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El día a día en la Arcanum Schola

ImVermilion

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*EL ajetreo en los pasillos de la universidad es incesante, alumnos que llegan tarde a clase, maestros reprochando al bromista de turno que ha animado el libro de su compañero, la alumna despistada que se equivoca de muro el cuál atravesar arrepentida, Gertrudis la de la limpieza amenazando con el mocho al descuidado que le pisa lo fregado mientras el Golem guardián hace su ronda... en fin, el día a día de la universidad Arcanum Schola...*

Offtopic :
¡Hola! Abro este post para invitar a todo el mundo a postear sus relatos sobre la Arcanum Schola, podéis usar este post para hacer relatos sobre vuestros personajes en su tiempo en la Arcanum, ya sean relatos propios, relatos de roles que os han ocurrido en la Arcanum etc...

Creo que puede ser un buen lugar para compartir nuestras historias sobre el rol que nos gusta en la Universidad, abierto tanto para los alumnos, maestros, colaboradores o gente que esté de paso o simplemente interesada en compartir un relato relacionado a la Universidad, espero que os guste la idea, un saludo :)
 
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Alizandriel

El que aplaude en los discursos Zhent
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Ya hace unos cuantos días que volví de mis viajes, no es que sea un culo inquieto, pero me gusta viajar y aprender de otros como yo, de sus talentos, pues pueden ser fuentes de inspiración.

Athkatla, parece diferente, a la vez de que me trae muchos recuerdos, Ya no hay forma de acudir a la Myrdon Salasker, pero no hay mal que por bien no venga, todo el Claustro se ha trasladado a la Arcanum Schola, sólo que aún no he conseguido encontrarla.

Aunque sí que encontré una lagartija gordita a dos patas, no, un lagarto, no, una especie de bebé dragón sin alas, bueno, el caso es que me acerqué a él, pues a pesar de ver bastante bien en la oscuridad, estaba lejos. Le seguí, y la sombra se giró a saludarme, "Boom", que personaje tan interesante. Nos saludamos, nos presentamos, hablamos de todo un poco, la ciudad, los idiomas, hasta que mencionó de pasada algo sobre los arcanos. Ni qué decir, que cuando le dije que era alumno (¡Por fin nos admitían!) de la Arcanum Schola, le brillaron aun más si cabe los ojillos, quizás fuera un reflejo de los farolillos o la luna, pero la verdad es que se animó a acompañarme a buscarla.

Cuando la localizamos, nos adentramos, y le pude enseñar un poco, le animé a inscribirse y a buscar a alguien del Claustro para que pudiera ayudarle mejor que yo. De todas formas, hoy mas tarde habría clase, quizás sería buen momento para presentárselo a la Decana Numina, fue pensar en ella, y aparecer (Nos tiene controladísim@s a l@s alumn@s), les dejé a lo suyo y esperé en mi habitación a que hubiera clase.​

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Cuando salí de la habitación, ya era horario de clases. Los pasillos de la Arcanum Schola bullían de vida, un hervidero de túnicas de colores y rostros ansiosos. Amagos de conjuros hacían brillar brevemente los pasillos mientras algunos estudiantes repasaban sus hechizos, y el olor a pociones recién elaboradas llenaba el aire. Apenas logré abrirme paso entre la multitud y alcanzar mi clase a tiempo. Por suerte, la profesora aún no había llegado, así que me apresuré a ocupar un asiento en la última fila y esperar.

Mi última clase sería con la exmaestra y distinguida Dama Odger, nada menos que en su (creo) especialidad, la fascinante Magia de las Sombras. Se notaba que ella vivía por y para la enseñanza. Su pasión era contagiosa y nos hacía sentir como si estuviéramos desvelando sus misterios. Nos habló sobre el origen posible de esta magia, las poderosas fuerzas que la impulsan y sus infinitas posibilidades.

La idea de una inmersión en el plano de las sombras, guiados por los Odger, me resultaba muy interesante. La hora pasó volando, y cuando la Decana la felicitó por su brillante clase, aproveché para entregarles mi Tesina Final. Crucé los dedos esperando que mi trabajo estuviera a la altura y me permitiera unirme al selecto grupo de graduados.​
 

Alizandriel

El que aplaude en los discursos Zhent
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¡Hoy la profe nos saca de excursión, qué ilusión!​

Bueno, en realidad, no es una excursión cualquiera. Hay un revuelo tremendo en Athkatla. Parece que algo ha ocurrido en la Torre de Capaconjuro, tan misteriosa como temida.

Muchos rumores, algo sobre la inviolabilidad de El Sanatorio ha sido violado (vaya trabalenguas), lo que sí parece coincidir con todos ellos, es algo relativo a El Heraldo de la Muerte, noticias frescas sobre una antigua historia, y sobre un objeto aún más antiguo, "Negrarma".

La Decana Numina, nuestra maestra, vio una oportunidad de oro. Nos propuso a unos cuantos voluntarios para que la acompañáramos a investigar.

Caminamos por los barrios más exclusivos de Athkatla, rodeados de mansiones y guardias. La tensión en el ambiente era palpable. ¿Sería por lo que había ocurrido? ¿O simplemente porque los ricos siempre se protegen más? No lo sé, pero lo que sí sé es que tuvimos que pasar por varios controles antes de llegar al lugar de los hechos. Si no hubiera sido por la Decana y el magistrado que nos acompañaba, nunca hubiéramos podido presenciar lo que estaba a punto de suceder.​

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Nunca había visto un hormiguero revuelto de tal manera. Así era la entrada a la Torre de Capaconjuro. Nos habíamos ilusionado mucho, pero la realidad nos golpeó de frente. Normas, desconfianza, y una maga encapuchada que exigía una fianza personal. Todas las miradas se posaron en mí. ¡A mí! Quería negarme, pero la curiosidad mató al gato (menos mal que yo no era un gato). Así que corté un mechón de mi cabello y se lo ofrecí como tributo.

Su sonrisa me desarmó por completo. ¿Era su aura de poder? ¿O simplemente el nerviosismo? Me sentí pequeño, insignificante. Acompañamos a aquella mujer, imponente y decidida. Su mirada fría podía helar el alma más cálida. Su rostro, marcado por los años y las experiencias, transmitía fuerza de carácter. A pesar de su dureza, percibía en ella una extraña humanidad. No pude evitar preguntarle su nombre. ¿Sería ella mi futura musa? La idea me excitaba y me aterraba a partes iguales.

Mientras mis compañeros debatían sobre teorías y propuestas (excelente la idea de la Decana Numina), yo me perdía en la figura de aquella mujer. Su presencia me hipnotizaba (La erótica del Poder). Al despedirnos, no pude resistirme y la invité a conocerla mejor. Un codazo de la Decana me devolvió a la realidad.

Regresamos a la Schola, pero su mirada me seguía persiguiendo. Era como si una parte de mí se hubiera quedado allí, en la Torre de Capaconjuro, con ella.​

Agradecimientos a DM Faker, a la Decana Numina por invitarnos a participar, y al resto de compañeros por el rol.​

Enlace a Los Ecos del Sepulcro
 

LeLobo

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¡Exploración al Templo del Gran de las Llamas, Kossuth!

Mis queridos, estimados y bien hallados lectores, os invito a revivir en el siguiente informe mi experiencia en una de las tantas exploraciones al Templo Abandonado de Kossuth, Templo que se encuentra a las afueras de Athkatla, en una torre en ruinas que se encuentra en uno de los puntos de descanso más frecuentado por aventureros.


Me ahorrare los detalles aburridos sobre como mi fiel compañero Kobold Boom y mi persona buscamos por los alrededores de la torre una escotilla que daba al templo abandonado, nuestro ingenio para remover arbustos y escombros no viene al caso.

Lo interesante ocurrió nada más cruzar aquella escotilla que parecía más un portal al centro del mundo, a medida que avanzamos el ambiente se volvía más cálido, incluso diría que candente.
- Este es un buen momento para mencionar que vuestra servidora es una fiel devota al Señor del Fuego y que este viaje además, resulto en su primera visita a un templo del Señor de las Llamas - Lo primero que llamo mi atención fue un altar del señor del fuego, al cual inmediatamente ofrecí una plegaria, lo curioso que es nada más ocurrió aquello, un extraño ruido como el de una puerta abriéndose se escucho en algún sitio dentro del templo.

El valiente grupo de aventureros, arcanos y mi persona, continuo su ardua labor a lo largo del templo, encontramos una gran cantidad de cuerpo calcinados; sospecho que los mismo pudieron ser antiguos seguidores del Señor del Fuego que buscaban purificar su cuerpos y almas para renacer cual fénix; además de unos cuantos braseros y habitaciones en ruinas.

¡En fin! A lo largo del recorrido terminamos llegando frente un enorme libro que parecía no arder con el fiero calor del ambiente, es obvio deducir que el mismo esta encantado para no recibir daño de las llamas o el calor abrasador, también nuestra valiente escolta se encontró con diversos tipos de elementales y paraelementales que derrotaron sin problema alguno. (Nota: Los paraelementales, son elementales que nacen de dos tipos de elementos, en este caso los paraelementales de magma nacen del fuego y la tierra.)

Y así seguimos avanzando, y entre más bajamos, más ardiente y picante se volvía el ambiente, tan ardiente que incluso nuestras ropas y cabello parecían prenderse en llamas por breves momentos, no obstante las protecciones arcanas lograron protegernos del abrasador calor que parecía emanar de los ríos de lava que yacían bajo nosotros.

Finalmente, nuestra larga exploración llego a su punto culmine, pues tras esquivar los muros de lava con magia y cuerdas de cuestionable calidad, llegamos un sitio con una enorme gema de color rojizo, esta gema posee el nombre de "Corazón de Kossuth" y por lo visto parece traer energía del plano de fuego a nuestro plano, el calor junto el corazón de Kossuth era mucho más que abrasador o ardiente, las magias de protección parecían esfumarse a un ritmo exorbitante, esta experiencia me ha dejado en claro las preparaciones que necesitare para mis futuros viajes al plano de fuego y también el calor de aquella zona fue una maravillosa sensación para intentar replicar en mi propia magia y también para aprender mis futuros hechizos en mi camino al dominio elemental.

Sin mucho más que hacer y habiendo llegado al limite lo que podíamos soportar, nos retiramos de manera expedita del templo abandonado, no sin antes llevarme un pequeño fragmento del Corazón de Kossuth conmigo, el cual usare de ahora en adelante como foco arcano para mis hechizos, probablemente lo ponga en el centro de mi báculo en el futuro.

Quisiese terminar este informe con algunos pensamientos personales, esta experiencia fue algo inolvidable, mi primera vez pisando un Templo del Señor de las Llamas y me apena enormemente que este estuviese abandonado y desprotegido ¿Qué habrá pasado para que terminara en ese estado? ¿Por qué había un sin fin de cadáveres calcinados a lo largo del mismo? ¿Habrán sido fieles o aventureros desdichados que encontraron su fin frente los elementales que custodian los muros de aquel lugar?... Tal vez algún día encuentre las respuestas a estas preguntas y tal vez algún día pueda restaurar el templo a su vieja gloria, bajo las doctrinas del fénix, pero esto ultimo solo es un pequeño sueño personal, se despide de ustedes.


Ash, futura Maestra del Fuego.
 

ImVermilion

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magical-bookstore-library_113954-1189.png*Entre el ajetreo y ruido de los pasillos y clases de la Arcanum Schola se encuentra la biblioteca, un lugar de paz y tranquilidad donde los más aplicados y curiosos usan como santuario, libros revolotean, brillantes luces flotan por el lugar para facilitar la lectura.

Entre alumnos y docentes se puede ver a la Decana Numina, la cuál entre ratos libres de organización y planificación escolar se escapa a la biblioteca a su rincón preferido para estar tranquila y en calma, se la puede ver con enormes libros, algunos viejos y desgastados que parecen que con solo mirarlos se vayan a deshacer.

Quienes conocen a la hechicera saben que el estudio denso no es lo suyo y que disfruta más de las intensas prácticas, pero que en situaciones serias y que requieren de su colaboración pone el 100% de su interés y entusiasmo aunque le cueste más o no vaya con ella.


Con su fiel y viejo libro de apuntes rojo, parece buscar información, sobre todo de temas concretos, donde se pueden ver palabras como "Negrarma" o "Plano de la sombra" entre otras cosas, la Decana observa sus anotaciones de la interesante y extensa conversación que tuvieron con los Magos Encapuchados en referencia al Heraldo de la Muerte, parece decidida a llegar al fondo del asunto y ayudar a resolver el misterio de como alguien logró escapar del temible sanatorio, así como ayudar a capturar a aquella amenaza y recuperar la Negrarma.*
 

Vrounston

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El Magistrado del sombrero se deja ver en la biblioteca, al menos lo que sus funciones en el palacio de Justicia le permiten, consulta notas e investigaciones junto a Numina sobre la investigación acerca del Heraldo de la Muerte y su sombrío artefacto apodado Negrarma.

Se le puede ver redactando una serie de cartas que envía a diferentes personalidades pertenecientes a familias nobles Amnianas. Valiéndose de sus años de servicio a la nación, así como de su estatus social y sus contactos en la nobleza, parece querer recopilar información, tanto pasada como presente, indagando sin dar muchos detalles del peligroso desviacionista. Las cartas son enviadas a destinatarios con influencia en el Distrito del Puente y la Gema.
 

Alizandriel

El que aplaude en los discursos Zhent
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Apenas entré en la Arcanum Schola, saludé con un leve asentimiento a mis compañeros de estudios, me dirigía hacia la "pared encantada" que marcaba la entrada a las zonas interiores. Respiré hondo, preparando mi mente para la familiar sensación de atravesar esa barrera mágica, cuando el Secretario me sacó de mi ensimismamiento. Tenía una misiva para mí, que, por su aspecto, parecía ser de mucha importancia.

La carta era una obra de arte en sí misma, papel pergamino de buen grosor, característico de un fabricante, famoso por sus suministros para nobles. El lacre, un intenso dorado, brillaba con partículas de oro puro, y el sello, aunque familiar, no recordaba donde lo había visto. Agradecí las molestias al Secretario y me retiré pensativo.

Pensativo por la carta, me olvidé de la pared encantada, y una oleada de energía mágica me dejó sin aliento. Inspiré profundamente y poco a poco, pude respirar con normalidad, creo que nunca acabaré por acostumbrarme. Volví, de nuevo, mi atención a la carta hasta que algo me golpeo en la frente. Iba a gritarle que tuviera cuidado, pero era uno de los libros que volaban de clase en clase por el pasillo, para que los profesores y alumnos pudieran ojearlos durante las clases, y tras finalizar las mismas, volverían a su lugar de la Biblioteca.

Guardé la carta con sumo cuidado, y me dirigí a la sala de estudios, me estaba centrando en un fenómeno curioso, la aparente capacidad de las monedas de transmutarse, cuando se lanzan al aire y se esconden en el dorso de la mano con la otra mano. ¿Sería posible que, al ocultar una moneda en la palma de la mano y realizar una apuesta, esta se viera sometida a influencias extradimensionales, cambiando de cara bajo el influjo de fuerzas desconocidas? Quizás alguno de los tomos sobre planos interiores podría arrojar algo de luz sobre este enigma.
El relato sigue... en el siguiente enlace Historias de Alizandriel
 
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Teiglin

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Era curioso como a pesar de que su mera presencia en la Arcanum Schola no era sino por motivos pragmáticos, pues sólo mantenía el puesto para ostentar el titulo que le permitía ser usuario de la licencia y el rango social. Y, a pesar de sus esfuerzos en simplemente despreciar aquello cuanto le olía mínimamente a debilidad, los alumnos, acudían a él. No pudo evitar que una socarrona sonrisa se le dibujase en el rostro.

Al final en todos los lugares era igual, todo prácticamente de la magia que no estaba sometido al control de una fé limitante buscaría respuestas, muchos se estarían dando excusas a sí mismos para ir a mis sesiones en las aulas, pero sin duda acudían para vorazmente devorar cuanto pudiera enseñarles. Eran buenas noticias. Y para su sorpresa, no pocos entre ellos deseaban ir un paso más allá, asqueados por la visión de barreras o límites. Otros sin embargo, se mostraban cautos.

Desde su posición el viejo archimago pensaba en todo ello con la voracidad y la avaricia de alguien acostumbrado a controlarlo y gobernarlo todo. En cómo, indiferente, había entrado en un juego que comenzó como simplemente eso, y ahora se tornaba un tentador espectáculo de dominación.

¿Se opondrían las viejas costumbres de la Myrdon Salasker? O, por el contrario tomaría las riendas y el destino una nueva visión, una nueva oda, cuya batuta, podría estar en manos del Mago Rojo.

Todo esto acontecía en la mente de Obara, mientras, sentado en las dependencias privadas de los Maestros, sonreía en su interior.


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Alizandriel

El que aplaude en los discursos Zhent
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Que día más cansado, escuchar a los "tabernarios" contar sus historias inventadas o no, rellenar jarras con líquidos malolientes, contar mis historias inventadas o no, beber líquidos malolientes de jarras, que dura es la vida de un Cuenta Cuentos. Esperaba descansar un poco, mi cabeza era un yunque aporreado por maeses enanos, y sólo quería llegar a mi habitación en la Arcanum Schola, y meterme en la cama hasta que pasasen varios días, pero mi llegada a la Universidad, no era el final del día, si no el principio de muchas alegrías o penas.

El Secretario me miraba con mala cara al acceder, su voz estridente e insidiosa resonaba en mi cabeza, ya podía hablar más bajo, que vozarrón tenía el hombre. Tenía varios sobres que darme, uno grande con el lacre de la Decana Numina, otro más pequeño con el sello de los Magos Rojos. Suspiré, ¿qué había hecho?, ¿descubrieron acaso mi colección de material prohibido?, hubo una inspección de los Magos Encapuchados y... ¿encontraron lascivos mis dibujos basados en Leandra?, resignado, pasé por la pared encantada que, si bien venía "cargadito" por el alcohol, me quedé prácticamente noqueado, ¿pero a quién se le ocurre poner esa ilusión mágica ? me quita hasta el aliento al pasar. En fin, que llegué a mi habitación, cerré la puerta, caí sobre la cama y pasó al fundido negro.

Al despertar, estaba algo mejor, tenía que pedirla a la Maestra Liib alguna receta para la resaca, ¡Diantres!, si tenía que pedirla nuevas clases de herbología, todavía no soy capaz de conseguir cortar las dichosas hojas sin dejarme la piel en el intento. Noté que seguía vestido de la misma manera que el día anterior, y que los sobres estaban arrugados bajo mío.
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Observándolos con mayor detenimiento, procedí a abrir el que parecía más importante, veamos lo que me esperaba, pero mis ojos brillaron a la luz de la luna que se filtraba por el ventanuco. Era mi certificado de Graduación en la Arcanum Schola, me quedé mirándolo largo rato, así que llegó el día... llegó el día que tendría que despedirme de esta habitación, en la que he pasado tanto tiempo. Ya era un Graduado. Hoy sería mi último día en la residencia, y tendría que buscarme alojamiento en otro lugar.

Sabía que era algo que estuve queriendo hace mucho tiempo, pero las razones, ya se había diluido en el tiempo, la gente como yo, ya no tenía trabas para asistir oficialmente a las clases y habían admitido a muchos otros, las barreras antaño inamovibles, ahora eran laxas, cómo cambiaban los tiempos, y mi lucha, dejó de tener sentido, pero al menos, los que me precedan, ya no pasarán por lo que tuve que pasar. No tengo más, que darle las gracias a la Decana Numina, por hacerme sentir como uno más desde siempre y por las maestras que me dieron las clases, para hacer todo esto posible.

Me quedaba otra carta, suspiro largo, ya tuve una reunión inacabada con el Maestro Alghul, ahora tenía más información, por lo que intentaría ganarme su confianza. Tomando un remedio casero asqueroso para el dolor de cabeza, me cambié rápidamente, y me dirigí al despacho del maestro, quizás para retomar lo pendiente, quizás para recibir una reprimenda, nunca se sabe qué pasará, cuando cruzas el despacho de los profesores.​
 

ImVermilion

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*En los bulliciosos pasillos de la Arcanum Schola, se puede ver a la alegre Decana Numina como es costumbre, cruza los pasillos, saludando a los alumnos como cualquier otro día, solo que esta vez, parece ir acompañada de un Gato negro, y no, no es Bigotes, el conocido Familiar glotón de la Decana, se trata de otro más pequeño y desaliñado, pero... "¿Que tiene eso de raro?" Dice el alumno de tercer módulo Nicolás.

Los alumnos murmuran y hablan, algunos diciendo que a la
Decana se le ha ido la cabeza, que se le ha visto manteniendo conversaciones con el gato "¿Es eso tan raro? yo también hablo con mi gato." comenta Wendy, alumna cursando segundo módulo.

Otros aseguran que el gato habla, y habla perfectamente el Común e incluso otras lenguas
"Los gatos no hablan bobo." Comenta Lidia, repetidora de cuarto modulo... por cuarta vez.

Las actividades de la Arcanum continúan con normalidad, al menos con la normalidad que cabe esperar en una institución mágica, claro está, y donde ahora, un gato que habla mora ¿No es curioso?*
 

Focus

Minsorrano sin caminos
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Yrathea cruzó las puertas del Arcanum Schola con paso dubitativo, pero su expresión traicionaba su mueca habitual con una inquietud desconocida. Había vuelto de su excursión hacia los Bosquemaldito, donde la mayoría de superficie parecían cubiertas por runas doradas. Aquellas marcas parecían acosar a la mente de la alumna, marcas que habían sido traídas plegadas en dibujos para que toda la institución pudiera investigarlas.

La Elfa Solar dejó que sus compañeros se enfrascaran en los debates que vendrían e intentó descansar esa noche sin embargo no encontró el reposo del trance, sudores fríos recorrieron las extremidades de la mujer empujándola lejos del letargo, voces que escuchaba mas allá de los muros de la habitación compartida.

Se ha observado que la alumna parece seguir distante, perdida en los dibujos de las runas que sigue dibujando en alguna especie de búsqueda que no parece tener final, lo dorado lo encontraría a ella o ella encontraría al dorado.

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Alizandriel

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El Claustro de Maestros de la Arcanum Schola… incluso el aire vibra con ecos de magia antigua. Las altas ventanas filtran la luz de la tarde, proyectando largas sombras sobre las paredes adornadas con tapices que representan escenas de conjuros arcanos y elementales danzantes. El aroma a pergamino viejo, tinta y una sutil esencia a azufre impregna el ambiente. Hoy, este augusto lugar fue escenario de una reunión que me trajo de vuelta a estos muros, aunque por razones diversas.

Tres eran los hilos que me trajeron de vuelta a la Arcanum Schola. El primero, había disponibles nuevas plazas de editor en La Voz de Amn, y la posibilidad de llegar a un público más amplio me seducía. ¿Sería este el impulso que necesitaba? Tal vez no, pero era una razón más para acompañar a Don Ravenscar en su entrevista con Vys y la venerable Decana.

El segundo hilo, la nostalgia del pasado. Estas paredes fueron mi hogar durante años, aunque no por amor al saber arcano, sino por pura necesidad. Era el único lugar donde podía permitirme vivir: alojamiento, comida, bebida y una biblioteca inagotable a mi disposición, todo a coste cero. Un santuario para mi imaginación, donde las historias florecían entre pergaminos y tomos polvorientos.

Pero el tercer hilo, el más intrincado y doloroso, me ataba a Leandra. Necesitaba respuestas, aunque sé que la verdad es un caleidoscopio, fragmentada por las perspectivas de quienes la presenciaron. Los recuerdos son como canciones distorsionadas por el tiempo y la emoción.

Observé a los presentes con mi mirada aguda, tomando notas en mi cuadernillo. La información que compartían, confirmaba lo que ya había recopilado de otras fuentes. Sin embargo, la disparidad en los relatos sobre el Heraldo era inquietante. Ninguna versión coincidía con otra. Medias verdades y omisiones. ¿Todos mentían deliberadamente?

Luego estaba la canción… esa melodía persistente que me taladraba la mente. ¿Por qué la mencionaron de nuevo? Involuntariamente, comencé a tararearla en voz baja, casi un murmullo. ¿Me habrán oído? La melodía, un antiguo lamento, resonaba con una tristeza profunda, evocando imágenes de amores truncados.

Las múltiples versiones del incidente, cada una adornada con detalles contradictorios, hacían que mis notas fueran prácticamente inútiles para contar la historia objetivamente. Sin embargo, quizás sirvan como material para futuras baladas, para tejer nuevas historias que capturen la esencia de este enigma. Al menos, podré ofrecer la “versión oficial” de la Arcanum Schola, adaptándola al gusto de mi futura audiencia.

Tras la reunión, me demoré. Extrañaba este lugar, las conversaciones estimulantes con los maestros, los debates sobre teoría mágica y los fascinantes proyectos que se gestaban entre estas paredes. Me comentaron sobre la creación de golems personales, un tema que me estaba fascinando. Sin embargo, me aseguraron que no necesitaban de mi ayuda. Tenían todo bajo control. Me habría gustado ser útil a la Arcanum Schola, contribuir con mis habilidades… pero parece no podrá ser.​
 

Alizandriel

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La brisa nocturna acariciaba las hojas de los árboles frutales que rodean la Posada "La Luz de Alandor". Un lugar tranquilo, en las afueras de Athkatla, un respiro del bullicio de la ciudad. Las paredes de piedra y la chimenea siempre encendida ofrecen un refugio acogedor. Aquí, entre viajeros y mercaderes, he encontrado un breve descanso mientras reflexiono sobre mi futuro y mi relación con la Arcanum Schola.

Me reuní con la Maestra Odger. Recordé con cierta nostalgia aquellos tiempos en los que, siendo su estudiante, su atención hacia mí era constante, una guía en mis primeros pasos por los intrincados caminos de las artes arcanas. Ahora, tras haber "volado del nido", como se suele decir, esa cercanía se ha diluido. Ya no soy el joven aprendiz que busca consejo, sino un graduado que se siente… prescindible.

Le expresé mis inquietudes. La sensación de que mi presencia en la Arcanum Schola se había vuelto insulsa. Varias propuestas que presenté hace tiempo, germinando en la inacción, han sido finalmente adoptadas por otros, privándome de la oportunidad de contribuir. El eco de mi voz se ha perdido entre los muros de la institución.

También abordé el tema de la investigación sobre "El Heraldo". Un asunto que me había consumido energías y recursos, incluso hoy día, sigo arrastrando secuelas. Paradójicamente, he recibido más apoyo externo que el ofrecido por la propia Arcanum Schola. Esta situación, sumada a la sensación de ser un mero espectador, un engranaje más en una maquinaria impersonal, está consumiendo mi esencia materna. Mi sangre celestial anhela algo más que la inacción.

Intenté explicarle a la Maestra que, si bien dejaría mi habitación en la Arcanum Schola para que otro pudiera darle mejor uso, mi vínculo con la institución permanece intacto. Sigo interesado en sus avances, en sus proyectos. Aunque me aleje físicamente, mi corazón sigue latiendo al ritmo de sus descubrimientos.

Le hice saber que, como graduado, soy consciente de mi derecho a acceder a los servicios de la Arcanum Schola. También mis obligaciones morales, mi intención va más allá. Deseo ofrecer mis propios servicios como representante de la misma. Puse a su disposición mis habilidades y conocimientos, ofreciéndome a colaborar en cualquier tarea que estuviera a mi alcance.

Nuestra conversación derivó hacia las expediciones que ella había organizado en el pasado, aquellas que tanto disfruto. Le hablé de la emoción de explorar lugares nuevos, la adrenalina de lo desconocido, el aprendizaje constante que supone cada viaje, la adquisición de nuevas historias y experiencias. Pero, sobre todo, le transmití la verdadera razón que me impulsa, la necesidad de compartir camino con otros. De sentir lo que sienten, de escuchar sus anhelos, sus temores, sus vidas. Porque sé, en lo más profundo de mi ser, que no todo el conocimiento se encuentra en los libros, ni todo está ya escrito. Hay historias que se graban en el corazón al calor de una fogata, experiencias que solo se viven compartiendo el camino.

Tal vez, alejándome físicamente de la Arcanum Schola, pueda encontrar una nueva forma de servirla, una forma que alimente mi espíritu y me permita seguir creciendo. El camino se abre ante mí, incierto pero lleno de posibilidades.​
 

Alizandriel

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El viento susurraba entre las espigas doradas de Purskul, un suave lamento que acariciaba los campos de cultivo. Un lugar tan humilde, tan alejado de los muros de Athkatla, se convirtió hoy en mi aula. Volví a la Arcanum Schola, sí, y como antaño, mi primera clase tras mi graduación me la impartió la Maestra Odger. Pero esta vez no entre los muros de piedra y pergaminos, sino bajo el cielo abierto, con la tierra fértil bajo mis pies.

La Alquimia, una disciplina que siempre me ha fascinado. Los arcanos la abrazan, buscando en ella tanto la cura para las heridas más profundas como la creación de los venenos más sutiles, la forma de embotellar la fama, forjar la gloria, e incluso, según algunos susurros, detener el inexorable avance de la muerte. Pero para un iniciado como yo, el camino comienza con lo básico, aprender a recolectar los dones de la naturaleza sin dañarlos, y sin perecer en el intento.

La Maestra Odger, cubierta bajo el sol naciente, me guio a través de un mar de trigo y centeno, hasta un rincón donde crecía una humilde hierba de hojas dentadas. Con su voz grave, como el eco de una caverna profunda, me habló de la planta, de su forma de extenderse como un abrazo de la tierra, de sus propiedades ocultas, y, sobre todo, de cómo distinguirla de sus imitadoras, esas plantas que ocultan tras una apariencia similar un veneno sutil o una completa inutilidad. Me explicó que antes de soñar con complejas recetas, incluso las más elementales, debía aprender a extraer la esencia misma de lo recolectado.

Tras la teoría, llegó la práctica. Mis dedos, acostumbrados a las cuerdas del laúd y a las páginas de los grimorios, se mostraron torpes al principio. La primera recolección, guiada de cerca por la Maestra, fue un éxito, la suerte del principiante. Pero las siguientes, ¡ay, las siguientes!. Mis manos apretaron con demasiada fuerza, magullando las delicadas hojas, o bien las rozaron con tanta suavidad que apenas logré arrancarlas de la tierra. La paciencia, me recordó la Señora Odger, es el ingrediente más importante en el arte del alquimista.
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Las horas se deslizaron como arena entre los dedos, y la Maestra, con la inmutabilidad propia de su nueva condición, observó cada uno de mis intentos. Al atardecer, cuando el sol comenzaba a teñir el horizonte con pinceladas de naranja y púrpura, me enseñó el siguiente paso, extraer el jugo vital de las plantas. Nuevamente, la suerte me sonrió en el primer intento, obteniendo un líquido verde y brillante. Pero la confianza, esa trampa tan común entre los aprendices, me jugó una mala pasada. Los intentos posteriores resultaron en un desastre, un líquido turbio y sin valor. Con renovada determinación, volví a concentrarme, hasta que finalmente mi Maestra asintió con una leve inclinación de cabeza.

Sólo quedaba la prueba final, la mezcla. Con sumo cuidado, siguiendo las precisas indicaciones de la Maestra Odger, preparé el fuego, controlando la temperatura con la atención de un músico afinando su instrumento. Vertí los componentes en el recipiente, y, como si los mismos dioses me guiaran, la primera mezcla resultó perfecta, un líquido humeante de un color dorado pálido. Pero al intentar repetir el proceso, remover la mezcla con demasiada fuerza o con movimientos torpes, arruiné los siguientes intentos.

Quizás notó mi agotamiento, o tal vez se habían agotado las provisiones, pero la Maestra decidió posponer la continuación de la lección. Me sentí afortunado de recibir toda su atención, de ser su único alumno en esta ocasión. Pero al mismo tiempo, deseaba que otros alumnos compartieran estas valiosas enseñanzas. Las clases de la Señora Odger son mucho más que lecciones, son viajes a los secretos de la naturaleza, guiados por una maestra sabia y paciente. Un tesoro que merece ser compartido.​
 

Arrakis

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En las inmediaciones de la Arcanum Scholla circula un rumor peculiar, que parece haberse ido distorsionando por el boca a boca. Se dice que dos sombras, entre los que se encontraba la Maestra de la Arcanum de esta condición, se acercaron con premura cargando entre ambos una silla de aspecto señorial, casi regio. Aquellos que la vieron de cerca afirman que la madera parecía tallada por las manos más delicadas. Enredaderas parecían surgir de la propia madera, más que tallladas como si la propia madera hubiera tomado esa forma en honor a quien tomaba asiento en élla.

Los rumores no tardaron en propagarse. Se cuenta que el trono, como lo llamó Jadzia ante los guardias, fue arrebatado del propio plano de las fatas, recuperado por un grupo de aventureros en una de las muchas incursiones que la mujer organizaba a ruinas o lugares encantados.

El trono ha sido depositada en el Claustro, mientras investigan al respecto y deciden qué hacer con él.


Offtopic :
De la incursión de hace unos dias, que se me olvidó subirlo.
Validado por DM Auva
 
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Alizandriel

El que aplaude en los discursos Zhent
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Nos preparábamos para una nueva expedición junto a la Maestra Odger. Esta vez, la búsqueda de ingredientes nos llevaría a un lugar más peligroso, por lo que contamos con la protección de mercenarios y aventureros experimentados.

El viaje inicial fue sorprendentemente breve gracias al conjuro de teleportación de la Maestra. Sin embargo, debo confesar que mi estómago no lleva muy bien estos viajes instantáneos. ¡Siento como si algo se retorciera en mi interior cada vez que me teletransporto!.

Una vez en Crimmor, la tranquilidad inicial se desvaneció rápidamente. Nuestro primer destino era una cueva oscura y lúgubre. A pesar de las detalladas explicaciones de la Maestra sobre la planta que buscábamos, mis habilidades de recolección resultaron ser insuficientes. Tras varios intentos fallidos, decidimos probar suerte en otro lugar cercano.

Esta segunda ubicación parecía más prometedora. La planta en cuestión era similar a la anterior, pero con frutos y hojas distintas. Tras una nueva explicación de la Maestra sobre las propiedades únicas de esta planta y la técnica de recolección adecuada, nos pusimos manos a la obra.

Trabajamos codo a codo bajo la atenta mirada de nuestros protectores. La recolección resultó ser más laboriosa de lo que esperaba, y mis manos no tardaron en resentirse. Sin embargo, la emoción de aprender de la Maestra Odger me mantuvo motivado.

Las clases de la Maestra Odger, siempre son largas, pero increíblemente amenas e interesantes. Su forma de explicar es clara y concisa, y su pasión por la enseñanza es contagiosa. Siento que aprendo más con ella que con cualquier otro docente que haya tenido.

Cuando nuestras manos ya estaban entumecidas y la bolsa de recolección llena, emprendimos el camino de regreso hacia la ciudad. Necesitábamos descansar y reponer fuerzas para la siguiente lección.

A pesar del cansancio, me sentía satisfecho. La experiencia de hoy me había enseñado valiosas lecciones sobre el mundo natural y la alquimia. La Maestra Odger es una fuente inagotable de conocimiento, y me siento afortunado de poder aprender de ella.​
 

Alizandriel

El que aplaude en los discursos Zhent
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El Aula de Prácticas de la Arcanum Schola, en el corazón del Distrito de los Templos de Athkatla, era el origen de los susurros de los alumnos. La clase de hoy, Investigación y Análisis de Objetos Mágicos, impartida por la Maestra Odger, prometía ser un tesoro de conocimientos para un futuro miembro del Gremio de Aventureros como yo.

Llegué temprano, ansioso por absorber cada detalle. La clase, totalmente práctica, nos transportó a un escenario simulado. Una expedición a algún yacimiento milenario. La Maestra Odger dispuso un libro en el centro del aula, recreando una situación real.
¿Qué haríamos al encontrar un libro así en una cámara?.
¿Qué protecciones podría tener?.
¿Cómo actuar en tales circunstancias?.​

Las preguntas iniciales recayeron sobre uno de mis compañeros, quien, con diligencia, desentrañó los primeros misterios del libro.

La Maestra Odger, buscó la participación de todos. Tras varios intentos, me vi inmerso en la situación. A diferencia de los arcanos, mis habilidades y conocimientos, similares pero distintos, me permitieron abordar el desafío desde una perspectiva diferente.

Intenté meterme en la situación, pensando no en cómo un arcano debería actuar, sino en cómo yo, con mi propia experiencia y habilidades, resolvería el enigma. Tras varias propuestas, algunas más acertadas que otras, logré vislumbrar el camino a seguir ante un objeto mágico en una futura aventura.

La clase resultó ser una experiencia invaluable. No solo adquirí nuevos conocimientos, sino que también tuve la oportunidad de ponerlos en práctica en un entorno seguro, donde los errores no acarreaban consecuencias graves.

Recomendaría esta clase a todo aquel que aspire a desentrañar los secretos de la magia. La Maestra Odger, con sabiduría y paciencia, nos guio a través de los posibles peligros que pudieran surgir durante una investigación mágica.​
 

Arrakis

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Se dice que en los últimos días la umbra ha sido vista con más frecuencia de lo habitual en los pasillos de la Arcanum Schola, adentrándose en sus salas a horas intempestivas y saliendo solo cuando la madrugada comienza a teñirse de azul. Quienes la han visto pasar comentan que su andar es rápido, sus brazos cargados de pergaminos, grimorios y rollos de notas que apenas puede sostener, y que su expresión, aunque velada por la impasibilidad de su condición, denota cierto cansancio y preocupación. Enfado, incluso.

Entre los rumores que circulan, dos preocupaciones parecen pesar especialmente sobre la mujer. La primera es el enfrentamiento verbal que tuvo lugar en las mismísimas puertas de la Schola entre miembros del Guantelete y la Guardia. Nadie parece saber con certeza qué fue lo que desencadenó la disputa, pero lo cierto es que el conflicto tuvo lugar justo en el umbral de la institución, un lugar que debería estar resguardado de la política y las riñas de la ciudad.

La otra, la presencia de una tieflin una mujer vestida con la inconfundible túnica carmesí de los Magos Rojos de Thay. Se la vio cruzar los portales de la Arcanum Schola con la seguridad de quien tiene derecho a estar allí, si bien cuando salió lo hizo más airada, siendo la última en abandonar el lugar antes que la Decana Numina y la Maestra Odger.​
 

Arrakis

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Se dice que a primera hora de la tarde la Maestra Jadzia apareció a las puertas de la Arcanum Schola, cargada con un par de libros nuevos bajo el brazo, de esos que últimamente llevaba consigo a todas partes. El viento de la tarde agitaba los pliegues de su túnica, mientras sus ojos recorrían la imponente fachada del lugar, regocijándose en cada sombra proyectada por el sol agonizante.

Aguardándola en la entrada, con la impasible compostura de un soldado acostumbrado a la espera, estaba la Sargento Valdor. Sin palabras innecesarias la invitó a seguirla hacia el interior. Eran ambas mujeres de pragmatismo, y no tardaron en dirigirse al despacho, la puerta cerrada con un chasquido sordo tras ellas.

C
uando Jadzia salió, su expresión era clara: satisfacción. Sus expectativas, fuera cuales fueran, se habían cumplido. No tenía mucho tiempo que perder. Su siguiente paso la llevaría en busca de Ewan. Había lazos que reforzar, asperezas que limar. Aliados a los que recordarles el lugar de la institución en la sociedad Amnia.​
 

Arrakis

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Se dice en los pasillos de la Arcanum Scholaque se ha producito una visita inusual en estos dias, pues el ex-maestro Obara Alghul se personó ante sus escaleras, esperando a que la Maestra Jadzia Odger lo atendiera. Siempre reservada en cuanto a los asuntos que decide atender personalmente almenos de cara a los estudiantes, recibió a Obara Alghul dentro de la academia dirigiéndose a las salas del Claustro de Maestros. Se personaron también Tada Shieldbraker, Alice Valdor y el mismísimo Capitán Ewan para esta charla.

Quienes lograron atisbar la escena antes de que las puertas se cerraran aseguran que la Maestra Odger lo llevó a explicarse, con las palabras tranquilas de quien busca respuestas precisas y sin rodeos. La presencia de un miembro del Guantelete solo añadió más peso a la situación, dando a entender que lo que allí se trató no era un asunto menor.


No hubo gritos ni altercados, solo una leve sonrisa de satisfacción aflorando levemente en los labios de la mujer cuando salió de la estancia tras la marcha del mago rojo y los miembros de las fuerzas armadas, pues habia conseguido algo más de información sobre la investigación que la mantenía ocupada.

Asímismo se dice que la relación con Tada parecía cortés, como si una reconciliación con su persona hubiera tenido lugar.​
 
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