DM Rallito
Lanzador de Deseos que no funcionan así
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En tiempos de decisiones difíciles, Inmescar vuelve a ser una ciudad donde el equilibrio lo es todo. Situada en el extremo sur del corazón de Amn, su función como puente entre regiones y barrera frente al avance del Imperio de las Bestias ha sido, durante generaciones, su mayor responsabilidad… y su mayor carga.
Recientemente, la alcaldesa Tara Dardragon, figura respetada por su cercanía con el pueblo convocó una audiencia extraordinaria para abordar la situación regional, marcada por el desplazamiento de refugiados, el posible avance de fuerzas Muranitas y la presencia creciente de problemas en distintas partes del reino.
Durante la sesión, la alcaldesa habría propuesto una apertura moderada, tendiente a coordinar más activamente con fuerzas externas que han demostrado su compromiso con la defensa de Amn y el consejo de los seis. Sin embargo, su posición encontró cierta resistencia dentro del Consejo de las Familias Mercaderes, órgano colegiado compuesto por Tobern Rosznar, Miilal Hydecont, Kyrton Paulaami y Emasune Fellysman, quienes priorizaron un enfoque más cauteloso aun que hay quienes dicen que los Fellysman apoyaban las ideas de la alcaldesa.
No hubo ruptura, ni desacuerdo manifiesto. Pero fue evidente que, en esta ocasión, la visión del consejo prevaleció: Inmescar optará por preservar su neutralidad estratégica, manteniendo abiertas sus puertas a ciudadanos y refugiados leales al orden del reino, pero evitando convertirse en punto de concentración militar o en terreno para disputas políticas entre facciones amigas o enemigas.
“Nuestro compromiso es con la estabilidad de la región.
Como ciudad guardiana del sur, nuestra labor es contener, no dividir.”
El Consejo fue enfático en subrayar que esta postura no constituye un rechazo hacia ninguna fuerza aliada, ni hacia quienes han luchado por el bien de Amn. Muy por el contrario, el comunicado menciona que toda ayuda que contribuya a la causa común contra el imperio es bienvenida, especialmente si se realiza con coordinación y respeto a la autonomía de cada ciudad.
“Valoramos profundamente los esfuerzos desplegados en todo el reino.
Pero cada lugar tiene su ritmo, sus necesidades y sus límites.
La ayuda más efectiva es aquella que entiende y acompaña, no la que reemplaza.”
Pero cada lugar tiene su ritmo, sus necesidades y sus límites.
La ayuda más efectiva es aquella que entiende y acompaña, no la que reemplaza.”
Desde el anuncio, la Guardia de Inmescar ha sido reforzada, se han activado planes de seguridad y los caminos secundarios monitoreados con mayor rigor. Las familias nobles han tomado medidas preventivas a través de contratos con compañías de vigilancia privada, no como acto hostil, sino como forma de colaborar con la protección interna sin recurrir a despliegues externos.
El comunicado oficial, publicado a lo largo del día en los distritos mayores, afirma:
“La ciudad continuará operando como siempre lo ha hecho: como un muro contra el Imperio.
Aceptaremos a quienes busquen refugio, protección y estabilidad bajo las leyes de Amn.
No participaremos en disputas internas ni facilitaremos confrontaciones entre fuerzas que comparten objetivos comunes.
Inmescar reconoce el valor de todos los esfuerzos en defensa del reino, y agradece especialmente a quienes colaboran con prudencia, sin imponer presencia o dirección.
Nuestra prioridad es una sola: resistir al sur, proteger a los nuestros y cumplir con el rol que nos ha sido confiado.
Somos y seguiremos siendo el escudo del sur.”
En el centro de la ciudad, los rumores se disipan con el ritmo de los mercados. En los bordes de la muralla, la guardia no duerme. Y más allá de los muros, la Cicatriz de Inmel permanece cerrada, silenciosa. Quizás, como la ciudad misma: firme, vigilante, y decidida a no dejarse llevar por las corrientes que arrastran a otros
-16 de Khes del año 1496 DR -
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