Xion
Niño sin padres ni hospicio
- Registrado
- 15/1/09
- Mensajes
- 22
- Edad
- 39
[dropshadow=blue]Puerta de Baldur un lugar de comercio y tolerancia, donde todos “pueden” y “deben” comerciar, siendo así una espiral irresistible dela que se nutre la segunda metrópoli más grande de la Costa de la Espada. En sus murallas se ve todo tipo de gentío desde medianos a semiorcos, pasando por humanos, elfos, enanos… ¿Eh? ¿Qué es eso? ¿Podéis verlo?
Por Ao que contrariedad.[/dropshadow]
El narrador acerca su cara al mapa de la Costa de la Espada, y se fija en el Puente de Boareskyr. Para luego levantar la vista y mirar hacia vosotros.
[dropshadow=darkblue]Veréis, las historias suceden de la manera más inverosímil y esta que voy a contaros comienza en un puente de mucha carga histórica. El Puente de Boareskyr, lugar donde el Dios loco Cyric mató al mismísimo Bhaal, Antiguo señor del Asesinato.[/dropshadow]
Pasa a prepararse con porte digno y aclarándose la voz para continuar.
Era de madrugada cuando la señora de Leonsbane volvía de su visita a su hermano en Candelero que estudiaba allí pilas de libros enteros a los que llamaba “tesoros”. Ella siempre había creído que todo cuanto su hermano necesitaba era un libro para ser feliz, y no se equivocaba. Siempre se preocupaba de su hermano ya que le juro a su madre que estaría al pendiente de él, aunque claro ella ya estaba casada y esperando un hijo, asi que la tarea se le hacía muy difícil.
Dado que estaba muy oscuro y estaba cayendo una tormenta no pudo verlo, fue infranqueable, un hombre encapuchado asalto el carro, haciendo que el guardia soltase las riendas y los caballos se desbocasen. Acto seguido el carro con los caballos son sorprendidos por un rayo que abre un agujero en el puente, y quizás por la mala fortuna cayeron todos al rio.
El narrador bebe algo de vino y luego aclara a los interlocutores.
[dropshadow=darkblue]¿Veis mi indignación? Supongo que a todos os habrá pasado lo mismo, un asaltante una dama inocente y una serie de situaciones que acaban en tragedia… pero mejor sigamos “viendo” lo que pasa.[/dropshadow]
El Guardia yacía con la cabeza reventada contra un pedrusco y su cadáver flotaba río abajo, mientras que el agresor fatal había desaparecido sin dejar rastro alguno. Los pobres animales luchaban por salir del rio pero inevitablemente morirían, ya que ese rio era y aun es hoy un pozo de muerte. En la orilla del rio se ven los restos del malogrado carro, antes funcional y magnifico, ahora tan ruinoso y poco lustre como una espada rota, a sus pies una mujer lucha por su vida. Aún está en el agua y solo piensa en lo importante: Su hijo
Le dolía mucho, el incesante dolor de un niño al querer nacer, del infortunio de una tormenta y el accidente, sobretodo de tener que parir bajo un puente maldito. Con sumo dolor empujo, empujo y empujo, con aguante titánico no ceso en su empeño, escuchando así el llanto de su primogénito bañado por las aguas del rio bajo la sombra del puente de Boareskyr.
Al medio día del siguiente amanecer encontraron el cuerpo de la señora Leonsbane desangrada agarrado algo tapado con un trozo de su vestido roto. Los guardias avisaron a su marido pues era su sargento Hormek Leonsbane. El hombre al ver dicha estampa solo pudo mirar que agarraba su difunta mujer con tanto celo. Descubrió un niño de pelusilla castaña y ojos azules, su hijo.
Paso al niño a un soldado que se quedó estupefacto por la manera en la que su sargento no había demostrado emoción alguna por su infante.El Sargento Leonsbane cogió en brazos el cadáver de su mujer y lo monto con el en el caballo, no dando ninguna orden para con el niño.
-Señor… ¿Qué hacemos con su hijo?-El joven soldado todavía intentaba hacerlo atender a razones. Pero igualmente Hormek partio hacia Puerta de Baldur.
-Bueno pequeñin.-le decía el soldado al hijo de su sargento.-Tu padre es un buen hombre seguro se ocupara de ti como hace con su querida ciudad.
El soldado emprendió camino a la ciudad dejando a la abuela paterna su nieto, y dándole la mala noticia de la muerte de su nuera.
Aquellos días se tornaron de luto para la casa de los Leonsbane.
El narrador se lleva los dedos a los ojos y con estos cerrados se masajea la vista.
[dropshadow=darkblue]Creo que por hoy podemos dejarlo, y así podamos continuar más tarde. Si queréis una opinión personal las historias que merecen la pena no son aquellas que comienzan bien, ni tampoco las que acaban mal, pero ya sabéis las historias se forjan como es costumbre… con acciones y decisiones sean buenas o malas. Bueno querido público, este viejo necesita descansar, os citare pronto, no lo dudéis por un segundo, hasta mas ver.[/dropshadow]
Por Ao que contrariedad.[/dropshadow]
El narrador acerca su cara al mapa de la Costa de la Espada, y se fija en el Puente de Boareskyr. Para luego levantar la vista y mirar hacia vosotros.
[dropshadow=darkblue]Veréis, las historias suceden de la manera más inverosímil y esta que voy a contaros comienza en un puente de mucha carga histórica. El Puente de Boareskyr, lugar donde el Dios loco Cyric mató al mismísimo Bhaal, Antiguo señor del Asesinato.[/dropshadow]
Pasa a prepararse con porte digno y aclarándose la voz para continuar.
Era de madrugada cuando la señora de Leonsbane volvía de su visita a su hermano en Candelero que estudiaba allí pilas de libros enteros a los que llamaba “tesoros”. Ella siempre había creído que todo cuanto su hermano necesitaba era un libro para ser feliz, y no se equivocaba. Siempre se preocupaba de su hermano ya que le juro a su madre que estaría al pendiente de él, aunque claro ella ya estaba casada y esperando un hijo, asi que la tarea se le hacía muy difícil.
Dado que estaba muy oscuro y estaba cayendo una tormenta no pudo verlo, fue infranqueable, un hombre encapuchado asalto el carro, haciendo que el guardia soltase las riendas y los caballos se desbocasen. Acto seguido el carro con los caballos son sorprendidos por un rayo que abre un agujero en el puente, y quizás por la mala fortuna cayeron todos al rio.
El narrador bebe algo de vino y luego aclara a los interlocutores.
[dropshadow=darkblue]¿Veis mi indignación? Supongo que a todos os habrá pasado lo mismo, un asaltante una dama inocente y una serie de situaciones que acaban en tragedia… pero mejor sigamos “viendo” lo que pasa.[/dropshadow]
El Guardia yacía con la cabeza reventada contra un pedrusco y su cadáver flotaba río abajo, mientras que el agresor fatal había desaparecido sin dejar rastro alguno. Los pobres animales luchaban por salir del rio pero inevitablemente morirían, ya que ese rio era y aun es hoy un pozo de muerte. En la orilla del rio se ven los restos del malogrado carro, antes funcional y magnifico, ahora tan ruinoso y poco lustre como una espada rota, a sus pies una mujer lucha por su vida. Aún está en el agua y solo piensa en lo importante: Su hijo
Le dolía mucho, el incesante dolor de un niño al querer nacer, del infortunio de una tormenta y el accidente, sobretodo de tener que parir bajo un puente maldito. Con sumo dolor empujo, empujo y empujo, con aguante titánico no ceso en su empeño, escuchando así el llanto de su primogénito bañado por las aguas del rio bajo la sombra del puente de Boareskyr.
Al medio día del siguiente amanecer encontraron el cuerpo de la señora Leonsbane desangrada agarrado algo tapado con un trozo de su vestido roto. Los guardias avisaron a su marido pues era su sargento Hormek Leonsbane. El hombre al ver dicha estampa solo pudo mirar que agarraba su difunta mujer con tanto celo. Descubrió un niño de pelusilla castaña y ojos azules, su hijo.
Paso al niño a un soldado que se quedó estupefacto por la manera en la que su sargento no había demostrado emoción alguna por su infante.El Sargento Leonsbane cogió en brazos el cadáver de su mujer y lo monto con el en el caballo, no dando ninguna orden para con el niño.
-Señor… ¿Qué hacemos con su hijo?-El joven soldado todavía intentaba hacerlo atender a razones. Pero igualmente Hormek partio hacia Puerta de Baldur.
-Bueno pequeñin.-le decía el soldado al hijo de su sargento.-Tu padre es un buen hombre seguro se ocupara de ti como hace con su querida ciudad.
El soldado emprendió camino a la ciudad dejando a la abuela paterna su nieto, y dándole la mala noticia de la muerte de su nuera.
Aquellos días se tornaron de luto para la casa de los Leonsbane.
El narrador se lleva los dedos a los ojos y con estos cerrados se masajea la vista.
[dropshadow=darkblue]Creo que por hoy podemos dejarlo, y así podamos continuar más tarde. Si queréis una opinión personal las historias que merecen la pena no son aquellas que comienzan bien, ni tampoco las que acaban mal, pero ya sabéis las historias se forjan como es costumbre… con acciones y decisiones sean buenas o malas. Bueno querido público, este viejo necesita descansar, os citare pronto, no lo dudéis por un segundo, hasta mas ver.[/dropshadow]