Zio
Pornorroleador oldschool
- Registrado
- 4/1/12
- Mensajes
- 812
- Edad
- 42
El gremio de aventureros estaba lleno de vida.
Cuando uno entraba en sus salones, lo primero que notaba era el aire está de olor a sudor, cuero y especias, pero también de hogazas recién horneadas y carne asada que siempre bullía en las zonas habilitadas para la cocina. El salón principal, lleno de mesas largas, mapas extendidos y armas apoyadas contra las sillas y dados rodando entre manos impacientes era el pan de cada día.
En una de esas mesas se encontraba alguien que apenas había sido reconocido como miembro a pleno derecho, con aquella pesada gabardina apoyada en una silla adyacente. En su mesa descansaba un plato de comida humeante y pan que crujía al partirlo, a un lado un pequeño dossier personal con varios documentos. Aun podía considerarse algo vacío y sin valor, pero esperaba que algún día representase los cimientos de lo que esperaba fuese una prospera carrera.
"Informe sobre la busqueda de los artefactos caidos del cielo."
Asi rezaba el inicio que el semielfo con cuernos de amatista oscura, escribía.
"-Contratante: Ninguno*
*Dos diferentes particulares parecían interesados en los servicios para la ayuda busqueda de los astros caidos, cada uno con sus aspiraciones y motivaciones. Uno de ellos con antelación, ninguno de los miembros de la organización que pertenecía mencionó nada al respecto al día señalado, se asume negativa o falta de interés. El segundo particular tampoco aparece tras el primer contacto.
Se decide acudir en caracter personal dada la urgencia de la situación.
-Miembros participantes: Un grupo formado por varios aventureros, miembros de la mancomunidad, enanos, elfos y otros.
-Resumen:
Un gran grupo se reune en los llanos de Athlaka, demasiado numeroso para formar una sola batida de busqueda. Miembros del Capitulo de la Rosa de Plata, Mancomunidad, Fuerzas Armadas, Representantes de Khazad, Waukeen, Sune, Galdrim, aventureros sin afiliacion aparente, Elfos (se desconoce si con o sin afiliacion al Pueblo de Tethyr), miembros del Gremio de aventureros.
Se opta por la vía de dividir los asistentes en grupos que se dispersaran por diferentes localizaciones para cubrir mas terreno. El grupo en el que participo se encamina hacía las montañas nevadas del norte, por encima del poblado de los Reghed.
La travesía tendrá algún contratiempo.
-Tras un inicio de ascenso lento donde algunos integrantes deciden explorar zonas aledañas por si acaso, el grupo decide desviarse desde la subida hacía un camino mas al Este, que lleva hacía la carretera mordida en dirección a Nashkel. Durante el trayecto tenemos varios encuentros con extrañas criaturas embozadas en una parte de la senda, pero pocos contratiempos más salvo quizá algún susto.
-Una vez en la senda descrita mas arriba, se procede a la ascensión por el camino que lleva a Nashkel con todo lo que podría esperarse del mismo. Se procede una vez mas a desviarse hacía los picos de la montaña atravesando una serie de estrechos pasadizos.*
*Hay un pequeño desvío para asegurarse nada extraño en zonas apartadas, nada que comentar.
-Una vez llegamos al ascenso de los picos en la propia montaña, el camino se hace mas peligroso y escarpado. Nos salen al encuentro gigantes de varia indole, incluyendo emboscadas por parte de Yetis. El grupo en cierto momento avanzó con demasiada velocidad dejando la retaguardia desprotegida, aconteciendo en la caida de varios de los miembros que conforman la marcha. Se procede a tratar las heridas y prevenir mas sucesos, intentando adecuar la marcha a aquellos que tienen menos experiencia en el terreno.
-En un punto de la subida, tras abrirnos paso entre mas gigantes, se encuentra el cuerpo de un enano herrero de la zona portuaria de la ciudad que se había dado por desaparecido. Tras cesar con las hostilidades de manera eficaz se forma un perimetro de seguridad, dejando que los más experimentados en el arte de la sanación estabilicen su estado de salud. Una de las conjuradoras mas expertas de la compañía invoca un lugar de reposo seguro, donde se termina de estabilizar al maese. Tras asegurar su estado, se le deja en la Mansión junto a varios sirvientes que velan por su salud un golem que vela por su seguridad: Se decide continuar el trabajo.
-Llegados a la cima tras horas de viaje con un frio que recuerda al del Espinazo del Mundo y abrirnos paso a través de mas gigantes, dimos con lo que se buscaba: Una gargantuesca placa de hielo caida del cielo, la cual parecía albergar en el interior un objeto que parecía emitir... ¿Magia? Se conforma un perimetro de seguridad y los mas hábiles proceden a intentar extraer el artefacto despues de que nuestra presencia parezca haber despertado a la misma montaña.
Resolución:
-En medio de la extracción se personaron miembros del Pueblo élfico y el Enclave esmeralda, reforzando los esfuerzos previamente mencionados. Es en el momento donde se logra extraer el artefacto donde entra la indecisión: Todos tienen una opinión diferente de quien debe custodiarlo, clamando por necesidad algunos y prevención por otros. El grupo que ha conseguido extraerlo parece demasiado cauto por manejarlo, teniendo miedo incluso de sostenerlo. Algunos abogamos por discutir sobre quien deberia que en zona segura, pero hay demasiadas voces y parece pasar desapercibido.
Finalmente es uno de los Hins quien lo coge, adelantandose a un convocado de la hechicera, y ponerse el artefacto. Gracias a los dioses parece que la atención desatada por Nicodemus hace que todos aquellos representantes de organizaciones o grupos tomen la decisión de que hacer con el artefacto.
Se vuelve a la Mansión arcana, trasladando después al enano y el artefacto a un lugar seguro
Anotaciones finales:
-De dos artefactos se encontró uno, junto al enano que nadie mas esperaba ver allí. La misión como tal por nuestra parte es un exito. Toca al resto ahora ver como utilizan los frutos de nuestra labor.
Firmado: Kaeril"
Tras terminar, dejó que la tinta de los papeles se secase mientras continuaba disfrutando de un merecido descanso. Le esperaba una cuba de agua caliente y compañía con la que disfrutarla. Tenía que recordarse, que después no se debía olvidar de continuar con su entrenamiento y meditación.
Cuando uno entraba en sus salones, lo primero que notaba era el aire está de olor a sudor, cuero y especias, pero también de hogazas recién horneadas y carne asada que siempre bullía en las zonas habilitadas para la cocina. El salón principal, lleno de mesas largas, mapas extendidos y armas apoyadas contra las sillas y dados rodando entre manos impacientes era el pan de cada día.
En una de esas mesas se encontraba alguien que apenas había sido reconocido como miembro a pleno derecho, con aquella pesada gabardina apoyada en una silla adyacente. En su mesa descansaba un plato de comida humeante y pan que crujía al partirlo, a un lado un pequeño dossier personal con varios documentos. Aun podía considerarse algo vacío y sin valor, pero esperaba que algún día representase los cimientos de lo que esperaba fuese una prospera carrera.
"Informe sobre la busqueda de los artefactos caidos del cielo."
Asi rezaba el inicio que el semielfo con cuernos de amatista oscura, escribía.
"-Contratante: Ninguno*
*Dos diferentes particulares parecían interesados en los servicios para la ayuda busqueda de los astros caidos, cada uno con sus aspiraciones y motivaciones. Uno de ellos con antelación, ninguno de los miembros de la organización que pertenecía mencionó nada al respecto al día señalado, se asume negativa o falta de interés. El segundo particular tampoco aparece tras el primer contacto.
Se decide acudir en caracter personal dada la urgencia de la situación.
-Miembros participantes: Un grupo formado por varios aventureros, miembros de la mancomunidad, enanos, elfos y otros.
-Resumen:
Un gran grupo se reune en los llanos de Athlaka, demasiado numeroso para formar una sola batida de busqueda. Miembros del Capitulo de la Rosa de Plata, Mancomunidad, Fuerzas Armadas, Representantes de Khazad, Waukeen, Sune, Galdrim, aventureros sin afiliacion aparente, Elfos (se desconoce si con o sin afiliacion al Pueblo de Tethyr), miembros del Gremio de aventureros.
Se opta por la vía de dividir los asistentes en grupos que se dispersaran por diferentes localizaciones para cubrir mas terreno. El grupo en el que participo se encamina hacía las montañas nevadas del norte, por encima del poblado de los Reghed.
La travesía tendrá algún contratiempo.
-Tras un inicio de ascenso lento donde algunos integrantes deciden explorar zonas aledañas por si acaso, el grupo decide desviarse desde la subida hacía un camino mas al Este, que lleva hacía la carretera mordida en dirección a Nashkel. Durante el trayecto tenemos varios encuentros con extrañas criaturas embozadas en una parte de la senda, pero pocos contratiempos más salvo quizá algún susto.
-Una vez en la senda descrita mas arriba, se procede a la ascensión por el camino que lleva a Nashkel con todo lo que podría esperarse del mismo. Se procede una vez mas a desviarse hacía los picos de la montaña atravesando una serie de estrechos pasadizos.*
*Hay un pequeño desvío para asegurarse nada extraño en zonas apartadas, nada que comentar.
-Una vez llegamos al ascenso de los picos en la propia montaña, el camino se hace mas peligroso y escarpado. Nos salen al encuentro gigantes de varia indole, incluyendo emboscadas por parte de Yetis. El grupo en cierto momento avanzó con demasiada velocidad dejando la retaguardia desprotegida, aconteciendo en la caida de varios de los miembros que conforman la marcha. Se procede a tratar las heridas y prevenir mas sucesos, intentando adecuar la marcha a aquellos que tienen menos experiencia en el terreno.
-En un punto de la subida, tras abrirnos paso entre mas gigantes, se encuentra el cuerpo de un enano herrero de la zona portuaria de la ciudad que se había dado por desaparecido. Tras cesar con las hostilidades de manera eficaz se forma un perimetro de seguridad, dejando que los más experimentados en el arte de la sanación estabilicen su estado de salud. Una de las conjuradoras mas expertas de la compañía invoca un lugar de reposo seguro, donde se termina de estabilizar al maese. Tras asegurar su estado, se le deja en la Mansión junto a varios sirvientes que velan por su salud un golem que vela por su seguridad: Se decide continuar el trabajo.
-Llegados a la cima tras horas de viaje con un frio que recuerda al del Espinazo del Mundo y abrirnos paso a través de mas gigantes, dimos con lo que se buscaba: Una gargantuesca placa de hielo caida del cielo, la cual parecía albergar en el interior un objeto que parecía emitir... ¿Magia? Se conforma un perimetro de seguridad y los mas hábiles proceden a intentar extraer el artefacto despues de que nuestra presencia parezca haber despertado a la misma montaña.
Resolución:
-En medio de la extracción se personaron miembros del Pueblo élfico y el Enclave esmeralda, reforzando los esfuerzos previamente mencionados. Es en el momento donde se logra extraer el artefacto donde entra la indecisión: Todos tienen una opinión diferente de quien debe custodiarlo, clamando por necesidad algunos y prevención por otros. El grupo que ha conseguido extraerlo parece demasiado cauto por manejarlo, teniendo miedo incluso de sostenerlo. Algunos abogamos por discutir sobre quien deberia que en zona segura, pero hay demasiadas voces y parece pasar desapercibido.
Finalmente es uno de los Hins quien lo coge, adelantandose a un convocado de la hechicera, y ponerse el artefacto. Gracias a los dioses parece que la atención desatada por Nicodemus hace que todos aquellos representantes de organizaciones o grupos tomen la decisión de que hacer con el artefacto.
Se vuelve a la Mansión arcana, trasladando después al enano y el artefacto a un lugar seguro
Anotaciones finales:
-De dos artefactos se encontró uno, junto al enano que nadie mas esperaba ver allí. La misión como tal por nuestra parte es un exito. Toca al resto ahora ver como utilizan los frutos de nuestra labor.
Firmado: Kaeril"
Tras terminar, dejó que la tinta de los papeles se secase mientras continuaba disfrutando de un merecido descanso. Le esperaba una cuba de agua caliente y compañía con la que disfrutarla. Tenía que recordarse, que después no se debía olvidar de continuar con su entrenamiento y meditación.