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Diario de un Atracador.

KapilloGremlin

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·Introducción: Los orígenes de Henny Tane
·Capítulo 1: Atraco a la Joyería de la Ciudad del Grano.
·Capítulo 2: Ascenso en las Sombras.
·Capítulo 3: Filo Rojo, en busca del traidor.
-Encuentro con Filo Rojo
·Capítulo 4: Muerte de un amigo. Deshaciendo Pruebas.
·Capítulo 5: Sombras Reveladas.
·Capítulo 6: Sombras de Condena.
·Capítulo 7 Guerras de Bandas Parte I.
-Guerras de bandas parte II
-Guerras de Bandas parte III
·Capítulo 8: El Robo de la Calavera de Oro.
·Capítulo 9 Saqueo del Triskelion.
·Capítulo 10: Muerte en el Palacio de los Seis.
-Muerte en el Palacio de los seis parte II.
-Muerte en el Palacio de los seis parte III.
-Muerte en el Palacio de los seis parte IV.
-Muerte en el Palacio de los seis parte V.
·Capítulo 11: El Juego del Cubilete.
·Capítulo 12: El Vacío que dejas.
.Capítulo 13: El asesinato que marchitó la inocencia.
·Capítulo 14:El Silencio.
·Capítulo 15: Recuerdo de la familia Tane
·Capítulo 16: Herencia Mortal: El Legado del Bello Arte.
Herencia mortal: El Legado del Bello Arte Parte II

La luz de la luna entraba por todas las rendijas de aquella habitación alquilada y el ruido del viento en las afueras, compacto y menudo como de lluvia...

El tintineo de las gotas cayendo sobre la ventana, acompañado del leve graznido de un cuervo posado sobre una rama...

En la sombra de la habitación se hallaba un joven bribón mojando su pluma en tinta ,relatando sobre papel, su obra de arte, la que gracias a unos pocos , sé pudo llevar a cabo...


Se oía la respiración corta de una mujer que estaba echada sobre el catre del rincón, posiblemente una mujer de mala fortuna pero de cuerpo esbelto, alquilando su cuerpo por horas, quizá por la noche entera, durmiendo plácidamente entre las sábanas de aquella habitación ...

Capítulo 1: Atraco.

-Asalto a la Joyería :


"Siempre he soñado con grandezas y riquezas, siempre soñé salir de éste callejón de ratas, pero ahora me siento cómodo...el viento sopla favorablemente a nuestro favor, las sombras nos envuelven y nos guían hacia la fortuna "
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-Llevo tiempo viajando a ése pueblo de mestizos , me he fijado en sus locales , en sus gentes, en sus rutinas...

-Hay alguien en especial que llamó mi atención , no conoce la compasión ni la caridad, tiene el carácter avinagrado y un caparazón duro como una piedra que no se ablanda ni con la dulzura de una bella mujer...

-Obsesivo con su trabajo, las ventas de su negocio y el encantamiento de sus joyas ,le llevaba prácticamente todo el día, sin tiempo ni ganas de gastar todo su codiciado oro, ganado de los bolsillos rotos, de cientos de aventureros...


¿Para qué iba a necesitar tanto oro, sino tiene tiempo de gastarlo?


-Es algo que rondaba mi mente, y me atormentaba en mis largas noches de insomnio ...

-Había que aflojarle su cuenta corriente sin derramamiento de sangre ,el resultado de un pequeño mal, podía llenar el estómago de muchas familias, mendigos y huérfanos...


Podré tener una dudosa moralidad , incluso más negra que la piel de un drow...


Pero tengo mis principios y valores...

"un pequeño acto atroz, puede hacer mucha bondad"

-Necesitaba reunir a una banda y así fue, visité los barrios más desdichados y desafortunados, donde la miseria y la desgracia abundan en las calles , donde una mala decisión o un desliz puede acabar con un puñal en tus costillas...

-Allí conocí a un viejo ladrón a la par que sabio, enmascarado, me ahorraré decir su nombre, un viejo con muchas andanzas y atracos tras sus pasos...

-Le hablé de mis ambiciones y objetivos...


Y a la dekhana me proporcionó , el equipo necesario , apto y adecuado para aquello que íbamos a realizar...

-Hombres y mujeres de mala vida, no vi sus rostros y ni si quiera sé sus nombres , solo sus apodos que no escribiré por respeto a su "identidad"...

-Especializados en el subterfugio, en el sabotaje , algunos especialistas en las artes arcanas, otros podían abrir cerraduras o desactivar trampas en un pestañeo, otros versados en la diplomacia y el engaño pudiendo manejar a la gente a su antojo con tan solo su ingenio y su labia...

-Teníamos el equipo formado, no nos conocíamos, ni si quiera sabíamos cómo era la forma de nuestras caras, teníamos que tomar ciertas precauciones, por si algo salía mal...

Aún así , se podía respirar lealtad y confianza en el equipo ...


Incluso entre ladrones , bandidos e hijos de perra se conserva "el honor"...

Todos teníamos un papel imprescindible en ése asalto...


Tras casi un año viajando y estudiando la ciudad del grano...

·Anotando la rutina de los guardias.
· La afluencia de clientes del establecimiento.
·La estructura del edificio.
·Estudiando la vida diaria y monótona del joyero.
·Su hora de apertura y su hora de cierre.
·Qué hacía en su tiempo de ocio.
·Las trampas , cerraduras y caja fuertes.
·Las puertas y ventanas.
·Las vías de escape de la ciudad del grano...

Un gran trabajo de campo , reunir información,la cuál fuimos anotando, analizando y estudiando , detalle por detalle, para que nada pudiera salir mal y poder seguir el plan establecido...

Llegó el gran día , el día del gran golpe...

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Íbamos disfrazados , cuatro enmascarados, un mendigo , una prostituta y una pareja de mercaderes...

Nos colamos por el pueblo, entre la muchedumbre, entrando en la joyería pocos minutos antes de su cierre, dentro había una aventurera tramitando su pedido antes de marchar...

Los dos bandidos, disfrazados de "matrimonio de mercaderes" dejaron sutilmente la puerta abierta, para que se colaran los enmascarados, cuyos individuos iban a hacer el trabajo sucio...

El "mendigo" se quedó fuera vigilando para que nadie más nos molestara...

Nuestra diplomática "prostituta" entretenía y engatusaría a todos aquellos compradores de última hora, para que nadie nos interrumpiese dentro ,mientras nosotros llevamos a cabo el trabajo...

Asaltamos al joyero de manera limpia, con prudencia y discreción , mientras lo hacíamos, nos interrumpió un hombre de los bosques , descalzo y algo desaliñado con ganas de hacer algunas compras...

Pero nuestra querida "mujer de compañía" supo engatusarlo y llevarlo bien lejos a su antojo, pudiendo llevar a cabo con éxito el atraco, sin testigos ni derramamiento de sangre , a más se llevó unas cuántas monedas extra que le proporcionó aquél primitivo hombre , a cambio de una historia de llanto y lágrimas que quizá no había tanta diferencia de la realidad...

El asalto salió a pedir de boca, bendecido y haciendo honor al dios de las sombras, Máscara...


Nos llevamos una cuantiosa suma de oro y cientos de los famosos anillos flamigeros, tan cotizados por los aventureros...

Teníamos el botín , teníamos el oro y las joyas ,nos quedaba el plan de fuga, nos separamos...

Unos escapamos por el camino que lleva a Gambiton, cruzando el río, otros huyeron por el camino del comercio...


Para más tarde reunirnos en una taberna de mala muerte y repartir entre los miembros de la banda , los beneficios adquiridos...Screenshot_2023-02-27-16-40-28-524_com.android.chrome.jpg

Repartimos parte de las ganancias del codicioso joyero, entre las buenas gente de los barrios...


Las sombras cuidan de nuestros pasos y la penumbra guiará nuestro camino hacía riquezas incalculables...
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KapilloGremlin

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Un enmascarado con varias copas encima, sentado en una de las mesas del fondo de la Corona de Cobre ,en sus manos sostiene un dibujo, cierto remordimiento atormenta la mente del desdichado al contemplar el retrato de lo que parece una familia ,en la imagen se podía atisbar una mujer, un hombre y un niño que aún no había alcanzado la mayoría de edad...

Con la mirada perdida , su rostro cubierto por la máscara y la poca luz del rincón de aquella taberna , ocultaba su silueta ante las miradas indiscretas , sus sentidos
agudizados de lo que sucede en derredor, hombres y mujeres de mala vida emborrachándose, encapuchados haciendo tratos poco ilícitos entre ellos ,otros con la cara al descubierto dándose puñetazos en el foso, mientras el bullicio de aquel tugurio los vitoreaba y animaba a pelear, el ladrón de guante blanco , daría un trago más a su copa , y mojando su papel en tinta ,comenzaría a relatar...

Capítulo 2:Ascenso en las Sombras.


Hay que atender las exigencias de las sombras , la recompensa por servirlas puede ser alta,aunque el precio a pagar puede ser aún más alto...

Uno de los peces más gordos de nuestra cofradía ,cuyo nombre no voy a revelar, incluso me tiembla el pulso al escribir su nombre sobre el lienzo, solicitó una audiencia con mi persona, nos reunimos en la sede, había que hacer un trabajo de dudosa moralidad de una manera impecable, había que mandar un mensaje a cierta persona que se había burlado de los nuestros, un noble de alta cuna en uno de los distritos más adinerados de la ciudad y por ende más vigilados...

No hice preguntas, la gente como yo solo cumple con lo que se le pide, nos cuesta discernir entre el bien y el mal, pues hay tantos diferentes puntos de vista , que uno no es capaz de comprender cuál es el camino correcto...

Lo que puede beneficiar a unos, perjudica a otros, y así es la rueda de la vida...

Siempre optaré por cuidar de los míos ,aunque cueste la vida de muchos otros y los remordimientos no me dejen conciliar el sueño...

Para el trabajo escogí una persona de mi confianza, decidí llevarme una mujer que tiene la mente y el corazón tan distorsionado como lo tengo yo, leal y sin cargos de conciencia que puedan impedir un trabajo bien hecho.

Manos Frías como bien dice su apodo, tiene un alma fría y calculadora ,perfecta para aquella misión que íbamos a realizar...

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El mensaje era claro , colarse en la mansión , evitar a sus guardias y decapitar al jefe de seguridad dejando su cabeza entre las sábanas del dormitorio principal...

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La entrada de la mansión estaba custodiada por dos guardias, mirando al frente, pudimos sobrepasar- los sin problema haciendo uso de nuestro sigilo...

Una vez dentro habían diferentes vigilantes haciendo la ronda nocturna, otros permanecían fijos custodiando algunas habitaciones de relevancia de la mansión, la única información que teníamos es que el jefe de seguridad llegada la noche se embriagaba durante su jornada en el almacén...

Evitamos algunos guardias caminando entre las sombras de la estancia, los guardias eran cortos de miras , pese a tener ojos ,tenían mil pensamientos en sus cabezas , ardiendo en deseos de que su turno acabase para poder reunirse con sus familias...

Caminamos con paso prudente, pero mi socia aún tiene que aprender el silencio de las sombras, llegada a una habitación uno de los guardias escucho el traspiés de mi comadre al caminar, se acercó a ésta , dislumbrando su silueta ante la oscuridad que la envolvía , yo por su espalda, daga en mano le rajé el cuello antes de que diese la voz de alarma...

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Teníamos un objetivo, ésa noche solo debía de morir un hombre, ésa era la misión, pero a veces en estos trabajos suelen surgir daños colaterales...

Entramos en una de las muchas habitaciones, escondimos el cuerpo debajo de una mesa, allí hayamos la tesorería de la mansión, había una puerta metálica que detrás de ésta se hallaban riquezas innumerables , tentadoras para cualquiera que se dedique al latrocinio, pero las horas pasaban y pronto llegaría el alba ,debíamos de cumplir con el propósito marcado por las sombras antes de que fuese demasiado tarde...

Otro de los vigilantes que realizaba su guardia patrullando los diferentes pasillos de la mansión, pudo discernir como se asomaban los pies del cadáver muerto debajo de la mesa , se acercó a preguntarle qué que hacía , saber porqué estaba ahí tirado sin realizar sus quehaceres , nosotros arrimados a la pared , traté de imitar la voz del guardia para no levantar sospechas y evitar una muerte innecesaria, pero lo mío no es la interpretación,así que seguiré con mi vocación...

Dado a mi pésima voz y burda imitación , el guardia se acercó para ver qué estaba pasando y mi acompañante hizo uso de su sangre fría , apuñalando en las costillas al vigilante, otro pequeño desliz en nuestra tarea. . .

Ya eran dos muertes que podíamos haber evitado, las horas pasaban, forcé la cerradura de la puerta metálica de la tesorería y escondimos los cuerpos...

Vimos grandes tesoros y joyas de gran valor, ése no era nuestro objetivo ,pero no sustraer alguna pequeña gema de dicho lugar ,como bien dijo Manos Frías, era ofender al príncipe de los ladrones...

Escondimos los cadáveres para no levantar más sospechas, encontramos en el escritorio un plano de las obras de la mansión para llegar al almacén, según el plano había que subir un piso , para luego bajar otro...


Continuamos con nuestra labor sin mayor problema, evitamos al resto de guardias sin inconvenientes, llegando al almacén...

Y ahí vimos al jefe de seguridad sentado en una silla ahogando sus penas en alcohol, o quizá no, quizá solo le gustaba darle al bebercio aprovechándose de su categoría...

Me acerqué despacio...

Ahí estaba sentado junto a una botella vacía y un dibujo de lo que parecía su familia...

No es nada personal, los negocios son sólo negocios , hay que tener bien claro que al ejecutar un trabajo sucio, hay que saber separar cualquier vínculo emocional...


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¿A más que es la moral? La moral no llena el buche ,ni enriquece los bolsillos , almenos en los lugares en donde yo me crié...

Quién más o quién menos ha asesinado a alguien, aunque sea un kobold o un trasgo, son razas prohibidas en nuestra nación , pero eso no quita que alguien de su manada le eche de menos o tenga bebés recién nacidos a los que alimentar...

Así que no hay tanta diferencia entre unos y otros , solo diferentes perspectivas, los héroes y los villanos no hay tanta diferencia entre ellos, solo son distintos puntos de vista ...

Así que decapité aquél hombre, arrebatándole la vida y guardando el trofeo en una bolsa, volvimos a ascender al piso de arriba , evitando a los guardias hasta encontrar el dormitorio principal protegido por un guardia , éste a diferencia de sus compañeros no tenía ningún punto débil en su cuerpo, portaba una armadura completa y un yelmo, todo él estaba totalmente acorazado...

Así que le dije a mi socia que está vez era mi turno , le dije que vigilara y me moví entre las sombras del pasillo ,hasta entrar en la habitación del matrimonio de alta cuna sin hacer el menor ruido, evitando al acorazado guardia ...

Allí contemplé bajo las sábanas de aquel dormitorio , un matrimonio ejemplar, adinerado y con la vida resuelta , no perturbé su descanso , dejé colocada la cabeza decapitada de su jefe de seguridad...

De tal manera , cuando entrasen los primeros rayos del alba por la ventana , vieran la cabeza amputada y los ojos sin vida a sus pies, captando así el mensaje...

Cumplimos con la misión, volvimos tras nuestros pasos hasta la sede...

Allí volví a reunirme con mi maestro , dándome como pago una recompensa mayor que cualquier tesoro ...


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KapilloGremlin

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Capítulo 3: El Filo Rojo, dando caza al traidor.


El sol se escondía y la noche caía,
en las diferentes esquinas
las lumbres prendían


Una figura bajo su máscara y sombrero
Da esperanza al barrio y a su credo
Robos & asesinatos

Todo se da por valido
si es por alimentar a su pueblo


Los poderosos serán los oprimidos
Ellos pagarán por todo lo ocurrido


Las ratas y mendigos
En las sombras
tejerán los hilos



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No sé si al escribir mi relato en estas páginas busco redención

o si, simplemente quiero que alguien conozca mi versión...

Los que nos dedicamos a esto con ambición
corremos el riesgo de la traición
dedicamos nuestra vida a robar y asesinar
sin pensar que algún día nuestros pecados
tendremos que pagar
yo ya he perdido dos dedos de mi mano
que me hacen recordar

a quién no debo fallar...


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Hay que dar caza a un traidor, un hombre que dedicó su vida a la cofradía pero un día decidió fallar, un peligroso rufián que arrastra centenares de muertes a sus espaldas, asesinos leales son los que le acompañan, todos ellos morirán , pues la traición con sangre se ha de pagar.

Los objetivos son claros, traerlo vivo y dar muerte a todos sus soldados.
Nos preparamos; cuatro fuimos los que partimos hacía allí y un quinto en la ciudad nos esperó.

Por peregrinos de loviatar nos hicimos pasar, para pasar desapercibidos en el tumulto de la ciudad.

Una de las nuestras con capacidad de cambiar, se transformó en una niña de corta edad, la llamamos "Marioneta",una mujer inteligente , de armas tomar, posee un gran don; cuyo poder le permite ser ¡Quién quiera ser!


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Otro de mis hermanos de confianza, el hombre más sigiloso de toda Amn , versado en todo tipo de disciplinas sobre peleas de cuerpo a cuerpo, con la capacidad de asfixiar en diecisiete formas distintas, bautizado como "Eclipse" eclipsa y da oscuridad a todo aquél que se atreva a contrariar.
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El tercero, una de las ratas de nuestro callejón que aspira a ser una de las sombras de nuestro rincón.

- Su objetivo: labrarse un nombre y una reputación, se le hace llamar "El Cazador".

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El quinto nos esperaba allí por los alrededores, aquél que llaman "El Conseguidor" con más años en los barrios que apuñaladas he dado yo.



Primero nosotros cuatro disfrazados de siervos de la dama del dolor , caminando por la ciudad, reuniendo información en busca de nuestro objetivo, sabemos que tiene relación con una noble de allí; es mejor no tener problemas con ella, nos marcaron que no se le debía tocar ni un pelo y nosotros somos impecables en nuestra profesión.

Escuchamos rumores en el mercado metiendo nuestros oídos en conversaciones ajenas , descubrimos que las familias más acaudaladas se dirigían a uno de los edificios de la ciudad con el fin de comprar esclavos.

Allí nos infiltramos yo, junto a Cazador y marioneta haciéndose pasar por mi pequeña, mandé a Eclipse infiltrarse en busca de información,mientras nosotros provocábamos una distracción para darle tiempo en su misión.

Negocié y charlé con uno de los tratantes durante horas, decidí vender a "Marioneta" como esclava , recibí un buen dinero por ella, no obstante no podía permitirme dejarla allí, pues me hace ganar más oro como socia que vendiéndola como esclava.

Tras dar el tiempo suficiente a mi compadre Eclipse; Cazador y yo salimos, dejando a su suerte a nuestra compañera, lo hice porque no dudé de sus capacidades ,sé que sería capaz de apañarselas sola durante unas horas, al menos hasta que la fuéramos a rescatar.

Nos reunimos fuera; Eclipse encontró algo de información, había ciertos indicios de que nuestro hombre se encontraba allí, pues varios símbolos y códigos hacían relación de nuestro objetivo con el lugar.

Fuera nos reunimos con el quinto miembro que formó parte de esta operativa, "El Conseguidor" estuvimos un par de horas hablando y debatiendo qué hacer con la información recopilada...

Una ernorme tormenta acaeció sobre la ciudad, nos obligó a ponernos en marcha e ir en busca de "Marioneta", retenida en aquel horrible lugar.

Volví a entrar yo junto a cazador con nuestro disfraz de peregrinos de Loviatar, pero ésta vez con la intención de probar la "Mercancía" con mi látigo de seis púas, comprobar si los esclavos eran dignos de aguantar, para volver a generar una distracción y ganar más tiempo a que "Eclipse & El Conseguidor" se pudieran infiltrar.

Para nuestra desgracia esta vez fue distinto, nos separamos; noté como nuestra suerte cambió, Beshaba nos sonrío...


Dos asesinos surgieron de las sombras de la habitación cuando me reuní con el tratante, nos estaban esperando...

Era pelear con un espejo, asesinos hechos a nuestra imagen y semejanza, cortados por el mismo patrón, sabían donde les íbamos a golpear, eran ágiles y rápidos, muy difíciles de matar, un gran revuelo se causó en el edificio hasta que en una planta nos pudimos juntar.

Estábamos los cuatro; espalda con espalda tratando de rechazar las apuñaladas de nuestros adversarios, nos tendieron una emboscada...
por un momento pensé que era nuestro final, habíamos caído en su trampa, en su juego, en el juego que nosotros mejor sabíamos manejar...

Finalmente pudimos contenerlos, eliminándolos uno a uno, hasta dejar a uno malherido y con vida...

Sacamos algo de información después de un exhausto y duro interrogatorio, nos desveló que nuestro objetivo había escapado, no le culpo, él sabía que los nuestros no le iban a dejar en paz hasta darle caza.

Sacamos a "Marioneta" de su celda, registramos el edificio de arriba abajo, nos llevamos a cuestas enormes sacos de oro que acumulaban gracias a la venta de esclavos, rescatamos a unos pobres niños que tenían puestos a la venta, ahora serán nuestros oyentes en los barrios, no es una buena vida, pero al menos les brindamos una segunda oportunidad, de su ingenio dependerá avanzar.

Ahora toca un largo viaje atravesando el largo y ancho mar de las espadas, pues sé donde se esconde, no habrá agujero ni escondite donde Filo Rojo pueda hayar la paz.


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Hágase la voluntad de las sombras.
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El Filo Rojo: Dando caza al traidor parte II

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Emprendimos un largo viaje que nos llevó a las vastas extensiones de un desolado desierto, donde el calor abrasador envolvía todo a nuestro paso...


Nuestra reputación se extendía por los rincones más oscuros del mundo criminal, temida era nuestra habilidad... pero con mucho tiento y precaución debíamos caminar, para no acabar con un puñal en nuestro costal...

Filo Rojo, antiguo miembro de nuestra cofradía traicionando a los nuestros por no pagar una deuda de gran importancia, aquél acto no solo nos había deshonrado, sino que dejarle vivir era permitir una mancha en nuestro historial ...

Debíamos encontrar a Filo Rojo y hacer pagar lo que debía, no solo para proteger nuestros intereses, sino también para enviar un mensaje claro de que las traiciones no serán toleradas...


Reuní a mis hombres y mujeres, decididos a restaurar el honor de nuestra organización, atrapar al traidor y asegurarnos de que se enfrentaría a las consecuencias de sus actos...

El sol ardiente castigaba nuestra piel, el calor agobiante durante el día y las frías noches estrelladas hacían mella en nuestra salud, pero nada nos impedía seguir el rastro de nuestra presa...

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A nuestra llegada por el distrito del puerto, seguimos pistas dispersas y rumores, interrogando a informantes y mercaderes, haciendo sobornos, y pagando el peso en oro a cambio de valiosa información para dar con el "sujeto"...

El rastro de Filo Rojo llevaba a través de callejones sombríos, mercados abarrotados y mansiones lujosas.

Nos movíamos con cautela, recolectando información y siguiendo las pistas...


Una de ellas nos llevo a un hombre de gran influencia y poder, todos los negocios o todo lo que moviese dinero pasaba por sus manos y él tomaba la decisión, su palabra era la ley...


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Llegamos ante el gran Druzir Al-Meinne, nos atendió en su palacio rodeado de su aren de hombres y mujeres...


Era una de nuestras pistas, uno de los contactos de nuestra presa, le trajimos varios presentes como regalo y cortesía por la invitación a su gran palacio, pues los negocios o futuras alianzas se hacen con un buen regalo o presente cuando es en casa ajena, siempre hay que empezar con buena mano en las negociaciones...

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Entre ellos entregué, dos de mis más valiosos hombres que entregué como esclavos , aunque confío en sus habilidades, no solo para escapar, sino con la capacidad de obtener algo mucho más valioso que su propia libertad, pues estamos hablando de las personas más sigilosas de toda Amn y su ingenio e inteligencia no tienen límite ni parangón...


Con las respuestas dadas, sabíamos donde se escondía nuestro objetivo, en un lujoso palacio en medio de la aridez, tras enfrentarnos a innumerables desafíos y peligros en su búsqueda, por nuestra determinación inquebrantable, debía pagar por su traición y pagar la deuda que había dejado pendiente...


El palacio se erguía majestuosamente en medio de Calimshan , sus paredes blancas brillaban bajo los rayos del sol, pero detrás de aquella fachada opulenta , se escondían secretos oscuros y peligros inimaginables...



Mientras una de las nuestras causaba una distracción a los guardias que custodiaban las entradas, el resto trepamos hasta las ventanas, deslizándonos por las sombras de la estancia...

En el interior de su guarida , los pasillos estaban adornados con lujosas alfombras y elegantes columnas, Filo Rojo, confiado en su escondite , no esperaba la llegada de los verdugos de su destino...

Nuestro trofeo, acorralado y sin escapatoria, sabía que había llegado su hora, aceptó su destino y reconoció sus acciones , asumiendo que había cometido errores irreparables...


Sus ojos clavados en mis ojos, en un momento de tensión y silencio...

Pude ver en ellos el remordimiento y el miedo, aunque con una aparente calma y serenidad como de quién acepta su destino...

El antiguo maestro cofrade decidió romper el silencio, y con voz firme me hizo saber qué él hubo un tiempo que también estuvo en mi posición, cometiendo errores y tomando decisiones cuestionables, recordándome su pasado turbio y como había encontrado una salida...


Pero no hay escapatoria para nuestra mano, pues mientras más fuerte sea la luz más fuertes son las sombras que proyectan...


Comprendí con nuestro encuentro que los errores podían llevar a deudas y a acciones desesperadas...


Y qué quizá algún día sea mi persona quién esté en su lugar y sea alguno de los míos, quién haga rodar mi cabeza...

Mientras atrapaba aquel antiguo miembro de mi cofradía, miles de pensamientos pasaron por mi cabeza, creando un torbellino de emociones y conflictos internos...

Reconocí que esa deuda pendiente también me incumbía a mí , pero la voluntad de las sombras estaba por encima de cualquier consideración personal...


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Un día fue de los nuestros, una sombra, un hermano... pero todo eso quedó atrás desde el momento en qué él había cruzado la línea, traicionando a nuestra cofradía, deshonrando a nuestro juramento...

A medida que lo llevaba hacia el consejo, sentí la carga de la responsabilidad sobre mis hombros, pero mi deber es cumplir con la voluntad de las sombras sin importar vínculos emocionales ni dilemas morales...

Es el precio a pagar por ser parte de las sombras...


Offtopic :
Fin de trama del Filo Rojo, agradecido a DM
Offtopic :
Asshai ^^
 
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Capitulo 4: Deshaciendo pruebas.
La estancia iluminada únicamente por la tenue luz de antorchas parpadeantes, que proyectaban sombras inquietantes en las paredes de piedra...

Un hedor a humedad y agotado impregnaba el aire, creando una atmósfera opresiva.


Empujando la puerta crujiente, accedí a la bodega sumida en la penumbra. El aire era espeso y húmedo, impregnado de un olor a humedad y moho.

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Las paredes de piedra desnuda estaban cubiertas de telarañas y desconchones.

Las botellas, con sus eternas historias atrapadas dentro de ellas, se alineaban en los estantes polvorientos, pareciendo ser testigos silenciosos del paso del tiempo...

Algunas de ellas estaban cubiertas de gruesas capas de polvo, como si llevaran años sin ser tocadas...

Otras etiquetas exhibidas desteñidas y desgastadas por el tiempo, sus contenidos misteriosos y desconocidos.

El roce de las patitas de las ratas contra las botellas añejas creaba un eco siniestro en la bodega, como si el pasado y el presente se mezclaran en un baile macabro...


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La frágil vela proyectaba sombras danzantes en las paredes, distorsionando la realidad y aumentando la sensación de intranquilidad que llenaba el aire...


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El sonido ocasional de un leve crujido de madera añadía tensión al ambiente, como si algo más que las ratas estuvieran al acecho en la oscuridad...

En un rincón, bajo una viga crujiente, se encontró el pozo. Una tapa de madera cubría su boca, pero emanaba una sensación de peligro latente...


Con movimientos lentos y deliberados, me acerqué hacia el pozo ...

Con mano firme, agarré la gastada tapa de madera y la levanté lentamente, revelando un abismo oscuro y profundo....

Un escalofrío recorrió mi espalda mientras el aire frío y húmedo del pozo me golpeaba el rostro...


Con cautela, arrojé las piezas de armadura al pozo.

Cada pieza metálica resonaba contra las paredes de piedra mientras caía en las profundidades...

El sonido metálico se mezclaba con el eco retumbante del impacto, creando una cacofonía ominosa que llenaba el espacio...


Arrojé las piezas metálicas de la armadura una a una al pozo , dejando que el eco de su caída se desvaneciera lentamente...

Apenas las piezas de metal tocaron el fondo del pozo, una actividad inusual comenzó a agitarse en sus profundidades...

De las sombras emergieron criaturas grotescas y voraces, seres carentes de forma definida que se deslizaban con agilidad por el interior del pozo...
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Me deleité del espectáculo mientras saboreaba aquél whisky, al presenciar la aparición de estas criaturas insaciables...

Su piel oscura y viscosa brillaba levemente a la luz de la vela, y sus mandíbulas llenas de dientes afilados se abrían y cerraban con rapidez, anticipando su próximo festín metálico.

Sin perder tiempo, las criaturas comenzaron a rodear las piezas de armadura y el mandoble. Con movimientos ágiles y coordinados, las despedazaron con sus garras afiladas y, como si se tratara de un banquete macabro, devoraron cada fragmento metálico sin dejar rastro alguno...

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Me sentí atrapado en una pesadilla de la que no podía despertar...

Mi mente estaba llena de preguntas y dudas... Pero uno no podía permitirse fallar...

El whisky y el cigarro que tenía en la mano apenas me reconfortaban.


Cada vez que las criaturas se alimentaban, un silbido y un chasquido metálico llenaban la bodega, acompañados de un aroma a hierro oxidado.

Poco a poco, el pozo fue quedando limpio de toda evidencia de las piezas de armadura y el mandoble, que antaño pertenecieron a un valeroso guerrero...

Las criaturas, satisfechas y saciadas, comenzaron a deslizarse de vuelta hacia las profundidades del pozo, desvaneciéndose en la oscuridad de donde habían emergido...

Cerré la tapa del pozo con un escalofrío, y una sensación de inquietud que invadió mi cabeza y mi cuerpo...

Sabía que nunca volvería a ver rastro alguno de las piezas metálicas que había desechado en el pozo... ni a su dueño, al que un día... llamé amigo...


Mientras me alejaba de la bodega, el peso de lo que había hecho se hizo aún más pesado. Las imágenes de aquel valeroso guerrero , se agolpaban en mi mente...


La oscuridad que me había consumido aún persistía, pero había elegido abrazarla en lugar de dejar que me consumiera aún más...
 
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KapilloGremlin

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*El enmascarado se encontraba sentado junto a la luz crepitante, su figura envuelta en un misterio que solo la oscuridad de la máscara podía ocultar. La llama titilante iluminaba tenues destellos en sus ojos, que reflejaban una mezcla de odio, frialdad y melancolía. A su lado reposaba una botella de whisky, un compañero silencioso en su desdichada vida marcada por el robo y el asesinato, con una mano firme, sumergía la pluma en el tintero, cada palabra que fluía de su pluma parecía llevar a cabo un pedazo de su alma, una confesión de sus hazañas y penas, sus alegrías y pesares*


Capítulo 5: Sombras Reveladas.



Llegó el día de mi captura, no me he encontraba en mi mejor estado de salud. Había perdido la sintonía con las sombras que solían envolverme y protegerme de mi vida de crímenes. Nuestro grupo había estado realizando a cabo saqueos, asesinatos, robos, extorsiones con un ritmo desenfrenado, confiados en nuestra impunidad, bajamos la guardia...

La ocasión parecía propicia para celebrar nuestro éxito. Habíamos logrado sostener un busto valioso perteneciente a un alto cargo público, y estábamos a punto de cobrar por nuestra osada hazaña...


Sin embargo, la euforia se tornó en pesadilla cuando caímos en una emboscada cuidadosamente preparada por la presencia inesperada de aventureros reconocidos, expertos en el arte del combate, y maestros arcanos de renombre...

En un abrir y cerrar de ojos, nuestra confianza se transformó en desesperación mientras nos enfrentábamos a rivales mucho más poderosos de lo que habíamos anticipado...

Así, en medio del caos y la lucha, nos dimos cuenta de que nuestro tiempo de actuar impunemente parecía llegar a su fin...


El balance del poder había cambiado, y nuestra arrogancia había sido reemplazada por la fría realidad de nuestras limitaciones...

Toda la pantomima y la obra de teatro que había tejido con destreza entre las sombras llegaba a su triste conclusión.

Mis días de interpretación y falsedad parecían llegar a su fin...

Sin embargo, no todo era oscuridad y derrota. La captura significó que finalmente pude arrojar la máscara que me había visto obligado a llevar durante tanto tiempo. Podía mostrar mi verdadera naturaleza, sin restricciones ni inhibiciones.

Soy un ser despreciable que busca la riqueza y el lucro a cualquier precio, sin importar el daño infligido o las vidas destrozadas en el proceso...

Había sido maltratado por un mundo que priorizaba el poder y la codicia sobre la compasión y la empatía...

Mi destino había sido sellado por mis propias elecciones, pero al menos ahora podía enfrentarlo con autenticidad, sin la necesidad de actuar.

Así, mientras me encontraba en las garras de la justicia, una extraña sensación de liberación comenzó a abrirse paso dentro de mí. La mentira que había construido durante tanto tiempo se derrumbaba, dejando espacio para que mi verdadero yo emergiera, sin disculpas ni justificaciones.

A pesar de las circunstancias, había llegado el momento de enfrentar las consecuencias inciertas sobre mi futuro...

Aquellos aventureros de gran renombre y prestigio me entregaron a las fuerzas armadas donde me llevaron a una celda fría y húmeda...

Las comodidades que alguna vez había considerado como un derecho ahora son meras reminiscencias, desvanecidas en la sombría realidad de mi situación.

Sin reloj ni calendario, el tiempo fluye de manera indefinida, como una corriente silenciosa que arrastra mis pensamientos y temores...

La celda, con sus paredes grises y sucias, se habían convertido en mi mundo. No hay distracciones, solo existía el eco de mis acciones pasadas mezclándose con el presente sombrío que me enfrentaba...

La celda fría y húmeda se convirtieron en mi nuevo hogar, una prisión que reflejaba el estado de mi alma...

Había que hallar una forma de escapar sea el precio que sea...
 
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KapilloGremlin

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Capítulo 6: Sombras de Condena.

En la oscuridad opresiva de mi celda, yacía medio consciente apoyado en la pared sin apenas fuerzas, sumido en una nebulosa de dolor y desesperación...

Las marcas de la brutal paliza infligidas por aquel guardia, aún se aferraban en mi maltrecho cuerpo...

Un hilo carmesí descendía lentamente desde mi nariz rota, como una siniestra lágrima que marcaba mi sufrimiento...

Mis labios saboreaban el amargo sabor metálico de la sangre, y al pasar la lengua por mis dientes rotos, sentía el frágil eco de mi humanidad fracturada. . .


Mi ojo morado y entrecerrado, testigo silencioso de la violencia infligida por mis actos deshonrosos...

Recordaba con amargura el momento en que intenté arrebatar-le las llaves a aquel guardia de gran corpulencia, un intento desesperado de recuperar lo que yo mismo había perdido: mi libertad , mi dignidad y mi capacidad de elegir mi destino...


Pero, ¿Qué es un ladrón sin su libertad? Un alma atrapada en las sombras de su celda, condenada a vagar entre los muros fríos de la opresión...

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Mis dedos, ya magullados y maltrechos, ardían con un dolor persistente producto de los puñetazos lanzados contra la inquebrantable pared de mi celda. . .

Los nudillos, ensangrentados y con moratones, eran una dolorosa prueba de mi intento desesperado por luchar en pos de mi ansiada libertad. . .

Cada golpe contra la superficie implacable era un grito mudo de resistencia, un desafío a la opresión que me rodeaba...

La puerta de acero metálico, fría y distante, también había sido testigo de mi desesperado intento por recuperar mi libertad. Mis puñetazos se estrellaban contra su superficie con una fuerza que parecía emanar de lo más profundo de mi ser...

Sin embargo, la puerta permanecía cerrada, una barrera sólida que se negaba a ceder ante mis esfuerzos. Cada golpe era un recordatorio de mi impotencia, un eco de la lucha interna que me consumía. . .


En ese instante, mientras mis manos temblaban por el esfuerzo y el dolor, comprendí la amarga ironía de mi situación. Aquí estaba yo, encerrado, esperando las horas para que llegue mi castigo.

...Me resigné...

Los intentos de engañar a la magistrada resultaron inútiles, sus ojos sabios y perspicaces desentrañaron las mentiras que tejí en un vano intento de escapar de mi destino. . .

Aún resonaban en mi cabeza la violencia impía de los golpes del guardia, cada puñetazo, una cruel advertencia de las consecuencias de mis malas acciones ...

Mi existencia, reducida a un hilo de vida, estaba encapsulada en el silencio sepulcral de mi celda...

Los pensamientos se arremolinaban en mi mente, como sombras que emergían del pasado para atormentar mi presente...


Los ecos de lo que fui y lo que llegué a ser , me acosaban sin piedad. En medio de todo ese odio y dolor, mi mente se sumergió en los recuerdos, como en un intento desesperado de encontrar consuelo en la nostalgia.

La imagen de mi niñez se materializó ante mis ojos cerrados. Recordé los besos cálidos de mi madre antes de acostarme, el poco amor que recibí, el refugio en el mundo incierto que habitaba.

Los tiempos más simples y llenos de inocencia, cuando la vida parecía un lienzo en blanco y las preocupaciones eran apenas una brisa pasajera.

Mi padre, un hombre hábil con las palabras, surgió en mis pensamientos, un vendedor ambulante que sabía como persuadir con su labia a los posibles compradores...


Su ausencia era como una herida que nunca cicatrizaría por completo. La adicción al alcohol se llevó su vida, una trágica lección sobre la fragilidad de la existencia y las consecuencias de nuestros actos...


Cuando perdí a mi familia , mendigar había sido mi primer intento de enfrentar la cruel realidad a la que me rodeaba. Los días eran una lucha constante contra el hambre y la intemperie, una batalla que libraba con la cabeza en alto, pero con el corazón lleno de vergüenza...


Las monedas lanzadas a mi mendicidad eran migajas de compasión, y aunque dolía, al menos tenía la certeza de que mi conciencia permanecía intacta...

Pero incluso la dignidad tiene un precio cuando el hambre y la desesperación son los amos de tu destino...


La decisión de robar, de tomar lo que no me pertenecía, fue una rendición amarga para sobrevivir, no quería las migajas de la caridad, quería más...

A medida que escuchaba los sermones de los sacerdotes del templo oculto, sus palabras resonaban en mi mente como un mantra oscuro. "La riqueza pertenece a quien tiene la capacidad de adquirirla", repetían una y otra vez.

La semilla de la codicia se había plantado en mi corazón, y ya no podía conformarme con la caridad de aquellos que se sentían superiores, por donar lo que les sobraba hacia los más desfavorecidos...


Mis ojos ya no veían el acto de dar como un gesto generoso, sino como una forma de auto-afirmación de aquellos que me miraban por encima del hombro.

Sus anillos dorados y las joyas que adornaban sus cuerpos se convirtieron en tentaciones irresistibles, símbolos de la opulencia que tanto deseaba.

¿Por qué deberían ellos tenerlo todo mientras yo luchaba en las sombras por cada migaja?

La decisión de robar se afianzó en mi mente como una promesa siniestra. No podía conformarme con las limosnas , no quería las sobras de los demás.


Las sombras, una vez testigas silenciosas de mis luchas, se convirtieron en las aliadas de mis travesías.


Así que me levanté y decidí seguir por el camino de la avaricia, buscaba una forma desesperada de escapar...

No podía rendirme, esperar a que me juzgaran y condenaran.


La Dama Mercader había sido la fuente de mi desdicha, y estaba decidido a saquear hasta su última moneda mientras mi cuerpo aguantara...

Recurrí a un antiguo truco, una artimaña que solo aquellos de mi condición conocen.

Adopté una forma amorfa y sin pudor me infiltré por las letrinas, soportando el nauseabundo hedor; las heces y la suciedad de cientos de reclusos me pringaban mientras me deslizaba por los acueductos. En esos momentos, no había espacio para el pensamiento, solo para maldecir.

Seguí deslizándome por los oscuros pasajes subterráneos hasta que finalmente caí en las alcantarillas. Allí, entre el fétido olor y las aguas turbias, volví a escuchar los sonidos familiares: los goteos constantes, el roer de las ratas y los pasos de criaturas desconocidas...


Estos sonidos, que durante tantos años había llamado hogar, me acogieron una vez más...


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En ese momento, volví a ser libre. Libre de las cadenas que habían aprisionado mi cuerpo y mi espíritu. Libre para recuperar lo que consideraba mío por derecho propio. Las alcantarillas, con todo su horror y desesperación, se convirtieron en mi refugio, mi santuario de libertad.

El dilema moral que siempre me había perseguido aún persistía en mi mente, pero por ahora, la semilla de venganza y la codicia habían eclipsado cualquier pensamiento de redención. . .


Mi historia continua en este oscuro submundo, entre sombras y secretos...
 
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Capítulo 7: Guerra de Bandas parte I

Bajo el manto de la noche oscura, rendimos homenaje al príncipe de los ladrones, aquel que vela por nuestros pasos furtivos hacia los bolsillos inadvertidos de nuestras víctimas...

En las sombras, él protege a los desfavorecidos que sufren el resplandor despiadado de la dama mercader, en estos barracones donde las almas errantes buscamos refugio, lejos del prejuicio de la capital.

En estos callejones, la vida es dura. Nacemos en la más profunda miseria, entre rameras con miradas apagadas y la inocencia marchita. Ladrones sin pudor ni escrúpulos son nuestros modelos a seguir...

Muchos de nosotros no conocemos el amor de una madre o la guía de un padre; Llevamos la marca de haber nacido en los barrios más desolados, donde sobrevivir cada día es un jodido desafío...

En los suburbios, la traición es moneda corriente en la lucha por el control de los barrios. Solo aquellos con mano firme o elocuencia afilada pueden aspirar a dominar este terreno...

Sin embargo, la envidia siempre acecha, pues siempre todos anhelamos más...


Nos encontrábamos unos pocos, vigilando las fogatas en la noche oscura, listos para exigir el peaje a aquellos insensatos que deambulan cuando el sol se esconde tras los muros de la ciudad. Pero nuestra confianza fue nuestra perdición...



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La cofradía del callejón de la rata nos atacó, rodeándonos en nuestra propia vigilia... Superados en número, perdí a algunos de mis socios. Casi caigo yo si no fuera por mi afinidad con las sombras.



Cuando creían que la victoria era suya, se retiraron. Vi a muchos de mis socios al borde de la muerte, tendidos en el suelo, a punto de que el Juez dictamine su sentencia...

Gracias a Mashkara, los llevé a las hermanas del Quebrado. Estas mujeres atendieron sus heridas con compasión, sin hacer más preguntas de las necesarias. Dedican sus vidas a ayudar al prójimo, sin juzgar nuestro modo de vida...




Una vez que nuestros heridos fueron atendidos y recuperados, no podíamos permitir que la ofensa hacia los nuestros quedara impune. Con los cuchillos afilados y la furia ardiendo en nuestras negras almas, urdimos una emboscada para aquellos valientes del callejón de la rata. Éramos apenas seis, pero estábamos decididos a darles su final...

Nos acercamos, presentando una artimaña que resonaba con la promesa de redención. Al llegar, los de la rata se pusieron a la defensiva, pero mi mentira sonaba tan veraz que bajaron la guardia. Mientras dos de nuestra célula se deslizaban sigilosamente por los tejados, silenciando a los vigilantes de su territorio, aquella ladrona audaz a la que llaman
"la Niña", con su rostro enmascarado y sus prendas manchadas de sangre, mientras a sus pies yacían varios de nuestros asaltantes muertos, gritó a viva voz que aquello nos pertenecía.



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Mientras tanto, otra de los nuestros dejó al cabecilla enemigo colgado en una esquina como advertencia para aquellos que se atrevieran a sublevarse con su cuerpo colgado en una soga y su rostro marcado con el terror de lo último que vieron sus ojos...

En ese momento, creímos que la victoria era nuestra. Sin embargo, pronto descubrimos que habíamos ganado una batalla, pero la guerra apenas estaba comenzando...

Las noches venideras presagiaban conflictos más profundos y peligrosos...

Las sombras que se alzaban no eran solo las nuestras, sino las de una guerra que se avecinaba, una guerra que prometía ser más despiadada y desafiante que cualquier enfrentamiento anterior...


Offtopic :
Primera parte de una trama de hace unos cuantos meses escrito a través de lo vivido por mi pj y me he animado a relatar.
Agradecimientos a DM Jamón
 

KapilloGremlin

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Guerra de Bandas parte II

Durante los días que siguieron, nos dispersamos estrategicamente con el objetivo de recabar información sobre los acontecimientos que se gestaban en los barrios bajos de la ciudad.

Indagamos entre huérfanos que conocían los rincones más oscuros, entre mendigos que compartían sus miserias a cambio de unas monedas, y entre las rameras que ocupaban las esquinas, las testigos silenciosas de las noches más turbias.

Nos sumergimos en la piel de otros, adoptando la fachada de matones en busca de oportunidades laborales por parte de las cofradías locales. Descubrimos que estas organizaciones se estaban uniendo bajo una misma bandera, una alianza que consolidaba su poder y se consolidaba en la Plaza de los Trece. Sin embargo, la única cofradía que resistía, por asuntos de orgullo entre sus líderes, era la cofradía del Beso.

Esta cofradía mantenía su bastión en la esquina del Beso, un club que albergaba un fumadero de opio. A pesar de la presión creciente de las otras cofradías, la del Beso también se mostraba reticente hacia nosotros. Buscaban mantener la paz en sus negocios sin tener que ceder comisiones a nadie, ni a nosotros, ni a las nuevas alianzas que emergían bajo un estandarte común.

Enfrentando el estigma que nos envolvía en la Plaza de los Trece, marcados por malentendidos y los rumores que corrían por los barrios sobre el fatídico destino ,que dimos a los ladrones del callejón de la rata, decidimos cambiar de rumbo en nuestras negociaciones.

Así que, nos dirigimos directamente a la Esquina del Beso, a pesar de que tampoco éramos bien recibidos allí. Nuestro objetivo era claro: pactar, para derrocar a las bandas que se unían para quitarnos nuestros negocios.

Al atravesar las puertas del club, nuestros ojos se convirtieron en testigos de un rincón inusual en lo más profundo de los suburbios.

Era un lugar de ocio, un refugio clandestino donde la gente de toda la ciudad acudía para desconectar de sus realidades. Guardias, cuyos sentidos se encontraban nublados por sustancias opiáceas tras una larga jornada laboral , deambulaban por el lugar sin ser conscientes de quienes eran.

Rameras atendían discretamente a hombres casados que buscaban evadir las miradas inquisitivas de sus mujeres en las horas más tardías de la madrugada.



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Sin embargo, nuestros ojos no podían apartarse de los misteriosos ladrones del Beso, cuyas máscaras peculiares añadían un aire enigmático a su presencia. Nos seguían con la mirada desde las sombras, observándonos con la intensidad propia de quienes conocen cada rincón de la intrincada red de los suburbios.


Nos reunimos con el líder de la cofradía, conocido como Llanto Nocturno, en unas dependencias privadas del club; un hombre de presencia imponente cuya máscara llevaba una lágrima marcada. Sin embargo, aún más imponente resultaba su segundo al mando, apodado Cascabel, una figura de gran corpulencia aunque limitado en inteligencia.... La verdadera amenaza residía en la astucia de Llanto Nocturno y en el imponente mayal que pendía de la mano de Cascabel, su brazo ejecutor.

En aquella reunión, logramos articular las palabras adecuadas para persuadirlos de unirse a la inminente guerra que se cernía sobre nosotros. Aunque intuíamos que nos esperaban con una emboscada, gracias a la elección precisa de nuestras expresiones, conseguimos forjar un pacto.

En la penumbra de aquel escondite clandestino, acordamos una alianza entre cofradías. Con las manos expuestas, Llanto Nocturno realizó un corte ceremonial, entrelazando nuestros dedos y compartiendo un apretón de manos. La sangre brotó, mezclándose en un símbolo tangible de nuestra promesa mutua.

En ese gesto, juramos lealtad, comprometiéndonos a no defraudarnos mutuamente en la guerra inminente que se aproximaba.

El honor entre ladrones quedó sellado en aquel pacto con la fusión de nuestra sangre, mientras nos retiramos pensando en la planificación estratégica para unificar nuestras fuerzas.


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KapilloGremlin

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*En la penumbra de las dependencias privadas donde solo un grupo selecto de ladrones tiene acceso, "El Barón de las Ratas" se encontraba acomodado en un sillón , ataviado con ropas carmesí que ondeaban suavemente con cada movimiento. Sobre su torso, máscaras colgadas reflejaban una gama de emociones, desde la alegría hasta el desprecio, como un recordatorio constante de la dualidad de su vida. La opulencia reinaba en cada rincón del despacho, un marcado contraste con el entorno decadente de los suburbios...
En el silencio solo interrumpido por el suave crujir del papel de su diario desgastado y la pluma sumergida en tinta, un busto en honor a Mashkara, el dios de los ladrones, observaba desde una esquina, como un guardián silencioso de sus hazañas. El asesino, en un momento de paz y respiro, tomó un profundo aliento antes de sumergirse en los recuerdos. Con manos firmes, comenzó a relatar el último episodio de la guerra de bandas que había asolado los barrios años
atrás, dejando que las palabras fluyeran libremente, como si escribir en silencio fuese una terapia para el asesino.*


Guerra de bandas parte III.

Con meticulosidad y con sangre fría, trazamos nuestra estrategia para acabar con todos aquellos que desde las sombras y en nuestras espaldas se revelaban contra nosotros.

Nos dividimos en dos grupos: aquellos más hábiles en el arte de la elocuencia, pero menos eficaces en el sigilo, y los otros, expertos en el bello pero oscuro arte del asesinato.


Yo, conocido entonces como el Sin Huella, debí cambiar mi identidad tras un desafortunado encuentro con la guardia, pues algunos empezaban a atisbar la verdad detrás de mi máscara y en la vida del asesino, la traición es una constante moneda de cambio, por lo que adopté el nombre de Mercer.

Teniendo que, de nuevo recuperar mi posición y renombre en los bajos fondos de la ciudad de la moneda, orquesté un plan ingenioso: disfracé a un ingenuo buscavidas de los suburbios como el Sin Huella, atrayendo así a aquellos que ansiaban mi cabeza.

Y así sucedió: dos de mis leales cofrades llevaron al falso Sin Huella como ofrenda de paz a la cofradía rival en señal de redención , mientras nosotros, los sicarios en sigilo, nos abríamos paso entre los vigilantes a filo de cuchillo para abrir las puertas y dar paso a la cofradía del Beso , quienes esperaban a que les abriesemos las puertas de su guarida desde dentro, desatando así una guerra en las calles.

Mientras tanto, continuamos avanzando hasta encontrarnos cara a cara con los líderes que buscaban mi cabeza, mientras sus hombres activaban las alarmas al percibir la presencia de los sicarios de Llanto Nocturno cerca de su sede.

Avanzamos con sigilo, nuestras afiladas dagas encontrando su objetivo en los cuellos de nuestros enemigos, mientras el grueso de su cofradía se batía en las calles con nuestros aliados de la cofradía del Beso.


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Nos infiltramos hasta las dependencias privadas de los cabecillas. A pesar de nuestros esfuerzos, uno de los líderes logró escapar , utilizando una bomba de humo. Sin embargo, los demás fueron enfrentados en una brutal batalla que aquella noche escribió un capítulo oscuro de justicia callejera en los bajos fondos de la capital, pintado con la sangre de los caídos.

Fue en ese preciso instante,que opté por dejar atrás mi antiguo nombre, como Lester el Sin Huella, y abrazar mi nueva identidad como Mercer, adoptando el sobrenombre del "Barón de las Ratas".


Auto-nombrarme"Barón" fue una mofa a los títulos aristocráticos, pues siempre he creído que la verdadera grandeza se forja a través de acciones, no de títulos. Y lo de "Ratas" porque siempre he dado oportunidades a aquellos marginados por la sociedad, como yo una vez lo fui.

Un mendigo es despreciado por muchos, considerado poco más que un desecho humano. Sin embargo yo en ellos veo un recurso muy valioso, veo dos maneras de ayudarle: una es darle limosna, lo que significaría satisfacer su necesidad inmediata pero condenarlo a seguir mendigando en una vida de desdicha y miseria. La otra es enseñarle a valerse por sí mismo, a defenderse, a utilizar el ingenio. Enseñarle a manejar un puñal, a hurgar en los bolsillos ajenos, especialmente cuando la dama fortuna y la ramera de Waukeen les ha dado la espalda.

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Cuando la complexión física no favorece o la cordura se desvanece bajo el peso de la adversidad de la vida, o cuando la ausencia de extremidades deja al cuerpo limitado, aún así, les inspiro a creer en su utilidad para que no piensen que son simples despojos. Mentiría si dijera que lo hago por un sentimiento de amor al prójimo; más bien, los veo como herramientas útiles. Los mendigos, aprenden a agudizar sus sentidos: afinan la vista y agudizan sus orejas. Invisibles e ignorados por la sociedad, bajo el servicio del Barón de las Ratas, siempre encuentran consuelo con unas monedas de cobre para adquirir vino y ahogar sus penas, un estofado caliente para saciar su hambre o tabaco para calmar sus ansias siempre y cuando sus ojos y oídos estén al servicio de los suyos.

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Por cada huérfano que se enseña a sobrevivir hurgando en los bolsillos ajenos, por cada rumor que los hombres de bien susurran a las meretrices en sus alcobas, se rinde homenaje al padre de todos los ladrones, donde se perpetúa el legado de aquellos que desafían las normas establecidas y se atreven a tomar lo que les ha sido negado.
 
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Capítulo 8: El robo de la calavera de Oro.

Cuando el sol se retira tras los muros de la ciudad y la oscuridad se cierne sobre los callejones sombríos de los barrios bajos, encendemos las hogueras. No solo para el calor, sino como un código entre nosotros, los ladrones. Desde la calle de la "balconada", instruía a uno de mis discípulos cuando recibí el aviso de un mendigo: extraños se adentraban en nuestras calles, hostigando a la gente del lugar, especialmente a Miranda, la vieja meretriz. Según nuestras fuentes, una exploradora había escondido una calavera de oro entre las sábanas de Miranda, y estos extraños que se adentraron en nuestro territorio eran "guardias". Sin embargo, sospechábamos que eran impostores, pues sabemos y ellos saben que de noche la guardia no es bien recibida en los suburbios.

Intentaron sobornarnos y se volvieron autoritarios al ver que éramos solo dos. Pero, cuando uno de los nuestros está en peligro, emergen más de los nuestros, incluidos nuestros aliados de la cofradía del beso, y no tuvieron más remedio que tragarse su ego y marchar.

Observamos cómo se retiraban, pero su partida avivó nuestra curiosidad. Entonces, entablamos una conversación con la meretriz, Miranda, todo huérfano de los barrios bajos se vuelve hombre, una vez pasa entre las piernas de la veterana prostituta .


Nos reveló que a sus manos llegó sin saber como una calavera de oro. Esta extraña posesión despertó mi interés como amante de lo ajeno.

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Resultó ser parte de un liche, y la calavera fue vendida por parte de la meretriz a un extraño individuo que residía en una casa desvencijada en el distrito del puente.

Una vez descubierto el destino de la calavera, nos embarcamos en uno de nuestros botes y navegamos por los canales del río hasta llegar al distrito del puente a altas horas de la madrugada. Penetramos en la casa y tomamos al tipo y a la calavera como rehenes.


La calavera resultó hablar, confesándonos que si reuníamos todas las partes de su cuerpo, nos recompensaría bañándonos en oro. Además, el individuo que había adquirido la calavera era el único capaz de reconstruir al liche, un viejo decrépito siniestro quien decía ser su siervo.

Continuamos nuestra investigación por la ciudad para averiguar dónde estaban las otras partes del liche de oro, y las pistas nos llevaron hasta Lord Khampeon, un prestigioso coleccionista de la ciudad de la moneda. Un hombre adinerado de la alta sociedad, conocido por su desprecio hacia aquellos menos afortunados, especialmente los de los bajos fondos.


Decidimos adoptar disfraces de nobles y nos presentamos en su residencia haciéndonos pasar por aristócratas en busca de artefactos exóticos para nuestras colecciones.

Una de los nuestros, Monarca, logró ganarse la confianza de Lord Khampeon con las palabras adecuadas. Descubrimos que poseía una gran cantidad de artefactos que serían el sueño de cualquier ladrón, pero también descubrimos que tenía poderosos gólems de adamantina como guardianes, así como una guardia privada con licencia mágica incrustada en sus torsos.

La astuta ladrona y bruja Monarca, logró distraer y convencer a Lord Khampeon para que nos cediera los brazos del liche dorado, que descubrimos en una de las estanterías de su colección. Una vez en nuestro poder, nos retiramos rápidamente de su lujosa mansión.

Con dos piezas en nuestra posesión: La calavera y los brazos, nos faltaba el cuerpo del liche, del cual ya teníamos conocimiento sobre quién lo tenía en su poder.

Me reuní con el cliente que nos había contratado para obtener las partes del liche, y él custodiaba otra parte de la criatura para poder lograr su reconstrucción.

Nos reunimos en el templo que se oculta debajo de la ciudad, un lugar solo accesible para aquellos que ya saben donde está.

Allí comenzamos las negociaciones con nuestro cliente y la calavera parlante. Esta última prometía colmarnos de oro si reuníamos todas las piezas, pero nuestro cliente, quien poseía la otra parte necesaria para reconstruir al liche, expresaba su preocupación de ser engañados y que el liche desapareciera ante nuestros ojos sin nuestra merecida y jugosa recompensa.

El trío de negociación se volvió tedioso, con discusiones que duraron horas, hasta que finalmente apareció un humano extraño llevando dos lingotes de oro consigo. Nos ofreció la alternativa de comprar las piezas del liche.


Sin embargo, este individuo no era un humano común, sino un diablo de los nueve infiernos que buscaba adquirir al liche para sus oscuros propósitos. Al final, accedimos a su propuesta y vendimos las partes del liche de oro por dos lingotes de oro a repartir.

Un buen negocio para las sombras pese al oscuro final de servidumbre que le esperaba al liche de oro.


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Offtopic :


//Una trama divertida de hace tiempo de DM-Khaof. y que me he animado a escribir ahora.
 
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Capítulo 9: Saqueo del Triskelion.

A lo largo de mi vida como ladrón y sicario de los ladrones de las sombras de Amn, he cruzado caminos con una variedad de individuos peculiares.

Forjar alianzas en el oscuro submundo me ha llevado a colaborar tanto con humanos de moral ambigua , tanto con gente de bien que ha recurrido a mi por algún motivo, como con bestias crueles y de dudosa reputación.

He ejecutado encargos para poderosos comerciantes y aristócratas de la alta sociedad que, en busca de soluciones discretas para sus problemas, acuden a nosotros, los hábiles en las artes del sigilo, expertos en realizar el trabajo sucio , donde otros carecen del pulso y el estómago para llevarlo a cabo.

Un encargo particularmente intrigante surgió de la familia Naerhand, comerciantes influyentes de la ciudad, quienes buscaban deshacerse de un obstáculo que amenazaba su prosperidad.

Este no era otro que una horripilante criatura de los pantanos, conocidas como sagas. Estas abominaciones tenían el inquietante poder de la ilusión , ocultando su verdadera naturaleza bajo la apariencia de inocentes abuelitas o jóvenes encantadoras. Sin embargo, detrás de esa fachada se escondía una bruja despiadada, capaz de perturbar los sentidos con su repulsiva presencia.


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Así,nos embarcamos en la misión de erradicar esta amenaza, enfrentándonos a la astucia y el poder oscuro de la saga. Nos enfrentamos a lo desconocido y en proteger los intereses de nuestros clientes.

Junto con mis hermanos y socios, nos preparamos meticulosamente para enfrentar a la temida bestia de los pantanos. Contratamos mano de obra adicional para nuestra travesía a través de la ciénaga, optando por mercenarios que preferían recibir su paga sin hacer demasiadas preguntas, ni entablar conversaciones innecesarias. Nos abrimos paso entre los sucios trolls que protegían a la criatura, hasta finalmente encontrarnos cara a cara con ella.

Tras entablar negociaciones, descubrimos que la saga tenía un motivo muy concreto para buscar la vida del señor Naerhand: este había incumplido un acuerdo previo con la criatura, solicitando sus servicios y luego negándose a pagar por ellos. Convencimos a la saga de que perdonara la vida del comerciante a cambio de un objeto de gran valor en posesión de nuestro cliente. Así, logramos cumplir con nuestro encargo y mantener la paz entre ambas partes.
Cobrando por nuestros servicios.

Durante nuestra estancia como invitados en la cabaña de la saga, tuvimos la oportunidad de contemplar las numerosas reliquias que la bruja atesoraba en un triskelion, despertando nuestra curiosidad por lo ajeno.

Después de completar nuestro encargo y recibir el pago correspondiente, regresamos a la corona de cobre para planificar el siguiente paso: un asalto para robar las preciadas reliquias que la bruja guardaba en su guarida. Durante nuestros preparativos, recibimos la inesperada visita de un mago rojo que también estaba tras la pista de la criatura. Decidimos unir fuerzas a cambio de dividir el botin de su triskelion y dirigirnos nuevamente hacia la guarida de la saga.


Sin embargo, en esta ocasión, nos encontramos con una sorpresa desagradable: fuimos emboscados por los gorros rojos, seres de los bosques que se asemejan a una especie de gnomos, pero mucho más agresivos y siniestros en su aspecto y comportamiento. El enfrentamiento fue intenso y caótico, obligándonos a luchar con todas nuestras fuerzas para sobrevivir y continuar con nuestro objetivo de saquear la guarida de la saga.

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Los gorros rojos demostraron ser una amenaza formidable en su territorio, convirtiendo nuestro paso por la ciénaga en una tarea ardua y peligrosa. Sin embargo, a pesar de los desafíos, logramos alcanzar la guarida de la saga. El mago rojo, ansioso por reclamar su parte del botín, planteó su demanda, su parte del trato, pero hábilmente encontramos las palabras adecuadas para persuadirlo de que nos quedaríamos con la totalidad de los objetos, haciéndole creer que solo habían baratijas no dignas para un arcano de su estatus; una vez acabamos con la espantosa criatura; él herido por su orgullo marchó asesinando a uno de sus trabajadores, mestizo con sangre demoníaca , recibía el nombre de Parvo un muchacho de buena complexión quien fue nuestro escudo por nuestro paso por la ciénaga.

Siempre en nuestros corazones Parvo, cumpliste con tu cometido.

Con el tiempo y la pericia de nuestros arcanos y eruditos, logramos descifrar las antiguas runas que protegían las reliquias. Este descubrimiento nos permitió desentrañar los secretos y poderes ocultos de los objetos, asegurando todo el botín para nosotros mismos.


Entre las variadas reliquias que yacían en el interior del triskelion, mis ojos se posaron en una arma singular:





Una herramienta de comadrona utilizada por la saga, portadora de una oscura historia que preferí no indagar. Adornada con múltiples nombres grabados en su filo y emitiendo una extraña brujería que escapa a mi comprensión, intuí que esta arma sería una adición formidable para mi arsenal como asesino.

Al empuñar esta nueva daga, percibo que las heridas que inflinjo en mis víctimas adquieren una calidad más grotesca y sádica.

¿Será el resultado de la magia impregnada por esa bruja en el arma, o que cada vez soy más detallista en el bello y oscuro arte del asesinato?

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Gratitud a DM-Helm por la trama!
 
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Capítulo 10: PARTE I: MUERTE EN EL PALACIO DE LOS SEIS.



Era una noche oscura, de esas en que las sombras parecen cobrar vida propia. El aire estaba cargado de tensión, como si un susurro sutil anticipara el juego de fuerzas que estaba por desatarse. En mi mano, sostenía una carta que había llegado a mí de manera clandestina, como un mensaje cifrado en el silencio de la noche; desconocía quien era el remitente y pese a recibir a diario informes y encargos, mis ojos no habían visto nada igual, me encontraba fumando de un puro de Jaunspeir, una droga que me aficionó a fumar mi socio Uxvrek alias el Ruiseñor , una especie de sustancia que fuman los arcanos para estudiar viejos tomos, aunque en mi caso lo utilizo para mantenerme despierto o pillar a los que hacen trampas en mis timbas clandestinas.

El remitente de la carta no había escatimado en medidas de seguridad, estaba sellada con una precisión meticulosa. Varias vueltas de hilo la protegían, atadas con nudos intrincados que parecían desafiar cualquier intento de apertura. Pero lo más intrigante era el pequeño artefacto deflagrante que pendía de ella, una precaución contra la indiscreción, en caso de que caiga en las manos equivocadas, la cual me hizo reconocer la seriedad de su contenido.

Con el pulso de un cirujano, deshice los nudos con cuidado, consciente de que un solo error podría llevar al desastre. Cada giro del hilo liberaba un susurro apenas perceptible, como si la carta misma contuviera susurros de advertencia ; finalmente logré desatarla sin detonar el artefacto.


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Al liberar la carta de su prisión de cordones, pude observar los sellos de oro que adornaban su interior junto con un pergamino en blanco a simple vista. Los sellos de oro eran como las insignias que portan los militares de alto rango, aunque con la diferencia de que poseían una forma peculiar:

- Una rata coronada, una comadreja serpenteante, un ruiseñor sobre un torreón y un murciélago devorando un corazón.

Pero fue al acercar la carta a la tenue llama de la vela cuando los misterios comenzaron a desvelarse. Las letras, anteriormente invisibles, surgieron de las sombras como fantasmas cobrando vida en el papel.


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El mensaje era claro y directo: nos convocaban en el palacio de los Seis en tres lunas, debíamos presentarnos con nuestras mejores galas al anochecer.
La invitación era un enigma en sí misma.

El Consejo de los Seis los máximos dirigentes de nuestra ciudad, una reunión clandestina con las mentes más influyentes y peligrosas de Athkatla.

¿Qué juego se estaba tramando entre las sombras? ¿Qué propósito se esconde detrás de la convocatoria? ¿Quizá fuese una trampa de alguien que me quería quitar de en medio?

Con la carta en mano, y bajos los efectos del puro de Jaunspeir, sabía que me esperaban días de preparación y especulación.

El Palacio de los Seis aguardaba, y sea como fuere lo que nos esperaba, no era bueno hacerlos esperar...








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Continuará...

Gracias a DM Helm por la trama.
 
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Muerte en el Palacio de los 6 Parte II.


Envueltos en nuestras mejores galas, nos preparamos para la ocasión con esmero meticuloso. El aroma de perfumes exquisitos impregnaba el aire, mientras que, en un gesto casi ceremonial, encendí el último cigarrillo, como si fuera un tributo al momento que estaba por llegar. Nos disponíamos a dirigirnos al palacio, donde nos aguardaba la enigmática promesa de la velada.

Con máscaras meticulosamente elegidas, nos adentramos en la vorágine del bullicio, deslizándonos entre las sombras, camuflados entre rostros desconocidos. Rumbo al Palacio de los 6, emblema del esplendor en el distrito más opulento de la ciudad de la Moneda, se erigía imponente, un monumento al lujo en contraste con los recuerdos de los suburbios donde mi infancia había transcurrido.

Allí, en ese ambiente de privilegio, los shibaritas, nobles y aristócratas se codeaban en un ballet de extravagancia y excentricidad, ajeno a las realidades de aquellos que moraban fuera de sus murallas, de su burbuja de cristal. Aguardamos al anochecer pacientes, entregándonos a los deleites de la mesa y los perfumes, mientras el día transcurría esperando el anochecer.


Y entonces, cuando la luna ascendió majestuosamente en lo alto, coronando el cielo con su fulgor plateado, supe que el momento había llegado. Bajo el resplandor de Selune, nos sumergimos en la noche, dispuestos a adentrarnos en el encanto y la ilusión del palacio de los Seis cuando el guardia al ver nuestros broches decidió mirar hacia otro lado.


A medida que nos adentrábamos en el patio del majestuoso palacio, nos encontramos con dos filas de encapuchados, dispuestos en una formación que recordaba a un antiguo rito sagrado. Parecían esperarnos, como si de una ceremonia se tratase.

Sentí una extraña conexión con cada una de esas figuras enmascaradas, como si un lazo invisible nos uniera, como si estuvieran destinadas a ser testigos de nuestra presencia.

Mis ojos se desviaron brevemente hacia los tejados, donde destellos plateados rompían la oscuridad nocturna. Entre las sombras, las puntas de dagas y virotes relucían, una advertencia silenciosa de la vigilancia que se cernía sobre nosotros desde lo alto. El tejado del edificio estaba custodiado por más hombres que tejas apiladas. Un paso en falso podría sellar nuestro destino de forma irrevocable, y lo sabíamos.


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Continuamos avanzando entre las dos filas de encapuchados, y en un instante, me encontré mirando a los míos. En esos breves intercambios de miradas, percibí un roce fugaz en las manos de dos de ellos, Murciélago y comadreja, un momento de complicidad compartida entre ambos, en medio de la incertidumbre, como la caricia del miedo de dos enamorados temiendo no volverse a encontrar.

Inspiré profundamente, buscando la fuerza necesaria para seguir adelante mientras ascendíamos hacia la cúspide de la colina, llegando al final de las filas de encapuchados.


En lo alto del montículo, destacaba un hombre de porte robusto, envuelto en ropajes de un verde reptiliano. Nos aguardaba con los brazos cruzados, observando con serenidad cómo el fuego se avivaba, las brasas danzaban sobre la leña de cedro aromático. A su lado, un montículo de hojas y tierra recién removida sugería la forma de una joven, con los brazos extendidos. No había rastro de gesto cadavérico ni de sangre; su muerte, más bien, parecía poética, evocadora, como contemplar a una driada en plena primavera.

Finalmente, aquel hombre misterioso, con su voz distorsionada, nos llamó uno a uno.

-Murciélago Devora-Corazones quien posee el ingenio de un ladrón y la inteligencia de un arcano.
-Comadreja Serpenteante. una de las sombras más veteranas, disciplinadas con un gran dominio del ki
- Ruiseñor sobre un torreón un arcano de sombras con la sabiduría de diez vidas.
Y, por último, yo, Rata Coronada, quedaría feo definirme a mí mismo, pero me definiría como alguien sencillo y práctico, a quien no le tiembla el pulso a la hora de tomar una difícil decisión.

Cuando retiró su máscara, reveló su verdadera identidad: era el infame maestro encubierto Araan Linvail o conocido en la cúpula como El León Dorado, uno de los altos mandos de los Ladrones de las Sombras. Durante años, había luchado contra la presencia de Bodhi en Athkatla, ahora ya era un viejo ladrón con algunas nociones en magia.



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Nos había convocado el Consejo Sombrío. Alguien había asesinado a una de las hijas de un miembro del Consejo de los Seis, y las acusaciones apuntaban hacia nosotros. Debíamos resolver el entuerto antes de que los primeros rayos de Lathander anunciaran el nuevo día, o seríamos culpados de un delito que no habíamos cometido.



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Muerte en el Palacio de los 6 Parte III

El maestro encubierto avanzó hacia la pequeña puerta, seguido de cerca por nosotros, Araan Linvail, el legendario ladrón arcano de Athkatla.

En su mano, sostenía un manojo de llaves cuyo tintineo resonaba con cada paso, un tesoro metálico que parecía contener el poder de abrir cualquier cerradura en la ciudad. El peso de las llaves parecía incluso doblegar su brazo.

Finalmente, llegamos a la puerta que daba acceso al interior del palacio. Araan Linvail seleccionó una llave y la introdujo en la cerradura con un clic apenas audible.

La puerta se abrió con un suave chirrido, revelando un pasadizo oculto que conducía al salón del palacio donde durante el día se reunía el poder de Amn.

O quizá más bien durante la noche, era donde el verdadero poder de Amn se congregaba en las sombras, fuera del alcance de los ojos curiosos y las miradas indiscretas.
Aquí, incluso donde la visión y el juicio de Helm no alcanzaban, oculto por el velo de las sombras de Amn.

El maestro encubierto avanzó con confianza, sus ropajes verdes resaltando entre los enmascarados vestidos de negro que ocupaban la sala. Se dirigió hacia el centro, donde cinco asientos esperaban, cada uno aguardando por nosotros, los citados.

A través de un hueco en la pared, la luz lunar se filtraba, iluminando un antiguo mecanismo de reloj de sol. Era el contador regresivo que marcaba el inicio del juicio, el momento en que uno de los presentes sería juzgado por el asesinato a la hija de un miembro del consejo de los seis.

El juicio en el Salón de las Sombras estaba a punto de comenzar. Mientras nos preparábamos para enfrentar la votación que determinaría nuestro destino, observamos cómo los encapuchados se movían entre sí, entretejiendo sus intrigas y conspiraciones en un baile sutil de palabras y gestos.

Las sonrisas se podían intuir bajos sus máscaras que se mezclaban con las especulaciones; pequeños grupos se formaban, cada uno urdiendo sus propias tramas y estrategias a lo largo y ancho del salón.

En el centro de la sala, presidiendo el tumulto de sombras, se encontraba el líder sombrío, un alto mando de la cúpula de los ladrones de las sombras de Amn, conocido como el Dragón Negro. A sus pies reposaba un can sombrío cuyo semblante parecía prometer un destino funesto con solo abrir sus fauces.

Era un perro de sombras, capaz de desaparecer en la oscuridad a voluntad, una criatura cuya presencia había sido un secreto guardado en los rincones más inhóspitos de otros planos que escapan a mi comprensión.


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El Dragón Negro, con su autoridad indiscutible, estableció las reglas del juicio: tendríamos toda la noche para limpiar nuestra inocencia, pero una vez que el sol anunciara el amanecer bajo el dominio de Lathander, se dictaría nuestra sentencia.

Se nos concedieron seis horas, un tiempo que se deslizaba entre nuestros dedos como arena en un reloj de arena, mientras buscábamos desesperadamente pruebas para demostrar nuestra inocencia.

Sin embargo, había una restricción: estábamos prohibidos de comunicarnos con cualquier persona. Nuestra defensa debía ser llevada a cabo en completo silencio, respetando la tercera ley impuesta por las sombras, NO ROMPER EL SILENCIO.

Solo se nos permitía hablar en la sala de atrás, un lugar conocido como la Sala del Vacío.
Allí, podríamos hablar, pero cada palabra pronunciada acortaría nuestro valioso tiempo, un tiempo que necesitábamos para reunir las pruebas suficientes para demostrar nuestra inocencia.






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Muerte en el Palacio de los 6 Parte IV.

Mientras el tiempo avanzaba inexorablemente y la tensión se palpaba en el aire, nos movíamos en silencio por la sala del juicio, observando atentamente a los demás presentes. Mientras algunos conspiraban en grupos comunicándose mediante el idioma de señas, otros se dedicaban a observar con miradas penetrantes y expectantes.

Fue entonces cuando notamos una pareja de aspecto calishita entre la multitud. La mujer a diferencia del hombre parecía moverse con una actitud nerviosa, intercambiando miradas furtivas y gestos rápidos cuando creían que nadie los observaba. Sin embargo, lo que más nos llamó la atención fue la actitud de la mujer cada vez que nos acercábamos a ellos.

Cada vez que intentábamos acercarnos, la mujer parecía ponerse aún más nerviosa, y en varias ocasiones, cuando nos aproximábamos lo suficiente, se alejaba de nosotros de manera abrupta, como si tratara de evitar cualquier contacto o conversación. Su comportamiento levantó nuestras sospechas, y nos hizo preguntarnos qué secretos ocultaban. Se trataba de Doxxol Coyote Hambriento y la mujer que le acompañaba, Angel Quebrado, una mujer sumisa y maltratada que parecía el juguete roto de su acompañante.

Por otro lado estaba Sheffol Antorcha Apagada, a quien Comadreja propinó un puñetazo con el fin de provocarle mientras Murciélago sustraía sus pertenencias. Yo también fui hurgando en bolsillos con el fin de obtener pruebas, pero para nuestra desgracia solo encontramos venenos, como mercurio, una sustancia que utilizábamos nosotros para morir en caso de que nuestras vidas cayeran en manos equivocadas, pero nada del letal veneno con el cual fue asesinada la hija de uno de los miembros del consejo de los seis.

Cuando quedaban apenas cuatro horas, nos reunimos en la sala del vacío. Dada la actitud sospechosa de Angel Quebrado, la invitamos a acompañarnos, y también vino con nosotros el maestro encubierto Araan Linvail.

Araan sugería utilizar a alguien como chivo expiatorio, culpando a alguien , ya que alguien nos había acusado. Decía que debía de haber un acusador y un culpable, y proponía echarle la culpa a la mujer, argumentando que a veces lo que mejor podía hacer una flor era sacrificarse por todos nosotros. Comenzamos a notar ciertas sospechas hacia el maestro hasta que uno de nosotros, Murciélago, le hizo la pregunta directamente. El maestro decidió no responder, y salté en defensa del maestro encubierto para evitar que mal pensara de nosotros.

Decidí hurgar en sus bolsillos, donde encontré un grimorio de mago y una nota. La nota la leí aprovechando un descuido de Linvail, estaba escrita por una muchacha, expresando su deseo de abandonar el lugar donde estaba y regresar a casa en el distrito de la joya para reunirse con sus amigas. Parecía la carta de una hija descontenta con el entorno de su padre. Esto nos dio una ligera sospecha de que el maestro, por algún oscuro propósito, había tenido contacto con ella, convirtiéndose en el principal sospechoso del asesinato de la hija del consejo de los seis.

Ahora solo nos faltaba convencer al resto de la sala para que también votaran contra el León Dorado, ya fuera mediante sobornos o persuadiéndolos con señas. Nos movimos con cautela, sabiendo que cada gesto y cada mirada contaban en este juego de intrigas y poder.

Convencimos a Angel Quebrado para que votara en contra de Linvail. Su miedo y vulnerabilidad fueron suficientes para que aceptara nuestra propuesta, buscando quizás una salida a su situación con Doxxol Coyote Hambriento. Doxxol, por su parte, votó en contra mía de Rata Coronada acusándome de traidor.

Los Lobos gemelos ,dos ladrones quienes no aceptaron nuestro soborno, Oryan el representante de los gemelos votó en mi contra, de Rata Coronada, mostrando claramente que no se dejaría manipular; ya ascendía a dos votos acusándome de traidor.

El escriba que recibía el nombre de "Cadáver de Tortuga" quién apuntaba todas nuestras acciones y movimientos votó en contra de Sheffol Antorcha apagada a quien sobornamos para que votara en contra de León Amniano, el escriba siendo testigo del soborno votó en su contra para nuestra suerte y sorpresa de todos.

Yo, en representación de mi célula, voté en contra de Linvail, seguro de que nuestra mejor oportunidad de sobrevivir era eliminar al maestro encubierto.
Linvail, en un movimiento predecible, votó en contra mía.

La situación se había vuelto crítica. Había un empate: dos votos en contra de Rata Coronada y dos votos en contra del León Dorado. La tensión en la sala era palpable, cada miembro del consejo sabía que el próximo movimiento sería decisivo.
Observé las máscaras de los presentes, buscando alguna señal, alguna pista de quién podría inclinar la balanza.
Finalmente, todos los ojos se volvieron hacia el Dragón Negro, el líder sombrío que presidía el juicio. Su decisión sería definitiva, ya que el empate debía ser resuelto por un duelo, no había acusado ni culpable, quien ganase sería el inocente.


Un duelo en lo que no sería un combate con honor , se podrían utilizar todo tipo de artimañas , donde la sangre y el bello arte del asesinato saldría a relucir, la alfombra roja para disimular la sangre de los que iban a retarse a un duelo, la noche estaba a punto de culminar y las sombras debían volver a sus hogares.

Por lo que debía combatir contra nuestro propio maestro encubierto por un duelo por la verdad, contra quién me observo desde las sombras todo mi progreso y crecimiento desde que fui un ruin mendigo que sobrevivió a las calles de los barrios bajos de la capital.



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Muerte en el Palacio de los seis Parte V.

El líder sombrío dio la señal y el combate comenzó. Araan Linvail lanzó una especie de polvo sobre el suelo del que emergió para clavarme una apuñalada. Gracias a mi habilidad, logré esquivar el ataque, parando su acero con el mío. Su rostro estaba muy cerca del mío, reflejando su deseo de eliminarme.
No logré aguantar la fuerza de su embate, y al retroceder, vilmente me hizo una zancadilla, barriéndome con su pierna. Caí al suelo, golpeándome las lumbares contra los peldaños de las escaleras.
Realicé unas piruetas hacia atrás, volviendo a posicionarme para el combate.


Mientras me levantaba, Linvail gritaba a viva voz en mitad de la sala del palacio:
"¿A cuántos has besado la mano después de intentar acabar con sus vidas? ¿Ellos serán los próximos?"
Miraba a aquellos que me acompañaban, insinuando que también podría traicionarlos. Retrocediendo y tratando de repeler sus ataques, respondí: "Solo cumplo con los designios de las sombras y haré cumplir su voluntad."

El lobo sombrío del Dragón Negro ladró de forma relativamente mansa pese a su aspecto al escuchar mis palabras . Intenté atacar a Linvail de frente, pero no había forma de encontrar un punto vital. Él me había estado observando desde mi primer apuñalamiento, desde que cometí mi primer asesinato. Mis ataques eran frustrados una y otra vez, hasta que comencé a pensar que sería mi final. Esta era una sensación que ya había experimentado muchas veces, pero siempre había salido ileso gracias a mi ingenio.


De repente, una tercera mano surgió del cuerpo de Linvail, una especie de ectoplasma etéreo que le ayudaba en el combate. Usaba la magia para perfeccionar el bello arte del asesinato. Esa mano ectoplásmica me apresó, y viendo mi vulnerabilidad, el maestro no dudó en atacar uno de mis brazos con su espada, hiriéndolo de gravedad. Mi brazo quedó como un trozo de gelatina; no tuve más remedio que soltar la espada mientras me desangraba. Podía seguir luchando por la adrenalina del duelo, pero el dolor era profundo y veía el hueso. Mi brazo inservible colgaba mientras sentía la presión de esa tercera mano en mi cuello, dejándome a su merced.



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-"Lucha con dignidad y buscaré un sustituto para ti entre los que has traído contigo," fueron las palabras del líder sombrío antes de que yo huyera, sintiendo mi vida en peligro. Observé una de las columnas y me acerqué a las sombras que proyectaban, ocultándome.
Sin embargo, el tiempo corría y estaba perdiendo mucha sangre. Había perdido una de mis espadas, pero aún sostenía con fuerza la daga umbilical que robé a la saga en aquella misión. Linvail no podía verme, pero seguía el rastro de mi sangre.


Intenté salir de mi ocultación para atacarlo, pero él volvió a esquivarme. Rápidamente me volví a ocultar en las sombras proyectadas por otra columna.
Viendo mis intenciones, Linvail pegó su espalda contra la columna para evitar que lo sorprendiera, y dijo:

- "Voy a contar las letras del abecedario hasta que mueras desangrado como un cerdo."

Observé sus movimientos. No podía seguir mi rastro ya que mi sangre se camuflaba en la alfombra roja. Aferrado a mi daga impía, logré sorprenderlo. Hice una finta, simulando un ataque en una dirección, y de repente aparecí a su espalda, trinchándolo como a un pavo, aprovechando la brujería imbuida en mi daga transmitiendo la energía de la daga umbilical en el cuerpo de mi maestro.

Bajo la mirada de todas las células de la cofradía, de todos los líderes sombríos y mis compañeros, no dudé. Gasté mis últimas energías en dejarlo como un colador, sin permitirle decir unas últimas palabras. No merecía ese honor por haber traicionado a su cofradía. No hay mayor error o pecado que una mano se quede sin sus dedos o no sepa cuidarlos.

El día estaba a punto de llegar. Las sombras recogieron el mobiliario para el juicio.
El líder sombrío dictaminó que había habido un cambio. Las nuevas sombras de Amn ascendían en la ciudad. Nos habíamos quedado sin maestro encubierto y ahora, debía ser yo quien asumiese esas responsabilidades.


Un honor y un privilegio que jamás creí que alcanzaría.

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Mi vida, de huérfano a mendigo, siempre infravalorado, había dado un giro inesperado. Luego, se me dio la oportunidad de ser un ladrón y asesino en la mayor organización de ladrones a lo largo y ancho de la Costa de la Espada.

Me convertí en maestro cofrade y ahora, ascendía a maestro encubierto un puesto lleno de responsabilidades. Mi intención no era otra que ver a los míos crecer y ayudarles en sus ambiciones.

Se acercó a mí Bhergyyn, el contrabandista, un antiguo sastre miembro de nuestra organización, y me entregó la capa de Linvail, cuyo portador a quien yo mismo había asesinado.
Ahora, porto con orgullo su capa, aunque siguiendo mi propio legado.

Las sombras de Amn habían cambiado, y estábamos preparados para guiar a la cofradía hacia un nuevo futuro.



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Offtopic :

FIN.
Agradecimientos a DM Helm por su gran narrativa, quien mediante la descripción de azules te hace imaginar mucho más que una película en el cine con gafas 3D.
Agradecimientos también a los que me acompañaron a la misión ^^
 
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Rata Coronada estaba sentado en un reservado de La Corona de Cobre, un tugurio en el que la decadencia y el desenfreno eran la norma. Sin embargo, él destacaba en medio de ese ambiente sórdido. Vestía con ropas finas que delataban un gusto refinado y una riqueza poco común en aquel lugar. Su camisa de seda negra con elegancia bien planchada, y su chaleco bordado con hilos de oro relucía a la luz tenue de las antorchas de la pared.

A su alrededor, varios matones vigilaban el perímetro, asegurándose de que nada ni nadie perturbara la tranquilidad del asesino. Eran encapuchados de aspecto amenazante, sus manos descansaban sobre las empuñaduras de sus dagas y espadas, listos para actuar ante cualquier indicio de peligro.

El asesino, sin embargo, parecía ajeno a todo esto. Con una calma casi perturbadora, mojaba su pluma en un tintero y comenzaba a escribir en su viejo diario. Aquel libro donde escribía sus reflexiones, vivencias y pensamientos, un lugar donde su mente encontraba refugio en los raros momentos de paz que su profesión le permitía.


Sus manos, enguantadas en cuero fino, estaban adornadas con anillos de oro incrustados con gemas preciosas mientras su pluma trazaba palabras en el pergamino, el ruido del exterior apenas parecía afectarlo acostumbrado a su caos.

Los borrachos reían a carcajadas, los puñetazos resonaban desde el foso de peleas y las meretrices lanzaban miradas lascivas, buscando atraer a nuevos clientes de dudosa higiene y oscuros deseos.

En medio de todo este caos, el asesino seguía escribiendo...




Capítulo 11: Los bajos fondos de la capital, el viejo juego del Cubilete.

Los bajos fondos de la capital tienen su encanto para aquellos que saben apreciarlo. Es un lugar donde el ingenio y el talento se recompensan, donde no gana ni el más fuerte ni el más inteligente, sino quien mejor se adapta a su entorno, a sus calles, a su gente, a sus leyes.


En estas calles, la mirada resplandeciente de Waukeen se desvía al caer el anochecer. Emergen las cofradías locales con sus negocios de dudosa moralidad y las bandas callejeras a cobrar el diezmo a los valientes o, más bien, a los incautos que se atreven a deambular una vez el sol se oculta tras los muros de la ciudad.

Para aquellos que buscan su oportunidad, hay tres leyes que hacemos cumplir con mano de hierro en los suburbios:


  1. La Humildad: Trata a todos por igual, no eres más que nadie, no humilles ni te regodees en tu superioridad.
  2. El Respeto: Sé educado con las calles, muestra respeto a las sombras que velan por el lugar, no solo a sus voces y sus líderes.
  3. El Silencio: Lo que ocurre en los suburbios se queda en los suburbios; lo que vean tus ojos no lo dirás a terceros, y lo que escuchen tus oídos no lo compartirás con nadie más.
Romper la tercera ley es romper las dos primeras, y no hay mayor agravio en nuestras calles que romper la tradición que lleva en nuestros barrios mucho antes de que yo llegara.

Es por ello que a muchos de los hombres y mujeres que vienen en busca de su oportunidad les enseño el viejo juego del cubilete, como
al pequeño gran Mirlo, un astuto mediano que siente amor por sus calles y por su gente. Mirlo no duda en tomar las pertenencias de otro para dárselas a quien no tiene la habilidad de llevarse algo de comer.

El juego del cubilete, infravalorado a su manera, parece un juego de simples rateros a simple vista, pero para mí es mucho más...


Es un juego donde aprendes a tener soltura con las manos, a que tu destreza y habilidad sean cada vez más rápidas, a mejorar tu labia y a jugar con la mente del jugador.
A veces, basta con una distracción, una conversación amena, para que el jugador se distraiga y pierda de vista a la pequeña canica que se mueve entre los cubiletes, adueñándote de sus perlas sin ni siquiera colocar la daga en sus costillas.


Es un juego donde te pones a prueba a ti mismo, donde puedes ganar un gran dineral sablando al jugador mientras este se ríe y se desinhibe de su rutina, donde si te distraes o tu concentración falla, puedes hacer que el jugador gane un gran dineral.

En ese momento, el mundo se detiene y solo existe la velocidad de tus manos, la canica moviéndose entre los cubiletes y la afinada mirada del jugador tratando de discernir donde está mientras el reloj de arena dictamina el tiempo de la partida.

Es por eso que enseño estos viejos oficios a las nuevas promesas, para que aprendan que a veces más vale una lengua afilada y saber dónde guiar una conversación, que tener tus dagas afiladas o ser el más diestro luchador, donde aprenden el significado de la primera ley, la humildad.


Donde aprendemos que en ocasiones los buenos negocios residen en los pequeños detalles, y en las cosas más sencillas aprendes los valores más importantes.
Enseñando al astuto mediano, como a muchos otros, a ser un buen estafador, pues el mundo pertenece a los hábiles, a los que tienen pico de oro y no a los ingenuos.


Las riquezas y la fortuna pertenecen a aquellos que tienen el ingenio y el talento para adquirirlas, sin la necesidad de una palabra malsonante ni desangrar al otro si no es necesario.
 
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Capítulo 12: El Vacío que dejas

Música de ambiente

Si algo he aprendido de esta experiencia es que no conviene jugar con diablos ni firmar pactos ni conversar con aquello que provenga de los abismos, ni de los infiernos.
Aún recuerdo el día en que la espada llegó a mis manos. Formamos un variopinto pero nutrido grupo de aventureros y viajamos a aquel plano, donde abatimos a decenas de Eirinias y otras criaturas infernales.

Uno de los eruditos del grupo, mi socio el señor Kerloch poseía un mapa que señalaba la ubicación de una torre, famosa por sus extraños tesoros y allí nos dirigíamos...

Y entonces apareció ella: imponente, temible y seductora. Nos ofreció un trato: nos guiaría hasta la torre a cambio de los miedos de algunos de los nuestros. Desconfié de inmediato y decidí mantenerme en silencio, lo cual me costó, pues me enveneno con mi propia lengua si la dejo mucho tiempo cautiva, pero preferí que otros tomaran el protagonismo.
La diablesa, cuyo nombre aún me provoca un escalofrío, Tyrania; aceptó los miedos de algunos de nuestros compañeros de la comitiva como pago y nos condujo hasta la torre.

Fue extraño: no encontramos obstáculos ni criaturas temibles custodiando el tesoro. Cegados por la codicia, tomamos hasta la última moneda.

Y allí estaba ella... mi espada. En apariencia, solo era una espada oxidada y medio quebrada, pero la añadí al botín; un ladrón no puede renunciar a su naturaleza al igual que un sacerdote de Ilmater no puede renunciar ayudar a los demás, nací para robar y la tomé junto al resto de botín, pensando que podría obtener unos cobres por ella, quizá en el mercado negro al venir de los infiernos. Ingenuo de mí...


Han pasado ya algunas dekhanas desde que aquella vieja espada dejó de estar conmigo. Aún añoro los días en que compartíamos nuestros destinos, cuando la marca en mi pecho, impregnada con ese olor a azufre, recordaba constantemente el pacto sellado, la voluntad quebrada y la libertad perdida eso era lo que significaba aquella extraña marca que emergió en mi pecho un día en los llanos entre gritos de dolor y rabia, mientras los infiernos reclamaban mi alma...

Recuerdo tantas noches susurrándole al filo de la espada, diciéndole lo preciosa que era. Pensamientos oscuros recorrían mi mente, temiendo que alguien quisiera arrebatármela. Al principio, la desesperación por deshacerme de ella era intensa; la lancé lejos en más de una ocasión, pero siempre regresaba a mí, como si estuviéramos destinados el uno al otro. Con el tiempo, su mango dejó de quemarme, y comprendí que éramos inseparables.

Es increíble pensar que ya no está entre mis brazos. Quizás sea un necio al escribir estas palabras, pero la añoro profundamente...

Y pensar que algo tan insignificante en apariencia podría causar tantos destrozos. He llegado a mirar a la cara al mismísimo Señor de la Locura, quien nos reclamaba a los poseedores de las espadas para participar en sus macabros juegos. Desesperados, investigábamos en la Espiral de las Almas, y diablos emergieron de portales con la intención de reducir la ciudad de Crimmor a cenizas al enterarse de nuestra negativa a participar.
Cada vez que recuerdo la batalla que libramos contra esos enormes cornugones, se me hiela la sangre. Las palabras del Señor de la Locura retumbaron en Crimmor antes de desaparecer, un eco lejano de una pesadilla que aún mantiene mi alma en vilo.


Finalmente, gracias a arcanos de renombre y respetados de la Universidad de la Myrdon Salasker, entre ellos la decana Numina, con la ayuda de los avariels: La bella Hilmice y el caballero Vys, junto a mi socio, el erudito James, y los bardos Sevel y Erevain, así como el señor Odger quién custodiaba el círculo de arcanos y otros cuyo nombre no recuerdo ahora mismo, logramos urdir un gran ardid...
Invocamos al Señor de la Locura mediante la magia de círculo y llegamos a un acuerdo con él. A cambio de anular el pacto, nos liberó de sus macabros juegos, donde nuestras mentes habrían quedado rotas e inservibles, meros juguetes para esos horribles seres con aires de grandeza.


El trato consistía en recuperar tres espadas de los enemigos del Señor de la Locura: los demonios de un plano extraño, como sacado de un sueño. Fue el mismo Señor de la Locura quien convocó un portal para que nos dirigiéramos allí.

Al llegar, nos encontramos en una especie de poblado habitado por fantasmas y espectros. Aunque sus rostros carecían de expresión, sus intensas miradas nos seguían, y sus susurros nos atormentaban.
Conocían muy bien quiénes éramos, de dónde veníamos y, lo peor de todo, conocían nuestros miedos, nuestras preocupaciones, nuestras mayores tristezas y nuestros más profundos dolores.

Recuerdo cómo me llamaban "Don Nadie, hijo de una puta y un ludópata, tendrás tu canción entre la bazofia y la basura." Palabras que, de no ser por mi cara dura y los pocos escrúpulos que aún conservo, me habrían destrozado.
Aun así, sentí un escalofrío recorrer mi piel y mi corazón se encogió al ver nuestras tumbas, con nuestros nombres grabados. En mi lápida estaba escrito "Don Nadie", y los fantasmas me susurraban al oído lo triste que debía ser no saber quién soy en realidad.
No les faltaba razón; hace mucho que no sé quién soy. Solo ocupo un papel distinto según lo requiera la ocasión. Tengo mil rostros, mil y un nombres, uno para cada circunstancia.


Aquella experiencia fue aterradora, pero la misión debía cumplirse. A través de ese tormentoso viaje por el poblado fantasmagórico, enfrentándonos a nuestros propios demonios internos y a los horrores del plano, conseguimos las tres espadas. El Señor de la Locura nos había impuesto una prueba despiadada, pero salimos victoriosos. Sin embargo, el precio que pagamos fue alto, dejando marcas profundas en nuestras mentes que solo recordaremos los que allí estuvimos.

También quién sufrió las consecuencias de nuestros actos fue una de nuestras acompañantes, la espadachina Lili. Ella, de forma altruista, nos ayudó a recopilar información. Cuando recuperamos las espadas, encontramos su cuerpo, pero sin memoria. No sabía quiénes éramos ni qué hacíamos allí. Fue entonces cuando nos dimos cuenta del vacío que habíamos dejado.


Las consecuencias de nuestros actos fueron pagadas por esa mujer, aunque fue un mal menor, he de reconocer egoístamente, a cambio de seguir conservando mi alma. Pues esta solo será entregada al Padre de Todos los Ladrones.

Y ahora conservo este fragmento de los mismos infiernos, entregado por el mismísimo Señor de la Locura, que significa "vergüenza" por no haber tenido la valentía de participar en sus juegos. Es una especie de deshonra para los diablos, aunque, sin embargo, tiene otras utilidades que sabré aprovechar y me servirán en este plano material...

Un ladrón siempre tiene sus recursos.



Offtopic :
Agradecimientos a DM Onyxia.
 
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Capítulo 13:El Asesinato que Marchitó la Inocencia

Y ahí estaba ella, rota de dolor, su cuerpo quebrado, pero aún así mantenía la vigilancia en la noche.

Sus ojos, cargados de cansancio, no se apartaban de la hoguera que chisporroteaba a sus pies, cuyas llamas eran su única compañía en la oscuridad de las calles. El calor del fuego le recordaba que estaba viva, aunque su corazón roto y su inocencia marchita le hicieran sentir lo contrario.

No es fácil arrebatar una vida, sobre todo cuando esa vida pertenece a alguien inocente. La primera vez es algo que jamás se olvida; esa cara, esos ojos que se apagan lentamente hasta cerrarse por última vez, se graban en la memoria para siempre.

La muerte tiene un peso que es imposible de describir con palabras, un peso que se siente en el alma.

Pero el trabajo había que hacerlo. Los motivos de la clienta, la razón por la que deseaba la muerte de aquel hombre, eran irrelevantes. Lo que importaba era el pago, el tintineo de la bolsa al moverse, el sonido metálico de las monedas que, al final del día, ayudaba a acallar las voces de la conciencia cuando llegaba la hora de dormir.

El fin justifica los medios, me repito a mí mismo al final del día, una y otra vez.
Con ese dinero en nuestras arcas, podríamos hacer mucho bien para aquellos que viven en la otra cara de la moneda. Todo depende del punto de vista desde el cual se mire.

Quizá suene frío, pero cuando has vivido lo suficiente en las sombras, aprendes a aceptar que la moralidad es un lujo que pocos pueden permitirse.

Recuerdo que a la juglar la encontré en sus aposentos, caminando de un lado a otro con la inquietud propia de quien lleva un alma llena de melodías.

Era una juglar, poseedora de una voz capaz de cautivar y atraer la atención de cualquier público.

Vi en ella una oportunidad. Su inocencia, aunque perjudicial si se mantiene pura, podía convertirse en un arma valiosa cuando se utiliza para el beneficio propio. Le prometí forjar su carácter, moldearlo, aunque eso implicara desviarla de su estilo de vida original, incluso si ella misma no lo aceptaba.

Ahora, sus manos estaban manchadas de sangre. Ahí estaba, rota por el dolor, una sombra de lo que alguna vez fue. Desde las sombras, saboreando mi botella de vino, observaba atentamente el cambio que se gestaba en su interior.

No tenía la intención de permitir que la oscuridad la consumiera por completo; mi objetivo era que aprendiera a utilizarla, a sumergirse en ella y resurgir hacia la luz con una fuerza renovada, superando sus debilidades y sabiendo manejar esa inocencia que antes la definía.

Cada nota que antes salía de su voz con facilidad ahora parecía atrapada en un nudo de emociones encontradas. Pero sabía que este proceso, aunque doloroso, la transformaría en alguien más fuerte, más consciente del mundo que la rodeaba y de las armas que poseía, tanto visibles como ocultas.

Mientras saboreaba mi vino, pese a su vigilancia pude observar como aún luchaba con sus demonios internos, pero estaba en camino de convertirse en una obra maestra ...

Di un último trago, saboreando la dulzura amarga del vino mientras lo dejaba deslizar por mi garganta.

Con la otra mano, tomé un trozo de carboncillo y, comencé a escribir una carta. Las palabras con la esencia de todo lo que no podía decir en voz alta. Cuando terminé, la doblé con cuidado y la dejé caer a sus pies.

Mi pequeño Secreto,
hoy has dado un paso importante, uno que ha templado tu carácter.
Me has hecho el mayor regalo de amor que podrías haber dado a este viejo ladrón:
enfrentarte a ti misma y superar los límites de lo que eres capaz de hacer...

Sé como te sientes, porque yo también lo sentí
el día en el que arrebaté una vida por primera vez...
es una mezcla de emociones que te consume,
pero debes entender que este solo es el comienzo.
Este dolor que sientes aunque amargo, es necesario.
Te está forjando, transformando cada rincón de tu ser
y solo a través de él alcanzarás tu verdadero yo.
Una Tyssara sin miedo ni debilidad.

Es en este proceso que encontrarás la fortaleza oculta en tu interior,
la misma que te permitirá servir al prójimo con la devoción que requiere.

No te pierdas en la oscuridad; en cambio úsala para crecer,
para convertirte en alguien capaz de soportar cualquier carga.
Porque solo entonces cuando hayas abrazo tanto a la luz como a la sombra
que hay dentro de ti,
estarás verdaderamente preparada para lo que venga
Te dije que te haría fuerte y es precisamente lo que estoy haciendo...




Ella no me vio, absorta en sus propios pensamientos, pero sabía que entendería el mensaje: aunque mis ojos permanecieran ocultos en las sombras, siempre estaría ahí, vigilante, esperando el momento en que necesitara mi presencia, aunque ella no lo supiera.

Antes de marcharme, dejé el resto de mi botella junto a la lumbre, un símbolo mudo de la noche que habíamos compartido, de la vigilia que había presenciado su transformación. Con un último vistazo a la figura que se recortaba contra la luz temblorosa del fuego, me di la vuelta y me deslicé hacia la oscuridad, dejando que el silencio se apoderara de la noche una vez más.


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