Tuliosoyyo
Barril de Khaof
- Registrado
- 18/12/18
- Mensajes
- 1,892

Narteha contra Al-Hakim. El juicio del año II
Por Astrid Minstreltides
Como era de esperar, la segunda sesión del "juicio del año" fue menos popular que la primera. La novedad suele evaporarse rápido, pero para eso está esta redactora: para narrarles lo acontecido de forma resumida. No quisiera por nada de Faerûn hacerles leer -o que les lean- un relato de medio día completo. ¡Y con este bochorno ambiental!.
Llegó el momento de los testigos. Cabe destacar que, antes del receso para almorzar, solo se había tomado testimonio a dos personas, llamadas por la acusación: el soldado (antes sargento) Daren Holt y el obispo Cars.
El capitán Ewan, en su papel de acusador , hizo la primera pregunta. Una cuestión simple que, sin embargo, hizo saltar como un resorte a la defensa, representada por el emérito Puestaluna.
Una vez más, como en la primera sesión escuchamos una retahíla de "protesto" tan larga como un chorro de agua discurriendo cuesta abajo. Sin duda, será objeto de chascarrillos entre los críos de las clases más populares de esta, nuestra amada capital. La magistrada Pollock, en su infinita sabiduría y dominio de la Ley procesal, hizo valer la protesta e indicó al capitán Ewan que reformulase. ¡Ah! Sí, la pregunta objeto de la discordia fue la siguiente:
-Soldado Daren, antaño sargento Daren, ¿estaba destinado como parte de las patrullas asignadas a los alrededores del hospicio? ¿Es cierto, soldado?-El señor Sevel protestó enérgicamente por considerarla sugestiva. La reacción de la jueza Pollock no se hizo esperar, manifestando: "Ha lugar. Reformule, letrado. La información debe darla el testigo".
La acusación, por descontado, reformuló la pregunta. Hay que decir que el soldado Daren narró su experiencia y su sensación sobre las - a su juicio- elásticas órdenes recibidas, momento en el que un pequeño runrún de susurros se escuchó en la sala mientras las miradas se dirigían hacia un punto concreto del tribunal.
Varias preguntas después, y tras varios "protesto" por parte de la defensa, se dio paso al turno del defensor.
Su primera intervención fue preguntar si el soldado era investigador y cuál era su formación para discernir sobre una orden dada. El testigo contestó escuetamente y con cierta resolución: "Sí, fui sargento de la División Occidental. Conozco la ley y conozco nuestra jurisdicción".No tardaron en aparecer los "protesto" de la acusación y la aceptación de la queja por parte de la Magistrada, indicándole al defensor que no podía preguntar al testigo sobre algo que se había desestimado a petición suya.
Los calores de estas jornadas nos hacen sufrir a todos; por lo que parece, incluso en el Excelentísimo Palacio de Justicia. Por último, se llamó a testificar al obispo Cars.
Inusualmente, se encontraba en la sala, entre el público, algo que contrarió a la Magistrada Pollock y sorprendió al resto pues como todos saben, los testigos suelen esperar en otra estancia. En esta ocasión, la frase más repetida por parte del ilmaterí fue: "No me consta, no tengo conocimiento", ante cada una de las preguntas de la acusación que, por sorprendente que parezca, estaban referidas a su ámbito en el Hospicio de San Annur y se presuponía un nivel resolutivo alto del Obispo. No fue el caso pues como les mencioné, todas sus respuestas fueron No saber o no constar. Una vez más, la defensa compartió su protesta antes de comunicar a la sala que no tenía preguntas para el Obispo Dick Cars.
Como colofón a la segunda sesión del juicio, el obispo Cars pidió añadir unas palabras a la Magistrada, quien se las concedió. Fueron estas: "Yo no he pedido estar aquí; he sido llamado para responder al capitán anteriormente, solo eso". Posteriormente, su señoría ordenó un receso hasta la siguiente sesión.
¡Sin duda, las cabezas no están rigiendo bien y la culpa es de estos calores y yo, Protesto, Protesto y Protesto!
Astrid Minstretides, Redactora de La Voz de Amn
Y disfrutando de la ensoñación con los Protesto
Y disfrutando de la ensoñación con los Protesto

















