DM Ragnaros
Calculador épico de fichas de PJ
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Púrskul, ciudad de vacaciones
Fríos susurros desde el Norte traen noticias de heladas en Nashkel y en el reino enano de Kazäd Grômdal. Del sur, se escuchan rumores de fuertes tormentas en los Dientecillos. Incluso hay informes de ataques de bestias en los bosques de Tethir, hogar de los elfos.
Los ciudadanos de Púrskul, aún recuperándose de los acontecimientos de los últimos meses y años en la Ciudad del Grano, alzan la vista al cielo y rezan a Chauntea para que esas calamidades no lleguen hasta aquí.
Pero, ¿escucha la Madre Tierra las plegarias y súplicas de las buenas gentes de Púrskul? ¿O todo queda en rezos al viento?
Tras unas decanas de abundantes cosechas, la primeras después de la última crisis vivida, parte de la producción se envía hacia el Norte, llevando consigo esperanza y sustento a las tierras castigadas por el frío.
En Púrskul, en cambio, el clima permanece misteriosamente estable, como si fuera una eterna primavera.
Con el paso del tiempo y los días, los rumores corren rápido. Algunos creen que los Dioses se han apiadado de Púrskul; otros, que el viejo druida Fart ha hecho un ritual druídico y mantiene la tempestad a raya.
Sea como fuere, las calles de Púrskul parecen más vivas que nunca. Las tabernas están abarrotadas de viajeros y habitantes de otros pueblos y ciudades de Amn. Los mercaderes no dan abasto, el oro pesa más en sus bolsillos que los cargamentos.
Y el tiempo, no cambia.
Los ciudadanos de Púrskul, aún recuperándose de los acontecimientos de los últimos meses y años en la Ciudad del Grano, alzan la vista al cielo y rezan a Chauntea para que esas calamidades no lleguen hasta aquí.Pero, ¿escucha la Madre Tierra las plegarias y súplicas de las buenas gentes de Púrskul? ¿O todo queda en rezos al viento?
Tras unas decanas de abundantes cosechas, la primeras después de la última crisis vivida, parte de la producción se envía hacia el Norte, llevando consigo esperanza y sustento a las tierras castigadas por el frío.
En Púrskul, en cambio, el clima permanece misteriosamente estable, como si fuera una eterna primavera.
Con el paso del tiempo y los días, los rumores corren rápido. Algunos creen que los Dioses se han apiadado de Púrskul; otros, que el viejo druida Fart ha hecho un ritual druídico y mantiene la tempestad a raya.
Sea como fuere, las calles de Púrskul parecen más vivas que nunca. Las tabernas están abarrotadas de viajeros y habitantes de otros pueblos y ciudades de Amn. Los mercaderes no dan abasto, el oro pesa más en sus bolsillos que los cargamentos.
Y el tiempo, no cambia.
En el Grano Maduro, unos amigos comentan la situación actual entre cerveza y cerveza.
¿Has visto la cantidad de viajeros que hay últimamente? - Pregunta Juan, el semiorco. - No veía tantos desde antes de los ataques del Dragón rojo del Gorgojo.
Alfredo ver mucha gente nueva. Alfredo contento porque ver señoritas bonitas. - Responde Alfredo, con su particular sonrisa y modo de hablar - Aunque Petra ser la más bonita.
En cualquier caso, esto parece el nuevo retiro vacacional de Amn. ¿Has visto que están abriendo nuevas tabernas sólo para dar cabida a tanto viajero? - Comenta el semiorco, antes de dar un largo trago a su jarra. Para luego caer redondo sobre la mesa.
Púrskul ser ciudad de vacaciones. - Afirma Alfredo, observando a Juan desmayarse.
Alejado de la taberna y del tumulto de la ciudad. En los campos que rodean la ciudad, un clérigo se acerca a un altar de Chauntea. Rezando a la Diosa y preguntando si es obra suya esta calma o si, en cambio, es obra del azar...
Offtopic :
Presentación de ambientación que iré haciendo en Púrskul y alrededores.
