DM Faith
Llanero del brasero
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EL REY DE LA MONTAÑA

Aquel que desee gobernar la montaña deberá superar el juicio del filo y de la lanza.

Aquel que desee gobernar la montaña deberá superar el juicio del filo y de la lanza.
Así hablan los ancianos de Cumbrelanza, un poblado encajado entre la ventisca y el orgullo, donde el frío sega más vidas que cualquier batalla. Un frío que endurece el carácter, inmisericorde, pero que forja el espíritu como el hierro al yunque.
Este invierno, el jefe Arnulf Wulfgarben, de la Tribu del Oso, ha proclamado que su hija, Sif de las Nieves Eternas, necesita un esposo.
Pero no será cualquiera.
"¡No será un niño de los muros, ni un borracho de los pequeños burgos!
¡No! ¡Quiero un guerrero! ¡Uno que no conozca el miedo!
¡Que traiga honra a mi tribu, y eleve el legado de mis ancestros!
¡Quiero un heredero!"
Se presentaron muchos entre las tribus Reghed. Arnulf no halló a ninguno digno.
Así que mandó llamar al resto del mundo conocido.
Decenas de emisarios cruzaron los pasos nevados y y riscos helados hasta los pueblos de la Alianza del Norte. A su paso, proclamaban:
“¡A todo aquel que se considere digno!
El gran jefe de la Tribu del Oso busca un heredero.
No importa si hombre o mujer, joven o viejo.
Debe blandir el acero, resistir la tempestad y mirar al dragón sin bajar la vista.
¡Aceptad el desafío del Rey de la Montaña!”
Así nació el torneo. El Rey de la Montaña.
Una celebración de sangre, músculo y voluntad.
Una competencia donde los aspirantes deben enfrentarse entre sí... y contra la montaña.
Las pruebas no miden solo la fuerza de los aspirantes.
Habrá caza bajo la nevada.
Resistencia al hambre, al dolor, a las maldiciones del Norte.
Y al final, el juicio de Arnulf.
Un juicio que muchos prefieren no afrontar.
Porque si fallas, no te matarán.
Te dejarán marchar. Pero nadie volverá a mirarte a los ojos.
Y el ganador... quizás consiga una esposa. O quizás logre no ser devorado por la dragona blanca que ronda por la cumbre.
En cualquier caso,
es mejor que morirse en una cama.
Y en cualquier caso,
la cumbre coronará a su nuevo Rey.