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Entre Pergaminos y Ruinas

Draconeo

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Entre Pergaminos y Ruinas​
Tercera edición​

Indice​


1er capítulo, las bases esenciales.​

  1. La magia y sus elementos vertebradores
  2. La Urdimbre, zona de magia muerta y salvaje. El Rechazo de Mystra
  3. Usuarios de magia y sus tipos
  4. Las energías
  5. Escuelas de Magia
  6. Ética de la práctica mágica
  7. Componentes de los Conjuros

2º capítulo: Estudio avanzado de las escuelas​

  1. Abjuración, el ABC de la supervivencia
  2. Adivinación, observar lo inobservable
  3. Conjuración, apertura a nuevas realidades
  4. Encantamiento, la vulnerabilidad de la mente
  5. Evocación, comprensión de lo elemental y la entropía
  6. Ilusión, la relatividad de lo real
  7. Transmutación, la comprensión de lo alterable
  8. Nigromancia, la denostada
  9. Universal, el cajon de sastres

3er Capítulo, las herramientas del investigador​
  1. Defensa mágica
  2. Duelo Arcano
  3. Contra Conjuración
  4. Métodos de investigación arcana y resolución de problemas
  5. Cosmología planar
  6. Viaje planar

4º Capítulo: Prácticas mágicas​

  1. Magia de Sombras
  2. Magia de Espejos
  3. Fuego Argénteo
  4. Magia de los elementos
  5. Magia de gemas y runas
  6. Magia de sangre
  7. Magia del círculo
  8. La Alta Magia Elfica

5º Capítulo, Criaturas mágicas y otros​

  1. Sierpes y dragones
  2. Diablos
  3. Demonios
  4. No muertos
  5. Devoradores de magia
  6. Enfermedades mágicas
  7. Desastres mágicos, la Locura de Karthus
  8. Desastres mágicos, la Era de los Trastornos
 

Draconeo

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Personaje notable del panorama mágico de Faerûn, nació en los caminos al Este de Luskan durante uno de los numerosos viajes de sus padres en búsqueda de secretos antiguos de su raza en el año 1339, año de la Luna Llorosa. Permaneció bajo su tutela hasta su trágica muerte en el año 1430.

A esta joven edad para los estándares de su especie, y considerándose poco preparado para otros menesteres, sobrevivió viajando en diversas caravanas pagando su pasaje y alimento haciendo de escriba, comenzó sus estudios aprovechando los escritos y estudios que su madre le legó, lo que le llevo a adquirir un amplio conocimiento en la escuela de ilusión.

Viendo la necesidad de obtener una educación superior, pero sin la confianza suficiente para acudir a las tierras de su gente ni los medios para llegar, termina instalándose en Amn en el año 1469 e ingresa en la arcanum scholla donde adquiere un amplio conocimiento en la escuela evocadora e inicia los estudios que serían la pasión principal de su vida, la realidad y su relación con la energía, llegando a publicar una primera edición de su "teoría universal de la práxis mágica", graduándose gradúa al año siguiente.

Ingresó en el Orbe Eterno poco despues durante la etapa de liderazgo de Armeis Nezhuad y Lysebeth de Mystra en el año 1470, siendo invitado poco después a participar en una exposición de la rectora Felicia, un engaño que provocó su presencia en el notorio "Encierro de la Arcanum Scholla" donde formó parte del grupo que posibilitó la huida de docentes y alumnos.

Poco después, a comienzos del año 1471, adquirió notoriedad en el Minsorran por su participación en la defensa de la región coordinando los esfuerzos de una compañía de Guardas Sortílegos del templo edivense de Mystra en la Batalla de la Noche Eterna. Tras el abandono de los dos líderes del Orbe Eterno, marchó de la organización enfatizando su papel como docente solitario, debido a la vigencia de la enmienda a la Ley Mágica derivada de la base jurisprudencial del caso "Amn contra el Claustro de la Arcanum Scholla", que impedía la apertura de nuevas escuelas.

Íntimo amigo de Rhognar Runabismo, diplomático de Khazad Gromdall, con el que compartió estudios, le ayudó a proteger su ciudad contra la dragona "Garra Azul" hasta que esta cayó bajo conjuros y proyectiles.

Durante la "Guerra de Esmeraltan" del año 1472, colaboró en la liberación de los magos encapuchados que sufrían la invasión del mismo duque diabólico presente en el Encierro de la Arcanum Scholla, realizando el ritual que finalmente le desterró de este plano. Este hecho posibilitó el cambio legislativo que permitió la apertura de la universidad Myrdon Salasker de Edive, de la que sería maestro durante tres años hasta que debido a diferencias con la dirección del centro, lo abandonó comenzando su enseñanza privada de forma errante nuevamente, influyendo en el desarrolló de decenas de practicantes en múltiples regiones.

Sus años de estudio y dedicación a su propio pueblo en el bosque de Weldath llevaron a que asumiera su posición como uno de los Ar'faern o Magos Reales de la ciudad de Suldanessellar, donde sigue prestando servicio.
 

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Prólogo​

El tiempo, el estudio y las vivencias fácilmente alteran nuestra percepción del pasado de maneras que no podemos ni imaginar, y yo mismo, pese a ser un tel’quessir y estar dotado con el don de la larga vida, no estoy exento. Ello lleva inevitablemente a que haya de comenzar esta publicación con una sentida disculpa.

La primera edición de este manual fue escrita en posadas y altos en los caminos debido a mis condiciones para la docencia de aquel entonces. La segunda tuvo que ser articulada reciclando mucho de ese material de segunda, ganando en cantidad pero aún pobre en calidad debido al corto periodo de producción debido a las necesidades acuciantes de una avalancha de estudiantes que iniciarían su andadura eruditica en una universidad recién abierta.

Ahora, con unos pocos más de años, me doy cuenta de las muchas fallas y carencias de desarrollo que muchos de mis escritos de aquel entonces sufrían y veo la necesidad fundada en la vergüenza y la autocensura de presentar esta nueva publicación que se desarrollará con el tiempo requerido esperando que, quizás, pueda al menos satisfacer mis propios estándares de calidad sin que se entrometa demasiado mi naturaleza excesivamente exigente y llegue a inspirar las mentes de los que a él se aproximen, o al menos permita su avance en el maravilloso maremágnum de sapiencia que fundamenta nuestro oficio.
 

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Capítulo 1, punto 1. La magia y sus elementos vertebradores​

Fácilmente podemos caer en las muchas falacias tanto ajenas como propias otorgando a la magia cualidades que no le son propias tales como la bondad o la maldad, divinidad o impiedad, y aún más común es caer en el error de reducirla a mera herramienta de nuestra voluntad relativizando su existencia meramente a su uso, tomando nuestra propia facultad para manipularla como la esencia definitoria por la cual habríamos de catalogarla.

La auténtica verdad nuda de consideraciones arbitrarias y prejuicios semejantes a los mencionados requiere asimilar una dolorosa verdad que supone un duro golpe para nuestro ego y, potencialmente, podría iniciar una crisis existencial al asumir que ninguno de nosotros, meros entes individuales que apenas representamos una mota de polvo en este tapiz de realidades que es la existencia, es dueño de la magia sino meros privilegiados con la capacidad de asomarse a un fragmento infinitesimal para alterar nuestro limitado entorno de formas que si bien para el lego han de catalogarse como de milagrosas, para el auténtico entendido supondrá poco más que otros hechos cotidianos al comprarlo con mayores y, al menos hasta ahora, inalcanzables misterios.
A lo largo de esta obra encontrará una reiteración de las formas a la hora de analizar cualquier aspecto del Arte al aplicar un método radicado en la división de lo observando a sus elementos, y claro está el mismo fundamento del Arte no será la excepción en este escrutinio, pudiendo revelar en la magia tres aspectos de sumo interés: la energía, la urdimbre y el conocimiento.

La energía quizás sea en este trío el concepto más difícil de aprehender, y es que la energía mágica pura no es algo que pueda medirse con escala alguna. Se trata de un maremágnum de energía sin orden tiempo o espacio contenedor, una constante que baña todo lo que existe tanto en nuestro plano material como en otros*, y sus mayores cualidades son la eternidad y maleabilidad, es decir, que carece de principio o fin habiendo existido con anterioridad a lo que entendemos por “existencia” y sobrevivirá a la misma, y su capacidad de tomar tantas formas como podamos imaginar y más. Según la teoría de la taumogénesis*2, de la que yo mismo soy defensor, la energía mágica sería el componente esencial de todo pero alterada para encontrarse en otro estado.

Pero no nos detengamos únicamente en la energía, y observemos como ésta superando con creces las facultades de meras, nuevamente, motas de polvo como nosotros, es sin embargo aprehensible incluso para los recién iniciados en sus misterios. Dado el lugar privilegiado de los planos materiales, es necesario un medio en el que trabajar para evitar que las intensas oleadas energéticas nos aplasten, y ese medio es la urdimbre. Sin el medio, los estudiantes de lo arcano seriamos incapaces de emplear hechizo alguno bien porque debido al exceso la energía se hiciera ingobernable o bien porque se volviese inabarcable y, por tanto, no podríamos tomar parte alguna de la misma para alimentarlos *3. Cosa distinta pasa en otros planos donde la urdimbre no llega y, aun así, somos capaces de emplear la magia según las condiciones propias impuestas por el plano, algo que trataremos en temas posteriores.

Claro está, la manipulación de energía no está incondicionada, no todos los seres son capaces de hacerlo incluso con la ayuda de la urdimbre pues requiere estar iniciado, bien por la repetición de fórmulas descubiertas por investigadores y se recopilan en códices semejantes a esta obra, o gracias al sentido que los privilegios conocidos como innatos usan para conocer de tales formulaciones sin estudio, o a los dones derivados de entes poderosos. También hemos de considerar las facultades sobrenaturales que muchas criaturas tienen permitiendo el uso de formas únicas de magia por su mera condición de pertenecer a tal o cual especie*4.

Por tanto, no hemos de entender la magia solo como el Arte o el Poder, la energía o la sapiencia, la urdimbre o el fundamento de la Realidad. La magia es la suma de todo ello, superior al individuo en tanto en cuanto es una entidad autónoma y, a nivel cósmico, sobrevivirá a él. A nosotros.





* Ver también: Cosmología planar, capítulo 3, punto 5. Entre Pergaminos y Ruinas, tercera edición.
*2 Ver también: Aproximación a la taumogénesis, obra de Oyave Wa Wmilvo.
*3 Ver también: La urdimbre, capítulo 1, punto 2. Entre Pergaminos y Ruinas, tercera edición.
*4 Ver también: Capítulo cinco, puntos referidos a criaturas mágicas. Entre Pergaminos y Ruinas, tercera edición.


 

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Capítulo 1, punto 2. La Urdimbre, zona de magia muerta y salvaje. El rechazo de Mystra


Quizás para el joven estudiante, escéptico como todo buen erudito ha de serlo desde el inicio de su carrera, la idea de que un fragmento de una obra como la presente comience con mitos de veracidad no contrastada puede resultar chocante, pero es lo que sucede cuando la erudición taumológica se encuentra con la teológica en alguno de sus puntos.

En un tiempo anterior al tiempo, nos dice esta historia, y por razones que o bien no son especifican o se fundan en entes de misterios ya olvidados y quizás inventados, el plano material era una nada informe manifestada a partir del caos energético primigenio en el que no había orden ni concierto. Dos entes cobraron entonces consciencia representando uno la luz y el otro la oscuridad, las hermanas gemelas Selûne y Shar. Juntas crean los cuerpos celestes situándolos en el espacio creado para el plano, y uno de ellos, el mundo Aber-Toril, ve nacer en su seno un espíritu que lo representa, una consciencia planetaria que se llamaría Chauntea. Por su ruego, Shar y Seluna desean poblarlo de seres vivos sin llegar a acuerdo sobre la forma de hacerlo, y estalla un conflicto que degeneraría en violencia situando su cenit en un desesperado disparo de la propia esencia mágica del poder divino de Selûne que desgarra el cuerpo de su hermana arrancando a su vez la esencia mágica del poder divino de esta. Ambas esencias se verían fusionadas en un nuevo ente, a la vez luz y oscuridad, el perfecto equilibrio cuya existencia es un paralelismo perfecto del caos que los originaría a todos ellos.

El crisol de entes conscientes y su propia naturaleza como encarnación del uso de la magia llevó al nuevo ser, llamado Mystril, a imponer una larga tregua entre sus madres, y a otorgar medios a los mortales para que participasen de su obra con el fin de encontrar nuevos medios para usar la energía mágica, y que sin su intervención serían incapaces de encontrar debido a la fragilidad de sus cuerpos y mentes no entrenadas. Por ello, la diosa tejería con su propio cuerpo un tapiz de energía con el que envolver el plano material al completo, amortiguando las oleadas de energía facilitando su empleo. Este sería el origen de la Urdimbre.

No podemos saber si la totalidad del mito del nacimiento de Mystril es cierto o no, pero si podemos distinguir ciertos fragmentos que son empírica o históricamente comprobables. Sin ir más lejos, la dependencia de la urdimbre hacia Mystril se demostró cuando esta sufrió una merma de su poder debido al efecto de la Locura de Karthus*1, viéndose obligada a sacrificarse para que el tejido no fuese completamente destruido. Por ese suceso, numerosas regiones se vieron afectadas haciendo nacer zonas de magia muerta y salvaje. Nuevamente sucedería cuando su sucesora fue asesinada en la era de los Trastornos*2.

Precisamente por estos lugares conocemos la dependencia que tenemos del Tejido dado que si intentásemos emplearlos en zonas de magia muerta no funcionarían, los hechizos persistentes*3 que sean transportados al interior dejarán de funcionar, y los objetos mágicos de efectos permanentes permanecerán inactivos hasta que vuelvan a tener contacto con la Urdimbre.

Además, observamos que no basta con que el tejido esté disponible, sino que debe estar en buen estado. La alteración de los canales energéticos provoca un descontrol tal que los predecibles procesos formulativos conocidos como hechizos pierden su carácter indeterminando el efecto de su empleo, causando que hasta el más inocente hechizo lumínico termine causando resultados peligrosos.

Tanto las zonas de magia salvaje como de magia muerta tienen su origen en grandes desastres mágicos como los antes mencionados, y han llegado a permanecer milenios sin sanados por las distintas administradoras de la urdimbre como sus seguidores La razón de ello es la dificultad de su reparación , pues aunque cualquier simple hechizo disipador permite reordenar temporalmente los canales energéticos de la zona de magia salvaje, la total reparación requeriría un esfuerzo solo alcanzable mediante el empleo de hechizos tales como deseo o milagro, los cuales tienen un grandísimo coste para el usuario.

Por ello, en lugar de una política activa de reparación Mystra ha optado por una actitud pasiva defensiva mediante el acto del Rechazo, el cual supone que niegue cada intento individual de acceso a la urdimbre ya sea mediante el uso directo de hechizos o el empleo indirecto mediante objetos, lo que supone una agotadora observancia continua hacia el individuo. Este extremo castigo es solo reservado para aquellos que activamente buscan o causan daños en la Urdimbre, por lo que debería resultar extremadamente raro encontrarse con una víctima del Rechazo. Al fin y al cabo, ¿qué usuario de la magia buscaría dañar aquello de lo que depende “su poder”?



*1: Ver también Desastre mágico, la Locura de Karthus. Capítulo 5, punto 7, Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición.
*2: Ver también Desastre mágico de la Era de los Trastornos. Capítulo 5, punto 8, Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición.
*3: Ver también Componentes de los conjuros. Capítulo 1, punto 7. Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición.

 

Draconeo

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Capítulo 1, Punto 3. Usuarios de magia y sus tipos​

Cuando hablamos de usuarios de magia hemos de referirnos no al amplio abanico de caracteres que definen a las distintas personas que pueden acceder a la magia de una u otra forma, ni mucho menos. No los examinamos desde un punto de vista conductivo o de personalidad, sino que vamos al examen pragmático del origen de su capacidad para emplear hechizos o habilidades sobrenaturales. Y en efecto, hemos de tener en cuenta que las capacidades sobrenaturales si forman parte también de las capacidades permitidas únicamente gracias a la magia, funcionan como otro tipo de hechizos cuya capacidad de uso depende de a circunstancias concretas como el pertenecer a una especie determinada o prestar servicio a entes poderosos concretos como deidades. Su diferencia con respecto a los hechizos es la formulación o la necesidad de llevar a cabo determinadas acciones dentro de una formula en ánimo de que se lleve a cabo el proceso, por lo que un mero ejercicio de voluntad sirve para que el capacitado con poderes sobrenaturales disponga de ellos.

Independientemente de si se emplean hechizos o capacidades sobrenaturales, académicamente se diferencia entre dos grandes prácticas que encuadrarían a su vez a toda diferencia de empleo de la magia, consistente en si dicha capacidad es propia del individuo o derivada por voluntad de un ente ajeno, o también llamados el Arte y el Poder.

El Arte o magia arcana es aquella que se puede emplear gracias a capacidades innatas o la erudición de procesos de formulación mágica estudiados y practicados a lo largo de los años. Los innatos, también llamados hechiceros, debido a su condición especial son capaces de “ver” o “sentir” procesos de formulación propios del mundo pero que no son perceptibles por individuos normales, lo que implica que son capaces de emplear los mismos sin hacer ejercicio alguno de investigación o estudio. Esto sumado a su capacidad para absorber y almacenar energía mágica en sus cuerpos a fin de emplearla para alimentar sus hechizos les permite emplear indistintamente uno u otro entre los que conocen, en la combinación que deseen dentro de lo que permita la energía almacenada. En oposición a ellos, los eruditos o magos reproducen formulas observadas a innatos o a las que se llega mediante la investigación en base a principios obtenidos de la observancia y abstracción, y emplean su propia memoria para “alimentar” la base de los hechizos tanto como como han de reproducir gestos y consumir materiales*1. Por ello, los magos solo podrán los hechizos en el número que hayan preparado o “memorizado” las formulas, y para volver a poder reproducirlos habrán de emplear varias horas de su tiempo en “aprenderlos” nuevamente. Entraremos más en profundidad en ello en puntos siguientes.


En contra posición encontramos a los usuarios del Poder o Magia Divina cuyo fundamento es que los dones y hechizos que emplean dependen de la entrega de estos por un ente poderoso como una deidad. No hay que caer en el error de que por ser dependientes de voluntad ajena se vuelven independientes de la Urdimbre o actúan de forma autónoma a esta, ni mucho menos, pues el funcionamiento sería que el hechizo es “cargado” en el lanzador hasta que lo requiriese, manipulándose la energía en la urdimbre como si de un practicante del Arte se tratase. La diferencia significativa radica en que la progresión en esta forma de magia depende no del estudio o la profundización del don innato sino en ganarse el favor de la deidad o ente poderoso, de si le satisface o no su servicio e igualmente podría pasar que por capricho o motivado por la desidia en la observancia de su doctrina conllevase la pérdida total de los poderes concedidos.

Pero no por ello ha de malinterpretarse como que una forma de práctica es superior a la otra, o que sean totalmente equivalentes excepto en ese detalle. Lo cierto es que cada una acarrean hechizos y misterios de distinta naturaleza, ni mejor ni peor, pues al fin y al cabo siguen siendo ambas caras de la moneda de la Magia.



*1. Ver también Componentes de los conjuros. Capítulo 1, punto 7. Entre pergaminos y ruinas, tercera edición.
 

Draconeo

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Capítulo 1, Punto 4. Las energías​


Desprecian los ignorantes la grandeza que se oculta en la que, a mi consideración, debería la base de todo estudio sobre la naturaleza de la realidad en el que nos atreviésemos a aprehender los mismos fundamentos de esta, o los bloques con los que fue alzada. Al fin y al cabo, no es mera casualidad que todos los modelos cosmológicos sitúen en un papel predominante como columnas que mantienen o raíces que alimentan el material en toda su gloria*1, los planos que encarnan la esencia de las cuatro energías elementales y las dos vitales.

En ánimo de facilitar el estudio de estas seis energías fundamentales como derivación de la energía mágica pura y todas sus derivaciones utilizaremos la representación abstraccionista que las representa en la conocida “Rosa de los Elementos”.

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Las energías elementales son el fuego, el agua, el aire y la tierra, y se relacionan entre sí en relaciones simpáticas o de colaboración, combinación, y antipáticas o de enfrentamiento, forzando la transformación por pérdida o adquisición. Pueden ser términos complejos de inicio por lo que os remito de nuevo a la Rosa. Situados en sus ejes norte-sur y este-oeste los cuatro elementos se manifiestan encontrados con su elemento antipático y relacionado lateralmente con su elemento simpático. Por tanto, si quisiéramos determinar cuál es el elemento contrario del aire veremos que es la tierra (Aire en el vértice sur y Tierra en el norte) y sus elementos simpáticos son el fuego y el agua. De la combinación de un elemento con uno de sus elementos simpáticos se manifiestan energías derivadas de combinación conocidas como las para-elementales.

Las energías para elementales, representadas en la rosa en los ejes sureste-noroeste y noreste-suroeste son: de la relación fuego-tierra, el magma; de la combinación tierra-agua: el ácido; de la relación agua-aire, el hielo; y de la relación aire-fuego, el humo.

En contraposición, el enfrentamiento entre energías antagonistas fuerza a la transformación de una de estas por necesidad, recurriendo a la combinación con las energías circundantes o la separación en otra dirección. La unión de energías antagonistas (lo cual cabría de pensarse que habría de ser posible, teniendo en cuenta que ambas surgen de la manipulación de una misma energía base, la mágica pura) es una capacidad extrema lejana de lo posible por la inmensa mayoría de los practicantes de magia, y consiguiendo un perfecto balance de ambas solo sirve para conseguir resultados aberrantes como desgarros dimensionales temporales.

La otra pareja de energías básicas son las vitales, aquellas que tienen un papel privilegiado en el devenir del ciclo vital, siendo por un lado la positiva, energía de la sanación y el crecimiento*2; y la negativa, de la muerte, enfermedad y putrefacción*3. Ambas energías, pese a la mala fama de la negativa principalmente debido a su papel en los hechizos nigrománticos relacionados con el alzamiento, son igualmente naturales e inherentes a nuestro mundo*4. Ello se demuestra especialmente cuando estudiamos las energías derivadas elementales que resultan de la combinación de estas con las vitales, resultando en las conocidas como “energías quasi-elementales”.

Estas serían: la cuasi elemental positiva aérea electricidad, y la negativa oscuridad; la positiva de agua es vapor y la negativa sal; la positiva terrestre mineral o metal, y la negativa polvo; la positiva de fuego luz y la negativa ceniza.

Hay que tener en cuenta que aquí no se aplica totalmente la norma de energías antagónicas, aunque son visibles algunos paralelismos con energías concretas tales como oscuridad y luz.

Y finalmente hay que destacar la energía mágica presentada como una fuerza, como es visible en hechizos de muro de fuerza, proyectiles mágicos o las famosas manos de Bigby, que sin estar alineados con elemento alguno se manifiestan indiferentes a defensas abjuradoras como barrera de energía, pero sin dejar, al fin y al cabo, de ser otro estado de energía no- elemental.


*1. Ver también Cosmología Planar, Capítulo 3, Punto 5, Entre Pergaminos y Ruinas: Tercera Edición.
*2. Ver también Conjuración, capítulo 2 punto 3, Entre Pergaminos y Ruinas: Tercera Edición.
*3. Ver también Nigromancia, capítulo 2, punto 8. Entre pergaminos y Ruinas: Tercera Edición
*4. Ver también Viaje por os planos y como sobrevivir a ellos. Capítulo 3 punto 6, Entre Pergaminos y Ruinas: Tercera Edición.
 

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Capítulo 1, Punto 5. Las escuelas de Magia.​

Iniciamos el estudio de esta materia aclarando un equivocó común entre los eruditos que dedicamos nuestra vida a la taumaturgía, entre los que algunos consideran que las escuelas de magia son algo inequívoco, universal e inmutable como la misma lengua de la magia. Nada más lejos de la verdad.

Para comprender completamente esto habremos de remontarnos al origen vertebrador de la misma idea de las escuelas, los hoy en día perdidos pliegos del que aún en día es considerado el mayor compendio sobre la magia jamás escrito, los Pergaminos de Nether. Estas hojas elaboradas con platino y oro fueron creadas por algunas de las Iquar’quessir, las razas creadoras, que mantuvieron un dominio hegemónico en los pretéritos tiempos de nuestro mundo, cuando aún era conocido como Aber-Toril, antes de la expansión de la humanidad e incluso que la construcción de los grandes imperios elficos. Aunque bien es cierto que algunos ejemplares, como los dragones mismos, atestiguan la grandeza de aquellos tiempos tanto como vestigios de sus creaciones, bien es cierto que este legado ha tenido un impacto duradero en nuestro mundo. Los propios pergaminos, se dice, estaban divididos en cinco volúmenes de cuyo contenido concreto a penas se guarda recuerdo, si bien inspiraron cientos de hechizos que siguen siendo usados y técnicas taumatúrgicas que perduran por siempre. En gran parte, el estudio que se hace hoy en día del Arte se enfoca de forma doctrinal, centrándose en el conocimiento heredado de aquellos increíbles escritos, perdiéndose poco a poco la pureza del saber que guardaban. Lo único que conocemos de ellos es que se dividían en cinco libros, a saber, el “Arcaenus Fundare” o fundamentos de la magia en la que se estudiaban hechizos y técnicas mágicas; “Magicus Creare” o de creación de objetos mágicos menores; “Maior Creare” o de creación de objetos mágicos mayores como constructos y poderosas reliquias; “Planus Mechanus” o estudio de los planos; y “Ars Factum”, del cual no sabemos nada.*1

Como podrás percibir, lector, el estudio de las escuelas de magia era el contenido tan solo uno de los cinco libros trataría la materia de la división de los hechizos para su estudio, y en él serían vistos como facetas de un todo unificado. Esto sería alterado por sus receptores humanos, el imperio Netheril, que aún lejos de configurar las ocho escuelas de magia que hoy en día usamos, dividían sin embargo la magia en tres aspectos, a saber, hechizos de inventiva (que crean o destruyen), de variación (que alteran energía, materia y altera estados) , o mentalismo (pensados para afectar a la mente de personas o criaturas), criterios divisores más abstractos que aglutinarían enormes cantidades de vertientes de la praxis taúmica resultando, si nos ponemos a comparar con el estudio actual, en una dificultad máxima e impensable.

Mucho más específico y “simple” es nuestro sistema de estudio al dedicar una categoría, o escuela, a un aspecto concreto focalizado en el examen de que aspecto de la realidad se ve alterado por la magia que empleamos. Así, observaremos:

• Cuando creamos barreras mágicas o alteramos los procesos taumatúrgicos incluso mientras la energía mágica se está concentrando y transformando, Abjuración.*2
• Al ampliar o mejorar nuestra percepción para poder alcanzar información inaccesible de forma natural, Adivinación.*3
• Al transformar energía mágica en otra, Evocación.*4
• Cuando manipulamos la voluntad, el pensamiento o el recuerdo, Encantamiento.*5
• Si alteramos la percepción para crear o alterar sensaciones, la Ilusión.*6
• Cuando traemos criaturas, energía u objetos alterando el tejido planar y sus fronteras, Conjuración.*7
• Si alteramos la materia y sus propiedades, Transmutación.*8
• Al manipular la energía negativa, Nigromancia.*9

No obstante, esta clasificación actual solo corresponde al paradigma presente en nuestro tiempo, que impera entre la mayoría de académicos del continente Faerun. Las consideraciones generales sobre el contenido de las escuelas y el reparto de los hechizos en estas, así como las divisiones internas conocidas como subescuelas, se han visto alteradas en el pasado y lo harán en el futuro respondiendo al punto de vista de los maestros a lo largo del continente, el mundo e incluso los muchos planos de existencia, y la necesidades e innovaciones que los alumnos vayan demandando.

Tanto es así que hay una novena categoría, un cajón de sastre indeterminado en el que tiene cabida todo hechizo no encuadrable en alguna de las ocho escuelas según los criterios contemporáneos, la Universal.*10


*1 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 1, punto 2. La Urdimbre…
*2 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 1. Abjuración.
*3 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 2. Adivinación.
*4 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 5. Evocación.
*5 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 4. Encantamiento.
*6 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 6. Ilusión.
*7 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 3. Conjuración.
*8 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 7. Transmutación.
*9 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2. Punto 8. Nigromancia.
*10 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2. Punto 9. Universal.
 

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Capítulo 1, Punto 6. Ética de la practica mágica ​

La aproximación a este tema no está carente de prejuicios y otras trampas propias del intelecto de aquellos que, como yo mismo, somos meros mortales sujetos a una risible temporalidad que en su comparativa con el laxo ancho de la historia conocida ha de verse como una gota ante la inmensidad del océano. Tomando está idea junto con la distinción entre ética y moral, sobradamente conocida, como premisas que sustenten la argumentación posterior junto a las ideas, pensamiento, experiencia y deseo personales de un servidor que se hacen eco de aquellos que fueron mis mentores, incluyendo a personas tan destacables como mi maravillosa madre, Envaelin, así como mis maestros de la Arcanum Scholla, Armeis Nezhuad, Lysebeth y Lire Lilta, tanto como los muchos y enriquecedores debates con el que aún considero uno de mis mayores amigos, Rhognar Runabismo, y larga lista de alumnos y aprendices con los que he departido del tema.

Por todo ello, y teniendo siempre presente que usted, lector, deberá formarse sus propios principios ideológicos y que este punto solo busca otorgarle información sobre distintas corrientes de pensamiento entrelazadas por las cuales rijo mi actividad tanto como docente como practicante, esperando que quizás puedan inspirarle.

La magia, en general y sin hacer distinciones, no es anti natural como tampoco pueden serlo el fuego o el agua, la vida y la muerte, el amor y el odio, la luz y la oscuridad, y cualquier consideración en contrario debe tomarse como lo que es, el producto de un prejuicio propio del ignorante. La magia convive con la realidad como si fuese el hálito que le da vida, un tanto siendo parte de ella y otro tanto conformándola, vertebrándola. Por ello, la idea de poseer la magia y servirnos de ella para alterar el mundo sin orden ni concierto debería resultarnos tan contrario a nuestra propia naturaleza como la idea de poseer el aire que respiramos.

Hay varios referentes que podemos observar en cuanto a posturas con las que encarar el uso del Arte. Algunos acudirán, por ejemplo, a interpretaciones del dogma mystrense que nos impelen a un uso de forma “benigna”, obviando la doble naturaleza de la original Mystril, esa dualidad produjo nacer tanto de la oscuridad como de la luz y que si bien es cierto que le animó a defender la existencia y vida de los mortales, no lo hizo hasta el punto de buscar la destrucción de su madre oscura. Otros, sin embargo, y alineándome en este conjunto, observamos que cuando Mystra dicta que la Magia no debe ser objeto de abuso se refiere a que no debe sustituir las capacidades de individuos dotados en otros campos, o sustituir la vida diaria de aquellos mortales que no están agraciados por sus dones, y es que lo normal, y esto lo enseña nuestra historia común, es que cuando los arcanistas se consideran dignos de dictar como debe ser el mundo apoyándose para ello fundamentalmente en sus capacidades, esto solo puede degenerar tarde o temprano en una magocracia e imponerse este o aquel únicamente debido a unas capacidades que, me reitero, realmente le son ajenas.

Si bien no hay que caer en el error de demonizar a los sirvientes de lo divino o practicantes de lo arcano, máxime recordando que yo mismo lo soy. Tanto por lo que es mi vocación como por los principios ordenadores de mi vida en general, inspirados tanto en los seldarin Corellon Larethian y Labelas Enoret especialmente, como en el credo de Mystra, conformo mi ideología en base a los siguientes principios:

Primero de todo, los magos, innatos, e incluso los sacerdotes agraciados por sus dioses, somos privilegiados oportunistas que aprovechamos el orden que rige la realidad, forzándolo para que se lleven a cabo procesos inaccesibles de otra forma. No debemos intervenir en el día a día del resto del mundo con ella, sino usarla como complemento a este. Por ello debemos ser responsables en su uso, no empleándola sin necesidad cuando hay medios mundanos equivalentes y accesibles. Hemos de ser razonables en su uso.

Segundo, no somos dueños de la magia. El conocerla no nos hace mejores que quien no lo hace, pero el saber adquirido debe ser transmitido, reservando los secretos peligrosos a aquellos lo suficientemente responsables para emplearlos únicamente cuando es necesario y en su justa medida. Es decir, siendo responsables docentes.

Tercero, hay usuarios de magia irresponsables que por inconsciencia causan daño a inocentes o causan desastres que causan graves daños en la naturaleza. Otros, aún peores, tienen estos daños como su única motivación, y por el peligro que suponen unos y otros nos vemos obligados a mantenernos siempre vigilantes para evitar que sus actos dañen tanto a legos en la magia como a nosotros mismos y la opinión que se tiene de nosotros. Es decir, hemos de mantenernos vigilantes.

Teniendo estas premisas por ciertas, ya podemos contestar en que momentos está justificado el uso del Arte.

Se podrá usar la magia cuando tu fin sea enseñar a otros; cuando la vida, la integridad física o mental, tanto tuya como de los que te acompañen corra peligro; y cuando otro practicante se sirva de la magia para dañar a otros o su entorno.

Todo ello, siempre, encuadrado en la necesidad de respetar las leyes de los lugares en los que actúes.
 

Draconeo

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Capítulo 1, Punto 7. Componentes de los Conjuros​

Quizás estas ahora, lector, frente al punto más técnico y complejo de todo el manual, en el que afrontaremos todos los elementos distintivos de los hechizos y como conocerlos puede variar la perspectiva de su uso o, de ser necesario, eliminación.

Por ello primero tendremos que distinguir entre las dos grandes categorías a conocer, pese a que son comunes entre ellos algunos de los varios elementos que vamos a tratar.

La primera categoría, difícil de encuadrar debido a su diversidad, son los rituales. Parecidos a los hechizos comunes, con la nota diferenciadora de que sus efectos suelen tender a actuar durante largos periodos de tiempo o, si no, en un área notablemente mayor que aquellos, pudiendo ser sus efectos notables de forma permanente. Además, algunos de ellos a pesar de su naturaleza mágica pueden ser empleados por completos legos en la taumaturgia, siendo el único requisito el ser conocedor de determinadas formulas verbales, somáticas y materiales, cumplidas determinadas condiciones que pueden variar entre lo geográfico, climatológico o cosmológico. Por ejemplo, podrías hallar un ritual que abriese una apertura hacia otro plano utilizando un cetro específico dentro de determinado templo en una noche despejada con luna nueva siempre y cuando se conozca una retahíla de otra forma incomprensible, pese a carecer de los medios para abrir portal semejante por uno mismo. No obstante, los rituales pueden ser peligrosos pues un error en su ejecución no solo puede comportar que no se produzca el efecto deseado, sino que podría acontecer una explosión, o arder en llamas los participantes dado que algunos rituales requieren de más de una mano o voz. Ante la inmensa variedad de rituales, cada uno con sus elementos y requisitos específicos, obviaré un intento de febril profundización que concluiría en un bloque de tinta estéril en utilidad, y en su lugar desarrollaremos la segunda categoría.

Entre los conjuros o hechizos, formas habituales de empleo de la magia para la mayoría de taumaturgos de cualquier clase, podremos distinguir tres etapas claramente diferenciables en todos ellos, siendo estas la de la anticipación necesaria (preparación), la producción en la que se acometen los pasos definitores (formulación) y aquella en la que se despliega el objeto del hechizo (el efecto).

La preparación es el momento en el que el taumaturgo dispone las fórmulas que podrá desplegar. Algunos pensadores, entre los que me incluyo, pese a las no pocas voces que argumentan en contra decimos que en esta fase se establece el que llamamos meta-componente, el cual consiste en el elemento que el taumaturgo necesita como base en la preparación de sus hechizos, ya sea aquella memorización que debe hacer el erudito, la acumulación energética que hace el innato al descansar, o la petición de cesión de poder del siervo de su deidad por parte de su seguidor. Sin el meta-componente es imposible usar un hechizo desde el inicio, pues es la piedra sobre la que se erige toda la formula. Hecha la preparación podrá utilizarse el hechizo en ella establecido en cualquier momento, con limitaciones específicas de tiempo en algunos casos como las que clérigos soportan al tener disponibles sus hechizos tan solo durante un día hasta renovar la concesión.

En este segundo momento, cuando el taumaturgo decide emplear sus facultades sortílegas y desencadenar los hechizos preparados, será cuando produzca la formulación en la que se acometerá, con el uso de los componentes comprendidos en la fórmula mágica, los actos necesarios para el despliegue del hechizo.

Entre los componentes de la formulación podemos ver:

a. El verbal. Frases cuya entonación y ritmo quedan pre establecidos en la preparación, pudiendo corresponderse a la lengua universal de la magia o cualquier otro idioma.
b. El somático, o de gestos y movimientos. En algunas prácticas mágicas llega a cobrar una importancia tal que la magia se despliega gracias a una suerte de danza.
c. El material, o productos que al manipularse se consumirán como combustible del hechizo.
d. El foco. A diferencia del material, el empleo del hechizo no consume el foco, sino que solo sirve como medio de canalización o representación del fin a conseguir. Es el caso de la magnífica mansión, uno de los hechizos desarrollados por Mordekainen, que emplea como foco una representación a escala en mármol de una puerta.
e. Otros. En ocasiones algunos hechizos requieren componentes ad hoc como la propia memoria del lanzador o suprimiendo su facultad para lanzar hechizos durante un tiempo limitado.

Cabe decir que no siempre los componentes de la formulación se dan en todos los hechizos, y que algunos pueden ser suprimidos mediante el estudio de técnicas meta-mágicas concretas a pesar de que normalmente se requieran. Así, un hechizo como teletransporte mayor requiere únicamente de un componente verbal, mientras que arma flamígera requiere componente material, verbal y somático.
Hecho esto, la formula desencadenará un proceso energético en el que se transformará para alterar la realidad de alguna forma, y según lo afecto corresponderá a una de las escuelas*, teniendo en cuenta que hay otros descriptores a tener en cuenta. Dentro de la escuela algunos hechizos pueden catalogarse de benignos y malignos, algunos afectos a elementos o con capacidad para enajenar la mente. O directamente no verse definido bajo descriptor moral, energético o de cualquier otra naturaleza. Su relevancia es relativa y habría de estudiarse de forma singularizada en cada hechizo.

De igual forma, será relevante la dificultad del hechizo, en parte medida por la cantidad de energía mágica que en él se maneja en la famosa clasificación de las esferas. En principio, debido al decreto de la primera Mystra *2 se limitó el acceso a solo las nueve esferas que ahora podemos emplear tras años de esfuerzo.

El nivel de la esfera de un hechizo es fundamental a varios niveles. Por ejemplo, intentar eliminar mediante hechizos de disipación mágica hechizos de esferas superiores al de este será tarea ardua, e imposible intentar contraconjurarlo. De igual forma, hay que entender que los hechizos ejecutados por dos taumaturgos, o incluso por el mismo en momentos distintos, puede diferir en potencia energética. A más energía más resistente es el proceso a los intentos de perturbación externa.

Una vez llevados a cabo todos los esfuerzos distintas formas pueden darse en el despliegue del hechizo, siendo algunas de las más relevantes desde mi punto de vista el tiempo y el lugar, a los cuales dediqué una tesis conocida como “la práctica universal de los hechizos” *3.

Por el lugar, podemos distinguir entre originario (que surge del lugar en el que está el taumaturgo), desplazado (a distancia de él), y poli-focal en más de un lugar a la vez). El lugar donde se emplee un hechizo y donde se desencadenen sus efectos será sumamente relevante en algunas ocasiones. Por ejemplo, un hechizo originario ejecutado desde el exterior de una zona de magia muerta o un efecto anti-magia podrá impactar en objetos en el interior. Será el caso de un orbe de llamas.
Y por el tiempo, podemos distinguir entre hechizos instantáneos (que termina el proceso mágico en el mismo momento en el que finaliza la formulación), persistente (el hechizo se mantiene activo un tiempo tras la formulación), aplazado (el hechizo se mantiene aletargado tras formularlo desplegándose cuando se den ciertas condiciones) y permanente (el hechizo quedará activo por siempre hasta que se elimine por parte de un taumaturgo o se destruya el soporte en el que se mantiene).

*: Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición”, Capítulo 1. Punto 5. “Las Escuelas de Magia”.
*2: Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición”, Capítulo 1. Punto 2. “La Urdimbre…”.
*3. Leer la “Tesis de la práctica universal de los hechizos”, por Oyave Wa Wmilvo.
 

Draconeo

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Capítulo 2

Estudio de las Escuelas Mágicas
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Capítulo 2. Punto 1. Abjuración, el ABC de la supervivencia

Estamos ante la escuela mágica de la defensa por excelencia, consistente en la creación de barreras, negación de efectos y ataques dañinos, o capaz de interrumpir y eliminar la magia que tu enemigo despliega y enviarlo a otros planos de existencia.

Como ocurrirá con todas las escuelas, acercaremos su estudio a través de la subescuelas, categorías inferiores que engloban hechizos de semejante naturaleza dentro de las mismas, si bien cabe decir que el paradigma actual no distingue subescuela alguna para la abjuración. Pese a ello y con afán unicamente pedagógico emplearemos una divisiones de cosecha propia del autor que les escribe, siempre recalcando su caracter no oficial.

La primera sería los escudos, hechizos que actúan como defensa constante contra ciertos ataques, el paso de hechizos o criaturas. Se distinguen por actuar sin perder su efectividad mientras duren. Es el caso del "escudo", "protección contra alineamiento" o "mente en blanco". Para sobrepasar un escudo habrá que atacar con medios alternativos, romperlos o esperar su finalización dado que la mayoría actúan como hechizos persistentes.*1

Los segundos son las barreras que protegen contra daño físico, energético o los efectos de hechizos que nos lancen, siendo su capacidad limitada a la cantidad de energía que le insuflamos. No duran unicamente un tiempo determinado, sino que si sufren muco castigo del daño contra el que protegen pueden caer.

La mayoría de hechizos de barrera y escudo son persistentes, por lo que el uso de la tercera categoría podría servir para romperlos. No obstante, hay métodos alternativos como la destrucción del soporte físico que cubre o la muerte del taumaturgo que lo creó, si bien algunas protecciones mágicas perviven a quien las erige. Habría que estudiar cada hechizo de forma particular.

La categoría final son las disrupciones, oleadas de energía mágica que pueden ser usadas para romper un hechizo mientras se está formulando, la técnica conocida como -contra conjuro, y la eliminación de hechizos persistentes son algunas de las posibilidades que ofrecen los hechizos como disipación mágica, o la expulsión de criaturas a otros planos como en el hechizo destierro.

No obstante, hay que tener en cuenta que los hechizos de abjuración no son absolutos, o perfectos, todos tienen sus límites. Por ejemplo, la protección que es “mente en blanco” eliminará los intentos que el protegido sufra de lectura o modificación de información, pensamientos y emociones que les sean propios, incluyendo el temible espionaje del escudriñamiento*2. No obstante, hechizos adivinatorios que no provean de información directa del protegido como “impacto verdadero” o “premonición” no se verán afectados, y una ilusión que únicamente afecte a los sentidos sin efectos enajenadores será tan engañosa como lo es habitualmente.

De la misma forma, una protección contra hechizos como la “toga contra conjuros” no evitará los envites de aquellos que creen o afecten a algo con anterioridad al choque con la protección, como los proyectiles energéticos de los hechizos “orbe”*3 o empujar un elemento de la geografía con un empuje de fuerza provocando la caída de rocas sobre el protegido.

Cosa parecida podemos observar en el hechizo “Escudo” que nos protege contra los proyectiles mágicos pero no contra sus imitaciones, como la que se puede moldear con el producto de la ilusión sombría *3.


*1: Ver también "Entre Pergaminos y Ruinas", Capítulo 1, Punto 7. Componentes de los conjuros.
*2 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas” Tercera Edición. Capítulo 2, Punto 2. Adivinación.
*3 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas” Tercera Edición. Capítulo 2, puntos 3 y 5, “Conjuración” y “Evocación”.
*4 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas” Tercera Edición. Capítulo 2, punto 6. Ilusión.
 

Draconeo

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Entre Pergaminos y Ruinas. Capítulo 2. Punto 2. Adivinación, observar lo inobservable​

Estamos ante la escuela de la verdad y la información, dedicada a mejorar nuestros sentidos dotándolos con la propiedad de abarcar información que normalmente queda fuera de su alcance.

Con hechizos adivinatorios se puede ver el pasado, lo que es invisible a simple vista evidenciar los engaños, e incluso percibir la forma real que queda oculta bajo otras pieles. Ejemplo paradigmático es el hechizo “visión verdadera” capaz de penetrar todas las ilusiones e incluso revelar la forma real de aquellos que han sido polimorfados*1, y la “otra piel” oculta de los licántropos y ver lo que oculta un cambiaformas.

Igualmente, resultan útiles hechizos como impacto verdadero o premonición, que nos otorgan una capacidad de análisis del entorno tal que permite que sepamos que harán nuestros enemigos en un futuro cercano y poder responder a ello favoreciendo el ataque o la defensa, según de cual se tratase. Y con el estudio de este fenómeno debemos abordar uno de los aspectos más controvertidos de esta materia, la visión del futuro.

Aunque es cierto que hay ciertos nudos de eventos observables en el futuro, y podemos tomar como ejemplo las profecías de Alaundo que se conservan en Candelero, estas no tienen firmeza en sus detalles y resultados. Los eventos que adelantan no mencionan su propia terminación y repercusión, las acciones de aquellos que los viven pueden alterar drásticamente la perspectiva y en ningún momento es extensible hasta observar el día a día de meros mortales que serían irrelevantes en el continuo de la historia, como gotas en un océano. Por todo ello podemos afirmar que no existe la precognición absoluta ni mucho menos el destino o la predeterminación. La vida y la historia de los individuos dependen de sus acciones y decisiones, no de lo escrito en una hipotética tabla de piedra, siendo estos adivinos de tres al cuarto que aprovechan la ignorancia de los legos en el Arte con el empleo de cartas y otra superchería semejante intentos de engaño con fines lucrativos. El futuro, salvando esos nudos eventuales que se revelan como piedras en torno a las que se enredan los hilos de miles de vidas, es un material maleable y cambiante.

Pero que no desanime esto al lector, pues el buen uso de la adivinación es el mayor aliado de la investigación mágica, con ejemplos tan notables como “detectar magia”, “vista arcana” o “detectar aura”. No obstante, cabe destacar que un examen superficial será poco fructífero dado que las auras y patrones energéticos suelen manifestarse con mayor intensidad bajo el escrutinio del ojo preparado tras el paso de un tiempo, siendo más evidentes los detalles cuanto más tiempo se observe el lugar.

Entre las adivinaciones podemos distinguir un subgrupo de los escudriñamientos, hechizos que crean órganos sensitivos que permite ver u oír a largas distancias, si bien es cierto que seres inteligentes en ocasiones pueden notar que están siendo escrutados, estos constituyen el principal método de espionaje mágico.

Hay diversas formas de proteger tus secretos de los adivinadores, siendo los principales las capas de piedra (como el interior de cuevas o cámaras cerradas en las torres de magos) y el plomo, que parecen capaces de bloquearlos, y el uso de hechizos como indetectabilidad y mente en blanco. No obstante, suelen aquellos maestros del Arte aprovechar el saberse espiados de formas imaginativas, como proveyendo de información falsa ya sea a través de medios mágicos, como usando ilusiones para engañar al órgano sensitivo*2, o usando mundanas mentiras como mencionar lugares absurdos para dirigir a tus enemigos en otra dirección.

De igual forma, en el caso de algunos hechizos determinados como "localizar criatura", que están conformados para señalar la dirección donde se encuentra un ser cuya forma conoces, pueden ser engañados mediante el empleo de cambios de forma.

*1 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas”, Capítulo 2, punto 7. “Transmutación”.
*2 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas”, Capítulo 2, punto 6. “Ilusión”.
 

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Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, Punto 3. Conjuración, apertura a nuevas realidades​


Esta es la escuela de la manipulación de las mismas barreras de la realidad, permitiendo una comprensión distinta de la misma que puede ampliar los límites habituales de la perspectiva de quien la estudie, hasta entonces constreñido a los límites del plano en el que ha nacido.

Cinco son las subescuelas en las que dividimos sus hechizos:
Convocación, consistente en la creación de la manifestación de criaturas extra planares*1, las cuales por definición son irreales, sustentadas con magia, y aunque son capaces de imitar facultades de los originales nunca llegarán a ser copias perfectas, viéndose debilitadas tanto en sus poderes propios como en su inteligencia. El convocado podría ser eliminado de varias formas, pero con un hechizo de exorcismo o disipaciones mágicas lo haríamos desaparecer al instante.

La Llamada, o la subescuela de la invocación, consiste en la apertura de brechas para arrastrar a nuestro plano a una criatura extra planar real, por lo tendrá intactas todas sus facultades, inteligencia y, sobre todo, su voluntad. La criatura así traída al ser vencida podría llegar a morir realmente, estaría siendo asesinado un ser consciente con una vida en su plano de origen, si bien lo normal es que huyan antes a su plano de origen si les es posible. Dicho lo anterior cabe advertir que los hechizos de llamada pueden ser peligrosos en extremo, dado que al disponer el ser llamado de toda su voluntad, no dudará ni un segundo en atacar si le es posible a quien le ha traído para mantener su libertad. Por ello deberemos limitar sus facultades portando hechizos abjurativos contra el alineamiento moral de la criatura o encerrándola en un círculo mágico para negociar con ella, teniendo en cuenta que un mero hechizo de disipación mágica no disolverá su forma, y para expulsarlos necesitaremos apelar al hechizo “destierro”.

La tercera subescuela, la del teletransporte, permite el desplazamiento espacial dentro de un mismo plano o entre estos empleando para ello el Plano Astral. Varios hechizos ayudan a combatir el uso de esta subescuela, no solo el muy famoso “ancla dimensional”, abjuración que encadena a una criatura al plano donde se encuentra, sino también el “cerrojo dimensional que sella un lugar impidiendo el movimiento planar desde y hacia él, o la adivinación “anticipar teletransporte” que te advierte de que va a produciré un teletransporte en las cercanías, o el empleo de la adivinación “discernir ubicación” para determinar el lugar donde han ido a parar los que la usaron.

La subescuela de creación manipula el tejido planar para crear objetos o proyectiles energéticos. Hay que decir que estos una vez conjurados pasan a integrarse con el plano y se vuelven plenamente reales, sin naturaleza mágica, como ocurre con el hechizo “crear muro de piedra” o los hechizos “orbe”. Esto significa que los proyectiles podrán atravesar protecciones contra hechizos como “toga contra conjuros”, y muro de piedra no se verá afectado por disipar magia. Son hechizos instantáneos, no persistentes.*2

Y por último, se considera también que los hechizos curativos corresponden a esta escuela conformando una subescuela propia, consistente en traer energía positiva para sanar el cuerpo. No obstante, este tipo de magia está limitada de tal forma que solo los bardos entre los arcanos son capaces de usarla, prácticamente dando el monopolio a los usuarios del Poder.*3

*1 Ver también: Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición, Capítulo 3, Punto 5. Cosmología planar.
*2 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición, Capítulo 1, Punto 7. Componentes de los conjuros.
*3 Ver También: Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición, Capítulo 1, Punto 3. Usuarios de magia y sus clases.
 

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Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, Punto 4. Encantamiento, la vulnerabilidad de la mente​

Esta es, a mis ojos, la más temible de las escuelas de magia debido a que es capaz de alterar el ego, en tanto en cuanto tomemos este como el pensamiento mismo, la mente, aquello que dicta lo que pensamos y sentimos, nuestras alianzas y enemistades, los recuerdos de nuestro pasado, y todo, en definitiva, sobre lo que se erige lo que nos distingue como individuos. ¿Como podemos estar seguros de que nuestros recuerdos son reales, o incluso si nuestros pensamientos nos pertenecen?

En mi prolongada carrera como practicante del Arte me he topado con ejemplos varios de los productos de esta escuela, desde enajenados que atacaban a sus propias familias a buenos amigos que padecían dolor físico por oponerse a una orden implantada en su interior.

Según de que forma se altere la mente podremos dividir los conjuros de la escuela en dos grandes grupos, el de los "hechizos" y el de las "compulsiones".

Pueden recordar cuentos y leyendas que hablan de brujas malvadas que emplean sus artes para "hechizar" a los lugareños, haciendo que lleven a cabo su voluntad. Se trata de alteraciones superficiales del pensamiento, provocando sugestiones que dirigirán hacia un curso de acción o reacción que desee el encantador conocidas como "hechizos"*0, pero jamás causará una plena servidumbre descerebrada, manteniendo un cierto margen de libertad dentro de un punto de vista alterado. Por ello, se opondrá a llevar a cabo ordenes que normalmente no llevaría a cabo, salvo que quien se lo diga sea muy persuasivo, y aún así jamás llegará a hacer acciones contrarias a su naturaleza, suicidarse o ponerse en riesgo severo. Ejemplo arquetipo sería "hechizar persona".

La segunda categoría, las compulsiones, directamente quiebran el principio anterior alterando profundamente el consciente del afectado, implantando ordenes, deseos e inquietudes nuevas, o incluso llegando a alterar los recuerdos para borrarlos o crear unos nuevos. Es el caso del infame "geas", que impone una tarea a llevar a cabo por el afectado que causará un nivel de ansiedad tal que podría llegar a enfermedad y causar daños en el caso de resistirse.

Para defenderse de esta escuela nuestro mejor recurso será el uso de hechizos preventivos de abjuración que blinden nuestra mente como "protección contra alineamiento" o "mente en blanco", por su cualidad de defensa contra efectos enajenantes, y algunos métodos de liberación contra algunos efectos como los que presenta "claridad" contra el efecto de sueño, confusión, aturdimiento y conjuros de la primera subescuela.

En cuanto al temible geas, se sabe que un mago más poderoso que el que ejecutó la compulsión podría romperla con un simple "quitar maldición", y en cualquier caso un hechizo "deseo" y "milagro" son la solución final para eliminarlo sin tener que cumplir con la tarea impuesta.

Además, cabe decir que algunos seres están naturalmente protegidos contra algunos efectos, como los elfos que estamos blindados contra los hechizos de sueño, o los no muertos que por lo distintas que son sus mentes no se pueden ver afectadas por hechizos enajenadores.*1

*0 [(ACLARACIÓN OFF): La primera subescuela de encantamiento es "charm", que al traducirla se usa el término "hechizo". No debe confundirse este uso de la palabra con la acepción genérica que hace referencia a todos los conjuros de forma general].

*1 Ver también "Entre pergaminos y ruinas, Tercera Edición". Capítulo 5. Punto 4. "No Muertos".
 

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Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, punto 5. Evocación, la comprensión de lo elemental y la entropia​

Es la escuela de la transformación de energía mágica en una de las variantes energéticas posibles, ya sea fuerza o una de las energías elementales o derivadas, estudiadas en detalle anteriormente*1 Es habitualmente considerada una escuela burd, tachada de simplista y asociada con el papel de los magos de batalla, aquellos que venden su Arte a los ejércitos y actúan tanto como consejeros arcanos de los generales como de artillería, una opinión excesivamente sesgada.

El estudio de las energías y su evocación equivale al de aquel que busca comprender las mismas raíces de la existencia, intentando abarcar una visión transversal a la que no podrá llegarse de otra forma.

Aún así no hemos de olvidar que la naturaleza de toda energía evocada sigue siendo mágica, por lo que sufrirá cierta fricción al afectar a la realidad asentada, una resistencia que conocemos como "resistencia a los conjuros".

Además, la efectividad de los hechizos se verá afectada de un intento a otro. Teorizó el gran investigador arcano, Rhognar Runabismo de Khazad Gromdal, que esto se debe a un concepto que bautizó como entropía, es decir, la tendencia natural de todo al caos haciendo que cuando se produzca un proceso de intercambio o modificación energética la intensidad de la misma no será igual siempre pues se producirá una "perdida" o "escape" en cierta manera aleatorio, variante e impredecible de energía. Es lo que su cedería con la energía mágica en el momento de transformarse a otra, la razón por la que un hechizo ígneo a veces derrite el metal y otras a penas lo calienta. Esta perdida variante de energía debido a la entropía puede estabilizarse mediante el empleo de una técnica metamágica concreta, la maximización. Otra alternativa aplicable es la técnica de la "potenciación" que aumentará la cantidad de energía que podemos acumular para un mismo hechizo, aunque esta se verá igualmente sometida a la entropía haciendo que en ocasiones sea más potente que un hechizo normal, y otras tenga la misma intensidad o incluso menor de lo que podría serlo. Dicho lo anterior, cabe advertir de que el empleo de las técnicas metamágicas en un hechizo dificultan sobradamente su uso, llegando a poder decir que los con ellas realizados pertenecerán a esferas superiores a las que normalmente les son propias.*2

Las formas de defenderse de esta escuela se reducen a tres:

La primera y al alcance de cualquiera es tener reflejos y esquivar las masas de energía. Si no te alcanzan no pueden dañarte.

La segunda es el empleo de abjuraciones que mitigan el daño elemental, como "resistencia elemental" o "protección contra los elementos", o los que te protegen contra efectos mágicos como "resistencia a los hechizos" y "toga contra conjuros".*3

La tercera, pensando en masas de energía que persisten ocupando una amplia zona, es el empleo de una ráfaga de viento para dispersarla o disipaciones mágicas para interrumpir la cadena de transformación de energía.

Y visto todo lo anterior podría ser que el lector pensase que el discurso inicial sobre la complejidad de la escuela aún se antoja insuficiente. Al fin y al cabo, hemos hablado de posibilidad de energía acumulable y perdida de parte de la misma, pero parece que reducimos la escuela al mero lanzamiento de masas energéticas o el mantenimiento de estas en lugares concretos, pero un profundo conocimiento de esta puede enseñarnos incluso como la propia magia, o el uso mecánico de esta, funciona. Si llegases a aprehender la complejidad de sistemas energéticos elaborados, podrás innovar en la creación de nuevos hechizos, o quizás atarlos para siempre a un lugar e incluso crear condiciones de activación, es decir, una respuesta o "contingencia" contra amenazas que puedas prever, dando un funcionamiento autónomo a tu Arte.

*1 Ver también "Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición", capítulo 1, Punto 4. Las energías.
*2 Ver también "Teoría universal del funcionamiento de los hechizos", de Oyave Wa Wmilvo Tel'Telkarar eti Ar'faern tel'Suldanessellar.
*3 Ver también "Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición", capítulo 2, punto 1. Abjuración.
 

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Entre Pergaminos y Ruinas, Capítulo 2, Punto 6. Ilusión, la relatividad de lo real ​

¿Qué podemos definir como “realidad”?

¿Es lo que perciben tus sentidos? ¿Lo que tocas, paladeas, oyes, ves o hueles?

Hemos visto anteriormente como los recuerdos y pensamientos pueden verse alterados mediante el empleo de la magia*1, pero podría argumentarse que esto no tiene por qué hacernos dudar de la realidad que experimentados dado que allí hablamos de lo que pensaba el individuo, no lo que experimentaba. Ello cambiará tras estudiar los rudimentos de la ilusión.

A través de esta escuela serás capaz de engañar a los sentidos hasta tal extremo que entenderás la razón por la que considero que un cierto grado de paranoia es sana y necesaria en nuestro oficio. Y para profundizar en su estudio imitaré el modelo empleado anteriormente y llevaré a cabo un desglose de la escuela en sus subescuelas.

La primera es la de los engaños, en algunas regiones conocidas como hechizos glamour. Estos conjuros son capaces de alterar la percepción que se tiene sobre algo, haciendo que cualquiera que intente percibirlo lo haga de forma distinta. Gracias a ellos, podrás hacer que compañeros tuyos se vean como un grupo de respetables ciudadanos en vez de los zarrapastrosos aventureros que son en realidad, o directamente ocultar su presencia. Es el caso de los hechizos “velo” e “invisibilidad”.

Tras estos están las quimeras, falsas sensaciones perceptibles por todos al alcance que no alteran sensaciones ya existentes, sino que crean nuevas. Son meros engaños como “sonidos quiméricos” o “muro ilusorio”.

Las pautas son algo más complejas, pues aunque se comportan como las quimeras se diferencian de estas en que todas las pautas tienen efectos enajenantes provocando una disociación temporal entre la mente del individuo y sus sensaciones, haciendo que se desmaye o al menos aturda. Es el caso de “rociada de color” o “pauta centelleante”.

Las fantasmagorías crean imágenes que se adaptan al sujeto o sujetos que sean objeto del hechizo. Solo los afectados llegarán a ver algo, en ocasiones una representación de sus mayores temores para provocarles una enajenación potente que puede causar una sensación de malestar tal que dañe la salud de quien lo experimenta o, incluso, la muerte. Es el caso de “asesino fantasmal”.

Por último, las ilusiones sombra emplean la esencia del plano transitivo homónimo dotando a sus hechizos de cierta realidad o “consistencia”, lo que hace que los efectos que provocan, pese a no dejar de ser ilusiones, afectan realmente al que los recibe. Igual que el plano sombra imita al material, la ilusión sombría imita los efectos de otros hechizos, como en el caso de “conjuración sombría” que es capaz de imitar varios hechizos según como moldees el material de que extraes de la sombra. *2.

Los hechizos de ilusión pueden contrarrestarse de distintas formas. Gracias a la detección de magia y otros hechizos adivinatorios evidenciarás la presencia de ilusiones cercanas pero no las eliminaras, aunque al conocer la existencia de una ilusión puedes eludir sus efectos con mayor facilidad. La mente del afectado es un escudo poderoso que si comprende la falsedad de la realidad que percibe podrá resistirse a la misma, pero depende de que se tenga una voluntad fuerte o conocimiento del engaño.

Pongamos que descubres la presencia de un hechizo de glamour en un vaso de agua. Podrá ser que la ilusión es conocida, pero no sabes cuales características perceptibles han sido modificadas por lo que ese conocimiento no te advierte de que la ilusión consista en su sabor, olor y aspecto. Y al hacer la prueba bebiéndola te encontrarías con la desagradable sorpresa de estar engullendo ácido sin notarlo.

Determinados hechizos adivinadores, como vista verdadera, te permitirán inmunizarte a ilusiones visuales, y abjuraciones contra efectos mágicos como “toga contra conjuros” son efectivas de forma genérica a todas las que se lancen directamente contra ti, pero no aquello que afecte a un elemento externo. Además, al enfrentarte a fantasmagorías y pautas hechizos de protección contra enajenamiento como “mente en blanco” nos blindará contra los más graves de sus efectos, aunque no evitará que veamos la temible imagen que crean. Ten presente que criaturas inmunes de por sí a efectos enajenantes como los no muertos experimentarán las fantasmagorías y pautas como si teniendo un mente en blanco por siempre se encontrasen.

*1 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición”, Capítulo 2, punto 4. Encantamiento.
*2 Ver también “entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición”, capítulo 3, punto 5. Cosmología Planar.
 

Draconeo

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Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición. Capítulo 2, Punto 7. Transmutación, la comprensión de lo alterable​

Esta escuela fue anteriormente conocida como alteración, pues consiste en la modificación de las propiedades físicas de la materia, es decir, aquello que compone las cosas presentes en el plano. Propiedades tales como el peso, la consistencia, el tamaño, la dureza, la distribución… Con ella puedes hacer que el aire entre en combustión, que los músculos de tus aliados se vuelvan duros como piedras, o que el suelo bajo los pies de tus enemigos se vuelva arenas movedizas.

Ha de entenderse que su esencia es la manipulación de aquello que compone todo, ya sea la roca que pisas, el aire que respiras o a ti mismo, y por ello debes entender que no creas nada nuevo, tan solo alteras lo que existe ya en el propio plano. Grandes transmutadores abogan que la suya es la escuela más imaginativa pues todo pueden hacer con solo tener suficiente imaginación. Su arma no es el engaño, las energías y el poder bruto, sino usar el mismo entorno para conseguir sus propósitos. Piensa que puedes hacer que el aire entre en combustión o transformar la roca sólida en barro o alterar el tamaño de tus compañeros para que sean gigantescos, o pasen desapercibidos como ratones.

El uso ofensivo de esta escuela es sobradamente conocido incluso por los absolutos legos en el Arte, siendo objeto incluso de cuentos populares como las ranas en las que se ven trasformados aquellos que ofenden a las brujas, o estatuas del jardín de una torre que en su día fueron enemigos del mago que la habita. No obstante, estos hechizos pueden ser resistidos a través de una fortaleza física notable que permita la fijación de su forma real y las propiedades de la materia que lo compone que se oponga al cambio que desea imponerse.

Por otra parte, muchos de los hechizos transmutadores funcionan como hechizos persistentes y, por tanto, susceptibles de ser finalizados con el empleo de disipaciones mágicas comunes, aunque hay que considerar que implica este uso. Pongamos por ejemplo que utilizamos un hechizo para licuar la piedra, y tras finalizamos bruscamente el hechizo. Esto no hará que la piedra recupere su posición y forma anterior, sino que se solidificará en la forma que ha adoptado. Es distinta, por tanto, la modificación transmutativa de una propiedad concreta del cuerpo alterado que la alteración compleja a una forma concreta, pues en el empleo de una disipación sobre el cuerpo polimorfado observaremos como este retornará a su forma original.

No obstante lo anterior, ha de considerarse que hay una pluridad de alteraciones que no pueden ser rotas sin el empleo de hechizos contrarios específicos como el de la “piedra a la carne” frente a las petrificaciones, o el “romper maldición” contra las maldiciones menos complejas, requiriendo para las mayores el cumplimiento de condiciones concretas establecidas por el tejedor de la maldición o el empleo de los hechizos deseo o milagro*1

Es revelador como el hechizo adivinatorio “vista verdadera” es capaz de revelar la auténtica naturaleza de objetos o criaturas transmutadas, dado que bajo su mirada se revelará su verdadera naturaleza con independencia de su apariencia, por lo que ningún hechizo polimórfico o transmutativo puede cambiar lo que se es en realidad. Esto conlleva la reflexión de que pese al empleo de polimorfías o habilidades sobrenaturales semejantes *2 no se puede alterar la naturaleza esencial de un ser. Aún así, no es inocuo el cambio forzado de cuerpo, ni mucho menos. Ha de entenderse que el estado del cuerpo puede alterar significativamente la mente que lo habita, hasta el punto de que el cambio forzado mediante hechizos como "Polimorfia funesta" puede provocar la perdida de la mente de la victima si el cambio se mantiene durante demasiado tiempo. Un día basta para que una mente de voluntad débil se pierda, siendo incapaz de actuar como el ser que era antes del cambio de forma a menos que se restaure mediante un hechizo de deseo o milagro.

Toma la siguiente reflexión como mera especulación cuya verosimilitud, aunque profunda, carece de la firmeza absoluta de la veracidad demostrada. Asumen ciertas corrientes filosóficas que ya fuese con la intervención de un demiurgo o por la azarosa interacción de energías en el torbellino entrópico pre existencia, o cualquiera que fuese la forma por la que se hizo, se creó un hechizo, el más complejo y bello de todos, que sentó los cimientos sobre los que toda la magia funciona como la relación de las energías, el lenguaje universal de la magia y otros secretos por descubrir aún. Bajo este orden se creó el plano material, y se desarrolla de forma autónoma desde entonces.

Cada vez que ejecutamos un hechizo que no introduce un elemento nuevo*3 sino que altera uno ya existente podremos observar gracias a la adivinación que revela el “verdadero aspecto de lo que es” la impresión que deja en el mundo y, por tanto, ver que es cuando no se había visto afectado. Esto no sirve únicamente con la materia alterada, sino también con las sensaciones creadas o alteradas mediante la magia*4, razón por la cual el empleo de “Vista Verdadera” permite ver la imagen dejada en el tejido de la existencia y, por tanto, ver como es cuando no la ha modificado un hechizo persistente.

Esto, no obstante, ocurre con la alteración significativa de las propiedades y no con su alteración de distribución. Es decir, si observamos un ser agrandado mediante la magia podremos observar su tamaño real, tal y como vemos el aspecto original de un polimorfado. Pero si cambiases piedra para que fuese moldeable y le dieses una forma distinta, no veras nuevamente la nuda roca en vez del muro recién formado, pues esta no es una modificación significativa que introduzca una anomalía en la realidad.

Para poder vencer a los hechizos transmutativos puede bastar una disipación mágica, pero varios de ellos requieren de la utilización de hechizos concretos que reviertan sus efectos, como es el caso de la petrificación que se contrarresta con "de la piedra a la carne", otro hechizo igualmente transmutativo.

*1 Ver también “entre pergaminos y ruinas, tercera edición”, capítulo 5, punto 11. “Maldiciones”
*2 Ver también “entre pergaminos y ruinas, tercera edición”, capítulo 5, punto 11. “Licántropos y cambiaformas”
*3 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición”, capítulo 2 punto 3, Conjuración.
*4 Ver también “Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición”, Capítulo 2 punto 6, Ilusión.
 

Draconeo

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Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición. Capítulo 2, punto 8. Nigromancia, la Denostada​


Antes hemos tratado la naturaleza dual de la magia, como esta no es oscura ni clara, la relatividad moral de la acción mágica y otros elementos éticos relacionados. Por ello no debería extrañar una afirmación que el populacho generalmente verá como un error, sino directamente una ofensa, y es que me refiero a que profiero una rotunda, firma y directa negativa a la concepción maligna de la escuela nigromántica.

Ya sobradamente hemos hablado de que entre las energías vitales se encuentra la negativa*1, la cual es el pilar sobre el que se sustenta esta escuela. Todos los hechizos de nigromancia traen, extraen y manipulan la energía negativa con fines distintos, y pese a que bien es cierto que la investigación en este campo se ha centrado en hechizos de alzamiento y control de no muertos*2, no todos los ejemplos del potencial de esta escuela consisten en ellos. Hay que tener en cuenta que el paradigma empleado en la clasificación de los hechizos y la categorización de las escuelas ha ido variando a lo largo de los años, hasta el punto de que la actualmente subescuela de curación, integrada en la escuela de Conjuración*3, en el pasado era considerada parte de la escuela nigromántica que era descrita, de forma general, como la de la manipulación de las energía de la vida, sin concretar en la negativa.

En futuras lecciones veremos diferencias entre insepultos y métodos de combatirlos, pero cabe destacar algunas distinciones fundamentales. Primero, no todos los no muertos son producto de la acción de nigromantes. Segundo, no todos los no muertos tienen naturaleza malvada. En ocasiones encontraréis insepultos guardianes y espíritus benévolos cuyo único interés sea evitar que perturben el descanso de lugares protegidos, o que desean acabar una tarea pendiente. Estos pueden resultar una fuente de información insuperable y el conflicto con ellos no sería únicamente evitable, sino incluso poco deseable.

Sin olvidar lo anterior, hay que tener en cuenta que muchos hechizos de alzamiento de no muertos si son malévolos de por sí, como bien es reflejado en los descriptores del hechizo que todo buen erudito habrá reflejado en su registro escrito. Esta malignidad es refleja en el hecho de que la profanación del cuerpo o la violación del alma, sin tener en cuenta casos singulares excepcionales por los que recomendar examinar cada caso diferenciándolo de la generalidad, sin prejuzgar antes de investigar.

Para ello, hay herramientas concretas a emplear al enfrenta usuarios de esta escuela, aunque he de admitir que los principales no se encuentran a disposición de los usuarios del Arte, sino del poder, como los hechizos divinos “custodia contra la muerte” y “protección contra la energía negativa”. Nosotros tenemos las “togas contra conjuros”, útiles para todos los hechizos salvo contadas excepciones*4, y el empleo de la ilusión “escudo sombrío” dado que al cubrirnos con sombras estas harán de aislante impenetrable por la energía negativa. Todo esto, claro está, sin tener en cuenta que la propia nigromancia es la mayor enemiga de la escuela, con hechizos tan evidentes como “de la muerte viviente a la muerte” que hace que la energía negativa que anima a los insepultos se libere, pudiendo llegar a destruirlos al instante. Caso relevante es también de la evocación de luz como la “explosión solar”, que es especialmente efectiva contra no muertos.


*1 Entre pergaminos y Ruinas, tercera edición. Capítulo 1, punto 4, las Energías.
*2 Entre Pergaminos y Ruinas, tercera edición. Capítulo 5, punto 4. No Muertos.
*3 Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición. Capítulo 2, punto 3. Conjuración
*4 Entre Pergaminos y Ruinas, Tercera Edición. Capítulo 2, punto 1. Abjuración.

 

Draconeo

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Capítulo 2. Punto 9.
Universal, el cajón de sastre
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Incluso los mayores magos, en la infinita labor de erudición y nuestra obsesión por la catalogación de todo lo que es y se puede producir hemos de admitir que algunos hechizos son demasiado multidisciplinares para encuadrarlos en una u otra escuela. Ahí es donde entra la existencia de la "novena escuela" o la "escuela que no es escuela", la univeral, donde arrojaremos todo aquello que no puede etiquetarse de ninguna otra forma.

Tomemos por ejemplo un truco tan sencillo como prestidigitación que es capaz de una diversidad increíble de efectos, hasta el punto de que enumerarlos todos es complicado. Con él podemos encender o apagar velas, limpiar, calentar o enfriar objetos, cambiar el color o el sabor de la comida, prácticamente tantos efectos como nuestra imaginación llegue a alcanzar siempre que pensemos a muy pequeña escala. Este sería un ejemplo de como un hechizo puede ser usado de múltiples maneras, tantas que, al ser una forma evocativa, otras ilusorias y otras transmutativas, no podemos realmente decir que pertenezca a una u otra escuela.

Algo parecido pasaría con aquellos hechizos cuyo efecto se adapta a otra cosa, como es el caso del hechizo "permanencia", el cual sirve para prolongar de forma infinita el efecto de hechizos persistentes.

Visto lo anterior, quizás los reyes de la escuela universal quizás sean aquellos hechizos con los que se han llegado a forjar leyendas al ser el protagonista de como se han vencido maldiciones milenarias, escapado de situaciones imposibles o el motor para grandes sacrificios altruistas. Hablo, claro está , de los hechizos "milagro" y "deseo", el primero de magia divina y el segundo de magia arcana. Son hechizos extremadamente poderosos capaces de eliminar otros hechizos que son inmunes incluso a la disyunción, emular a otros hechizos que el usuario del poder o el Arte normalmente no tienen a su disposición, vencer desastres naturales como terremotos o volcanes, o bien reparar las zonas dañadas de la urdimbre permanentemente. Sin embargo, miraglo y deseo tienen consecuencias, pues en ocasiones el que los usa podría tener que sacrificar sus propias experiencias y memorias.

A pesar de que existen hechizos a medio camino entre las escuelas, o incluso subescuelas enteras, no se asemejan del todo a la diversidad que alcanzan los de la escuela universal, la cual pese a la simpleza de su definición no puede ser ignorada y ha de ser vista como una necesidad. Al fin y al cabo, son estos hechizos los que nos hacen ver que aún no alcanzamos a abarcar la totalidad de la complejidad del Arte, un permanente recuerdo de que la meta de aprehender la verdad aún no ha sido conseguida.
 

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