lamentablemente entre los caidos no había corrido la misma dicha, por lo que sin supervivientes y muerto el monstruo, tomaron algunas pertenencias de los bandidos para vender quizá (me pregunto ¿qué es una aventura sin un justo botín o tesoro al final? ¿o no creéis lo mismo hermanos míos?) y como buenos aventureros avisaron a las autoridades locales de lo acontecido.
Así fue como los Seis de la Lluvia derrotaron al Ojo que Todo lo Ve en aventura singular.
Offtopic :
Puede y de hecho está bastante adornado el relato frente a lo que paso de verdad, pues se trata de un cuento que escribe Lilianne a sus dos hermanos mayores-menores en casa. ¡Y si es raro! ¡Una aventurera que conserva los padres y más familia! ¡Y además son felices!