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Después de la Guerra

Loreliel

Pirata sin barco
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Sobre la caída de los heraldos de la Muerte

Kern se interponía en el camino de la Alianza Norte, pero entre los guardianes del Enclave Esmeralda habia una poderosa arma de forja antigua y divina, la lanza de luz que no era obra de mortales, un arma que un día bajo las estepas heladas de los picos de las nubes, eligió por designio divino a Zentakord el sabio, y el arma relampagueó con el brillo del sol durante la noche de pesadilla y debilitó a Kern y menguó su poder para ponerle a la altura de los héroes mortales que batallaron con la fiereza de una bestia del reino salvaje.

Así fue que finalmente el abanderado de Lord Soth cayó y un juramento de venganza fue consumado desde que tiempo antes, se alzó bajo los árboles destrozados del Bosque Álandor y Loreliel tomó su craneo como trofeo impuro y en un ritual de caza de solonor lo quemó y lo pulverizó en la más símbolica representación de la cacería implacable y la purificación de lo maligno.



Prosiguieron entonces los guardianes Esmeraldinos y avanzaron en medio de la marcha pesada de la Alianza Norte, las batallas en toda direccion eran incesantes, aliados y enemigos caían por centenares, nunca ni se supo ni en los días de antaño de una guerra tan vasta y destructiva. Y cuando por fin llegaron al encuentro contra lord Soth, su poder fue terrible: abatía a decenas con un golpe y desintegraba a multitudes con rayos de energía negativa. Ahora bien, como si no fuera suficiente con contener al Lord, descendió de los cielos tormentosos el dragón blanco mal herido Icehauptannarthanyx. Y hubiera sido mejor que se quedara lamíendo las heridas que le dejaron la batalla de la muerte helada desde los picos, pues vino cuando la llama del valor ardía con esplendor en los corazones de la alianza.

Porque aconteció que Katia una joven arcana conocida como maestra entre los civilizados de piedra, invocó un poder otorgado por una divinidad, tal que un destello de energía pura manó desde el cuerpo de la arcana como si ella misma se transformase en una antorcha de esperanza y la corriente de energia se estrelló contra Soth desintegrando su armadura y reduciéndolo a cenizas; y Katia sonrió tenue y miró hacia sus amigos con los ojos apagados, su piel se comenzó a volver árida y gris, hasta que se comenzó a convertir en polvo en las estrellas y desapareció por completo habiendo sacrificado todo por otorgar a la Alianza un obstaculo menos para derrotar al mal definitivo.



《Kat . . . Salvaste a miles que hubieran caido antes de vencer a Soth y nos has dado una gran oportunidad, descansa con los espíritus》pensó Loreliel observando mientras se celebraban gritos de guerra que decían 《¡Ha caido, lo logró!》y suspiró y llevó el puño contra el corazon con dolor, pero tenía que seguir adelante junto a sus hermanos guardianes y la alianza, allí vio como sus hermanos luchaban contra el gran blanco y se unió al combate donde los esfuerzos de los guerreros debilitaron de sobremanera al dragón.

Y fue allí donde el Jinete Furioso Radix montando a su fiel compañero Jilguero, había tomado impulso en el cielo y se lanzó en picada como un poderoso proyectil emplumado con una lanza alfrente exclamando 《¡Por el Norte!》y se estrelló contra Icehauptannarthanyx atravesándole la garganta con el último golpe definitivo y el dragón cayó muerto ahogándose en su sangre, y el clamor se alzó entre los estandartes de la Alianza y continuaron avanzando mientras en el cielo, emergía un capullo de energía oscura donde la reina de la oscuridad estaba surgiendo lentamente.



Loreliel palmeó el hombro de Radix y le dijo. —Ese fue un buen golpe Jinete Furioso —señaló su lanza y sonrió fiera—, desde hoy le llamaré Tuodiel la Rasga Tormentas. Radix rió sonoramente y negó con la cabeza y prosiguieron junto a la manada Esmeralda y la alianza norte.

Y así marcharon, mientras en los cielos la oscuridad arremolinaba las nubes y una sombra mayor comenzaba a despertar.


Sobre la pequeña Luz que alumbró al mundo


Grande fue la guerra en los valles helados del norte, pero terrible en los cielos donde la furia de los dragones arrazaba con cientos de enemigos, solo era alzar la vista al cielo y se podían observar a las grandes sierpes mágicas de distintos colores como dorado, azul, plateado y sin embargo, también cientos de aliados caían ante la devastadora fuerza mortal y ominosa del enemigo. Mientras avanzaban en el campo de batalla luego de haberse separado de sus hermanos Esmeralda debido a las caoticas trifulcas del combate Loreliel se sintió perdida por primera vez y vagó buscando a los suyos, su olfato ya no le respondía porque el hedor a sangre y humo sofocaban el aire, entonces encontró con Aedren con quien ya había hecho muy buena amistad durante la estancia del campamento de guerra y los asedios contra el enemigo y él le habló de los elfos y del mismisimo Rothormir que estaba en persona; lo que sorprendió a la Lythari y ella asintió con respeto y estrechó con fuerza el hombro del semielfo explorador sonríendole y se transformó en un Lobo Plateado místico que corrió a través de la guerra.

Por fin en medio de la búsqueda, la Lythari no solo vio al Rothormir, sino que encontró a sus hermanos Esmeralda y sus amigos elfos y caras conocidas de aliados, por un momento se alegró pero vió que retrocedian ante una oleada implacable y muchos yacían mal heridos otros inertes, mientras el enano druida a quien ella siempre llamó Pastor de Brisalegre (Kharmin) retenía a las oleadas enemigas con su marabunta hambrenta. Por tanto Loreliel se apresuró y entró en combate uniéndose a ellos en el avance con el rugido ferviente de un lobo que defiende a su manada, y luchó incansable como un torbellino de determinación y furía hecha filo, sin embargo ver a Boti tan mal herido le causó a Loreliel un vacío creciente en su pecho y lo instó a retroceder y recuperarae, pero el Alfa estaba decidido a ir hasta el final, hoy no era el momento de rendirse, pues muchos ya habian entregado sus vidas y otros seguirían haciéndolo.

Loreliel lo comprendió y asintió con firmeza y entonces decidió quedarse cerca de él en el resto de la batalla final, mientras ella misma resultaba mal herida y casi caída, pero la gracia del Seldarine a través de las cálidas manos de las sacerdotisas élficas Sylwen y Aelindar la mantuvieron en pie, de lo contrario su fin se hubiese precipitado inefablemente.

Pronto la alianza se encontró en el climax de la batalla, el momento decisivo se construía en el cielo que por fin se desgarró, la reina de la oscuridad emergía en mayor proporción y con monstruosas cabezas de dragón que devoraban la luz, estas fueron enfrentadas por los grandes dragones de Toril; en el campo de batalla Loreliel y el Enclave Esmeralda se encontraron con muchos conocidos de buena amistad así como con los que hasta hace poco consideraron enemigos, los Muraní. Sobre ellos, entre las nubes oscuras surgió un fulgor, pues iba surcando allí montado sobre un dragón plateado como magnifica montura; Nicodemus Buenpan sosteniendo la lanzadragón, y él parecía un haz de luz fulgurante que atravesaba el cielo oscuro y tormentoso, como un rayo de esperanza atravesando la noche, cargando con un peso enorme entre sus manos solo sostenido por la magnitud de su propio espíritu.



《GRRRRR》se escuchó un rugido de grave tono que sacudió el suelo y les recordó a los guerreros de la alianza, que la batalla aún no terminaba, era la bruja roja Kasandil, sierva de la reina oscura y su forma era la de un dragon rojizo tan grande como la misma Colmillos Afilados, sonaron cuernos de guerra, tocaron tambores de guerra y se hizo el ensordecedor clamor de la Alianza, 《¡Por el Norte, Por Nico!》y los corazones rebosaron con determinación y valentía, entonces comenzó el enfrentamiento contra kasandil, un siervo de la reina oscura aún más poderoso y terrible que lord Soth, por tanto cruel y extenuante fue esa batalla, porque las tropas aliadas ya estaban cansadas y heridas pero fueron implacables en su resistencia; Loreliel notó como el dragon tomó aire para exhalar y se alejó con rapidez y agilidad, pues una descarga de flamas irradiadas de un misterioso poder de marchitamiento se disparó desde las fauces del dragón y abrazó todo a su alrededor y muchos guerreros élite de la alianza, fueron heridos de gravedad, otros murieron en el acto y la nieve se convirtió en vapor que cegó el campo mientras se disipaba.


He aquí que la Lythari con el cabello chamuscado se encontró con Ewan quien cerraba los ojos de Ibrak y le decia 《Bien hecho soldado》ella solo pudo apretar la mano del elfo arquero dándole confort y lo ayudó levantarse recordándo que el monstruo aún vivía y ambos volvieron al combate, donde poco a poco el gran enemigo dragón iba cediendo y se hincaba.

Luego Loreliel vió a Sofirá transformada en un Ent Gigante que chocaba contra las patas del dragón, vio a Radix junto a Jilguero volando alrededor del dragón rojo mientras algunas de sus plumas ardían y él atacaba con Tuodiel, observó a Lux y Orisong dando vueltas como locos ayudando a los heridos, vio a Enma cabalgar en su ciervo, a Lufram mientras gritaba por la sed de la batalla y vio a Boti transformado en dragón rojo lleno de vitalidad quien mordía las alas del gran enemigo y había resistido el fuego terrible que incineró a muchos en un relampagueo; luego retomó el combate y se atrevió a convertirse en el Lobo Plateado Místico y aprovechando la lluvia de flechas poderosas y silbantes de Ewan, saltó sobre la cola del dragón y trepó por ella hasta alcanzar la espalda del gigantezco rojo y volvió a su forma élfica y clavó en la dura carne del dragón su espada de doble hoja llamada "Corazón de Roble" desde las antiguas batallas por el corazón del bosque weldazh.

El dragón rojo bramó por el pinchazo mientras decenas de heroes y antiheroes de la Alianza le enfrentaban y hacían más daño aún, él se movió agil y lanzó sobre Loreliel un zarpaso, y la aguerrida exploradora recibió el golpe de lleno y salió volando por los aires sobre los combatientes y cayó lejos contra la nieve quedando inmovil boca arriba tendida en un mar de su propia sangre, con los huesos rotos, tres grandes cortes sobre su cuerpo, solo veía a través de uno de sus ojos; y vio como el dragon rojo cayó abatido por la Alianza y le alegró ver que sus amigos y hermanos estaban aún vivos.

Arriba en el cielo, la luz creciente que se movía dejando una estela de esperanza ascendió por fin disparada como un proyectil de esperanza contra la reina oscura y una explosión cegadora roció al reino entero con destellos calidos, la reina gimió de dolor y una luz plateada divina decendió del cielo para sellarla de nuevo y eliminar su presencia de la faz de Toril.

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Todos supieron en aquel momento, que fue Nicodemus Buenpan quien había logrado asestar el golpe con la lanzadragón y con ello trajo beatitud al mundo, trajo el dulce trago de la gloria, la amable vision de un futuro sin oscuridad, pero a un alto costo y Loreliel cuya vida se apagaba, lentamente sonrió tirada en el suelo con su colmillo roto, su ojo apagado y estiró con esfuerzo su mano hacia el cielo, queriendo alcanzar a Nicodemus 《Lo lograste Nico . . .hoy nos has enseñado el verdadero valor. Honraré tu memoria, ahora descansa en paz con los espíritus》y exhalo su último momento de consciencia con una lágrima de su ojo bueno que se congeló sobre su rostro sonriente y tranquilo.



Así cayó Loreliel la Plateada habiendo cumplido su deber como guardiana del equilibrio en el Enclave Esmeralda y unos aullidos se escucharon de la lejanía, pronto los guerreros de la alianza pudieron notar como un par de Lobos Plateados de aspecto mistico llegaron al campo de batalla agachando la cabeza en respeto ante los héroes del mundo y se acercaron a tomar el cuerpo de Loreliel y se lo llevaron solemnes hasta que desaparecieron entre la nieve dejando el rastro de su sangre y las plumas sueltas de su cabello y nada más se supo de la Lythari.

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Del espíritu indomable y Resuelto

Mientras tanto, en un lugar secreto y distante, suenan como ecos perdidos en un abismo sin fin, los gritos de la guerra, los estruendos del choque entre armas, los clamores de jubilo y de desespero; en una vision ininterrumpida que parece no acabar nunca, está Loreliel en medio de las grandes batallas que acaecieron durante la terrible guerra de dragones y trajeron oscuridad, desde la operación liberación de álandor, hasta la batalla de la savia derramada en el Bosque Álandor, hasta la batalla final de innumerables tumultos sobre la fria nieve del norte, y en sus ojos se refleja la preocupación, el dolor de la pérdida más también la llama de la determinación.

Y entonces como una fatal profecia nunca cumplida, la luz de la lanza divina de Nicodemus Buenpan héroe del mundo se desvaneció antes de golpear a la reina de la oscuridad y la alianza fue reducida por el enemigo, y entre ellos, Loreliel contempló con horror la ruina de sus hermanos Esmeralda, a los elfos dispersos en la derrota y a la humanidad pereciendo bajo la sombra.


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—¡Nooo! —clamó Loreliel con desesperó en su sueño, estirando la mano hacia un enemigo que ya no existía.

Entonces escuchó una voz familiar, profunda y salvaje que la llamaba desde el mundo de los vivos:

—Calma hermana. Porfin has despertado —Dijo Wulfthiel tomando la mano de la Lythari, ofreciendo una confortante sonrisa salvaje acolmillada—. Llevas muchas lunas inconsciente atrapada en pesadillas eternas.

Al recuperar la consciencia, el dolor corporal se apoderó de la Lythari y se lamentó mucho aquella noche, y ella observó como su cuerpo estaba cubierto de vendajes manchados de sangre y notó que no podía moverse a voluntad y que solo veía la mitad de lo que siempre sus agudos ojos observaron en su rango de vision, y también le costaba respirar, cada exhalación le ardía como el fuego y comprendió con amarga claridad que habia vuelto a la realidad, aunque sus memorias del final de la batalla estaban difusas en medio de su mente aturdida.


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—Una vez más, te debates entre la vida y la muerte Loreliel —habló una voz tranquila pero profunda, era el padre de la Lythari Womoniel y suspiró mirándola—. Cuando supimos que marchaste con tus hermanos guardianes hacia la guerra del mundo, nos preocupamos y quisimos ir a por tí para rogarte que no pelearas, pero llegamos tarde, ya estabas muriendo. Tendida sobre un charco de tu propia sangre con los huesos rotos y los grandes cortes de garra de dragón sobre tu cuerpo, acudimos al don de los espíritus de la montaña para llevarte rápido con chaman Siomir, mientras te llevamos mucha gente se reunió alrededor de un hombre pequeño, un mediano.

Loreliel recordó entonces que su padre hablaba de Nicodemus y pensó en su sacrificio y sonrió con una fragilidad fracturada.

—Siomir ha estado sanándote —continuó el padre hablando—, han pasado semanas sin que abras los ojos, incluso meses . . . Ay mi querida niña, sentí que esta vez si te perderiamos, rezamos a los espíritus del bosque y a Solonor; porque mírate ahora, ya las heridas no sanan de la misma forma y no es porque la edad mengúe la capacidad de curación, es porque en el último siglo has participado en tantas batallas y salido mal librada de algunas de ellas, que tu cuerpo ya esta sobrepasando los límites de la bendición divina, todo tiene un límite y siento que la próxima gran batalla que amenace a este mundo será realmente la última para tí hija mía.

Entonces Wulfthiel interrumpió con ánimo a su padre. —Hermana, ¿no es cierto que ya hay otros ancianos Esmeralda como tú?—preguntó el corpulento Lythari—. Porqué no vuelves con nosotros ya y dejas que ellos se encarguen, seguro que ya dejaste un legado y ellos podrán mantenerlo.

Loreliel miró a su hermano y a su padre y negó con una débil y apagada sonrisa aún con ese colmillo roto.

—Justamente, por ese legado he hecho un juramento—ahora gruñó fiera esforzándose inutilmente por sentarse, Wulfthiel tuvo que ayudarla—; ya hace mucho tiempo tomé la decisión de que mi convicción fuera la del verdadero guardian del Equilibrio incluso sabiendo que ello me puede llevar a mi final y no pienso cambiar de parecer, espero que puedan perdonarme por preocuparlos pero espero que me comprendan y lo acepten. Incluso un sabio enano druida llamado Kharmin me pidio que salvara a los que pudiera para pensar en el futuro, en sembrar sobre lo destruido, porque podria hacer más estando viva que muerta, sopese mucho sus palabras, puse a salvo a algunos cuantos por si todo salía mal, pero mi decision siempre fue luchar hasta el final y así logramos derrotar al maldito Kern y defender el Bosque de la dragona negra.

Y ambos el padre y el hermano suspiraron con resignación y abrazaron a Loreliel con delicadeza y ambos inclinaron la cabeza como lo hacen los animales salvajes en forma respetuosa y se mordieron sus muñecas de su propio brazo derecho clavando sus colmillos, en una forma ancestral propia de los Lythari.

—Mi promesa . . . Mis hermanos . . . Mis amigos. Deben estar todos muy preocupados —dijo Loreliel con voz quebrada depronto recordando y tosio sangre—, deben de saber que sigo viva . . . GRRRR. Gruñó con fiereza haciendo futiles esfuerzos por moverse y su hermano la detuvo.
—Me encargaré de ello —rugió el joven Lyrhari, el menor de los hermanos—, ya conozco el aroma de tus compañeros sabré hacerles llegar el mensaje ¡Y tú tienes que recuperarte!

Y él frunció el ceño sentía un poco de celos al sentir el aroma de otra manada impregnada sobre su hermana mayor, pero comprendía muy bien y suspiró negando para sí mismo, luego se puso a pensar en cómo habría de comunicarse o dejar el mensaje, pues como cualquier Lythari siempre ha evadido al mundo y a sus personas viviendo solo como una leyenda que nadie ha visto.

Luego Loreliel habló con su madre Ewamanial quien trataba sus heridas con calma y la sutileza de los ancestros, y hablaron sobre el legado y la descendencia que para los Lytharis es de suma importancia pues son escasos y su naturaleza misma fue el regalo del propio Corellon hecho un don divino que no se puede dejar perder.

—Es cierto, a este ritmo moriré antes de poder tener a un cachorro que mantenga nuestro linaje bendito por el padre de los bosques —dijo Loreliel rascándose la cabeza—. supongo que ya es hora de buscar un elfo digno y fuerte que me aguante ¡ja!

Exclamó débil aunque pronto se tornó en tos y sangre, así que prefirió mantener el reposo, para continuar sanando lentamente con los cuidados del chaman Siomir, el mismo que hacía mucho tiempo le enseñó a ella a respetar y ofrendar a los espíritus de la naturaleza.

—Bendito es el don del padre de los bosques —comentó Siomir—, si no tuvieras la fortaleza y resistencia del linaje Lythari, no estarías aquí. Recuerda Loreliel ofrenda a los espíritus y a Solonor como es merecido, pues sus manos aun te sostienen.

Y así, bajo el amparo de la luna creciente y el susurro de los árboles antiguos y las hadas, Loreliel volvió del letargo entre pesadillas de guerra y esperanza, para darse cuenta de había regresado a la vida, aunque esta ya no sería la misma y estaba lejos de recuperar su salud y lograr volver con los guardianes Esmeralda y con sus amigos.
 
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