Teiglin
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El Duelo de los Archimagos
Prólogo
Ambos comenzaron en lugares totalmente distintos, eran iguales a su manera, apasionados de la erudición, sumergidos en las mareas de la Urdimbre, ambos, tomaron como forma de vida el Arte. Aunque el camino que eligieron eran totalmente distintos. Las circunstancias, la ambición llevaron al Mago Rojo hasta su posición actual. Cargado en su interior de deseos de ir más allá, y de hacerlo por siempre. Débil, esclavo, siervo y luego consejero, libre a su manera, el momento había llegado, el sabía que todo comenzaba a cambiar, la inmortalidad no era ya algo deseable, ni siquiera práctico, pero se convertiría en algo necesario llegado el momento. Pero quedaba mucho camino por recorrer aún.
Por otro lado, el archimago selunita tenía otras ambiciones, cínico como era, podía ocultar al resto sus anhelos, pero no a Obara, el sabía, que tras esa máscara de genuina bondad, se escondía alguien con las mismas ambiciones que él. La diferencia entre Misog y Obara, era que el fin, justifica los medios, sí. Pero no de igual forma.
Prólogo
Ambos comenzaron en lugares totalmente distintos, eran iguales a su manera, apasionados de la erudición, sumergidos en las mareas de la Urdimbre, ambos, tomaron como forma de vida el Arte. Aunque el camino que eligieron eran totalmente distintos. Las circunstancias, la ambición llevaron al Mago Rojo hasta su posición actual. Cargado en su interior de deseos de ir más allá, y de hacerlo por siempre. Débil, esclavo, siervo y luego consejero, libre a su manera, el momento había llegado, el sabía que todo comenzaba a cambiar, la inmortalidad no era ya algo deseable, ni siquiera práctico, pero se convertiría en algo necesario llegado el momento. Pero quedaba mucho camino por recorrer aún.
Por otro lado, el archimago selunita tenía otras ambiciones, cínico como era, podía ocultar al resto sus anhelos, pero no a Obara, el sabía, que tras esa máscara de genuina bondad, se escondía alguien con las mismas ambiciones que él. La diferencia entre Misog y Obara, era que el fin, justifica los medios, sí. Pero no de igual forma.