Pues bien... se imaginarán que estuvo muy entretenido. La maestra Seraphine ejerció en todo momento como moderadora y midió los tiempos de los participantes, forzándoles a adoptar en todo momento una posición, ya fuese a favor o en contra de la pregunta a debatir. El jurado, tras escuchar los argumentos vertidos, escribió su voto en una pizarra. Era un panel heterogéneo, compuesto por figuras vinculadas a la esfera de Crimmor, con una notable excepción: la capitana cruzada de los Caballeros del Amor, Fery Krill, el alcalde de la Ciudad de las Caravanas, Morian Mausser, y la Cinaess del Enclave de Tethir, Sylwen Galanodel.
De acuerdo con la organización, este panel se eligió atendiendo a tres pilares de la sociedad amniana: el comercio (encarnado por doña Krill), la política (representado por el señor Mausser), y la fe (ocupado por la dama Sylwen). Todas las elecciones, a juicio de la que escribe, son más que correctas, aunque quizás se pueda criticar que haya una sobrerrepresentación de figuras vinculadas a cleros (y siendo uno de ellos no netamente amniano). Aunque, por otro lado, es posible que precisamente la elección se hiciese en un ejercicio de prudencia, ya que dudo mucho que al Waukeenar le hiciese gracia que una de las preguntas obligase a un participante defender un planteamiento que roza para los seguidores de la Aurísima, la blasfemia.
En cuanto a los competidores... pues se imaginarán que quienes se han prestado para el evento deben ser, como mínimo, un tanto excéntricos. En la primera ronda participaron el señor Kharmin Musgoverde, conocido anacoreta local, y la misteriosa Ezhiris de Púrskul (aunque empiezo a sospechar que su ascendencia sea mucho más exótica).
La improbable vencedora
Lo cierto es que en esta primera ronda, no existía ningún favorito, pero es harta conocida la verborrea (incontinente) del señor Kharmin. La primera pregunta trató sobre el tema más controvertido: la frontera Sur. El señor Kharmin adoptó una postura contraria a dicho refuerzo. La dama se abstuvo de replicar todos los argumentos del anacoreta, hasta que eventualmente, en su último turno de palabra, soltó un argumento lapidario: que siendo las bestias un pueblo que se había olvidado a sí mismo, como lo hicieron los ilícidos, el único idioma que entendían era la guerra. El público enmudeció... y Ezhiris claramente mostró poseer una insólita sapiencia, impropia de una mujer aparentemente más cómoda con un filo.
Los siguientes temas oscilaron entre lo serio y lo revelador: a quién gravar cuando se habla de impuestos (y si conviene castigar a los bardos mentirosos o a los plutócratas), y, finalmente, una pregunta que parecía técnica pero escondía una tesis política: si conviene integrar constructos en funciones de guardia y ejército. En esa última, Ezhiris encontró su terreno: habló de “mentes de metal” y del peligro de convertir la obediencia en doctrina; defendió que la supuesta perfección mecánica puede terminar aplastando la libertad. Kharmin no encontró mucho acomodo en sus réplicas, perdiendo fuelle por momentos.
El veredicto, a juicio de esta cronista, fue coherente con lo visto: Ezhiris ganó donde el simbolismo y la disciplina imponían narrativa, Kharmin venció donde la réplica rápida pedía oficio. El saldo final colocó a Ezhiris en semifinales, no tanto por una retórica fluida, sino por saber decir lo necesario, en el momento oportuno.
Pero lo mejor quedó para el final
El segundo "duelo" estuvo marcado por dos personalidades bombásticas: Vera Comstock, antaño mi alumna, ahora Maestra de la Schola, y Samira de Vaelmonte. Ambas subieron al escenario con esa mezcla de complicidad y peligro que solo existe entre amigas capaces de herirse sin querer. El público lo olió de inmediato y se acomodó y abrió bolsas de dátiles y pistachos.
Sin embargo, las muchachas no parecieron entender muy bien el espíritu de la competición, y en la pregunta sobre la reglamentación de los sombreros de mago, ambas sorprendente adoptaron la misma e ilógica postura: prohibirlos. Vera defendió con seriedad que el sombrero no “hace” al conjurador, y que sobran los artificios; Samira lo convirtió en espejo social, atacando el adorno como sustituto de carencias.
Y con tal argumentario infame, convirtieron el debate en una pelea de insultos de taberna, olvidando que la crítica a la persona no es el argumento. Por mi parte, no puedo sino lamentar la intensa burla que se hizo hacia lo que es una innegable institución de las tradiciones arcanas más nobles y de prestigio, encarnadas en referentes en la comunidad amniana como lo son el señor Gelvalm Williams y la finada heroína, Katia Naxxremis. Flaco favor han hecho sus sucesoras a su memoria, adoptando una postura remarcadamente abolicionista.
Y afortunadamente, el jurado compartía completamente este razonamiento, pues anularon completamente esa ronda de debate.
El segundo debate del duelo Comstock - De Vaelmonte tocó nervio amniano: si debe protegerse el regateo como patrimonio cultural, y si conviene multar a quien no regatea. Aquí, los papeles se invirtieron: Vera defendió el regateo como esencia de mercado, como idioma social, incluso como virtud. Samira, más amniana que los Dedos de Delossar, replicó con una idea absolutamente impopular: no todo intercambio tiene las mismas reglas, y convertir la costumbre en obligación puede ser otra forma de violencia hacia el pobre y desvalido. Aunque ganase la ronda, pude ver como se sintió completamente fuera de su elemento y escandalizada por sus propias palabras, lo cual dice mucho de la capacidad de retórica de la detective.
El tercero ya reveló que doña Nightshade empezó a quedarse sin ideas y optó por la guasa sin tapujos: la creación de un cuerpo especial de “reciclaje” compuesto por cubos gelatinosos. Samira defendió la “higiene ambulante” con descaro y una lógica impecable; Vera objetó con razón: la idea era absurda y repleta de peligros, peros y atentados contra el sentido común. Vera ganó esa ronda con solvencia, pues Samira había gastado ya mucha energía mental en la ronda anterior y no pudo seguir defendiendo lo indefendible.
Y entonces llegó el desempate final, inevitablemente ridículo y, por ello, memorable: se preguntó sobre las preferencias de ropa interior del cofrade Eclipse, una figura de infame renombre en los barrios bajos de Athkatla y vinculado a negocios sombríos. Pues bien... se inquirió sobre qué pijama le representaría mejor. Leopardo o oso rosa. No insistiré en detalles indignos de un editorial… salvo uno: el público se entregó como si se discutiese la sucesión del Consejo de los Seis. La jueza Fery Krill incluso dibujó en su pizarra una criatura felina de bigote y orejas puntiagudas que desarmó la solemnidad del momento.
Ganó Vera Comstock. Y en opinión de esta redactora, no por la excelencia de sus argumentos, sino porque simplemente supo mantener mejor cara de póker. Se enfrentará a Ezhiris en una ronda semifinal. La segunda quedó sorprendentemente decidida mediante la incomparecencia de dos participantes: Mernalyn y Lazhaak. Esto ha permitido resolver directamente el paso de Maeve Mirelith y Vesper Riordan, determinando así la resolución de la primera ronda eliminatoria.
Quedaremos pues pendientes de la resolución del torneo en una sesión posterior. Auguro muchas risas y éxitos, especialmente en el campo humorístico. Quizás sean una fuente de inspiración para los cantautores locales. Por el momento, queda sino esperar al resultado.
Otra victoria para el deporte

No sería este un artículo completo si no relatásemos también los avances en el Torneo del Balón Celeste. Quizás ya sean conocedores de la polémica que ha obligado a revisar el segundo eslabón del torneo. Al parecer, hay sospechas de amaño de partidos debido a una red clandestina de apuestas que ha obligado a descalificar al equipo de Esmeltaran. Púrskul ha declinado repetir partidos, por lo que finalmente se ha optado por reinstaurar una ronda de repesca.
Así pues, el vencedor de la contienda entre los Enclaves del Bosque Alandor y Crimmor se enfrentaría al 'vencedor' de la ronda de repesca.
Y sobre el partido en cuestión.. fue algo sin duda sobrenatural. En lo que no puede describirse sino como una contienda al más alto nivel, ambos equipos mostraron una evidente pericia atlética, con una muestra de dominio por parte de los Enclaves durante todo el partido. Sin embargo, cuando parecían estar dispuestos a ganar el primer set, Crimmor sacó su arma secreta: al mercader Vesper Riordan, quien marcó con un saque magistral el primer 'set-en-uno' de toda la competiicón.
Desgraciadamente, la suerte no les acompañó durante el resto del partido. Tras esta muestra de brillantez, la superioridad física de los Enclaves se impuso. No es de extrañar, pues contaban con una elfa alada en sus filas, la intrépida Kyathel, y del cambiaformas Boti, polimorfado en gigante de fuego. Juntos conformaron un tándem brutal, coronado por el Jinete Furioso, Radix, y la intrépida montaraz Loreliel.
Desde la otra banda, destacó el juego coordinado en una coreografía arcana, con arreglo floral incluido, de la risueña hin Sasha Siemprealegre y la presencia mayestática de Nightshade, quien deleitó al público momentos antes con una polémica 'involuntaria' causada por un accidente en su vestuario. Algunos comentan que algo parecido ocurrió con el equipo de los Enclaves, aunque las 'dotes' mostradas fueron de menos agrado para el público.
Finalmente, el partido se saldó con una victoria de tres sets a dos a favor de los Enclaves. Queda pues pendiente, la siguiente tanda de partidos: