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[El Retorno de los Dragones] Inmescar la proclama

Manny_LoneWolf

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Aquellos compañeros, amigos y aliados que caminaron o cabalgaron acompañados de la que por una vez había sido comandante de la defensa de Imnescar tras ser expulsados de la ciudad, podían atestiguar que la paladina había dado un paso al frente cuando creía que el Lord Brujo Morkurk iba a castigar al comandante Ewan. Con su gesto buscó cargar con la responsabilidad y no dejar solo al comandante ante la peligrosa situación, a la par de tratar de salvar a la mayoría de refugiados posibles, aunque esto último no fue permitido bajo ningún concepto.


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En el poco tiempo que les habían dado para marchar de la ciudad, la atención de la mestiza fue llamada por un hombre que portaba una capa del Tirano. Este, tras dirigirse a ella con sumo respeto y amables palabras, se presentó como Talkorion: miembro del Cónclave y Embajador del Imperio.


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Derrotada y dolorida, pudo intercambiar algunas palabras con él bajo la cortesía, incluso puntos de vista de algunos hechos ocurrido en los días de guerra tanto del norte como del sur. Al principio todo pareció ser algo tirante, pero conforme todo avanzaba, el respeto se hizo mayor y el diálogo se tornó más relajado incluso bajo el ambiente que les envolvía.

Ya en el camino hacia Púrskul, todos pudieron apreciar como Fery viajó la mayor parte del trayecto en silencio bajo una mirada perdida, pero disponiendo su hermosa sonrisa para todo aquel que la necesitara a pesar del gran dolor que albergaba en su interior, y que los más cercanos pudieron discernir sin problema en ella.



Offtopic :
Último rumor al respecto para cerrar. ^^ Gracias por los que quisieron rolear un poco más después de todo lo acontencido, pues estuvo muy bien. (y)
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Quetzalcoatl

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*La caída de Ímnescar ya no era una amenaza. Era una realidad brutal, tan real como las bestias que arrasaban sus calles, irrumpían en los hogares y arrancaban a padres, madres e hijos de sus refugios en los que habían esperado que los defensores pudieran rechazar a los vasallos del Imperio de Muranheim. Madeleine, exhausta y con la voz rota de tanto gritar unImnescar1.JPG "¡ciudad que resiste!" que quedó en palabras vacuas, se mantenía a duras penas en pie, entre ruinas y discursos, rodeada por Astrid, Calendil, Aitana y Calistia, cuatro mujeres que eran su escudo y sostén en esos trágicos momentos. Solo podía pensar en los que quedarían atrás, en aquellos que serían arrastrados a la esclavitud, y a quienes no pudo ni podía salvar. Antes de abandonar la ciudad condenada a convertirse en un yermo, se le vio cortar con cuidado reverente unos esquejes del Gran Roble del mercado y recoger sus semillas. El árbol caería devorado por las bestias, pero su progenie sería llevada lejos como memoria viva de lo peor de la guerra pero también como símbolo de esperanza para lo que vendrá.*​
 

Javielmago

Liche táctico
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Malak Ra observa desde lo alto de un antiguo balcón, no portando arma alguna, solo un cuaderno y una pluma. Su yelmo de estilo legionario esconde sus ojos, pero no la quietud calculada con que analiza cada movimiento de las filas humanas que descienden por la calle principal, encadenadas de tres en tres y con pies desnudos raspando el empedrado. Los mas jóvenes no lloran, aprendieron rápido que hacerlo solo atrae la atención equivocada. El tumulario solo intercambiaría palabras con los oficiales hobgoblins, discuten el número de prisioneros o esclavos que deben ser reubicados en las distintas zonas de Murann, Malak Ra no quiere enfurecer a la criatura mas codiciosa de todas, Sondakur, quien con mas ansias espera la llegada de esos prisioneros.

Algo acontece que llama la atención del tumulario, uno de los esclavos había caído al suelo, resistiéndose a continuar y desafiando al capataz, provocando retraso en las filas. El capataz se dispone a flagelar al esclavo, quizá hasta la muerte, pero Malak Ra lo detiene cuando se aproxima, ayuda a levantar al esclavo percatándose de la buena condición del mismo y le dedica unas palabras como cuchillas entrando entre las piedras.

Has visto morir a muchos hoy, familiares, amigos y conocidos y has seguido en pie. Eres fuerte, pero eso no te servirá donde vas.

El tumulario se vuelve hacia el capataz y le hace una señal para que reanude la marcha, perdonando el castigo al esclavo pero marcándolo como "útil". Las caravanas dejan las ahora ruinas de la ciudad portando los estandartes de las compañías que participaron en la batalla, pero Malak Ra todavía no se une a ellas, hay mucho trabajo todavía por hacer
 

_Miau_The_Return_

El que aplaude en los discursos Zhent
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Los pensamientos afloran, se mecen y se remueven.

Batalla. Imnescar. Caos.

"Tenéis dos horas para lameros de vuestras heridas y salvaros. Pero ellos ..."

La mente de la joven sacerdotisa sufrió un tremendo golpe ante las palabras que vinieron que la dejó casi inconsciente. Sólo se veía, humo y destrucción por doquier. Las dos horas estaban por concluir y la joven sabía que si no hacía algo, las bestias se harían cargo de ella.
Arrastrándose debido a las múltiples heridas, algo llamó su atención.

Un gemido. Un sollozo.

Y a medida que se acercaba un llanto.

Se acercó y vislumbró a una joven pareja, con los cuerpos hechos un ovillo, y de repente, lo vio; apenas un perceptible movimiento. La mano del hombre, hizo un ultimo movimiento, cayendo al suelo y dando a revelar un pequeño bulto.

Este temblaba y sollozaba. ¡Era un bebé! Con lagrimas en los ojos, la sacerdotisa se acercó tambaleante, recogió con sumo cariño y cuidado al bebé.
Quería enterrar a la joven pareja, para que no tuvieran un final tan macabro como el que auguraban las bestias, pero escuchó el retumbar de los pasos. Las dos horas, apenas llegaban a su fin. Se inclinó para besar a la joven pareja, los cuales habían sucumbido para proteger aquello a lo que mas amaban.

¡Eso si que era una denostable muestra de Amor!

Sacando fuerzas de flaqueza, la joven se escabulló por entre las paredes reducidas a escombros, hacia la salida del norte.
Miró hacia su regazo y durante un instante, su sombrío animo se aclaró.
Tenía en su regazo, una pequeña parte del futuro y de la esperanza de Imnescar.



Y ella se ocuparía en cuidar de el.


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Offtopic :
El final, es una pequeña licencia que me he tomado, si los DMs lo permiten. Gracias por todo.
 
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Juan

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La Derrota y el Honor del Guerrero


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Tan sólo el metálico sonido de las botas contra el suelo, ennegrecido por la ceniza de las llamas que consumían Imnescar, se escuchaba en la marcha de la derrota. Los guerreros que no habían perecido defendiendo con sangre y lágrimas la fronteriza ciudad caminaban exhaustos, sucios, rotos por fuera y por dentro, pues eran víctimas de la clemencia de las bestias.

En los límites de la nueva frontera con Purskul, cuando ya se habían alejado lo suficiente como para estar a salvo, el capitán Ewan hizo dividió las tropas, haciendo marchar hacia Kalathtyr los que allí pertenecían, que dieran las noticias, estuvieran con sus familias, descansaran y continuaran con la vigilancia fronteriza, más importante ahora que nunca, él se uniría pronto a ellos, pero ahora tenía algo que llevar hacia la capital.

Jamás habían visto al elfo más sucio y, aunque su rostro permanecía tan serio y rudo como siempre, reflejaba la amargura de la derrota, o quizá algo más. El líder de las milicias de Murann, ese Lord Brujo, le conocía, sabía de su trayectoria y preparación, apresurándose a comentarlo “Te has preparado toda tu vida para esto y has sido derrotado”. Palabras que resonaban en su mente y pesaban en su espíritu. ¿Acaso no había servido de nada su sacrificio? Se le prometió el poder para aniquilar a su enemigo, ¿había sido engañado? ¿Quizá no tenía la fortaleza suficiente como para lograr tal hito después de tanto? Muchas ideas rondaban su mente, atormentándole en su silencio durante esa casi fúnebre marcha, tomó aire profundamente y al expirarlo se percató: seguía teniendo aliento.


“Mientras quedé aliento en mi pecho mi lucha no habrá terminado”​

No recordaba a quién se las escucho decir pero si donde fue, en la Fortaleza de la Cicatriz donde comenzó su andadura como soldado y lo inspiradoras que le resultaron, llenando esa bocanada de aire nuevamente su mirada de determinación. Kalathtyr seguía en pie, esa había sido su preparación, su general lo sabía y por eso no atacó allí, sino a una Indefensa Imnescar declarada como neutral, con opiniones divididas y una Fe de Selune dañada por los traidores de Amn. Esto hacía del antaño bastión fronterizo un blanco perfecto y no perdieron esa oportunidad. Las tropas desde el oeste llegaron raudas, más de lo que nadie hubiera imaginado que se podía llegar y lograron rechazar las tropas muraníes en un principio, aunque no pudieron evitar la caída del portón a manos de un imponente diablo de la sima y finalmente lograron penetrar, defendiendo consistentemente en la plaza. Este hecho, junto con el de que flanco que los siervos de la Luna debían defender había hecho aguas, hicieron que el intentar frenar la marea fuera en vano, la ciudad estaba perdida antes de que llegaran los refuerzos, pero al menos de ese modo pudieron diezmar parte las huestes muraníes y quizá salvar algunas vidas.

El honor del guerrero, no daba crédito, mostró esa bestia más piedad de la que él mismo hubiera tenido con ellos, ¿había quizá algo de honor en algunos de ellos? Eso le pesaba más incluso que la pérdida de la ciudad, regalando dos horas para organizarse y marchar, dos horas que no fueron en vano. Algunos se tomaron ese tiempo para armarse de fuerzas para el largo trayectos que les esperaba, otros intentaban calmar con lágrimas en los ojos a los que marchaban como esclavos hacia tierras muraníes, pero él fue más práctico.

A pesar de la destrucción no fue difícil encontrarlo gracias a su conocimiento de la ciudad y dotes de orientación, tras escasos minutos se encontraba ante él la entrada al Templo de Loviatar. Ese lugar estaba destinado a ser testigo de su despose pues su prometida era ferviente seguidora de la Dama del Dolor, pero ese destino fue truncado. Caminó entre escombros adentrándose en él, quizá no habían tenido tiempo de saquearlo, o puede que ni tan siquiera buscaran hacerlo y sólo quisieran destruir como se jactaron al decir que no dejarían piedra sobre piedra. Marchó grácil hacia el interior, rezando a ninguna deidad por que el techo no se desplomase sobre su cabeza mientras lo encontraba y allí estaba, en un pequeño relicario tirado en el suelo junto al altar parcialmente oculto por algunos escombros y en su interior la reliquia que buscaba, una de las puntas del flagelo de nueve colas. Ni la más mínima idea tenía de si era auténtica o no, pero allí la conservaban como si lo fuera. Tomó un trozo de roca y rajó la palma de su mano apretando los dientes al causar más dolor a su ya maltrecho cuerpo, y selló con él una promesa, pues no era un saqueo, si no una oportunidad de volver a alzar una capilla en su nombre a través de una de sus feligresas.

Allí descansaba ahora, en su talega, junto al capsae que le entregó el Lord Brujo para el Consejo de los Seis, mientras paso a paso caminaba hacia su destino de forma lenta pero inexorable, repitiéndose ahora a sí mismo como si de un mantra se tratara:


“Tengo aliento, mi lucha no ha terminado”​
 
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Tuliosoyyo

Barril de Khaof
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Adiós, Imnescar, adiós​

-Adiós , Imnescar - dije cerrando los ojos un momento.-adiós

Siete mil almas. Siete mil personas camino a Muran , en dirección opuesta a la que los que defendimos la ciudad tomábamos obligados por la derrota. Cuatro mil de esas siete mil, fueron refugiados contabilizados años atrás por Made y por mi misma entre otros tras la guerra con los Thincalli, cuando arrasaron Imnescar. Quizá no todos porque muchos optarían por no regresar jamás y afincarse en zonas más tranquilas y visto lo visto hicieron bien.

Antes del duelo de honor entre nuestros campeones y los de Muran, me permití un rato de inoperancia, iba a ser duro cada minuto que se avecinaba y bien pudiera ser que muriese, o quien sabe qué. Las tropas iban y venían, escuchaba rezos en el interior de algunas casas, los que no quisieron marchar quizá confiaban demasiado en la victoria o en la protección del clero selunita, eficaz protector durante mas de un siglo de la ciudad. No era mi primera batalla ni mi primera guerra , sabía como proceder y qué hacer para escapar de allí si todo se complicaba. Madeleine y yo lo teníamos más que hablado después de tantas batallas. Todo estaba estudiado y dispuesto en mi cabeza, cada poción, cada hechizo, cada as en mi manga . Todo conformaba una partitura perfecta que seguí paso a paso confirmándola en voz baja, cuando a mi espalda escuché a alguien que se dirigía a mi. Era una miliciana de Imnescar que me recordó qué fui yo quien la inscribió en aquel listado de los cuatro mil, me agradecía el haber dejado un registro donde encontrar a sus familiares y parece que así fue pero, ese amanecer, cuando al fin las bestias nos rodearon en las calles principales de Imnescar vi su cuerpo inerte y ensangrentado sobre unos cascotes, sus armas aun en las manos.
-Tus dioses te acompañen joven guerrera- musité antes de envainar las mías.
Miré a mi alrededor, a mi lado estaba Made , pude al menos respirar tranquila porque estábamos ilesas, con heridas y hematomas por todo el cuerpo pero vivas y en voz baja pronuncié una última oda a lo que vi.

-Made no sé porque nos empeñamos en cantar las gestas de cada guerra porque nadie cuenta la realidad y que la muerte, la sangre, las vísceras, las heces y cascotes serán lo que nos rodee. Nadie cuenta que morir no es grato, morir en batalla desgarra, el miedo al ver la muerte ante tus ojos hace que se llore, se grite, se tiemble y hasta los moribundos se defequen, morir no es un acto heroico en sí mismo por más que todos los bardos cantemos las gestas de los héroes caídos... morir no es heroico, no.
Rodeé por los hombros a mi hermana elegida atrayéndola mientras el Lord Brujo nos conminaba a marchar con un mensaje para el Consejo . Nos perdonaba la vida y nos dejaba marchar para contar su victoria . Dos horas para decir adiós a Imnescar, y ver como no había clemencia para los que se resguardaron entre los muros de casas, templos, posadas o sótanos. Sus gritos , sus alaridos viendo cual sería su destino me acompañarán durante el resto de mi vida, como me han acompañado otros. Parte de aquellos cuatro mil , hoy se sumaban hasta esos siete mil . Unos morirían en el camino hasta Muran, otros morirían al poco de ser esclavos allí, otros tendrían un destino aún peor... quien puede saber.
Los pocos que sobrevivimos a la batalla de Imnescar, formamos una fila ajada, manchados de sangre , heridos, y derrotados camino a Purskull sosteniéndonos unos a otros . Muchos llorábamos en silencio, cuando nadie nos veía pensando en lo que fue y no volvería más, deseando llegar a casa. La columna entró en una Purskull tocada por los sucesos de hacía poco, algunos aldeanos nos daban cestos con fruta e incluso besaban nuestras manos pero pobres de ellos, pobres porque se les venía encima mismo la frontera, los refugiados, los mercenarios y todo lo que llegaba tras la batalla.


-Made, pronto llegaremos a casa, pronto estaremos en Crimmor , en el Teatro de la Alegría, pronto, morena, pronto

Pero tras días y días de marcha ,deshaciéndose la columna de los últimos de Imnescar por el Camino del Comercio la sangre se me heló en las venas mientras el alma se escapaba de mi.

Columnas de humo negro y olor a muerte se adivinaban en el horizonte alzándose por encima de la Ciudad de las Caravanas
 
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Quetzalcoatl

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*La caída de Ímnescar ya no era una amenaza. Era una realidad brutal, tan real como las bestias que arrasaban sus calles, irrumpían en los hogares y arrancaban a padres, madres e hijos de sus refugios en los que habían esperado que los defensores pudieran rechazar a los vasallos del Imperio de Muranheim. Madeleine, exhausta y con la voz rota de tanto gritar unVer el archivo adjunto 28014 "¡ciudad que resiste!" que quedó en palabras vacuas, se mantenía a duras penas en pie, entre ruinas y discursos, rodeada por Astrid, Calendil, Aitana y Calistia, cuatro mujeres que eran su escudo y sostén en esos trágicos momentos. Solo podía pensar en los que quedarían atrás, en aquellos que serían arrastrados a la esclavitud, y a quienes no pudo ni podía salvar. Antes de abandonar la ciudad condenada a convertirse en un yermo, se le vio cortar con cuidado reverente unos esquejes del Gran Roble del mercado y recoger sus semillas. El árbol caería devorado por las bestias, pero su progenie sería llevada lejos como memoria viva de lo peor de la guerra pero también como símbolo de esperanza para lo que vendrá.*​

 

Lufram

Discípulo comegemas
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Lufram está destrozado después de ver que Murann se había quedado con las tierras de Imnescar, un montón de inocentes tendrían que irse de allí dejando atrás sus casas inclusive sus familias ya que la guerra empezó y seguramente a mas de uno les pillo de sorpresa sin poder evacuar su casa como Tempus manda, cientos y miles de personas inocentes entrando en Purskull en busca de cobijo y de comida.

Todo empezó con esos malditos dragones, Lufram quería matarlos desde un principio pero nadie le hizo caso, aunque es normal es un simple guerrero que en su tiempo era un maldito mercenario, después pasó todo lo del Norte, que por lo que Lufram sabia era para matar a esos dragones o al menos que Amn despertara y que se revelase contra los dragones, pero al final no fue así, el Norte atacó a crimmor y así fue cuando Amn se dividió en un mal momento cuando se venia rumoreando que Murann iba a atacar, pero aun así en vez de unirse decidieron hacer la maldita guerra civil, Lufram no iba a entrar en esa maldita guerra civil, como iba a levantar su hacha y escudo contra sus amigos/as, si se ponía de parte de la guardia y de Amn, tendría que levantar el hacha y escudo en contra de Baldrak, Alice y los demás, si Lufram se ponía de parte del Norte, tendría que levantar el hacha y el escudo contra Ewan, Rakgbar y todos los que fueran ido a defender Amn.

Al no poder levantar el hacha y el escudo contra sus amigos/as, se centró más en la guerra que se avecinaba contra Amn, Murann iba a aprovechar que Amn estaba dividida para atacar el cual fue muy inteligente, y Amn lo pagó caro, Lufram sabia que al estar dividida, Murann ganaría si o si, aun no entiende como no se unieron en un frente unido para defender Amn y luego pues hacer esa maldita guerra civil, pero no, prefirieron hacerla y que Murann atacara con la Amn dividida y los temores de Lufram se hicieron realidad, Murann ganó las tierras de imnescar, aunque ahora no se llama Imnescar, se llama de otra forma.

En la guerra contra Murann, Lufram no hizo mucho era demasiado débil y Lufram lo sabia en su interior, intentó ayudar en lo máximo pero al final cuando un guerrero sabe y comprueba que es débil es así por mucho que la gente le diga que no.

Pero un pensamiento no se le va de la cabeza a Lufram, él está convencido de que todo esto es culpa de los malditos dragones el cual solo con su presencia y dominar Amn a su antojo a hecho que Amn se dividiese y dándole la oportunidad de que Murann atacase y consiguiera las tierras de Imnescar, así que convencido más que nunca, Lufram levantará un Gremio de Cazadores de Dragones para dar caza a cada uno de esos malditos dragones, empezando por la dragona negra y terminando por colmillos afilados, les cortará la cabeza y hará armaduras, yelmo, armas y escudos con sus cuerpos, para así librar a Amn de los dragones y que Amn sea libre de nuevo.


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