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El joven lord

Vys

Adorador del Gordo
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El joven lord estaba en el Cuervo Negro la noche más fría de esta dekhana.

Los que llegaron le encontraron en la misma mesa de siempre, con una copa sin tocar y un mapa desplegado sobre la madera. No había muchos detalles en él. Los que había los había puesto él mismo: una línea hacia el sur y una marca en tinta roja sobre Los Dientecillos.

Dijo que había estado allí. Que había encontrado rastros.

Los audaces, como siempre, son bienvenidos. La salida será con la llegada de la segunda luna.

Offtopic :
Todos invitados y bienvenidos.
Jueves, 11, 22h hasta la medianoche.
Punto de encuentro: Caravasar.
 

Meivel

Adorador del Gordo
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La pelirroja entró en el Cuervo Negro cuando los rumores de la presencia del joven lord llegaron a sus oídos. Se acercó a su mesa y sonrió ladina.
Se sentó a su lado con una cerveza en la mano y le miró con curiosidad.
―Cuéntame, mh? Dónde iremos esta vez?

Offtopic :
Alli estará Saravelita, aunque a partir de las 22:30h, ya tu sabeh ;)
 

PackLeader

Minsorrano sin caminos
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-Una figura de armadura ligera con placas afiladas y bufanda de pelaje gris con una capa del mismo color caminaba de forma silenciosa por aquella taberna, si presencia ya era conocida en aquella taberna, una capucha negra ocultaba su rostro, pero a la vez blancos mechones de pelo se asomaban tímidos por los laterales de la capucha, dichos pasos le llevaron a flanquear al joven lord ahí sentado, mientras que Saravel le abordaba por el otro lado. Con su mano palmeó la espalda del joven lord y entonces se apoyo sobre la mesa mirandole-

"Dime, joven lord... ¿Que presa nos aguarda esta vez? Los thalvarne aceptamos el nuevo reto."
 

Meyares

Gerardo de Amn
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*La figura encapuchada de anchos hombros, se hace presente en la ciudad de Caravassar buscando al joven Lord para ofrecerle nuevamente sus servicios*


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​
 

Vys

Adorador del Gordo
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El joven lord había pasado un tiempo fuera. Quizá en los dominios de los que procedía. Quizá en casas de ricos comerciantes y gentilhombres negociando los precios de sus capturas. Hasta que entrada una noche cualquiera volvía a estar en su mesa del fondo. Todavía bien vestido, sin ostentar. Todavía con vino sin tocar. Por la taberna se mencionaba que quienes habían ido a sus empresas habían vuelto con cicatrices interesantes y bolsillos pesados.

Esta vez no había mencionado adónde irían. Ni región, ni ruta, ni naturaleza de lo que buscaba.

Necesitaba lo de siempre. Gente que supiera moverse. Que no hiciera demasiadas preguntas antes de cobrar, y ninguna después. Que entendiera que explorar no era lo mismo que saquear, y que capturar no era lo mismo que matar, aunque a veces una cosa llevara a la otra.

La paga sería buena.

Aunque quizá no suficiente.


Offtopic :
Todos invitados.
Fecha propuesta inicial: Martes, 11 22h
Recomiendo predisposición a rolear huesos rotos.
Cualquier rol previo con Drakarth en la posada es bienvenido.
 
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Kath Cantolunar

Discípulo comegemas
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*Karley se dejaría caer despreocupadamente junto a la mesa del joven al verle, dejando entrever una curiosidad que no se molestaría en ocultar. Su mirada se pasea por él durante varios segundos, estudiándolo con descaro antes de volver a fijarse en él*​

-Qué tienes en mente esta vez?
 

Vys

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Capturad al Kraken​

El joven lord no era hombre que mostrara temor ante la brutalidad ni el tamaño de sus presas; en realidad, parecía hallar en ellas una suerte de sosiego, como si el peligro fuera para él lo que la oración es para otros hombres. Reunió al grupo y les mostró cuál sería su próximo objeto de estudio, y explicó (con ese tono suave, casi indiferente, que era ya su sello) los pasos que la partida habría de seguir: inmovilizar a la criatura, aprender de su hábitat cuanto pudiera aprenderse, y dejar constancia escrita de todo ello para cautiverios venideros. El joven señor había encontrado el rastro de la bestia en un templo sumergido y olvidado que se alzaba (o se hundía, mejor dicho) en la costa acantilada de Amn.

Esta vez, varios rostros nuevos formaban la partida junto a las expediciones habituales del lord: el corpulento Malkav; los versados en las artes arcanas, Arthal, Nyx y la maestra Jadzia; y, junto a ellos, los ya curtidos Karley y Liam, veteranos de otras cacerías. Partieron, como era costumbre, bajo el ojo atento de la luna, siguiendo los caminos de Amn que discurren próximos a la costa, sin apartarse jamás del aliento salado del mar. Descendieron después los escarpados frentes costeros hasta una playa poblada de maderos y mástiles rotos, restos de naves que allí hallaron su fin, deshechas contra la roca. Cruzaron en silencio el umbral del templo, adornado con símbolos cuyo origen no sabía leer, y con advertencias tan ominosas como ignoradas. Como otras veces, Drakarth, no acepta amenaza alguna capaz de apartarlo de su caza.
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En el interior del templo, avanzaron con el agua cubriéndoles los tobillos, y los moradores del lugar no tardaron en advertir su llegada, pues las ondas que sus pasos dejaban en la superficie los delataron antes que sus voces. Pronto el agua que se colaba en sus botas se tiñó del carmesí de criaturas sanguinarias, impía mezcla entre hombre y escualo. A cada paso libraron combate, pero ni la ferocidad de aquellos moradores bastó para detener el avance de la partida.

Y así, en lo más hondo del templo, hallaron por fin la bestia que el joven lord había ansiado tener ante sí desde que empezara a preparar el viaje. Los cazadores lograron debilitar al Kraken, y sus tentáculos quedaron sujetos (unos empalados con lanzas contra el suelo, otros ceñidos y constreñidos por cadenas). El lord cazador de bestias, aprovechó entonces la ocasión para llevar a cabo sus experimentos y mediciones sobre la criatura, hasta que las heridas, una tras otra, la condujeron a la muerte.

Cuando la bestia dejó de moverse, los mercenarios recogieron cuanto pudo recogerse y abandonaron el templo antes de que la marea, ajena a hazañas y a nombres, volviera a reclamar aquel lugar para sí. De la caza no quedó más rastro que el que ellos mismos decidieron llevarse; del joven lord, como siempre, ninguno, hasta que una noche volviera al Cuervo Negro.

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Vys

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Predilectos​

El joven lord no solía interesarse por presas cuyo tamaño y ferocidad no pudieran estrechar el corazón de un hombre valiente. Sin embargo aquella vez aceptó seguir un rastro que no prometía captura alguna. El grupo de caza partió de Caravassar con destino al bosque de los Dientecillos, esa espesura que crece encajonada entre los riscos que le dan nombre, y explicó a sus cazadores que no buscaba bestia concreta, sino conocimiento de la zona: cartografiar aquellas tierras desconocidas para el norteño.

Los veteranos Karley y Zahal, junto con el grupo de mercenarios que se hacían conocer como los Thalvarne: Liam Draevar, Kraven Valdrow, Kaelyra Valenne y Kordark Muerteciega; siempre los primeros en desenvainar, cualidad que complacía enormemente a lord Morvakar. Saravel, luchadora de combate frontal y físico, se sumó por segunda vez a la partida.

En el bosque, el grupo de caza tuvo que reclamar el camino a las arañas de tamaño mayor que un hombre que colgaban de las ramas como fruta podrida para caer sobre quien pasara bajo ellas. No resultaron gran contratiempo y murieron frente a la armas de los cazadores, aunque no sin dejar tras de sí más de una herida. El joven lord, señaló huellas que se perdían entre las rocas en la ladera de piedra de las montañas hasta la boca de cueva.

En el interior, las huellas resultaron pertenecer no a una sola bestia, sino a varias criaturas de Malar y lobos huargo que defendían aquellas grutas como si algo en ellas mereciera el derramamiento de su sangre. La partida avanzó luchando a cada paso, hasta encontrar en una de las cámaras escarbadas de esta gruta un altar dedicado al Sangriento Señor del Salvajismo. El joven lord se detuvo ante él más tiempo del que ninguna otra piedra, por labrada que estuviera, hubiera merecido jamás su atención. No dijo palabra sobre lo que veía en ella, y quienes lo acompañaban tampoco preguntaron, pues no era hombre a quien se le preguntaran esas cosas. Solo cuando ordenó continuar pareció volver del todo a sí mismo.

Donde la angosta cueva encontró su final, en la última cámara, un hombre lobo aguardaba. Quizá un antiguo campeón del Cruel Dios de las Bestias que esa noche vería como su corona de astas se fracturaba ante los sedientos cazadores de Drakarth. La partida le dio muerte tras un combate reñido, del que ninguno de los cazadores salió indemne, pero todos salieron con vida.

No hubo en este viaje gran captura que llevarse ni presa que anotar para futuras empresas. Solo sangre y huesos, y un altar que el joven lord no volvió a mencionar. Aunque tampoco olvidó.


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Offtopic :
Debía este relato del viaje a los Dientecillos.
Muchas gracias a todos los que habéis colaborado en la historia en los dos últimos viajes. Tanto los nuevos como los habituales en las partidas.
 
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Vys

Adorador del Gordo
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Campeón
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El joven lord no pretendía capturar a un troll cualquiera. Un troll, sin más adjetivo que lo distinguiera eran palabras menores para Drakarth. No bastaba con volver con una presa que cualquier aventurero o soldado hubiera podido cobrarse su cabeza. Quería el más peligroso de cuantos habitasen las ciénagas, y ninguno que no lo fuera merecía su tiempo.

Pasó una dekhana explorando el terreno. Comprobando huellas sobre el musgo. Agachado cerca del barro calculando peso y zancada. Paciente para desentrañar secretos en la niebla. Por momentos recorrió las ciénagas con Melisa. Buscando un rastro adecuado entre las incontables marcas de alimañas. La magia de la hechicera llegó a arrancar confesiones de los furiosos trolls capturados en busca de rumores del mayor entre ellos pero las primitivas mentes de estas criaturas dieron respuestas confusas.

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Después le acompañó Karley, ya habitual en los viajes del lord norteño. Buscaron la veracidad de uno de los rumores obtenidos escogido por los rastros que Drakarth había encontrado. La cienaga les condujo hasta un poblado troll formado por media decena de toscas viviendas. Encontraron un ejemplar notable entre los que guardaban el lugar, queriendo proteger su hogar de los dos intrusos. Grande. Confiado. Con la costumbre de sobrevivir a cualquier combate confiando en su regeneración como si de un inmortal se tratara. Drakarth y Karley lo pusieron a prueba, y no la superó. Su cabeza quedó en las ramas bajas del árbol a la entrada del poblado. Una incitación. Una invitación. Para ver si alguno entre ellos se atrevía a responderla.

Las huellas de la noche siguiente hablaron: algo grande había rodeado el árbol varias veces, apretando el paso en los momentos en que se detenía. La rabia de una bestia que reconoce la provocación
.

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Cuando la partida de caza se reunió eran cinco: Karley, Aleya Stern, Kalzhizid y la última que se había presentado en la posada ante Drakarth preguntando por sus capturas de monstruos, Hei Lang. Se internaron en la ciénaga siguiendo los rastros claros de las patrullas de trolls en la zona. Buscando el cubil donde la bestia prometida tuviera su hogar.

Los primeros trolls salieron rápido y en número a detenerles. Carentes de ningún interés para el joven lord el grupo terminó con ellos con la misma indiferencia que un estudioso descarta un texto que no contiene lo que busca. Kalzhizid incendió sus primitivas viviendas con su magia y la noche de la ciénaga comenzó a arder y a iluminarse con luz naranja al paso de los cazadores.

La resistencia aumentó conforme se adentraban en busca de lo que los maltrechos defensores trataran de proteger. Cruzaron como una herida el poblado de lado a lado hasta encontrar la enorme entrada a una gruta. Las señales eran claras. Era el lugar que su presa había escogido para el enfrentamiento.

Lo que encontraron en el interior de la cueva era el señor de ese lugar. El ejemplar más brutal de cuantos habían hallado en ese territorio. Aunque me pregunto si el joven lord no lo habría preferido aun mayor.

El combate inundó de sangre las paredes de la gruta. Pero terminó con el campeón troll encadenado y sacado a rastras hacia fuera de la gruta donde las estrellas esperaban. Sus heridas mortales se regenerarán y volverá a estar listo para luchar con todo su salvajismo, pero esta vez, bajo sus nuevos amos.


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Offtopic :
Gracias a todos los que participasteis en las distintas guiadas para la captura del troll, tanto en los pasos iniciales como en la captura final. También a @DM Artyom por toda la involucración y trabajo!
 
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