Quetzalcoatl
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Bajo la Sombra de la Dragona Azul
Dragones despiertos, líderes tensos y preguntas incómodas: crónica de una comparecencia histórica
Dragones despiertos, líderes tensos y preguntas incómodas: crónica de una comparecencia histórica
Iryklathagra, “Colmillos Afilados”, lleva casi tres meses entre nosotros. Desde que descendió sobre Athkatla a comienzos del invierno y el Excelentísimo Consejo de los Seis selló un pacto con ella, su alargada sombra se proyecta sobre la vida diaria de los ciudadanos de la capital, donde ha extendido su influencia. Bajo el título oficial de Defensora de Amn, su figura se ve envuelta en misterios, rumores y proclamas. Una de dichas proclamas es el Edicto de Guerra de la Tormenta, un documento que cambia las reglas del juego político y militar en
Athkatla. Pero mientras los anuncios resuenan en las plazas, el pueblo sigue con una ceja levantada y muchas preguntas en el aire.
En un gesto poco habitual –quizá contagiados por la etapa de mayor apertura que ellos mismos iniciaron al revelar públicamente sus identidades–, los miembros del Consejo de los Seis han decidido responder. Y lo han hecho a través de una figura muy conocida por todos: el Capitán Ewan, rostro visible de las Fuerzas del Orden en Amn. Junto a él, dos de los cinco miembros del Consejo del Trueno –el enigmático Mago Rojo Obara Alghul y el elocuente Magistrado Gelvalm Williams– abrieron las puertas del Palacio de Justicia, en pleno Distrito Gubernamental. Allí, ante ciudadanos curiosos, preocupados o indignados, quiso dar explicaciones, despejar dudas y, sobre todo, apuntalar los cimientos de la llamada "nueva normalidad" amniana. La Obispo Brillalba, miembro igualmente del Consejo del Trueno, tampoco faltó a la cita aunque prefirió ocupar un sitio entre el público presente. El Senescal Kerloch, en cambio, no se dejó ver.
La sala se llenó de voces y miradas de todos los rincones del reino. Aristócratas, comerciantes, aventureros o campesinos compartieron sitio junto a miembros de la Arcanum Scholla, figuras encapuchadas de los barrios y magos thayinos. También hizo acto de presencia El Capítulo de la Rosa de Selûne, en boca de todos tras sus declaraciones públicas, dejando claro su posicionamiento durante los primeros compases de la conferencia. Pero vayamos por partes.
El Capitán Ewan —ahora también Comandante de los Testigos del Trueno— abrió la comparecencia con un repaso de la situación actual en Amn. A saber: "algo" ha despertado a los Dragones y tres de ellos están especialmente activos en el territorio y no son nombres nuevos para quienes conocen la historia de Amn. En el norte, el temible Dragón Blanco Icehauptannarthanyx ha salido de su letargo. En los pantanos junto al río Alandor se mueve la Dragona Negra Sarvhylarewanyn. Y la Sierpe Roja, Balagos, Destructor de Crimmor y Asesino de Dragones, ha reaparecido aunque su ubicación se desconoce*. Por último tenemos a Iryklathagra que, en palabras del Capitán Ewan, ha declarado su posición de proteger Amn de los ataques de otras sierpes y de lo que, al parecer, es solo el inicio de algo mucho más grande. "Ya ha salvado decenas si no cientos de vidas -dijo Don Ewan - siendo yo mismo testigo de ello." Se refería a la derrota del temible Cazador de los Humedales, cuyos restos -mitad y mitad - fueron dejados por Colmillos Afilados frente a la Abadía de Hydcont en Ímnescar y el Enclave Esmeralda en el bosque del Alandor. Don Ewan finalizó su discurso apelando a la unidad y a la aceptación de la nueva "Regente" -ésta fue la palabra utilizada- para superar los oscuros tiempos que se avecinan, anteponeniendo la
supervivencia a la ideología o creencias y esperando que los dragones vuelvan a dormir. No perdió la ocasión de mencionar los delitos de traición y sedición ante ciertas actitudes.
Antes siquiera de que se diera paso a los ruegos y preguntas, la Alta Sacerdotisa Sariel Shade tomó la palabra sin esperar turno. Elogió las acciones pasadas del Capitán Ewan pero no tardó en contrastarlas con la decepción que sentía por sus decisiones recientes, a su juicio, marcadas por el miedo. Criticó abiertamente la pasividad de Colmillos Afilados ante los Dragones que supuestamente debía mantener a raya y cerró su intervención con una frase tajante que dejó a la sala helada: "No hace falta que sigáis dejando claro que sois las meretrices de una Dragona. " Tras pronunciar esas palabras, abandonó la sala con paso decidido, seguida por el resto del Capítulo.
La intervención de la Alcaldesa Numina tampoco pasó desapercibida, lanzando una acusación que encendío la sala. "Numina solo escucha palabras vacías de quienes, estando ella delante, agacharon la cabeza ante la pregunta de la Dragona Azul de si mataríamos a la Selunita si nos lo ordenara." Una dura afirmación que el Capitán Ewan y el Magistrado Williams negaron de forma tajante. Ambos defendieron que nunca se pronunció tal promesa de obediencia ciega. Sin embargo, la Obispo Brillalba matizó la situación: si bien la pregunta de Colmillos Afilados no fue formulada con esas palabras exactas, el contexto sí giraba en torno a los selunitas.
Y ya que hablamos de obediencia, esta humilde —aunque no menos curiosa— redactora se atrevió a plantear una pregunta un tanto incómoda: ¿habían sido coaccionados nuestros líderes por Colmillos Afilados para aceptar su protección? La respuesta, aunque unánime en apariencia, no fue tan taxativa como cabría esperar. El Capitán Ewan defendió su decisión apelando a un motivo claro: la supervivencia de Amn. El Magistrado Williams, por su parte, recordó que él sirve al Consejo de los Seis y actúa conforme a sus directrices. Y la Obispo Brillalba optó por una metáfora que dejó a muchos pensativos: "Este caso es como un mercenario que se presenta en casa y exige dinero a cambio de protección o toca asumir las consecuencias."
Otras voces también dejaron su huella en la sala.
Doña Liliana Halendt, excandidata a la Senescalía, se permitió juzgar las actitudes de nuestros líderes al someterse a una Sierpe. Señaló la falta de apoyo recibido en el Norte y denunció que la unidad que pedía Ewan tenía un precio demasiado alto: la sumisión. El Capitán y quienes lo respaldan insistieron en que el contexto no ha cambiado. Seguimos enfrentando los mismos peligros, solo que ahora hay un nuevo jugador en escena. Y, como era de esperar, el nombre de Sariel volvió a resonar entre murmullos y miradas cruzadas.
Doña Cythera, Creadora de Sellos, quiso saber cómo afectaría esta "nueva normalidad" a la Arcanum Scholla. Obara Alghul respondió con serenidad: la institución sigue siendo independiente, aunque los Magos Rojos han asumido la tarea de custodiar y supervisar el uso de la Urdimbre. "Nadie será obligado a obedecer órdenes arbitrarias —aclaró—. Cada cual asumirá la responsabilidad que le corresponde. Y quien no desee luchar, será reubicado en otra función."
Las dudas económicas planteadas por la Obispo Brillalba quedaron flotando en el aire, sin respuesta clara. No ocurrió lo mismo con la intervención de un misterioso enmascarado, cuya voz rompió el murmullo general con una pregunta directa. ¿Qué castigos contempla la Carta de la Moneda para los delitos de traición y sedición? La respuesta fue contundente: exilio o ejecución pública.
La última en tomar la palabra fue Doña Astrid Minstreltides, quien puso sobre la mesa una inquietud compartida por muchos. ¿Cómo se posicionan otros Cleros tras el reciente conflicto con la Fe de Selûne? La Obispo Brillalba no tardó en responder en lo que a su Fe se refería: el Waukinar se mantiene neutral.
Y así concluyó una jornada que intentó calmar las aguas y aclarar las dudas del pueblo. Se habló de supervivencia, de unidad, de amenazas reales y de obediencias discutidas. Pero también se habló —sin decirlo— del miedo, de los límites de la autoridad y del precio que estamos dispuestos a pagar por seguir existiendo. Iryklathagra sigue sobrevolando Amn, invisible pero presente, como una promesa o como una advertencia. Y mientras las torres de Athkatla proyectan su sombra al caer la tarde, el pueblo observa y murmura. El tiempo dirá si fue prudencia o rendición lo que firmaron nuestros líderes aquel día de invierno. Por ahora, la Dragona Azul obtiene potestades, el Consejo concede y los Dragones, una vez más, vuelven a escribir capítulos en nuestra historia.
Athkatla. Pero mientras los anuncios resuenan en las plazas, el pueblo sigue con una ceja levantada y muchas preguntas en el aire.En un gesto poco habitual –quizá contagiados por la etapa de mayor apertura que ellos mismos iniciaron al revelar públicamente sus identidades–, los miembros del Consejo de los Seis han decidido responder. Y lo han hecho a través de una figura muy conocida por todos: el Capitán Ewan, rostro visible de las Fuerzas del Orden en Amn. Junto a él, dos de los cinco miembros del Consejo del Trueno –el enigmático Mago Rojo Obara Alghul y el elocuente Magistrado Gelvalm Williams– abrieron las puertas del Palacio de Justicia, en pleno Distrito Gubernamental. Allí, ante ciudadanos curiosos, preocupados o indignados, quiso dar explicaciones, despejar dudas y, sobre todo, apuntalar los cimientos de la llamada "nueva normalidad" amniana. La Obispo Brillalba, miembro igualmente del Consejo del Trueno, tampoco faltó a la cita aunque prefirió ocupar un sitio entre el público presente. El Senescal Kerloch, en cambio, no se dejó ver.
La sala se llenó de voces y miradas de todos los rincones del reino. Aristócratas, comerciantes, aventureros o campesinos compartieron sitio junto a miembros de la Arcanum Scholla, figuras encapuchadas de los barrios y magos thayinos. También hizo acto de presencia El Capítulo de la Rosa de Selûne, en boca de todos tras sus declaraciones públicas, dejando claro su posicionamiento durante los primeros compases de la conferencia. Pero vayamos por partes.
El Capitán Ewan —ahora también Comandante de los Testigos del Trueno— abrió la comparecencia con un repaso de la situación actual en Amn. A saber: "algo" ha despertado a los Dragones y tres de ellos están especialmente activos en el territorio y no son nombres nuevos para quienes conocen la historia de Amn. En el norte, el temible Dragón Blanco Icehauptannarthanyx ha salido de su letargo. En los pantanos junto al río Alandor se mueve la Dragona Negra Sarvhylarewanyn. Y la Sierpe Roja, Balagos, Destructor de Crimmor y Asesino de Dragones, ha reaparecido aunque su ubicación se desconoce*. Por último tenemos a Iryklathagra que, en palabras del Capitán Ewan, ha declarado su posición de proteger Amn de los ataques de otras sierpes y de lo que, al parecer, es solo el inicio de algo mucho más grande. "Ya ha salvado decenas si no cientos de vidas -dijo Don Ewan - siendo yo mismo testigo de ello." Se refería a la derrota del temible Cazador de los Humedales, cuyos restos -mitad y mitad - fueron dejados por Colmillos Afilados frente a la Abadía de Hydcont en Ímnescar y el Enclave Esmeralda en el bosque del Alandor. Don Ewan finalizó su discurso apelando a la unidad y a la aceptación de la nueva "Regente" -ésta fue la palabra utilizada- para superar los oscuros tiempos que se avecinan, anteponeniendo la
supervivencia a la ideología o creencias y esperando que los dragones vuelvan a dormir. No perdió la ocasión de mencionar los delitos de traición y sedición ante ciertas actitudes.Antes siquiera de que se diera paso a los ruegos y preguntas, la Alta Sacerdotisa Sariel Shade tomó la palabra sin esperar turno. Elogió las acciones pasadas del Capitán Ewan pero no tardó en contrastarlas con la decepción que sentía por sus decisiones recientes, a su juicio, marcadas por el miedo. Criticó abiertamente la pasividad de Colmillos Afilados ante los Dragones que supuestamente debía mantener a raya y cerró su intervención con una frase tajante que dejó a la sala helada: "No hace falta que sigáis dejando claro que sois las meretrices de una Dragona. " Tras pronunciar esas palabras, abandonó la sala con paso decidido, seguida por el resto del Capítulo.
La intervención de la Alcaldesa Numina tampoco pasó desapercibida, lanzando una acusación que encendío la sala. "Numina solo escucha palabras vacías de quienes, estando ella delante, agacharon la cabeza ante la pregunta de la Dragona Azul de si mataríamos a la Selunita si nos lo ordenara." Una dura afirmación que el Capitán Ewan y el Magistrado Williams negaron de forma tajante. Ambos defendieron que nunca se pronunció tal promesa de obediencia ciega. Sin embargo, la Obispo Brillalba matizó la situación: si bien la pregunta de Colmillos Afilados no fue formulada con esas palabras exactas, el contexto sí giraba en torno a los selunitas.
Y ya que hablamos de obediencia, esta humilde —aunque no menos curiosa— redactora se atrevió a plantear una pregunta un tanto incómoda: ¿habían sido coaccionados nuestros líderes por Colmillos Afilados para aceptar su protección? La respuesta, aunque unánime en apariencia, no fue tan taxativa como cabría esperar. El Capitán Ewan defendió su decisión apelando a un motivo claro: la supervivencia de Amn. El Magistrado Williams, por su parte, recordó que él sirve al Consejo de los Seis y actúa conforme a sus directrices. Y la Obispo Brillalba optó por una metáfora que dejó a muchos pensativos: "Este caso es como un mercenario que se presenta en casa y exige dinero a cambio de protección o toca asumir las consecuencias."
Otras voces también dejaron su huella en la sala.
Doña Liliana Halendt, excandidata a la Senescalía, se permitió juzgar las actitudes de nuestros líderes al someterse a una Sierpe. Señaló la falta de apoyo recibido en el Norte y denunció que la unidad que pedía Ewan tenía un precio demasiado alto: la sumisión. El Capitán y quienes lo respaldan insistieron en que el contexto no ha cambiado. Seguimos enfrentando los mismos peligros, solo que ahora hay un nuevo jugador en escena. Y, como era de esperar, el nombre de Sariel volvió a resonar entre murmullos y miradas cruzadas.
Doña Cythera, Creadora de Sellos, quiso saber cómo afectaría esta "nueva normalidad" a la Arcanum Scholla. Obara Alghul respondió con serenidad: la institución sigue siendo independiente, aunque los Magos Rojos han asumido la tarea de custodiar y supervisar el uso de la Urdimbre. "Nadie será obligado a obedecer órdenes arbitrarias —aclaró—. Cada cual asumirá la responsabilidad que le corresponde. Y quien no desee luchar, será reubicado en otra función."
Las dudas económicas planteadas por la Obispo Brillalba quedaron flotando en el aire, sin respuesta clara. No ocurrió lo mismo con la intervención de un misterioso enmascarado, cuya voz rompió el murmullo general con una pregunta directa. ¿Qué castigos contempla la Carta de la Moneda para los delitos de traición y sedición? La respuesta fue contundente: exilio o ejecución pública.
La última en tomar la palabra fue Doña Astrid Minstreltides, quien puso sobre la mesa una inquietud compartida por muchos. ¿Cómo se posicionan otros Cleros tras el reciente conflicto con la Fe de Selûne? La Obispo Brillalba no tardó en responder en lo que a su Fe se refería: el Waukinar se mantiene neutral.
Y así concluyó una jornada que intentó calmar las aguas y aclarar las dudas del pueblo. Se habló de supervivencia, de unidad, de amenazas reales y de obediencias discutidas. Pero también se habló —sin decirlo— del miedo, de los límites de la autoridad y del precio que estamos dispuestos a pagar por seguir existiendo. Iryklathagra sigue sobrevolando Amn, invisible pero presente, como una promesa o como una advertencia. Y mientras las torres de Athkatla proyectan su sombra al caer la tarde, el pueblo observa y murmura. El tiempo dirá si fue prudencia o rendición lo que firmaron nuestros líderes aquel día de invierno. Por ahora, la Dragona Azul obtiene potestades, el Consejo concede y los Dragones, una vez más, vuelven a escribir capítulos en nuestra historia.
M.S.
*Aconsejamos leer los artículos El Vuelo de los Dragones 2 para más información al respecto.
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