Cartas sobre los viajes por el Anauroch (II)
Querido maestro.
No has tenido de que preocuparte. A excepción de los mortales peligros que hubimos de superar, claro, pero lo pasado pasado esta.
¿Por dónde empezar..?
Por supuesto, lo primero es decir quienes nos ayudaron. ¿Recuerdas que te conté que íbamos con algunas mujeres de la Liga...? Lilimel y Mirriel. Pues bien, se nos unió una más. Johanne.
Johanne es una sacerdotisa Ilmaterita muy agradable mientras no hagas tonterías. Me gusta, y todos la conocíamos ya, así que cuando pensamos en quien podía acompañarnos, fue la opción más obvia.
El otro sacerdote que vino con nosotros fue Alastherian. Me alegre bastante de que así fuera. Ciertamente, tal vez no esté tan dedicado a la sanación como otros sacerdotes… Es adorador del Caballero Rojo. Pero había estado con él en otras ocasiones, y sabía que era un hombre de temple.
Ninguno de los dos decepciono, desde luego. Acompañados por Johanne y Alastherian (Y una enorme cantidad de viales curativos de diversa índole) nos encaminamos a la zona de Orolin.
Recordaras que te mencione que dicha ciudad había sido el campo de batalla de una batalla entre dos deidades de la ponzoña, Talona y Kiputytto. No te sorprenderá entonces que te diga que no solo nos encontramos con un ambiente lleno de vapores ponzoñosos… Si no que, además, la Urdimbre había sido dañada.
En este sentido, tengo que decir que ha sido mi primera experiencia con una zona de Magia Salvaje. Ciertamente hubiera preferido que fuera en otras circunstancias, y desde luego me disgusta el no poder repararla, pero no puedo negar que fue un desafío interesante.
La propia fauna local parecía haber mutado, y era bastante agresiva.
Ademas, temíamos su contacto… Y estábamos limitados en el uso de la magia. Al principio nos desplazamos evitando vapores y suavizando la Urdimbre temporalmente a medida que avanzábamos, pero cuando nos adentramos en la ciudad nos fue imposible seguir con la táctica de forma segura.
Además, a partir de ese punto algunos empezamos a tener algunas fiebres… Y mentiría si no dijera que me plantee dar media vuelta. Pero no lo hice.
Todo esto era complicado, pero no era nada que no esperásemos. Sin embargo, tras entrar en la ciudad tuvimos una primera sorpresa. Encontramos un cartel, firmado por “Una simple sacerdotisa”, en el que se advertía del peligro de la enfermedad, del peligro del contacto con los caníbales, y se aconsejaba rendir tributo al Rey de la podredumbre.
Ya, no he dicho que fuera una sorpresa agradable. Mirriel, entre tanto, subió a un punto elevado para hacerse una idea del terreno… Pero cuando avanzamos, a todos nos pillo de sorpresa la “normalidad” de la situación. Había un hombre bajito…Y deforme…Vendiendo fruta en la plaza. La fruta ciertamente, no tenía buena pinta… Pero el hombre no parecía agresivo.
Si cabe mencionar que se encontraba en un estado de desnudez completa que nos resultó un tanto confuso. Es decir… No tengo grandes problemas con la desnudez. Tengo que reconocer que, hacia bastante calor, y yo misma hubiera llevado bastante menos ropa de no haber sido por eso del veneno flotando en el aire…. Pero ver a ese hombre pequeño deforme y desnudo no era una visión agradable.
Nos preguntó nuestro bando, pero no reacciono mal ante nuestro desconocimiento. Y ante nuestras preguntas sobre la sacerdotisa, nos habla de algo así como “la loca del mater” … A Johanne se le ocurrió preguntar si se refería a Ilmater, y se ve que acertó, pero el nombre no gustaba al ambiente. El mercader grito algo de no decir ese nombre y se tiro al suelo ocultándose entre las frutas mientras el suelo temblaba y gusarañas (una especie de hibrido entre araña y gusano) venían hacia nosotros desde varias direcciones.
Nos las arreglamos para rechazarlos… Y tengo que decir que pocas veces me he sentido tan indefensa como siendo atacada en un área de magia salvaje. La duda entre hacer o no hacer, me paralizo. Pero por suerte mis compañeros son gente increíble, y todo salió bien.
Visto lo visto, tomamos el camino hacia la Ilmaterita que nos indicó el pobre hombre, que únicamente soltó un par de improperios y un tomate ponzoñoso por los problemas causados. El viaje por la ciudad era tenso, pues de vez en cuando escuchábamos los pasos de las criaturas rodeándonos, a veces por las paredes, a veces bajo el suelo, pudiendo salir de casi cualquier sitio, pero llegamos a destino sin haber sido atacados.
No se trataba de una capilla. Era únicamente una sala, bastante amplia, con camas, muchas camas, y pacientes en ellas. La mayoría, deformes y enfermos. Algunos apenas con un halito de vida. Aunque había un par de niños que se encontraban, a primera vista, en condiciones.
Yo estaba hecha un desastre, así que poco recuerdo del momento…Pero sé que los clérigos pudieron atendernos. Al parecer, la zona sacralizada se encontraba en un lugar en el que la Urdimbre no sufría de daños. Cuando mi cabeza se fue aclarando, oí como hablaban con la sacerdotisa.
Esta dijo que se dedicaba a cuidar de los enfermos. No a curarlos, si no a paliar su sufrimiento y alargar sus vidas en lo posible, pues curarlos no era posible.
Nos habló de los dos bandos que al parecer había en la ciudad, los fieles de Kiputytto, que buscaban extender la enfermedad y aun adoraban a esa deidad caída, pero que al parecer no eran agresivos… Y los fieles de Talona, que buscaban la muerte de los otros. Nos dijo que si queríamos movernos con libertad por la ciudad debíamos visitar al Rey de la ponzoña, en la zona de Kiputytto, y que este pediría un tributo justo en función de lo que poseyéramos. Nos contó, de hecho, que a ella no le había pedido nada…
Preguntada por posibles puntos de interés de la ciudad, nos dijo que nos ayudaría a conocer la zona si le traíamos unos hongos que crecían en la parte alta de la ciudad, y podían usarse para preparar algo para aliviar la enfermedad.
Y la verdad es que estábamos predispuestos a confiar en la Ilmaterita, y deseábamos ayudar de todas formas, así que no lo pensamos mucho.
El hecho de que se despidiese invitándonos de nuevo a ver al “Gran Rey de la Ponzoña”, sin embargo, nos escamo un poco. Andros recurrió a un conjuro de “Vista Arcana”, y nos informó de que la Ilmaterita parecía bajo el efecto de un encantamiento. Esto nos planteó un dilema. ¿Debíamos liberarla? Desde luego el cuerpo me pedía hacerlo. Sin embargo, la sacerdotisa gozaba de poderes divinos de Ilmater, así que no debía estar haciendo nada inadecuado. Y su labor allí era importante. Tal vez si disipábamos el conjuro se marchase, dejando esa gente desatendida. Y el ejecutor del encantamiento podría notar que este había sido roto.
Por supuesto en última instancia antes de abandonar el lugar debíamos liberarla. Sin embargo, decidimos postergarlo hasta entender un poco más la situación, así que nos pusimos en marcha a por esos hongos.
Mirriel y Lillimel no habían estado ociosas este tiempo. Con la ayuda de lo que Mirriel había visto desde lo alto, Lilimel trazo un mapa en el que orientarnos, y trazaron la ruta más segura para llegar a donde queríamos. Cabe detallar que con “más segura”, en general hablo de evitar las zonas más infectas de la ciudad, pues con los ataques de gusarañas poco podíamos hacer más que repelerlos.
Por suerte, Madeleine fue suavizando la Urdimbre a medida que avanzábamos, así que disponíamos de magia otra vez. No es que la usásemos demasiado… Algo de ayuda para trepar aquí y allá. Pero me sentía muy segura pudiendo utilizarla. Por ejemplo, se pusieron a subir a Alastherian por una cuerda… ¡Con una armadura completa! Bien, no seré yo quien les impida hacerlo, supongo que no está mal ver formas alternativas de superar los obstáculos, pero mejor teniendo un ojo puesto por su hubiera algún problema.
Cuando logramos llegar a la parte alta, recibimos una pequeña bronca de un viandante por andar trepando en lugar de usar las escaleras, y una advertencia de que acabaríamos haciéndonos daño. Dioses, creo que nunca había recibido broncas así, pero pareció la típica bronca de un anciano a unos jovencitos revoltosos.
Al final tuvimos que andar cerca de una plaza bastante concurrida, así que entre la bronca del anciano y eso, perdimos un poco la motivación para ocultarnos. Además, los hongos estaban cerca de la plaza, así que… Fue inevitable que nos vieran cogiéndolos.
Ahí topamos con uno de los grandes peligros de Faerun, la administración pública. Un funcionario se acercó a indicarnos que debíamos registrarnos, y más si íbamos a hacer esas cosas.
El Geas de la sacerdotisa no nos invitaba mucho a confiar en el…Pensamos en marcharnos, pero podíamos causar problemas a la sacerdotisa.
Pensamos en dividirnos, pero el funcionario no nos quitaba ojo.
Así que nos fuimos con el Rey de la Ponzoña, que tenía el palacete en la misma plaza.
Es curioso como en la ciudad de los malditos y deformas, los raros éramos los “normales”. No te rías con lo de normales. De veras, era tan extraño ver a toda esa gente menuda extraña y desnuda señalarlos y cuchichear, mitad asqueados mitad asustados… Vale. ¿A quién trato de engañar? Es verdad que a veces en Amn a los magos nos miran así.
Al entrar en el palacio una voz estridente y desagradable nos dijo que parecíamos impuros, y que para ver al Rey debíamos bañarnos en la “fuente de la purificación”, como hacía casi todo el mundo, o superar una prueba de intelecto y habilidad.
Solo Frederic parecía por la labor del baño, así que nos inclinamos por la prueba. Con solo anunciarlo la voz pareció gritar de placer, y la puerta a nuestras espaldas se vio cerrada por el muro, y notamos la magia desaparecer de nuestros objetos. No podíamos utilizar la magia.
Nerviosa, puse atención al acertijo... 5 pilares. Uno en el techo, en el centro. Una palanca oculta… Si había que encontrar algo yo sabía que no era la mejor opción en el grupo, así que me puse a examinar formas de salir de ahí. Había ventanas… Tal vez el campo antimagia no afectaba fuera de la sala. Sin embargo, si salíamos por ahí tenía la sospecha de que el agua ponzoñosa nos recibiría de alguna manera.
Alastherian acabo por encontrar una antorcha suelta, y con algo de ayuda pudieron moverla… Desactivando el campo antimagia. No obstante, seguíamos en una zona de magia salvaje… Pero estaba bien tener la opción.
Sin embargo, no estábamos seguros de que pilares activar. Madeleine menciono que evitar los más manchados con sangre reseca podía ser buena idea, y sentido tenia, pero a decir verdad creo que al final tuvimos más suerte que otra cosa. A fin de cuentas, pulsamos uno equivocado… Y los muros empezaron a cerrarse. Para cuando Mirriel, colgada del techo, toco el ultimo pilar, estábamos todos apretaditos abajo, cada uno con un conjuro diferente en los labios y con el muro apenas unos centímetros.
Pero finalmente, no fue necesario, y cuando Mirriel acabo con su espectacular prueba de agilidad, todo quedo resuelto.
Así que pudimos ver al Rey de la Ponzoña… Nos guiaron por el palacete por unos pasillos, ninguno especialmente ponzoñoso, si bien había criaturas bastante inquietantes… Y también un Cristal Mágico del que parecía salir una especie de neblina que parecía mala idea respirar.
Y supongo que te extrañara, pero… Nos sorprendió lo que era.
¡Un Inevitable! Parece que, en los últimos instantes de la ciudad, alguien había convocado a este ser y llegado a un acuerdo para que protegiera la ciudad sin permitir que la enfermedad saliese al exterior.
Hacia lo que podía. Nos explicó que el Geas había sido voluntario, como un seguro de que la sacerdotisa cumpliría con el acuerdo entre ellos. Y nos ofreció dos opciones. Ayudarle a acabar con las criaturas de Talona eliminando a la reina de las mismas… O marcharnos antes de estar infectados hasta un punto irreversible.
Moralmente era una opción complicada. No todos teníamos muy claro que fuera buena idea ayudar a ese ser y a esa gente. A fin de cuentas, trataron de infectarnos y la prueba podría habernos matado. Sin embargo, hay quien menciono que eran sus costumbres y había que respetarlas, y parecía claro que los seguidores de Talona eran peores… Y nuestros sacerdotes nos confirmaron que, en efecto, la enfermedad avanzaba en nosotros.
Finalmente nos inclinamos a ayudarle, aunque le advertimos que no admitiríamos Geas ni encantamiento alguno sobre nosotros. Así que sin más que discutir, volvimos con la Ilmaterita, llevándole sus hongos y preparándonos para trazar un plan para asaltar la catedral de Talona.
Llevamos a la práctica nuestro plan con bastante rapidez. Ya más acostumbrados a movernos por la ciudad, aprovechamos todo recoveco para aproximarnos a la catedral por un lateral evitando sus custodias principales. Nos desplazamos todo lo rápido que pudimos, para mantener la Urdimbre suavizada. El mayor peligro que encontramos por sus pasillos vino de nuestra curiosidad, pero más allá de eso parecía que la catedral estaba vacía…O que todos los fieles estaban reunidos. Oímos canticos, y acabamos por encontrar un pasaje hacia la zona de la que provenían. Parecía que se estaba llevando a cabo alguna ceremonia… Y eso no nos venia mal.
Dentro de la catedral utilizaban la ponzoña de forma defensiva, fuera consciente o inconscientemente. Debíamos avanzar hacia el centro de la Catedral, donde parecían reunidos en una ceremonia buena parte de los fieles… pero el pasillo que hacia allí conducía estaba infestado de esa niebla ponzoñosa que tanto intentábamos evitar.
Deje a Andros mi varita de clarividencia, ya que él era el experto, y con ella creo un sensor mágico para explorar la sala más adelante. Efectivamente, allí estaban reunidos…Junto a un cristal mágico de grandes proporciones. Y conociendo el sitio, preparamos un plan para asaltar el lugar. Utilizaríamos puertas dimensionales para aparecer en la zona central, despejada de veneno, mientras Frederic atraía su atención avanzando a través del veneno con un conjuro de Cuerpo Ferreo.
La lucha en sí, fue rápida, y parecía transcurrir a nuestro favor. Estoy segura que hay pocas cosas en Amn que puedan competir contra la efectividad que el Orbe tiene en estos menesteres. Andros y yo nos quedamos en el centro de la sala, haciendo llover nuestra magia sobre las criaturas, al tiempo que Nicol y Mirriel se deshacían del sacerdote, y Frederic aplastaba a los pocos que lograban acercarse a ellos. Y Azalea…. Si la vieras, es una elfa delgadita, quizás un poco alta para su raza, pero tiene una fuerza aterradora. Y Lilimel estoy segura de que prefiere una buena mesa a una batalla, pero tiene una puntería de esas de las que hace fama a los medianos…. ¡En fin! Como decía, transcurría a nuestro favor… Pero el gas ponzoñoso que antes estaba solo en partes de la sala, parecía estar extendiéndose. La coloración del mismo y la del cristal mágico que había en el centro de la sala parecían semejantes, y recordaba enormemente al del palacio del Inevitable… Aunque con otro tono.
Notaba como la mente se me nublaba, pero habíamos ido allí a por artefactos, y ese seguramente era uno. Pero parecía que estaba inundando de sala de gas, así que pregunte a mis compañeros si debíamos destruirlo. La batalla estaba casi terminada… Pero aun así tardaron un poco en responderme. Mis piernas, además, estaban ya a punto de fallarme y temía perder el conocimiento…Así que con mis últimas fuerzas y con las rodillas doblándose, lance un Orbe de Sonido contra el cristal, que se deshizo en pedazos.
No fue especialmente reconfortante el hecho de que mientras lo lanzaba escuchase a Andros decir “Primero hemos de estudiarlo” … Pero parece que, a la postre, no me equivoque. Para cuando me atendieron con un antídoto y volví a tener el cerebro razonablemente en marcha, el gas se había disipado a consecuencia de la destrucción del cristal. Además, en el Orbe parecían satisfechos de que me hubiera arriesgado a liarla, y eso es reconfortante también.
No había, no obstante, tiempo que perder… Los fieles habían sido ayudados por algunas de esas gusarañas mientras luchábamos, así que las seguimos buscando a la reina. Nos adentramos en los tuéneles, y enseguida llegamos a su zona de cría, que como sospechábamos estaba bajo la Catedral. Como bien sabes, soy plenamente consciente de que la magia no es solo para hacer volar bolas de fuego por el mundo…. Pero ante la cantidad de huevos de esos engendros que allí había, hicimos una excepción. Por supuesto al agita el nido todo se volvió complicado muy rápido.
Alastherian nos dio un poco de tiempo para reducir a gran parte de las criaturas manteniendo a la mayoría a raya con un conjuro, y acabamos con la propia Reina, que aun siendo grande y resistente no fue un gran problema en comparación con los retos hasta el momento.
Instantes tras acabar con ella, sin embargo, oímos un gran estruendo, como si un gran edificio se viniera abajo. Temerosos de que las cuevas pudieran seguir su camino, pese a que Andros nos aseguraba que no (¿No te lo dije? Es un gran arquitecto…), dimos rienda suelta a nuestros pies.
Fuera la gente parecía feliz, y de hecho incluso nos aclamaron como héroes. Es toda una sensación eso de ser aclamados por un montón de personitas deformes y, en este caso, únicamente semidesnudas, pues tenían algunas ropas tal vez por la ocasión especial.
Al parecer habíamos acabado con un conflicto que duraba desde hacía mucho, muchísimo tiempo. No obstante, los ciudadanos no pudieron aclararnos cuanto, pues no parecían llevar una cronología detallada. Únicamente sabían decirnos que ya los padres de sus padres seguían así… Y desgraciadamente, cuando por intuición pregunte a uno de ellos su edad, mis temores se confirmaron: Sus vidas eran muy cortas… Así que contar con generaciones no valdría de nada.
Nos aclararon, eso sí, que el ruido provenia del Palacio… Y no parecían especialmente tristes por ello. En cualquier caso, nosotros volvimos con la sacerdotisa, para confirmar que, como habíamos quedado, se encontraba ya libre del encantamiento. Así era… Y como estábamos cansados, decidimos guardar reposo allí.
Al día siguiente nos dividimos para explorar en lo posible la ciudad. Como no conocíamos todos los puntos de interés, mientras algunos marchaban a los pocos que la sacerdotisa podía señalarlos, yo idee un método un tanto extraño. Mediante Vista Arcana y Vuelo, me dispuse a examinar de forma rápida toda la ciudad, buscando posibles fuentes de magia. Por supuesto también me protegí un poco, pero no hubo muchos problemas… Fue además divertido volar un poco por allí. El gas parecía pesar bastante, así que por arriba estaba mas despejado…
No obstante, con la Vista Arcana pude apreciar algo curioso. El gas había dejado rastros de magia necromantica por casi toda la ciudad, excepto, curiosamente, en una casa. A falta de rastros más interesantes, me dirigí hacia allí. Parece que quedaba en ella algo de magia, pues nada más entrar una pequeña fuerza invisible tuvo la cortesía de limpiarme los zapatos. La mayoría del lugar, sin embargo, estaba sucio, con una gran cantidad de polvo… Pero limpio de ponzoña, por alguna razón. No tengo claro para que se utilizaría el lugar, pero aún quedaban algunos frascos que conservaban una magia que permitía que lo que s e guardase en ellos se mantuviera en condiciones por tiempo ilimitado. Por supuesto, me los guarde…
Había una puerta que, sin embargo, parecía bloqueada. La zona era de magia salvaje, pero no tenía intención de irme sin investigar toda la casa… Así que, con todas las precauciones posible, me aleje y trate de suavizar la Urdimbre en el área. No frunzas así el ceño, que puedo imaginarmelo…Tu tampoco te hubieras ido. Y conservaba muchas protecciones mágicas, era difícil que desencadenase un efecto mágico tan poderoso que me pusiera en peligro…Probablemente la peor posibilidad era una poliformación o una teleportación aleatoria.
En cualquier caso, salió bien. Así que, transformándome en gas, me cole por las rendijas de la puerta. Y una vez en la habitación, al instante llamo mi atención un aura de Ilusion en una de las paredes. Aprovechando que la Urdimbre estaba todavía en condiciones, tome un vial de Vision Verdadera, viendo así que había un pasaje oculto, con una puerta de piedra entreabierta. Si había que avanzar mucho, no podría mantener la Urdimbre suavizada tanto tiempo… Así que realice una Convocación, a la que ordene echar abajo la puerta, y avance por el pasaje.
Sin embargo, no hubo lucha ni graves problemas. Encontre a dos figuras extrañas. Y digo extrañas, porque con mi Vista Arcana, no podía identificarlas ni como una ilusión, ni como espectros. Pero tampoco eran plenamente reales. Hablaron de un antiguo deber… Y me escamo que conocieran mi nombre. Se identificaron como un recuerdo… Y me animaron a decidir, marcharme y tal y como era… O bañarme en el agua y purificarme.
He de decir que eso me escamo mucho. El ultimo baño de purificación que me habían ofrecido resultaba bastante ponzoñoso. Pero al ver el agua, vi que era claramente distinta. Mi vista arcana no detectaba rastro de nigromancia, si bien tampoco sabía identificar con exactitud el aura.
Mis dudas aún eran muchas cuando vi que el agua empezaba a desaparecer…. Mientras, las figuras me explicaban que tocarlo significaba una purificación completa, y un regreso a la antigua moral. ¿Antigua moral? Mi moral no era nueva ni antigua, era mía. Sin embargo, la enfermedad estaba en mi organismo…. Y ese tipo de aura mágica, no parecía peligrosa.
Finalmente, me decidí por el agua. No fue una mala sensación. He oído a mis compañeros hablar de experiencias semejantes… Sin embargo, no creo que a mí me cambiara gran cosa. Es cierto que no quedo en mi rastro de la enfermedad. Quizás hasta me encontré más relajada o descansada o se me note más viva, pero desde luego sigo siendo yo, y no se me han planteado dudas.
Si acaso, estoy más convencida de la dirección que llevo en la vida. ¿Pero no pasa eso con casi todas las experiencias que vivimos?
En fin, volvimos, como puedes suponer por esta carta, sanos y salvos. ¡Y hasta ahí este viaje! Espero no haberte aburrido. Estoy pensando que con el Orbe tengo la oportunidad de ver maravillas increíbles, y eso es muy bueno para mi aprendizaje. Sin embargo, es probable que también deba hacer mis propias investigaciones, mas mundanas, menos impresionantes, pero en las que también poder desarrollarme personalmente.
Te escribiré de vez en cuando.
Un fuerte abrazo,
Sarah
Sin embargo, tras preparar la carta y pensárselo un poco, Sarah acaba por quemarla, junto a la anterior, y teleportandose, realizar una visita en persona a su antiguo maestro.
Habia mas cosas que contar, y llevaba mucho sin verlo.
Offtopic :
¡Ala! Va con algo de tardanza, pero quería terminar esto. Muchísimas gracias a Temperatia por todo.